domingo, 29 de enero de 2017

Aristóteles: 2400 años (2 de 2).

Descarada copia romana de un busto original griego de Aristóteles. Faltos de vergüenza que eran estos romanos, en eso de hacer arte...
En 2.016, se cumplieron 2.400 años exactos y cabales desde el nacimiento de Aristóteles, uno de los más insignes filósofos de todos los tiempos. ¿Y qué se nos ocurrió hacer aquí en la Guillermocracia? Pues ponernos a explicar sus ideas filosóficas, y ponernos así a tiro de toda la industria filosófica emperrada en que reverenciemos la Filosofía como una forma de conocimiento o cuestionamiento superior, o algo así. Así de valiente somos por acá. En la primera parte del posteo hablábamos un poco de la vida, pasión y milagros de Aristóteles, y esbozábamos sus principales ideas acerca de la Lógica, algo inevitable considerando que Aristóteles usó sus investigaciones lógicas como escalinata para arribar a lo que de verdad le interesaba: construir una Metafísica. Y es aquí, en donde las cosas se vuelven realmente esotéricas. Porque Aristóteles da vueltas y más vueltas, tratando de que sus benditas proposiciones formales lleguen en algún minuto a tener substancia. Y lo que logra extraer de su doliente encéfalo son... más proposiciones formales. ¿Hay algún punto en que pueda dar el salto más allá? Aristóteles cree haberlo encontrado en su Teoría de las Cuatro Causas: la forma, la materia, el motor y el fin. O mejor dicho, en una de esas cuatro causas: el fin. Vamos a ello.

Para Aristóteles, la causa final viene a ser el Bien. Esto, porque nadie hace las cosas para obtener un resultado negativo. Si hacemos un pastel, es para deleitarnos con él. Y si lo hacemos y le echamos veneno para desembarazarnos de alguien al estilo Agatha Christie, es porque... bien... lo consideramos un bien, de alguna retorcida manera. Como suele suceder, las teorías optimistas sobre el mundo tienen problemas para explicar el Mal; Aristóteles de todas maneras ofrecerá su propia explicación. Según él, de que cuando surgen algunas cosas, de las mismas salen accidentalmente otras cosas distintas. O sea, los pasteles son buenos porque son ricos y alegran la vida, pero accidentalmente, alguien puede cocinar un pastel y echarle veneno para desembarazarse de alguien al estilo Agatha Christie. Pero aunque eso es algo malo, los pasteles siguen siendo buenos porque... son ricos y alegran la vida. El pastel es la forma de la harina, y las formas no son ciento por ciento perfectas. Pero por el minuto, gracias a su idea de que el fin último es el Bien, nos acercamos a un concepto carísimo a muchos defensores de Aristóteles, en particular los teólogos escolásticos: el Primer Motor, la Forma Pura, el Motor Inmóvil. Me imagino que ven hacia dónde marcha esto.

Ya estamos llegando hasta la parte más épica de Aristóteles: su Cosmología. El Estagirita presupone que existe un infinito, porque de otra manera serían inconcebibles cosas como las magnitudes matemáticas o el paso del tiempo. Pero el infinito no puede tener un soporte material porque... bien, si existiera algo infinito entonces no existiría nada más. Entonces, si el infinito no existe en forma concreta, formado, como acto, entonces debe existir como mera potencia. Lo infinito es por lo tanto lo imperfecto, incompleto o inacabado. Es en ese infinito en donde encontramos el espacio y el tiempo contra el cual ocurren los movimientos que llevan de la potencia a los actos.

Ahora bien, ya hemos mencionado que las cosas individuales son una forma respecto de una materia más o menos genérica. Pero eso significa que existe una materia inmutable, sobre la cual las características específicas, los accidentes, varían. Aquí tenemos la distinción entre lo esencial o substancial por un lado, que es inmutable, y los accidentes. He aquí la naturaleza, concepto que desde ese entonces ha gravitado sobre la mentalidad occidental para los más variados fines. Cuando los teólogos españoles seguidores de Ginés de Sepúlveda afirmaban que los amerindios eran naturalmente inferiores y por tanto destinados a esclavitud, usaban la expresión naturaleza en toda la palmaria dimensión aristotélica del término: o sea, esa supuesta inferioridad de los amerindios es algo eterno e inmutable, parte del orden cósmico de las cosas. Visto de esta manera, es buena cosa haber nacido blanco y cristiano como Ginés de Sepúlveda, y no amerindio y pagano. También dio origen a la doctrina del Derecho Natural, que ha permeado de una manera u otra todo el devenir jurídico de Occidente hasta, por lo menos, el siglo XX, y sigue dando coletazos cada vez que algún reaccionario sigue fastidiando con sus intentos de imponer la pechonería ultramontana a la gente que quiere vivir feliz y sin hacerle daño a nadie. Es de Derecho Natural, según estas gentes, por ejemplo, que el matrimonio es entre hombre y mujer, y por lo tanto, el matrimonio homosexual no es matrimonio porque... no es natural. Muy aristotélico, pero poco convincente.

¡Hey, que yo no tengo la culpa de que ustedes sean esclavos! Un sabio griego llamado Aristóteles decía...
Ahora bien, la naturaleza tiene un principio interno que la lleva a cambiar, de la potencia al acto, de la materia a la forma. Y ese movimiento es siempre vida, armonía, belleza y bien, y vivan los hippies. ¿Qué pruebas tenemos de esto? En un movimiento poco característico de Aristóteles, éste se limita a decir que... es evidente que es así, esto no necesita prueba, si no lo ves, es que eres un ciego de capirote. Lo dicho, hippismo puro. La naturaleza entera aspira a pasar de la materia a la forma, a alcanzar los fines para los cuales existe, que es el bien, recordemos, etcétera. La naturaleza es por supuesto inmóvil porque nunca cambia... sólo que cambia cuando va pasando de materia a forma. La harina no cambia, pero sí cambia cuando es horneada y pasa a ser un pastel... o algo así. Para entender esto, recordemos que la potencia y el acto son lo mismo, según Aristóteles, sólo que antes de cambiar y luego de cambiar; es un "devenir según la esencia" o algo así. Por supuesto, nosotros podríamos decir que ese principio interno no está probado y a lo mejor no existe, y la explicación de todo esto es diferente, pero será que somos unos incrédulos de porquería, ávidos de aguarle la fiesta de los 2.400 al pobre viejo.

Ahora bien, todo móvil necesita siempre un motor. Pero a su vez, ese motor es un móvil que debe necesitar a su vez un motor, que a su vez... creo que se entiende. El universo entero entonces es un montón de motores, el sueño húmedo de un mecánico de Fórmula 1, y cada uno de esos motores es movido por un motor anterior. Pero como esto no puede llegar hasta el infinito, entonces debe haber un Primer Motor que es un Motor Inmóvil. ¿Por qué debe haber un límite, por qué no puede haber una regresión infinita? Pues... quién sabe. Yo no veo problema lógico con esto, siendo que el universo en sí parece que es infinito. Pero Aristóteles lo encontraba falto de lógica por alguna razón, así es que existe un Primer Motor Inmóvil. Este es la Causa Primera, a partir de la que derivan todas las demás. Es también un Primer Motor que es inmóvil, o sea, que no se mueve hacia ninguna parte, y además eterno, o sea, que llena todo el infinito del tiempo. Por lo visto, Aristóteles parecía tenerle miedo al infinito y por eso predicó un Primer Motor en vez de una sucesión infinita de éstos, y acto seguido, dijo que ese Primer Motor es infinito en el tiempo y el espacio. Congruencia, señor Aristóteles, congruencia. Este Primer Motor también es acto, un Acto Puro, porque es la única manera en que puede activar otros motores para pasar de potencia a acto, etcétera, porque lo que es en potencia, es, pero sólo en potencia.

Por supuesto, aunque hoy en día tendemos a ver a Aristóteles como confrontando a su maestro Platón, es fácil ver que hay más de algún punto de contacto entre ambos. El propio Aristóteles se confesaba más bien platónico. Y en realidad, ambas filosofías no difieren mucho; la de Aristóteles es más alambicada, más plomo a tierra, con más ínfulas lógicas, pero en realidad es un refinamiento del Platonismo. Al último, se trata de la vieja aspiración de los filosófos de entonces y ahora y siempre, de encontrar una única respuesta a todo el universo, que ojalá sea lo suficientemente corta como para imprimirla encima de una polera. Para Platón, la respuesta estaba en el Mundo de las Ideas. Platón creía que éste era eterno, inmaterial, etcétera, y las cosas perecederas de esta tierra no importaban porque eran aspectos más o menos ilusorios de esa eternidad. Aristóteles, tres cuartos de lo mismo: tanto darse vueltas respecto de las reglas del razonamiento lógico, y todo eso, ¿para qué? Para acabar afirmando que todas las cosas terrenales son accidentes, lo que importa es la substancia, y esa substancia tiene una naturaleza que remata en un Primer Motor Inmóvil, que es eterno, inmaterial, etcétera. Al final, en ambos casos tenemos una doctrina que es a un tiempo dualista, en que existen dos realidades, pero al final monista, porque de esas dos realidades, la realidad material está subordinada o supeditada de alguna manera a la otra realidad, sea el Mundo de las Ideas o sea el Primer Motor Inmóvil.

Al final, dejando de lado los accidentes de ambas doctrinas y yendo a la substancia de éstas, por usar la nomenclatura aristótelica, son esencialmente lo mismo, un intento o pretensión por escribir la fórmula de la realidad arriba de una camiseta playera. Una importante cuota de filósofos posteriores caerá en esta misma trampa una y otra vez: lo que Platón buscó en el Mundo de las Ideas y Aristóteles en su Primer Motor inmóvil que es a su vez un Acto Puro y la potencia de todos los otros actos, los teólogos medievales lo encontrarán en Dios, Descartes en su propia mente solipsista, Kant en su cosa en sí del mundo numénico, Heidegger en su Ser, Wittgenstein en eso que puede ser mostrado pero no dicho, etcétera. Lo que todas estas elucubraciones dejan de lado, es justamente la realidad: la observación, la experimentación, la formulación y contrastación de hipótesis. Es siempre mucho más simple y seguro tratar de deducir la naturaleza de la realidad desde un sillón, que ponerse la bata de laboratorio y salir a interrogar a la naturaleza. Eso es lo que hacen los científicos, y por eso, de manera cada vez más prominente a partir del siglo XVIII, es lo que ha ido separando a la ciencia de la Filosofía, hasta dejar a la misma enclaustrada en los púlpitos universitarios. En la época de Aristóteles, la cosa tenía un pase porque la ciencia estaba tan en mantillas, que en Medicina todavía se creía en los cuatro humores, en Astronomía se debatía si la Tierra o el Sol estaban en el centro del universo, y la Física se explicaba por motores que arrancaban de motores que arrancaban desde un Primer Motor Inmóvil. A lo menos, ya lo hemos dicho, Aristóteles se gana un aplauso porque aparte de todas estas elucubraciones, se dedicó a una entusiasta serie de investigaciones en lo natural y social, que lo convirtieron en uno de los grandes eruditos de su tiempo. Otros filósofos posteriores, conviviendo con más desarrollo científico a su alrededor, tienen menos excusa.

"Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías?" (Jorge Luis Borges... ¿contestándole acaso a Aristóteles y su famoso Primer Motor?).
Nos vamos a dejar fuera toda la teoría del alma de Aristóteles para no alargar en demasía lo que ya viene siendo un ladrillazo de los buenos. Digamos, eso sí, que Aristóteles pone un cierto énfasis en nuestra libertad ética, y nuestra consiguiente responsabilidad... y los problemas que afrontamos entre esas cosas y nuestros impulsos irracionales. Pero de todas maneras, la visión aristotélica del ser humano tiende a ser más bien benevolente. Según él, nuestro fin último es la eudaimonia, y les descargo a ustedes en los cráneos el término griego porque, en realidad, no tiene traducción al castellano; habitualmente se lo traduce como felicidad, pero aunque esto no es falso, sí que resulta impreciso. La palabra eudaimonia (εὐδαιμονία) está compuesta de εὐ- ‎(eu-, o sea, "bueno") y δαίμων ‎(daímōn, o sea, "espíritu"); una traducción literal significaría tener un buen espíritu, o bien tener una buena disposición vital. Fiel al ideario griego de autorrealización individual, diríamos que la eudaimonia es el adecuado florecimiento del espíritu humano en cada persona. A su vez, este florecimiento se vincula a una cierta serenidad de espíritu. Es posible que un tipo en su casa y con su familia sea tan feliz como un tipo amasando millones de dólares en transacciones bursátiles de vértigo, pero nosotros vincularíamos la eudaimonia más con el primer personaje, que con el segundo, en términos aristotélicos por lo menos, porque eudaimonia y una vida de vértigo son por definición opuestos.

Traigamos a colación toda la metafísica aristotélica: recordemos que la naturaleza tiende siempre a un fin, y se define por éste. Ahora, por naturaleza el ser humano es racional, ésa es su característica específica. Por lo tanto, según Aristóteles, la racionalidad humana sirve para alcanzar la felicidad. Ahora bien, como lo más racional es ser virtuoso, entonces al final termina siendo que una vida de virtud, lleva a la felicidad. Si encuentran todo esto demasiado idealista, no me digan nada: por favor, no maten al mensajero. Por supuesto, el conocimiento es una virtud racional, por lo que de ahí es posible concluir que una vida de conocimiento lleva a la virtud, y ésta a la felicidad, la famosa triple identidad que predicaba Sócrates en su día. O la enésima justificación de que la vida contemplativa y filosófica es la mejor vida posible; de autojustificaciones está hecha la existencia humana. Por lo que se sabe, Aristóteles parece haber aplicado en la práctica sus teorías; más allá de accidentes por aquí y por allá, no parece que el hombre haya tenido una vida excesivamente infeliz. Y ya sabemos que no debemos mirar a los accidentes sino a la naturaleza, Aristóteles dixit.

Por supuesto, hay una conexión entre el bien y la belleza. Recordemos: todo en la naturaleza tiende a sus fines. Y la belleza es un fin, por supuesto; si no me creen, díganme si no prefieren que su galán sea Chris Hemsworth o su chica sea Candice Swanepoel en vez de, digamos, el vecino o la vecina feuchos promedio, y díganme si no se visten y arreglan para verse más bonitos o más feos. Así es que lo bueno es bello y lo bello es bueno. Que a su vez, es lo racional y virtuoso. La práctica de la virtud es un arte, y la función del arte es producir belleza... ya ven para donde va. Ahora bien, la práctica de cualquier arte, el ejercicio de cualquier razón, lleva a la dominación de las pasiones, de la parte irracional, y eso se consigue con la prudencia, como el opuesto de los excesos, que se corresponden con las bajas pasiones. Por supuesto, algún burlón por ahí ironizó esta teoría, afirmando que Aristóteles era "prudente en exceso". Pero como sea, el resultado final de todo esto debe ser la sabiduría. De alguna manera.

La Teología vuelve a asomar su cabeza en este punto. A través de la sabiduría, el ser humano se aproxima a lo divino, que es la perfección de los fines. Como es el Bien y lo Bello absoluto, entonces lo divino es también el Principio y Fin de Todo, Acto Puro, Forma Inmutable e inmaterial. Y como lo divino es perfecto, entonces no puede pensar en la imperfección, y como lo único perfecto es lo divino mismo, entonces lo divino sólo piensa en lo divino. Si lo divino deja de pensar por un instante, o piensa en algo imperfecto, entonces desaparece, por lo que es imposible que lo divino deje de pensar en sí mismo. Si lo hiciera, entonces desaparece el Primer Motor Inmóvil y el Fin de Todo, y con él, todo lo que existe se desvanecería en la nada. Por supuesto, un ser divino que sólo piensa en sí mismo, o más aún, que piensa en el pensar puro, que sería lo más perfecto de lo perfecto, es... un ser divino que no parece un ser demasiado divino, que digamos. Es un pastel, la más perfecto de las formas que llamamos pasteles confeccionados con esa substancia que es la harina, y que sólo se preocupa de su propia pasteleidad. No prueben ustedes a rezarle, porque esa voluntad divina no tiene voluntad para nada que sea fijarse en ustedes o cualquier otra cosa de este mundo inmaterial. Claro está, los teólogos musulmanes y cristianos posteriores que adaptaron a Aristóteles, tuvieron problemas mayúsculos en este punto. Un Dios que se dedica todo el santo día a pensar en el pensar en vez de, ya saben, acceder a las plegarias y defender a sus fieles, es uno que no es fácil de vender a las masas desesperadas por un poquito de misercordia divina.

El más perfecto de los pasteles, Primer Pastel Inmóvil y el Fin de Todos los Pasteles, Forma más perfecta de la Harina, pensando en su propia pasteleidad.
No necesito decir que toda la exposición anterior es enormemente tosca, y plagada de lagunas por todas partes. Aristóteles era un pensador sutil que se daba cuenta de los problemas intelectuales que iban apareciendo en su camino, y debe dársele crédito por resolverlos como mejor podía. También, por otra parte, y creo que no necesito decirlo, el hombre ha generado una enorme industria de escritos posteriores. Aristóteles ha atraído a muchos pensadores posteriores gracias a sus denodados esfuerzos por darle precisión a sus ideas, precisando conceptos, categorías, etcétera, lo que le confiere un cierto rigor a sus ideas. También ha sido odiado por lo mismo: Aristóteles debe ser el filósofo más envidiado por la posteridad. Platón es fácil arrumbarlo a un lado, tachándolo de místico encubierto, o acusarlo directamente de totalitarismo como lo hace Karl Popper, pero con Aristóteles y su batería de categorías y conceptos, eso resulta más difícil. Al igual que Kant y su interminable retahíla de categorías, Aristóteles suena lógico; que lo sea en verdad, es harina (o pastel) de otro costal. A lo largo del texto he mencionado algunos problemas obvios con Aristóteles. Hay otros, claro está. Pero estos dos posteos han pretendido ser un repaso sumario, no una tesis doctoral. Esto es la Guillermocracia y no la Cátedra de Filosofía de la Universidad de Conjeturalandia, después de todo.

Pero volviendo desde el Primer Motor Inmóvil a nuestra tosca realidad. Alejandro Magno, como decíamos, falleció en 323 a.C. El poder quedó en manos de Pérdicas, pero ya se hacía evidente que los generales de Alejandro iban a sacar los cuchillos para quedarse con el botín; las guerras subsiguientes por el control de los dominios alejandrinos iban a durar durante las cuatro décadas siguientes. En medio de todo esto, estaba fresca la conquista de Grecia por parte de Alejandro, y su dominio político y militar en tales tierras había durado apenas década y media. En varias ciudades helénicas, los partidarios de rechazar a los macedonios cobraron fuerzas. Aristóteles juzgó prudente abandonar Atenas, en particular considerando lo que le había pasado a Sócrates seis décadas y media antes, y bajo circunstancias similares, de manera que marchó a la isla de Eubea. Allí falleció al año siguiente, en 322 a.C., sin que sepamos con claridad las causas de su muerte.

Y el legado de Aristóteles no desapareció con su muerte, como sabemos. La escuela de los peripatéticos sobrevivió. Sus seguidores fueron altamente influyentes, y siguieron conservando el sabor empírico de su escuela particular. Uno de los más destacados fue Teofrasto, que además de filósofo, fue científico y literato. Dejó para la posteridad una obra llamada Los caracteres, en donde describe distintos tipos humanos en tono de sátira: el cretino, el tacaño, el flojo, etcétera. Si pueden agenciársela, háganlo y léanla, que se pasarán un buen rato en grande con ella. En este intento de Teofrasto por satirizar a la sociedad humana diviéndola en categorías de tipos humanos ideales, resulta difícil no vislumbrar un punto de influencia aristotélica. Ya en tiempos del Imperio Romano, Aristóteles experimentó un cierto eclipse en beneficio del Platonismo, que volvió por sus fueros luego de algunos años de sequía por el desierto. Esto tiene lógica: el racionalismo y empirismo aristotélicos eran cada vez menos populares frente al misticismo y el apriorismo platónicos, en una cultura cada vez más atravesada por el misticismo oriental. Sin embargo, quizás fiel al espíritu del bizantinismo, en Constantinopla experimentó un nuevo auge, lo que fue de provecho para nosotros, porque se copiaron muchos textos aristotélicos que de esta manera llegaron hasta nosotros.

Tomás de Aquino le ofrece sus escritos a la Santísima Madre Iglesia Católica. Aristóteles aparece sentado al fondo, porque adivinen a quién se fusiló Tomás de Aquino para escribir la Summa Theologica.
En el mundo cristiano occidental, Platón fue mucho más popular que Aristóteles, en buena medida gracias a que Agustín de Hipona se basó en su propio pasado pagano platónico para escribir La Ciudad de Dios, el texto teológico seminal de la Cristiandad de la primera mitad de la Edad Media. Pero Aristóteles resucitó en el mundo islámico, que en ese entonces buscaba dotar a su fe de una cierta racionalidad. Esto duró por supuesto hasta que surgieron los inevitables conflictos entre el Aristotelismo y el Islam. Por ejemplo, según la concepción del Islam, el mundo fue creado, mientras que según Aristóteles, el mundo es infinito en el tiempo. Los pensadores más prudentes, siguiendo la prudencia aristotélica, decidieron que no valía la pena arriesgar el cuello bajo el hacha del Califa, y decidieron que Aristóteles tenía razón en todo lo que no contradecía el Corán. De todas maneras, toda la teoría del Primer Motor y de la Causa Final fueron tomados como pruebas racionales de la existencia de Alá.

A través de los traductores en la Hispania medieval, los textos aristotélicos y de sus comentaristas árabes, en particular de Averroes, pasaron al mundo europeo, e impactaron de lleno en la Escolástica. Los teólogos del siglo XIII afrontaron los mismos problemas que los musulmanes para ajustar a Aristóteles dentro del Cristianismo, y llegaron a conclusiones similares: a Aristóteles había que hacerle caso en todo lo que no contradijera la Revelación. Y si Aristóteles resultaba demasiado convincente, entonces había que creer en los dogmas cristianos por cuestión de fe, y asunto arreglado. Aristóteles encontró carta definitiva de naturaleza gracias a la Summa Theologica escrita por Tomás de Aquino, y desde ese entonces, con altas y bajas, puede afirmarse que el grueso de la Teología Cristiana ha tenido una base más o menos aristotélica. Afirmar que el Cristianismo es una de las principales fuerzas modeladoras de nuestra civilización occidental es un sobreentendido, de manera que si afirmamos que el Aristotelismo tiene un rol central en la mentalidad occidental moderna, no estamos demasiado lejos de la verdad. Cualquiera que haya estudiado Derecho y se haya enfrentado a la teoría de la causa, o haya oído hablar de elementos esenciales, naturales y accidentales de los actos jurídicos, sabe que Aristóteles todavía planea encima de sus cabezas, aunque no conozcan la identidad de esa sombra encima suyo.

Pero también Aristóteles dejó un legado un poco más intangible, que se relaciona directamente con la ciencia moderna. Aristóteles enseñó, de manera indirecta, que las más grandes cuestiones universales pueden ser resueltas por medio de la lógica y el pensamiento racional. A veces Aristóteles no era demasiado lógico o racional, por supuesto, pero lo importante es el ejemplo: debemos tratar de pensar sobre las cosas, investigarlas, analizarlas, categorizarlas, porque en última instancia, la realidad es probablemente fácil de entender, si ponemos el esfuerzo suficiente en ello. Puede que sí, puede que no, puede que al final haya respuestas o que no las haya, pero jamás lo sabremos si al menos no lo intentamos. Resulta irónico que Aristóteles se enseñó durante siglos de manera escolástica, cuando él mismo parece haber sido enemigo del escolasticismo vacío. Aunque apuntemos los puntos flacos de sus ideas metafísicas e incluso las ridiculicemos un resto, a lo menos debemos aplaudirle la serenidad de espíritu con la cual no se rindió a los desvaríos místicos, como su maestro Platón, y se preocupó siempre de reforzar al máximo sus argumentos, así como de no darle la espalda a la investigación científica del mundo. En ese sentido, Aristóteles resulta mucho más moderno y avanzado que una buena cantidad de bípedos humanoides que andan dando vueltas allá afuera, incluso en los gobiernos o en las altas esferas de las finanzas, que viven a casi dos milenios y medio de su nacimiento, y que harían bien en tomar lo mejorcito de Aristóteles como ejemplo personal.

Aristóteles en la Crónica de Nüremberg (siglo XV). Ponerle a los personajes históricos una ropa que no cuadra con su época, no es invento de Hollywood.

miércoles, 25 de enero de 2017

"Retorno a Edén": Culebrón desde Australia y con cocodrilos.

Un culebrón con carátula de película de terror, porque... porque...
Seguramente recuerdan ustedes el episodio de Los Simpsons en el cual exhiben el capítulo en el cual Daly por fin se venga de Tommy, y los niños Simpson no pueden verlo por culpa de un nerd odioso... larga historia. Después de eso, Krusty dice: "No nos dejarán exhibir eso ni en un millón de años". En esa época, era una tragedia. Si ustedes no alcanzaban a ver ese programa especial que tanto deseaban visitar otra vez, estaban cocinados. Pero ahora con YouTube, más la siempre agradecida ayuda de esas almas piadosas que grabaron el material en VHS en su día, y ahora lo están subiendo a la red, es posible revisitar todos esos programas antiguos que uno siempre quiso ver, y por una u otra razón no pudo. Y uno de los programas más peregrinos en mi lista personal es... Retorno a Edén. Un culebrón australiano que es más o menos la respuesta austrohemisférica a clásicos como Dallas, Dinastía o Falcon Crest. Pero sólo en cuatro capítulos.

Después llegó la serie televisiva con temporadas completas, que no he visto ni tengo mayor interés en revisitar. Yo quería ver la miniserie de cuatro episodios porque, por alguna razón, a mis padres se les escapó que ese no era programa para niños, acabé viendo un par de capítulos... y me quedé con las ganas de saber cómo terminaba. Hasta ahora.

Espero que los lectores de la Guillermocracia que llegaron hasta acá buscando comentarios de anime japonés, novelas clásicas de Ciencia Ficción o sesudos estudios de Historia, no hayan leído lo anterior. O si lo hacen, que recuerden sus propios esqueletos en el armario, que todos los tenemos.

Pero entrando en materia. Retorno a Edén, cuyo título original es Return to Eden, es una miniserie australiana en tres o cuatro episodios, y lo escribo así porque parece ser que fue editada en una cantidad distinta de episodios para Australia por un lado, y para el resto del mundo por el otro. Lo normal, para las producciones de la época. Fue exhibida en 1.983, y resultó un exitazo. Tanto, que en 1.986 le dieron luz verde a la serie regular. Que no me interesa ver porque el final de la miniserie es lo suficientemente redondo como para hacer superflua cualquier continuación.

El argumento es soap opera pura y dura. Una chica llamada Stephanie Harper, es una heredera algo pasada de años, y algo feúcha, que lleva dos matrimonios fracasados a cuestas y tiene un par de hijos, y está a punto de pasar por el altar por tercera vez, esta vez con un tenista. En realidad, y de manera muy hilarante, para seguir los cánones del género, la actriz tiene treinta años, que no la convierten en una chica núbil, cierto, pero tampoco en el vejestorio que pretenden presentarnos, aunque vale considerar que hablamos en tiempos anteriores a la popularización de conceptos como el de milf o el de cougar; el tenista, eso sí, es más joven que ella, algo que causaba más escándalo en 1.983 que en la actualidad. Y si bien el maquillaje hace lo suyo para afearla, el caso es que la actriz Rebecca Gilling que interpreta a Stephanie Harper, sigue viéndose guapa, de manera que verla como vieja y fea, es algo que debemos tomarnos un poco en clave producción audiovisual anglosajona, o sea, convenciones del género que debemos aceptar para no rajarnos el tórax de risa. Después de todo, ya sabemos cómo se las gastan estos culebrones.

La miniserie trata de convencernos de que ella es una treintona fea horrible.
El caso es que el nuevo marido es un malnacido. Se va a casar con la millonaria por los millones, porque se supone que ella es vieja y fea, y además de eso, y lo que sigue es porque el tipo es un malnacido, lo dije y lo repito, resulta que a espaldas de la flamante novia tiene su lío con la mejor amiga de ella. Porque en estos culebrones, la mejor amiga está para eso, para clavarle un cuchillo por la espalda a la protagonista. Por cierto, dato de trivia, la mejor amiga es interpretada por Wendy Hughes, que años después tendría su pequeño momento de estrellato... como actriz de voz, interpretando a Francine en American Dad! En cuanto al matrimonio, por supuesto que empieza a ir mal porque es de una necesitada y de un arpío de quienes hablamos, pero Stephanie Harper todo lo sufre y todo lo soporta, porque es vieja y fea, o eso tratan de hacernos creer, y por tanto el tenista guapetón al que ha atrapado, puede ser su último boleto para subirse al tren. Y ahora es cuando viene el último paso del plan, y que es el paso que me enganchó a la miniserie cuando yo era menor de edad, en otra clara muestra de que los niños son engendros de crueldad innata: matar a Stephanie Harper. ¿El método elegido? El tenista decide hacerlo parecer un accidente, pero por accidente, no queremos decir ni gas ni veneno, que sería rápido y quizás relativamente indoloro. Esto es Australia, así es que... la arroja a los cocodrilos para que la devoren. Tal cual. Ya lo dije más arriba y lo repito aquí: el tipo es un malnacido.

El tenista: El rostro de la perfidia y la maldad.
Si esto fuera la vida real, Stephanie Harper estaría más muerta que el Cazador de Cocodrilos bailando con una manta raya, pero esto es una soap opera, de manera que ella consigue sobrevivir. Luego, es rescatada por un hombre bueno de los que aparecen en estos programas de tarde en tarde, que la ayuda de manera completamente noble y desinteresada porque esto es una soap opera y no la vida real. Luego de que el buen hombre se muere porque ya había cumplido con su rol, y además es demasiado bondadoso para este mundo pecador, Stephanie Harper ahora con el nombre de Tara Wells, usa la pequeña fortuna de éste para ingresar a una clínica para que le hagan cirugía plástica, rehabilitación, etcétera. Como es una soap opera, nadie le pide papeles, y cuando le preguntan por su familia o pasado, ella evade todas las respuestas; el médico, en vez de sospechar algo, se comporta como un caballero y respeta su secreto en vez de, digamos, denunciar la situación a las autoridades. Y este médico guapo y de barba bien recortada, empieza a interesarse en esta misteriosa mujer que ha llegado a su vida, en vez de, digamos, estar ya casado con alguna gold digger que le haya echado el lazo antes. Porque esto es una soap opera, lo repito.

El médico: El rostro (y la barba) de la santidad.
Lo que viene es predecible. Sacudida por todas sus experiencias, Tara Wells regresa convertida en un bombón ochentero, consigue enrolarse para hacer carrera como supermodelo, se transforma en una triunfadora de las pasarelas, y por supuesto, todo esto siempre sin que nadie le pida papeles. Lo que sigue despertando nuestra hilaridad, considerando que las modelos parten con cerca de quince años, y a los treinta ya están en vías de jubilación. ¿O alguien de ustedes ha visto con la misma frecuencia de antes, a treintonas como Adriana Lima o Alessandra Ambrosio? No, ¿verdad? El caso es que Tara Wells ahora está convertida en una bomba erótica, aunque todo se limita a sesiones de fotos en ropa elegante porque esto antecede en un cuarto de siglo a clásicos del destape como The L Word, Spartacus o Game of Thrones. Y en calidad de tal, comienza a acercarse a su antiguo marido, ahora supuestamente viudo, porque va en busca de su venganza, así como tratar de reconectarse con sus hijos. Y no nos olvidemos del médico, que ha quedado un poco tocado por esa enigmática mujer y va tras ella para descubrir su misterio, y cortejarla de paso, porque una cosa no quita la otra.

A pesar de todo lo que me he reforcilado a costillas de esta soap opera, la verdad es que se trata de un producto de lo más disfrutable. Debemos partir de la base, eso sí, de que estamos frente a una soap opera de raza, y por lo tanto, sigue todas las convenciones y clichés del género. No creo que nadie considere que esta miniserie es buena, pero si les gustan las historias de heroínas sufridas, malvados muy malvados y peripecias de folletín, Retorno a Edén cumple con creces. El argumento, muy en el fondo, viene a ser El Conde de Montecristo, pero con heroína en vez de héroe, y con la protagonista convertida en supermodelo en vez de millonario enigmático. Con un extraño injerto de La madrastra, de todas las posibles historias dando vueltas allá afuera, con la subtrama de los hijos que ignoran que la misteriosa nueva extraña y potencial nueva noviecita de su marido en realidad es su propia madre.

En ese sentido, la miniserie es wishfull fullfilment puro y duro. La heroína es noble de corazón, y cuando se transforma en una arpía vengativa, muy en el fondo tiene sus motivos trágicos para ello, aunque después se le va un poco la pinza y empieza a coquetearle al hombre que la ha arrojado a los cocodrilos, o planifica su venganza final con unos toques bastante escalofriantes, que hacen dudar sobre su sanidad mental. La clase de personaje hecho para vendérselo al público femenino, o a cierto sector del público femenino, para que nos entendamos. Frente a eso, los dos galanes son los correspondientes estereotipos de macho: uno es el tenista, el chico malo, que es un villano puro y duro, un narcisista que no le importa hacer sufrir e incluso matar a las mujeres, a las que usa como objetos, porque la maldad envenena y pudre el corazón, mientras que el otro es un médico casi santurrón de bueno, un tipo que es protector y se preocupa de la chica a pesar de no saber casi nada de ella, lo que no le impide hacer actos tan creepies como hacer entrada ilegal a cierto domicilio en una de las vueltas de guión, pero que se justifica porque es para protegerla a ella, y no hay ley que no deba romperse, si se trata de proteger a una enigmática mujer con un misterioso pasado que se ha metido ella misma en problemas. Y no necesito decir cómo termina el culebrón, creo yo.

La puesta en escena es lo que es, el estado del arte en la Australia de 1.983, y no se le puede pedir mucho. Trata de recrear el lujo y esplendor de lo que era Dallas o Dinastía, pero el presupuesto es claramente más pobre. Pero al menos, Australia siendo Australia, hacen buen uso de los paisajes naturales. Por otra parte, siendo la miniserie de 1.983, resulta curioso observar que la estética ya se corresponde con lo que llamamos ochentero, pero en algunos detalles, incluyendo la manera de iluminar algunos exteriores, o el modo en que el médico se acicala la barba, todavía planea la agonizante sombra de lo setentero. El resultado por supuesto mejora mucho con esto, ya que consigue verse un poquito más como alternativa al ochenterismo reaganiano puro y duro de Dinastía o Falcon Crest.

Retorno a Edén es en definitiva un ganador, no porque sea una gran miniserie ni mucho menos. Pero no tiene ninguna vergüenza ni complejo en presentarse como una soap opera de manual, además de que es muy difícil meter la pata con la vieja premisa de la chica que se venga porque su marido la arrojó a los cocodrilos, que es posible que ya fuera usada en el antiguo Egipto y se seguirá reciclando hasta que el Sol se convierta en gigante roja. Y por último, la mejor parte de todo, es una miniserie, y por tanto, relativamente corta. Cuando lo comparamos con las trece temporadas de Dallas que terminaron en un sonoro continuará que se resolvió en dos telefilmes adicionales y otra serie televisiva adicional, o con las nueve temporadas de Dinastía que terminaron en otro continuará que se resolvió en una miniserie de cuatro episodios, o las nueve temporadas de Falcon Crest, ver una serie que es esencialmente lo mismo pero con un argumento que comienza y termina en unos poquitos episodios, es muy refrescante de ver. Como dije más arriba, hay una serie televisiva que es secuela de la miniserie, pero no la he visto ni tengo intenciones de hacerlo, ni aunque la suban a YouTube. Por mí, la miniserie ya cumple con todo lo que esperaba de una soap opera de la época, y no veo la necesidad de meterme la secuela en el cuerpo.

Ya decía yo que así fabrican a las supermodelos.

domingo, 22 de enero de 2017

El cine de 2.016 según los ciudadanos de la Guillermocracia.


Este año que acaba de pasar, hicimos un experimento único en la Guillermocracia: convocamos a sus ciudadanos a opinar sobre lo que había sido el cine de 2.016. Ojalá con frases cortas. La idea era que los lectores nos participaran sobre qué películas valía la pena ver, y qué películas no. Porque lo mismo podía yo haber elaborado mi propio ranking personal acerca de lo mejor del cine de 2.016, y hubiera quedado escrito en piedra porque yo así lo digo. Lo cual hubiera sido algo déspota. De déspota ilustrado porque yo mismo soy un ilustrado, pero déspota, a fin de cuentas. Así es que optamos por este camino algo más democrático. Y estos son los resultados.

Para comentar las películas, las hemos ordenado de acuerdo a su fecha de estreno en Estados Unidos, que es más o menos el centro y Meca del cine mundial. Con una excepción, que viene desde Corea del Sur, y así la señalaremos. Lo que motiva una interesante pregunta: ¿Acaso no hay cine que valga la pena reseñar más allá? ¿Acaso los lectores de la Guillermocracia sólo ven cine de Hollywood? ¿Timidez? ¿Temor de que los apunten con el dedo si confiesan haber visto alguna película de Italia, Francia, España, Japón, Irán, Finlandia o Utah...? Misterio.

Eso sí. La idea era poner una frase corta. Lo que obtuvimos fue... algunos cumplieron, y lo agradecemos. Otros en cambio se largaron a dejar el equivalente de varios testamentos bíblicos apilados. Debería haber introducido tijeras, y estuve tentado de hacerlo, pero al final preferí publicar los comentarios completos, porque de todas maneras quienes comentaron fueron más bien pocos. Pero si más gente se hubiera subido a la iniciativa, no me habría quedado más remedio que echar a andar la máquina podadora. Así es que, de repetirse la iniciativa... más cortito, por favor, ¿sí?

Y dicho todo lo anterior, vamos ahora con las trece películas de 2.016 que fueron destacadas, para bien o para mal, por los ciudadanos de la Guillermocracia. Adelanto: nadie se atrevió a comentar Cazafantasmas. Y por algún motivo... la única película comentada de las cinco más taquilleras fue Rogue One, lo que deja fuera a Capitán América: Civil War, Zootopía, Buscando a Dory y El libro de la selva. Confirmando que, parece ser, aspirar a carta de ciudadanía en la Guillermocracia implica no ir a donde es popular ir. O lo que es lo mismo: esperemos que la Guillermocracia no se esté hipsterizando...

1.- Los 8 más odiados (The Hateful Eight / 25 de Diciembre de 2.015).

Con el retraso característico de las películas lanzadas a la caza de los Oscares llegó la última producción de Quentin Tarantino, su segundo Western en una racha. La película fue más o menos bien recibida por la crítica, hizo algo de caja, y fue postulada a tres premios Oscares, incluyendo uno para Jennifer Jason Leigh. Sólo ganó la Mejor Banda Sonora, para Ennio Morricone, en lo que son dos primeras veces: la primera que el maestro Morricone se lleva un Oscar después de años de ninguneo, y la primera vez en que una película de Tarantino tiene un score en forma, en vez de ser una simple recopilación de canciones cool.

  • Gaby Fonseca comentó: "la mejor pelicula que vi fue la de Los 8 mas odiados, aunque no es ni por lejos la mejor pelicula de Tarantino".


2.- Deadpool (Deadpool / 12 de Febrero).

La sorpresa del año. Mientras la franquicia principal de los X-Men parece cada vez más agotada, por los palos llegó corriendo un spin-off de relativo bajo presupuesto y con calificación para mayores de edad, acompañada por una campaña publicitaria que fue puro desmadre. La película recaudó más de una decena de veces lo que costó, y de inmediato los grandes estudios empezaron a sacar cuentas de que no es tan mala idea elevar los niveles de sexo y violencia, en un mundo lleno de películas de superhéroes descafeinadas para toda la familia. A saber si la venidera Logan hubiera obtenido luz verde como película para adultos, si no fuera por Deadpool. Y por supuesto, habrá secuela.

  • Murinus2009 comentó: "Muy divertida, necesito volver a verla para saber si es de mis favoritas, le tenía pocas espectativas por el protagonista pero me gustó".


3.- Dioses de Egipto (Gods of Egypt / 26 de Febrero).

Lo intentan una y otra vez, y no lo consiguen. Tratan de recuperar el espíritu antiguo de las películas de romanos, y los espíritus son los únicos que visitan las salas de cine. La última creación de Alex Proyas, el hombre que va a ser por siempre el tipo que dirigió El cuervo y Dark City, fue linchada allá afuera sin misericordia. Con Dioses de Egipto se abrió la temporada de caza, de lo que andando los meses llegó a ser lo que los críticos de Estados Unidos llamaron burlescamente la oleada de Summer Bomb Busters (Reventones explosivos de verano, juego de palabras con summer blockbuster, o sea, blockbuster del verano). Este pinchazo de taquilla en su minuto pareció monumental: poco sabíamos de lo que se iba a venir todavía más adelante...

  • Murinus2009 comentó: "Entretenida, bien elaborada, buenas actuaciones, creo que quieren hacerla franquicia, si lo logran, yo iré a ver las que salgan".


4.- Batman versus Superman: El origen de la justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice / 25 de Marzo).

En 2.013, El Hombre de Acero fue estrenada de manera un poco tímida, sin saberse a ciencia cierta si iba a funcionar o no, en particular luego del fiasco de Linterna Verde en 2.011. Tres años tardaron en estrenar una secuela, que además debía presentar al nuevo Batman, armar el camino a la Liga de la Justicia, dejar contento a los fanáticos, y hacer caja. ¿Quién dijo estrés...? La película hizo un montón de dinero, pero con unos costos de producción y publicidad lanzados por las nubes, estuvo al borde de transformarse en otro fracaso económico. En ese tiempo el Universo Extendido DC llevaba apenas dos películas, y ya quedó colgando al borde de la cornisa, con la entonces todavía futura Escuadrón Suicida como última carta de salvación...

  • Cidroq comentó: "¿Why so serious?, pudo haber sido mucho más con un tono má ligero".
  • Murinus2009 comentó: "Me pareció entretenida, pero no creo que se vuelva de mis favoritas, el diseño de Doomsday se me hizo desproporcionado: mucho torax y brazos y pocas piernas, y fue facil vencerlo, un Lex Luthor bastante de opereta".


5.- El extraño (The Wailing / 12 de Mayo, fecha de estreno en Corea del Sur).

La única película hecha fuera de Estados Unidos, que se abrió paso hasta el listado de cine comentado por los ciudadanos de la Guillermocracia. Esta es de Corea del Sur, lo que significa una distribución limitada y no demasiada publicidad. Aún así... 98% de aprobación en Rotten Tomatoes. Para una película de terror, género que por lo general suele despertar la displiscencia de los críticos. Aunque desde hace varios años, y pasada la moda del terror japonés, las novedades más interesantes tienden a venir de Corea del Sur. País en el cual se vive el terror en los cines, a diferencia de su vecino del norte, que no lo necesita porque ya terrorífica es su realidad...

  • Adriana Reyes comentó: "Me gustó mucho, me encantan las películas que no te explican todo como si fueras un idiota. Buena mezcla de suspenso y terror, algunas preguntas quedan sin una clara respuesta. Lo malo: los berrinches del protagonista, aunque se entiende porque es un cobarde, por cierto muy buena actuación ya que logra sobre el espectador el efecto deseado".


6.- Warcraft (Warcraft / 10 de Junio).

La gran esperanza blanca de las adaptaciones de videojuegos, subgénero fílmico maltratado por excelencia, a la espera en ese tiempo de saber cómo iba a salir Assassin's Creed. Ya de entrada, la noticia acerca de las diferencias en las visiones creativas no llamaban a confiarse demasiado. Finalmente se cumplió la maldición: la película estuvo a punto de hundirse en taquilla. Sólo salvó los muebles gracias al mercado chino. Ya sabemos cómo en los últimos años, Hollywood se ha ido transformando cada vez más en la darling del público chino, mientras ellos hacen sus propios blockbusters a imitación de los occidentales...

  • Murinus2009 comentó: "No se del videojuego, pero la cinta esta bien elaborada, la historia y actuaciones son buenas, buen desarrollo de un conflicto, hay: ambición, alianzas,traiciones, tecnología, drama".


7.- Día de la independencia: Contraataque (Independence Day: Resurgence / 24 de Junio).

Siendo la película más taquillera de 1.996, y una de las más taquilleras en la Historia del Cine anterior a Titanic, y habiendo duplicado en recaudación al segundo lugar de ese año, cuesta entender cómo es que El día de la independencia no recibió secuela antes. Se tardaron veinte años, pero la rodaron. Los resultados fueron tan cataclísmicos como la invasión alienígena descrita: otra víctima más de la racha de Summer Bomb Busters de 2.016. Después de éstos, no ha vuelto a hablarse de planes para una tercera. Pero no todo es tan malo. A lo menos, nos dio pretexto en la Guillermocracia para el posteo La (falta de) ciencia tras "El día de la independencia" y su secuela, acá en la Guillermocracia. Menos agua da una piedra.

  • Miguel Sánchez comentó: "Una secuela que llego tarde y que mejor haber dejado solo la original, exceso de efectos digitales que no compensa con un guion flojo y absurdo, mas vacíos argumentales que la anterior, nuevos con una participacion plana tanto que la pelicula seguiria sin ellos más un absurdo desenlace, lo irónico es el regreso de algunos de los protagonistas de la anterior película solo para recordarte que ves su secuela porque sin ello ves una película que no define a cual género pertenece. En otras palabras una película que se hizo para los que la vieron en 1996 (recordando que fox ya no tiene a star wars) y también para hacer plata".


8.- La era de hielo 5: Choque de mundos (Ice Age: Collision Course / 22 de Julio).

Esto será breve. Otra más para la racha de Summer Bomb Busters de 2.016. No fue un fracaso económico de por sí, y hay ruido de sables para una sexta. Pero experimentó una baja brutal de recaudación frente a las tres entregas anteriores. Para peor, había una época en la cual estas películas, cuando dejaban de rentar en los cines, seguían como direct-to-DVD, como las catorce entregas de Pie pequeño en busca del Valle Encantado, pero hoy en día, quién sigue comprando DVDs...

  • Cidroq comentó: "¡Ya chole con eso!, si la 4 pasó de panzazo, esta ya de plano implora que terminen el sufrimiento de los personajes, sobre todo de Diego, creo que ya solo queda Yamcha como personaje más ultrajado por parte de sus autores".


9.- Escuadrón Suicida (Suicide Squad / 5 de Agosto).

La suerte del Universo Extendido DC había quedado colgando de un hilo luego de que Batman versus Superman hiciera menos caja de la que se esperaba, y era tiempo de remecer un poco la fórmula. De manera que adaptaron un cómic protagonizado por supervillanos, en circunstancias que dentro del Universo Extendido DC habían presentado sólo a tres de ellos que fueran memorables, el General Zod, Lex Luthor y Doomsday, y de los mismos, dos se habían muerto. Pero lo hicieron igual. Y salvaron los muebles. Tanto, que prometieron una secuela, y además un spin-off protagonizado por Margot Robbie como Harley Quinn.

  • Murinus2009 comentó: "Igualmente entretenida, pero no creo se me haga favorita, ¿soy yo o esta cinta parece una copia de "La caida del Halcon Negro" de Ridley Scott?, incluso un derribo de un helicoptreo (un Black Hawk como en la susodicha) se ve casi igual desde una toma satelital, Harley Quinn de lo mejor, describe bien a la "Enchantress" como una bailarina sicodelica o go go, en una escena en que la Enchantress debia inspirar respeto o temor, Smith no esta tan mal ¿creen que hubiera quedado mejor Idris Elba?".


10.- Miss Peregrine y los niños peculiares (Miss Peregrine's Home for Peculiar Children / 30 de Septiembre).

La burtoníada de 2.016. Alguna vez un cineasta respetado, desde hace años que Tim Burton anda a los tumbos, con Alicia en el País de las Maravillas de 2.010 como su último gran triunfo de taquilla. Que su nuevo estreno fuera relegado a Septiembre, mes tradicionalmente asociado con películas de las cuales los grandes estudios no encuentran cómo deshacerse, ya daba mala espina. Resultado: todavía otro eslabón más en la larga cadena de Summer Bomb Busters de 2.016, ahora ya más allá del verano y entrado el otoño boreal. Después de lo cual, Burton volvió a las sombras de la misma manera en que apareció en 2.016: lenta y discretamente.

  • Seanna comentó: "Argumentalmente, nada que destacar, es la típica película para encumbrar la autoestima adolescente, con ese clásico rollo de "el elegido", sólo que no tan descarado. Visualmente normal. Dirección mediocre por parte de Tim Burton, si la hubiera dirigido cualquier otro sería más o menos lo mismo".


11.- El contador (The Accountant / 14 de Octubre).

La gran sorpresa de Batman vs Superman acabó siendo un Ben Affleck que en su día fue atacado hasta lo indecible por tomar el rol de Batman, en vez de hacer lo más lógico y sensato en estos casos: quedarse callado y esperar a ver cómo resulta, sólo por si el movimiento de piezas tiene éxito. Y al final, más allá de si gustó o no la película, Ben Affleck fue una de las poquísimas cosas que obtuvo aclamación crítica universal en ella. Lo que dejó medio en la sombra a este otro estreno discreto, un thriller urbano por el cual no mucha gente daba más de tres centavos, y que acabó teniendo un paso discreto pero exitoso por taquilla, en buena medida gracias a sus bajos costos de producción. ¿Saldrá de aquí una franquicia que compita de tú a tú con el Jack Reacher de Tom Cruise? Aunque considerando que esta película está en manos de la Warner, y la franquicia de Cruise en las de Paramount, un crossover parece descartado...

  • Murinus2009 comentó: "Actúa Ben Affleck, entretenida pelicula de accion, con un protagonista que padece Asperger, me dio la impresión de que la cinta esta pensada para convertirla en serie de tv. del tipo "Monstruo de la Semana", o minimo para hacerla una franquicia, como toda cinta de accion tiene sus partes exageradas y tramas inverosimiles, pero para mi esta bien, creo que la disfrutaría si la veo de nuevo en tv".


12.- La llegada (Arrival / 11 de Noviembre).

La entrega de Ciencia Ficción inteligente de 2.016, siguiendo una tradición iniciada por Gravedad en 2.013, de que cada año debíamos tener una de éstas. Protagonizada por una Amy Adams que parece estar en la cresta de la ola por estos días. También una película que parece haber dividido a la gente a lo amplio de todo el espectro, desde los que la califican de obra maestra, hasta los que la encontraron simplemente buena, o la acusaron de hacer trampa con el guión, o de una la tachan de plomo insufrible. En cualquier caso... nos dio pretexto para publicar La llegada: De tiempo y lenguaje, acá en la Guillermocracia, porque las cosas que nos da este buen mundo, son para aprovecharlas.

  • Martin comentó: "Excelente, aunque para mi gusto podría haber sido aún mejor. Me gustó el detalle de la profesión de la protagonista, algo poco común en una película con extraterrestres".
  • Murinus2009 comentó: "Una cinta muy buena en que el Tema Central es una de mis Ciencias favoritas: La Lingüistica, asi como otros temas Filosóficos y hasta Morales, esta creo que la disfrutaría viendola otras veces, quizá se desperdició un poco el Tema de las Matematicas y el personaje del Fisico, pero quiza seria demasiada informacion, asi esta mas que bien creo yo".
  • Gaby Fonseca comentó: "Me parecio aburridisima, y amo que intenten hacer logica una pelicula de ciencia ficcion pero no, simplemente me aburrio".


13.- Rogue One (Rogue One / 16 de Diciembre).

Otra de las grandes sorpresas del año. Star Wars tiene un historial de fracasos tratando de capitalizar su éxito en spin-offs de su historia principal: las películas de los ewoks, la película de animación de 2.008... Ahora con Rogue One, la Disney dio en la tecla, cerrando de manera apoteósica un año en que arrasaron con los cinco primeros puestos de las películas más taquilleras de 2.016, en conjunto con Capitán América: Civil War, Buscando a Dory, Zootopía y El libro de la selva, y eso a falta de saber cómo va a terminar Moana su carrera en la taquilla. Aunque el triunfo de Rogue One, eso sí, se vio ligeramente empañado con la nota triste que significó despedir el 2.016 con el fallecimiento de Carrie Fisher. No todo puede ser perfecto en este mundo.

  • Seanna comentó: "Notablemente mejor respecto al Episodio VII, aunque sin añadir información relevante a la línea principal de la saga. Eso sí, no me gustó Peter Tarkin digital, ni la nueva voz de Darth Vader, aunque entiendo que los cambios eran imprescindibles".
  • Martin comentó: "Muy buena, nada original, pero la forma en cómo está contada hace la diferencia. Tarkin está a años luz de Clu, en todo caso. Y será que la vi en inglés, pero la voz de Vader es la misma, algo más cascada, como es lógico, pero sigue siendo el gran James...".
  • Murinus2009 comentó: "Aunque antes de ver la cinta habia leido la reseña de cine9009 yo esperaba una Batalla Final mas al estilo "los 300" o "La caida del Halcon Negro", pero lo presentado en la cinta superó mis espectativas, creo que es la mejor adición a la saga de Star Wars que se ha hecho, se muestra porque es necesario combatir al Imperio, y es quizá el mejor ejemplo de cuando unos pocos lo dan Todo por una Causa Mayor a ellos, todavía alucino con una escena donde tras la prueba de un Arma uno de los personajes dice: "No hay horizonte", me parece aterradora, y muestra bien la impotencia de ser la victima en una Guerra, el final, uno de los mejores finales, no dare Spoiler, pero un final con Esperanza, esta podría volverse de mis favoritas".


Sólo resta darle las gracias a los ciudadanos de la Guillermocracia que han tenido a bien el compartir sus impresiones sobre las películas incluidas y comentadas, y dejarlos invitados para la entrega 2.017 de esta iniciativa. Porque resultó bien, por lo visto, así es que haremos el esfuerzo por repetirla. Que los dioses del cinematógrafo os sean propicios, y seguimos adelante en la Guillermocracia...

...despidiéndonos con un poco de fanservice a cargo de Scarlett Johansson en ¡Salve, César!, sólo por el clickbait:



miércoles, 18 de enero de 2017

Marbod el Bárbaro: Imago Dei - Episodio 2.


Cuando llegó el gran día, todo era nerviosismo, y desesperación. Drusila apareció con la cabeza cubierta con un velo. Como parte del ritual, Marbod el Bárbaro le pasó a Drusila un anillo de hierro, que por supuesto él mismo había forjado; la forja había consistido en que Marbod el Bárbaro había puesto el pedazo de hierro en la fragua hasta que estuviera al rojo vivo, después lo había sacado, y lo había mirado feo, por lo que el pobre pedazo de hierro, muerto de miedo, se había hecho anillo. ¿Y por qué es esto posible? Porque él es… ¡¡¡MARBOD EL BÁRBARO!!!

Luego, vino la parte de la ceremonia en que se sacrifica un animal en homenaje a los dioses. De manera que hicieron pasar a un buey, que Marbod el Bárbaro agarró por los cuernos, retorciéndolos hasta romper las vértebras del cuello; luego, encomendándose a los manes de sus ancestros germánicos, cogió un hacha y descargó un golpe en el animal, y luego otro, y luego otro más, mientras la sangre saltaba y lo embadurnaba todo, y las vísceras empezaban a deslizarse, y el intestino roto soltaba restos de pasto semidigerido y con olor a heces, hasta que otra persona detuvo a Marbod el Bárbaro, quien jadeaba ahíto de sangre, y lo convenció de que era mejor dejar así lo que quedaba de buey. Un pedagogo, esclavo encargado de la enseñanza de los niños, aprovechó la escena para demostrar que los rumiantes tienen no un estómago sino cuatro, porque matar un buey sólo para dictar una clase, suele ser algo oneroso, y por lo tanto, no es muy frecuente que los pedagogos lo hagan.

Como ambos contrayentes vivían en la misma casa, no hubo desfile con antorchas por parte de la novia a la casa del novio. Pero sí hubo intercambio de antorchas y de cuencos de agua, para cumplir con el rito de aquae et ignis communicatio. Finalmente, ambos estrecharon las manos, dextrarum iunctio, y para simbolizar la fidelidad eterna de Drusila a Marbod el Bárbaro, ella recitó la fórmula clásica:

Ubi tu Gaius, ego Gaia.

Con lo cual, Marbod el Bárbaro y Drusila pasaron al interior de la casa, para que él procediera a desatar el nudo en la cintura que ella se había amarrado como parte del ritual. Los invitados se retiraron entonces, preparándose para el banquete ritual que habría de venir al día siguiente.

En estos menesteres es que apareció corriendo un rapaz, que se metió a toda carrera a la casa. Nada más entrar, vio a Marbod el Bárbaro en plena labor de… digamos… desatar el nudo alrededor de la cintura de Drusila. Con el impacto, perdió el habla.

– Eh… er… ¿Qué pasa? – preguntó Marbod el Bárbaro.

– Eh… eh… es que… bueno… tengo un mensaje, de un tal Multum Bibere Bonum – dijo el rapaz, recuperando el habla. – Dice que vienen los pretorianos para acá, y que vienen con órdenes de ejecutar a… Marbod el Bárbaro… ¿tú eres Marbod el Bárbaro? Porque yo pensaba que te llamabas Marciano…

Marbod el Bárbaro miró con preocupación a Drusila.

Este episodio se titula: “El día de Marbod el Bárbaro”.

Apenas el rapaz se hubo ido, Marbod el Bárbaro miró a Drusila. Ahora ya no estaba solo: por el contrario, tenía una esposa a la que cuidar. Y un suegro, además.

– Marbod… – dijo Drusila, angustiada. – ¿Qué va a pasar con mi padre? ¡No podemos dejarlo abandonado aquí!

– Drusila… me buscan a mí, no a ti. Andate de aquí. Llévate algunas monedas. Ve y cruza el limes. Mi tío Genserico te acogerá. Yo me quedaré a enfrentarlos. Te prometo que no le pasará nada a tu padre.

– Ten cuidado, Marbod… – dijo Drusila.

– Lo tendré – dijo Marbod el Bárbaro.

Y así, en medio de la oscuridad de la noche, embozada en una capa negra para ser irreconocible, Drusila escapó. Justo a tiempo: los pretorianos aparecieron por la calle, y comenzaron a avanzar. Y delante de ellos, nada menos que el mismísimo Calígula hizo acto de presencia.

– ¡Saludos, Marbod el Bárbaro! – dijo Calígula, reconociendo a Marbod el Bárbaro porque, muchos años atrás, éste había estado en la isla de Capri mientras defendía a Tiberio de los conjurados bajo el mando de Sejano.

– ¿Eres acaso Calígula, el nuevo Emperador? – preguntó Marbod el Bárbaro.

– Yo soy.

– Uh… ¿Botita? ¿En serio…?

– ¡Te burlas de mí porque piensas que eres un dios! Mas, yo soy un verdadero dios. Yo estoy entre los inmortales. Yo trascenderé el tiempo y el espacio. Y tú… Serás ejecutado por tu insolencia de pensar que eres un dios.

– ¡Pero yo no soy un dios! Yo… yo… Mira, soy fuerte, grande, inteligente, bondadoso, apolíneo, y tengo un mástil recio y fuerte que sirve para navegar todos los mares, pero… yo no soy un dios.

– Lo averiguaremos – dijo Calígula. – Los dioses son inmortales, así es que… veamos. ¡Soldados…! ¡¡¡MÁTENLO!!!

Los pretorianos se abalanzaron entonces contra Marbod el Bárbaro. Este retrocedió a la casa y, golpeando con reciedumbre la puerta, dejó a los pretorianos afuera. Mientras sostenía la puerta con la espalda, con el pie acercó una banca lo suficiente para tomarla, y usarla de traba en la puerta.

– Incendien la casa – dijo Calígula.

Dicho y hecho: los pretorianos tomaron las antorchas que portaban, y le prendieron fuego a la madera de las paredes, que estando seca por años de cercanía con el fuego de la fragua, prendió casi de inmediato. Algunas termitas en su interior crepitaron, porque los dioses no aman a las termitas.

Marbod el Bárbaro subió a la habitación de Tulio, y le hizo un breve comentario de la situación, mientras agarraba al viejo, con miras a tratar de sacarlo por el tejado.

La puerta cedió ante las llamas, y por ella se precipitaron los pretorianos. Rápidamente subieron las escaleras, y llegaron hasta la habitación. Marbod el Bárbaro debió dejar a un lado a Tulio, y empezó a luchar con los pretorianos. Para sus destrezas guerreras, poner fuera de combate a los pretorianos era cosa fácil, pero con el humo de las llamas, su tórax físicamente superior se llenaba de gases carbónicos, y eso lo fatigaba; además, por cada pretoriano puesto fuera de combate, parecían surgir dos más. Marbod el Bárbaro luchaba como mejor podía, pero sin resultados; parecía ser el fin.

En ese minuto, en el exterior, pasó una enorme criatura alada: era Dragonópterix, que llegaba algo retrasado para la ceremonia nupcial.

– ¿Eso es…? ¿Un dragón? – preguntó uno de los pretorianos.

– ¡Vámonos de aquí!

Calígula miraba con desconcierto como sus pretorianos huían asustados como ratas.

– ¡Regresen, cobardes! ¡Soy su dios! ¡Vuelvan aquí!

Pero como ya no quedara ningún pretoriano, Calígula optó por lo más seguro, y también se marchó, aunque no sin antes volverse melodramáticamente hacia la casa en llamas, y declamar:

– ¡No creáis que esto es el fin, Marbod! ¡No creáis! ¡En tanto el mal odie al bien, y la iniquidad a la justicia, yo os odiaré, y os prometo…! ¡¡¡YO OS DESTRUIRÉ!!!

Mientras tanto, en la casa en llamas, Marbod el Bárbaro intentó coger de nuevo en sus hombros a Tulio.

– ¡Vamos, viejo! ¡Resiste! ¡Te sacaré de aquí!

Entonces, Marbod el Bárbaro notó la respiración trabajosa de Tulio. Lo tendió en la cama, y observó una profunda herida de espada en su vientre.

– Tulio… No…

– Marbod… mi hijo… mi hijo putativo… – dijo Tulio, boqueando en busca de aire. – Me has… hecho… feliz… al desposar… ¡a mi hija! Cúidala, Marbod… promete que sí…

– Lo prometo, viejo. Lo prometo – dijo Marbod el Bárbaro.

Tulio giró levemente la cabeza para mirar a Marbod el Bárbaro por última vez, boqueó una vez más, tosiendo mientras buscaba aire, y luego, exhalando con suavidad, cerró los ojos, y su cabeza se volteó.

Poco después, Marbod el Bárbaro salía por la puerta principal de la casa en llamas, con el cuerpo inerte de Tulio entre los brazos. No había nadie contemplando el incendio en la calle, porque Dragonópterix estaba instalado ahí, y los habitantes de Roma suelen tenerle miedo a los dragones.

– Yo te prometo, Calígula. Yo te prometo… – dijo Marbod el Bárbaro, y luego, gritando con toda la fuerza de sus pulmones, añadió: – ¡¡¡YO TE PROMETO QUE AHORA ES PERSONAL!!! ¡¡¡Y NO HABRÁ FORTALEZA CON SUFICIENTES SOLDADOS, O LATIFUNDIO A SUFICIENTE DISTANCIA, O ISLA CON SUFICIENTE AGUA DE POR MEDIO, QUE ME IMPIDA BUSCARTE, ENCONTRARTE, Y TERMINAR CONTIGO PARA SIEMPRE!!!

Marbod el Bárbaro miró entonces a Dragonópterix.

– Acabo de quedarme sin suegro – explicó Marbod el Bárbaro.

– ¿Eso que huele, es a… carne asada? – preguntó Dragonópterix. – Porque… huele rico.

– Ah, eso es… – dijo Marbod el Bárbaro, tomándose un momento para pensar. – Debe ser el buey que sacrificamos en la tarde, por el matrimonio. Con el incendio, bueno, debe estar asándose…

Y luego rio, con tristeza, sentándose en el suelo. En ese minuto, se acercó Drusila.

– No podía irme – dijo Drusila, con calma. – Donde tú seas Gayo, yo soy Gaya, ¿recuerdas?

– Lo siento, yo… No pude proteger a tu padre, Drusila.

Drusila asintió con la cabeza, posando su mano sobre el hombro de Marbod.

– Sé que hiciste lo mejor que pudiste, Marbod – dijo ella, mientras las lágrimas empezaban a correr en las mejillas. – Deberíamos irnos, ¿no?

Marbod el Bárbaro asintió, y miró a Dragonópterix. Este se echó violentamente hacia atrás.

– ¿Cargarlos a los tres? Bueno, a dos más un fiambre. ¡Pero no! No lo haré. Demasiado peso. Yo… Bueno… no sé… ¿qué tan lejos quieren que vuele?

– A Pompeya. Tengo una idea – dijo Marbod el Bárbaro.

De esta manera, durante la noche, sacando fuerzas de flaqueza, Dragonópterix viajó con Marbod el Bárbaro, Drusila y el cuerpo de Tulio en el lomo. De esta manera, volaron desde Roma a Pompeya.

Una vez en Pompeya, Marbod el Bárbaro y Drusila celebraron una sencilla ceremonia fúnebre por Tulio. Y así es como, en Pompeya, mirando a la Bahía de Nápoles, o de Bayas en la época, es como despedimos al hombre que, en su día, le dio cobijo a Marbod el Bárbaro en su casa.

– ¿Y ahora qué? – preguntó Drusila.

– Ahora, a esperar. Porque Calígula vendrá acá, de eso estoy seguro – dijo Marbod el Bárbaro.

– ¿Por qué estás tan seguro?

– Es un maniático idiota con delirios de grandeza. Según recuerdo, en una ocasión hubo un astrólogo que dijo que era tan poco probable que Calígula llegara a ser Emperador, como cruzar a caballo por la Bahía de Bayas. Así es que, es seguro que Calígula vendrá para acá y tratará de hacer algo al respecto. No creo que espere que le asestemos el golpe de gracia justo acá.

– Marbod… yo creo que… debería irme. Quiero decir, aquí, en medio de tanta gente, ya sabes, me siento un poco cobarde… – dijo Dragonópterix.

– No importa, no te preocupes, viejo amigo. Ya hiciste más que suficiente por nosotros – dijo Marbod el Bárbaro. – Que tengas un buen viaje de regreso a Germania.

Dragonópterix se despidió también de Drusila, y emprendió el vuelo, majestuoso. Algunos campesinos lo vieron pasar y, pensando que el Sol estaba pegando demasiado fuerte en la época del año, cesaron sus labores por ese día, y se refugiaron en sus casas a beber un poco de vino.

Pero Dragonópterix no estaba contento. Quizás había algo más que podía hacer por su amigo. Pero era una decisión temeraria. Era además, algo contrario a toda filosofía. ¿No decía acaso Platón, de quien Dragonópterix era un ferviente lector, que la religión era una especie de mentira creada para mantener quietas a las masas? Pero aún así… tenía que probar fortuna. Si alguien podía ayudar a Marbod el Bárbaro en contra de todo el poder imperial de Calígula, ésos eran los mismísimos dioses.

De manera que Dragonópterix enmendó el rumbo, para viajar al Monte Olimpo, en la Hélade, la residencia de Zeus, el señor de los dioses del Imperio Romano.

Pasaron los días. Para hacer algo de dinero, Drusila se empleó como mesonera, mientras que Marbod el Bárbaro hizo lo propio como pescador. En la taberna, Drusila se expuso al clásico repertorio de comentarios lascivos y manoseos por parte de los comensales, pero cuando uno de ellos intentó propasarse, Drusila le aplicó tres o cuatro golpes estratégicamente aplicados, y lo dejó cojo, tuerto, y sin posibilidad de engendrar futura descendencia; algunas cosas sobre defensa personal le había enseñado Marbod el Bárbaro, después de todo.

Marbod, por su parte, pudiendo soportar lo que era volar a lomos de Dragonópterix, no tenía realmente problemas con mareos en el mar. Pasaron algunos días en que salía al mar en un bote con algunos compañeros, echaban las redes, y sacaban peces, pero la pesca no andaba bien por esos días. De manera que Marbod, impaciéntandose, decidió tomar el asunto en sus manos, y no sabiendo nadar, se amarró una cuerda a la cintura, y se arrojó al agua. En cosa de segundos, empezaron a salir los peces desde el agua y a caer en el bote, uno a uno, empujados por los fieros puñetazos de Marbod el Bárbaro. En un minuto salió un delfín, y entonces, cesaron los peces, la cuerda sufrió un tirón, y unos cuantos segundos después, emergió Marbod el Bárbaro.

– Perdón – le dijo al delfín, y agarrándolo por sobre los hombros, lo arrojó de regreso al agua. ¿Y por qué esto es posible? Porque él es… ¡¡¡MARBOD EL BÁRBARO!!!

De esta manera, Marbod y Drusila en su alojamiento, pudieron construir algo relativamente parecido a un nidito de amor. Trabajando todos los días, pero viajar a la Bahía de Bayas era casi como una especie de luna de miel.

Y entonces, llegaron las noticias. Calígula, en efecto, iba a viajar a Pompeya, y desde ahí, iba a arreglar el cruce a caballo sobre la Bahía de Bayas.

Era la oportunidad que Marbod el Bárbaro estaba esperando. La sangre de Tulio clamaba venganza desde la tierra, y en la voluntad inquebrantable de Marbod estaba el satisfacerla.

Próximo episodio: "La bahía de Bayas".

domingo, 15 de enero de 2017

Veinte años en la Ciencia Ficción.


El pasado Martes 10 de Enero de 2.017 se cumplieron veinte años desde el inicio de El Sitio de Ciencia Ficción, dirigido por Vuesa Merced el Excelentísimo don Francisco José Súñer Iglesias. No cualquiera de estos días se cumplen dos décadas, y menos manteniendo un sitio en Internet. Por supuesto, es un aniversario que nos llena de orgullo a los que apreciamos la Ciencia Ficción, considerada la enorme calidad que siempre ha desplegado el Sitio, y a mí en particular porque a lo largo de varios años, el señor Súñer ha tenido a bien el invitarme a participar con artículos de aniversario, no siendo este año de jubileo la excepción.

En esos veinte años, ¿cuántos sitios de Internet sobre Ciencia Ficción hemos tenido, y cuántos de ellos han durado años completos, para finalmente ir estáncandose poco a poco y desaparecer? Me refiero a los arcaicos sitios, así como luego a los foros, los ya más recientes blogs, y los ya neozoicos grupos en Facebook u otras redes sociales. Todos conocemos el proceso. El sitio pasa un primer año de afinación y ajuste, luego un período de tiempo de uno, dos o cinco años publicando material de calidad más o menos seguido, y de pronto, los posteos empiezan a alejarse en el tiempo, la frecuencia de actualización baja, luego hay pausas de varios meses seguidos, y luego... si tenemos suerte aparece un anuncio de despedida, disculpas y razones por no seguir, agradecimiento a los lectores y eventuales colaboradores, etcétera. Y si no tenemos esa suerte, entonces se queda un último y solitario posteo acerca de... cualquier cosa.

Esto sucede más allá de la Ciencia Ficción, por supuesto, como lo sabe cualquiera que haya visto apilarse los cadáveres apilarse en la blogósfera, con muchos blogs antiguos siendo actualmente pasto de buitres. Ha sido parte de los procesos de cambio en la vida internética de los últimos veinte años. Hace veinte años atrás, navegar en Internet era muy distinto, como lo recordábamos en Cómo se navegaba en la edad heroica de Internet en doce viñetas. En esa época, éramos aguerridos exploradores abriéndonos hacia distantes mares de los cuales no teníamos idea a veces siquiera de que existieran. Pero algunas personas ya no eran héroes sino semidioses: la gente que creaba contenido.

Hoy en día, crear contenido pasa por tener un perfil en Blogger, Wordpress, Tumblr, YouTube, Twitter, Facebook, Instagram, Snapshot, o qué se yo. Tan fácil como conectarse, ingresar un nombre de perfil, y empezar a publicar. Pero las cosas eran muy diferentes en 1.997. Primero, había que conseguirse un servidor. Existía GeoCities, pero su manejo era cualquier cosa, menos amigable. Para casi cualquier cosa, en cuanto a configurar el sitio en cosas tan básicas como el tamaño de la letra o el color del fondo, había que saber lenguaje HTML. Existían programas de edición de páginas web, pero eran casi tan intratables como hacerlo uno mismo a la bruta. En ese medio primigenio en donde los valientes vestían de neón Cyberpunk, es que nació El Sitio de Ciencia Ficción.

Hoy en día, en lo estético El Sitio de Ciencia Ficción luce un poco atrasado respecto del ritmo de los tiempos. Su interfaz es propia de tiempos ya pretéritos. Pero, francamente, sería impensable que fuera de otro modo. El Sitio podría actualizarse y adquirir una presentación más moderna, pero... en cierta medida, dejaría de ser El Sitio, o al menos, El Sitio con el cual crecimos y nos encariñamos. Lo digo no desde el espíritu del abuelo carcamal que rabea porque todo tiempo pasado fue mejor, sino porque a veces lo nuevo no siempre es superior. En lo personal, prefiero que la interfaz sea simple y accesible, por encima de esas configuraciones modernas en que debe vigilarse por dónde se pasa el cursor, porque a la mínima surge un menú emergente con un montón de opciones que no estoy buscando, que tapa lo que sí me interesaba ver, y que uno suele pulsar por accidente para terminar navegando en sólo los dioses de los bits saben dónde. Un incordio del cual nos vemos libres en El Sitio, y que así siga siendo, roguemos al Señor.

El Sitio ha acumulado también una enorme cantidad de textos respecto de los aspectos más pintorescos de la Ciencia Ficción. Hablamos de críticas y comentarios de un montón de libros y películas, muchas de las cuales yo ni siquiera sabía de antemano que existieran. En lo personal, aprendí mucho sobre Ciencia Ficción española, en particular la era de los bolsilibros, gracias a esos textos. También pude asomarme a mucho cine y muchos libros clásicos, publicados o lanzados en la época entre 1.930 y 1.980, en conjunto con certeros análisis críticos que me iluminaron mucho el camino. Y, bueno, la vuelta de mano fue que en su minuto autoricé a republicar las Crónicas CienciaFiccionísticas en El Sitio; irónicamente, no fue hasta esas fechas que El Sitio tuvo una historia resumida del género. Hubo un intento previo al mío, cuya autoría pertenecía a alguien más, y publicado en el Sitio, pero que llegó más o menos hasta la época de Hugo Gernsback, si la memoria no me traiciona, para después quedar inconcluso, no tengo idea de por qué. Pequeñas filigranas de la vida cultural o artística que nunca termino de entender del todo.

También es momento de reflexionar cómo ha cambiado la aproximación al género. Mi primer contacto con el mismo fue hace cerca de un cuarto de siglo atrás, gracias a un curso de Ciencia Ficción en el cual conocí a don Sergio Meier Frei, quien terminó transformándose en mi mentor, así como la mayor influencia literaria que yo haya tenido jamás. En esa época, mi conocimiento del género en lo literario no pasaba mucho más allá de Isaac Asimov y Ray Bradbury, y habiendo leído libros de ambos, ya estaba más curtido que el noventa y nueve de la población humana, en lo que a Ciencia Ficción se refiere. En la época, ésta como género era algo despreciado por la cultura oficial.

En estos veinte años, se ha vivido una profunda revalorización de muchas subculturas hasta la fecha miradas como algo friki, y por lo tanto, marginal. En el 2.016 que acaba de pasar, uno de los más masivos y prestigiosos estrenos televisivos fue Westworld, y eso es Ciencia Ficción; eso hubiera sido impensable en 1.997. Lo más cercano a la Ciencia Ficción en términos de éxito popular, dejando de lado cosas como Star Wars, era Los expedientes secretos X, y dicha serie era una mezcla de una tonelada de elementos frikis, así es que no era Ciencia Ficción pura y dura. Hoy en día, el grueso de las películas que se encumbran al Top Ten de las más taquilleras del año, de cualquier año, o son de Ciencia Ficción, o bien presentan elementos o tópicos que permiten considerarla como híbridas entre ésta y otros géneros.

También ha cambiado la manera de difundirse la información. El Sitio formó parte de la primera gran ola de divulgadores de la Ciencia Ficción en la Internet hispanoparlante. En la época, los libros se editaban con cuentagotas, y nosotros los lectores éramos incapaces de distinguir entre un Robert Heinlein o un Philip K. Dick por un lado, y algún escritor mediocre que hubiera sido publicado por casualidad, por el otro. Podíamos leer los libros, podíamos encontrarlos interesantes, pero ayunos de mayores marcos de referencia, no podíamos valorarlos ni sopesarlos de la manera adecuada. Era la época anterior a Wikipedia o la blogósfera, y por lo tanto, no habían muchas posibilidades de documentarse al respecto. Era también una época en la cual todos los hispanoparlantes éramos bastante ignorantes. Nuestro conocimiento en la hispanósfera se había quedado estancado en la Ciencia Ficción hasta la época del Cyberpunk, gracias a que una de las principales fuentes documentales era la mítica revista Nueva Dimensión, que cerró sus puertas a inicios de la década de 1.980. Hoy en día, en cambio, basta con meterse a Google para investigar, y acabar teniendo un conocimiento bastante pasable del género y sus avatares, en particular luego de leer publicaciones como (¡ejem!) las Crónicas CienciaFiccionísticas.

Frente a todos estos cambios, uno puede preguntarse si vale la pena seguir manteniendo una iniciativa como El Sitio. La respuesta definitiva le pertenece al señor Súñer, por supuesto, ya que todas estas iniciativas se hacen por amor el arte, irrogan costos de tiempo y esfuerzo, y en estas condiciones, es siempre el editor quien tiene la última palabra acerca de si vale la pena seguir adelante o no. Pero si me preguntan mi opinión, en lo que pueda valer mi experticia como consultor, la respuesta sería un entusiasta . El Sitio nunca ha dejado de lado el adecuado rigor en sus publicaciones, y ha sabido mantenerse actualizado, publicando comentarios y columnas de opinión que han ido con los tiempos. Hoy en día hay más información que nunca, es cierto, pero también es cierto que el grueso de esa información no siempre tiene la calidad suficiente, por lo que los gurúes siguen siendo necesarios, y más todavía en una era en que cualquiera con acceso a un computador puede opinar. En ese sentido, el Sitio se tiene más que ganado su lugar en la Ciencia Ficción hispanoparlante, una auctoritas más que bien ganada por los años de esfuerzo y dedicación, y que iniciativas como ésta sigan adelante no pueden redundar en otra cosa sino en una mejora para el mundillo de la Ciencia Ficción, y en definitiva, por el efecto expansivo que tienen todas las iniciativas culturales, para la sociedad como un todo.

De manera que, vayan con estas palabras un sentido homenaje a los colosales esfuerzos desplegados con constancia implacable por el señor Francisco José Súñer Iglesias, así como los mejores deseos de que El Sitio se mantenga con vida y con su calidad de siempre, por la gran cantidad de años que vengan.

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