miércoles, 18 de julio de 2018

Los 75 años de Vangelis (3 de 3).


Más allá de las opiniones más o menos favorables que se tengan de Vangelis, debemos reconocerle que nunca le ha faltado creatividad. Partió en el Rock Progresivo, incursionó en la electrónica, y metió elementos étnicos y folclóricos a la mezcla, además de elementos de Música Selecta sinfónica a la mezcla. En el posteo anterior, el segundo de tres, repasamos la cola de su producción en la década de 1.970, así como el grueso de sus discos en la de 1.980. Ahora viene el resto, el material más contemporáneo, el que quizás ya no sea tan famoso porque los aportes de Vangelis han sido incorporados al repertorio común, y lo que un día fue revolucionario, ahora suena como un poco más parte del paisaje. Pero por suerte para nosotros, más allá de discos mejores o peores, Vangelis en cuanto Vangelis nunca ha decaído realmente, y tenemos la producción más reciente para comprobarlo, la misma cuyo repaso comenzamos ahora, en este tercer posteo y final que le dedicamos a su discografía.


25.- Rapsodies (Irene Papas, 1.986).



Mencionábamos que la legendaria actriz y cantante Irene Papas colaboró con la banda Aphrodite's Child para su ciclópeo disco 666, y luego, cuando Vangelis corrió por cuenta propia después de disuelta esa banda, ambos unieron fuerzas para homenajear a la música folclórica griega, en el disco Odes de 1.979. En 1.986, ambos reincidieron con Rapsodies, que hace más o menos la misma faena, pero ahora en torno a himnos litúrgicos bizantinos. El resultado es tan inquietante y apasionante como el anterior. Porque sumar la solemnidad de la música bizantina, con la gravitas de Irene Papas, y el talento de Vangelis para crear arreglos que se deslizan con suavidad en el oído, hacen mucho por recrear la atmósfera que esta clase de música debería producir. Este disco es un tanto difícil de acceder si es que no están acostumbrados a esta clase de música, pero si le dan una oportunidad con oídos abiertos y desprejuiciados, se encontrarán con una muy interesante joyita aquí. Por cierto, en años sucesivos, la influencia de la música litúrgica bizantina va a aparecer aquí y allá, de manera bastante prominente, en el resto de la discografía de Vangelis.

  • ¿Recomendado? Si les gustó Odes, la colaboración anterior de Irene Papas con Vangelis, entonces prueben con éste.


26.- Direct (1.988).



Debo reconocer que mi entusiasmo por este disco se ha ido enfriando con el paso del tiempo. Es en general un buen disco, y más aún si se considera que es el regreso al Vangelis un poco más amistoso con el público después de un período de experimentación sónica que puede haber pillado un poco con la guardia baja a su audiencia. Pero para quien ha escuchado su buen poco del maestro, este disco se siente un poco como conecta-los-puntos-con-Vangelis. The Motion of Stars, el tema que abre el disco, parece un radio edit del quinto movimiento de su disco Mask, y más lejanamente, una versión pop de Spiral, el tema que abre el disco homónimo de 1.979. Temas como The Wind of the Will, se dejan caer hacia la vena más jeanmicheljarreiana de Vangelis. Glorianna, con su uso de coros femeninos, ayuda a romper un poco la monotonía. Intergalactic Radio Station por su parte remite un poco a la parte más electrónica de Albedo 0.39. Este disco no tiene ningún tema realmente malo, pero la mitad del mismo que no está conformada por el material de verdad bueno, tiende a ser un poco olvidable. Direct es un disco competente de Vangelis, y en general un disco competente a secas, pero si un régimen totalitario viniera a sacarme de mi casa y me dijera: "¡Te vamos a llevar a una isla desierta ahora, pero te permitimos llevar cinco discos de Vangelis y un reproductor de CDs con baterías contigo para que no te aburras!", den por seguro que Direct no sería uno de mis elegidos.

  • ¿Recomendado? En general sí, aunque sin quemar demasiados fuegos artificiales.


27.- The City (1.990).



Si Albedo 0.39 no fuera el mejor disco de Vangelis, como considero que es, entonces The City podría muy bien ser otro candidato fuerte. Esta joyita de disco injustamente olvidado e ignorado, sin ningún tema que haya permeado a la cultura popular, es un recorrido circadiano por la rutina de la vida urbana. Usando sólo electrónica ambiental, seguimos la ruta desde el amanecer en la ciudad (Dawn), siguiendo por la mañana dedicada al trabajo (Morning Papers, Nerve Centre, Side Streets), y cerrando con otros cuatro temas que parecieran querer ponerle música a la dimensión mística que puede tener el vivir en una ciudad, como foco de desarrollo de la cultura y la civilización. Incluir el mismo diálogo de un tipo intentando comprar un sandwich y un periódico, tanto al inicio como al final del disco, subraya de maravillas el carácter cíclico de la vida en la ciudad moderna. Como invitados especiales en este disco nos encontramos con las voces de Roman Polanski y Emmanuelle Seigner; en la época de grabarse el disco, ambos estaban trabajando como director y actriz principal de la película Perversa luna de hiel, para la cual fue Vangelis quien compuso la banda sonora. Sin embargo, no la incluimos acá porque, salvo algún tema que ha sido incluido en discos compilatorios, la música de dicha película no ha sido editada a la fecha en disco, en el mejor de mis conocimientos por lo menos.

  • ¿Recomendado? Absolutamente, no comprendo cómo esta maravilla de disco yace en un olvido tan profundo.


28.- Page of Life (Jon & Vangelis, 1.991).



Aunque lanzado en 1.991, en realidad el cuarto y hasta la fecha último trabajo de Jon & Vangelis fue grabado en 1.986, quedándose engavetado media década completa por alguna razón. Y se nota en su sonido ochentero, ya fuera de moda por la época de su lanzamiento. Dicho de manera bruta, Page of Life es en esencia un disco compuesto y grabado en piloto automático. Competente, sí, porque Vangelis y Jon Anderson saben lo que hacen cuando se meten a un estudio de grabación, pero no particularmente excitante. Los aspectos progresivos se han marchado casi por completo, y ahora todo lo domina un sonido que podemos definir como un híbrido de New Wave y Soft Rock, algo que suena como producto para crítico sofisticado de revista musical ochentera. En algunos temas, como Money, o Journey to Ixtlan, el dúo se acuerda de que a lo mejor querríamos escuchar algo, ya saben, interesante, y se ponen de manera exitosa con la labor. Pero el resto, si bien no es malo, en general tiende a ser olvidable. Después de este disco, el proyecto Jon & Vangelis quedó a un lado del camino, y francamente, si la curva descendente iba a seguir, pues por mí tanto mejor, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? Sí, si les gusta la música ochentera, o les han gustado los discos anteriores de Jon & Vangelis, o son completistas de alguno de los dos, o si simplemente les gusta un disco de canciones con buenos arreglos. Pero imprescindible, definitivamente no.


29.- 1492: Conquest of Paradise (1.992).



El negocio de las bandas sonoras es complicado. Si compones un trabajo de porquería, puedes arruinar la película, pero si compones música demasiado buena o memorable, al final la misma acabará por comerse al filme en vez de hacer lo que debe, o sea, acompañarlo de manera discreta. 1492: La conquista del paraíso, película de Ridley Scott quizás no todo lo redonda que debería, pero mucho más interesante de lo que se recuerda, sufrió esa maldición: la película es buena, pero la banda sonora es mejor. Resultado: Hoy en día nadie se acuerda de la película, y quienes tararean el clásico tema Conquest of Paradise que acompaña a las carabelas navegando hacia lo desconocido, a lo mejor ni saben que viene de aquí, o quién lo compuso. Vangelis no se dejó dolor afuera al componer este material, consultando con expertos en música étnica y trayendo guitarristas y cantantes de flamenco para interpretar junto a una orquesta, resultando en un memorable disco que mezcla de manera muy fluida música orquestal, canto gregoriano y sones étnicos, uno de los mejores trabajos en este estilo. Y una nota de trivia aquí. ¿Quieren ustedes lucirse cantando el tema principal, Conquest of Paradise, pero no se saben la letra? No importa, invéntensela sobre la marcha. Parece latín, pero no lo es: Vangelis se inventó algunas sílabas que sonaran a liturgia católica, para que los cantantes tuvieran algo que cantar, pero esencialmente las letras no son más un galimatías sin ningún sentido. Bueno, eso es una constante en los coros de Vangelis, así es que no debería ser una sorpresa, en realidad.

  • ¿Recomendado? ¿Estamos de bromas? ¡Este es uno de los discos fundamentales de Vangelis!


30.- Blade Runner (1.994).



¿No deberíamos haber incluido este disco más atrás, considerando que la película Blade Runner es de 1.982? No, porque por alguna razón, una edición de este soundtrack salió a la venta recién en 1.994; existe una versión del mismo 1.982, pero no es exactamente éste sino temas de la película siendo interpretados por una orquesta, o sea, lo que vendría siendo de manera técnica un disco de covers. Por su parte, dos cortes ya habían salido en el compilado Themes, y un tercero (Memories of Green) venía del disco See You Later de 1.980. Parte importante del halo místico que tiene Blade Runner como película en la actualidad, no cabe duda, es la potentísima banda sonora de Vangelis, y mucho de por qué la secuela Blade Runner 2049 no pudo calar de la misma manera, en mi opinión, viene porque el trabajo de Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch, siendo competente, ni siquiera se le aproxima en lo creativo. La respuesta de Vangelis a qué clase de música deberíamos escuchar en un mundo cyberpunk en donde la sociedad se ha ido al demonio y cada uno brega para sí porque al diablo con el tejido social, viene a ser un baturrillo de muchas cosas, casi como un ejercicio de zapping musical: electrónica, coros gregorianos, cánticos japoneses y arábigos, crooner... Habla mucho del talento de Vangelis que se las arregla para mantener todos estos elementos muy dispares en perfecto equilibrio, y suene todo armónico y coherente. Ahora, si verdaderamente les chifla el trabajo de Vangelis para Blade Runner, pueden intentar hacerse con la edición en tres discos titulada Blade Runner: 25th Anniversary, lanzada, sí, adivinaron si sacaron sus cuentas, en 2.007. De nada.



31.- Voices (1.995).



Descontando bandas sonoras, colaboraciones, y el a medias disco y a medias EP Foros Stimis Ston Greco, que de todas maneras ampliaría después, Vangelis se demoró cinco años desde The City, para sacar otro disco que sea realmente suyo. Pero valió la pena. En cierta medida, Voices es un disco un tanto seguro, en donde Vangelis ya no está bregando por empujar los límites de la experimentación sónica, y se ha instalado de manera cómoda dentro de una fórmula que ya probara en Mask primero, y en 1492: Conquest of Paradise después, de mezclar composición electrónica con arreglos orquestales sinfónicos, coro de Música Selecta incluido, con elementos étnicos aquí y allá para darle sabor. Podría ser un Vangelis adocenado e incluso aburrido, pero de todas maneras se las arregla para introducir variaciones que mantienen las cosas interesantes. Así, el tema Ask the Mountains, con la cantante alternativa Stina Nordenstam como artista invitada, pasa por su versión personal de una canción Dreamwave, mientras que Losing Sleep (Still, My Heart) es un sentido tema en donde brilla Paul Young, el cantante que se hizo famoso con Every Time You Go Away en 1.985, de entre todas las opciones extrañas. En teoría, por lo un tanto dispar de sus materiales, Voices no debería funcionar... pero funciona. Y maravillosamente bien, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? Indiscutiblemente.


32.- Oceanic (1.996).



Vangelis suele ser echado a saco, de manera inapropiada por cierto, dentro del montón conformado por los músicos de New Age, género musical con muy mala fama debido a los músicos flojos que utilizan su finalidad de relajación como pretexto para pegar notas sin chicha ni substancia. Por eso, resulta interesante escuchar un disco de Vangelis que de verdad puede encasillarse dentro de la música New Age. O música Ambient, si quieren, aunque Vangelis ya había girado alrededor del género varias veces, como debería resultar obvio a estas alturas de esta serie de posteos. Como el título indica, Oceanic busca en efecto hacernos sentir una conexión con el océano, como fuente y dador de vida. Es fácil mirar por encima a este disco porque no tiene realmente momentos de gran épica, pero la intención es justo ésa, hacernos sentir la comodidad y tibieza de ser acunados por, lo ya dicho, el mar y la vida oceánica. Detalles como incorporar guitarras folclóricas españolas en Spanish Harbour, o cerrar el disco con el inspirador Songs of the Seas, consiguen evitar que esto se convierta en un muermo, y pueda de hecho... escucharse, de principio a fin. ¿Están teniendo ustedes un día de ésos, y lo único que quieren es escuchar algo de música que los haga sentirse más reconciliados con la existencia? Prueben con este disco, y después me cuentan cómo les va.

  • ¿Recomendado? Quizás no tanto como otros discos de Vangelis, pero lo ya dicho, si han tenido un día de ésos y lo único que quieren es un momento de sosiego en intimidad, Oceanic es la recomendación perfecta.


33.- El Greco (1.998).



Este disco nació como la ampliación de un EP anterior llamado Foros Timis Ston Greco, valga la nota discográfica para que partan buscando acá y no allá. ¿Estamos? Bien. El hecho de que el estilo de música de Vangelis haya caído un poco bajo el radar en la década de 1.990, ha conseguido que esta joyita pase inadvertida incluso hasta para los fanáticos del músico. El Greco es en esencia un disco de Música Selecta ambiental, ejecutada con instrumentos electrónicos, claramente inspirado en la música litúrgica bizantina. En cierto sentido, puede verse como un desarrollo del estilo mostrado en 1492: Conquest of Paradise, descartando los elementos étnicos de América y enfatizando los europeos. Y consigue la alquimia de ser solemne sin ser aburrido, y elegante sin ser rebuscado. Vangelis intentaría mantenerse en esta línea para el disco Mythodea, con resultados un tanto inferiores a mi gusto; entre El Greco y Mythodea... éste es el valor seguro, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? Puede parecer un tanto raro, escuchado por primera vez, pero después de acostumbrarse, empiezan a aparecer las sutilezas y belleza del disco.


34.- Mythodea: Music for the NASA Mission: 2001 Mars Odyssey (2.001).



Hace un tiempo atrás argumentábamos que muchas bandas sonoras de Hollywood son en realidad un pastiche de Gustav Holst, o al menos, de los principales puntos musicales de su tema Marte, el Portador de la Guerra. Este disco es todavía otro pastiche holstiano en muchos aspectos, aunque no es exactamente el soundtrack de una película, sino de... una misión espacial. Sólo que no partió siéndolo. Algunas explicaciones aquí, para entender el embrollo. Vangelis compuso parte de este material para un concierto en vivo en 1.993, inspirado en lo que podríamos llamar la tradición telúrica de la Mitología Grecorromana. Lo que explica por qué este disco supuestamente espacial es... tan poco espacial. El trabajo fue rescatado del olvido, ampliado con nuevo material compuesto por Vangelis, y lanzado en su versión definitiva en el disco de 2.001 que ahora conocemos como Mythodea. A estas alturas, no debería ser una sorpresa si digo que el Vangelis más electrónico se ha ido prácticamente de paseo, frente a lo que en esencia es un disco de Música Selecta, en el estilo que Vangelis venía consolidando en los últimos años. Por cierto, en lo personal no soy demasiado fanático de este disco. Es bueno, sí, es Vangelis a la vena si se obvia lo electrónico que muchos asocian con el personaje, pero su buena hora de duración se me hace un poco largo. En materia de irse a sinfónico, creo que Vangelis hizo un trabajo muy superior en la banda sonora de 1492: La conquista del paraíso, si me preguntan.

  • ¿Recomendado? A medias. Tiene buenos temas, pero lo ya dicho, se me hace un poco largo. Si consideran que 1492: Conquest of Paradise es un disco fundamental de Vangelis, Mythodea tendrá mejor llegada con ustedes.


35.- Alexander (2.004).



Cuando Oliver Stone decidió rodar su biopic sobre Alejandro Magno, con el desafortunadísimo casting de Colin Farrell como el protagonista y Angelina Jolie como su madre Olimpia, al menos tuvo el ojo de que su película de la Antigua Grecia tuviera un compositor moderno griego. Hubiera pintado más Basil Poledouris, quien falleció un par de años después, en 2.006, y a quien se le daba bastante bien ponerse bruto con la épica en el cine, pero por un motivo u otro, se quedó con Vangelis. Por fortuna, tenemos buenos resultados aquí. Es un Vangelis un tanto de fórmula, pero que para lo que se espera, funciona bien. Sigue en su fórmula de irse a sinfónico que es su marca de fábrica desde la década de 1.990, pero al igual que en 1492: Conquest of Paradise, incorporando elementos étnicos. Griegos y no del Caribe, claro está. A los elementos de percusión tribal griega sumó adiciones de música étnica del Medio Oriente, y le quedó un trabajo muy resultón. Sin ser mi banda sonora favorita de Vangelis, es de reconocer que el hombre hizo en general un buen trabajo aquí: la música tiene épica en las escenas de grandeza cesárea, o alejandrina deberíamos decir, y mucho empaque en las escenas de batalla. Alexander en cuanto película puede ser irregular, con algunos puntos muy positivos y otros nefastos e incluso irritantes, pero la banda sonora contribuye mucho a levantar la épica de una película construida sobre la arriesgadísima decisión de no mostrar al Alejandro Magno conquistador del Imperio Aqueménida, sino al que viene después, cada vez más lunático en sus aspiraciones del sueño universal.

  • ¿Recomendado? Quizás no tanto como otras bandas sonoras de Vangelis, pero no pueden dejar de escucharlo si tienen algo de sentido épico en las venas.


36.- Rosetta (2.016).



Vangelis se la pasó más de una década completa sin sacar material nuevo, y todos lo creíamos ya medio retirado y viviendo de las más que justificadas rentas. Por alguna razón, empero, así como transformó su disco Mythodea en la banda sonora de una misión a Marte, acabó por hacer lo propio para la Agencia Espacial Europea y su misión Rosetta y Philae, de exploración cometaria. Considerando lo innovador que ha sido Vangelis en lo musical, quizás sea algo decepcionante comprobar que después de más de una década sin grabar, Rosetta no es exactamente revolucionario. En general, Rosetta se siente como una especie de cita continua de grandes éxitos de Vangelis, principalmente a discos como Albedo 0.39 o Direct, aunque por supuesto, Vangelis siendo Vangelis, eso tiende a funcionar más a favor que en contra del disco. Por cierto, si llegara a ser que Rosetta fuere su último disco, entonces resulta emotivo que el último tema, adecuadamente llamado Return to the Void, termina un poco de manera inconclusa, casi como si después de casi medio siglo de carrera musical, todo eso no fuera sino el prólogo de una aventura que recién comienza, y que quizás nunca terminará. Por supuesto, el disco fue lanzado el 23 de Septiembre de 2.016, y una semana después, el 30 del mismo mes, la Agencia estrelló la sonda Rosetta contra el cometa, lo que malogra un poco esto último, pero... nosotros no vamos a dejar que la realidad arruine un final tan bonito, ¿cierto que no?

  • ¿Recomendado? No con un ciento por ciento de entusiasmo, pero sí.


Y con esto, damos por concluido el repaso a la discografía de Vangelis. En donde nos hemos dejado afuera algunas colaboraciones, bandas sonoras, trabajos no editados, compilaciones... Sí, ser un completista de Vangelis puede ser trabajo de parto. Pero retribuye, créanme que sí. El hombre se merece más fama aparte de ser el autor de temas que has escuchado, pero no tienes idea de quién la compuso o para qué. Bueno, si ustedes no lo conocían, o habían escuchado sólo superficialmente de él, ya tienen un poquito más con qué adentrarse en su discografía, y alegrarse el día, por qué no. Esa es, al final del día, la señal de que estamos frente a un maestro, y Vangelis sin duda que lo es.

3 comentarios:

Sayabros dijo...

Muchas gracias por estas publicaciones, voy a sacar tiempo para escucharlas

Yuri Valdebenito Rubio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Yuri Valdebenito Rubio dijo...

muchas gracias por los posts. Hubo una época en que escuchaba mucho de Vangelis (Blade Runner, 1492, lo de Anderson y otros más). Me dieron ganas de volver a oírlos y también los recomendados por tí. Saludos

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