miércoles, 6 de diciembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (8 de 10).


¡Y ya queda poco! Esta entrega, y dos más. ¿Alguien creía que se podía estrujar tanto el cine de un solo año? Yo tampoco. Pero hasta el minuto hemos cumplido con lo que esta serie pretendía ser: una muestra de que la Historia del Cine es bastante más errática y granulosa de lo que se pretende en los manuales, en donde se clasifica el asunto por directores, actores, estilos, corrientes, cinematografías nacionales... Sin tomar en consideración que en las salas de cine tiende a converger todo a la vez, a según en qué día se consulte la cartelera. Y ahora toca el turno de... no me atrevo a decir que un clásico del cine porque es una película bastante olvidada hoy en día, aunque exitosa en los suyos. Una lástima, porque se trata de George Burns en uno de sus mejores papeles, y... allá vamos con esta octava entrega sobre cine de 1.977, aquí en la Guillermocracia.


36.- ¡Dios mío! (Oh, God! / 7 de Octubre).

Para los más jóvenes, seguramente Dios en el cine es sinónimo de Morgan Freeman en Todopoderoso, la película ésa de Jim Carrey. Pero para una generación antes, Dios es sinónimo de George Burns en ¡Dios mío! ¿Quién, dicen mis lectores más juveniles? Veamos. ¿Recuerdan el capítulo de Los Simpsons en los cuales parodian Ciudadano Kane, cuando a Montgomery Burns de niño se lo llevan lejos de su familia, y los padres dicen "al menos nos queda su hermano George"? Bien, ése es George Burns. Triste que un comediante tan grande y reconocido, acabe recordado por las nuevas generaciones apenas por un chiste coyuntural de Los Simpsons. Respecto de esta película, la premisa es bastante simple, y ha sido imitada un poco aquí y allá. El protagonista es un pobre tipo que, por este o aquel motivo, es elegido por Dios para propagar su mensaje en los Estados Unidos modernos, o lo que pasaba por moderno en esa década de 1.970, que hablamos del territorio que inventó la palabra redneck, después de todo. O sea, esta película viene a ser como la secuela de Todopoderoso, pero sin diluvio universal de por medio.



En esta película, decíamos, Dios es un George Burns que a la fecha de estreno tenía 81 años, o sea, si sacan cuentas, nació a finales del siglo XIX, y a finales de la década de 1.970 seguía en activo; y lo seguiría hasta su muerte como un centenario en 1.996. La premisa de la película puede parecer un poquito idiota, pero el carisma de George Burns y un guión más inteligente de lo que parece a simple vista, hace mucho por levantar el resultado final. Fue la película que, de hecho, y por fin después de cinco meses ocupando la posición, destronó a La guerra de las galaxias del número uno en la taquilla de Estados Unidos. Este éxito fue recompensado con dos secuelas, no especialmente malas pero sí inferiores en calidad, aunque la tercera de la trilogía, Dios mío el diablo o algo así (no estoy seguro del título en castellano, estoy tirando de la memoria aquí), se beneficia porque los productores entendieron que George Burns era el verdadero as de la saga, y por lo tanto lo hicieron actuar por dos, como Dios y el Diablo. Así es que ya saben lo que se viene si ruedan una tercera de la saga con Morgan Freeman: Morgan Freeman actuando como Dios y el Diablo. Lo que he dicho en otras partes: la originalidad está sobrevalorada.


37.- Adiós Emmanuelle (Goodbye Emmanuelle / 14 de Octubre, en Alemania Occidental).

Premio al título más mentiroso de 1.977. Porque se supone que esta película iba a cerrar la trilogía de Emmanuelle, lo que no fue porque después hubo hasta Emmanuelle 7, aunque sin la actriz legítima que es la irrepetible Sylvia Kristel. Más subproductos televisivos como la horrorosa Emmanuelle en el espacio, con Monique Gabrielle tratando de llenar los delicados tacones de la Kristel y quedándose corta en el intento. Hagamos memoria. En 1.974, los cines fueron tomados al asalto por Emmanuelle, una película francesa softcore que puso de moda el erotismo fifí; la protagonista, interpretada por la legendaria Sylvia Kristel, era una sofisticada y aburrida señora de burgués que, so pretexto del trabajo del maridito, viaja con él a Bangkok, lugar en donde descubre toda clase de placeres, sáficos incluidos, y sobre todo sáficos. Con eso, ya empiezan a convencerme en contra del micasismo, si me preguntan.



En Adiós Emmanuelle, el escenario ahora es las Islas Seychelles, lugar en donde ella abandona al soso de su marido, porque no se le encarga a un hombre el trabajo de una mujer, y se dedica a... bueno, esta serie de películas es lo que es, así es que no necesito describirlo. De esta trilogía, no cabe duda de que Sylvia Kristel es muy sensual y se tiene bien ganado el título de mito erótico, pero se malogra un resto por esa pretensión tan francesa de no querer rodar simplemente una película con desnudos femeninos sino que además la misma debe ser artística, fotográfica, inolvidable, etcétera. Banda sonora a cargo de Serge Gainsbourg, para enfatizar un poco más los valores naif de la película. Dato para la trivia: ¿saben quién era en esa época el novio de Sylvia Kristel, e hizo una prueba de cámara para actuar con ella acá, y fue rechazado porque no hablaba francés? Ian McShane. Sí, la bestia escénica de Deadwood, Los pilares de la Tierra y American Gods. Ya pueden ir jugando a los seis grados de separación con Kevin Bacon aquí...


38.- El huevo de la serpiente (The Serpent's Egg / 28 de Octubre).

No cabe duda de que una generación entera de europeos se quedó con el tema del Nazismo muy encajado en los cráneos. Normal, porque cualquiera quedaría un poco tocado si le ha tocado vivir la madre de todas las guerras. En la época, Ingmar Bergman ya era por supuesto un cineasta muy reconocido, pero tuvo que salir soplado de su nativa Suecia por un pequeñísimo problema de impuestos. Después de que no lo recibieran en Francia, acabó en Alemania rodando una película acerca de un tipo perseguido por ser bueno y puro en medio de un ambiente corrupto y decadente. Sutil, Ingmar, sutil. La película se ambienta en la República de Weimar, o sea en la Alemania posterior a la Primera Guerra Mundial, ahogada por la hiperinflación y la pobreza, y en ella, el protagonista investiga una muerte misteriosa, y le pasan cosas, y le pasan cosas, y le siguen pasando cosas, y al final... no pasa mucho. Porque el gran final, nosotros ya lo sabemos sin haber visto la película; de hecho, ése es un poco el punto de la misma. Esto de investigar un misterio en que conocemos el final, Sófocles escribiendo Edipo Rey lo hizo con más gracia.



Por cierto, ¿el famoso huevo de la serpiente del título? Una cita de Shakespeare, que además es alusiva a cómo ya en la República de Weimar estaba engendrándose el ascenso del Nazismo. Lo que es cierto, tristemente. Después todo el mundo se pregunta cómo suceden las cosas, pero si uno está atento a las señales... Aparte de eso, poco qué decir. Esta especie de cruce entre Cine Noir y Expresionismo Alemán tamizado por el estilo bergmaniano, no cayó bien entre las audiencias ni el público, y es una de las películas menos apreciadas de Bergman. Y con razón, porque es un aburrimiento monumental. Para la trivia: protagoniza David Carradine después de que se bajara Richard Harris, la primera opción para el rol principal, porque Harris decidió irse a rodar... Orca, que ya mencionábamos algunos posteos más arriba, en esta misma serie y aquí en la Guillermocracia. Hablando de estar entre la sartén y el fuego. O entre el huevo de la serpiente y las mandíbulas de la orca. Jojojó, estoy inspirado hoy.


39.- Madame Rosa (La vie devant soi / 2 de Noviembre, en Francia).

A veces sucede. Uno se pone a elaborar estas listas facilonas series de posteos para la Guillermocracia, y se encuentra con cosas como ésta. Lo confieso. Antes de empezar a trabajar en esta serie de posteos, no es que no hubiera visto esta película, es que ni siquiera sabía que existía. La película, según informes, va de una antigua prostituta que vive en París, y adopta niños argelinos. O algo así. Ya sabemos la especial relación de Francia con Argelia, regalo por la invasión militar francesa contra el norte de Africa en 1.830. Y es una película francesa, por si no queda claro de lo antes dicho. Muy artística por lo que parece, además, lo que ya me va desmotivando a sentarme para verla, claro. Los pájaros raros que la hayan visto, comentar es agradecer.



Como sea, la película viene protagonizada por Simone Signoret, una de las grandes damas del cine francés clásico, y que en la época ya enfilaba hacia la sesentena; algunas la cuentan como la primera actriz francesa en ganar el Oscar, lo que hizo en 1.959. Claudette Colbert lo hizo antes, sí, pero aunque Colbert nació en París, emigró con su familia a Estados Unidos con tres años, así es que la Signoret vendría siendo la primera francesa de cuerpo cabal en ser oscarizada. Miren las cosas con las que debo rellenar esta entrada, y todo porque no he visto esta película. Como sea... Madame Rosa ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera, así es que algún valor debe tener. Bueno, la antigua prostituta protagonista es judía, y ya se sabe cómo quieren a dicha confesión en Hollywood. Y una vez más, va la petición. ¿Alguien entre los lectores conocía de esta película? ¿Ha llegado incluso a verla? ¿Es buena o no? ¿Ha envejecido bien? (La película, no la Signoret, que falleció en 1.985). Considerando el relativo olvido en que yace esta película, que alguien confiese en los comentarios haberla visto, cuenta casi como una salida de closet...


40.- Mi amigo el dragón (Pete's Dragon / 3 de Noviembre).

Tercera Disney a la línea, después de Las aventuras de Winnie Pooh, y Bernardo y Bianca. Y con ésta va la vencida. Lo ya dicho antes: en los veintidós años que van desde la muerte de Walt Disney en 1.967 al estreno de La sirenita en 1.989, la Disney se hizo tan conservadora que llegó a oler a naftalina. Mi amigo el dragón es una de estas películas de sensibilidad ya entonces retro, un tipo de cine familiar que ni se hacía, ni que tampoco era preferencia de los públicos en el cine. La premisa, supongo que están algo familiarizados con ella, si no porque hayan visto esta película o siquiera haberse enterado de que existía, al menos por el remake de 2.016: a inicios del siglo XX, un adorable huérfano sufre en manos de una familia de rednecks encantada de usarlo más o menos como esclavo, pero por esa suerte increíble de esta clase de películas, resulta que tiene un amigo dragón a quién nadie puede ver. El argumento entero de la película incluye un buen montón de canciones porque esto es, bueno, un musical. Porque la gente de la Disney se había quedado tan pegada en el pasado, que seguían considerando como algo cool a los musicales de estilo algo vodevilesco. Aunque admitámoslo... los temas musicales, pasados de moda y todo, igual tienen lo suyo.



En el sillín del director se instaló Don Chaffey, director de segunda fila que sin embargo tenía una conexión con el cine fantástico; hoy en día es mejor conocido por Jasón y los argonautas de 1.963 o Un millón de años A.C. de 1.966... supuesto de que alguien quiera leer los créditos del director en vez de quedarse embobado con el bikini de pelos de Raquel Welch, en esta última. En cuanto a Mi amigo el dragón, el público simplemente no reaccionó bien. Estuvo lejos de ser un fracaso, pero tampoco fue realmente un éxito. La Disney de hecho no volvería a embarcarse en otro musical con actores de carne y hueso hasta treinta años después, una generación completa, con el estreno de Encantada en 2.007. Por alguna razón, iniciada la política en la década de 2.010 de hacer versiones de películas Disney antiguas con actores de carne y hueso, en 2.016 estrenaron un remake de la película, con Bryce Dallas Howard para hacer más llevadero el asunto, que se saldó en general con buenas críticas y una recepción algo mejor del público... aunque no demasiado mejor. Por supuesto, Mi amigo el dragón de 1.977 es una película de segunda fila entre las estrenadas por Disney, así es que no iba a tener tanta publicidad como los remakes de La cenicienta, El libro de la selva, o La bella y la bestia. Con todo, la película de 1.977 sigue siendo considerada como un clásico de culto en la actualidad. Para los cuatro pelagatos que la han visto, por lo menos.


Quedan apenas dos entradas dentro de esta serie de posteos, y todavía queda material del bueno. También un poco de relleno porque... por qué no. Todo hay que aprovecharlo, después de todo. Y partimos la siguiente entrega con el otro gran clásico de la Ciencia Ficción de 1.977 que no es La guerra de las galaxias. Sí, a ustedes ya les suena en la cabeza la famosa melodía con las cinco notas ésas en la cabeza... Y ahora, lo que todo el mundo está esperando:

¡Galería de afiches!






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