miércoles, 11 de julio de 2018

Los 75 años de Vangelis (2 de 3).


Detallábamos en la entrega anterior, la primera de tres en esta serie de posteos, que aunque reconocido como un pionero de la música electrónica, Vangelis hunde sus raíces en el Rock Progresivo. Le echamos un vistazo a su discografía con Aphrodite's Child, y también a sus primeros tanteos experimentales, que lo llevaron a algunos de los discos más aclamados de su discografía. Ahora, en esta segunda parte, nos iremos con lo que resta de la década de 1.970, y con el grueso de su trabajo en la década de 1.980. Y no, no incluiré la banda sonora de Blade Runner aquí. ¡Herejía que clama al cielo!, dirán ustedes. ¿Por qué motivo no lo hago? Muy sencillo, la razón es que...

...no esperarán que muestre todas mis cartas en este minuto, ¿verdad? Ya les explicaré. Por el momento, vamos con la incursión de Vangelis en el mundo sonoro de la tradición cultural china...


13.- China (1.979).



¿Se puede componer un disco de música china sin haber viajado nunca a China? Vangelis pudo, y le salió una pieza musical soberbia que mezcla muy bien lo que es electrónica con elementos étnicos del Extremo Oriente. Premio adicional porque en la época, el mundo sonoro de la cultura china había sido más bien poco explorado en Occidente, en general más entusiasmado por lo arábigo, lo indostánico o lo japonés. Con todo, el disco se beneficia de una aproximación que no intenta ser apenas una chinoiserie, un pastiche chino, sino más bien tomar instrumentaciones y modos musicales para hacer lo suyo propio, por lo que el disco suena a Vangelis trabajando al modo chino, no como una mala imitación china, o al revés, como un Vangelis clásico metiendo violines chinos sólo por adorno. De este disco han salido a lo menos dos clásicos en la discografía de Vangelis, que son los temas Chung Kuo y The Tao of Love. A destacar también The Dragon, que presenta sones chinos arreglados un poco a la manera occidental, mientras que Ying & Yang nos presenta al Vangelis más cosmológico, antes de la serena majestad de Himalaya.

  • ¿Recomendado? Gusto por la cultura china aparte, es indispensable en cualquier catálogo de Vangelis, y recomendado en general.


14.- Opéra sauvage (1.979).



Para toda una generación de chilenos, la que veía televisión en la década de 1.990, el tema Hymne que abre este disco es la canción de los comerciales de cierta marca de jugos a los que no haré publicidad gratuita aquí. Sorpresa de mucha gente cuando yo, pedante como soy, iba y les decía: "¿Sabías que el tipo que compuso esa música, es el de la banda sonora de Blade Runner y 1492: La conquista del paraíso?". En fin, más allá de eso, escuché este disco durante años antes de enterarme de que, ¡sorpresa!... es en efecto otra de las bandas sonoras compuestas por Vangelis. Pedante que soy, y superado en mi propio juego, eso realmente duele. El caso es que ésta fue la música de un documental sobre la naturaleza dirigido por Frédéric Rossif, el mismo tipo para el cual Vangelis grabó L'Apocalypse des animaux. Documental que tampoco vimos por estos lares, hasta donde llegan mis noticias. En muchos sentidos, Opéra sauvage viene siendo uno de los mejores discos para acceder a la discografía de Vangelis, si se considera que es uno de los más cercanos a lo que popularmente se conoce como su sonido clásico; Hymne y L'Enfant por lo menos cuentan como grandes éxitos en este disco. Musicalmente puedo describirlo como Ambient elaborado sobre una mezcla de instrumentos acústicos y arreglos electrónicos. Igual que con L'Apocalypse des animaux, la creatividad de Vangelis introduce elementos como la guitarra acústica de Chromatique, que consiguen evitar que todo esto se vuelva demasiado monótono. Uno de los puntos fuertes de la discografía de Vangelis, en definitiva.

  • ¿Recomendado? Sí, quizás no entre los más importantes, pero sí entre los más sólidos.


15.- Odes (Irene Papas, 1.979).



Este disco es uno de los que aconsejo con cierta precaución. No porque sea malo; no lo es, en lo absoluto. Pero para nuestros oídos occidentales embrutecidos con electrónica facilona y música orquestal de baratillo, Odes puede sonar un tanto alienígena a ratos, y es probable que tome varias escuchas para enamorarse de lo que, con algo de ampulosidad, podemos calificar de belleza enigmática. Irene Papas, quien ya había colaborado con Aphrodite's Child en el disco 666, es una actriz griega mítica como pocas, el rostro del cine histórico y legendario griego basado en Homero o los dramaturgos griegos, además de aparecer en producciones de Hollywood como Zorba el griego o Los cañones de Navarone. En paralelo había incursionado en el canto, lo que es el caso de Odes, precisamente. En este disco, grave y solemne, Irene Papas canta temas clásicos de música folclórica griega, con arreglos electrónicos proporcionados por Vangelis, salvo por dos temas que son originales del maestro. Los resultados son todo lo interesantes y suntuosos que se puede esperar, y es una lástima que este disco no sea demasiado conocido más allá.

  • ¿Recomendado? Para quienes están dispuestos a aventurarse un poco más allá de la seguridad de las sandías caladas del Rock, el Metal, la Electrónica, etcétera, incluso del Folk más tradicional, este disco es un absoluto recomendado. El resto lo puede tener un cachito más cuesta arriba, pero no harían mal en darle una oportunidad.


16.- See You Later (1.980).



Este disco es probablemente uno de los más interesantes de Vangelis, tanto en el buen sentido de que es un disco experimental que se sale de algunas normas, como en el mal sentido de que repulsará a algunas personas porque... es un disco experimental que se sale de algunas normas. Lo de siempre con la música experimental, vamos. Quienes están acostumbrados al Vangelis más ambiental, o más suave, o más cosmológico, se encontrarán aquí con uno mucho más alineado, disonante e irónico. En esencia, el disco se escucha como una versión distópica de la sociedad contemporánea, deshumanizada, robótica, en vías de aniquilar el valor del individuo humano. Temas como I Can't Take It Anymore o Suffocation podrían ser el acompañamiento perfecto para un brote psicótico estilo Un día de furia, para que nos entendamos. Memories of Green es una melancólica añoranza hacia lo que, el título así lo sugiere, vendría siendo la pérdida de nuestra conexión con la naturaleza; este tema es probablemente conocido porque Vangelis lo recicló para la banda sonora de Blade Runner, y ha venido siendo incluido en antologías y compilaciones después. Una rareza, ésta es una de las poquísimas instancias en donde podemos escuchar la voz del mismísimo Vangelis, en el tema Not a Bit - All of It. Con todo, también aparece Jon Anderson, el vocalista de Yes, haciendo algún trabajo vocal; ya viene hablar de él después. Lo ya dicho: es un buen disco experimental, pero creo que más de alguien saldrá escapando después de escucharlo. Pero bueno, si fuera lo que le gusta a todo el mundo, no sería experimental en primer lugar, ¿no?

  • ¿Recomendado? Sí, pero teniendo en cuenta que este disco es un tanto atípico y quizás algo tétrico dentro de la discografía de Vangelis, lo que puede echar para atrás a parte de la audiencia.


17.- Short Stories (Jon & Vangelis, 1.980).



En la historia de la música ochentera, Jon & Vangelis viene a ser actualmente una mezquina nota a pie de página. De manera un poco injusta, porque la colaboración de Vangelis con Jon Anderson, antiguo miembro de la banda progresiva Yes, debería tener mejor prensa. Short Stories es esencialmente lo que ocurre cuando dos colosos del Rock Progresivo deciden unir fuerzas para crear música progresiva ligeramente simplificada y más al gusto de audiencias masivas, aunque I Hear You Now, el single promocional que salió de este disco precediéndolo en 1.979, viene a contar como un temprano ejemplo de New Wave con arreglos electrónicos. En consecuencia, este disco lo tiene todo para ser odiado: los fanáticos del Rock Progresivo tienden a encontrarlo simplón y sin mayor chicha, los de la New Wave demasiado setentero, los del Ambient demasiado rockero, y la crítica especializada demasiado comercial frente al material vangelinesco o andersonesco más clásico. Pero si lo escuchamos de manera desprejuiciada y no enfocándonos en lo que el disco no es, tenemos un repertorio de canciones sencillas con arreglos electrónicos simples, pero elegantes. Hay bandas que luchan toda la vida por componer algo así, y sin embargo, Short Stories se deja escuchar como si les hubiera salido a Jon Anderson y Vangelis como la cosa más natural del mundo. Short Stories es de esos discos que puedes poner en los días de negro, y luego de escucharlo, de pronto la vida no es tan mala y deprimente como parece, para que nos entendamos.

  • ¿Recomendado? Claro que sí.


18.- Chariots of Fire (1.981).



Me suele pasar de tarde en tarde. Por chiste, tarareo el clásico tema musical de gente corriendo la maratón en cámara lenta, y aunque todo el mundo lo reconoce, nadie sabe que es de Vangelis, que fue parte del soundtrack de una película titulada Carros de fuego, y que tanto película como banda sonora se llevaron el Premio Oscar para la casa, ahí es nada. Claro, la película era un aburrimiento monstruoso del que nadie se acuerda, lógico si se piensa que trata sobre las peripecias de atletas compitiendo en las Olimpíadas de 1.924, un tema tan apasionante para una película histórica como podría serlo, no sé, la electrizante vida de un monje copista medieval transcribiendo Biblias por encargo. Por cierto, el tema que es clásico de este disco se titula... Titles, ejem, mientras que el tema titulado Chariots of Fire es una suite de veinte minutos, aunque hoy en día quienes conocen el tema lo llaman directamente Carros de fuego porque... ¿Titles? ¿Títulos...? A destacar de este disco también Five Circles que, adivinaron, son los cinco círculos de las Olimpíadas.

  • ¿Recomendado? No es un mal disco, pero Premio Oscar aparte, la verdad es que puede ser un poco aburrido. Si no han escuchado demasiado de Vangelis, prueben a echarle una escuchada después de algunos discos más de primera fila.


19.- The Friends of Mr. Cairo (Jon & Vangelis, 1.981).



Los frikis del cine pescarán la referencia. El Mr. Cairo del título es el personaje secundario que Peter Lorre interpretaba en la película El halcón maltés, el clásico fundacional del Cine Negro de 1.941. En este disco, su segundo trabajo en colaboración, Vangelis y Jon Anderson desarrollaron de verdad todo el potencial que su creatividad en conjunto podía dar. El disco sigue un poco la fórmula del anterior, de Rock Progresivo electrónico un poco simplificado para consumo masivo, regalándonos de paso los dos grandes temazos que son I'll Find my Way Home y State of Independence, pero además lo enriquece con Rock and Roll filtrado por la entonces naciente New Wave en Back to School, y el increíble homenaje de doce minutos al Cine Negro clásico que es The Friends of Mr. Cairo. En mi opinión, de los discos de Jon & Vangelis, éste es el mejor, el más acabado y creativo. Por cierto, si lo buscan por ahí: existe una primera edición que incluye seis temas, y una segunda, salida el mismo 1.981, que incluye esos mismos seis temas en otro orden, más un séptimo, que es I'll Finf my Way Home. Si lo van a buscar, asegúrense que sea la edición de siete temas, y no de seis. De nada.

  • ¿Recomendado? Sí, es un recomendado, en particular si ya conocían I'll Find my Way Home y State of Independence, pero no tenían idea de quiénes eran los compositores o en dónde había salido.


20.- Antarctica (1.983).



Todavía otra banda sonora de Vangelis para una película de la que hoy en día nadie se acuerda. Raro, porque esta película en su tiempo fue la más taquillera en Japón, y vino a ser derrocada sólo por La princesa Mononoke, década y media después. Pero el mercado cinematográfico japonés funciona por sus propias reglas endogámicas que no voy a fingir que soy capaz de comprender. Vangelis no se complica la vida aquí y hace girar todo en torno a uno o dos leit motifs musicales, hasta el punto que puede considerársela casi como una única pieza orquestal en varios movimientos, más que en temas separados. Sin embargo, Vangelis es lo suficientemente creativo como para darle la vuelta a su tema principal una y otra vez, pasando por el aventurero Theme From Antarctica, el sentimental Antarctica Echoes, el ágil Kinematic, el un tanto siniestro Other Side of Antarctica, y el épico y bombástico Deliverance. En realidad no he visto esta película, así es que no puedo decirles qué tal es, pero es escuchar esta banda sonora y me dan ganas de rastrearla y verla a ver qué tal. ¿De cuántas bandas sonoras pueden ustedes decir que la escuchan y les dan ganas de ver la película? Pues, eso.

  • ¿Recomendado? Sí, este disco de Vangelis debería recibir más aprecio del que tiene.


21.- Private Collection (Jon & Vangelis, 1.983).



A partir de su tercer disco, el proyecto en conjunto de Jon Anderson y Vangelis empezó a... no quiero decir decaer porque Jon Anderson y Vangelis son ambos músicos formidables que han mantenido un tipo, pero sí a experimentar resultados más discretos. Private Collection sigue más o menos la línea de Rock Progresivo electrónico de los dos discos anteriores, pero ahora con un poco más de influjo de la New Wave, saxofones incluidos. Destaca como punto a favor o en contra a según el gusto, por el falseto de Jon Anderson. Y decididamente a favor, en que Vangelis sigue siendo el maldito amo en cuanto a orquestar con instrumentos electrónicos. Pero aparte de eso, en lo estilístico no aporta mucho más que los discos anteriores, o que otro material de rock suave con pintas de New Wave que otras bandas estaban pariendo en ese minuto. Por cierto, aunque el disco incluye unos poquitos seis temas, Horizon que cierra el disco con veintidós minutos de duración, pareciera que quiere durar para siempre; este cierre se deja escuchar porque es Vangelis electrónico clásico, pero... 22 minutos. Casi la mitad del disco. La única banda que se ha salido con la suya llenando el lado completo de un vinilo con un tema único es Rush en 2112, mientras que éste... no.

  • ¿Recomendado? A medias, pero se deja oir si les ha gustado el material anterior de Jon & Vangelis.


22.- Soil Festivities (1.984).



Aparte de trabajar con Jon Anderson y por encargo para algunas bandas sonoras, Vangelis no había sacado un disco propiamente suyo desde el experimental See You Later de 1.980. Cuatro años después, Vangelis se dejó caer con el algo más monolítico Soil Festivities. Disco que, ni sigue las líneas trazadas en See You Later, ni el lado más rockero de su producción clásica setentera. Algo dice sobre su concepción más sinfónica, que los cinco temas se llaman simplemente Movement 1, Movement 2, etcétera, casi como si Vangelis se hubiera encomendado a los manes de Jean-Michel Jarre. En cuanto al sonido, puede definirse como electrónica ambiental, con algunos elementos étnicos o folk dispersos aquí y allá. Los resultados son interesantes, pero se perjudica un poco porque Vangelis recurre una vez más al ostinato, a repetir un mismo leit motif durante el tema completo, y si se considera que los dos más cortos superan los seis minutos, y el más largo alcanza los ¡dieciocho!, pues bien... El disco es interesante de escuchar, lo ya dicho, pero un poquito de recorte aquí y allá hubiera hecho maravillas por redondearlo y hacerlo más accesible.

  • ¿Recomendado? Para completistas de Vangelis y fanáticos de la música electrónica ambiental, principalmente.


23.- Mask (1.985).



Este disco insiste en la idea de Soil Festivities, de trazar los mismos como especies de suites sinfónicas electrónicas en varios movimientos, en vez de temas estrictamente separados entre sí. El nombre de los temas una vez más es Movement 1, Movement 2, y así hasta Movement 6. En lo musical, este disco sigue siendo más cercano a lo que llamaríamos música sinfónica, pese al uso extensivo de sintetizadores. Esencialmente es el sonido del disco anterior, pero girando el dial un poco desde el Ambient hacia un sonido más de híbrido entre Música Selecta y electrónica. Parte de esto viene dado por el amplio uso de voces operáticas que hace a lo largo de este disco. Quizás Mask no es uno de los discos más clásicos de Vangelis, en buena medida porque su aproximación sinfónica lo distancia del material por el cual es mejor conocido el hombre, y además, no es en donde el Vangelis con buen pulso para la arquitectura de sus composiciones se luce más. Pero aparte de si les gusta o no, este disco tiene un cierto valor histórico, ya que en años sucesivos, esta tendencia de Vangelis a incorporar elementos de Música Selecta en su sonido se haría cada vez más prominente, y de hecho, permearía prácticamente toda su producción desde la década de 1.990 en adelante.

  • ¿Recomendado? En general sí, aunque más bien para quienes hayan agotado el material más de primera fila de Vangelis, y estén dispuestos a sumergirse en el resto.


24.- Invisible Connections (1.985).



Cuando se admira el trabajo de un músico, da mucha pena darle una mala reseña a un disco, en particular si el resultado no es producto de un intento de venderse al mercado o apelar al mínimo común denominador, sino un genuino afán por buscar cosas nuevas y romper fronteras y moldes para entregar algo novedoso y creativo. No obstante lo anterior, no tengo mucho de amable que decir acerca de Invisible Connections. Este disco de apenas tres temas en cuarenta minutos, es un ejercicio en minimalismo electrónico que... cómo decirlo. Es un plomo. Es un aburrimiento. Como experimento, está bien: es un intento por no seguir haciendo lo de siempre, por explorar nuevos sonidos, armonías, estructuras, etcétera. Vale por eso. Pero cuando uno es un artista, debería tener el juicio suficiente como para echarle cerrojo a los experimentos fallidos y arrojarlos al mar, lejos de las miradas perversas de los hombres. E incluso en su propia línea experimental, Vangelis ya lo había hecho mejor en Beaubourg, en mi opinión por lo menos. Más allá de lo que a tales o cuales segmentos de la audiencia pueda gustarles los experimentos en materia de música electrónica, mi opinión personal es que este disco nunca debió salir desde los estudios de grabación. Y con el tiempo, ni qué decir, ni los fanáticos de Vangelis suelen referirse demasiado a éste.

  • ¿Recomendado? Francamente, no. Es una completa pérdida de tiempo.


Y con esta nota un tanto deprimente, hemos llegado hasta el final de la segunda entrega, en esta serie de tres posteos en que examinamos la discografía de Vangelis en la discografía. Mas... ¡no desesperéis! Porque Invisible Connections cuenta apenas como un bache en el camino, y Vangelis siguió regalándonos música muy buena y sólida después. Tres palabras para ustedes: Conquista... del... paraíso. Y ya se me olvidaba. También, ¡por fin!, el comentario que les estaba debiendo respecto de la banda sonora de Blade Runner. Película que es de 1.982, ¿por qué no la incluí aquí? Los motivos los explicaré en la tercera parte y final de este repaso de la discografía de Vangelis, aquí en la Guillermocracia.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails