domingo, 3 de diciembre de 2017

Batman y el resto del Universo Animado DC.


Una vez más, así pasa el tiempo, y nos vamos volviendo viejos. Ahora en 2.017 se cumple otro de esos cuartos de siglo en que los de cierta generación miramos hacia atrás y nos decimos a nosotros mismos: "¡Pero si es que fue ayer...!". En este caso se trata de Batman: La serie animada, que se estrenó hace la antedicha suma de años, el 5 de Septiembre de 1.992. La serie tuvo el éxito suficiente para engendrar todo el llamado Universo Animado DC, dentro del cual vimos después Batman del futuro, Superman: La serie animada, Liga de la Justicia, y Liga de la Justicia ilimitada, que en su conjunto conforman la mejor plasmación de los superhéroes DC en otro medio que no sea el cómic. Porque mientras menos hablemos del quinteto de fiascos que ha sido el Universo Expandido DC hasta Liga de la Justicia, con la excepción a medias de Wonder Woman, tanto mejor. Pero volviendo a Batman: La serie animada, ésta marcó también un hito respecto de cómo debían ser los dibujos animados de aventuras. En la época, los mismos seguían el molde camp de Los superamigos, o los Saturday morning cartoons, con su espíritu aséptico y sus idioteces estándar. Frente a eso, Batman: La serie animada era mucho más oscura, sus personajes estaban mucho mejor perfilados, y los argumentos, sin dejar de ser para niños, ofrecían una complejidad narrativa imposible de encontrar en, digamos, He-Man o G.I.Joe.

No es mi intención hacer un repaso completo de Batman: La serie animada porque se ha escrito tanto sobre ella, que realmente no creo sea un aporte si me dedicara a hacer mi propia reseña sobre la misma. Sin embargo, creo interesante tocar un punto que, hasta donde me llega la memoria, no he visto en otra parte: cómo encaja la misma dentro de la continuidad del Universo Animado DC. Porque a pesar de que, se supone, todas ellas integran un mismo universo narrativo, en los hechos Batman: La serie animada presenta una serie de rarezas que la convierten en algo... un tanto fuera de lugar, quizás. Casi como los primeros episodios de Los Simpsons respecto del resto de la serie, tan diferentes que uno hasta podría llegar a preguntarse si forman en efecto parte de lo ya dicho, una misma serie.

Recapitulemos. Batman: La serie animada partió un poco a la sombra del nuevo Batman que vimos a través de la duología dirigida por Tim Burton: Batman en 1.989, y Batman regresa en 1.992. Y mientras menos hablemos de las películas dirigidas por Joel Schumacher, mejor. Este Batman más cínico y oscuro era muy diferente al Batman camp presentado en la serie televisiva de 1.966; esta diferencia fue tan grande, que fue objeto de pullas a lo largo de toda la década de 1.990. Partiendo porque el tema musical mismo de la serie, es el que compuso Danny Elfman para Batman, aunque la banda sonora en sí fue desarrollada en lo principal por Shirley Walker. Luego, tenemos que la serie utilizó la misma mezcla postmoderna entre estética de 1.940 y tecnología moderna, la de 1.992, claro, que fue el sello burtoniano para el personaje. Así, en Batman: La serie animada vemos a edificios, vehículos y sombreros de fieltro propios de la era de Humphrey Bogart, en conjunto a tecnología de Ciencia Ficción presentada con ciertos tintes retrofuturistas. Un detalle interesante aquí: al revés de la práctica habitual de dibujar sobre fondos blancos, esta serie fue dibujada con colores claros sobre fondos negros, lo que contribuye sobremanera a su atmósfera noir.

Las historias, por su parte, eran mayormente autocontenidas: no existía una mayor continuidad entre episodios. De manera sintomática, no tenemos un episodio de origen para Batman, y éste es presentado ya en medio de su cruzada; las historias de su origen y entrenamiento, las vendremos descubriendo a través de flashbacks en ciertos episodios. Aún así, tampoco estamos frente a un caso de continuidad negativa, en el cual se le aplica el botón de borrado a todos los eventos del episodio para empezar a fojas cero durante el siguiente, porque en ciertos capítulos sí que ocurren cambios significativos en el estatus de los personajes. El ejemplo más claro es quizás la primera aparición de Harvey Dent, que lo hace como fiscal de distrito, y sólo en un episodio posterior ocurren los incidentes a través de los cuales se transformará en Two-Face. Pero en su mayor parte, esta serie transcurre en un universo estacionario. Y autocontenido, porque sólo vemos personajes del entorno de Batman. Sólo en episodios muy tardíos vemos a personajes de otros rincones del Universo DC, y nunca a los de primera fila como Superman o Wonder Woman, sino por ejemplo a Etrigan el Demonio.


Estas dos características, la estética deliberadamente postmoderna por un lado y la relativa falta de continuidad por el otro, convierten a esta serie en un pájaro raro dentro del Universo Animado DC. Porque en la siguiente serie, Superman: La serie animada, todo esto empezó a cambiar. Frente al preciosismo estético de Batman: La serie animada, la estética de Superman: La serie animada era mucho más convencional. Seguía manteniendo ciertos toques retrofuturistas, de homenaje al Superman clásico, y muy en particular a los dibujos animados de Fleitscher en la década de 1.940, pero éstos tendían a ser mínimos. Por supuesto, influyó que el mencionado preciosismo visual de Batman: La serie animada costaba dinero en animación, lo que llevó a una simplificación en los modelos de animación, para abaratar costes, algo bien visible en Las nuevas aventuras de Batman, la serie secuela de Batman: La serie animada que suele echarse a saco con ésta. Además, Superman: La serie animada presentaba una continuidad ligeramente mayor entre episodios, incluyendo un episodio en tres partes de origen para el personaje, y una subtrama en donde a través de guiños muy sutiles se nos va mostrando la evolución de la relación entre Clark Kent y Lois Lane, hasta que ella finalmente aprende el secreto de la doble identidad de Superman.

En paralelo vimos Batman del futuro, que presentó varias otras rarezas. En principio, Batman del futuro es una secuela de Batman: La serie animada. Por si eso no quedara claro, el telefilme animado Batman: El regreso del Guasón en 2.000 sirve expresamente como puente entre ambas. Por su parte, el universo de Batman del futuro sigue siendo completamente autocontenido. Sólo un episodio en dos partes acredita la existencia de superhéroes más allá de Batman, presentando a Superman y a la Liga de la Justicia; de manera muy interesante, es el único episodio en continuidad con Superman: La serie animada, ya que también aparece como personaje Starro, presentado con anterioridad en la serie dicha. Desde un punto de vista estético, por su parte, Batman del futuro sigue con el preciosismo de la serie original, pero ahora abandonando el art decó por razones obvias, y adoptando una estética algo más Cyberpunk, aunque siempre con un cierto ángulo retrofuturista.

Luego vino Liga de la Justicia, y Liga de la Justicia Ilimitada, que formalmente son dos series diferentes aunque en la práctica una sea secuela directa de la otra, o mejor dicho, son la misma serie con dos nombres diferentes. Aquí, el Universo Animado DC empezó a hacer exégesis de su mitología particular, a través de extensos arcos argumentales que podían extenderse por temporadas completas inclusive. Sin embargo, los eventos de estas series tienden a hacer alusión y conexiones con Superman: La serie animada, y en un caso al menos, con Batman del futuro, pero no con Batman: La serie animada.

Todo esto presenta una situación en la cual, la relación de continuidad de Batman: La serie animada respecto al resto del Universo Animado DC aparece como algo compleja. Porque, por supuesto, todo lo anterior significa que el retrato mismo de Bruce Wayne y Batman difiere entre estas series. Así, en Batman: La serie animada vemos a un Bruce Wayne solitario y acomplejado, que asume la identidad de Batman para lidiar con sus traumas, mientras que en Superman: La serie animada ya vemos a un Batman reconciliado con su identidad de Bruce Wayne, y en Liga de la Justicia, ni siquiera vemos a Bruce Wayne en primer lugar, hasta donde la memoria me alcanza, absorbido completamente en la identidad de Batman.


Frente a lo anterior, creo que hay dos maneras razonables de abordar la continuidad de estas series entre sí. La primera de ellas, parte desde Batman: La serie animada. En ella, se sientan las características de lo que va a ser el universo de Batman: estética art decó, retrofuturismo, relativo aislamiento de Ciudad Gótica respecto del resto del mundo. Desde esta perspectiva sólo deberíamos incluir en continuidad Las nuevas aventuras de Batman, y luego Batman del futuro, así como las películas relacionadas con ellas. Esto significa que Superman: La serie animada, y las dos series dedicadas a la Liga de la Justicia, simplemente no transcurren en esta continuidad.

La otra posibilidad es partir al revés, desde Liga de la Justicia, y muy en particular desde Epílogo, el episodio que une a esta serie con Batman del futuro. Desde esta perspectiva, todas las series del Universo Animado DC son canónicas, pero en distinto nivel. Así, ambas series de la Liga de la Justicia son ciento por ciento canónicas, y también Superman: La serie animada. Por su parte, las tres series de Batman, incluyendo a Las nuevas aventuras de Batman como serie aparte, también serían canónicas, pero no al ciento por ciento. Más bien, deberíamos inferir que son canónicas respecto del Universo Animado DC a grandes rasgos, en el trazo grueso, pero que pueden variar o discrepar en los detalles. Así, por ejemplo, el Joker presentado en la trilogía de episodios Lo mejor del mundo, en Superman: La serie animada, sería el Joker canónico, mientras que el Joker de las series animadas de Batman también, pero en medida ligeramente menor, debido a los cambios en la dinámica de los personajes alrededor de Batman, necesarios para insertarlos en un universo narrativo mayor. Por supuesto, esta lectura es bastante interesante porque fomentaría la imagen o idea de que Batman es un personaje rodeado en la materia de los mitos y leyendas, y que por lo tanto, no podemos estar tan seguros acerca de mucho de lo que sabemos de él. Y esto es, por supuesto, muy congruente con lo que Batman es o representa ser, en cuanto personaje.

Todo este ejercicio para examinar la continuidad interna del Universo Animado DC puede parecer un tanto fútil. ¿Qué más da si las series integran la misma continuidad, y lo hacen al ciento por ciento, o no? Lo importante, dirá más de alguien, es disfrutarlas y entretenerse con ellas. Lo demás es analizar demasiado lo que, bien mirado, quizás no merezca tanto análisis. Son un montón de historias con héroes y villanos, como los de toda la vida, y nos gustan esas historias porque son fantasías escapistas, en primer lugar. Y eso es cierto. Pero por otra parte, no debemos olvidar que los superhéroes forman parte esencial de lo que podemos considerar como la mitología moderna. Antaño eran los dioses del Olimpo, o los jueces y profetas de la Biblia, o los caballeros errantes de la Edad Media, o los espadachines y piratas de la Modernidad; hoy en día son los superhéroes, los alienígenas, los agentes secretos, etcétera, el espinazo de nuestra propia mitología. Este examen de cómo se plasmó el mito de Batman en una continuidad reciente, nos proporciona un vistazo muy interesante a cómo funcionan y se estructuran las leyendas para adquirir esa dimensión mítica a través de la cual nos vemos reflejados como seres humanos. Es una oportunidad que no tenemos respecto de los mitos clásicos por su lejanía en el tiempo y la falta de registros, pero que con estos mitos modernos, sí que la tenemos. Así, estos análisis, lejos de ser ociosos, dicen mucho acerca de cómo creamos los mitos, cómo los desarrollamos, y en definitiva, cuál es el motor que los convierte en tan atractivos para nosotros, los seres humanos postmodernos postcyberpunk postoccidentales que estamos viviendo actualmente a inicios del Tercer Milenio y contando.


2 comentarios:

murinus2009 dijo...

En alguna ocasión escuche que los mitos se dividen en:
Solares:
-Hércules.
-Sansón.
-Superman y...
Lunares
-Batman
-Los vampiros
-Las Brujas

Definitivamente, en ninguna otra Época hubo la posibilidad de estudiar el origen y evolución de los mitos como en la Época actual y aun así es es muy minucioso el trabajo que hay que hacer tan solo de, Batman, ademas de lo que mencionas aquí:

-Batman la serie animada
-Batman del futuro
-Superman la serie animada
-Las Nuevas Aventuras de Batman.
-Liga de la Justicia

Me parece que también existe otra serie mas llamada...
-Batman the Brave and the Bold.
y creo ver una llamada
-Batman, The Ultimate Adventures.

Eso sin mencionar que antes, en los 60s, junto a la serie de Adam West hubo otra producida por la Hanna Barbera, aunque aqui tu, Guillermo, solo tratas la época posterior al Batman de, Tim Burton, que es el que lo volvió a sus orígenes Sombríos.

También están aquellas historias donde el encapuchado tiene aventuras en épocas diferentes y contra personajes de otras empresas como:
-Batman: Luz de Gas.
-Batman vs Depredador.
-Batman vs Alien.

A todo lo anterior hay que agregar que los japoneses acaban de lanzar...

-Batman Ninja.
Con lo que posiblemente lleguen nuevas adaptaciones de este personaje en forma de Anime.

Hay tanto material, que posiblemente alguien pueda dedicar su vida entera a estudiar el puro Mito de Batman, sin agotarlo.

Buena entrada de uno de mis temas favoritos, La Mitología, en este caso Moderna, gracias Guillermo y hasta pronto.

Guillermo Ríos dijo...

A lo de Batman le dedicamos la serie de posteos de Batman: 75 años acá en la Guillermocracia, y aún así, fue sólo rascar la superficie. Hay libros completos escritos sobre el personaje, sobre sus películas, sobre las ideas filosóficas en el trasfondo... Por supuesto, es lo que pasa cuando un personaje consigue hacer ¡click! en eso que podemos llamar el inconsciente colectivo.