domingo, 11 de febrero de 2018

Doce spoilers de los cien primeros años del cine que ya no lo son.

"El mejor amigo de un chico es su madre"... (Spoiler: Adivinen qué película integra el listado).
Los spoilers son algo muy curioso. Esencialmente, un spoiler es la revelación de un giro de trama que el lector o espectador no debía saber, porque se basa ciento por ciento en sorprenderle. El giro de trama tiene por objeto sacar al espectador de su zona de comodidad y cambiarle las reglas del juego. Bien ejecutado, un buen giro de trama hace maravillas por dotar de profundidad a una historia, creando un universo más grande y complejo, con personajes de motivaciones mucho más profundas e interesantes. Mal ejecutado, un giro de trama puede sentirse como un intento gratuito de ganarse al espectador con efectismo y fuegos de artificios. Pero en cualquier caso, el giro de trama se basa en la idea de que el espectador desconoce lo que va a ocurrir. Si la obra es realmente buena, admite una nueva visita incluso conociéndose el giro de trama porque el lector o espectador la apreciará de manera distinta, profundizando en el verdadero contexto; pero si la obra es mediocre, saber el giro de la trama arruina lo único interesante que la obra tenía en primer lugar.

Y ahora viene lo interesante. Un giro de trama realmente bien ejecutado... termina matando su propia efectividad al hacerse popular. Piénsenlo. La película en cuestión, y siempre es una película porque en estos días nadie realmente lee, envuelve un giro de trama tan bien ejecutado, que el espectador después de verla queda entusiasmado y se la recomienda a todo el mundo. El rumor de boca a oreja corre, y más y más gente ve la película en cuestión. Como hay una base de espectadores que ya conoce la película, las alusiones y parodias se vuelven inevitables. La película termina engranándose en la conciencia popular, y con ella, el famoso giro de trama que, se supone, debía ser un secreto y una genuina sorpresa para el espectador. Por eso es que incluir un giro de trama por el amor a un giro de trama en una película, en vez de hacerlo por darle una genuina profundidad al argumento, es contraproducente: porque una vez conocido el secreto, no queda nada más de que hablar. Y por eso, una buena película puede seguir viéndose a pesar de conocer su famoso giro argumental: porque dicho giro no es gratuito, sino que remece y hace cuestionarse al espectador la realidad de lo que está viendo, versus lo que ven o saben los personajes dentro de la historia.

Y con ocasión de todo lo anterior, es que acá en la Guillermocracia haremos un repaso a doce de los más famosos giros de trama en la Historia del Cine. Tan famosos en realidad, que mucha gente ya ni siquiera los ve como tales, porque todo el mundo los conoce y se los espera cuando ve la película, incluso por primera vez. En algunos casos, la misma ha aguantado con ellos, sigue siendo un clásico del cine, e incluso parte del encanto de ver esas películas es esperar ese giro de trama que, se supone, no debía ser esperado en primer lugar. En otros casos, no tanto. Naturalmente, cabe la posibilidad de que ustedes no hayan visto las películas en cuestión, y no tienen idea de cuál es ese giro que, según este posteo, todo el mundo conoce. En ese caso, lo más saludable es saltarse el párrafo respectivo, y seguir con el siguiente. Después de todo, y estoy jugando la carta de la obviedad aquí... este posteo entero está relleno de spoilers. Tanto, que la palabra spoiler está en el título mismo. Y esto va en particular para el lector que se quejó de que, en el posteo Robotech: 10 problemas de continuidad que no habías notado antes, lo único que incluí fueron errores de continuidad que no habías notado en Robotech... Sí, señores, hay gente así allá afuera, que se rompe los dientes estrellándose contra lo obvio.

¿Por qué centrarse sólo en los cien primeros años de Historia del Cine? En realidad, el objetivo es asegurarse de que las películas hayan estado una cantidad de tiempo realmente grande allá afuera, y por lo tanto, que la mayor parte de la gente las haya visto, o al menos, sepan de antemano cómo terminan. Para ese propósito, lo mismo podían ser los cien que los 90 o 108 años, pero como cien es una cifra redonda, la dejamos así. Después de todo, es razonable suponer que todos conocen los spoilers de las películas más importantes hasta 1.995. Así dejamos también fuera el gran spoiler del final de Titanic, que es de 1.997, y que, sorpréndanse, era un final que una chica que conocí, en el año 2.011 no se lo sabía porque había abandonado el cine después del hundimiento del barco pero antes del final, jamás había revisitado la película, nadie se la había comentado... y yo un día, creyendo que ella sabía el final porque ella me había dicho que había visto la película, voy y le reviento con toda falta de malicia que Leonardo DiCaprio se muere. Sí, en 2.011 todavía había gente que se sorprendía con ese último giro de argumento. También, por una cuestión de fechas, dejamos fuera el spoiler de El sexto sentido. Y el de El protegido. Y el de El club de la pelea. Y el de Memento. Y el de La isla siniestra. Y el de The Dark Knight Rises. Y el de El cisne negro. Y el de El despertar de la Fuerza...

Pensándolo bien, hay material suficiente para una segunda parte de este posteo...

1.- Lo que el viento se llevó (1.939).

¿Debería incluir a Lo que el viento se llevó, la famosa película del Annus Mirabilis de 1.939, como un spoiler conocido? Porque su final no es exactamente un giro de trama. La famosa escena final en que Rhett Butler por fin se encuentra sus machos y abandona a la egocéntrica y manipuladora Scarlett O'Hara, en realidad es lo esperable después de la larguísima serie de ninguneos y humillaciones a la que ella lo ha sometido. Aunque una vez dicho esto, es necesario advertir que cuando vi la película por primera vez siendo un niño, sí fue un final que me sorprendió. Estaba acostumbrado a los finales más edulcorados y felices, y pensaba que después de todo el dolor y el sufrimiento, de alguna manera, ambos se iban a reconciliar, quedar juntos, y en general todo lo que en la esfera angloparlante llaman el happy ending. Por supuesto, si la película hubiera terminado así, no hubiera sido una historia tan buena, y sobre todo, tan realista; pero ésas son cosas en las que repara uno ya siendo adulto. Como sea, pasó a la Historia el famoso final en el cual Scarlett le pregunta a Rhett qué hará, y él le responde que: "Francamente, querida, me importa un bledo" ("Frankly, my Dear, I don't give it a damn"). Aunque sea porque la productora se llevó una pequeña multa al incluir una grosería. Me pregunto cuánto habrían tenido que pagar los productores de Buenos muchachos, o los de Casino, por el mismo concepto si tales reglas siguieran en pie.

2.- El mago de Oz (1.939).

Contemporánea a Lo que el viento se llevó en ese jugoso 1.939 cinéfilo, vino El mago de Oz. Y producida más o menos por la misma gente, hasta el punto que ambas películas compartieron más o menos los mismos directores. La película no fue un éxito en su día, aunque con el paso del tiempo fue ganando enteros gracias a su valor camp, y también gracias a que ciertos sectores del público vieron el concepto como una metáfora de la homosexualidad en el closet. Como sea, la historia de Dorothy viajando por la tierra de Oz en busca del famoso Mago de Oz que, se supone, la encaminará de regreso a Kansas, se guarda un significativo giro de trama: el famoso mago en realidad no tiene poderes mágicos, incluso en un mundo con magia verdadera, sino que es un charlatán de feria que ha conseguido entronizarse gracias a puro juego de humo, luces y espectáculo. O sea, un economista de Wall Street cualquiera. De hecho, no nació en Oz sino que es estadounidense y además inmigrante ilegal, para mayor sorna. Y por supuesto, ya sabemos cómo el Mago se zafó: con más labia. Diciéndole al león que es valiente, al espantapájaros que tiene cerebro, etcétera. Y de que la bruja desgraciada sabía desde el comienzo acerca de que los zapatos podían llevar a Dorothy a Kansas, mejor no hablemos. Porque si hay una moraleja que deja esta película, es que no debemos ir a Oz bajo ninguna circunstancia: algo en el aire o el clima convierte a la gente en malas personas.

3.- Ciudadano Kane (1.941).

En 1.941, un joven cineasta llamado Orson Welles estrenó una película revolucionaria. Tanto, que los cineastas del siguiente medio siglo se desvivieron copiando sus técnicas narrativas hasta el punto que viendo esta joyita, ni siquiera parece demasiado revolucionaria hoy en día. O de cómo las imitaciones terminan por matar la grandeza del original. Para su opera prima, Orson Welles eligió rodar un biopic disimulado de William Randolph Heart, el empresario periodístico; éste no se lo tomó para nada bien, y ejerció toda su influencia para ningunear la película y conseguir que fracasara. La historia va acerca de un poderoso empresario de apellido Kane, que muere solo y abandonado, y suelta una última palabra: "Rosebud". Palabra de la cual los periodistas se enteran de alguna manera, porque viendo atentamente la película, es fácil ver que el Kane de marras muere realmente solo y abandonado: una mucama entra después de que Kane ha fallecido, y por tanto, no había nadie para escuchar la palabra en cuestión. La película entera se estructura en torno a las entrevistas que hace un periodista a varios personajes que han acompañado en un punto u otro a Kane como compañeros de trabajo, amigos, o intereses románticos, intentando descubrir quién es Rosebud, porque todos piensan que es una amante. Todos saben lo que al final era Rosebud, incluso hasta el tarado de Peter Griffin: era la marca del trineo en que Kane jugaba en su infancia, y metafóricamente, el símbolo de su inocencia perdida. Pero no todos saben lo que podría haber sido Rosebud: cuenta la rumorología, que ése era el sobrenombre que Heart le ponía a cierta muy íntima y venérea región de la anatomía femenina de sus amantes... Eso sí que es un spoiler que probablemente ustedes no conocían.

4.- El tercer hombre (1.948).

Así como todo el resto del cine de Orson Welles, muy poca gente hoy en día ve El tercer hombre. Lo que es una lástima, porque es un thriller mayúsculo, incluso conociendo su gran giro sorpresa. El cual se ve venir a la milla, como ustedes podrán concluir porque estamos en un posteo cuyo título es Doce spoilers de los cien primeros años del cine que ya no lo son. La película es tan buena, que fue incluso parodiada y homenajeada en un capítulo de Pinky y Cerebro, lo que es uno de los homenajes culminantes que puede recibir una película en la civilización occidental. Estamos en Viena, después de la Segunda Guerra Mundial; el protagonista es un literato que vive de escribir fantasías escapistas de vaqueros, y que viaja a Austria en busca de un viejo amigo llamado Harry. Al cual lo están enterrando el mismo día en que llega. Lo que sigue es, por supuesto, la investigación acerca de cómo murió Harry, porque hay muchas cosas extrañas respecto de esto, en particular dentro de una ciudad tratando de levantarse después del caos de la guerra. Si nunca han visto la película, o leído la novela original de Graham Greene, aún así es fácil que vean venir el giro, por la cantidad de veces en que después se ha utilizado: el famoso Harry en realidad está vivo, aunque ha falsificado su muerte. Sin embargo, la película sigue aguantando el tipo hasta el día de hoy, porque es una deconstrucción brutal de nuestras nociones clásicas y preconcebidas acerca de lo que es el bien y lo que es el mal. El héroe de la historia es un poco idealista, pero esto no es retratado como algo bueno, sino por el contrario, como un signo de infantilismo, mientras que el villano es un tipo realmente monstruoso, pero uno puede preguntarse hasta qué punto es un tipo tratando de acomodarse a un mundo cayéndose a pedazos, en una sociedad sin reglas, o simplemente un psicópata sin escrúpulos a quien no le importa jugar con la salud de la gente por hacerse con unos dólares más. Una película sin lugar a dudas sincera y muy dolorosa acerca de lo que significa crecer y madurar, para descubrir que la vida es en definitiva una porquería. Basada en la novela escrita por un autor católico, por cierto, y utilicen este dato como quieran.

5.- Las diabólicas (1.955).

Es poco probable considerando que no fue exactamente un éxito de taquilla, pero cabe la posibilidad de que, si no han visto la versión original de 1.955 dirigida por Henri-Georges Clouzot, aún así conozcan esta película por el remake de 1.996, con Isabelle Adjani y Sharon Stone. En la original eran Véra Clouzot y Simone Signoret, actrices clásicas del cine francés de la época. La historia en ambos casos es más o menos la misma: una pobre infeliz está casada con un marido que es un desgraciado. Aparece en escena la amante del marido, que le hace una proposición a la señora: el tipo es tan miserable, que mejor unen fuerzas entre las dos y se lo cargan. Logran llevar a cabo lo que parece un asesinato perfecto, pero de pronto, las cosas raras empiezan a apilarse unas sobre otras. Me pregunto si los espectadores de 1.955, aleccionados por El tercer hombre, llegaron a oler lo que pasaba. En cambio, cuando yo mismo vi en el cine el remake de 1.996, sin haber visto la película original por esas fechas, me dije para mi capote: "La única manera en que todo esto pueda hacer sentido, es que el marido en realidad no está muerto, sino que está vivo, y está trabajando en complicidad con la amante por alguna razón". Adivinen. En efecto, el marido está vivo. El final de ambas películas, eso sí, es diferente. No voy a decir cómo terminan, averígüenlo por ustedes mismos. Por cierto, si la idea de las mujeres haciendo algo al margen de la ley sólo para ser acosadas por el peso de su propia culpabilidad les suena hitchcockiano... El Maestro del Suspenso mismo pudo haberla dirigido, porque quería hacerse con los derechos de la novela original, pero no pudo. No desesperéis por esto, pequeñuelos. El escritor de la novela en que se basó esta película, Boileau-Narcejac, después escribió otra novela que sí fue adaptada por Alfred Hitchcock, la cual es Vértigo. Que también tiene un spoiler conocido que no incluimos aquí porque si de Hitchcock se trata, preferimos el más famoso spoiler de...

6.- Psicosis (1.960).

La madre de los spoilers que todo el mundo conoce. Porque en la película hay dos de ellos, y gordos. Tanto, que el propio gordo en jefe, el director Alfred Hitchcock, pidió a las salas de cine que nadie, absolutamente nadie, fuera admitido luego de comenzar la película. Eso era lo nunca antes visto. En esos tiempos las películas se exhibían en rotativos, los espectadores podían entrar en cualquier parte de la misma, quedarse la cantidad de horas que quisieran, y ver todas las funciones en circuito si así lo querían; ésa es la razón por la que el verdadero argumento de las películas antiguas suele comenzar en la mitad de la película, y toda la primera mitad es puro relleno. Hitchcock subvirtió deliberadamente esto, ya que en la primera mitad de Psicosis presenta una historia y un personaje... para luego matarlo de manera pura y dura y sin asco a mitad de la película. Y para remachar el punto de que Marion Crane estaba muerta y no iba a resucitar, se ve como Norman Bates dispone del cuerpo. A partir de entonces se revela que la historia en verdad va de ella y su madre. Y aquí es en donde viene el segundo spoiler gordo y mayúsculo: la madre llevaba años muerta, y el asesino fue siempre Norman Bates, que estaba loco como una cabra. La idea de un asesino con doble personalidad era tan impactante, que Hitchcock se sintió obligado a añadir una secuencia final explicando el giro del argumento, por si los espectadores no lo captaban. Hoy en día no hace falta: el asesino serial con problemas psicológicos se ha vuelto un cliché tan repetido, que las películas ya ni intentan ejecutarlo. Lo que es positivo: cuando una película lo intenta, cuenta como una genuina sorpresa porque ningún espectador avisado supone que van a recurrir a la misma gastada trampa argumental por enésima vez.

7.- El planeta de los simios (1.968).

Un poco a la sombra de 2001: Odisea del espacio, y en el mismo año, en 1.968 se estrenó otro clásico de Ciencia Ficción: El planeta de los simios. La película es una adaptación de la novela de un autor francés llamado Pierre Boulez, quien la escribió como una metáfora de sus experiencias como prisionero de guerra de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. En la película, un grupo de astronautas llega a otro planeta en el cual, sorpresa, los simios mandan y los humanos son esclavos. El astronauta protagonista, interpretado por el siempre grandilocuente Charlton Heston, andando las aventuras hace un descubrimiento horrible: jamás ha viajado a otro planeta, sino que ha sido siempre la Tierra, y los simios han construido su sociedad sobre las cenizas del holocausto nuclear provocado por los estúpidos humanos. Irónicamente, en 1.968 ni los propios cuatro gatos que se hubieran leído la novela, hubieran anticipado el final: en la novela original... sí, voy a reventar el final de la novela original aquí... el planeta de los simios ha sido siempre otro mundo diferente a la Tierra, aunque hubo una civilización humana extinguida ahí, y cuando el protagonista por fin regresa a la Tierra... ha ocurrido exactamente lo mismo. Porque por una vez, la película mejoró la novela original. Por supuesto, aparte de la popularidad de la película, parte importante de por qué la sorpresa se la han fusilado radica en que engendró cuatro secuelas, que construyen sus argumentos justamente a partir de esa revelación. En el año 2.001, el remake de Tim Burton intentó rizar el rizo con un giro de trama final todavía más rebuscado, que no le gustó a nadie, aunque curiosamente se parece un poco más a la novela original que la versión de 1.968. El reboot de 2.011, por su parte, ya ni siquiera intenta jugar al misterio, y parte derechamente en nuestro mundo actual, describiendo de manera parsimoniosa cómo ciertos eventos llevan al colapso de la civilización humana, y al ascenso de los simios como especie dominante sobre la Tierra... o lo hará en tantas películas como pueda estrujarse la por ahora trilogía, claro está.

8.- Cuando el destino nos alcance (1.973).

Charlton Heston otra vez, ahora interpretando al detective privado de una distopía futurista. En la época en la cual crecía la marea del interés por la Ecología, el novelista Harry Harrison escribió una distopía más o menos satírica, pero satírica en el sentido amargo del término, llamada ¡Hagan sitio, hagan sitio! Como de costumbre, Hollywood adaptó la novela, y la cambió hasta convertirla en algo casi irreconocible, partiendo por el cambio de título: Soylent Green en inglés. El famoso soylent del título son una especie de galletas que se fabrican para alimentar a la población, porque vivimos en un mundo futuro afectado por la superpoblación hasta un punto tal, que la comida de verdad es un lujo reservado para las minorías más acaudaladas. Un empresario vinculado a la fabricación de dichas galletas aparece misteriosamente muerto, y el detective de rigor cree que se trata de un asesinato. Por supuesto, lo que debería ser una investigación de rutina se transforma en un descenso a los infiernos de la estructura misma de la sociedad, cuando el protagonista descubre que "el soylent es de humanos". En efecto, el soylent utilizado para alimentar a las masas hambrientas, se fabrica con los cadáveres de esas mismas masas hambrientas, faenadas hasta convertirla en harina. La película fue rodada antes de que estallara en el mundo la epidemia del SIDA; si ya en esa época era poco probable que alguien tuviera las bolas de comerse galletas fabricadas con harina de cadáver de humano, que ahora en la actualidad puedan venir con alguna clase de virus de inmunodeficiencia, colma el plato. ¡Si nuestra sociedad incluso sacrifica aves por centenares únicamente porque alguna de ellas pueda estar infectada de gripe aviar...! Estas son distopías de las buenas, o sea, asquerosas de vivir y también de ver en el cine, y no la mucho más aséptica Yo robot, en la cual los robots podían sublevarse y dar un golpe de estado por el bien de los humanos, por supuesto, pero al menos la comida sigue siendo la buena y vieja carne de vaca, mucho más sabrosa y nutritiva que la carne de humano, podemos suponer.

9.- El Imperio contraataca (1.980).

Esa serie televisiva que alguna vez, cuentan las leyendas, fue genial, y con ello me refiero a Los Simpsons, parodió el tema del spoiler conocido con recochineo, tratándose de El Imperio contraataca. En un episodio de inicios de la década de 1.990, nos muestran el romance de Homero y Marge, con ambos saliendo del cine y él diciendo a toda boca: "¡Mira qué sorpresa, quién iba a pensar que Darth Vader era el padre de Luke!", a lo que la fila entera de espectadores queriendo comprar una entrada casi lo linchan ahí mismo por revelar el gran giro de trama. Hoy en día, por supuesto, todo el mundo sabe esto, más aún desde la Trilogía Precuela, de manera que si se ven las películas en orden cronológico de las mismas, o sea las precuelas primero y la Trilogía Original después, el espectador ya no se siente sorprendido sino que es casi la historia trágica de un oscuro secreto que nosotros sabemos y el inadvertido Luke no. Eso, por no hablar de que el venerable Obi Wan Kenobi ahora se ve como un desgraciado por esconderle a Luke la verdad primero, y por decirle que siempre le dijo la verdad... desde cierto punto de vista... después. Más aún, el giro de argumento fue tan sorpresivo, que muchas otras películas decidieron meter el mismo giro sorpresivo de argumento hasta que, sorpresa... dejó de ser sorpresivo. Lo que alcanzó niveles de ridículo supremo cuando Los expedientes secretos X jugaron a insinuar durante algunas temporadas que el Fumador era el padre de Fox Mulder. Y la mejor parte de todo es que el giro argumental de El Imperio contraataca fue sorpresivo porque... ni el propio guión original lo contemplaba. En la historia original, Darth Vader y Luke Skywalker eran enemigos, y punto final; fue en una reescritura del guión que se incorporó esta idea. La cual fue tan sorpresiva, que David Prowse al interpretar a Darth Vader en esa mítica escena, le pasaron unas líneas completamente equivocadas de diálogo, por lo que Prowse dijo "No, Obi Wan mató a tu padre", y se llevó un fastidio enorme cuando descubrió la verdad; debemos recordar que en la Trilogía Original, David Prowse prestaba el cuerpo a Darth Vader, y James Earl Jones grababa la voz por separado. El hecho de que este spoiler haya sido incorporado a última hora, hace que el guión no presente casi ningún elemento que prefigure esto, lo que incrementa el factor sorpresa... y lo que hoy en día sería una trampa en toda regla por parte del guionista y en contra del espectador.

10.- Terminator (1.984).

Antes era mucho más fácil el ser sorprendido por una película. Hoy en día, los blockbusters son anunciados con meses de anticipación, con noticias del rodaje que por lo general deslizan ideas acerca de por dónde van los tiros, trailers que destripan tramas enteras, comentarios en foros y redes sociales que arrojan spoilers sin asco ni vergüenza... Pero en 1.984 era distinto. Hoy en día, James Cameron es un grande de Hollywood y Terminator una obra maestra, pero en su día, la película fue estrenada sin muchos bombos ni platillos; el único crédito anterior de su director, después de todo, era Piraña II, y el gran reclamo de la película era que Arnold Schwarzenegger regresaba a las pantallas después de Conan el Bárbaro, y nadie sabía si el austríaco iba a sobrevivir al hype. Y entonces se abre la película con un par de viajeros del futuro que arriban al presente, al de 1.985 por supuesto, y tratan de encontrar a una ciudadana registrada cuyo nombre es Sarah Connor. En una discoteca sobreviene un tiroteo, y uno de los fulanos le pega un escopetazo a Schwarzenegger. Fin de la película, a miserable media de hora de haber comenzado: nadie es capaz de sobrevivir a un escopetazo de ésos. Y luego... Schwarzenegger se levanta. Porque, y agárrense aquí... no es un ser humano sino un cyborg. El personaje, no el actor, quizás sea necesario aclarar por lo que pueda parecer. Conocí un día a un policía, hoy en día jubilado por supuesto, que vio la película en su día en el cine: comentó que cuando vio al terminator sobrevivir a eso y pararse como si nada, casi se dejó la mitad del aparato excretor en la butaca. Por supuesto que eran otros tiempos, más inocentes. No necesariamente más limpios, pero más inocentes sí.

11.- El juego de las lágrimas (1.992).

Una de las modas del cine de la década de 1.990, fue el terrorismo irlandés, el cual lo exprimieron bastante, antes de que el caño se cerrara con el tratado de paz definitivo entre el IRA y el gobierno inglés, algunos años después. Harrison Ford como Jack Ryan combatió al IRA en Juego de patriotas, Tommy Lee Jones era un terrorista IRA que se dedicaba a colocar bombas en Lluvia de fuego, Brad Pitt era un terrorista IRA haciendo la vida de Harrison Ford una peste en Enemigo íntimo, Daniel Day Lewis era encarcelado injustamente por un atentado del IRA en En el nombre del padre... y en medio de todo esto, se estrenó un poco sin bombos ni fanfarrias, otra película con terroristas del IRA metidos en el ajo: El juego de las lágrimas. Promocionada con The Crying Game, una canción de Boy George, y el cantante debería haber sido una pista. Dirigida por Neil Jordan, lo que no era una pista porque faltaba un poco para Entrevista con el vampiro. La película parte muy normal: terroristas del IRA secuestran a un pobre fulano, lo tienen de rehén, el secuestrado se hace amigo de uno de los captores, y cuando se cargan a los terroristas, el secuestrado decide buscar a la chica del antiguo tipo. Por supuesto, y esto lo saben aunque no hayan visto la película... la chica no era una chica. ¿Dije lo que no debía? Yo avisé que esto venía con spoilers; la palabra spoiler está en el título del posteo, por el amor de Carl Sagan. El golpe de guión era tan bueno, que el tagline era: "La película de la que todo el mundo habla... pero nadie revela su secreto". Era tan secreto, de hecho, que cuando el actor Jaye Davidson se agarró una gripe, el médico que hizo el examen en el set le dijo después al director que considerara la posibilidad de que estuviera embarazada... y después se preguntó por qué Neil Jordan y otras gentes se reían tanto. No fueron tan pesados, de todas maneras; al doctor le explicaron la situación en secreto después. Lo interesante es que, a pesar de saberse el secreto, la película aguanta muy bien verla por segunda vez, en buena medida gracias a que es un excelente drama de personajes, mientras que la subtrama del IRA termina pasando un poco a segundo plano, y es apenas la excusa para meterle un poco de tragedia al asunto. Eso sí, el spoiler después fue arruinado por las incontables parodias que se rodaron después, incluyendo una bastante cerda en Y dónde está el policía 33 1/3, con el debido respeto a los cerdos. Pero eso no es nada al lado del enorme reventón de spoiler que se mandó... la mismísima Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, cuando nominó a Jaye Davidson, la persona que interpretaba a la chica... en la categoría de Mejor Actor Secundario, como no podía ser de otra manera. La película se había estrenado en Octubre de 1.992, los Oscares fueron anunciados en Febrero de 1.993, y la ceremonia fue en Marzo siguiente... cuando todavía había importantes mercados, incluyendo Australia, en los cuales la película no había sido estrenada. Para colmo, ni siquiera ganó: el trofeo se lo llevó Gene Hackman por Los imperdonables. Jaye Davidson volvió a actuar una vez más, en Stargate de 1.994, antes de retirarse para siempre del cine, lo que ayudó a preservar el secreto; sería ridículo que hoy en día, Jaye Davidson fuera uno de los actores más reconocidos del mundo, y todo el mundo se sentara a ver El juego de las lágrimas porque "es la película en la que partió actuando, y... un momento, ¿interpreta a una chica...?".

12.- Goldeneye (1.995).

A mediados de la década de 1.990, James Bond parecía un fósil del pasado. Ahora está bajo las órdenes de una M mujer, herejía grande ésta en una franquicia tan viril como la de 007, que le dice crudamente: "Pienso que eres un dinosaurio misógino y sexista, una reliquia de la Guerra Fría, cuyos encantos de muchachito, desperdiciados en mi, obviamente atrajeron a esa joven a la que envié para evaluarte". Por eso, el triunfo de Goldeneye fue tan glamoroso, tanto que se convirtió en conocimiento común no sólo el hecho de que Alec Trevelyan sobrevive a la escena de precréditos, sino que además es revelado a mitad de película como el villano. Recordemos: diez años antes, 007 y 006, que es Trevelyan, se infiltran en la Unión Soviética y sabotean una instalación militar, de lo cual parece que Trevelyan termina muerto. Por eso, cuando Trevelyan es revelado como Janus, el gran villano, la película juega la carta sin ninguna ironía. ¿Puede quedar en la actualidad alguien sorprendido entonces con este giro de argumento? La verdad es que... quizás sí. Supongamos un niño o un preadolescente a quien le sudan las películas Bond anteriores a Daniel Craig, que por accidente ve Goldeneye sin ninguna noticia ni expectativa. Ese niño o preadolescente podría quedar genuinamente sorprendido porque... Alec Trevelyan es interpretado por Sean Bean, el santo patrono de los personajes llamados para la masacre, aunque esto por casualidad, ya que en la época, la fama de Sean Bean como intérprete de personajes crónicamente asesinados no había quedado cimentada, porque su Boromir de El Señor de los Anillos y su Ned Stark de Game of Thrones todavía pertenecían al futuro. Visto desde el futuro, que el personaje de Sean Bean sobreviva a su casi muerte es casi una subversión de los roles que ha asumido después... hasta que muere al final de la película, por supuesto. Es el villano, después de todo, y en la franquicia Bond, sólo Blofeld y un par de matones se cuentan en la lista de villanos que han conseguido sobrevivir a su enfrentamiento con 007.

Por supuesto, si van a comentar... sean amables y anuncien los spoilers. Puede que alguien se haya saltado un párrafo, pero lee el comentario de marras y se termina comiendo el spoiler lo mismo. Y también, cuidado con meter spoilers de cosecha propia, de otras películas, libros o videojuegos. No todos hemos visto todas las películas, y todavía hay gente que ignora que Samus... mejor no sigo.

3 comentarios:

Pascual Medina dijo...

1- rhett y scarlett me dan una terrible pena. Podrían haber tenido una vida más agradable si hubieran estado solteros. Tampoco sabría decir si su hija de haber seguido viva, los habría cambiado su forma de ser como personas.
2- hay algunos lectores de los libros del mago de Oz que no le agradan la película pero eso no quita que sea buena la película ¿no?
3- la historia de la filmación de esta película merece un biopic.
4- un héroe que es infantil y un psicópata que finge su muerte.
5- para la remake hubiera estado bueno que las dos fueran amantes y que después de matar a su marido, una de ellas intentara tracionar a la otra.
6- ultraconocida escena de la ducha.

Pascual Medina dijo...

7- durante toda la película se han dado toda las pistas acerca de que protagonista se encuentra en el planeta tierra.
8- antes de ver la película no veas el tráiler tremendo spoiler te va dar.
9- Obi wan seria responsable incluso; de un asesinato ya que luke hubiera matado a su padre sin saberlo.
10- la escena del bar es sublime. La primera vez que la he visto me impresiono que el arnie se levantara o que cuando acribilla indiscriminadamente a todos los policías en la comisaria. Me sorprende que un tipo como kyle le intentara enfrentarse con esa maquina.
11- con la atmósfera que despedia los lugares en donde iba el protagonista... Pues me generaba cierta inquietud..hay una realidad que no logro captar.. Que va hacer el guionista ahora... Y la verdad... Me sorprendio profundamente.
12- jaja.. Yo siempre que oigo que Sean Bean sera el antagonista o un personaje secundario en algún filme me es difícil creer que no morirá.

Nota: el spoiler del protegido no es tan spoiler si uno presta atención al personaje del hombre de cristal. Uno sabe que un héroe y un villano son dos caras de una misma moneda.

Martín dijo...

Pero en El Marciano Sean Bean no muere... Aunque lo despiden. ¿Contará eso como muerte en vida..?

Related Posts with Thumbnails