domingo, 5 de noviembre de 2017

"Nazca": Una reencarnación es suficiente.

El Imperio Inca nunca se vio tan... anime.
Si se meten a alguno de los youtubes de Nazca que andan allá arriba, y se ponen a leer los comentarios, posibilidades hay de que se repita un cierto nombre en inglés: Malcolm. Porque hoy en día, Nazca es un anime tan olvidado que sólo se lo recuerda porque usaron imágenes de la misma en la secuencia de créditos de Malcolm in the Middle. Imágenes que, para colmo, ni siquiera son las más representativas de la estética andina del anime, ni tampoco se corresponden con un incidente de importancia en el argumento. Lo chistoso del caso es que yo llegué a Nazca simplemente porque me llamó la atención el concepto, decidí darle una oportunidad... y después me enteré de todo el asunto de Malcolm in the Middle. Ayudado por supuesto porque nunca fui fanático de esa serie. La única escena de Malcolm in the Middle que me gustó, de hecho, es cuando el papá se fastidia con la histérica e idiota de la mamá, Lois creo que se llamaba, y le revienta a golpes la cabeza hasta reducírsela a pulpa; y eso ni siquiera es canónico en la serie, sino que es una parodia aparecida en Padre de familia. Todo lo anterior, para decir que yo no conocía la conexión entre Nazca y Malcolm in the Middle, cuando me senté a ver el anime de marras. Por tanto, me senté a verlo sin ánimo de ver qué escena era la que habían sacado, y...

Pocas veces soy realmente crítico con algo. Yo soy un firme creyente de la campana de Gauss: unas poquitas cosas son realmente buenas, la inmensa mayoría oscilan entre lo mediocre y el está bien si no se le pide mucho, y unas otras poquitas cosas son malas de frentón. Nazca es de estas últimas. Porque he visto animes mediocres tirando a malos, pero Nazca es realmente infame. Tan infame, que esos son los momentos en que agradezco a los manes de mis antepasados racionalistas, republicanos romanos y científicos por darme la sapiencia necesaria de fundar la Guillermocracia, y así poder despacharme a gusto en contra de Nazca y otros esperpentos similares. El opening es bueno, eso sí. Pero a partir de ahí...


Partamos porque la serie se titula 時空転抄ナスカ (Jikū Tenshō Nasuka) en japonés, y fue emitida en doce episodios, en 1.998. El argumento corre a dos bandas. En el presente, el protagonista es un adolescente luchador de kendo, que mantiene la clásica relación de amistad y pupilaje con su mentor. Hasta que de pronto, su mentor parece haberse vuelto loco, ya no es él mismo... Lo que sucede, es que el mentor, el protagonista, y otros personajes alrededor, están siendo afectados por el despertar, una especie de fenómeno psicológico y mágico no demasiado bien explicado, en realidad, a través del cual están accediendo a sus vidas pasadas. Y el mentor descubre que en su vida pasada intentó acabar con el mundo, así es que ahora, intentará lo mismo, porque viva el libre albeldrío. La segunda historia aparece en flashbacks a lo largo de la serie: los personajes en cuestión, en su vida pasada, fueron guerreros del Imperio Inca, y lucharon entre sí en bandos opuestos, durante la guerra civil entre Atahualpa y Huáscar, para que no se diga que falta erudición aquí. En medio de esa guerra civil, el villano que en el presente es el mentor del protagonista, intentó liberar una especie de fuerza cosmológica llamada Ilia Tesse, o algo así, para... ¿necesito decirlo? Intentar el acabo de mundo, por supuesto. A lo largo de la serie, los poderes energéticos de los protagonistas se manifiestan en líneas en el suelo a imitación de las famosas líneas de Nazca, lo que justifica el título. Porque es cool, supongo, ya que como sabemos, las líneas de Nazca fueron creadas por el pueblo nazca y no por los incas, cerca de medio a un milenio completo antes los primeros que los segundos, pero... vamos. Estamos en lo que estamos, después de todo.

La premisa no es exactamente original, ni tampoco da para sacarle tanto jugo, pero aún así, bien llevada hubiera sido una simpática historia de héroes contra villanos, además de lo inusual de la ambientación. Bien llevada es la expresión clave aquí, pero por desgracia, no es el caso. Partamos porque no es que el argumento esté mal desarrollado; es que ni siquiera tenemos un argumento real aquí. La historia se echa tres o cuatro capítulos en el despertar de los personajes, luego éstos se ponen a corretear de aquí para allá como gallinas sin cabeza, peleándose entre sí un poco aquí y allá sin saberse a santo de qué, y cuando llega el gran final en que suponemos se van a dar con todo... acabamos con un remate alucinógeno en que todo sigue pasando un poco porque sí. Eso en la historia del presente, mientras que en los flashbacks, aunque hacen un esfuerzo encomiable por llevar la historia, la cuentan de manera tan arbitraria que al final es más bien poquito lo que se entiende, y tampoco es que se eche mucho de menos.

No resulta de mucha ayuda, que los personajes son increíblemente antipáticos. El protagonista es el clásico jovencito adolescente japonés que está en proceso de aprendizaje, que además se corresponde con el modelo de héroe cabeza caliente que actúa antes de pensar; además, a pesar de que su mentor le ha traicionado, es tan noble y bondadoso que se niega a aceptarlo y combatirlo. El mentor por su parte es el clásico villano que quiere destruir al mundo porque el mundo está corrupto... sólo que aparte de episodios aquí y allá, la historia no se toma la molestia de mostrarnos algo del mundo exterior, para saber si está en lo correcto o no, por lo que al final el duelo no es sobre concepciones diferentes del mundo, choque de ideologías, ni siquiera de personalidades, sino sobre dos matones de barrio que pelean porque... bueno, por pelear, y punto. Lo que llamábamos el síndrome de la Bola de Caballeros del Dragón del Zodíaco Z en su oportunidad, pero llevado hasta un irritante paroxismo aquí. O sea, tenemos un héroe genérico e idiota, peleando contra un villano genérico que quiere destruir al mundo porque destruir al mundo es lo que tienes que hacer si quieres ser un villano genérico.

La escena que fue incluida en los créditos de Malcolm in the Middle, y por la cual (casi) todo el mundo menos yo, llegó a este anime.
Por su parte, al lado del héroe tenemos a una chica que era la compañera del mentor, y que al comienzo aparece ante el héroe como el cliché de la chica madura y experimentada, pero misteriosa y distante, para que luego descubramos que tiene un buen fondo, etcétera. O eso se supone. Porque cuando al villano se le caen los tornillos, la chica empieza a moverle el rabo al héroe, quizás porque muy frías son las camas en invierno... pero de todas maneras igual sigue llorando y suspirando por el mentor ahora devenido en villano. Lo chistoso es que la serie trata de presentarnos el dilema de ella con una seriedad desarmante, para que nos compadezcamos de la pobre chica prisionera de sentimientos que no puede dominar, cuando en realidad sobre su conducta de abrir autopistas al norte y al sur por si de alguna llegan camiones cargados, el idioma castellano tiene un bonito rosario de palabras dentro de su diccionario, que no voy a repetir aquí porque para algo los lectores de la Guillermocracia suelen ser gente ilustrada que no necesitan cuñas acerca de lo obvio.

En cuanto al resto del elenco... Al lado del villano tenemos a un chico de lentes que se insinúa es el inteligente del grupo, que traiciona al héroe un poco sin entenderse por qué, luego le entran dudas también un poco sin saberse por qué, y al final termina en lo que termina tampoco sin saberse por qué. Más una parejita psicópata de corte bastante clásico, que son malos porque sí, por plena dedicación a la maldad, porque algún desgraciado de mala entraña debía existir en esta historia. Y para compensar, por el lado del héroe tenemos dos amigos que son... bueno, son los amigos del héroe, y a eso se reduce toda su muy profunda psicología. En definitiva, ningún personaje presenta alguna cualidad que nos permita empatizar con él, y con eso, buena parte del drama se va por el caño.

Hay una cierta desgracia en que la serie tampoco explota el potencial de su trasfondo. Hasta donde tengo informaciones, las culturas amerindias no suelen aparecer de manera regular en el anime. O si lo hacen, tiende a ser siguiendo el cliché de los astronautas antiguos, como el episodio de la antigua El gladiador ambientado en Nazca, precisamente, supuesto de que tengan edad para recordar. O bien se acercan con una aproximación puramente estética, como Rokka no Yuusha por ejemplo, que podemos definir como Fantasía Mesoamericana del mismo modo en que podemos definir a Tolkien como Fantasía Medieval, o sea, que toma elementos mitológicos y folclóricos de una cultura pasada de la Humanidad para construir un mundo imaginario sin conexión alguna con nuestra Historia. En Nazca, de entrada se nos informa que los guerreros lucharon divididos en dos bandos, uno a las órdenes de Huáscar y el otro a las de Atahualpa, y esto es un interesante guiño cultural. Pero luego no hacen nada con explotar esta idea. De risa es que en una escena ambientada en un pueblo, las casas tengan más de poblado colonial español que de arquitectura incaica, aunque como es una escena de noche, se nota poco, salvo para mi ojo avizor con esta clase de detalles. Y la inclusión de los dibujos de Nazca, que como sabemos los enterados no fue una obra creada por el Imperio Inca sino por una civilización que existió en ese lugar cerca de un milenio antes, ya lo decíamos, eso sólo tiene un pase como algo cool, pero no aporta enteros desde el otro punto de vista.

Supervillanos tratando de provocar el fin del mundo (en serio).
Incluso hasta la realización es flojita. El dibujo es más pobre que el estándar de 1.998, algo que se hace mucho más notorio con el enorme subidón que le dan a la animación en el episodio final, así como en las secuencias de opening y ending. Para colmo, lo arruinan con unas animaciones por computadora, usadas para las escenas en Nazca y aquellas en que se abre el portal a Ilia Tesse, y que son más o menos el estándar de lo que eran estas animaciones en 1.998: o sea, pobres y risibles. Por su parte la banda sonora, en un primer minuto me impresionó, y parece contar como lo mejor de la serie... hasta que reparé en que una buena parte de la misma es una reelaboración del ending, y el mismo es a su vez un cover de El cóndor pasa, el mítico tema folclórico andino que ha sido versionado entre otros por Simon and Garfunkel, o Inti Illimani. O sea, algo bueno que se le puede extraer a este anime, y ese algo bueno ni siquiera es original. El opening, por lo menos, es una versión de una fuga de Johann Sebastian Bach, en concreto de la catalogada como BWV 861, con coros y elementos sinfónicos a tope, porque si van a copiar, por lo menos copian de los mejores. Que no se hable de falta de cultura aquí.

En definitiva, la impresión que me dejó esta serie, es haber intentado subirse al carro de Saint Seiya. Esencialmente esto es justo eso, Saint Seiya, pero con un trasfondo andino en vez de griego, o germánico a según la temporada. Varios puntos argumentales son similares: el trasfondo, la idea de la reencarnación, la chica que es poderosa y al mismo tiempo la víctima del villano, o el mundo puesto únicamente como telón pintado para las peripecias de dos bandas de matones disputándoselo, elemento este último que ya criticábamos de Saint Seiya en la Guillermocracia, en su día. Sólo que Saint Seiya, pese a la más bien deplorable opinión que me merece, por lo menos tiene buenos valores de producción, y se deja ver porque sus personajes tienen algún carisma y se los ve cumplir metas u objetivos. Acá en cambio tenemos lo mismo, pero con personajes que dan un poco lo mismo, y que no cumplen con ninguna meta porque desde el capítulo inicial hasta el último, no hacen mucho de nada salvo ir de allá para acá, pelearse, separarse, volver a ir de allá para acá... Incluso la chica, que dentro del argumento "hace investigación", no la vemos investigar en realidad, salvo que consideremos como investigación una escena muy fugaz en donde la vemos arrojarse en traje de Eva a una laguna. Y cuando reaparece, los resultados de sus investigaciones son los que como espectador más o menos sabemos: el villano quiere acabar el mundo, va a usar las energías de Ilia Tesse...

Si aún así les pica la curiosidad, les sugiero que vean los dos primeros episodios. Los cuales son un poco plomos, pero dan la idea de sentar las bases para el resto del argumento. Sólo que háganse a la idea de que no están realmente echando a andar el argumento, sino que son el argumento, y por lo tanto, todo el resto va a ser igual, sin progresión narrativa de casi ningún tipo. Ni siquiera el final, que en el penúltimo episodio promete que al menos se va a despedir a lo grande, y... tampoco. Luego de lo cual, agradézcanmelo. No todos los días se encuentran con alguien como yo, que no trepida en meterse en estos berenjenales y cosecharlos hasta el último, a fin de que ustedes no tengan que sacrificarse. De nada.


Oficialmente no hay fondo porque el villano está en una dimensión paralela o algo. Off the record... no me extrañaría que se les hubiera acabado el presupuesto.

3 comentarios:

Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Me es interesante enterarme por medio de la Guillermocracia de animes y live actions que uno piensa que son mera leyenda urbana; cuando se muere un canal de TV o una serie del canal, uno no espera que algo o medio algo quede para la posteridad y la posterior crítica.

A veces puedo imaginarme cómo de buena o de terrible es una producción en base a las diversas reseñas en la prensa y con "Nazca" me lo imaginé muy vivazmente: caballeros del zodiaco pero version para el olvido.

antigona venetis dijo...

Un problema básico del anime es su tendencia a meter mucho suspenso imanginando que al final te darán la gran explicación de porque pasó todo lo que no se entiende...y NO se explica nada pero se termina la historia con un final de risa. Por lo que parece, este es un buen ejemplo. Lástima que Guillermo nos haya salvado de caer en las garras de un anime tan desconocido, en el que de todos modos habra pocos que caigan, simplemente por olvidado. De todos modos alguien tenía que hacerlo.

Guillermo Ríos dijo...

@Cristiam_Julian_Ayala_Peña, me recuerda el viejo chiste de Los Simpsons en que pasan el último capítulo de Tomy y Daly, y los niños no lo pueden ver por culpa de los empollones metidos de por medio, y cuando vuelve la televisión, Krusty dice: "¡No nos dejarán exhibir eso de nuevo ni en un millón de años!". Hoy en día, ese mismo video estaría en YouTube con el título de "El capítulo de Tomy y Daly en donde el ratón se VENGGA!!!", seguido de comentarios de mítico y mi infancia, más abajo.

"Caballeros del Zodíaco pero version para el olvido", supongo que podría haberlo escrito así, y ahorrarme toda la parrafada. Es que a veces no tengo arreglo...

@antigona_venetis, y en estas historias de doce episodios, el tema de los finales que no están a la altura, no llega a ser grave. El horror va a ser cuando ¡por fin! terminen anacondas como One Piece o Detective Conan, y todo el mundo se quede mirando porque, ¿esa piltrafilla de final para todo ese tremendo viaje? Las quemas de los responsables en efigie y en la plaza pública van a ser más visibles que la Gran Muralla China desde la Luna, probablemente.

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