miércoles, 4 de julio de 2018

Los 75 años de Vangelis (1 de 3).


Ha salido un poco a la palestra por estos y aquellos lares, aquí en la Guillermocracia. Nos referimos al grande y único Ευάγγελος Οδυσσέας Παπαθανασίου, o sea, Evángelos Odysséas Papathanasíou, conocido a lo amigo por su nombre artístico de Vangelis. Con independencia de la opinión que se pueda tener acerca de su obra, no cabe duda de que Vangelis es uno de los músicos más singulares que ha producido el siglo XX, y en el XXI no lo incluimos porque desde hace algunos años se le ha venido bajando lo prolífico. Se lo suele encasillar dentro del rubro de la música electrónica, y es de hecho su labor con los sintetizadores la que probablemente es la más conocida, pero en realidad, podemos encontrar un buen zoco persa de estilos dentro de su obra. ¿Electrónica? Sí. ¿Rock Progresivo? En realidad fue allí en donde partió. ¿New Age? En donde muchas veces se le mete, pero por supuesto, no encaja al ciento por ciento ahí. ¿Música Selecta? Más de lo que suele atribuírsele. ¿Coros gregorianos? Sí, a veces. ¿Coros bizantinos...? Créase o no, también. ¿Música étnica? De la que elijan: instrumentación griega, sones tribales americanos, música arábiga, folclor chino y japonés...

Todo lo anterior ha contribuido a que la música de Vangelis sea un corpus de características muy distintivas. Querido por muchos, incluyéndome, por la épica desatada que es capaz de crear, o de los momentos de recogimiento e introspección que también se le dan muy bien. Criticado a ratos por lo bombástico, como si eso fuera un disvalor, y por descansar quizás demasiado en los ostinatos, o sea, la repetición de un mismo motivo musical en un tema, una y otra vez, al estilo del Bolero de Ravel, o de los riff de Rammstein. Pero también alabado por su facilidad para crear temas con gancho, inspiradores, que se quedan dando vueltas en la cabeza, tanto, que ustedes van a escuchar unos cuantos y se dirán: "¡Claro que lo conozco, lo había escuchado, pero no sabía que era de él!".

Algunos antecedentes. Vangelis nació el 29 de Marzo de 1.943, lo que significa que ahora, hace algunos meses atrás en 2.018, cumplió los 75 años de edad; tal es la razón por la cual le vamos a dedicar un posteo en ¡tres entregas! a repasar el grueso de su discografía, disco por disco. No es una discografía completa porque... vamos. Vangelis. Ni siquiera yo lo he escuchado todo de él, y eso que vengo haciéndolo desde hace cosa de un cuarto de siglo. Además, admitámoslo, no todos los discos están a la altura, algo lógico si se piensa en lo prolífico que es. Pero de todas maneras, será un repaso lo suficientemente completo como para que si ustedes no lo conocían o apenas habían oído hablar de él, sepan por dónde partir y puedan interiorizarse en su música, y si ya lo conocían, puedan descubrir joyitas ocultas, a las que a lo mejor no habían prestado atención.

Por afán de completitud he incluido también discos que son colaboraciones con otros artistas; cuando es el caso, antes del año he incluido el título del proyecto o grupo de que se trata. Lo que sí dejé afuera son las cincuenta millones de compilaciones que existen allá afuera, aunque de todas maneras es bueno echarles una mirada porque ahí a veces aparecen temas que no figuran en otra parte: el tema principal de la película Missing, el de Perversa luna de hiel, el himno del Mundial de Fútbol de 2.002... Pero incluso dejando eso afuera, lo que queda es bastante contundente, como para cubrir estos tres posteos en que repasaremos 36 discos de Vangelis en solitario, de Vangelis con Jon Anderson, de Vangelis con Irene Papas, de su tiempo con la banda Aphrodite's Child... Y sin más preámbulo, comencemos el repaso.


1.- End of the World (Aphrodite's Child, 1.968).



Vangelis comenzó su carrera en medio de varias bandas; algunos casos como The Forminx, sin ser especialmente malos, tampoco tienen nada de especial, y nadie los recordaría si no fuera porque el maestro anduvo rondando por ahí. En cuanto a Aphrodite's Child, esta banda puede considerarse como un clásico de culto. End of the World, el primer disco de Aphrodite's Child, es un disco que más o menos encaja dentro de lo que fue la transición desde el Rock Psicodélico a lo que vendría a ser el Rock Progresivo. Si no han escuchado nada de acá, imagínense lo que sería una banda como The Doors, si en vez de descansar sobre una base musical derivada del Blues tradicional, lo hiciera sobre la música folclórica griega. Los resultados en este disco son, por cierto, bastante discretos, nada demasiado especial respecto de otras bandas psicodélicas y progresivas que andaban dando vueltas allá afuera, pero se deja escuchar por la infusión de música folclórica griega que permea las canciones un poco aquí y otro poco allá.

  • ¿Recomendado? Si les gusta el Rock Progresivo y el Folk pueden darle una oportunidad, e incluso el Rock a secas porque es un buen disco, pero es seguro que Vangelis después compuso cosas mucho mejores.


2.- It's Five O'Clock (Aphrodite's Child, 1.969).



El segundo disco de Aphrodite's Child sigue más o menos la misma línea del anterior, sin grandes sorpresas. Un poquito más comercial inclusive, si se quiere. Lo que predomina aquí es la psicodelia de gusto clásico, incluso expurgando al máximo las influencias folclóricas griegas. Eso significa que, a ratos, It's Five O'Clock suena como a música de pantano campirano en lo profundo de Estados Unidos, y su material no desentonaría demasiado dentro de un disco de, digamos, Creedence Clearwater Revival. Este disco posee la eficiencia característica del combo formado por Demis Roussos como vocalista y guitarrista, Vangelis en teclados y bajo, y Lucas Sideras en la percusión, pero la banda sigue siendo otro de esos productos sesenteros que se escuchan como muy de su época, y no brillan de manera especial más allá.

  • ¿Recomendado? Lo mismo que en el caso anterior, si les lleva la psicodelia sesentera y de la temprana década de 1.970 les gustará este trabajo, o bien si son completistas de Vangelis, pero más allá, no es realmente el disco que marca un antes y un después en lo suyo.


3.- Sex Power (1.970).



Mientras todavía estaba metido en bandas de Rock Progresivo, Vangelis fue reclutado para crear el soundtrack de una película titulada Sex Power. Para ser francos, ésta no es que la haya visto, es que ni siquiera sé de qué se trata, o si se estrenó fuera de Francia, y si fue el caso, con qué título en castellano. De hecho, imagino que nadie la recordaría si no fuera porque Vangelis compuso la banda sonora, un poco como nadie se acordaría de More de 1.969 si no fuera porque Pink Floyd estaba tras las perillas en el estudio de grabación. Lo anterior genera una curiosa maldición: nunca contrates a Vangelis para componer la banda sonora de tu película, o de lo contrario, tu película todo el mundo la olvidará, y la música de Vangelis perdurará aunque nadie sepa quien la compuso, o que era una banda sonora en primer lugar. Salvo por Blade Runner, y quizás por Alexander. En cuanto a Sex Power, la banda sonora en sí, ¿qué tal? Pues, qué decir... Es música progresiva ambiental un tanto minimalista, en la vena de lo que se componía por aquellos años. Nada demasiado especial. A ratos suena incluso a música porno setentera, aunque sin llegar a los extremos de camp que otros compositores.

  • ¿Recomendado? Se deja escuchar como curiosidad, pero es claro que Vangelis se lo tomó como un trabajo de encargo, y no se luce todo lo que llegó a brillar después.


4.- 666 (Aphrodite's Child, 1.972).



Si fuera por los dos primeros discos de Aphrodite's Child, ellos hubieran quedado como otra banda psicodélica como las había a paladas a finales de la década de 1.960; son discos competentes, creativos dentro de su estilo, pero que no podemos considerar como estrictamente indispensables. Y luego se dejaron caer con... esto. Un material que puede considerarse como entre los primeros discos conceptuales del Rock. El mismo, extendiéndose por una entonces casi sin precedentes hora y cuarto de duración, yuxtapone un circo que escenifica el Apocalipsis, con... el Apocalipsis de verdad, ocurriendo allá afuera. Sí, es esa clase de disco. La psicodelia clásica ahora se enclava dentro de un sonido mucho más progresivo, que mezcla electrónica temprana, folclor griego y música litúrgica bizantina, letras citando el texto bíblico original, e Irene Papas como vocalista invitada gritando a toda boca "I was, I am, I am to come!" como sólo una hembra liberada del feminismo contemporáneo podría haberlo hecho. Incluso hoy en día, 666 sigue siendo un disco hasta cierto punto único, con una identidad propia y personal. Lástima que cuando el disco salió a la venta, después de un muy laborioso y desgastante proceso de grabación, la banda en sí ya se había separado... Por cierto, dato para la trivia: la frase "And when the lamb opened the seventh seal, silence covered the sky" fue sampleada por Enigma para su tema The Rivers of Belief, del disco MCMXC a.D. Aunque más o menos la mitad de ese disco es un pastiche de samples, así es que eso no debería ser una sorpresa.

  • ¿Recomendado? Sí. No sé si fundamental sea la palabra, pero es importante dentro de los discos conceptuales, y también dentro del Rock Progresivo.


5.- Fais que ton rêve soit plus long que la nuit (1.972).



Aphrodite's Child ya estaba en consumatum est, y Vangelis trabajó por esos años en sacar material que fuera realmente suyo; ya llegaremos a Hypothesis, a ese respecto. Este disco, cuyo título en castellano sería Haz que tu sueño sea más largo que la noche, es su debut, y... bueno, yace en un relativo olvido hoy en día, por buena razón. No es un mal disco, considerando lo que pretende. Pero es un disco experimental, y mucho del material posterior de Vangelis es bastante más accesible para el profano. Supongo que cuenta como música electrónica temprana, pero sólo en el sentido más vago y genérico del término. Porque sus dos temas, lado A y lado B del correspondiente vinilo, son cerca de quince minutos de grabaciones ambientales de manifestaciones y gente protestando, sirenas policiales y balazos incluidos, mezclados con canciones y coros de cierto regusto a folclor griego. En homenaje a las protestas de Mayo de 1.968, por más señas; de hecho fue reeditado en CD como Paris May 1968, por si lo andan buscando y lo encuentran bajo ese título. Este disco podría haber sido un desastre, pero de alguna manera, no lo es. No es un disco épico, quizás tampoco tan memorable, pero hay algo en él, en cómo se siente el espíritu de la protesta y la rebelión contra el sistema, que termina haciéndolo entrañable. Un disco que te hace entender el sueño de 1.968. Más adelante vino el rudo despertar, por supuesto, pero eso es otro cuento.

  • ¿Recomendado? Depende. No es un disco para todo el mundo, debido a que no tiene canciones, temas o cortes en el sentido clásico del término, pero como experimentación, es bastante interesante como para darle siquiera una escuchada.


6.- Earth (1.973).



Considerando que Fais que ton rêve soit plus long que la nuit es una especie de pastiche sónico más que un disco de canciones o temas propiamente tal, muchos tienden a considerar que Earth vendría a ser el verdadero debut en sociedad de Vangelis. Y acá sucede lo que con algunos trabajos primerizos: el artista está lleno de ideas y entusiasmo, y mete todo lo que puede a la coctelera, con los resultados que son de esperar. El disco se abre con Come On, un tema de Hard Rock que no estaría fuera de lugar en un disco de Led Zeppelin o el tempranísimo Rush, lo que tratándose de Vangelis es una rareza, por supuesto. Pero no se preocupen, porque el resto es un poco más Vangelis... o algo así. Resulta claro que a Vangelis le seguían tirando en esos años el Rock Progresivo y el Folk Rock, con algunas trazas de Rock Psicodélico; Earth podría ser otro pretencioso disco de ésos que los hay a paladas en ese tiempo, pero se salva de la quema porque los elementos de folk que usa son griegos y no celtas, como era en la escena inglesa contemporánea, y además, por un tratamiento ligeramente más ambiental. Los conocedores de la discografía de Vangelis pueden adivinar en Earth las semillas del futuro, pero por otra parte, es un trabajo al que le cuesta disociarse del pasado; incluso dos antiguos colegas de Aphrodite's Child aparecen acá, uno de ellos poniendo la voz a los temas cantados, por lo que este disco suena a ratos más como un epígono de esa banda, que como un temprano Vangelis.

  • ¿Recomendado? Depende, es un asunto de vaso medio lleno o medio vacío: Es un competente disco de Rock Progresivo con elementos de folk griego, por un lado, pero por el otro, esta misma fórmula fue desarrollada después mucho más lejos por el mismo Vangelis.


7.- L'Apocalypse des animaux (1.973).



Vangelis tiene un larguísimo historial de bandas sonoras que acaban destacándose siquiera por algunos temas memorables al menos, mientras que la película o serie de televisión de marras acaba por caer tan en el olvido, que escuchando el disco e investigando un poco, más de alguien, yo incluido, acabamos por decir: "Pero esto, ¿era una banda sonora?". L'Apocalypse des animaux es uno de estos casos; el título viene en el idioma galo porque le pertenece a un documental francés sobre vida salvaje, que a saber si ha vuelto a emitirse. El tema más reconocible de este disco es La Petite Fille de la mer, más o menos conocido en Chile por haber sido usado años atrás... en un comercial de champú. Gente sin respeto hay en todas partes. En cualquier caso, más allá de su hit, el resto del disco está bastante bien, en particular Création du monde, si les gusta la música ambiental; es una especie de Rock Progresivo instrumental con elementos electrónicos. En muchos aspectos, en términos de géneros musicales, este disco vendría a ser Krautrock y Ambient, cuando ambas escenas musicales estaban recién en pañales, una temprana muestra de la importancia que tuvo Vangelis como pionero musical.

  • ¿Recomendado? Sí. Aunque no a todo el mundo le guste la música electrónica ambiental, al menos este disco cumple con ser más que La Petite Fille de la mer con temas adicionales de relleno.


8.- Heaven and Hell (1.975).



No se asusten porque éste sea un vinilo cuyo lado A es un solo gran movimiento sinfónico (Heaven) y su lado B es otro gran movimiento sinfónico (Hell); Vangelis tiene el buen sentido de dividir cada uno de los dos grandes temas en varios movimientos menores que funcionan bastante bien por sí solos. De hecho, So Long Ago, So Clear fue incluido por separado en el compilado Portraits de 1.995, y el llamado Movement 3 fue usado también por separado por Carl Sagan, como el celebérrimo tema de apertura de la serie de televisión Cosmos de 1.980. En cuanto al disco en sí, el lado A es más alegre y optimista, mientras que el lado B tiende a ser un poco más experimental y disonante. En lo personal discrepo un resto de quienes califican a Heaven and Hell como uno de los mejores trabajos de Vangelis. Es cierto que es quizás el primer disco que suena de verdad como Vangelis clásico, pero por otro lado, su estilo, que viene a ser una fusión de Rock Progresivo y electrónica, fue desarrollado de manera mucho más orgánica en su sucesor Albedo 0.39, y por otra parte, no está exento de algunos de los excesos de virtuosismo en la composición que plagaban a la escena progresiva de la época. Jon Anderson de Yes cantando en So Long Ago, So Clear, inclusive, por supuesto. Con todo, para bien o para mal, este disco es un inevitable, si es que quieren ser conocedores de la discografía de Vangelis.

  • ¿Recomendado? Sí y no. Es un disco fundamental para entender cómo Vangelis se ha desarrollado como músico, pero por otra parte, es comprensible que lo progresivo un poco salido de madre asuste a algunos escuchas.


9.- Albedo 0.39 (1.976).



Este es, en mi opinión personal, el mejor trabajo de Vangelis. Puede descolocar a los primerizos que conocen a Vangelis como músico electrónico, y al llegar acá se encuentran con un disco de Rock Progresivo a la vena, aunque con la suntuosa orquestación electrónica que es característica del maestro, porque sabemos lo omnívoro que es el mundo progresivo. El disco en general tiene una vibración cósmica, algo que debería ser obvio si se piensa que el título viene de que el planeta Tierra refleja el 39 por ciento de la luz solar al espacio. O lo hacía hace cuatro décadas, porque ahora, con el efecto invernadero y el calentamiento global, a saber. Como sea, en Albedo 0.39 encontramos el épico tema Alpha, conocido porque fue usado tanto en el Cosmos original de 1.980 que mencionábamos más arriba, como en el remake de 2.014 como fondo sonoro para graficar la evolución de las especies. Pulstar, el tema que abre el disco, es también otro conocido, sea por su versión original, sea por los varios covers que hicieron bandas de Italo Disco y de Spacesynth en la década de 1.980. El disco se cierra con el tema también llamado Albedo 0.39, que es una rareza: es una de las pocas veces en que escuchamos la voz de Vangelis, quien hace una lectura de varios datos astronómicos sobre la Tierra acompañado por un suave fondo musical de dimensiones cósmicas que te hacen sentir muy feliz y privilegiado por vivir en el tercer planeta alrededor del Sol. Y en realidad lo somos, así es que, más cuidadito con el medio ambiente, ¿eh?

  • ¿Recomendado? Lo dije más arriba, y lo repito acá. Este es el mejor disco de Vangelis, en mi nunca demasiado modesta opinión personal, así es que estaría bueno que me contradijera a mí mismo y les dijera que no aquí.


10.- Spiral (1.977).



Seguir a un discazo como Albedo 0.39 estaba difícil, pero Vangelis consiguió mantener el tipo con Spiral. Este disco de apenas cinco temas que suman casi cuarenta minutos en total, puede que no sea tan popular como otros, pero es un digno sucesor del trabajo anterior. Spiral el tema de entrada, es un delirio de bases electrónicas cruzadas en diferentes ritmos que podría bien ser un Pulstar pasado de roscas. Ballad es justamente lo que dice, una especie de balada electrónica. Dervish D juguetea con arreglos electrónicos y étnica arábiga. To the Unknown Man, sentimental y melancólico sin llegar a ser depresivo, es quizás el tema más conocido, o menos desconocido, de este disco. Y 3+3 es un trabajo que se emparenta con la experimentación que en paralelo estaban llevando a cabo Jean-Michel Jarre o Kraftwerk. Spiral se perjudica un poco de no tener tanta coherencia entre sus cinco temas, pero los mismos, por separado, son adiciones finas al repertorio de Vangelis, y entusiasmará en particular a quienes llegaron hasta él como uno de los padrinos de la electrónica moderna.

  • ¿Recomendado? Sí, con prevenciones. No es el disco que recomiendo escuchar primero del maestro porque tiene material más accesible, pero sí que pueden ingresar por aquí, si están interesado en su vena más electrónica.


11.- Hypothesis (1.978).



Decíamos que a inicios de la década de 1.970, Vangelis estaba trabajando para lanzar material solista. Como parte de eso, grabó un buen resto de material que cuenta más como tanteo, que como otra cosa, y que por tanto, dejó en un cajón. Hasta que algún inescrupuloso se las arregló para sacarlo como disco. O como dos discos, porque acá en Hypothesis metemos a saco también The Dragon, a veces editados en conjunto como disco doble. Ambos discos son un híbrido de Jazz y Rock Progresivo un poco en la vena de lo que Vangelis venía trabajando para Aphrodite's Child, lo que no es raro porque son grabaciones de 1.971. Como trabajo que en definitiva viene a ser un bootleg glorificado, la calidad de audio es bastante mala, lo que sumado a composiciones pretenciosas y poco inspiradas, convierten a este material en, digámoslo en crudo, un desperdicio de tiempo, talento y vinilos. De hecho, escribo sobre esto sólo por afán completista, porque no faltará quien, leyendo mi crónica sobre Vangelis, acabe por echarle mano a este material y se ensarte. Para los lectores que sean completistas del Jazz, del Rock Progresivo, o simplemente de Vangelis, puede tener algún valor; el resto haría más bien en pasar de esto. De hecho, después de que Vangelis le metió a los perpetradores una bonita demanda civil, estos discos fueron sacados de catálogo. No que sea demasiado difícil de escucharlos, de todos modos. Como todo en la vida por estos días, están en YouTube. O estaban cuando revisé por última vez, por lo menos, y considerando el funcionamiento del asunto, alguien volverá a subirlos nada más envíen una notificación para darlos de baja. Que hay gente para todo, vamos.

  • ¿Recomendado? ¡Οχι! (o sea, ¡No! en griego).


12.- Beaubourg (1.978).



Detesto esa frase cliché y condescendiente de la crítica, de que "es una buena obra, pero no es para todo el mundo", denotando la idea de que quien la usa posee alguna clase de superioridad que le permite apreciar cosas que la chusma no. Pero con obras como Beaubourg, no me queda más remedio que romper esa regla. Hablamos de un disco que es, en cierta medida, monstruoso... en el buen, pero también en el mal sentido del término. Vangelis se inspiró en el Centro Pompidou de París, conocido como Beaubourg a lo amigo, para este disco que es... digamos que es música electrónica abstracta, altamente experimental. A ratos se parece un poco a los covers electrónicos que hacía Isao Tomita, sobre música de Debussy y Ravel. A ratos se parece sólo a sí mismo. Por un lado, el disco es muy bueno en cuanto a plasmar paisajes de sonido, y por tanto, podríamos encuadrarlo dentro del Ambient. Por el otro, alguien podría decir, y con razón, que la fascinación por este tipo de música es un gusto adquirido. Una de las características arquitectónicas del Centro Pompidou es tener todo el esqueleto estructural a la vista, y con este disco, a ratos, pasa un poco lo mismo, y eso no es para escribirlo como un elogio, precisamente.

  • ¿Recomendado? Depende. Si no le tienen miedo al atrevimiento sónico, a material que rompe con cosas como melodía o tonalidad, la respuesta es afirmativa. Pero si tienen una noción más clásica de lo que debe ser música, hay otros discos de Vangelis que cuentan como apuestas más seguras, en cuanto a gusto.


Y con esto, hemos terminado de repasar los inicios de la discografía de Vangelis, aunque no toda su década de 1.970, ya que quedan tres discos de 1.979, uno oficial, una banda sonora, y una colaboración, y dos discos más de 1.980 que, técnicamente, viene siendo el último año de la década. Y después... algunas bandas sonoras más, incluyendo un Premio Oscar, no se crean que exagero cuando califico de maestro a Vangelis, y algún material adicional bastante rarito, todo eso en la segunda parte de este épico repaso por la discografía del, ya lo dije... maestro Vangelis.

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