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miércoles, 13 de junio de 2018

¿Inventó Gustav Holst la moderna banda sonora épica del cine? (1 de 2).

(Fuente).
Mucha gente, cuando ve una película, dice que le gustó porque le pareció bonita la historia, o el (o la) protagonista estaba... apareable, digámoslo así. Pero una película, o una serie de televisión, es mucho más que un buen guión o unos buenos actores. Una banda sonora puede hacer maravillas por levantar o hundir un producto que de otra manera podría haber sido otra mediocre entrega más. Sin embargo, considerando lo que es la maquinaria de producir películas en Hollywood, la originalidad es un bien demasiado caro. La función de la música en las películas es provocar emociones, no descubrir nuevas fronteras en las armonías y melodías, y por lo tanto, paradoja aquí... mientras menos original sea una banda sonora, mejor. Es como el perro de Pavlov: cierta concatenación de notas, repetida de una película a otra, tiende a provocar ciertas emociones por reflejo condicionado. Con el debido respeto a una profesión tan noble y difícil como crear buenas bandas sonoras, que no es llegar, sentarse y apretar botones al azar en un software de mezcla de sonidos, pero lo cierto es que la originalidad no es el mayor valor aquí.

Y puestos a buscar en el pasado, me atrevería a afirmar que el centro y origen de las bandas sonoras épicas... es contemporánea al cine mudo. Anterior al cine sonoro. Créase o no, tiene su lógica. Las bandas sonoras existían incluso desde antes que el Cine, o si no, qué es la Opera sino una obra de teatro musicalizada; de hecho, así nació la ópera moderna en el siglo XVII. Pero fue con la llegada del cine sonoro, en los albores de la década de 1.930, que de pronto Hollywood tuvo un hambre incontenible por gente que le pusiera musiquita a sus productos. Sin embargo, los compositores más atrevidos y de primera fila, estaban haciéndolo bien componiendo para las grandes salas, y no se iban a detener en un medio tan populachero e indigno como el cine. Entonces, los primeros compositores de bandas sonoras... fueron compositores de Música Selecta que nunca fueron más que segundones en la labor de componer Música Selecta.

El asunto es que los compositores de éxito eran los vanguardistas herederos de Stravinski y otros depravados de las notas musicales. Las filas de Hollywood fueron alimentadas entonces por compositores más pasados de moda, románticos o de la temprana Modernidad, que se hacían sus centavos en eso de componer música para las imágenes en movimiento. Por supuesto, si lo suyo era un trabajo de encargo, ¿por qué no plag... perdón, cop... perdón, inspirarse en un trabajo ajeno para hacer lo suyo? Y así, las bandas sonoras de Hollywood acabaron siendo derivativas de la Música Selecta más clásica, romántica, etcétera. Díganselo a John Williams si no, que todos le tomamos el pulso a cierta sinfonía de Dvořák con similtudes bastante similares a cierta película con un pez que se merienda gente, y que... En fin, el caso es que la Música Romántica del siglo XIX se transformó en objeto inmisericorde de saqueo por parte de los compositores de bandas sonoras de Hollywood, salvo que por allá afuera, hubiera un compositor un poco más interesante, uno que fuera moderno para los estándares del siglo XX sin irse de olla, uno como...

...Gustav Holst, por ejemplo. Un inglés que, a comienzos del siglo XX, compuso una suite sinfónica en siete movimientos llamada Los planetas. Contra la cual desarrolló una tirria inmensa, porque se hizo famoso por Los planetas, precisamente, hasta el punto que hoy en día, nadie escucha el resto de su obra. Lo que es una vergüenza, porque Holst es uno de los mejores compositores de su generación, aunque no tan famoso por no ser ni demasiado vanguardista o moderno por un lado, ni demasiado romántico por el otro, además de mezclar a ratos un cierto aire a folk inglés que, bueno... Ya sabemos, la crítica especializada tiene sus favoritismos, después de todo. El caso es que Los planetas es una suite de un compositor que no es tan famoso, pero sí que es reconocible, o sea, carne de plag... cop... inspiración, perdón. A partir de lo cual es que voy a desarrollar mi teoría: un buen cúmulo de la música épica para películas en el cine, arranca su linaje desde Los planetas de Gustav Holst. Y muy en particular, desde el primer movimiento, que es Marte el portador de la guerra. A continuación, un repaso de cómo varios compositores han plag... cop... tomado inspiración de Holst para componer sus propias bandas sonoras.

1.- Los Planetas, de Gustav Holst (1.917) Obviamente, partimos por aquí.



Partamos por supuesto, con el iniciador de todo. El codificador. Los planetas es una suite que se compone de siete movimientos, ya lo decíamos, pero los especialmente plag... cop... que han servido de inspiración, son el primero, que es Marte el Portador de la Guerra (Mars, the Bringer of War), el primer movimiento de la suite sinfónica Los Planetas, que ustedes pueden reproducir arriba en el video de YouTube que he insertado... salvo que no se pueda, por aquello de las políticas de eliminación de YouTube, etcétera. Si fuere el caso, favor de avisar para poder reemplazar, porque obras son amores. Gracias. Pero también ha sido objeto de plag... cop... inspiración, el segundo movimiento, que es Venus el Portador de la Paz (Venus, the Bringer of Peace):



Y como en alguna parte va a salir el asunto al tinglado, incluyamos también, de añadidura, el último movimiento, que es Neptuno el Místico (Neptune the Mystic):



Mientras se dan un baño de cultura con los videos de más arriba, vengan algunas explicaciones. Gustav Holst fue un compositor inglés nacido en 1.874 y fallecido en 1.934. Y forma parte de esa generación musical que llegó tarde para el Romanticismo, pero temprano para la Vanguardia Sinfónica. Su música por lo tanto tiende a ser... podríamos calificarla de modernista, que intenta romper con los moldes del Romanticismo, pero que no llega a divorciarse del todo con la venerable tradición de Bach, Mozart y otros epígonos de la tonalidad bien temperada de la Música Selecta occidental, como sí lo hicieron gentes como Prokofiev, Shostakovich u otros, por ejemplo. Que es inglés, ya algo debería decir. Por tradición, el último titán de la Música Selecta inglesa antes del siglo XX fue Henry Purcell, y eso fue en el siglo XVII. Vale que en el siglo XVIII, Georg Friedrich Händel y Joseph Haydn trabajaron en Inglaterra, pero ambos eran inmigrantes de la germanósfera. O sea, Donald Trump como Primer Ministro de Inglaterra los habría echado a patadas porque Make England Great Again. Sin embargo, a partir del siglo XVIII, cuando pensamos en Música Selecta, tendemos a mirar hacia el Dúo Dinámico conformado por Italia y Alemania, con Francia y Rusia como actores de reparto, y España y el resto de la Europa eslava como invitados especiales a la fiesta. ¿E Inglaterra? Pues, cómo decirlo... ¿ven ustedes a ese extra sin diálogos en el fondo? Pues... él.

En este medio ambiente surgió Gustav Holst, quien desarrolló una carrera como compositor, e intentó crear música seria incorporando elementos propios del folclor británico. Es posible que en la década de 1.970 hubiera tocado con Jethro Tull, y en la de 1.990 con Cruachan, pero en su tiempo, mezclar música de cámara con folclor significaba incorporarse a la corriente nacionalista que recorría a la Música Selecta europea. La música de Holst es una especie de mezcla entre los experimentos de tonalidad de Claude Debussy, con motivos folclóricos ingleses... y puede que suene extraño, pero dénle una oportunidad y verán que Holst tiene unas cuantas balas en la recámara, o de cómo hay Holst más allá de Los planetas. Pero sucedió que dicha suite estrenada en 1.917 se transformó en su one hit wonder. El fastidio subsiguiente, lo testimonia la anécdota según la cual, cuando descubrieron Plutón en 1.930 y lo elevaron a la categoría de Noveno Planeta, le preguntaron a Holst si iba a componer un nuevo movimiento para su suite sinfónica, y la respuesta de Holst fue... no muy amable, que digamos. Al final, Plutón fue degradado de planeta en 2.005, así es que Holst tuvo razón todo el tiempo, al final del día. Bueno, hay otros movimientos adicionales compuestos por otros compositores, sobre Plutón y sobre asteroides, pero... digámoslo así. Lo escribí ahora, nunca más volvamos a hablar sobre ello, muchas gracias.

En años sucesivos, líneas melódicas de Los planetas de Holst han aparecido un poco aquí y allá, y en todas partes, incluyendo el tema NATO de Laibach, que es un cover de, adivinaron, Marte el portador de la guerra. Lo ya dicho: es una composición lo suficientemente cool como para ser plag... cop... tomar inspiración de ella y aplicarla a las propias composiciones. O fusilárselas entera, como lo hizo Isao Tomita cuando grabó un cover electrónico íntegro en su disco The Planets de 1.976, lo que le valió la correspondiente demanda por plagio por parte de los herederos de Holst. Y respecto de eso, una buena noticia. Como Holst murió en 1.934, si viven en un país que aplica la regla "vida del autor más setenta años" para la propiedad intelectual, Holst es juego libre desde 2.004; si en cambio viven en un país con la regla de "vida del autor más cien años", les toca esperar hasta 2.034... Ya saben cómo elegir el país en que vivirán, si es que quieren saquearle al pobre Holst con impunidad. Como lo ha hecho más de algún exponente en la siguiente lista que consignamos, tan épica que se necesitarán dos posteos a falta de uno para examinarla íntegra.

2.- El tema principal de Cumbres de pasión, de Erich Wolfgang Korngold (1.942).



Admitámoslo de entrada. Este es el caso más discutible de parecido. La melodía guarda alguna muy lejana similtud, pero los arreglos son muy diferentes. Pero aún así lo incluimos por dos razones. Una, por su vinculación con otra entrada que encontraremos más adelante en este listado. Y la otra, porque al último son ustedes quienes, si se toman la molestia de escuchar la música, les tocará decidir como jueces y jurado, si es que el parecido es coincidencia, o podría tratarse del más tenebroso prospecto de que la partitura holstiana llegó hasta los productores de la película, pero firmada por Korngold. Y mencionemos también una tercera razón, que nada tiene que ver con Música, pero un poco de cultura de trivia no le hace daño a nadie. En esta película actuó Ronald Reagan. Sí, el ex Presidente. Díganlo con Emmett Doc Brown y conmigo: "¿Y quién es el Vicepresidente? ¿Jerry Lewis?".

Lo decíamos antes. Muchos compositores que por filiación al pasado de moda Romanticismo eran mirados como de segunda, se pasaron a Hollywood en los inicios del cine sonoro, y Erich Wolfgang Korngold fue uno de ellos; escribió las partituras para dos clásicos de Errol Flynn, en concreto Capitán Blood de 1.935 y Las aventuras de Robin Hood de 1.938. La música compuesta por Korngold para Cumbres de pasión tiene una vaga semejanza con Los planetas, pero también, tiene arreglos románticos que no estarían fuera de lugar en el concierto de algún compositor eslavo de la segunda mitad del XIX, mientras que Holst es claramente un compositor moderno, o lo que pasaba por moderno en 1.917. De manera que si en efecto Korngold se, digámoslo así, inspiró en Holst, entonces podemos considerarlo como una especie de cover holstiano pero en versión romántica. Algo así como cuando The Mike Flowers Pop grababa covers en versión Easy Listening de The Doors en 1.996, lo que probablemente hizo que Jim Morrison se revolviera en su tumba.

3.-  Gekkō Kamen Wa Dare Desō, de Goh Misawa (1.972).



Para ser sinceros, no tengo idea de quién canta este tema; Goh Misawa es el nombre que pone IMDb como compositor de la banda sonora. En cualquier caso, del título de la canción estoy razonablemente seguro porque en el estribillo, el cantante en efecto canta "Gekkō... Kamen wa... dareee... desōōō...", a lo cual el coro de niños responde en efecto la misma línea. Y si ustedes son viejunos como yo, y le dieron al reproductor para escuchar la canción, entonces ya los veo como una lágrima furtiva de nostalgia se desliza por sus mejillas. Porque en efecto, los viejunos como yo lo reconocerán, Gekkō Kamen es el nombre japonés del héroe que por estos lares hispanoamericanos llegamos a conocer como Capitán Centella.

Gekkō Kamen es un héroe japonés que viene a ser la respuesta del Sol Naciente a héroes como Batman o el Zorro, y es un enmascarado con una motocicleta muy cool que combate contra toda clase de malacatosos que emponzoñan este bello mundo para vivir; el personaje suele ser visto como el primer héroe tokusatsu, ese subgénero tan japonés que son los enmascarados golpeando criminales con artes marciales, que se hizo popular en Occidente con Power Rangers. La primera adaptación de Gekkō Kamen para la televisión fue en 1.958, aunque la versión más recordada por estos lares es el anime de 1.972. Y si ustedes le dieron al reproductor, ya habrán notado la similtud de esta melodía con Marte el Portador de la Guerra. No tanto que llegue al fusilamiento directo, pero no me extrañaría que el compositor haya tenido la melodía pegada en la cabeza y la hubiera utilizado, posiblemente sin querer.

4.- La banda sonora de La guerra de las galaxias, de John Williams (1.977), con bonus track adicional.



Durante años, John Williams ha sido saludado como un genio de las bandas sonoras, y no cabe duda de que ha dejado un gran legado tras de sí. Pero andando el tiempo, ciertas personillas que tienen la desagradable costumbre de buscarle termitas al maderamen, han ido subiendo videos a YouTube en los cuales han ido haciendo comparaciones entre la música de John Williams, y compositores más antiguos. Por eso, no debería sorprendernos el encontrarlo aquí. Aunque por otra parte, si ustedes le dieron al reproductor en la primera parte, la de Gustav Holst, ya estaban esperándoselo, ¿verdad? El video que encabeza este apartado, contiene el tema principal de La guerra de las galaxias de 1.977, que guarda una cierta semejanza con Marte el portador de la guerra de Holst... tal y como si hubiera sido tamizado por Korngold, porque también se ha apuntado el parecido con la banda sonora de Cumbres de pasión. ¡Todo se conecta! Pero, ¡momento! Sin salirnos ya no de Star Wars, sino de esta misma película, démosle ahora al famoso tema de la princesa Leia...



¿No suena con un cierto aire a Venus el portador de la paz, el segundo movimiento de Los Planetas de Holst? La línea melódica, por lo menos, guarda alguna semejanza, por debajo de que los arreglos son diferentes, por supuesto. Hablamos de John Williams, el niño símbolo del Romanticismo musical en el mundo de las bandas sonoras de la segunda mitad del siglo XX, y no esperaríamos otra cosa. Por supuesto, tiene gracia que el trabajo de Williams tenga un parecido bastante sospechoso con la obra holstiana, pero en un estilo que ya para el tiempo de Holst era considerado caduco por éste y otros adláteres de la creatividad musical. Luego la gente se pregunta por qué los especialistas en Música Selecta miran tan por encima a los compositores de bandas sonoras.


Y un último tema adicional, aunque éste de la banda sonora de El regreso del jedi de 1.983. En lo personal, aunque el parecido sea muy distante, me es imposible no escuchar el tema del Emperador, sin tener en el oído a Neptuno el místico, el séptimo movimiento de Los planetas de Holst. No por la instrumentación, mucho más bombástica tratándose de Williams, claro, sino por la manera de usar los coros, aunque en este caso es un coro masculino en vez de femenino porque deseamos un efecto tenebroso en vez de etéreo. Es el Emperador, después de todo. Aunque lo mismo podría haber salido de György Ligeti, compositor a quien Stanley Kubrick no se fusiló para 2001: Odisea del espacio, sino que... usó su música de manera directa, y asunto arreglado.

Y con esto, hemos llegado al necesario punto de inflexión en nuestro viaje por la Música a través de los tiempos... del Cine, que no lleva tanto tiempo en el mundo, pero sí. ¿Qué toca para la segunda parte y final de este posteo? Algo de anime. Hans Zimmer. James Bond. Y una sorpresita inesperada al final. De manera que quedan cordialmente invitados para leer la segunda parte y final de este posteo, aquí en la Guillermocracia.

2 comentarios:

fjsi dijo...

El amigo Williams es un formidable caradura. Se ha "inspirado" en tantas fuentes que da vergüenza ajena. Yo, con la que me quedé pasmado fue con la marcha del desfile final de LA AMENAZA FANTASMA, ¿resulta familiar esta musiquilla?:

https://www.youtube.com/watch?v=EoOdhKYj8Bc

Se trata del tema Serra Pelada que Philip Glass compuso para la película Powwaqatsi de Godfrey Reggio. Lo curioso es que la película está producida por Francis Ford Coppola y el propio George Lucas, así que en cierto modo todo queda en casa, y no es imposible que el propio Williams pidiera permiso a Glass, pero hasta donde me consta, éste segundo no aparece por ningún lado en los créditos de la película.

Guillermo Ríos dijo...

No conocía la referencia de Philip Glass. Pero escuchándola, el parecido es abracadabrante.

Los Oscares que Williams se ha llevado para la casa, eso sí, parece que no se los despinta nadie. ¿Otra prueba de que no basta con llegar, sino además, saber hacerlo con publicidad, quizás...?