lunes, 31 de diciembre de 2018

2.018 y el Nuevo Orden Guillermocrático: Discurso a la Nación.


Distinguidos caballeros. Distinguidas damas. Distinguida gente fluida intermedia. ¡Guillermócratas todos! Porque acá estamos incluidos todos. El mundo se estará volviendo más racista, xenófobo, intolerante y en general poco amigo de los valores democráticos, pero no la Guillermocracia. Debería ser obvio, sitio amigos de la racionalidad y los valores humanistas que somos, pero en tiempos como éstos, a veces es necesario subrayar lo obvio.

No cabe duda de que, en este 2.018 ya terminando, estamos viviendo tiempos interesantes. A la manera china de ser interesantes, o sea, en medio de una crisis de las buenas. Con los movimientos sociales alcanzando un máximo histórico, con eso de los #MeToo y similares, mientras que la reacción ya se está haciendo notar: Al club de "derechos sí, pero sólo para los varones blancos heterosexuales y connacionales que sean buenos cristianos", en el cual se suscribió Estados Unidos en 2.016, se subió ahora Brasil, mientras que Chile... no podemos decir que se haya subido, porque en realidad ése es un país nunca se ha bajado por completo de ese carro, en primer lugar. Que Chile es Chile, después de todo. El país en donde los europeos que llegan son "extranjeros" o "visitantes", mientras que los venezolanos o haitianos son "inmigrantes" o "vienen a quitarnos los puestos de trabajo que nosotros igual no queríamos tomar, o si lo hacíamos, era arriscando la nariz con repugnancia y mirando hacia otro lado, sí, esos puestos de trabajo, vienen a quitárnoslos".

Pero dejando a un lado el más bien deprimente panorama internacional, para centrarnos en la Guillermocracia. En ella, 2.018 ha sido especialmente próspero, como no lo había sido en años, en realidad, en este país virtual que ya está a mitad de su noveno año de vida, todo un vejete de Internet. Uno que data de la época en que tener un blog era cool, no como ahora, que lo cool es tener un perfil de Instagram. Lo que da pie a situaciones como la de una chica que me preguntó si tenía cuenta en Instagram, y cuando le respondí que sólo tenía mi viejo y semiolvidado perfil de Facebook, ella va y me dice que Facebook está out porque ahora la lleva Instagram, ante lo cual le respondí con mi mayor candidez: "¿Y acaso no sabías que a Instagram, la compró Facebook?". Momento en el cual, sorprendida como si hubiera recibido una mala finta, ella no encontró en donde esconderse. Yo, como de costumbre, entregado al noble arte de crearle urticaria y sarpullidos al resto de la Humanidad.

En fin. En cuanto a la cantidad de visitantes, que algún motivo de preocupación había sido por el dramático descenso que experimentó, se ha estabilizado entre unas 8.000 y 10.000 visitas mensuales, con un breve pico de 14.000 en Junio, gracias a que desde Genteovejuna en Facebook empezaron a publicitar las Crónicas CienciaFiccionísticas. En serio, yo pensaba que las mismas ya estaban demodé, como tantas otras cosas antiguas de la Guillermocracia, y... acabó siendo que no, miren ustedes. Pero sin desviarnos del tema. Lo importante aquí es que la cantidad de visitantes es estable, lo que quiere decir que la Guillermocracia está llegando a la gente que tiene que llegar. El resto llegará cuando me líe con alguna guapa modelo en bikini que tenga 100.000 seguidores en Instagram, supongo. Aunque tengo el presentimiento de que eso no va a pasar ni hoy ni mañana. Pero por si alguna decide hacer el sacrificio supremo y darse cartel saliendo con nada menos que todo un Director Supremo en vez de un futbolista o un actor de telenovelas: Bikini estampado a dos colores funciona bien para mí, gracias.

2.018 ha sido también para la Guillermocracia, el año de la inauguración de lo que hemos venido a llamar de manera más o menos informal, como el Nuevo Orden Guillermocrático. El cual consiste en un enorme lavado de cara que le hemos estado haciendo a este pobre y aporreado país virtual. Partimos con cambiar la portada por una visualmente algo más sencilla. Sólo algo. Hay tradiciones que mantener, después de todo. Luego, seguimos con contestar una ristra de algo más de un año completo de comentarios dejados por los pacientes y sufridos lectores, que ¡por fin! recibieron sus respuestas de vuelta. O no. Manía de abusar del empapelado de textos que tienen algunos. Bueno, yo también. Pero soy el Padre de la Guillermocracia y juego de local, así es que, autorización la tengo. Me la di a mí mismo. Es bueno ser un déspota ilustrado.

Luego ha seguido la bastante compleja labor de reetiquetado. En la que todavía estamos, a mes y medio de iniciada esta etapa. El reetiquetado consiste en ir posteo por posteo, los más de 900 publicados a la fecha, cambiando las etiquetas. Las cosas que hago por vosotros, pequeñuelos. Al final, cuando todo este proceso acabe, la Guillermocracia tendrá numerosas etiquetas mucho más específicas que las existentes hasta 2.018, lo que redundará en una mayor facilidad de los lectores para encontrar los temas que le interesan, y hacerle el quite a los que no. Lo que sólo incrementará la tendencia de Internet a mostrarte sólo lo que quieres, y aislarte de todo aquello que, aunque no te guste, podría incrementar tu visión del mundo. A veces no sé en dónde tengo la cabeza.

Una consecuencia colateral de reetiquetar por completo la Guillermocracia, es el haber regresado al légamo primordial en que partió la misma. La época en que no estábamos tan pulidos en eso de tener y mantener un blog, por decirlo más claro. Una época llena de posteos que parecían más reflexiones de sobremesa que, ya saben, textos elaborados y con la firmeza intelectual correspondiente. Una época en que escribíamos sobre una menor variedad de cosas que ahora, y también a un nivel mucho más básico. Por suerte, no hay mucho de avergonzarse ahí. Creo. No estoy seguro. Algunos de esos textos, releerlos se ha hecho un tanto pesado. Bueno, con ignorarlos, todo está bien.

También tuve a gusto reencontrarme con cosas viejísimas, de las cuales el tiempo ya no tiene memoria. ¿Por qué diablos dejamos de publicar poesía en la Guillermocracia, si es que a veces salían unos versos bastante pasables? ¿Por qué diablos nunca le dimos luz verde a esa interesante blogoserie sobre Los Masacroides? ¿Por qué no seguimos adelante con High Fantasy Manga? Ah, perdón, eso sí lo sé. Costaba escribirlo y no lo leía nadie. A lo largo del tiempo, algún lector por ahí ha deplorado que haya quedado en el sexto episodio y no haya seguido, con un espíritu cercano a los gemidos de quienes chillan: "¡Me subí a esa serie de Netflix porque Netflix no cancelaba sin finales, y ahora está cancelando sin finales! ¡A dónde iremos a parar! ¡Creía que Netflix se preocupaba de mí como espectador y me trataba con respecto, y al final... era como todos!". Pero como no hay un coro de gemidos o chillidos más allá por High Fantasy Manga, pues... así quedará. Por el minuto, al menos. En cuanto a Los Masacroides... Sí, le voy a dar luz verde a una blogoserie. Una cortita, eso sí. Que ya tenemos las manos bastante ocupadas con varios otros proyectos, y todos quieren que apure la secuela de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, o los episodios que siguen de Bastión Esperanza.

Ahora pasando al material en particular. En Cine, como de costumbre, hemos estado bastante activos. Abríamos fuegos en 2.018 con Doce spoilers de los cien primeros años del cine, que va sobre... doce spoilers de los cien primeros años del cine, miren qué sorpresa. Criticamos un poco las tendencias del cine comercial moderno en Blockbusters del siglo XXI: La era del Neomanierismo, en Saturados de efectos especiales, y en Récords de taquilla en el cine. En la sección vintage fuimos con 1.971: El año en que partió el moderno cine de acciónen dos partes!). Tratándose de películas particulares, hablamos de Ready Player One, Yo, Tonya, Un día de furia... y Venom, por alguna razón. Y con algo de mala leche, nos permitimos parodiar cómo cierta productora está gestionando cierta saga galáctica... no diré más, para que los abogados no toquen a mi puerta. Así como un nuevo cruce de franquicias. Y por alguna razón, rematamos el año con un posteo sobre los clones de Duro de mataren dos partes!). En cuanto a televisión, estuvimos particularmente inactivos, como ha sido la tónica en los últimos años, pero le dimos espacio a La hechizada: Una serie clásica muy actual, así como al documental científico The Fabric of the Cosmos: El universo es muy raro y todos vivimos en él, posteo que se transformó en un hit inesperado acá en la Guillermocracia, lo que me enorgullece, por supuesto, porque... documental científico, vamos. En cuanto a manga y anime, partimos livianitos con ese simpático folletín victoriano que es Emma no Hakushaku. También le dimos un posteo al seminal clásico Mobile Suit Gundam, que inició la franquicia de Gundam en 1.979, así como a la ochentera Jinete Sable y los Comisarios Estrella. Y no estrictamente anime, pero coproducida en Japón, comentamos la también ochentera Erase una vez la vida.

En Historia, iniciamos una serie de posteos llamada Los años de Chile, en los cuales nos proponemos hacer un repaso de la Historia de Chile, miren ustedes qué difícil de deducir a partir del título. Publicamos seis entregas, cubriendo el período hasta 1.602, mientras que seguimos trabajando en los posteos relativos a los siglos XVII, XVIII, y comienzos del XIX. Emparentado, nos fuimos con gentilicios en Indio o Hindú y otros gentilicios dudosos. So pretexto de Avengers: Infinity War, le dimos un poquito de tiempo a la Peste Negra que azotó a Europa en el siglo XIV. De los Personajes del Año de la revista Time, por su parte, sacamos bastante jugo: Un posteo sobre los científicos honrados, otro sobre las mujeres honradas, y otro sobre los colectivos honrados. Gente honrada, como pueden ver. Y hablando de lo cual: Lamentando el deceso de Stan Lee, le dimos un pequeño repaso a la importancia de su obra.

En materia de Ciencia Ficción, por allá en Enero publicábamos Frankenstein o el Prometeo bicentenario, aludiendo por supuesto a los doscientos años de... ya saben qué personaje. También Hacia el corazón del colosalismo, sobre la tendencia de la Ciencia Ficción a lo grandilocuente. Y además, nos preguntábamos si es posible formular un concepto definitivo de Ciencia Ficción. Así como Siglo XXI: De bingos y wikis, acerca de si la Ciencia Ficción del siglo XX consiguió predecir cómo iba a ser el mundo después del cambio de milenio.

En materia musical, dedicamos el posteo del Día del Desamor a Otras doce canciones románticas para agarrar a patadas al amor, porque de haberlas, las hay a paladas. Después, le dedicamos un épico posteo a nuestra hipótesis según la cual Gustav Holst sería el creador de las modernas bandas sonoras de acción en el cineen dos partes!). Y después, todavía otro épico posteo a la discografía casi completa de Vangelis (¡en dos, perdón, tres partes!). Y nos preguntábamos también sobre si está muerto el Rock, ¿o andará de parranda? Quién lo sabe.

Y en aspectos más generales, nos dimos el gusto de hacer un poco de sarcasmo social con Dime cuántos años tienes y te diré qué selfies te tomas, y Las diez características que debe tener un macho modelo 2.018. También nos cuestionábamos un poquito en ¿Realidad y frikismo en el mismo sitio? Poniéndonos un poco más serios, reflexionábamos sobre materias políticas y económicas en Gestionar la sociedad: La receta es que no hay receta, Estado versus iniciativa privada: Un debate que debería estar superado, y La idea del voucher: La noche de los consumidores fríos. En lo ecológico, le dedicamos un buen posteo al apocalipsis de plásticoen dos partes!). Más aterrizados en lo chileno, nos preguntábamos si ha llegado a su final el milagro chileno primero, y luego, comentábamos el fallo de La Haya sobre Bolivia y Chile. Y a nivel mortalmente serio, reflexionábamos sobre las distopías cada vez menos distópicas en Maquiavelo y el 1.984 feliz. Y en lo creativo, publicamos Talento para crear y para criticar, sobre cómo ambos talentos son... diferentes. Se deduce del título, ¿no?

En cuanto a las series de posteos, le hemos dado luz verde a dos de ellas, durante 2.018. Una de ellas es Extintosaurios, cuya publicación teníamos prevista durante el segundo semestre de 2.018, pero que, habiendo sido un poquito desprolijos con el calendario, las entregas sucesivas habrán de venir durante el 2.019. Sí, vienen algunas entregas más, en esta tanda por lo menos. Y por otro lado, Las décadas, el mayestático proyecto en veinticuatro entregas planificadas entre Agosto de 2.018 y Julio de 2.020, en que repasaremos toda la Historia Universal, década por década, desde las revoluciones a finales del siglo XVIII hasta la actualidad contemporánea, y que por supuesto, es nuestra manera de darle el vamos a las celebraciones por el décimo aniversario de la Guillermocracia, que habrá de venir en Julio de 2.020, precisamente.

En materia de blogoseries, tuvimos dos de ellas durante 2.018. Por un lado publicamos En Chile, una visión bastante cáustica y crítica de la sociedad chilena a través de los ojos de un inmigrante europeo, pero con el color de piel propio de un tercermundista. Y luego, cumplimos por fin con el evento ¡¡¡MINIBLOGOSERIE A LA CARTA!!!, publicando Culto más allá de la muerte, la épica historia de tres investigadoras científicas en una sociedad parecida a la Edad Media europea, para detener una invasión provocada... ¿por magia negra, hordas del abismo infernal...? Si no la han leído, léanla y entérense.

Y bueno, me es imposible no terminar con una referencia a uno de los sucesos más desgraciados que hemos vivido acá en la Guillermocracia durante 2.018, cual es el fallecimiento de nuestro estimado conciudadano guillermócrata Cidroq. Fallecimiento que nos golpeó de manera inesperada, y que parece ser, movilizó a varios otros personajes a dejar sus sentimientos y condolencias. Incluyéndonos, claro. Es una gran y sensible pérdida, y en cierto sentido, la Guillermocracia se ha venido sintiendo un cachito menos la Guillermocracia sin sus comentarios, siempre impregnados de un espíritu benéfico y un tono de "¡no importa que tengamos diferencias, seamos amigos!", que tanta falta le hace a un mundo como el actual, en donde se ven tantas fauces ladrando en vez de, ya se sabe, conversar de manera civilizada. En fin, siempre tendremos un huequito en el corazón para Cidroq, aquí en la Guillermocracia.

Por supuesto, a partir del próximo posteo de la Guillermocracia, entramos de lleno en 2.019, el penúltimo año de la década que vio nacer a este país virtual. Porque, no lo olvidemos, la década termina en 2.020, aunque el 31 de Diciembre de 2.019, van a estar todos los noticiarios y la gente de la farándula hablando de "la década que termina". Momento en el cual nos decimos a nosotros mismos: "¿Es para esto que implantamos la Educación Primaria Obligatoria Universal?". Pero ya se sabe, un montón de pelmazos no tienen acceso a un arma de fuego para liquidar personas, pero tienen acceso a Internet, y lo usan para liquidar neuronas y racionalidad, opinando en vez de, ya saben, mantener cerrada la boca y no demostrar ignorancia. En fin. Esperemos que este 2.019 sea bueno y positivo. De manera que quedan cordialmente invitados a seguir visitando este país virtual la Guillermocracia, y un saludo fraterno y los mejores deseos para este año venidero, para todos los guillermócratas de corazón.

viernes, 28 de diciembre de 2018

¡Ultimos días para opinar sobre el cine de 2.018 en la Guillermocracia!


A inicios de este mes de Diciembre de 2.018, lanzamos por tercer año consecutivo, nuestra iniciativa para que los lectores de la Guillermocracia opinen sobre el cine del año. Los lectores que, espoleados por su espíritu cívico, deseen sumarse a esta noble cruzada de recomendarle películas a sus connacionales guillermócratas, o bien advertirles qué películas mejor evitar, todavía tienen plazo para sumarse a esta egregia causa. Les recordamos que el plazo último, final, fatal, improrrogable, non plus ultra, será el día 31 de Diciembre de 2.018.

Los participantes de esta nueva edición, de querer sumarse a la misma, cordialmente invitados quedan a dirigirse al posteo respectivo.

Si la curiosidad les puede, pueden echarle un vistazo a lo que fueron las versiones anteriores de este magno evento:




Y como de costumbre, quedáis cordialmente invitados a seguir visitando la Guillermocracia, el país virtual que... estamos a finales de año y el repertorio de chistes se me está acabando, así es que por una vez en la vida, no me pidan que termine con una gracieta. Bueno, este comentario metatextual, supongo que cuenta como gracieta. De algún modo.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Las películas clones de "Duro de matar" (2 de 2).


En la entrega anterior de este posteo en dos partes, planteábamos que las películas clones de Duro de matar son prácticamente un (sub)género dentro del cine de acción. Todos conocemos los ingredientes básicos y esenciales. La acción debe transcurrir en un espacio cerrado, desde el cual sea muy difícil entrar o salir. Los bandidos deben ser varios, estar en control casi completo de la situación, y de rebote, llevarle ventaja a los héroes. El héroe, por su parte, debe ser uno, o a lo menos un equipo pequeñito, y en clara desventaja respecto de los bandidos, a los cuales deberá ir remontando como mejor se pueda, dadas las circunstancias. Esquema argumental que no fue inaugurado acá realmente, pero que... bueno, fue Duro de matar de 1.988 quien codificó la fórmula de una manera reconocible. Tanto, que a estas películas, a falta de un nombre mejor, las llamamos clones de Duro de matar.

En lo personal, pensé en inventar el neologismo duromataríadas. Que es técnicamente correcto. Pero que suena horrible, y además en España protestarían, porque el título de Duro de matar lo tradujeron como lo tradujeron, en una pequeña muestra de que España necesita la pena de muerte por lanzamiento de catapulta para a según qué clase de crímenes. Así es que... no. Yo no lo voy a usar. Seguiremos con "clones de Duro de matar", muchas gracias.

El caso es que, aprovechando que la Duro de matar original cumple tres décadas, nos hemos embarcado aquí en la Guillermocracia, en un repaso de películas que conforman lo más selecto y granado del género. Con las ocasionales inclusiones que son más discutibles porque, ya saben... La creatividad no consiste en seguir las reglas a rajatabla, sino en romperlas y darles un giro de tarde en tarde, por aquello de mantener interesado al respetable. Después de leer, que los lectores decidan. Y ahora abrimos los fuegos con un clon realmente puro y duro de Duro de matar, pero... con una conejita de Playboy haciendo desnudos. Miren ustedes, éstos sí que sabían, y no la gente que contrató a Bruce Willis para la Duro de matar original. Que a Bruce Willis también lo pusieron a hacer desnudos en la más o menos contemporánea El color de la noche, y salió el marrón que salió. Así es que, sin más preámbulos, vamos con la segunda parte de este épico repaso a las películas que son clones de Duro de matar.


13.- Terror en el rascacielos (Skyscraper, 1.996).
  • El espacio cerrado: Un edificio corporativo, ¿tercera? en la presente nómina.
  • Los bandidos: Un grupo terrorista que... vamos, ya se la saben.
  • El héroe: ¡Anna Nicole Smith como una versión femenina de John McClane! Con desnudos, claro. Estos son productores que de verdad saben lo que quiere el respetable.

Veinte años antes de que se estrenara una película con la genial premisa de que "¡Rodemos el reinicio de Cazafantasmas, la película ochentera, pero ahora con mujeres!", se estrenó una película con la genial premisa de que "¡Rodemos un clon de Duro de matar, la película ochentera, pero ahora con una mujer!". Para que luego digan eso que en estos tiempos y ahora es cuando se están poniendo pesado con eso de mostrarnos las versiones femeninas de personajes masculinos en el cine. Esta película, estrenada como Terror en el rascacielos en Sudamérica, e Infierno de cristal en España, ni se esmera en disimular su condición de clon de Duro de matar... pero en versión serie B. Tanto, que no sé que se haya estrenado en cines más allá del directo a DVD. El argumento: Un grupo de terroristas se toma un edificio, pero una chica de armas tomar se encargará del lío, con muchos desnudos femeninos, claro, porque... La chica de armas tomar es Anna Nicole Smith, antigua conejita de Playboy, que la contrataron para lo que la contrataron, aunque ella, con cierta ingenuidad, con esta clase de roles buscaba consagrarse como actriz seria. No sucedió, claro. Todos sabemos cómo acabó aquello, y no fue bonito, así es que no haremos demasiados chistes sobre eso, y pasaremos a lo siguiente.


14.- Viaje a las Estrellas: Primer contacto (Star Trek: First Contact, 1.996).
  • El espacio cerrado: La nave espacial Enterprise. Bueno, una de las tantas, que en Star Trek las hay para dar y regalar. O el entero siglo XXI, si se quiere, detalles más abajo, claro.
  • Los bandidos: Los borg, o lo que es lo mismo, si no están al corriente de la mitología trekkie... Alienígenas zombis cibernéticos. Es Star Trek, no le den demasiadas vueltas a esto.
  • El héroe: Un grupo de ellos en este caso, la tripulación del Enterprise.

Una de las gracias que ha tenido la franquicia de Star Trek para sobrevivir en el tiempo, es que sus películas se las han arreglado para, siempre girando en torno a las peripecias de una nave espacial y su tripulación, ir mezclando la Space Opera con otros géneros fílmicos. Primer contacto, la octava entrega de la franquicia en el cine, es... inclasificable. Digamos que se encasilla dentro del género de la Space Opera postapocalíptica Cyberpunk de plaga zombi con viajes en el tiempo y con elementos de clon de Duro de matar. ¿Confundidos? El argumento: Los Borg, una raza alienígena cuyo objetivo es asimilar a toda otra forma de vida en el universo, viajan en el tiempo desde el siglo XXIV a la segunda mitad del XXI para impedir el primer contacto de la Humanidad con otras razas, asimilar el planeta, y destruir a la Federación de raíz. La tripulación del Enterprise es, por supuesto, igualito a John McClane, la única ubicada en el lugar y minuto justo para también viajar en el tiempo y detener a los Borg. A partir de ahí, el argumento se bifurca en dos tramas paralelas: Una parte va de cómo la tripulación conoce a Zephram Cochrane, el tipo que inventó el viaje hiperlumínico, y la otra refiere el enfrentamiento de otra parte de la tripulación contra los Borg, que buscan asimilar al Enterprise. Es decir, esta segunda trama es un clon de Duro de matar puro y duro, sólo que con varios héroes bajando bandidos en vez de uno, y con los bandidos siendo funcionalmente zombis carentes de otra voluntad que no sea la del Colectivo Borg. Y en un sentido más amplio, el mismísimo siglo XXI presentado aquí puede contar como espacio cerrado, con los héroes atrapados en el pasado con los borg, y superados en número por ellos. Es decir, una salvajada de argumento para Star Trek, que redundó en, por qué no decirlo, una de las mejores películas de la franquicia, y una estupenda película de Ciencia Ficción a secas.


15.- Avión presidencial (Air Force One, 1.997).
  • El espacio cerrado: Un avión otra vez, pero ahora no cualquier avión, sino que... ¡el avión del Presidente de los Estados Unidos! Que está en el título, vamos.
  • Los bandidos: Un grupo de terroristas de una de esas repúblicas de opereta que surgieron como callampas después de la caída de la Unión Soviética.
  • El héroe: ¡El Presidente de los Estados Unidos! Que está en el título, vamos. Y que es Harrison Ford, porque como todos sabemos, cualquier película es un veinte por ciento más cool si aparece Harrison Ford.

El Presidente de los Estados Unidos salva al mundo libre una vez más, actuando con la dureza requerida en un asuntillo de ésos "miren la de zorros que quedaron después de que cayó la Unión Soviética". Sin embargo, mientras regresa desde Moscú a bordo del... ¡avión presidencial! Que está en el título, vamos. El Presidente regresa desde Moscú a bordo del avión presidencial, y gracias al inevitable traidor entre las filas, un grupo de terroristas encabezados por el siempre eficaz y truculento Gary Oldman, se toma el Air Force One. Pero no contaban con... el cocinero. Quiero decir, con el Presidente, perdón por eso, película equivocada. El caso es que el Presidente es un recto hombre de familia y un impecable Presidente, además de veterano de Vietnam, así es que se dedica a... estamos en donde estamos, qué creen que pasa. Avión presidencial fue dirigida por el generalmente bien parado Wolfgang Petersen, que contaba y cuenta con El submarino, La historia sin fin, y En la línea de fuego, dentro de su currículum. Aquí estuvo bastante cumplidor, aunque la película se perjudica un resto debido a la desarmante seriedad con que se toma a sí misma en su premisa de un Presidente de Estados Unidos repartiendo, además de haber envejecido un resto por usar de pretexto lo que era la geopolítica de hace dos décadas atrás. Pero sigue siendo un ejemplo resultón de este subgénero.


16.- Máxima velocidad 2 (Speed 2: Cruise Control, 1.997).
  • El espacio cerrado: Un crucero de lujo, un vehículo de propulsión trepidante y adrenalínico para una película que lleva las palabras "máxima" y "velocidad" en el título.
  • Los bandidos: Uno solo, pero con las fauces y dentadura y colmillos de Willem Dafoe, en una de las poquísimas cosas rescatables de... esto.
  • El héroe: Sandra Bullock y su nuevo interés romántico, porque a Keanu Reeves le pareció que esto se iba a hundir, y no se quiso subir a bordo, perdón por el chiste fácil.

Yo no sé quién era el psiquiatra encargado de vigilar al que tomó la decisión, pero ese día, dicho psiquiatra estaba de franco, porque de otra manera no me explico que le hayan dado luz verde a la idea de ambientar una película que va acerca de vehículos lanzados a toda pastilla, a bordo de un crucero de lujo, lo que es más o menos equivalente a una película en la cual un caracol intente ganar las 500 millas de Indianapolis... perdón, me olvidaba que perpetraron esa barbaridad, y se llama Turbo. Pero en lo que estaba: Máxima velocidad 2. Rondaba un guión titulado Troubleshooter, que era un clon de Duro de matar a bordo de un crucero de lujo, que de hecho intentaron encajar como la tercera entrega de la franquicia, pero Bruce Willis lo rechazó por parecerse a Alerta máxima, de manera que lo reacondicionaron para ser una secuela de Máxima velocidad, de entre todas las posibilidades. La premisa es similar: Hay una bomba instalada a bordo de un crucero, el cual no se puede detener ni desviar, y acabará estrellándose contra una pacífica aldea costera, o algo así. Máxima velocidad era un tanto tontorrona, y tenía sus cosas de mejor no pensárselas mucho, pero entretenía en su afán de irle poniendo palitos en el camino al autobús; Máxima velocidad 2 en cambio es simplemente estúpida. Lo único rescatable es que el villano es un Willem Dafoe feliz de poner dientes de cocodrilo, casi como un borrador del Duende Verde que interpretaría algunos años después. Además del inevitable final con destrucción masiva de propiedad privada porque... blockbuster noventero, por eso.


17.- Enlace mortal (Phone Booth, 2.002).
  • El espacio cerrado: Una cabina telefónica, de entre todas las posibilidades.
  • Los bandidos: Apenas uno, a quien sólo le escuchamos la voz a lo largo de la película, aunque al final descubrimos que es... Kiefer Sutherland.
  • El héroe: Colin Farrell, de entre todas las posibilidades, aunque "héroe" es exagerar un poquito aquí.

Esta película consiguió uno de los imposibles más imposibles del cine: Rodar una película que más o menos puede contar como un clon de Duro de matar ¡en una cabina telefónica! Lógicamente, el terrorista no está adentro, porque a veces, donde cabe uno, no caben dos. Pero es como si lo estuviera, porque el terrorista se comunica con el protagonista, él sí atrapado en su interior, vía telefónica. La premisa es bastante sencilla. A un pelafustán sin mucho oficio ni beneficio, le tienden una trampa por la cual queda atrapado en una cabina telefónica, a merced de un francotirador ubicado quién sabe donde, entre los rascacielos de Nueva York. ¿Intenta fugarse? Hay bala. ¿Cuelga? Hay bala. ¿No obedece alguna instrucción? Hay bala. Este thriller, una de las películas mejor logradas del interesante pero no siempre fiable director Joel Schumacher, con un joven y entonces ascendente Colin Farrell, estuvo en el frigorífico desde ¡la década de 1.960! De hecho, el concepto en algún minuto pudo haberlo rodado Alfred Hitchcock. El guión en sí, se la pasó una década circulando. Para cuando se rodó, casi no existían teléfonos públicos en Nueva York, y hubo que inventarse una buena excusa argumental para justificarlo. Dos años después, el cambio tecnológico quedó acreditado con Celular, que parte de una premisa similar, aunque la conexión es entre un rehén y su salvador, a través de un celular, y que se mueve por toda la ciudad, así es que ya no cuenta como un clon de Duro de matar.


18.- Serpientes a bordo (Snakes on a Plane, 2.006).
  • El espacio cerrado: Un avión, ya perdí la cuenta de en qué vez vamos con ésta.
  • Los bandidos: ¡Gremlins! Perdón, yo quise decir... ¡Serpientes!
  • El héroe: Samuel... Monkey-fighting... Jackson.

Esta película es un híbrido de, veamos... Película de desastres, con clon de Duro de matar, con comedia, con Samuel L. Jackson, que a estas alturas cuenta como un subgénero fílmico por derecho propio. Lo psicodélico del caso es que querían rodarla como un thriller percutante y serio, pero alguien se dio cuenta de que esta cosa era demasiado estroboscópica como para pasarla por un producto de seriedad mínima, así es que la reconvirtieron en una especie de comedia o parodia de... Bueno, lo que decíamos. Cine de desastres más clon de Duro de matar. El argumento es... Bueno, es serpientes a bordo de un avión. Que está en el título, vamos. Pero por si quieren más detalles: El testigo clave de un crimen viaja del punto A al punto B a bordo de un avión, y el villano de rigor no se le ocurre mejor manera de deshacerse de él, que inundar un avión de serpientes, a que se merienden los pasajeros. Porque lo inteligente es escalar la potencial pena criminal que podrían adjudicarle, desde la más o menos benigna de "ser juzgado por un crimen común", a la casi corredor de la muerte que saldría de "ser juzgado como terrorista que echa abajo aviones con serpientes". Lo ya dicho, es una suerte que esta película es un continuo festín de reírse de lo estúpido de su propia premisa, y gracias a eso, se hace bastante soportable. Lo único, eso sí, dudo mucho que la exhiban en vuelos comerciales...


19.- Dredd (Dredd, 2.012).
  • El espacio cerrado: Un edificio residencial de propulsión a chorro de pisos de altura, en un futuro distópico postapocalíptico, que pronto no será el futuro sino el presente.
  • Los bandidos: Un grupo de narcotraficantes de la droga futurista de rigor.
  • El héroe: ¡El Juez Dredd!, acompañado de una policía como sidekick.

En 1.995, la legendaria franquicia del cómic de culto del Juez Dredd recibió una adaptación al cine, protagonizada por Sylvester Stallone, tan maligna que el personaje quedó tocado en la conciencia popular. En 2.011 optaron por un reinicio, ahora con un muy eficiente Karl Urban como el Juez Dredd. Queriendo rodar una película más minimalista y de serie B, optaron por una solución sencilla: Un clon de Duro de matar, pero ambientado en la distopía totalitaria postapocalíptica que es el universo del Juez Dredd. La historia es la simplicidad de siempre que esperamos de esta premisa: El Juez Dredd y su compañera, ejecutores de la ley que obran como jueces y jurado en ese futuro que no quieres llegar a ver y se hace cada vez más cerca de vivir, estos dos siguen el rastro de unos traficantes de droga, quedan atrapados en un edificio repleto de malas escorias, y... Lo que siguen son pisos y pisos de disparos, caídas al vacío, sangre... Lo de siempre, vamos. La película no consiguió repuntar en la taquilla, aunque no costó tanto como para considerarla un fracaso épico o bombástico. Una lástima. Es un buen thriller de acción y de Ciencia Ficción, y se merecía un mejor destino. Aunque sea porque, por alguna razón, no parecen abundar las películas de Ciencia Ficción entre los clones de Duro de matar.


20.- Ataque a la Casa Blanca (Olympus has Fallen, 2.013).
  • El espacio cerrado: La Casa Blanca, que por alguna razón, no había sido escenario hasta el minuto en el cine, aunque sí en la televisión, en la séptima temporada de 24, que se montó su propio clon de Duro de matar en la Casa Blanca en algunos episodios, de entre todas las posibilidades.
  • Los bandidos: Un grupo terrorista norcoreano cuyo objetivo final es sumergir a Estados Unidos en más radiación de la que el médico de cabecera recomienda para la buena salud.
  • El héroe: El consabido agente de la ley y el orden caído en desgracia, interpretado de la manera bruta y divertida que es característica en Gerard Butler.

A inicios de la década de 2.010, el subgénero en comento parecía muerto y enterrado, en virtud de los cincuenta millones de exponentes basurientos que llegaron a rodarse allá afuera. Pero ya sabemos que todo vuelve, y la década de 2.010 está viviendo la nostalgia ochentera a tope, así es que se atrevieron, y rodaron un nuevo clon de Duro de matar de alto presupuesto, que no intentaba parodiar, alterar, ni subvertir la fórmula, sino que la trató con todo el merecido respeto y rigor. El resultado es uno de los mejores exponentes del género, y una excelente película de acción a secas, cortesía del director Antoine Fuqua, que en su filmografía tiene sus más y sus menos, pero a quien la acción bruta se le da como el respirar. El argumento es canónico: Un grupo terrorista norcoreano se toma la Casa Blanca, el Presidente de Estados Unidos y su gabinete son tomados como rehenes, y sólo un agente secreto en su interior, Gerard Butler invocando los manes de John McClane, consigue írselos bajando uno a uno, lidiando de paso con el consabido traidor, y siempre soltando las clásicas líneas graciosas sociópatas de rigor. La película funcionó bien en taquilla, lo que abrió pasó a una secuela, Londres bajo fuego en 2.016, que en cuanto a funcionar... Bueno, la incluimos en la lista de los Summer Bomb Busters de 2.016, en su día, acá en la Guillermocracia. Y que no comentamos aquí porque, muy en el fondo, Londres bajo fuego es más un clon de 24, e inclusive se parece más a 24: Vive un nuevo día, que a Duro de matar. Hace tiempo se viene hablando de una tercera entrega, titulada Angel Has Fallen, que se ambientaría a bordo del Air Force One; de llegar a rodarse y estrenarse, sería un regreso de la franquicia a sus raíces, con lo que ahora ya no es que sería un clon de Duro de matar, es que sería un clon de Avión presidencial, de entre todas las posibilidades...


21.- El ataque (White House Down, 2.013).
  • El espacio cerrado: La Casa Blanca, poniéndose al día con dos películas el mismo año; en serio, ¿qué diablos les dio a los productores con acordarse justo en el mismo año de la Casa Blanca?
  • Los bandidos: Una milicia republicana de ultraderecha tan caricaturesca, que nadie la hubiera creído posible; claro, después salieron Donald Trump y Jair Bolsonaro como Presidentes en sus respectivos países, y de pronto, el chiste ya no parece tan gracioso...
  • El héroe: Dos de ellos, un agente de la ley y el orden, y... ¡El Presidente de los Estados Unidos!

Traer de regreso a los clones de Duro de matar después de algunos años de travesía en el desierto no parecía mala idea, con dos películas inclusive, pero... ¿qué les dio a la gente de Hollywood con que las dos de más alto perfil en 2.013, ambas se ambientaran en la Casa Blanca? Si hubieran variado un poco, se hubieran salvado, pero claro, la primera que se estrenó, se comió con zapatos a la segunda. Bueno, Ataque a la Casa Blanca era mejor película de acción. El ataque, en cambio... Partamos porque la dirige Roland Emmerich, quien sabía divertir a sus audiencias con películas descerebradas, pero con una cierta dosis de mala baba que les daba un relativo interés, pero que no ha dado pie con bola en la década de 2.010, y que parece haberla terminado de manera prematura con su bombástico fiasco de El día de la independencia: Contraataque. En cuanto a esta película... más o menos el mismo argumento de Ataque a la Casa Blanca, pero todo mucho más en broma, con una dupleta de héroes humorísticos de acción en vez de un recio macho repartiendo dolor, uno de ellos el Presidente de Estados Unidos para colmo. Acabó siendo un fracaso de taquilla, y merecido además.


22.- Life: Vida inteligente (Life, 2.017).
  • El espacio cerrado: La Estación Espacial Internacional, en órbita alrededor de la Tierra, el espacio cerrado que iba faltando.
  • Los bandidos: ¡Un piño de astronautas humanos!
  • El héroe: Entrecomillado lo de "héroe", a según la interpretación, pero saliéndonos de una perspectiva antropocéntrica, uno podría levantar un buen caso a favor de Calvin el marciano.

Los cuatro gatos que vieron Life: Vida inteligente en el cine, se cebaron de lo lindo en la película, acusándola de ser una copia desvergonzada de Alien, pero ambientada en la Estación Espacial Internacional, y con una linda estrella de mar en vez de un xenomorfo como antagonista. Y... tienen razón. Pero visto desde otra perspectiva, podríamos considerar que Life: Vida inteligente es lo que pasa cuando pones a Alien de 1.979 y Duro de matar en una misma jaula para ver si se aparean, y descubrir el resultado del amor. En esta película, un alienígena que es subido de manera involuntaria a bordo de la Estación Espacial Internacional, al que llaman Calvin por alguna escalofriante razón, decide que no le gusta que le apliquen descargas eléctricas, se escapa de su confinamiento, y empieza a cargarse uno a uno a los ocupantes humanos. Es decir, Life: Vida inteligente sería un clon de Duro de matar... a bordo de una estación espacial, si asumimos al alienígena secuestrado a la fuerza de su medio ambiente y encerrado como el héroe, y a los humanos captores como los bandidos. Por supuesto, siguiendo esta misma idea, uno podría afirmar que Alien de 1.979 era Duro de matar a bordo de una nave espacial en el espacio interestelar, pero ocho años antes de John McClane, aunque el xenomorfo es de entrada harto más agresivo de intenciones, mientras que Calvin en Life: Vida inteligente es un pasajero un poco más involuntario, y por ende, se lo puede mirar un poco más como héroe a la fuerza, si somos lo suficientemente misántropos como para no ponernos de parte de los humanos, claro. Y como la comparación puede ser un poco rebuscada y a lo mejor me estoy pasando de roscas, lo dejo hasta ahí. Con todo, si no contara como clon de Duro de matar... Yo pagaría mi entrada al cine por ver un remake que cambiara el argumento lo justito para que sí lo fuera.


23.- El rascacielos (Skyscraper, 2.018).
  • El espacio cerrado: Un edificio corporativo, número ya ni sé cuánto en la nómina.
  • Los bandidos: El inevitable grupo de criminales con el siempre falible plan infalible de turno.
  • El héroe: ¡Dwayne Johnson con una pata ortopédica! ¡Ahora sí que me puedo morir diciendo que lo he visto todo en esta vida!

En el año de cumplirse tres décadas desde la Duro de matar original... ¿Otro clon de Duro de matar en un edificio? ¿Es que no aprendimos nada, con la versión de Anna Nicole Smith? Aparentemente no. Algún despistado productor en China decidió rodar otra película de malvados bandidos que se toman un edificio moderno, y del personaje que intenta bajárselos uno a uno... ya se la saben. Un clon de Duro de matar, pero hibridado con Infierno en la torre, el clásico de desastres de 1.974, de entre todas las posibilidades. Ahora el héroe no está en el edificio sino fuera, y parte de la película consiste en entrar al mismo para rescatar a su familia, y sí, cargarse bandidos, si para eso estamos. Para elevar la apuesta, ahora el plan de los terroristas involucra incendiar el edificio. Con ellos mismos adentro. ¿Y si el fuego los pesca también?, piensa uno, que es listo. ¿Y quién, dentro de la masa de tarados y descerebrados que ven estas película, piensa en esas cosas?, piensan los productores de cine, que son todavía más listos que uno, si por algo son millonarios y uno no. ¿Veré esta cosa?, pensó el público, que a veces es incluso todavía más listo que los productores de Hollywood, y que no siendo millonarios, no siempre están por la labor de gastar a lo tonto en películas que no les interesan. Y no la vieron. Y la película se estrelló en taquilla. Y eso que actuaba Dwayne Johnson, que parece reclamo seguro en taquilla. O a lo mejor precisamente porque actuaba Dwayne Johnson, que está siendo agotador verlo aquí y allá, y por todas partes. Si hubiera tenido éxito, a lo mejor esta película hubiera resucitado el género de los clones de Duro de matar, pero... parece que eso no va a ser, por el minuto, a lo menos. Aunque por otra parte... Uno nunca sabe, ¿no?


24.- ¡Bonus adicional, un precursor!: A la hora señalada (High Noon, 1.952).
  • El espacio cerrado: Un pueblucho aislado en el Lejano Oeste, de ésos que son una calle larga con casas a ambos lados, la taberna, la comisaría, y paremos de contar.
  • Los bandidos: Un grupo de pistoleros que tienen el nombre del comisario del pueblo grabado en las balas que van a disparar.
  • El héroe: El comisario del pueblo, más o menos ayudado por su esposa, y por nadie más, porque los habitantes del pueblo tienen un más que casual parecido a montoncitos de estiércol de vaca, qué más puedo decir de ellos.

Esta película no califica como clon de Duro de matar por la sencilla razón de que... fue estrenada 36 años antes. Pero si uno se lo piensa bien, aunque no sigue la premisa de manera perfecta, sí tiene varias características propias del género: Espacio cerrado en donde estarán encerrados el héroe y un piño de bandidos imparables en su superioridad de fuego. Por supuesto, también son llamativas las variaciones respecto de la fórmula, explicables porque la fórmula no existía en ese entonces, claro: La imposibilidad del héroe para marcharse no es física sino moral, un tema de decencia al final del día, mientras que al igual que en Mi pobre angelito, los bandidos no llegan al comienzo de la película sino que amenazan con hacerlo al final, al mediodía, y además no llegan al pueblo con un plan terrorista sino motivados por una venganza estrictamente personal en contra del héroe. Por su parte, la tensión narrativa no está puesta en el héroe matando bandidos, como en un clon de Duro de matar canónico, sino en sus esfuerzos infructuosos por reclutar a ciudadanos para que lo ayuden a instaurar la ley y el orden. Pero si esta película se hubiera apegado más a la fórmula... ¿estaríamos etiquetando a este género como clones de A la hora señalada, en vez de clones de Duro de matar? Quién sabe. Sé que existe un remake en 2.000, pero no lo he visto, e ignoro cómo trata el asunto; en 2.018 por su parte se anunció un remake, y aunque me tomé la noticia de manera más o menos similar a cómo me enteré de lo que pasó en Fukushima en 2.011, la curiosidad me puede acerca de si ahora, sólo por introducir una variación, convertirán la historia en un clon de Duro de matar... Dudo que haciéndolo salga algo bueno, pero con que sea entretenido me basta, porque la original es tan inmensa, que rodarla igual y plano por plano, sería una estupidez de ponerle precio a la cabeza de los responsables.


Por supuesto, ya lo decía, me he dejado un montón de ejemplos afuera, en particular emanados de la serie B. En algunos casos, los clones de Duro de matar pueden hermanarse bien con el cine de desastres, lo que abre otro posible canil de muestras. También, puestos a rebuscar en el pasado, aparecen más películas que pueden ser consideradas como precursoras. Alien, ya lo mencionábamos más arriba, podríamos considerarla como un ejemplo imperfecto, forzando un poco la premisa, y si pensamos que ésta el fondo es una película de fantasma en casa embrujada, pero con monstruo en nave espacial como reemplazo, entonces las películas en que los protagonistas están encerrados en una mansión de éstas que los quiere matar porque así son las mansiones embrujadas, también podrían eventualmente contar como una versión sobrenatural del cuento; Poltergeist se me viene a la cabeza, aunque tampoco sea un ejemplo perfecto. También Escape de Nueva York se me viene a la mente, como una especie de clon de Duro de matar en una Nueva York carcelaria postapocalíptica, aunque el objetivo final de Snake Plissken no es acabar con los bandidos sino apenas sobrevivir a ellos. También el grueso de las películas de James Bond terminan con éste infiltrando y destruyendo la guarida del villano megalomaníaco de turno, y en esto, dichas secuencias finales pueden ser consideradas como clones de Duro de matar en borrador. Y eso sin entrar a considerar ciertos parecidos de estructura argumental entre los clones de Duro de matar por un lado, y la caterva de clones de Los siete samurais y su remake estadounidense Los siete magníficos por el otro, en particular la idea del espacio cerrado y del "pocos héroes versus hordas de bandidos", hasta el punto que uno podría considerar bona fide que Duro de matar es una evolución o deriva desde los cánones establecidos por ese género anterior. Por supuesto, para eso están los comentarios. Pero por mientras tanto... el día en que ustedes escriban la novela o guión de su propio clon de Duro de matar y se forren de dinero, ya pueden ir agradeciéndome por esta disección a los resortes narrativos del género. De nada.

domingo, 23 de diciembre de 2018

"Papelucho y el marciano": Cincuenta años de un impecable clásico literario.

La interpretación gráfica que hace esta portada de Det el marciano, créanme, es un Gondwana de grande por encima de la película animada.
Entre los varios posteos que la Guillermocracia heredó del ahora extintosaurio Tribu de Plutón, estaba uno relativo a Papelucho y el marciano, una de las varias novelas que la escritora chilena Marcela Paz le dedicó a su personaje Papelucho. Dicho posteo fue escrito con ocasión del estreno de la película animada Papelucho y el marciano, por allá en 2.007. Pero nunca quedé conforme con dicho texto, que parecía más artículo periodístico escrito por un Cool Cultureta Corporativo, que... ya saben, un texto como corresponde. Además, ya conocen mi política de no dedicarle posteos a algún libro en particular, más que nada porque hay tantos allá afuera que quisiera comentar, que terminan anulándose en prioridad unos con otros. Sin embargo, hace poco tuve el gusto de releer dicha novela, sin darme cuenta de que en este 2.018 que ahora termina, la misma cumple cincuenta años, porque fue publicada en 1.968. Todo un golpe en las glándulas del sistema carcamalatorio, para quienes nos criamos leyendo las aventuras del personaje. Además, la novela tiene varios puntos muy particulares que la hacen descollar, tanto entre las aventuras de Papelucho, como en la Literatura general, tanto como obra chilena, como en su vertiente fantástica o de Ciencia Ficción, tárjese lo que no corresponda, y por qué no, como obra infantil sin más, porque escribir un texto para niños es mucho más difícil que escribir algo para lectores adultos, créanlo o no.

Partamos por un poco de contexto. La serie de doce novelas dedicadas a Papelucho, son la obra magna de la escritora chilena Marcela Paz, seudónimo que adoptó Esther Huneuus cuando se dedicó a escribir. Ella nació en 1.902, y falleció en 1.985. Miembro de una familia de vinosa prosapia, recibió la crianza represora y limitante que era propia de su época, lugar y estatus, padres emocionalmente distantes incluidos; no ayudó al desarrollo de sus dotes sociales que no fuera a colegios, ni siquiera a los de noble cuna, sino que fuera educada por institutrices. Sin embargo, debido a la benéfica influencia de Rita Salas Subercaseaux, una tía excéntrica que escribía libros de viajes, lo fantástico y la imaginación se hicieron presentes en la joven, que encontró escape a su encierro en las letras. Desde su primer libro, el volumen de cuentos Tiempo, papel y lápiz de 1.933, la tímida y retraída Esther Huneuus adoptó el seudónimo de Marcela Paz, que la ayudó a lidiar con el bochorno de escribir y publicar textos literarios que, sin ser abiertamente satíricos, tienen su cuota de mordacidad respecto de las prácticas y mores sociales de su tiempo. Debemos recordar que es la época en que escritoras como Teresa Wilms Montt, María Luisa Bombal, o Gabriela Mistral, tuvieron su cuota de problemas por la insolencia de escribir con libertad en vez de, ya saben, restringirse a la cocina y parir humanitos en miniatura.

La primera de las novelas de Papelucho se titula precisamente Papelucho, así de simple porque nadie, ni la propia Marcela Paz, suponía que iba a transformarse en una saga. Papelucho fue publicado en 1.947 por Editorial Rapa Nui, la hoy en día injustamente olvidada empresa en la que bregó como editor el también muy grande Hernán del Solar. Es el diario de vida de un niño que, según descubrimos en la última página, el anónimo editor ha descubierto en un tacho de la basura, final que no podía haber sido mejor para cortar cualquier posibilidad de secuela. Papelucho es un niño de ocho años, que siguió teniendo la misma edad en todas las novelas; el nombre es una derivación de Pepe Lucho, el sobrenombre que tenía José Luis, el marido de Marcela Paz, aunque el personaje en sí, no parece que sea un retrato de éste. Papelucho despertó una buena cuota de interés porque, sin abandonar el tono de relato infantil, ayudó a romper en Chile con la tradición de que la literatura para niños debía presentar personajes modélicos o tener alguna clase de moraleja. Papelucho, sin ser un bellaco estilo Bart Simpson, es bastante travieso y ocasiona su cuota de problemas, mientras vive con padres distantes, un poco éstos al estilo Calvin y Hobbes, detalles todos estos que hicieron arriscar la nariz a algunos lectores, pero entusiasmaron a muchos más, los niños en particular.

Y debido al éxito, nuevas novelas vinieron, doce en total, hasta la última. La última escrita y publicada por la autora fue ¿Soy dix-leso?, por Papelucho, que data de 1.974. Por suerte, a diferencia de harrypotteríadas varias, en dichas novelas no hay arco argumental de fondo, y cada novela puede leerse por separado y en desorden, para alivio de los lectores, por supuesto. De hecho, concurrente con esto, las novelas se ambientan en una línea de tiempo flotante, como los comics de Superman, personaje ha tenido siempre unos treinta años desde hace ochenta. Quizás la única novela de ésas que "este episodio lo cambiará todo" es Papelucho en la clínica, la quinta, porque en ella nace Jimena, la "hermana Ji" bien conocida por los lectores del personaje. En fechas recientes, han existido intentos por resucitar la franquicia en una película de la que ya hablaremos, además de obras escritas por otros autores... ya se conocen el entero tinglado. Qué salió de eso, ni lo sé ni tengo mayor interés en ello tampoco. La prosa que Marcela Paz le adjudica a Papelucho, quien siempre escribe sus aventuras en primera persona, no creo que alguien pueda imitarla o repetirla. Cualquier otro intento en esta línea, no acabaría siendo otra cosa sino un miserable pastiche, un manierismo que puede tener todas las señas de identidad, pero no el alma que sólo Marcela Paz sabía imprimirle a sus textos.

Ponga usted un Papelucho en su vida.
Entre las doce novelas que Marcela Paz le dedicó al personaje, Papelucho y el marciano es el bicho raro de la familia. O el marciano de la familia, si se quiere. Las otras once novelas tienen un tono... distinto. Veamos. De ser realistas, no lo son al ciento por ciento, partamos por ahí, pero tampoco son ejemplos de Literatura Fantástica. Puede decirse que, en general, son realistas a la manera de un sainete, es decir, retratan eventos y situaciones que podrían pasar en la realidad, pero de manera cómica o caricaturesca; tienen un tono más bien cercano a una sitcom, en las cuales las peripecias de los personajes pueden pasar en la realidad, pero son exageradas por propósitos de comedia. Ahí tenemos por ejemplo las aventuras africanas que vive Papelucho en Papelucho misionero, que parecen sacadas de un capítulo de Los Simpsons, aunque luego, el propio Papelucho se muestra desencantado de que Africa es... bueno, es la Africa real, y no la descrita en las películas de Tarzán.

Por supuesto, ayuda que todos los eventos son siempre descritos en primera persona por Papelucho, y por tanto, parte del juego narrativo es que nosotros, como adultos, debemos adivinar a veces un poco entre líneas lo que en realidad está pasando, porque Papelucho nos describe situaciones sin entenderlas en verdad, y la realidad alrededor es probablemente mucho más prosaica y banal de lo que pensamos. En ese sentido, sin integrar el movimiento de manera estricta, las novelas de Papelucho manifiestan alguna influencia del Imaginismo, corriente literaria sudamericana que en Chile también prendió, y en donde se enlistaron escritores que consideraban las tendencias literarias realistas como una corsetería incómoda de la que preferían escapar, abrazando lo fantástico de manera elíptica o abierta. Pero en general, lo repito, las novelas de Papelucho son casi por completo realistas.

En ese sentido, Papelucho y el marciano es... diferente. Es la única novela con un personaje claramente fantástico, o de Ciencia Ficción, a según qué tanta dureza le pidan al género: Det el marciano. Incluso el propio título completo nos avisa: El mismo es El diario secreto de Papelucho y el marciano, porque a diferencia de otros eventos en la vida del personaje, la propia existencia del marciano debe ser mantenida como un secreto. Así, el marciano rompe con su carácter fantástico, lo que es el tono más realista de sainete o sitcom que mantiene la franquicia; es el único volumen titulado como "secreto", de hecho. Por cierto, es tentador ver esto como una metáfora involuntaria de la tradicional negación a lo fantástico y a la Ciencia Ficción que impregnó a la cultura sudamericana, por lo menos hasta la década de 1.960, y más adelante aún. Sin embargo, como leemos los eventos de la novela mediatizados a través de la perspectiva de Papelucho, queda flotando la duda acerca de si todas las peripecias de la novela fueron reales o no, porque el grueso de los eventos del relato admiten esa doble lectura, como Ciencia Ficción, o como un relato más realista de eventos que Papelucho, desde su propia mente, interpreta como de Ciencia Ficción. Como sea, esta novela trata exactamente de lo que dice el título: Papelucho conoce a un marciano, y vive aventuras con él. O desventuras, a según. Y a partir de este punto... Spoilers a granel, del final incluido, y sin advertencia previa. El que avisa, no es traidor.

La novela parte in media res. Papelucho está en la mira de todo el mundo porque manifiesta un comportamiento raro, más raro incluso que lo habitual en él. Avanzadas algunas páginas, descubrimos lo que está sucediendo. Un día, cayó un platillo volador en plena calle, en Santiago de Chile. Los chilenos se quedan mirándolo con perplejidad, pero Papelucho, como buen hijo de la modernidad, la modernidad de 1.968 por lo menos, decide que eso es algo aburrido y no se detiene a verlo mayormente, en líneas que casi podría haberlas suscrito un millennial de ésos: "Me volví con desprecio. ¿A qué tanto mirar si lo único importante ya no estaba? El Marciano del platillo había desaparecido, dejó el aparato en panne y hasta su propio casco en la vereda". Pero luego las cosas se complican, porque el marciano se ha escondido en su propia cocina. Espero que los herederos de Marcela Paz no me demanden por citar in extenso, pero la estupenda prosa de la autora se merece que lo narre con sus palabras: "Apagué con violencia la luz de la cocina y entonces... ¡pude ver al marciano! Fue la última vez; ahí a mi lado. Era hecho de puntitos bailones y un poco luminoso que se veían sólo en la oscuridad. Era más chico que yo y tan blando como el humo de un cigarro. Casi pura cabeza, y quizá algunas patas que flotaban al compás de suspiros. ¡Pobre marciano metido en una cocina desconocida! Suave, blando, onduloso, casi sin cuerpo -tal vez de puros puntos de luz- entre nosotros los hombres duros hediondos que comen y traspiran, que pisan, que trabajan, que hacen casa con techos y murallas y cocinas calientes".

¿Se parece este Det a cómo lo describen en la novela? También... ¡Anemia!
Las cosas se complican cuando Papelucho estornuda, y el marciano desaparece. Sólo que... no. En realidad, por accidente, Papelucho ha inhalado al marciano. El resto de la novela es, esencialmente, la historia de cómo Papelucho debe aprender a coexistir con Det, el marciano, un desgraciado que se comporta bastante mal como huésped dentro del cuerpo de Papelucho, porque se la pasa rezongando por absolutamente todo, aunque le cobramos simpatía porque muy en el fondo, no deja de ser un infeliz varado en un planeta que no es el suyo, planeta que no termina de entender a plenitud. Sí, yo también me partí de la risa cuando, después de ver Venom en 2.018, Venom y Eddie Brock acaban teniendo una relación con ciertas similtudes a Det y Papelucho, aunque Venom es bastante psicótico y pasado de vueltas, mientras que Det es simplemente despectivo, y por tanto, todo el asunto entre Det y Papelucho involucra mucha menos carnaza. Relato para niños, acuérdense.

Aunque por tener un personaje marciano, y no una sino dos escenas ambientadas en Marte, podría calificar como de Ciencia Ficción, la verdad es que el tratamiento de los tópicos del género es bastante liberal, por decirlo con suavidad. El Marte que describe Marcela Paz es mucho más descabellado que el de las historias de John Carter de Edgar Rice Burroughs, mucho más surrealista que las Crónicas Marcianas de Ray Bradbury, y mucho más onírico que el Malacandra descrito por C.S. Lewis. Resulta claro que a Marcela Paz, los tópicos tradicionales de la Ciencia Ficción no podrian importarle menos, y usa la idea de un marciano y de Marte sólo como pretexto para desatar su imaginación más bestial. Eso explica por qué vemos escenas tan salidas de tiesto, como que Papelucho viaja a Marte usando como medio de propulsión... pulgas inquietas que le ha sacado a su perro Choclo. ¿Patadas a la ciencia? Sí, por supuesto, pero no peor que John Carter viajando a Marte sólo con desearlo, o el profesor Ransom viajando a Venus en un ataúd volador. O quién sabe, porque como lo dijimos, la autora no termina de aclarar si todos estos eventos sucedieron en la realidad o no. Pero eso qué importa. Seguro que Jonathan Swift o Luciano de Samósata habrían aplaudido este alarde de creatividad narrativa hasta despellejarse las palmas de las manos.

El argumento de la novela, por su parte, en general, aunque lleva la relación entre Papelucho y Det como hilo central, en realidad incluye alguna subtrama en tono más de sitcom, que no desencaja demasiado del resto de la saga. Aparte de la llegada de Det a la Tierra, mucho de los eventos del resto de la novela vienen dados por un terremoto, fenómeno que, lo sabemos, es un clásico eterno de Chile. Por supuesto, el mismo admite una doble lectura y una duda: ¿Fue el terremoto desatado por los marcianos de manera más o menos involuntaria o al menos negligente, como argumenta Det, o es simplemente otra de tantas travesuras sísmicas que hace la bribona Placa de Nazca para que Chile siga siendo Chile? Esta cuestión nunca se resuelve. Además, vemos una subtrama en que Choclo, el eterno quiltro de Papelucho, se echa encima una perra fina y elegante a la que llaman Coronta, y en otra, atisbamos que Domitila, la eterna asesora del hogar en la familia de Papelucho, tienta su propia historia romántica con un maestro yesero, aunque claro, los detalles no los llegamos a ver, así como no los ve Papelucho. En ese sentido, la novela no trata de ser "de Ciencia Ficción", sino que más bien, incluye la presencia de Det el marciano como un factor disruptivo respecto de una realidad que, allí en donde no está él, sigue más o menos como de costumbre. En ese sentido, esta novela es el mismo Papelucho de siempre... sólo que con un marciano. Probablemente.

Esta novela fue objeto de una adaptación animada para el cine, en el año 2.007, titulada precisamente Papelucho y el marciano. La misma fue una coproducción entre Cineanimadores, productora que algunos años antes había adaptado a Mampato y Ogú, los míticos personajes de Themo Lobos, en la película Mampato y Ogú en Rapa Nui. Para ser honestos, no siendo un aprecio extraordinario por ninguna de estas dos producciones. No quiero ser despectivo con el trabajo de todos aquellos quienes se esforzaron en una labor tan ciclópea como sacar adelante un largometraje animado en un país tan esmirriado como Chile, pero por desgracia, las intenciones no siempre se traducen en resultados. Para Mampato y Ogú, decidieron que la primera aventura, en donde Mampato obtiene su famoso cinto espacio-temporal, no era tan vendedora, y optaron por una aventura posterior, su viaje a la Isla de Pascua anterior a los europeos, precisamente. Con Papelucho siguieron la misma filosofía, y en vez de adaptar la primera novela, se decidieron justo por ésta, por ser la más fantástica o de Ciencia Ficción, como lo quieran poner, y por tanto, se supone que más fácil vender para la chavalería. Lo atinado de tal decisión, que el lector juzgue; nosotros preferimos centrarnos en qué tal funciona la película como adaptación de la novela, en buena medida porque no faltan los alumnos poco respetables a quienes les mandan leer la novela, prefieren saltársela y ver la película, y después salen la clase de zombis en un apocalipsis zombi que salen.

Marcela Paz, la chica tímida y retraída que creó al niño rebelde y respondón chileno definitivo.
Desafortunadamente, en el caso de Papelucho y el marciano, en cuanto adaptación, los resultados no son buenos. Algunas cosas son esperables. El presupuesto para animación parecía ajustado, y así, uno entiende que eliminen secuencias completas de la novela, como todo lo relativo al terremoto que Papelucho y Det deben vivir en conjunto. Considerando como animaron el terremoto de Caracas en 1.812, en la película animada Bolívar el héroe, uno casi agradece que ni lo hayan intentado siquiera, porque si no va a salir bien, mejor que no lo hagan en lo absoluto, creo yo. Lo mismo va para otra escena clave en la novela, pero eliminada en la película, en la cual Papelucho y su familia pasan un fin de semana en la costa; en la novela, dicho capítulo acabará marcando una evolución muy significativa de la relación entre Papelucho y Det. También son disculpables algunos cambios argumentales que modernizan el relato, habida cuenta de que la novela original data de 1.968, y por tanto, se ambientaba en un Chile con una sociedad de mores e infraestructura con sus buenas diferencias respecto de la de 2.007. Desde esa perspectiva, debemos ser pragmáticos, y entender que la película, hay que sacarla adelante con presupuestos económicos, narrativos y también sociales diferentes a los de la novela.

Menos excusa tiene la filosofía con la cual se tomaron la adaptación en sí. Todos conocemos esta clase de películas. Se trata de los iluminados de siempre que van y se dicen a sí mismos: "Tomemos una novela que es un clásico literario que le gusta a todo el mundo porque es especial y diferente a otras novelas, pero cambiemos todo lo que la hace especial y diferente para crear un producto genérico y adocenado que no sea especial o diferente en lo absoluto, y que así le guste a todo el mundo". La idiocia de semejante razonamiento, creo que se explica sola. En este caso en particular, esto significa cosas como transformar al personaje de la perrera, el Inolvidable con "cara de esqueleto de rinoceronte y ojos de pulga con flato" como lo describe Papelucho, en un villano genérico porque... debemos tener alguna clase de villano en una historia que ni lo tiene ni lo necesita, porque crear conflicto y tensión narrativa a partir de una historia sin villanos requiere de una maestría que Marcela Paz la tenía, pero los guionistas de esto... no. También cambian a Urquieta, el bravucón estilo Nelson Muntz de la novela original, por una chica que es científica, un poco porque sí. E incluyen una escena de Papelucho y su amiga montando perros a pelo, que no está en la novela original y además en ella sería un disparate incluso para los estándares de Papelucho, porque mostrar a los dos niños protagonistas montando perros a pelo es cool; estúpido en el contexto, pero cool, ¿no? Y sobre todo, convirtamos a la rica y palpablemente humana galería de personajes de la novela original en caricaturas ambulantes, haciéndolos más tontos, más torpes o más villanos según proceda.

Todavía menos excusa tiene haber alterado todo lo relativo a Det el marciano, así como a Marte, eliminando todos los aspectos más creativos e imaginativos de la novela original en beneficio de los tópicos más sobados y manidos de Ciencia Ficción pulp que sea posible, un estilo que ya estaba obsoleto en la época de la novela original, y que Marcela Paz ni intenta usar, y que hoy en día ya no se escenifica si no es tono de broma o parodia amable... salvo por esta película, que los usa absolutamente en serio. Marte en sí, que lo vemos en las novelas dos veces, aunque no sabemos cuál de ellas sea real, si es que alguna, es descrito en la película casi con una estética retro en la que sólo faltan las pistolas de rayos para tener el cuadro completo, cuando en la novela original es un cuadro casi psicodélico de luces y formas un tanto amorfas, perdón por el oxímoron, pero no se me ocurre mejor manera de describirlo, y con una lógica interna que la sentimos de verdad como alienígena, con Det entre perplejo y fastidiado de que Papelucho le haga tantas preguntas con una perspectiva terrícola en vez de, ya saben, entender que Marte es Marte y no la Tierra.

Papelucho tratando de ser científico en Chile. Buena suerte con eso.
Por su parte, la mismísima descripción de Det en la película tampoco tiene perdón. Respetan que Det tiene una forma un tanto cefalópoda, pero su estructura como puntos de luz la usan sólo para algún efecto visual aquí y allá, mientras que en la novela es consubstancial al personaje. En la novela original, parte importante del conflicto entre Det y Papelucho es que el marciano está atrapado en el humano, y se da a entender que fusionado con él, lo que explica por qué Det es capaz de ver y oir a los humanos y percibir la Tierra, pero sólo Papelucho le oye. En cambio, en la película, Det es una cosa compacta, pequeña, cabezona y piel verde, porque... viva el cliché. ¡Y además usa lentes oscuros! También se mueve dentro de los vasos sanguíneos de Papelucho un poco en plan Viaje fantástico, en vez de fundirse o mimetizarse con el cuerpo de Papelucho. Todo lo cual origina unos bastante profundos agujeros de guión que, por supuesto, no estaban en la novela original. También cambian la caracterización de Det; mientras que en la novela original acaba siendo simpático porque es un pobre diablo tratando de ajustarse a su vida varado en la Tierra, acá es sólo un pesado que le hace la vida difícil a Papelucho porque... es un pesado, por eso. Por su parte, el uso por parte de la magia, por parte de Det, es ramplón a más no poder. En la novela es ambiguo si realmente Det tiene poderes, o eso pareciera debido a una serie de casualidades, además de que su uso es limitado a las circunstancias del argumento, mientras que en la película, Det sí es capaz de usar magia a nivel literalmente planetario, y además, lo hace para que los guionistas nos puedan meter a presión una moraleja ñoña y tontorrona que no estaba en la novela, ni la necesitaba tampoco.

¿Es la película una adaptación de la novela original? Sí, lo es, a rasgos generales, aunque en un análisis fino es bastante obvio cuáles escenas vienen de la novela, que son las bien escritas, y cuáles se las inventaron los guionistas, que oscilan entre el cliché y lo vergonzoso. ¿Es una película correcta desde el punto de vista argumental? Por funcionar, el argumento que plantea la película funciona, ñoñerías mal encajadas y desviaciones pragmáticas aparte. ¿Rescata todo el sabor especial que tiene la narrativa de Marcela Paz? Claro que no. Algunas secuencias animadas son tristes incluso para los estándares de 2.007, y no ayuda que, por querer vender esto, Papelucho hable con la voz de Bart Simpson. Pero el verdadero problema es reducir todo lo especial de la historia original a un mínimo común denominador en que, con arrogancia, un grupo de gente decide que a los niños les gusta lo de siempre, y les da una historia adocenada y ñoña como lo de siempre, liquidando todo el atractivo por la cual valía la pena adaptar la novela en primer lugar. Después de volver a ver la película gracias a la magia de YouTube, me dio mucha pena encontrarme con varios comentarios de alumnos que agradecían porque les dieron la novela a leer en el colegio, y por flojera, prefirieron ver la película. Y yo digo, que les encajen una mala nota por la puerta de servicio, por patanes. ¡Que la novela original apenas supera las cien páginas, con letra grande! ¿Qué tan difícil puede ser leérsela? En cuanto a mí, me da mucha pena pensar en gentes que nunca hayan leído Papelucho o el marciano, o una novela cualquiera de Papelucho, ya puestos, vean esta película, y piensen que el personaje o las novelas originales son así de insulsos o ñoños, y decidan no darle una oportunidad a la novela.

Dentro del canon de la Literatura Chilena, Papelucho y el marciano es una de las novelas más imaginativas y originales que se han escrito; lo mismo vale como obra de Ciencia Ficción, o de Fantasía Espacial, sea como sea que quieran clasificarla los cansinos que no sienten a sus oxiuros en paz si no están clasificando y pontificando sobre el particular. También es una excelente novela para niños, muy diferente a todo lo que por regla general se les ofrece a los nenes de la casa en otros países, hasta donde llegan mis noticias por lo menos. No me atrevo a decir que es la mejor novela de la saga de Papelucho porque, como comentaba, es una novela... marciana... entre todas ellas, y por tanto, es quizás la menos representativa del conjunto. Pero, cumpliéndose cincuenta años desde su primera edición en 1.968, es un clásico literario, y si no lo es, debería serlo por derecho propio. No dejen que la muy poco afortunada adaptación animada de 2.007 los eche hacia atrás, si la vieron; la novela sigue ahí, incólumne, aguardando nuevos lectores para viajar a una de las versiones más psicodélicas que hemos visto o leído sobre el planeta Marte.

Eso de "sólo en cines"... Yo la acabo de ver en YouTube. También... Marciano con lentes oscuros, miren qué cool.

viernes, 21 de diciembre de 2018

"Nuestro sagrario".


Sé que lloras en tu habitación cuando estás sola.
Ocultas las lágrimas pero veo tus ojos rojos.
Has dejado de creer en romances y barcarolas
mientras indiferente aún así miras de reojo.
Sé que piensas que no queda afuera ni un solo corazón
porque el tuyo es el único que escuchas latir.
Caminas fuerte para que nadie vea tu profunda desazón
que yo percibo en las fibras de tu sentir.
Pero no estás solitaria en medio de tantos humanos.
Invisible, inasible, yo camino contigo mano a mano.
¿Llegó el día en que quieres saltar desde el puente?
¡Entonces contigo yo salto!
¿Quieres abandonar todo el mundo a su propia suerte?
¡Contigo camino en el asfalto!
No hay lágrimas que derrames, que yo no derrame por ti.
No hay alegrías que exaltes, que no saquen lo mejor de mí.
No, tú no estás sola.
Jamás lo estarás.
Por cada adiós seré un hola,
el nuevo día que saludarás.
Sólo debes mirar en mi dirección
y abrir las puertas en tu interior;
cruzaré el pórtico en devoción,
tu único y humilde adorador.
Y juntos construiremos un santuario
en el cual caminaremos el calendario,
y nuestro amor será dulce y temerario
cuando decidas que nuestro es el sagrario.

(c) Guillermo Ríos, 2.018.