martes, 10 de septiembre de 2019

El desafío de los Masacroides (6) - "Europa es el blanco".

(Fuente).
Después de un viaje taquiónico a mayor velocidad que la luz, la Unbreakable Heart arribó hasta Nuevo Chipre, el asteroide que servía de cobijo a los Masacroides, desde que habían sido defenestrados por la Escuadra del Gobierno Unido de la Tierra. Una vez en Nuevo Chipre, cambiaron de nave, a la Busty Siren. En comparación a la Unbreakable Heart, la Busty Siren era más pequeña y menos armada, pero también más ligera, lo justo que necesitaban para una operación de aguijón, entrar y salir. Porque se disponían al ataque nada menos que de las fuerzas terrestres en Europa.

Europa, el satélite de Júpiter, no Europa el continente de la Tierra, valga la aclaración. En la época de los Masacroides, Europa el continente de la Tierra es un enorme desierto post nuclear en donde no queda casi nada en pie, salvo por Nuevo París, novecientos metros por debajo del Radioactivo París, además del Acueducto de Segovia, el hogar natal de Mika Waltari, la Torre de Pisa…

¡¡¡BAM!!!

…ejem, actualización, la Torre de Pisa acaba de desplomarse, ya no queda en pie, perdón por eso.

Pero volviendo a Júpiter. Tres de los grandes satélites, en concreto Europa, Calisto y Ganímedes, eran los centros importantes de la colonización humana. El cuarto gran satélite, Io, era tan difícil de colonizar, con las mareas gravitacionales de Júpiter y sus mares de azufre líquido hirviente, que sólo era usado como centro minero, y cárcel, y sanatorio mental para los pocos neoliberales que predicaban la doctrina de que “el mercado lo arregla todo”. Y en Europa se encontraban las oficinas principales desde las cuales Criseido Goldhand manejaba su imperio económico.

En órbita alrededor de Europa, escondiéndose detrás de la mano de la Estatua de la Libertad… Sí, durante el conflicto nuclear, las explosiones atómicas que devastaron a Nueva York le amputaron la mano a la Estatua de la Libertad, la cual acabó en órbita alrededor de Europa porque… miren, si hubiera querido enterarme de cómo funciona la gravedad terrestre, me habría dedicado a físico y no a literato, ¿vale? Así es, dejen de preguntar idioteces, y déjenme seguir con la narración.

El caso es que el Capitán Blackheart congregó a sus hombres para exponerles su plan militar, mientras su capa ondeaba dramáticamente al viento porque… digamos… pulgas saltarinas, es una explicación tan buena como cualquiera otra. El caso es que exponía su plan:

– Europa está increíblemente reforzado, de manera que no tenemos manera de derrotarlos en un asalto frontal. Sin embargo, dispararemos desde la órbita para ganar tiempo, mientras un equipo de los nuestros desciende a las oficinas, y secuestra a Goldhand, para ver qué le podemos sacar con una neurosonda. Luego, nos devolveremos, y si nos persiguen, nos esconderemos en Io. ¿Está claro?

– Señor, disparar desde la órbita… – preguntó Bulb, la oficial de comunicaciones cuyo busto prominente la ayudaba a… sacar voz durante las comunicaciones, digamos que la contrataron por eso. – ¿Eso no sería algo así como… un crimen de guerra? Quiero decir, allá abajo habrán civiles, incluyendo mujeres y niños, y… no es como pelear contra profesionales armados que…

El Capitán Blackheart respiró profundo, y contestó con gravedad:

– Somos los protagonistas de nuestra propia historia. Todo lo que hagamos, es correcto desde un punto de vista moral.

– Pero ellos también podrían decir que son protagonistas de su propia historia…

– Su propia historia se agotará cuando hagamos nuestro bombardeo orbital, si es que tienen la mala pata de que le llegue alguno de nuestros disparos, ¿bien, Bubi?

– ¡Bulb, señor!

– Perdón, Bulb. Además, estamos ayudando a salvar la Tierra. Si ellos querían vivir, no se hubieran puesto a trabajar para alguien tan malvado como Criseido Goldhand. Porque somos los Masacroides.

Y luego, el Capitán Blackheart gritó:

– ¿¿¿QUIÉNES SOMOS???

– ¡¡¡LOS MASACROIDES!!!

– ¿¿¿SOMOS LOS HÉROES DEL CUENTO???

– ¡¡¡NOOOO!!!

– ¿¿¿SOMOS REVOLUCIONARIOS QUE VAMOS A SALVAR A LA SOCIEDAD???

– ¡¡¡NOOOO!!!

– ¿¿¿SOMOS POLICÍAS QUE VAMOS A CUIDAR A LA SOCIEDAD???

– ¡¡¡NOOOO!!!

– ¿¿¿RESPETAREMOS LAS VIDAS DE MUJERES, NIÑOS, PERROS, GATOS O HAMSTERS???

– ¡¡¡NOOOO!!!

– ¿¿¿CREEMOS EN DIOS???

– ¡¡¡NOOOO!!!

– ¡¡¡MASACROIDES!!! ¿¿¿HACIA DÓNDE VAMOS???

Los Masacroides se quedaron en silencio. El Capitán Blackheart suspiró.

– Les estoy preguntando por nuestro lema, gentes…

– ¡Ah, claro! ¡¡¡SOMOS LOS MASACROIDES, VAMOS HACIA DONDE VA NUESTRO CORAZOOOÓNNNN…!!!

En tanto el Capitán Blackheart tenía la idea de atacar a Europa para capturar a Criseido Goldhand y extraerle información, las cosas pintaban bastante mal para Izzia en el Palacio Real de Elitópolis. Una vez más se encontraba escondida en los corredores. Por los parlantes resonaba la voz de Fraublonde: La Reina Timosina había dado orden de capturar a Izzia a cómo diera lugar. Durra-Mas iba, implacable, buscaba a Izzia por todas partes. Y ella, sentada en su recoveco, se preguntaba cómo iba a salir del predicamento en que se encontraba. Aún conservaba el aparato que hacía ¡click!, así es que no lo podían usar en contra de ella, pero claro, si llegaban a ponerle las manos encima, Izzia sería un muñeco en manos de quien tuviera el control de…

– ¡Oh, Capitán Blackheart, mi amado Capitán Blackheart…! – soltó ella, con voz queda y melodramática porque… en fin. – Sólo en tus manos confiaría este… aparato que… hace… ¡click!

Y estuvo a punto de bajar la cabeza entre las rodillas para llorar, cuando de pronto, un ruido allá afuera la hizo recobrar sus instintos de guardia. Se puso en alerta, al tiempo que llevaba la mano a su revólver láser, mientras escrutaba en la oscuridad. En efecto, alguien se acercaba. Se mantuvo quieta por un instante; a lo mejor, el intruso seguía otro camino entre los túneles, y no la veía. Pero no. Venía directo a ella. De manera que apuntó con su arma.

– Quieto, o… ¿quieta…?

Lo que tenía al frente, era una viejecita envuelta en un manto negro como el corazón de los malvados, de nariz ganchuda como una bruja, que le sonreía de manera amistosa, mientras le ofrecía una manzana. Izzia se preguntó si era en serio: ¿Estaban tratando de enviarle a una viejecita amable, para ser envenenada con una manzana, como una princesa de cuento de hadas…?

– ¿No quieres, Izzia querida…? Bueno… – dijo la viejecita, con voz cascada, y le dio un buen mordisco a la manzana. Acto seguido, tosió, y escupió un diente. – ¡Cuán desagradable es ser vieja!

Y sin hacer caso de que Izzia seguía apuntando con el revólver láser, la viejecita sacó algo entre su manto. No parecía un arma, de manera que Izzia, quien estaba a punto de disparar, no lo hizo.

Ese algo, fuera lo que fuera… la viejecita se lo clavó. De pronto, Izzia tuvo una vaga idea de lo que podría ser. La inyección hizo efecto rápidamente. En efecto, descubrió Izzia, era una dosis de DGF. La viejecita ahora estaba transformándose, y lo que emergió de ahí, fue…

– ¡Uhuramid…! Er… quiero decir… ¡Mi Reina! ¡Mi Reina está viva!

Y de manera muy lenta y reposada, porque así es más melodramático, Izzia dejó su revólver láser al costado, y abrazó a la Reina.

– ¡Oh, Reina, Mi Reina, estáis viva!

– Sí – dijo la Reina Uhuramidala. – Y me has rechazado la manzana que yo con tanto afecto y cariño te traía, pensando en que a lo mejor tendrías hambre después de todo lo que hemos pasado…

De pronto, Izzia sintió que la Reina Uhuramidala desfallecía entre sus brazos.

– ¡Mi Reina! – la asujetó Izzia. – ¡Oh, mi Reina, no os extingáis, os lo suplico!

– ¡Estoy bien! No te preocupes, mi bello ramito de jazmín. Ha sido sólo un… no estoy bien recuperada aún. La Capitana Fraublonde me ha pedido que os entregue una información.

Brevemente, la Reina Uhuramidala puso a Izzia al corriente de la situación, lo que aprovechamos para enterar a los lectores, que deben estarse preguntando muchas cosas: ¿Cómo es que la Reina Uhuramidala sigue viva? ¿Por qué ahora Fraublonde ayuda a Izzia? ¿En dónde está mi vaso de ron con bebida cola para pasar la impresión de todo lo que está sucediendo…?

Sucedió que la Reina Uhuramidala no falleció cuando Izzia, víctima del neurosensor, la asfixió, sino que quedó ahogada e inconsciente. Temiendo un nuevo atentado, Fraublonde hizo creer a todo el mundo que la Reina había muerto, y la había escondido usando una dosis de DGF. Por supuesto, tenía acceso al DGF a pesar de ser una substancia prohibida, por formar parte de la Guardia Real. Luego, no pudiendo exponerse a sí misma, y además, no sabiendo en dónde se había escondido Izzia, Fraublonde montó la cacería de la fugitiva, mientras, para callado, arreglaba que la Reina Uhuramidala saliera de la enfermería bajo la identidad de una pobre viejecita parecida a una bruja de cuento de hadas.

– Me alegra de que sigáis siendo mi Reina, ¡oh, paloma de la paz en mi pecho! – dijo Izzia.

– No, mi querida brisa cálida de verano, no… Esta es mi oportunidad de renunciar. ¿Tienes idea de lo cruel que es gobernar, siempre con problemas y atentados…? No, ahora que todos creen que estoy muerta… Timosina se hará cargo. Ella será una buena Reina. Le gusta la ciencia, tiene la cabeza fría y es racional. Creo que está mejor preparada que yo. Además, ella siempre se ha quejado que la he opacado, que la he dejado a la sombra, que la he intentado ahogar en un pozo de petróleo en Azerbaiyán… bueno, eso sí lo hice, pero… ¡éramos niñas! Izzia, te pido que conserves el secreto. La Reina Uhuramidala debe estar muerta para el mundo.

Ambas entrelazaron sus dedos, y adelantando sus cabezas, juntaron las frentes, al tiempo que entrecerraban los ojos, y dejaban de manera silenciosa que sus lágrimas corrieran. Y ambas, envueltas en la pureza del amor verdadero… ¡Amor entre amigas, montón de malpensados! ¿O acaso el hecho de que dos amigas manifiesten su amistad puramente platónica de una manera por completo romántica, los confunde? ¿Ah…? En fin, el caso es que ambas se despidieron así, ignorando si volverían a verse…

La Reina le pasó a Izzia unos documentos que contenían los informes de la neurosonda en el Vicealmirante Schwarzmann. El enlace en todo el asunto era su subordinado, Corvus; habían intentado borrar la información de la memoria con amnesia selectiva extraída de las palomas mutantes criadas en Neptuno, pero por supuesto, estaba en su cerebro la información de haber borrado la información, y para borrarla, debían borrar la información de haber borrado la información de haber borrado la información… El caso es que ahora, sabían que Corvus era el responsable del asunto. Y Corvus había salido de la Tierra, para ir a esconderse a Europa. Junto a Criseido Goldhand…

– Sí – dijo Izzia, con tranquilidad escalofriante. – Viajaré a Europa, capturaré a Corvus, y entonces… entonces… le haré lo mismo que te hice a ti en el campamento de Saló, sólo que… no será romántico.

Al tiempo que Izzia viajaba a Europa, para capturar a Corvus, en la órbita de dicho cuerpo celeste, el Capitán Blackheart daba la orden:

– ¡Masacroides… ASSEMBLE! Perdón, quise decir… ¡Al ataque!

Próximo episodio: La masacre de Europa.

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