miércoles, 20 de diciembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (10 de 10).

Ah-ah-ah-ah steinaláif... steinaláif... Ah-ah-ah-ah steinalaiiiiiiiii...
Y llegamos finalmente hasta el acabo de 1.977. A tiempo para darle acabo a 2.017. Porque, ya lo hemos dicho, esta serie va de películas que ustedes hubieran podido ver en las carteleras de los cines hace cuarenta años atrás. Probando de manera categórica e indesmentible el aserto según el cual, la Historia del Cine es una reconstrucción ordenada por géneros, directores, actores, países, premios, etcétera, de lo que en realidad era un caótico amasijo de películas influyéndose mutuamente, siguiendo modas, teniendo éxito o fracasando, etcétera. De todas maneras, bien mirado, más abajo de los clásicos indiscutibles, ninguna de estas películas debe ser tan mala porque, después de todo, seguimos acordándonos de ellas, aunque sea para incluirlas acá a título de pitorreo. Y partimos esta entrega con otro de los grandes taquillazos de 1.977, y otra de las películas más influyentes estrenadas en dicho año. Ya saben, la película en que Bee Gees cantaban como si les hubieran extirpado las gónadas...


46.- Fiebre de sábado por la noche (Saturday Night Fever / 14 de Diciembre).

El extraordinario éxito de La guerra de las galaxias a veces hace olvidar que otra película tan icónica como lo es Fiebre de sábado por la noche, también fue estrenada en 1.977. Aunque lo de icónica es con otro valor aquí. Porque todo el mundo recuerda a esta película como aquélla en la cual John Travolta hace unos ridículos pasos de baile con unos insufribles y caricaturescos Bee Gees cantando en un horrible falseto, como música de fondo. Menos gente recuerda que, muy en el fondo, Fiebre de sábado por la noche es en realidad una potentísima denuncia del vacío existencial de la juventud de una generación en la cual el Sueño Americano se hacía cada vez más pesadilla. Porque el protagonista es un joven en realidad sin mucho futuro, queriendo vivir la vida de ensueño que promete el capitalismo, pero con la conciencia de que muy probablemente esté amarrado de por vida a trabajos de porquería sin los cuales jamás alcanzará el éxito social. Y la parte más cruel del asunto es que esa condena al fracaso de antemano viene no a través de la creación de un Estado opresivo o estalinista que tiranice o aplaste al individuo, el viejo espantajo del Liberalismo clásico, sino creando toda una estructura social de desesperanza aprendida que ha lavado el cerebro de los protagonistas hasta convertirlos en tipos vacíos y hedonistas sin mayores horizontes hacia el futuro, salvo seguir consumiendo música, entradas a la discoteca, ropas... el viejo sueño del Liberalismo clásico.



Así, a través de la película seguimos las peripecias de estos adolescentes que buscan vivir la vida al máximo porque, muy probablemente, después no hay un mañana; en Inglaterra hubieran sido Punk, pero en Estados Unidos se dedican a la Música Disco. Debemos tener presente que en la época, la Música Disco todavía era algo rebelde, propio de negros, latinos, hedonistas, LBGT y proletarios, o sea lo más cercano al Punk que podía estarse en Estados Unidos, mensaje que puede perderse para el público actual porque la Música Disco pasó a ser cool gracias a esta película. Por un tiempo, al menos. En medio de todo eso, las escenas de discoteca encierran una cierta cuota de glamour, glamour proletario por supuesto, pero glamour al final del día, en buena medida para reforzar la idea de que la música y el baile es escapismo para las masas. Considerando los actuales reality de canto y baile, y cómo la juventud actual está cada vez más embrutecida con una dieta de fútbol y música con autotune, esta película resultó por desgracia profética... y eso es algo escalofriante, bien mirado.


47.- ABBA: El gran show (ABBA: The Movie / 15 de Diciembre, en Australia).

Y todavía más Música Disco. Hoy en día, seres de ontología hexadecadimensional como Justin Bieber sacan películas, pero hubo una época en la cual tenías que ser un acorazado musical tan imponente como The Beatles o The Who para que una banda llegara al cine. Luego vinieron Rattle and Hum de U2, Moonwalker de Michael Jackson, Ice Ice Baby de Vainilla Ice, etcétera, y empezó el lento, imparable y spengleriano declive de la Civilización Occidental. Pero volviendo a la década de 1.970, durante la misma ABBA fue la banda más grande del mundo, desde su estallido internacional con el temazo Waterloo en 1.974, hasta 1.982 en que lanzaron el disco The Visitors, destinado a ser el último de su carrera. Natural que en ese 1.977, y después de tres años de éxito ininterrumpido y brutal a nivel internacional, ABBA se lanzaran al cine.



Para la dirección no se calentaron la cabeza, y llamaron al tipo que había dirigido la mayoría de los videoclips de la banda, un tal Lasse Hällstrom, a quienes ustedes quizás conozcan por trabajos posteriores como A quién ama Gilbert Grape, Las reglas de la vida, Chocolate, Hachiko: Siempre a tu lado o La razón de estar contigo. Sí, Hällstrom tiene fijación con las películas con perros. Y es así de viejo. El argumento de la película, por llamarlo así: un DJ es enviado para entrevistar a ABBA o algo así, y... no es que importe mucho, porque el asunto es lo que se imaginan, es decir, montar una canción tras otra de ABBA, que era al final lo que los fanáticos querían, después de todo. Durante su gira en Australia. Porque la película es, en efecto, una coproducción entre Suecia y Australia, quizás porque no pudieron encontrar otros puntos que fueran más antipódicos entre sí. Bueno, ABBA era grande en Australia. Década y media después, de ese país saldría La boda de Muriel, después de todo. Así es que, supongo que se justifica. Eso sí, la película pasó sin mayor pena ni gloria. Por supuesto, ni ABBA ni Hällstrom podían saberlo, era una película de Música Disco que por maldita sea la suerte coincidió con Fiebre de sábado por la noche en las salas, el leviatán dentro de ese subgénero fílmico, y sucedió lo que sucedió. Thank You For The Music...


48.- Teléfono (Telefon / 16 de Diciembre).

"¡Tu próxima llamada telefónica podría ser la última!", rezaba el tagline de esta película, lo que tiene guasa en nuestros tiempos de texting y Whassap, en los cuales ya casi nadie usa esos aparatos para hablar. Esta película fue estrenada tan tarde, que a casi todo el mundo llegó al año siguiente. En ese tiempo, ya enfilando a la provecta sesentena, Charles Bronson era uno de los duros quintaesenciales del cine, muy en particular gracias a El vengador anónimo, filme imprescindible dentro del subgénero de "peatón vulgar y corriente se toma la justicia por sus manos para administrarle jarabe de palo a fascinerosos necesitados de enmienda para bien". Teléfono parte de una premisa descacharrante: un agente de la KGB, interpretado por el siempre truculento Donald Pleasence, se ha instalado por libre en Occidente, y ha activado una serie de agentes durmientes para que realicen ataques suicidas en territorio de Estados Unidos. El arma: una frase clave gatillada a través de una llamada telefónica, y que activa una sugestión hipnótica implantada en la mente de los durmientes... sí, Capitán América y el Soldado del Invierno no inventó el truco.



Entra entonces Charles Bronson como un oficial de la KGB enviado a Estados Unidos para trabajar codo a codo con las agencias gubernamentales locales en un gesto de buena voluntad, y así parar la amenaza... sí, Danko al rojo vivo no inventó la premisa. La escena más recordada es cuando Charles Bronson recibe una demostración acerca de cómo los durmientes pueden ser activados sin siquiera saber que son asesinos programados para matar... sí, ¿Y dónde está el policía? no inventó esa escena. Pensándolo bien, si son fanáticos de alguna de esas películas que he mencionado, ¿qué están esperando para ir y ver la original...? No es tan buena, no se ha mantenido tan bien, pero... mejor véanla o el cañón del arma de Charles Bronson les reventará la maldita cara.


49.- Ruta suicida (The Gauntlet / 21 de Diciembre).

La entrega Clint Eastwood del año, tanto en dirección como actuación, y una de las seis películas en la que formó dupleta con Sondra Locke, que era su compañera sentimental por esos años. Con afiche dibujado por Frank Frazetta, de entre todas las posibilidades, para que no falte. Si, el mismo tipo que dibujaba héroes hipermusculados de Fantasía Epica estilo Conan el Bárbaro, o Romance Planetario estilo John Carter de Marte, para que nos entendamos. Lo interesante del caso es que esta película le llegó a Eastwood de rebote, porque inicialmente iba a ser protagonizada por Marlon Brando y Barbra Streisand, joven ella en esos años, porque alguna vez lo fue. El argumento va de un policía rudo y malas pulgas, que recibe uno de esos trabajos en que no hay mucho que hacer: escoltar a una prostituta del punto A al punto B para que declare esto o aquello en un juicio. Por supuesto, ya sabemos cómo son estas películas: hay mucho más en juego de lo que el protagonista piensa, de manera que pronto tenemos a la dupleta huyendo de asesinos enviados por el bajo mundo criminal, y también por parte de otros policías.



Aparte de ser una película con bastante acción, para lo que eran los estándares de la época, antes de la acromegalia cinemática que experimentó el género en la década de 1.980, esta película se beneficia por reirse un poquito a costillas de los roles de policía rudo de Clint Eastwood, ya que acá, éste no es el tipo de ojo infalible tipo Harry el Sucio, sino un alcohólico a quien su displiscencia con las reglas lo tiene hundido en lo más profundo del sumidero. También de su química con Sondra Locke, por supuesto, o no tan por supuesto, considerando lo mucho que se han hundido otras películas protagonizadas por gente que son pareja en la vida real. Como sea, la película resultó un éxito bastante importante, recaudando 35 millones de dólares con una inversión de apenas cinco, aunque la crítica tendió a ser más bien displicente con la misma. Y hoy en día, huelga decirlo, yace en un relato y triste semiolvido, me atrevería a decir. Aunque si consideramos que, de rodar un remake mañana, seguro que cambiarían al personaje de Eastwood por una chica y a la prostituta por, no sé, una repartefichas de un casino, por aquello de la corrección política, casi es mejor que sea así.


50.- Las angustias del doctor Mel Brooks (High Anxiety / 25 de Diciembre).

Partíamos esta serie de posteos con un drama bélico de tres pares, y lo cerramos con una comedia... ¿de un par? Hubo una época en la cual Mel Brooks era lo máximo en materia de parodias. No es el primero que rodó películas paródicas, por supuesto, pero sí el primero que lo hizo a gran escala sobre material cinéfilo clásico anterior, desde una óptica decididamente postmoderna, antes de que ¿Y dónde está el piloto? hiciera lo propio con las películas de desastres, e ¿Y dónde está el policía? con el cine de investigaciones policiales. Aunque no su primera película, su primer éxito a nivel planetario fue Locuras en el Oeste de 1.974, que parodiaba el Western, a las que siguieron El joven Frankenstein de 1.974 también, una parodia en clave de homenaje afectuoso al cine clásico de monstruos de la Universal, y La última locura de Mel Brooks de 1.976, que es un pastiche de cine mudo metalingüístico en la cual Mel Brooks lucha contra un estudio de Hollywood para estrenar su última comedia. Así, con Las angustias del doctor Mel Brooks, éste homenajea y parodia a la vez a Alfred Hitchcock. Como de costumbre, tratándose de Mel Brooks, el argumento aquí es lo de menos. Lo importante es cómo Mel Brooks apila la mayor cantidad posible de lugares comunes, citas a filmes hitchcockianos, y resortes narrativos de idéntica procedencia, y los subvierte con cierta voluntad paródica; así, nos encontramos con una trama que es a medias un drama psiquiátrico, y a medias un thriller de espías.



El problema con esta película, de cara a las audiencias actuales, es que se disfruta mejor con un conocimiento pasable, quizás no de las películas de Hitchcock propiamente tales, pero sí a lo menos de su estilo cinéfilo, algo que le juega en contra, considerando cómo cada vez menos gente ve cine del Maestro del Suspenso. Pero para el sabidillo, tiene perlas memorables, como la brillante parodia de la escena de la ducha de Psicosis, o la secuencia en que alude a Las aves, o la bien subida de tono secuencia de la cabina telefónica que, aunque rodada como comedia sexual de bajo calibre, en su ejecución muestra lo muy bien que capta Mel Brooks al maestro. Y terminemos este comentario, y esta serie de posteos, con una de esas anécdotas para entibiar el corazón. Mel Brooks organizó una exhibición privada previa al estreno público, e invitó a Hitchcock para que la viera. Este salió de la misma sin decir palabra, y Brooks pensó que el homenajeado la odiaba. Días después, sabiendo que a Brooks le gustan los buenos vinos, Hitchcock le envió una cesta de éstos, con un mensaje: "¡Espléndida! Me hubiera gustado haberla hecho yo". Significativo porque Hitchcock falleció en 1.980, y había estrenado su última película, Trama macabra, en 1.976: ¿qué mejor cumplido para un director, que haber rodado la que en un universo paralelo hubiera bien podido ser realmente la última película, colofón y remate de la cinematografía del cineasta a quien estaba homenajeando...?


Y... con esto terminamos esta mayestática serie de posteos. Aunque por otra parte, se abre una interesante pregunta. Nosotros estamos viendo el cine de 1.977 en retrospectiva, con la sabiduría que nos da el haber dejado pasar cuarenta años de agua bajo los puentes. Pero, ¿y el cine de ahora, el de 2.017? ¿Cómo se verá en cuarenta años, en 2.057, el año en que estrenen Aliens vs Star Wars vs Avatar vs Spiderman, quizás una semana antes de Blade Runner 2.099? ¿Qué películas de ahora podrían terminar integrando esa lista, que quizás no escribiré porque para esas fechas es posible que yo esté mirando las flores del cementerio desde el lado de las raíces? ¿Superhéroes? ¿Michael Bay? ¿Anime? ¿Madre? Hagan sus apuestas, señores, y nos vemos en cuarenta años, si es que para tanto da la cuerda. Y ahora, lo que todos estaban esperando... (aparte de que se termine esta serie de posteos de una vez, claro).

¡Galería de afiches!






¿Todavía están aquí...? Para la casa, chicos, que la función ha terminado.

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