domingo, 21 de enero de 2018

14 maneras en que el mundo sería distinto si existieran los superpoderes.


Todos recordamos con afecto y cariño, esas historias de la Edad de Plata en donde el supervillano de turno era un científico loco que se gastaba todos sus ahorros en fabricar un artefacto de alta tecnología con el cual conquistar el mundo, y su primer objetivo era... asaltar el banco de la plaza y llevarse un saco de billetes. En vez de, digamos, aniquilar una base militar o tomar de rehén al Presidente. Eran otros tiempos, más ingenuos. Incluso hoy en día, ciertas cosas hay que tomárselas con cierta suspensión de la incredulidad para disfrutarlas. Un ejemplo flagrante es The Dark Knight Rises, en donde Bane toma a Ciudad Gótica entera de rehén, y el gobierno de los Estados Unidos se queda ostensiblemente de brazos cruzados en vez de enviar al Ejército, la Escuadra y la Aviación a reconquistar la ciudad batallando palmo a palmo por ella si fuere preciso, y al costo que fuere. Por mucho menos, el 9-11 para ser más precisos, Estados Unidos desató el infierno sobre Afganistán e Irak, para que nos entendamos. Un ejemplo más genérico es que en el Universo Marvel, la tecnología con la cual viven las personas es más o menos la del mundo actual, cuando si uno se lo piensa mejor, con Tony Stark o Reed Richards dando vueltas por ahí, el mundo debería ir ya por la Novena Revolución Industrial, una más o una menos. Es decir, los escritores asumen que un mundo con superhéroes sería más o menos igual al nuestro, sólo que con tipos de mallas y capas deambulando por ahí. O mallas a secas, porque desde Edna Moe que las capas han caído en desgracia.

Pero no es el caso. Un mundo en donde existieran superhéroes y supervillanos con superpoderes sería un mundo terrorífico en el cual vivir. Piénsenlo por un instante. En nuestro propio mundo, tragedias humanitarias como el genocidio de Ruanda, la invasión militar contra Irak, o los elevados ratings de los programas de las hermanas Kardashian, son fenómenos de tipo uno en un millón. Pero en un mundo con superpoderes, cualquier personajillo del tres al cuatro podría montarse un 9-11 cada fin de semana porque amaneció con ganas de hacer un poco de ejercicio antes del desayuno... y nosotros los patéticos pelados de siempre seríamos las víctimas ubicadas de por medio. Sería en efecto un mundo como el de Watchmen, Superman: Hijo rojo, o Death Note. Un mundo menos parecido a nuestra realidad que a, digamos, la Europa del siglo XVII azotada por ejércitos que van y ejércitos que vienen durante la Guerra de los Treinta Años, desde el punto de vista de los campesinos que sufrían el azote de tales ejércitos. Y lo que es peor: ustedes estarían tan acostumbrados, que vivirían insensibilizados frente al problema. Hay gente que se impresiona cada día con el reporte del accidente automovilístico del día, pero a la mayor parte de la gente esas cosas no le importan, porque suceden todos los días. En un universo con superpoderes, los 9-11 serían el equivalente de los accidentes automovilísticos: parte del paisaje cotidiano. Piénsenlo por un instante, y sientan terror.

Es por eso que, aquí en la Guillermocracia, haremos una breve descripción de algunos puntos en los cuales el mundo sería un lugar distinto para vivir, si existieran los superpoderes. Para el caso, hemos asumido lo que podríamos llamar el escenario estándar: la cantidad de gente con superpoderes constituye un porcentaje relevante o significativo de la población, los superpoderes son el paquete más o menos clásico de supervuelo, superfuerza, invisibilidad, desmaterialización, teletransporte, metamorfosis, control de los elementos, etcétera, y los tipos con superpoderes pueden estar entre el heroísmo, la maldad, o cualquiera de los puntos intermedios. Por supuesto, las cosas cambiarían si algunas de estas premisas fueran diferentes, pero lo ya dicho: es un escenario estándar, o sea, el más frecuentado por las ficciones de género. Y sin más preámbulos, vamos a describir cómo sería vivir en ese mundo de pesadilla.

1.- Las primas de seguros andarían en las nubes.

Cada superhéroe y supervillano con superpoderes es en esencia un artefacto de destrucción masiva ambulante. Piensen ustedes en lo que, siendo seres humanos normales y corrientes, pueden hacerle a un humilde hormiguero. A manera de experimento mental, amplifiquen ese poder y piensen en lo que podrían hacerle a una ciudad. Ahora bien, las empresas de seguros funcionan repartiendo el riesgo. Sus ingresos son las primas que cobran por cada póliza, y sus egresos son las indemnizaciones que deben pagar cuando se producen los siniestros. El negocio entonces es que la suma total de todas las primas, sea superior a la suma total de todos los siniestros, y quedarse con la diferencia en forma de ganancias. Para calcular los costos por siniestros, las empresas de seguros multiplican el valor total de lo que deben desembolsar por los mismos, por la cantidad de éstos en un período determinado de tiempo. Para una compañía de seguros no hay diferencia entre doce siniestros mensuales que les cuestan 100.000 dólares en indemnizaciones, y un solo gran siniestro anual de 1.200.000 dólares de indemnizaciones: en ambos casos debe pagarse la misma suma año tras año. Ahora bien, en un mundo con superhéroes y supervillanos con superpoderes, la cantidad de daños, y su probabilidad de ocurrencia, aumentarían de manera exponencial. La única manera de que una empresa de seguros podría responder, por lo tanto, sería aumentando el valor de las primas. En un mundo así, las primas por seguros serían sólo para millonarios, si es que el mercado de siniestros fuera viable en primer lugar. Los seguros de vida y por destrucción de propiedad privada, por lo menos. Aunque siempre existen las cláusulas de exención de responsabilidad: lea usted su contrato de seguro, si tiene alguno, y se encontrará con cláusulas pintorescas de tipo: "el seguro no responde por daños provocados por atentado terrorista, guerra, ataque nuclear, biológico o químico, invasiones de piratas", etcétera. En un mundo con superhéroes, ¿existiría una cláusula de exención de responsabilidad que dijera: "el seguro no responde por daños provocados por peleas entre superhéroes, o entre supervillanos, o entre ambos a la vez"...? Y si esa cláusula de exención de responsabilidad existiera en este mundo con superpoderes... ¿para qué demonios serviría contratar un seguro, en primer lugar?

2.- Las funerarias serían un negocio floreciente.

Antiguamente, cada cierto tiempo, llegaba una epidemia y arrasaba con vastos sectores de la población. La última gran irrupción de peste en el mundo occidental se produjo en el siglo XVII, pero brotes de peste los hubo incluso en el XVIII. En el siglo XIX, las epidemias de cólera todavía eran un problema. Y ahora en pleno siglo XXI, en 2.014, estuvimos al borde de un brote masivo de Ebola. Ahora bien, piensen en las peleas de superhéroes y supervillanos como similares a las epidemias: vienen de improviso, nadie las puede prevenir, y muere mucha gente en el camino. En ese ambiente, montar una empresa funeraria sería un negocio muy rentable. En peleas entre superhéroes y supervillanos, la gente caería muerta como moscas: aplastados por edificios desplomándose, aplastados por automóviles volando por los aires, aplastados por escoria de edificios explotando, aplastados por naves espaciales estrellándose... Ustedes oirían diálogos como por ejemplo una dama preguntándole a otra por su marido, y la interrogada respondiendo: "No, mi amado Juanito murió en la pelea de superhéroes del '18"... En un mundo así, las funerarias serían un lobby tan poderoso en el Congreso como el gremio de la construcción, el de los transportes, o el del fútbol, porque si ahora no podemos vivir sin ellas, piensen en cuánto más dentro de un mundo con superpoderes. Aunque eso, si no se ponen de moda las fosas comunes, como ocurría en tiempos de la peste, porque hacer análisis forenses sobre restos de miles de cuerpos pulverizados para identificarlos, y enterrarlos dentro de un ataúd cerrado...

3.- La industria de la construcción sería el motor de la economía.

Este punto depende mucho de la naturaleza de los superpoderes. Si hablamos de gente capaces de telepatía, control mental, o similares, el nivel de destrucción probablemente se limitaría a bajas personales, como por ejemplo que un tipo metiera en la cabeza de su político favorito la idea de explorarse el interior del cráneo con la bala disparada desde una pistola. Admítanlo, más de alguno entre ustedes lo haría. Pero si hablamos de superpoderes al estilo de Superman, entonces las cosas se pondrían bastante color de hormiga. Piensen en una desvastación estilo El Hombre de Acero de 2.013, a razón a una al mes. Es altamente probable que, en esas condiciones, los gobiernos estuvieran más que interesados en fomentar la industria de la construcción, porque habría que reconstruir más rápido de lo que se destruye. De todas maneras, considerando la cantidad de bajas personales, no habría una mayor presión demográfica a la actual por viviendas. Por supuesto, si ya la industria de la construcción en la actualidad es un lobby poderoso, imagínenselo en un mundo con superpoderes. Uno podría llegar a pensar incluso que el gremio de la construcción sería el Gobierno. O de cómo un mundo con superpoderes, el régimen político por defecto sería una... ¿Constructocracia?

4.- Existirían más incentivos para vivir en ciudades pequeñas.

Hoy en día, el común de la gente prefiere vivir en megaciudades. Porque toda la gente rabea al verse atascado una hora entera en un taco de tráfico, pero a la hora de la verdad, son más los que llegan a sitios como Nueva York, Ciudad de México o Santiago de Chile, que quienes se van. La prueba es que esos mastodontes de ciudades no paran de crecer. ¿La razón? Mayores oportunidades de trabajo, más espacios para la recreación, y un montón de servicios que en ciudades pequeñas son menos rentables, y por ende o son más caros, o directamente no existen. Pero en un mundo con tipos con superpoderes, usted tendría una razón de peso para pensárselo dos veces antes de irse a vivir a una megalópolis. Existen dos razones por las cuales dichas megaciudades serían más las expuestas a los desastres de este tipo. Por un lado, el factor demográfico hace que, por pura probabilidad, hayan más tipos superpoderosos en esas ciudades que en otras partes. Y en segundo término, la mayoría de los blancos interesantes de destruir están justo ahí. A fin de cuentas, los atentados terroristas suceden en las grandes ciudades y no en mitad de un predio agrícola, ¿verdad? Por ende, en un mundo con superpoderes, las grandes ciudades crecerían a un ritmo mucho más lento, la gente preferiría mucho más la vida en los suburbios, y la población planetaria misma estaría más diseminada, porque habría muchos más incentivos para escapar desde esas ratoneras para proletarios que serían las megaciudades. No es que éstas desaparecerían. Después de todo, ellas crecen gracias a las economías de escala, y las mismas seguirían presentes. Pero definitivamente habría menos presión para poblarlas y emigrar a ellas como en la actualidad.

5.- La ciencia de las propiedades físicas y químicas de los materiales experimentaría un enorme desarrollo.

Piénsenlo un minuto. La necesidad es la madre de la invención. Si tenemos el problema de que los superhéroes y los supervillanos al pelear demuelen barrios enteros semana sí y semana también, entonces hay un mercado floreciente para cualquiera capaz de diseñar algo más resistente que el cemento y el concreto de toda la vida. Después de todo, la gente pagaría oro en barras por una especie de supercemento capaz de resistir el ataque de un rayo láser orbital. La propia demanda abarataría el precio de dichos materiales, una vez se descubriera el secreto de su producción. ¿Y de dónde iba a salir ese secreto...? Pues, de los propios superhéroes. Después de todo, si tenemos a un superhombre capaz de volar, aguantar disparos a lo pecho palomo sin inmutarse, e inmune al fuego y otros elementos, entonces sus átomos y moléculas deben estar dispuestos de una manera especial que vale la pena averiguar a nivel químico. Si hoy en día se investiga la química detrás de los hilos de araña para determinar si sus propiedades pueden ser imitadas por los materiales de construcción, entonces en un mundo con superpoderes se haría igual clase de análisis sobre las muestras de sangre y tejido de esos personajes. O de cómo la investigación en los tejidos celulares de Superman podría dar como resultado un cemento que fuera resistente a las balas, o algo así... No se me ocurre una aplicación práctica para eso, pero de haberla, seguro que la hay.

6.- Habría un enorme desarrollo de la tecnología militar.

Desde la flecha paleolítica hasta el moderno ICBM, el ser humano ha demostrado un talento único para desarrollar nuevas e ingeniosas maneras de masacrarse entre sí. La historia de la tecnología militar es el viejo tema de la espada y el escudo, en donde un bando diseña una espada más filosa, ante lo cual el otro diseña un escudo más resistente, por lo cual el de las espadas diseña otra todavía más cortante, y así sucesivamente. Ahora bien, en un mundo con armas de destrucción masiva ambulantes que estén dispuestos a usar dicho poder, estilo Doctor Manhattan en Vietnam, existirían incentivos más que sobrados para aumentar todavía más la inversión en armamentos. Piensen en cómo el 9-11 llevó a una escalada de inversiones en el área militar que llevaron al desarrollo de los modernos drones y la guerra cibernética actual, entre otras cosas. Ahora bien, piensen que el poder para un 9-11 venga por parte de un solo individuo superpoderoso. La filosofía es la misma. En el fondo es el viejo problema de la supervivencia darwiniana: adaptarse o morir. La presencia de los superhéroes sería solamente otro incentivo para la inventiva. Y siendo la raza humana que somos, de seguro que encontraríamos las armas para nivelar la balanza. Después de todo, ellos serán superpoderosos, pero nosotros somos más. Nosotros seríamos como cucarachas para ellos, pero aunque seamos más poderosos que una cucaracha, exterminarlas en masa es difícil... y a diferencia de las cucarachas, nosotros sí que podemos inventar armas. Si una es incapaz de acabar con Wolverine, paciencia porque la siguiente a lo mejor lo logre, y si no, a lo mejor la siguiente, y si no... algún día...

7.- La ingeniería genética estaría mucho más avanzada.

Hace algo más de un siglo, la Genética venía recién saliendo de los guisantes de Mendel. En la actualidad, en la cifra abismalmente corta de tres o cuatro generaciones, ya disponemos de clones de ovejas y bacterias comepetróleo, además de haber mapeado el genoma humano, y comenzado a entender la relación entre la activación de genes y el medio ambiente. Pero nuestros avances se ven limitados en buena medida con el repertorio de genes que podemos manejar. El ser humano tiene unos cuantos miles y millones, pero no son nada con la reserva de genes que existe en la biósfera. Allá afuera hay genes que controlan cosas tales como la bioluminiscencia de las luciérnagas, la regeneración de colas de las lagartijas, la fabricación de teína y otros insecticidas naturales de las plantas de té, y un larguísimo etcétera. Ahora bien, piensen en qué genes podríamos investigar si existieran superhumanos. Genes que controlarían la biología detrás del vuelo a lo Superman, o de la plasticidad estilo Reed Richards, o de la manipulación de la realidad estilo Scarlett Witch. Se puede alegar que muchos de esos poderes son por causa de la magia o de otras fuerzas paracientíficas, pero piénsenlo por un minuto: aunque su fuente pertenezca a otras realidades, universos paralelos, etcétera, para plasmarse en la biología del superhéroe necesitan de genes que hagan de puente. Y si no fuera el caso... estaríamos frente a una biología desconocida y revolucionaria, lo que permitiría investigaciones biológicas todavía más increíbles. Con semejante cantera de materiales para explotar, los ingenieros genéticos estarían literalmente en el País de las Maravillas, en lo que a exploración científica se refiere.

8.- Las energías alternativas serían una opción más viable frente a reactores nucleares y represas hidroeléctricas vulnerables.

Esto es un poco más difícil de pescar, pero es bastante obvio si se mira con detención. Usted tiene seres humanos que son bombas de tiempo ambulantes, circulando por ahí. Algunos o muchos de ellos están dispuestos a cometer lo que esencialmente son atentados terroristas, en pos de las agendas más diversas, o incluso, en la línea de Joker en The Dark Knight, sin ninguna agenda en particular, salvo sembrar el caos, porque es bonito ver el mundo arder, etcétera. En ese caso, lo que usted menos quiere es que la energía se genere concentrada en lugares que puedan ser destruidos de un solo golpe, desatando cataclismos, y creando una crisis en el suministro energético. Piense en lo que causó Chernobil o Fukushima, y créame, usted no quiere un Chernobil o un Fukushima cada semana en algún lugar del mundo, y menos a la vuelta de la esquina de su propia casa. ¿La respuesta? Descentralizar el suministro energético todo lo posible, de manera que si una estación de energía cae, otras tantas están ahí para reemplazarlas. Esencialmente el mismo concepto de Internet, aplicado a la matriz energética. Y esto significa apostar por energías renovables: el viento, los géiseres, la energía solar, la fuerza de las mareas. Si uno de esos lugares sufre un atentado por parte de superhumanos ebrios de poder, la crisis en el suministro energético sería un asuntillo de llegar y resolver, y lo que es mejor aún, los daños podrían ser contenidos y localizados, en vez de que la explosión de un reactor atómico convierta a la mitad de un continente en un cementerio nuclear durante los próximos cien o doscientos milenios.

9.- La economía virtual no terminaría de calar del todo.

El mundo entero hoy en día se está desplazando hacia la economía virtual. En el Tercer Mundo, hablar de dinero sigue significando monedas y billetes, pero en los países desarrollados, el mismísimo nombre de las billeteras es un anacronismo, ya que sirven más para cargar las tarjetas de plástico que otra cosa. La economía virtual se sostiene a pesar de la existencia de una tonelada de amenazas, incluyendo el robo de claves, la clonación de tarjetas, la suplantación, el phishing, y otras prácticas en la misma línea. Ahora bien, piensen en un mundo con superhumanos tecnópatas capaces de comunicarse de tú a tú con las máquinas y de saltarse todos los protocolos de seguridad. O con telépatas que extraerían las contraseñas y claves desde tu propio cerebro. O con gentes capaces de manipular las leyes de la probabilidad a niveles cuánticos y por ende de reventar los códigos de seguridad de cualquier software. Esta sería justo la clase de mundo en donde cualquier intento por encriptar las comunicaciones por Internet sería inútil, y por lo tanto, la confianza necesaria en una economía virtual se esfumaría. Una parte importante de por qué la economía virtual está sustituyendo a pasos agigantados al viejo intercambio físico de papeles y metales, es la rapidez y bajo costo de las transacciones. Si bien la rapidez en sí se mantendría, en un mundo con superpoderes el costo de las transacciones se dispararía, debido a la inseguridad de las mismas. En un mundo así, la economía virtual seguiría funcionando, pero de manera mucho más limitada que en nuestro mundo actual, a lo menos hasta que los técnicos de hardware y software descubrieran las maneras de contrarrestar los más obvios ripios de seguridad, frente a los superpoderes.

10.- Policía y empadronamiento de superhumanos.

Hoy en día, el funcionamiento de la sociedad exige que todo el mundo esté empadronado. Muchas veces se trata de un documento tipo carnet de identidad, cédula nacional de identidad, documento nacional de identidad, o con algún otro nombre parecido. En Estados Unidos no existe un documento oficial de ese tipo, pero el número de seguridad social ha llegado a cumplir una función parecida. Una de las historias clásicas de superhéroes es que cada cierto tiempo, alguien propone registrarlos y empadronarlos, lo que suele ser equiparado con la Alemania nazi o poco menos. Y sin embargo, en un mundo en donde personas en apariencia normales y corrientes son verdaderas armas de destrucción masiva ambulantes, ésa es la única alternativa de mantener controlados a los potenciales criminales. Por motivos mucho menos conflictivos, solemos mantener registros estatales para un montón de cosas: de propiedades inmuebles, de registros motorizados, de personas autorizadas para ejercer tales o cuales oficios de importancia pública... Y no debemos olvidar que los superhéroes mismos tienden a ser vigilantes, trabajando fuera de la ley, y con frecuencia violándola en pos de lo que ellos consideran un bien superior. ¿Quién vigila entonces a los vigilantes? Pues el Estado, en representación de la sociedad y del bien común, de la misma manera en que lo hace frente a los criminales comunes y corrientes de nuestro mundo real (¿oigo a un liberal en la última fila toser porque "el Estado es ineficiente"...?). Al final, los tipos con superpoderes estarían tan fichados como los judíos con una estrella de David bajo la Alemania nazi... y lo aceptaríamos por nuestra propia seguridad.

11.- El sistema carcelario sería diferente.

Hoy en día, mantenemos cárceles de alta seguridad para los delincuentes más peligrosos. Solemos olvidar que las cárceles, en cuanto tales, son un invento relativamente moderno, y no van más allá del siglo XVIII. Antes que eso, el lugar de encierro eran los calabozos ubicados bajo los cuarteles, tribunales, palacios, y otros edificios con una cierta función pública en donde hubiera guardias que pudieran vigilar, y la detención era sólo hasta determinar qué hacer con el pobre infeliz que ahí cayera: torturarlo, mutilarlo, ejecutarlo, etcétera. Edificios como la Bastilla o la Torre de Londres, que funcionaran únicamente como cárceles, eran temidos justo por eso, por su carácter increíblemente excepcional. Pero nuestro actual sistema carcelario sería inmanejable en un mundo con superhéroes. Construir muros de piedra, después de todo, es inoficioso contra tipos con superfuerza, o que pueden volar, o quién sabe qué más. En un mundo de tipos superpoderosos, seguramente las únicas maneras de lidiar con criminales de este tipo sería mantenerlos eternamente sedados en un pabellón de hospital, y alimentarlos con suero vía intravenosa... o reimplantar la pena de muerte, y así no tener que hacer inversiones millonarias en cárceles reforzadas. De lo contrario, nos veríamos enfrentados a un escenario tipo el mítico Asilo de Arkham en las historias de Batman, del cual los criminales se fugan día sí y día también, casi como pasatiempo, hasta el punto que uno se pregunta cómo es que no han reforzado o cerrado un lugar tan poco seguro.

12.- Muchos deportes perderían la gracia.

Parte importante del encanto que tienen los deportes, es que los seres humanos compiten más o menos en igualdad de condiciones. Cierto, a veces suceden cosas como que el equipo de fútbol de Nauru debe medirse con el de Brasil, y se tiene que comer una ensalada de goles. Pero por lo general, hay cierta justicia en el enfrentamiento porque, dejado de lado el tema del doping, el grueso de los atletas tienen más o menos las mismas condiciones. Sin embargo, ¿qué pasaría con los 400 metros planos si un competidor es un supervelocista tipo Flash o Quicksilver? ¿Qué sucedería con los clavados del básquetbol si un superhéroe es capaz de volar? ¿En qué quedaría el boxeo si uno de los contendientes es Hulk o la Mole, por mucho que se creen categorías especiales según el peso del boxeador? ¿Y cómo podría ser justo un duelo de lucha grecorromana si uno de los contendientes es el Hombre Plástico? Algo de eso veíamos en la película Los Increíbles, cuando el chiquitín de la familia se mete a velocista de fondo. Por supuesto, siempre se puede prohibir la entrada a tales o cuales deportistas a tal o cual deporte, pero un deporte en que se prohíbe la entrada, como que pierde un poco la gracia, porque ya no es posible admirar a un atleta por ser el culmen de la raza humana en su especialidad, si para eso tuvimos que crearle un ghetto en donde los tipos superpoderosos no pueden medirse con él. O de cómo los deportes con deportistas que son gente corriente y sin superpoderes, tendrían tanto encanto como los juegos deportivos especiales para discapacitados en la actualidad. Y si les pareció que mi comentario fue poco correcto en lo político, entonces hagan un poco de autocrítica: ¿cuántos de ustedes se sientan a ver esos juegos deportivos especiales? Yo no, pero eso porque no veo deportes de ningún tipo en primer lugar, pero, ¿y el resto de ustedes...?

13.- Los tipos superpoderosos se apoderarían del Gobierno.

Si existen suficientes personajes con superpoderes allá afuera, éstos tendrían increíbles ventajas comparativas para la lucha por la supervivencia en el interior de la sociedad. El caso más obvio es el telépata capaz de leer mentes, y aprovechando esta capacidad para robar secretos de las personas y extorsionarlas, o si puede influir en ellas, obligarlas a hacer tales o cuales cuestiones. Pero no se necesita necesariamente de esto; un tipo con superpoderes podría hacer una inmensa fortuna personal por medios perfectamente legales, y luego usar esa fortuna para construir verdaderos imperios financieros. Para una construcción normal y corriente, como una casa por ejemplo, contratar a tipos con superfuerza y vuelo podría ser demasiado, pero la cosa cambia cuando se está tratando de construir algo como el Burj Kalifa, o el Fuerte Knox, o un pólder en Holanda; los servicios de un personaje como éste podrían avaluarse en miles de dólares la hora de trabajo. A la larga, a la vuelta de unas cuantas décadas, los personajes con superpoderes terminarían uniendo fuerzas unos con otros, en parte para defenderse de los humanos envidiosos, en parte por camaradería, y en parte simplemente para vigilarse entre sí, y acabarían formando una camarilla que se transformaría en el verdadero gobierno planetario. Más o menos en las sombras dependiendo de su número y poderío, pero gobierno planetario a fin de cuentas. Porque prueba a decirle que no, a un tipo capaz de levantar en vertical la torre de lanzamiento de un cohete espacial, él solito, a ver si ese tipo piensa que te mereces la democracia, la libertad de opinar, o ya puestos, la vida.

14.- Estaríamos plagados por sectas religiosas.

La adoración parece inherente al ser humano. Es un motor emocional poderoso, que mueve la voluntad y la fe de millones de personas, y también mueve millones de dólares, por qué no. Se trata de creer y seguir a gente que es más exitosa o más grande que uno: el Papa, Maradona, Justin Bieber. Sí, Justin Bieber es mucho más exitoso que tú, trata de vivir con eso. Y el adorado supremo que es Dios, por supuesto. Y en un mundo con superhéroes, ¿qué sucedería? Pues que los superhéroes y supervillanos encarnarían la capacidad de superación del ser humano, y por lo tanto serían verdaderos mesías ambulantes sobre la Tierra, lo quisieran o no. Algunos podrían pasar del asunto y querer vivir vidas tranquilas con sus identidades supersecretas, etcétera. Otros podrían descubrir el próspero negocio de hacerse adorar como dioses vivos, y podrían generar mercados de millones. Como una mezcla del Ozymandias de Watchmen y los tipos que te invitan a que pares de sufrir. Además, estos creyentes contarían con una ventaja: sus dioses, mesías, profetas y santos existirían en la realidad, no serían apenas estampitas pegadas en el muro, en las cuales debe creerse con la fe del carbonero. Supongamos que va un Testigo de Jehová a preguntarle a un creyente de la Iglesia de Superman acerca de si cree o no en Dios; el creyente visitado en cuestión respondería: "¡Sí, si creo! ¡Y vuela con una capa roja! ¡Yo he sido su testigo! ¡Loado sea Superman! ¿Ustedes han visto a Jehová así como yo he visto a Superman?". Aunque, eso sí, los dioses en los cuales uno debe creer aunque no los haya visto con los propios ojos, ellos tienen una ventaja sobre los superhéroes: como no los han visto, el creyente puede imaginárselos a su antojo. La misma razón por la que el Jesucristo más popular es el tipo alto, espigado, pelo castaño y ojos azules, cuando el personaje histórico, si era hebreo de la Palestina del siglo I, es probable que fuera más moreno, narigón y de rostro ancho, más semita en una palabra. Si usted tuviera a Superman delante suyo, no podría cambiarle la raza. Por eso, el superhéroe más exitoso en crearse una religión es Kira de Death Note: porque hasta el final, e incluso después del final, casi nadie sabe quién realmente es.

Después de todo lo anterior, la visión clásica de los mundos superheroicos según la cual éstos serían como la realidad, pero con tipos enfundados en trajes de lycra, resulta quizás un poco ingenua. Lo que no hace dicho material menos disfrutable, por supuesto. Después de todo, a veces una buena fantasía es mejor que la realidad...

9 comentarios:

Martín dijo...

Buen análisis... El último punto me recopdó a las historias del reino de supermanes (cuando andaban 4 supermanes sueltos después de la muerte del verdadero), y en un momento se enfrentan el Hombre de Acero contra el Erradicador, pero no solos, ya que sus fanáticos religiosos también se enfrentan entre ellos (o por lo menos les hacen barra, con frases como "¡golpéalo con tu martillo sagrado!"). Creo que en eso sí acertaron los cómics...

Pascual Medina dijo...

1- no existiría el seguro. Probablemente el gobierno se encargue de la devastación.
2- esto me hace pensar una idea horrible: que las funerarias pagaran a los supervillanos. Como sicarios de la muerte.
3- si es lo mas viable. En realidad podrían contratar a personas superpoderosas para la construcción y evitar así una mayor proliferación de villanos.
4- eso depende. Podrían vivir en estaciones espaciales. Puede haber un gran negocio inmobiliario.
5- puede ocurrir en los innumerables búnkeres de los países mas desarrollado. Hay que recordar que la tecnología es neutral... Pero no tan barata.
6- lamentablemente seria así, pero bueno la gente común no creo que se quede sentado viendo a un devastador de ciudades haciendo lo que le de la gana.
7- bueno, en ese caso no habría gente comun. Seriamos inmortales.

Pascual Medina dijo...

8- los generadores y baterías seria un buen comienzo.
9- me imagino que internet solo seria un medio de comunicación (osea tendría facebook o youtube) que no tendría relevancia alguna en la economía global. estaría mas restringido.
10- incluso la asistencia de un terapeuta tendría que estar especializada. No me imagino al departamento de homicidios contratando a wolwerine o a venom.
11- se podría gastar dinero en la criogenizacion o mandándolos al espacio exterior en cápsulas.
12- podrían existir nuevos deportes en donde estas personas demuestren sus capacidades.
13- seria una camada de racistas y/o fascistas si realizaran tal acto. Esto me hace acordar a injustice.
14- es muy relativo. El problema radicaría en la alta concentración de personajes superheroicos y como la mitología de cada uno de ellos puede o no impactar en la sociedad. Y también esta el recambio generacional.



Ludovico Luchesi dijo...

1. No necesariamente, si los superhéroes buenos pueden construir lo destruido por los malos. E incluso los malos podrían construir nuevas cosas aunque sólo fuera para no gobernar sobre puras ruinas. Eso deja los costes neutros, si las empresas firman contratos de asociación con los buenos...o incluso con los malos.

2. O desaparecerían, ya que si no es posible encontrar un cadáver en particular entre tanto muerto, y comoquiera que el deudo quiere enterrar a SU muerto y no a otro muerto distinto, tal vez desaparecieran del todo. (No vale un contrato como el del caso 1 porque ni los buenos podrían por más poderosos que fueran encontrar cadáveres que probablemente fueran pulverizados ni los malos tendrían interés en hacerlo).

3. Bastante probable.

4. Igualmente.

5. Definitivamente.

6. Sin duda, pero quizá terminara acabando con los malos y dejando sólo a los buenos. Piénsenlo: si esa tecnología se alía con los poderes de los buenos, tal vez se terminara exterminando a los malos del todo. (¿Oigo a algún anti imperialista acusando de genocidio a los países desarrollados por ser los únicos capaces de desarrollar esa tecnología y usarla para exterminar a los pobrecitos supervillanos como raza no humana igualito que como acusan al ejército americano de exterminar a los pobrecitos miembros del Al Quaeda?).

7. O tal vez se habría desarrollado una nueva tecnología genética especializada en genes super. Incluso se podría darles super poderes a todos los seres humanos mediante una vacuna super...y entonces todo quedaría igual que al principio.

8. Definitivamente.

9. Definitivamente también.

10. Es que el estado es ineficiente; seguramente esa función la desmpeñarían empresas privadas y lo harían mucho mejor, ya que sería un negocio muy rentable. ¿Cuánto estarían dispuestos a pagar por ese servicio? Pues eso. Je je je.

11. O desaparecería. Tal vez se hicieran exilios al espacio. O quizá como los buenos cooperarían, seguramente los ciudadanos de la botella de Kandor de Supermán, les darían a los humanos el modelo de envío de criminales a las zona fantasma...que no por nada, creo que fué el invento hecho por Jor El padre de Supermán.

12. No necesariamente, si sólo los organizaran los superhéroes. Un combate de boxeo entre Hulk y la Mole, o de 1.000.000. de metros planos entre Supermán y Flash, sería algo así como una champions leage convertida en superleage. A lo mejor los malos se vuelben buenos al ver que así pueden conseguir la aprobación social y los millones de Cristiano Ronaldo, porque si lo consiguen...¿Para qué ser villano en primer lugar?

13. Por eso es que el estado es ineficiente: ¿Cómo lo haría ese estado para hacer el punto 10?

14. Y sería una teocracia, es decir un gobierno religioso ya que Dios gobernaría.






Seanna dijo...

Ya puedo ver el marketing de esa era imaginaria: los superhéroes y villanos pegándose enfundados en trajes de licra con logos de Coca-Cola y Nike, xD.

Cesar Cuevas Rueda dijo...

Como en la película “Los hombres misterios" de Ben Stiller.

Ludovico Luchesi dijo...

En realidad, sólo los buenos levarían las marcas de Coca-Cola (o lo que fuera) Darles el logo a los malos sería mala imagen.

Marketing elemental. No querrás que tu compañía se asocie en la mente de tus clientes con la imagen de Lex Luthor o Galactus.

Pascual Medina dijo...

Depende. El marketing te puede vender un villano... Si esta acompañado del héroe y si puede venderse su imagen. Si solo es un héroe por sus hazañas entonces es imposible.

Ludovico Luchesi dijo...

Esa es la mercadotecnia de las historias de ficción, donde el villano debe ser llamativo para vender la historia. Aquí se esta suponiendo por un momento que los súperhéroes y súpervillanos existan no en la ficción, sino en la vida real, y los efectos de esa coexistencia en el mundo que sería "real" en ese caso. Y en ese mundo ninguna empresa querría que su imagen se asociara a la del villano realmente existente.

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