miércoles, 21 de febrero de 2018

Los años de Chile (1) - Cuando Chile todavía no era Chile.

Una mujer mapuche. Fotografía por Ramón Urzúa (2.012).
Varias veces a lo largo de la Historia de la Guillermocracia, surgió la idea de una serie de posteos acerca de la Historia de Chile. Pero siempre lo descarté. Hay libros sobre la materia, mejores o peores, pero en cualquier caso, mucho más ricos en investigación de lo que podría publicar yo por estos lares. Hasta que de pronto, alguien me hizo ver lo obvio: no toda la gente ha leído esos libros, tiene la intención de leérselos, e incluso, en muchos casos ni se les ocurriría acercarse al tópico si es que alguien no se los sugiere. Un mal endémico de Latinoamérica, parece ser, es la feliz ignorancia respecto de cualquier aspecto histórico del vecino. En Chile, por lo menos, prueben a preguntar por personajes de la Guerra del Pacífico; si tienen suerte irán un poquito más allá del capitán chileno Arturo Prat, pero siempre se acordarán de personajes chilenos. Ser chileno y conocer a personajes del campo enemigo en dicha guerra, o sea, peruanos y bolivianos, es pasatiempo de ratón de biblioteca. Y por lo que he trasteado en línea, parece ser que ocurre al revés en los otros países del conflicto. Así pues, un trabajo como éste podría tener algún sentido. Y además, como parece que tengo un cierto talento para esto de narrar episodios históricos, entonces... ¿Por qué no?

Por supuesto, uno de los problemas al escribir sobre Historia de Chile, es que dicha actividad es sólo ligeramente menos peligrosa que ser el catador de venenos de Joffrey Baratheon. Es algo así como acercar un fósforo encendido a un barril de pólvora, para que nos entendamos. Porque acercarse a un chileno y hablar bien de Allende o de Pinochet, es como jugar al cara y sello con una moneda. O a la ruleta rusa. La crónica roja se inventó para casos como éste, después de todo. Yo mismo no me sentía tentado por someterme a suplicio semejante, hasta que tuve oportunidad de releer dos clásicos, la Historia de Chile de Sergio Villalobos y tres secuaces, y la Historia de Chile 1808-1994 de Collier y Sater. Y releyéndolas después de años de no haberlas tomado, me dije a mí mismo: "¡Caballeros! ¡Tenemos la tecnología! ¡Podemos escribirlo!". Y así es como empieza la publicación de esta nueva serie de posteos en la Guillermocracia.

La Historia de Chile, ya lo decía más arriba, es un barril de pólvora. Existe una constante pugna entre una historiografía clásica, tradicional, política y conservadora, según la cual las clases pudientes son la locomotora del tren chileno, la Iglesia Católica es lo máximo, la dominación hispánica le permitió a Chile arrancar de su horrible destino mapuche, y en general, es bueno ser blanco, católico, rentista y varón. Versus una historiografía revisionista, progresista, social y algo más socialistoide, cuando no directamente marxista como Hernán Ramírez Necochea, según la cual los oligarcas han oprimido al pueblo, la Iglesia Católica ha tenido un rol más bien cuestionable, la dominación hispánica fue una cruz sobre la República, y en general, la esencia de lo chileno está en los mestizos, proletarios, y varones y mujeres y grupos intermedios entre ambos. Por lo que es prudente acreditar mis fuentes. Así, la presente serie de posteos en realidad será una amalgama o resumen de tres libros que ofrecen un enfoque distinto de la Historia de Chile cada uno.

El más antiguo de ellos es la Historia de Chile de Sergio Villalobos, Osvaldo Silva, Fernando Silva y Patricio Estellé; si se lo preguntan, en realidad se repartieron los capítulos entre los cuatro, y después los pegaron en un único libro de casi 900 páginas, aunque supongo que habrán hecho una revisión en conjunto. Me imagino yo. Sergio Villalobos es uno de los historiadores chilenos más respetados del siglo XX, y en su época, su enfoque de historia social fue más o menos revolucionario, aunque para los estándares actuales, califica más bien como de centro. El mamotreto en comento presenta un enfoque entre tradicional y revisionista, algo desactualizado porque se detiene en 1.970, pero es una buena lectura de partida si no se sabe nada de Historia de Chile. No creo exagerado señalar que mucho de lo que se enseña actualmente como Historia de Chile a nivel más básico, sigue en lo primordial los enfoques de la historiografía villalobesca.

Una edición antigua del clásico Historia jeneral de Chile, de Diego Barros Arana. Si ya así les parece masivo, entonces les dará ataque si les cuento que esos dieciséis tomos, sólo abarcan hasta la Constitución de 1.833... Pueden leerla y descargarla legalmente en el sitio de Memoria Chilena, porque esto es una saga de verdad, y no Game of Thrones.
El segundo libro es Historia de Chile 1808-1994 de Simon Collier y William E. Sater, dos historiadores estadounidenses que siguen un poco las aguas de Villalobos, pero dan una mirada más resumida y panorámica; a mi gusto, la historia de Collier y Sater es el mejor libro que se ha escrito sobre Historia de Chile, y se los recomiendo si les interesa el tema, aunque como el título lo indica, abarca sólo desde la independencia hasta el inicio de los gobiernos concertacionistas, y deja por tanto afuera el Chile amerindio y la dominación española. Tengo entendido que hay una versión más actualizada, pero no la he leído. Y por último, he usado la Historia de Chile: Desde la invasión incaica hasta nuestros días (1500-2000) de Armando de Ramón, que aunque tiene algunas interpretaciones algo cuestionables, cumple con ofrecer una perspectiva mucho más revisionista y social. He usado algunas otras fuentes adicionales también, por supuesto, pero en general, la columna vertebral de esta serie de posteos será un destilado de los tres libros que acabo de mencionar y comentar. Y sin más preámbulos, partamos con el transcurrir de los años de Chile.

Hasta hace no demasiado tiempo, era un misterio el tema de los primeros pobladores del territorio chileno. La tesis más aceptada ha sido la colonización de norte a sur, por parte de descendientes de pioneros que cruzaron el Puente de Beringia, actualmente Estrecho de Bering después de la subida del nivel del mar hace unos 10.000 años atrás. Pero también llegaron a evaluarse tesis tan peregrinas como la colonización a través de la Polinesia, o gentes que caminaron a través de la Antártica. En realidad, ha sido difícil adentrarse en el pasado prehispánico de Chile por una sencilla razón: en Chile no hubo ninguna civilización letrada, y los testimonios escritos sobre los aborígenes son todos obra de escritores españoles, que por lo general eran gente buena y honesta en esto de dar testimonio, pero no pocas veces estaban muy desinformados, o sufrían de los inevitables sesgos de raza, religión, etnocentrismo, etcétera. Y como lo que podríamos llamar civilización urbana existió de manera muy rudimentaria, y no en todo el actual territorio chileno tampoco, la Arqueología está constreñida a investigar cosas como los conchales, que son los basurales dejados por los indígenas tras de sí. Es increíble que con apenas unos restitos de cerámica, conchas, huesos y piedras, los arqueólogos hayan podido avanzar tanto en el conocimiento de lo que fueron los primeros nativos chilenos.

Sin embargo, el enigma de cómo fue poblado Chile ha sido recientemente iluminado desde el ángulo más inesperado posible: la investigación genética. Al alero de iniciativas similares a nivel mundial, tales como el Proyecto de Diversidad Genética Humana, en Chile a inicios del siglo XXI se llevó a cabo y sigue adelante el proyecto ChileGenómico, que ha creado un interesante perfil demográfico del pasado chileno. Si quieren los detalles, pueden leerse un muy instructivo libro titulado El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos, editado en 2.012 por Soledad Berríos del Solar sobre la base del trabajo de un equipo investigador y redactor. Pero si no quieren empollárselo, he aquí la idea básica.

Gente aimará en Pozo Almonte, en el norte de Chile (2.013).
Sucede que el material genético permanece más o menos estable en el tiempo, porque eso permite la reproducción de las especies de generación en generación. Sin embargo, con el tiempo se van acumulando mutaciones, que cuando se fijan en determinadas poblaciones, van construyendo un determinado perfil genético, conformado a partir de señales en el genoma, llamadas marcadores genéticos. Es decir, la presencia o ausencia de tales o cuales marcadores genéticos en el genoma, permiten determinar qué poblaciones son los ancestros de una persona viva en el presente. Más aún: el ritmo de estas mutaciones y aparición de estos marcadores genéticos es en promedio constante, de manera que es posible entrever no sólo la ascendencia de una persona a partir de su perfil genético, sino hace cuánto tiempo tales o cuales poblaciones derivaron unas hacia otras.

Una parte de esa investigación se dirigió hacia los marcadores genéticos relacionados con la población indígena ancestral de Chile, es decir, que evolucionaron en la población chilena anterior a la llegada de los españoles. Y éstos confirmaron algunas ideas que ya venían esbozándose gracias a la labor de los arqueólogos. Por un lado, los indígenas chilenos están emparentados con el resto de los latinoamericanos, y más lejanamente con los asiáticos; las tesis del poblamiento desde Polinesia tipo Thor Heyerdahl, a tomar aire. Segundo, el poblamiento original de Chile fue de norte a sur, como se puede deducir de la presencia de marcadores genéticos propios de las poblaciones en los canales australes, y que no están presentes en los indígenas más al norte, porque estos últimos habrían llegado en fecha más reciente. Tercero, que los indígenas del norte de Chile estaban más relacionados con las tribus al otro lado de la Cordillera de los Andes, que con los habitantes del centro y sur del actual territorio chileno. Y además, pusieron sobre el tapete una cuarta: una vez asentadas las poblaciones originarias chilenas, hubo muy poca movilidad entre ellas de norte a sur, o viceversa. El territorio chileno prehispánico, en definitiva, tenía muy poco o nada de realmente chileno.

Más o menos adelantábamos que las tribus de la región de los canales, la zona más austral de Chile, son un verdadero mundo aislado, al margen de todo lo que ocurría con los indígenas de más al norte. Dicha región en donde la costa es apuñalada por fiordos, en medio de horribles ventiscas, con bosques casi impenetrables y fríos que calan los huesos, es para gente ruda. Además, estando en el extremo más austral de América, es justamente uno de los puntos más inaccesibles para la civilización. Cuando los españoles tuvieron la bendita idea de montarse un punto de colonización, el lugar fue conocido por centurias después como Puerto del Hambre; ya referiremos esta historia en algún capítulo posterior de esta serie de posteos, siempre aquí en la Guillermocracia. La civilización llegó apenas durante el siglo XIX, gracias a la irrupción de la ganadería de ovejas. Por supuesto, los indígenas prehispánicos de la región no conocían las ovejas, y por lo tanto, dependían casi única y exclusivamente de lo que un mar inclemente pudiera darles. Si creen que los mongoles o los dothraki son badasses, piensen en cómo vivían los pueblos australes, y sorpréndanse.

Gente kawésqar, alacalufes en castellano, a bordo de una canoa.
En este territorio frío e inclemente, sí florecieron culturas autóctonas, en concreto la de los yaganes, alacalufes, y selknam. Y consiguieron arreglárselas con lo que esencialmente era tecnología paleolítica. Se especializaron en construir canoas, y las usaron para recorrer los canales recolectando moluscos y cazando cetáceos. Durante mucho tiempo se los vio un poco como brutos vestidos con pieles, pero hoy en día, esa imagen ha sido más que corregida. A pesar de vivir en una economía de subsistencia y contar apenas con lo básico para vivir, desarrollaron una cultura increíblemente sofisticada, con importantes lazos sociales, algunas adaptaciones técnicas muy ingeniosas a su medio ambiente, y una cosmovisión muy rica e interesante de descubrir. Desafortunadamente, no sólo es poco lo que sabemos de ellos, sino lo que jamás llegaremos a saber. Durante la colonización de tales regiones a finales del siglo XIX por parte de los ya mencionados ganaderos de ovejas, dichos nativos pasaron a ser un estorbo, y los dueños de estancias de ovejas desataron sobre ellos un genocidio en toda regla, ante la indolencia del gobierno y las autoridades locales. Los idiomas que hablaban, apenas alcanzaron a quedar registrados, y ya no quedan hablantes vivos de los mismos, por lo que mucho de su cultura se ha perdido de manera irremisible.

Mientras que las tribus de los canales del sur se mantuvieron en una fase primitiva de desarrollo tecnológico, debido a las muy inclementes condiciones de su medio ambiente, más fácil lo tuvieron los habitantes más al norte. A riesgo de generalizar demasiado, podemos afirmar que las actuales zonas centro y sur de Chile fueron controladas por tribus cuyos nombres terminan en -che: mapuches, huilliches, pehuenches, ranculches... Ellos no reconocían la cordillera de los Andes como frontera, como ocurre hoy entre Chile y Argentina: existían y migraban mapuches de un lado a otro de dicha cordillera, sin mayores complicaciones. En mapudungún, el idioma de los mapuches, la palabra che significa pueblo, o gente. La tribu más famosa es la de los mapuches, cuyo nombre significa Gente de la tierra. Mapudungún, si se lo están preguntando, significa Habla de la tierra. Andando el tiempo, los mapuches librarían una enconada guerra contra los españoles, quienes nunca consiguieron llegar en realidad a ocuparlos, y luego contra los chilenos, que sólo llegaron a someterlos a finales del siglo XIX. A esto se lo llamó la Pacificación de la Araucanía, aunque este eufemismo recuerda un poco a la frase de Blade Runner, de que cargarse a un portapieles no se le llama ejecución sino retiro...

Mencionemos también a los pehuenches, cuyo nombre significa Gente del pehuén, debido a lo que es precisamente el pehuén. Este es el nombre indígena del árbol mejor conocido en castellano como araucaria. El fruto del pehuén, altamente nutritivo, tenía una significación especial para los pehuenches, y para las tribus mapuches en general. Por desgracia, es una especie en peligro de extinción, debido tanto a lo lentísimo de su crecimiento, como a la voracidad rapaz de la industria forestal, que como buena adepta del laissez faire, buscan la ganancia fácil, y el medio ambiente al demonio. Hoy en día, en Chile, la araucaria es una especie protegida, y fue declarada Monumento Nacional en 1.976.

Bosque de araucarias en el Parque Nacional Conguillío, con el volcán Llaima al fondo: Una muestra del paisaje en el cual se desarrolló la cultura mapuche (fuente).
Las tribus mapuches en general, metiendo a las varias terminadas en -che dentro del mismo saco, presentaban una cierta unidad cultural, gracias a un medio ambiente común, y una herencia idiomática también común. Eran una sociedad que se mantenía un poco sobre la agricultura, y otro poco sobre la caza y recolección. Su dieta giraba en torno al maíz, con el agradecido aporte de la recolección de los piñones producidos por las araucarias. Tomaban un destilado alcohólico llamado muday, el cual fermentaban a partir de masticar y luego escupir lo masticado en una tinaja, aunque hoy en día, el paso que involucra ingeniería bucal se omite, por razones obvias. Se agrupaban en tribus a cargo de un jefe llamado cacique, aunque en tiempos de guerra elegían un líder militar llamado toqui. Algunos de estos toquis, como Lautaro o Pelantaro, llegarán a tener una destacada participación histórica posterior.

Las creencias religiosas de las tribus mapuches califican como animistas: según ellos, la naturaleza estaba llena de espíritus, a los cuales llamaban pillanes. Los más temibles eran los pillanes de los volcanes, algo lógico si se piensa que Chile es uno de los países más sísmicos y volcánicos del mundo. Se registra la existencia de un ser superior llamado Ngenechén, pero como los testimonios más primitivos sobre los mapuches vienen de soldados y sacerdotes católicos, no tenemos manera cierta de saber si Ngenechén fue un dios autóctono mapuche, o por el contrario, una importación o adaptación del Dios Cristiano, o a lo menos, una interpretación de la religión mapuche a través del filtro católico. En cuanto a la religión, estaba a cargo de mujeres consagradas al culto, llamadas machis. Aunque parecen haber sido muy raros, los mapuches no eran ajenos a la idea de los sacrificios humanos rituales, como lo prueba la leyenda de la princesa Licarayén, sacrificada para aplacar al pillán del volcán Osorno. En tiempos mucho más recientes, en 1.960, hizo noticia una machi que para aplacar a los espíritus luego del Terremoto de Valdivia, sacrificó a un niño pequeño.

Como puede apreciarse, en la época amerindia no existe ninguna entidad geopolítica que pueda más o menos reconocerse como lo que después va a llegar a ser Chile. Pero todo esto iba a cambiar. Poderosas civilizaciones estaban creciendo en el norte, y buscando expandirse, iban a invadir el territorio de lo que después iba a ser Chile. El Imperio Inca primero. Y luego, el Imperio Español. Pero eso quedará para la próxima entrega de esta serie que hemos titulado Los años de Chile, aquí en la Guillermocracia.

Los mapuches en el Atlas de la historia física y política de Chile de Claudio Gay de 1.854, una de las imágenes más saqueadas por cuanto editor de textos escolares de Historia de Chile ha respirado en el país.

2 comentarios:

murinus2009 dijo...

Este comienzo es prometedor Guillermo.

Lo unico que sabía de Chile era:
-Su capital es Santiago.
-Ciudades importantes aparte de Santiago
Valparaiso y
Viña del Mar.
-Primer productor Mundial o latinoamericano de cobre o al menos la mina de cobre mas grande del mundo esta en Chile.
-De los principales productores de Fruta del latinoamerica o quiza el mundo.
-En Chile estan las figuras de Nazca, que los esotericos dicen fueron creados por extraterrestres.
-Una parte de la frontera de Chile con Argentina esta (o estaba lo supe hace 20 años) minada por alguna razon que no recuerdo.
-Estuvo bajo la dictadura de de Augusto Pinochet de 1973 a 1990 creo.
-Cuna de los famosos escritores:
Pablo Neruda
Gabriela Mistral
Isabel Allende.
-Cuna tambien de los blogueros que sigo avidamente
General Gato de:
Cine9009.blogspot y
Sigloscuriosos.blogspot.
Guillermo Rios Alvarez de:
Guillermocracia.blogspot
Elwin Alvarez Fuentes de:
Elcubildelciclope.blogspot.
-Mi maestro de Teoria Política dice que de sus investigaciones en Latinoamerica nunca ha encontrado casos de corrupcion grave en Chile.

Con esta Entrada ahora se algo de los primeros pobladores australes.
de entrada citas 3 fuentes:
Historia de Chile, de Sergio Villalobos, Osvaldo Silva Fernando Silva y Patricio Estelle.
Historia de Chile 1808 1994, de Simon Collier y William E Satter
Historia de Chile desde la invasion Incaica hasta nuestros dias 1500 -2000 de Armando Ramon.

Primeras poblaciones mas australes muy duros todos ellos:
Yaganes
Alacufes.
Selknam.
Exterminados en el siglo XIX por ganaderos de ovejas.

Primeras poblaciones mas al norte.
Mapuches.
Huilliches.
Pehuenches.
Ranculches.
Los mas famosos, mapuches, resistieron la invasion española y despues la chilena hasta fines del siglo XIX, La Pacificacion de la Araucania
Notable la comparacion con, Blade Runner, eliminar a un mapuche no se le llamaba ejecución, sino pacificacion.
Algo escuche de que tambien hay mapuches en Argentina, creo que hace poco asesinaron a un lider mapuche y hubo manifestaciones en alguna provincia argentina.

Liderazgo de los mapuches por jefes llamados caciques y toquis en caso de guerra, algo habia escuchado de, Lautaro, parece que se la puso en jaque a varios generales españoles, en México aun en la actualidad existen los caciques, gente que acumula gran poder y contactos como si fueran señores dfeudales o de la guerra.

Lo de la machi que sacrifico a un niño para aplacar el terremoto me recuerda a algunas mujeres en Ciudad de México que han matado a sus hijos para ofrecerlos al Diablo, la ultima en pleno 2018.

Muy Buena Entrada Guillermo, hasta la próxima.




Seanna dijo...

Entonces los incas invadieron el territorio del actual Chile... Interesante por decir lo menos. Hay chilenos descendientes de los incas?

Related Posts with Thumbnails