domingo, 17 de junio de 2018

Garfield: El felino de las cuatro décadas.

Una de las criaturas más tiernas que existen... y el gato que es su dueño.
El próximo 19 de Junio de 2.018, Garfield doblará otra década más de vida: cumplirá cuarenta años entre nosotros los seres humanos, edad suficiente para liderar todo un éxodo bíblico de inicio a fin, por supuesto. Claro, no se puede decir que el personaje tenga la misma vitalidad que en sus mejores días. Los que tenemos edad para recordar, sabemos que a finales de la década de 1.980, Garfield fue inmenso. Casi atosigador. Estaba en todas partes. Desde los famosos peluches con ventosas en los automóviles, hasta su propia serie de dibujos animados, y, cosa rara... era una serie de dibujos animados que no apestaba. En la década de 1.980. Bueno, metieron entre medio a los personajes de la granja de Orson, y con eso le echaron agua a la bencina, pero aún así. No está nada mal, considerando que se trata de un personaje de la deplorada época de la música disco. Porque la primera tira de Garfield fue publicada el 19 de Junio de 1.978, y si no lo sabían de antemano, ya lo habrán inferido, mis inteligentes lectores, que el aniversario es el próximo 19 de Junio de 2.018, y haciendo uso de las Matemáticas que nos enseñaron en... en fin, mejor sigamos.

Garfield es el one hit wonder de Jim Davis, caricaturista nacido en 1.945, más o menos una a dos semanas antes del pepinazo nuclear en Hiroshima. Trabajó como publicista, y publicó alguna otra tira cómica, pero su verdadero hacerla en grande fue cuando, algo pasada la treintena, parió a Garfield. Metafóricamente hablando. Si fuera literal, eso sería... asqueroso. El caso es que, en general, el estilo de Jim Davis, bien reconocible por los ojos gigantes y en forma de globo que le incrusta a sus personajes que le dan a sus personajes un aire pedante y perdonavidas un cuarto de siglo completo antes de DreamWorks... Dicho estilo de dibujo, decía, sigue un poco la línea de Charles Schultz, el creador de Charlie Brown, o el de Mort Walker, el recientemente fallecido creador de Beto el recluta; en lo personal, tiendo a ver el humor de Garfield un poco en la misma línea de Charlie Brown, manteniendo un estilo de dibujo simple y muy caricaturesco, con un humor con una cierta cuota de sátira social, aunque por supuesto, Schultz es un tanto más existencialista y algo surreal, mientras que Davis es más directo y se anda con menos florituras.

Todo el mundo y sus respectivos progenitores, saben que Garfield es el gato naranja, gordo y a rayas, propiedad de Jon Arbuckle, o Jon Bonachon a según qué traducciones al castellano. Aunque dada la dinámica de ambos, pareciera ser más bien al revés, ya que a ratos parece que el humano está timbrado y sellado como propiedad del felino. Bueno, ya sabemos cómo son los gatos. Como sea, en las primeras semanas de la tira, Davis se dedicó a soltar la mano. En este tiempo dibujaba a Garfield de manera mucho más realista, con unos ojos en miniatura, y la cabeza un tanto pequeña sobre un cuerpo agradecido en su obesidad. Además, Garfield era un cuadrúpedo, como cualquier otro felino. Andando el tiempo, fue ocurriendo que los ojos de Garfield crecieron, lo mismo que su cabeza, al tiempo que su cuerpo se fue estilizando hasta el punto que algunos chistes sobre su gordura y dieta, difícilmente hacen sentido en la actualidad. De paso, también se volvió bípedo porque... por qué no. Casi como si, comparaciones con Schultz otra vez, se hubiera convertido en una parodia muy maliciosa de Snoopy. Bueno, otros acusan su parecido con Heathcliff, pero como eso es abrir toda una olla aparte de grillos, pues mejor dejémoslo a un lado en beneficio de la paz mundial, que ya en Robot Chicken se tomaron el asunto con la gruesa guasa característica de ellos.

¿No estaremos frente a un caso de adicción a la cirugía plástica aquí...?
Después de casi un mes de andadura, he aquí que magno suceso acaeció: la irrupción de Odie, el 8 de Agosto del mismo 1.978. En mi opinión personal, el cómic encontró su verdadero tono con la aparición del cánido éste que completa el power trio de la tira original. En ésta, Odie fue llevado a casa de Jon por Lyman, un amigo que apareció en ese entonces de la nada, rondó un tiempo por ahí, y luego de un día para otro, por 1.983 o algo, desapareció sin que nadie se tomara la molestia de plantar su cara en un cartón de leche en caja. Así que técnicamente Odie era el perro de Lyman, pero luego pasó a ser propiedad de Jon por prescripción adquisitiva. En Aquí viene Garfield, el primer especial televisivo de Garfield, cuentan un origen ligeramente distinto. Ahí no aparece Lyman, y es Jon quien lleva a Odie a casa un día, para que le haga compañía a Garfield. Y eso en 1.982, cuando todavía Lyman no había sido defenestrado en el cómic, miren cómo al pobre ya le estaban haciendo la faena. Poco después, en Las nueve vidas de Garfield, añaden un detalle: la amistad de Garfield con Odie se asienta cuando el cánido salva al felino de perecer arrollado. Y en la película de 2.004 cuentan todavía otra versión de la historia: Ahí es Liz, la veterinaria, quien le encaja Odie a Jon, para el enorme y esperable fastidio cochino de Garfield, claro está. Por cierto, sal en la herida para los fanáticos del "está todo mal porque no sale como en el cómic"... Las dos adaptaciones animadas antedichas, ambas tuvieron guiones del propio Jim Davis. Jajajá, vuestro propio Creador está jugueteando con su Biblia, entonces, ¿qué harán ahora, fieles creyentes...?

Bien mirado, es difícil simpatizar con Garfield y Jon. La tira es para morirse de risa, por supuesto, pero no nos reimos con los personajes, sino más bien a costa de ellos, con lo bribón que es Garfield, y lo perdedor que es Jon. Odie, en cambio, es el tercero en discordia que, dentro de su pura y crasa ingenuidad, es incapaz de darse verdadera cuenta de que lo mucho que Garfield abusa de él. El mundo de Garfield es cínico, sardónico, y un punto de nihilista; es Odie quien como contrapunto, aporta el necesario elemento de ligereza para que el barco siga a flote. De todos modos, necesario es decirlo, ciertas tiras insinúan que lo simplón de Odie es una mascarada, que trata de que todos lo vean como un poquita cosa para que lo dejen vivir en paz, pero que en secreto, es mucho más listo y pulido que el resto. O de cómo lo suyo es más bien un caso de criatura brillante, pero un tanto floja, que de verdadera estupidez.

Mi teoría personal es que Garfield es un personaje popular porque, en esencia, representa el sueño mórbido de mucha gente de ser mala persona por un día. Si se lo piensan bien, Garfield es un pequeño sociópata y marrullero que abusa de cuanta persona se le pone a tiro. Jon el primero, y Odie después, pero también otros más. Sus primeras tiras llegan incluso a extremos de comedia negra, como por ejemplo haciendo chistes de cómo Garfield se ha merendado a tal o cual pajarraco. También incorpora numerosas características que no son gatunas sino humanas, y por tanto, facilitan identificarse con él: odia los lunes, a pesar de que no trabaja, le gusta la lasaña, bebe café, ve películas. La tira tiene empero la habilidad de mantener un equilibrio y no pasarse de roscas: es cierto que Garfield abusa lo suyo de la gente y los cánidos alrededor, pero no es menos cierto que más de alguna vez le sale el tiro por la culata, y le toca perder, a veces de maneras bastante humillantes. Es este constante "a veces se gana, a veces se pierde", lo que consigue que Garfield de todas maneras conserve al menos parte de nuestra simpatía.

El bueno, el malo y el feo.
Por su parte, resulta un tanto penosa la evolución que ha experimentado Jon. En las primeras tiras, es simplemente el sufrido amo de Garfield, y cumple el rol del hombre común con el cual, se supone, todos deberíamos identificarnos. Es andando el tiempo que va adquiriendo determinadas características que lo convierten en un perdedor: una personalidad insegura, sus estrafalarios gustos en la moda, una mentalidad de vivir en el país de los pájaros cucú de reloj. Resulta interesante observar que el personaje evolucionó firmemente en esa dirección después de que empezara a aparecer con frecuencia la veterinaria Liz, que es su gran interés romántico, por supuesto. No puedo dejar de mencionar el clásico chiste en que Jon trata de hacerse el gracioso y suelta un "doctora, ¿qué le prescribe ud. a un animal locamente enamorado?", y ella responde con un sardónico: "Usualmente, la castración"... Tú dejaste la pelota frente a la portería y sin defensa, así es que, a tragarse el gol, Jon...

Contrario a la actitud de Jim Watterson, que dibujó a Calvin y Hobbes durante cerca de diez años, y que lo hizo por amor al arte y por lo tanto jamás accedió al mercadishing de la tira, pegatinas no autorizadas de Calvin orinando aparte, lo cierto es que Jim Davis desde el inicio se propuso que Garfield fuera marqueteable. Y hay que decirlo, su éxito en esto fue monumental. En la década de 1.980, era imposible escapar de los muñequitos, tazones, etcétera. Para 1.981, aparecía en cerca de 850 periódicos. A inicios del siglo XXI aparecía en más de 2.600 periódicos, y además, facturaba cerca de mil millones de dólares al año por concepto de mercadishing. En Indiana, por su parte, que es tanto el lugar nativo de Jim Davis como el sitio en donde viven Garfield y Jon, se erigieron varias estatuas en homenaje al personaje. Lo ya dicho: Exito absoluto.

En 1.982, Garfield dio el salto a la televisión. Lo hizo primero a través de una serie de especiales animados de media hora de duración, partiendo por Aquí viene Garfield. Los mismos tienen una calidad excepcional porque sus guiones fueron escritos por el mismísimo Jim Davis, y por lo tanto, conservan mucho de la esencia del personaje, incluyendo su legendaria mala leche. Bueno, también recicla algunos chistes de la tira cómica, iba a ser que no, pero esto es un plus y no un contra, por supuesto. Y ganan puntos adicionales porque se salía con la suya presentando a un personaje bastante egoísta y abusivo, en historias que no pretendían tener ninguna moraleja real, y todo eso en una década como la de 1.980, en donde toda la animación era para niños, y todo lo que era para niños debía tener moraleja. Hoy en día lucen un tanto adocenados porque después hemos tenido animación bastante más pasada para la punta, partiendo por Los Simpsons y siguiendo por lo que vino después, pero lo que decíamos: para la década de 1.980, estas historias animadas eran el colmo de la irreverencia.

¿Cómo es que una animación de 1.982 termina viéndose mejor que un podrido CGI de 2.009...?
Estos primeros especiales de Garfield poseen un humor bastante especial, que no se basa tanto en el chiste directo y a quemarropa, como en la presentación de situaciones con un cierto espíritu de sainete. Eso sí, contra lo que podría parecer, dentro del humor de estos episodios podemos encontrarnos con algunos momentos verdaderamente dramáticos. Partiendo porque en Aquí viene Garfield, se menciona de manera casi explícita que Odie, atrapado en la perrera, corre el riesgo de que lisa y llanamente lo ejecuten. En Garfield en el paraíso, por su parte, se permiten un chiste bastante macabro acerca del destino de un valiente héroe de la década de 1.950 que, en apariencia, se sacrificó en un volcán, y... Sin embargo, la cúspide, la encontramos en Las nueve vidas de Garfield, en donde derivamos desde el sainete puro y duro del gato del faraón, hasta la historia genuinamente lacrimógena de la gatita de la pianista, que desde cachorrita acompaña a dicha pianista durante toda su juventud y crecimiento hasta el matrimonio, hasta el día en que la vejez puede más y viene la separación definitiva. Eso, sin olvidar el terrorífico segmento del gato de laboratorio. La vida ocho ahí es la de Garfield, y la vida nueve, dentro de su sátira de varios tópicos de la Ciencia Ficción, tiene un punto existencialista que resulta bastante horroroso, si se lo mira desde el ángulo adecuado.

Y hablando de alejarse un resto del humor. De manera más o menos contemporánea, entre el 23 y el 28 de Octubre de 1.989, con ocasión del cercano Halloween, la tira cómica se mandó la que probablemente es la mayor salida de madre de su trayectoria. Durante una semana completa, Garfield renunció al chiste autoconclusivo en tres viñetas, y se mandó una minisaga en seis entregas, de Lunes a Sábado, en la cual Garfield despertaba un día, para encontrarse con la casa solitaria, vacía y abandonada, tal y como si nadie hubiera vivido en ella durante años... Y después de vagar por la casa casi como un espectro, spoiler del final aquí... resulta que todo, probablemente, era un sueño o ilusión, Jon y Odie nunca habían desaparecido, y todo seguía como siempre. ¿O no...? ¿O esto es la ilusión, y Garfield, desde ese año 1.989, ha estado muerto y todo lo que vemos son sus alucinaciones de ultratumba, en plan personaje de Philip K. Dick...? Ni qué decir, esta tenebrosa minisaga es uno de los puntos más alucinantes y psicodélicos en toda la trayectoria de Garfield, tira cómica o fuera de ella.

Pero volviendo a la televisión. A los especiales animados, se estrenó en 1.987 la serie animada regular, que fue Garfield y sus amigos, de media hora de duración cada episodio, dividido en tres segmentos. El primero y el tercero, estaban dedicados a Garfield, perdonen ustedes la obviedad. El segundo, intermedio, estaba en cambio dedicado a la granja de Orson, basada en otra tira cómica de Jim Davis que si no fuera por esta adaptación televisiva, seguro que nadie sabría de su existencia; en lo personal, para mí este segmento intermedio era el minutito para distraerse en cualquier otra cosa, a la espera de que volviera el único y genuino Garfield. Las primeras temporadas de Garfield y sus amigos fueron bastante fieles al espíritu sardónico de la tira, aunque conforme pasaron los capítulos sucedió lo inevitable, que la serie se fue haciendo cada vez más para niños, perdiendo su filo original, y haciéndose por tanto más previsible, tontorrona y aburrida. Y siguiendo lo que decíamos antes de los especiales animados, el rupturismo de Garfield y sus amigos se fue perdiendo con el tiempo, debido a que ha salido animación todavía más pasada con la sátira social, y por ende, esta serie ha envejecido en ese respecto. Y... por cierto... en la tira original, Nermal es macho, pero gracias a una pifia en el doblaje de esta serie, todo el mundo piensa que es hembra. Sorpresa, chicos.



Mencionemos también que se estrenó después en 2.009 otra serie animada de Garfield, titulada El show de Garfield, en donde los productores cedieron a la tenebrosa tentación del CGI. Un horrible, horrible CGI con un Garfield robótico y casi sin expresiones, de moral sanitizada, mostrándolo en aventuras sin brillo ni chicha, y sin nada de lo que hizo grande a Garfield y sus amigos. Resulta dolorosamente obvio que el tono añejo e infantil de El show de Garfield fue creado pensando en niños sin contacto anterior con el personaje, pero eso no fue óbice para que su predecesor de 1.987 mezclara aventura para niños con las morcillas más adultas propias del personaje. Estoy en el entendido de que El show de Garfield acabó en 2.016, aunque parece ser que sin cancelación formal; en cualquier caso, no parece haber tenido ni de lejos el mismo impacto generacional que su bienamado predecesor.

Tampoco pareció pasar mucho con una duología de películas con actores de carne y hueso, salvo por el mismo Garfield, que fue creado por CGI. Un CGI un poco mejor trabajado que la serie antedicha, porque el presupuesto era de gran producción, y no de serie barata de televisión, pero CGI tosco y de la época al final del día. En lo argumental, la película de 2.004 es una especie de remake bastardo de Aquí viene Garfield, cubriendo más o menos el mismo terreno. Si me preguntan, la gran baza de la película es ver a Jennifer Love Hewitt dando muy bien el tipo físico de la veterinaria Liz, pero su carácter sarcástico fue cambiado por una personalidad chispeante y burbujeante que... bueno, al personaje de la tira no se parecía mucho más allá del físico desbordante. Hubo secuela en 2.006, que se colgó del gastadísimo truco de convertirlo en un remake de El príncipe y el mendigo de Mark Twain, pero ahora con gatos para diferenciarse. Parece ser que recaudó lo suficiente como para recuperar los costos, pero no mucho más, lo que abortó cualquier posibilidad de una tercera entrega. Si alguna vez deciden hacer un reboot con actores de carne y hueso, pido desde ya que el rol de la doctora Liz sea para Ariel Winter. Total, si lo que van a hacer pesar es el físico...

Uno de los rasgos más polémicos de la película, es que al final de la primera entrega, Liz y Jon se quedan juntos; en la posterior El show de Garfield, por su parte, también nos lo presentan como pareja. Quienes crecieron con Garfield hace años y no han tomado la tira en el intermedio, clamarán al cielo: "¡Herejía! ¡Abominación que clama a los Cielos! ¡Descarga tu furor sobre este mundo impío, oh, Yahveh Sabbaoth!". Y sin embargo, en la tira misma, Liz y Jon son pareja desde 2.006. Claro, por supuesto, Jon siendo Jon, la pobre Liz parece más bien avergonzada que orgullosa de Jon, pero... están juntos. Son pareja. Eso es. En mi opinión estrictamente personal, esto ayudó a darle un poco de vidilla a la tira cómica. Ver a Liz integrando ahora la dinámica familiar junto a Garfield y Jon, ha hecho maravillas por rejuvenecer a la tira. El que sí todavía sigue soltero y orgulloso es Garfield. Vale, vimos a su chica Arlene por primera vez el 17 de Diciembre de 1.980, pero a pesar de aparecer de manera constante en la tira, ha fallado en adquirir mayor protagonismo. En las adaptaciones para cine y televisión tienden a pasar de ella, hasta el punto que en Garfield y sus amigos la reemplazaron con Penélope, una gatita que, sí, era tierna y mona, pero... no era Arlene, ni tenía su carácter incisivo que le permite pararse de tú a tú con Garfield sin salir para atrás en el intento.

Garfield en un CGI de cero carisma, y un caniche que se parece a Odie como Barney a Krusty el Payaso, en... ¿La película de 2.004? ¿Su secuela de 2.006? ¿Me importa esa precisión, acaso...?
A estas alturas del partido, tanto Garfield como Jim Davis trabajan lo justito en la tira. No en balde uno es un cuarentón, y el otro un septuagenario. La tira cuenta de hecho con ayudantes. La misma se rio de sí misma, respecto de su longevidad, cuando en 2.003, cercano el aniversario del cuarto de siglo, apareció el Garfield de 2.003 descubriendo de pronto al Garfield de 1.978 saqueando su refrigerador y teniendo una conversación casi borgeana consigo mismo que no es él mismo... Es esa clase de chiste. Rematado con cameos similares de Jon y Odie, también. Previamente, en el Día de los Inocentes de 1.997, a manera de humorada, Garfield y Jon hicieron un cameo en Blondie, y a la inversa, Dagwood hizo un cameo en Garfield... Algunos años después, en 2.005, Garfield y Jon volvieron a hacer un cameo en Blondie, por el aniversario número 75 de dicha tira.

...y no acaba ahí. Porque un técnico en computadoras de Irlanda, tenía que ser un técnico de computadoras, y tenía que ser de Irlanda, llamado Dan Walsh, en 2.008 lanzó un sitio web en donde mostraba tiras de Garfield editadas para remover a Garfield y sus diálogos. El resultado es Garfield minus Garfield, una tira en donde vemos a Jon... hablando solo. El resultado es un cómic casi kafkiano en el cual Jon es un pobre diablo alienado por la soledad y la depresión y casi al borde de un brote psicótico... y que, créanlo o no, resulta tan lóbrego como hilarante de leer. Al propio Jim Davis le gustó el concepto e incluso escribió un prólogo para una edición en libro de Garfield minus Garfield en vez de, ya saben, enviar a los abogados. La idea inspiró después la inevitable legión de clones e imitadores: Square Root of Minus Garfield, Peanuts Minus Snoopy, Harry Potter Without Harry Potter, Inspector Gadget minus Gadget...

La presencia de Garfield en nuestra cultura popular ha sido tan sibilina como importante, tal y como cabría esperar de un gato, por supuesto. Eso justifica que haya sobrevivido cuatro décadas, aunque quizás no con la misma salud que tenía hace veinte años. Aunque admitámoslo, si Garfield fuera un gato de verdad, de 1.993 no habría pasado, y se habría muerto de puro viejo. O antes, considerando la cantidad de colesterol que debería nadar en sus venas ahítas de lasaña. De hecho, las primeras tiras solían hacer comentarios acerca de la edad de Garfield, cuando se acercaba el aniversario, vía celebrarle el cumpleaños al felino; más o menos después del décimo cumpleaños, dejaron de contar los años en el interior de la tira. Aunque, bonito detalle eso sí, un día le celebraron el cumpleaños a Isaac Asimov... antes de que se muriera en 1.992, eso es. Pero como sea, a pesar de que Jim Davis haya envejecido y Garfield ya no esté en la primera línea, el felino sigue dando guerra, y no sé por qué tengo el presentimiento de que, en esta era de reboots, series en streaming para Netflix, Amazon o HBO, o quién sabe qué, dentro de poco volvamos a tener noticias del personaje en los cines...

La inevitable foto del peluche para automóviles de Garfield. Si los recuerdas... es que ya estás viejo.

2 comentarios:

Martín dijo...

¿Y qué hay de cierto conque el propio Jim Davis habría dicho que la voz que imaginaba para Garfield era la de Sandro Larenas, el chileno que lo dobló?

Gaby Fonseca dijo...

Garfield me gusta. Lo miraba en la tv cuando lo daban por canal 5, y recuerdo que siempre dejana de poner atencion cuando comenzaba el segmento de la Granja aunque actualmente si lo he visto mejor y no esta tan mal.

Tampoco sabia que Garfield estaba separado al principio de dicho segmento o.o en la animacion, claro o.o

Y el doblaje Chileno, muy padre. Se me hacia que era un espanol diferente pero me gustaba, sobre todo una voz en particular de Jon Bonachon, era relajante, y la voz de Garfield creo que es muuuuuuuy sexy ahorita jiji, no me extrañaria lo que dicen Martin aqui arribita.

Saluditos ^^

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