domingo, 19 de noviembre de 2017

El anime de "Ace Attorney": Locademia de abogados.


Resulta probablemente curioso que yo, habiendo estudiado Derecho hace unos cuantos años atrás, ignorara casi por completo la existencia de la franquicia relacionada con Ace Attorney. Y sin embargo, así fue hasta hace unos cuantos meses atrás, cuando me senté a ver la versión en anime del asunto. Y lo que me encontré fue... ay, benditos sean Ulpiano, Gayo, Paulo, Papiniano y Modestino, porque si los cinco levantaran la cabeza, no habría rollo del Edicto Perpetuo que tuviera el largo suficiente para enjugar sus jurídicas lágrimas. Será que por saber un par de cosas de Derecho, veo cosas que el espectador corriente no, pero es que hay situaciones dentro del anime que ya rebasan la credibilidad no sólo en términos jurídicos, sino en pura y simple lógica elemental. ¿Necesito mencionar que me llevé una opinión para nada favorable de Ace Attorney...?

Partamos por el comienzo. Ace Attorney es, me voy informando, una franquicia de videojuegos o novelas visuales o lo que sea, cuyo título podría traducirse al castellano como El as de los abogados, o El as de los procuradores, porque parece ser que su público destinatario son los frikis de consolas para quienes algo ligeramente inferior a un as absoluto es inaceptable en un protagonista. Satisfacción vicaria que lo llaman, Su Señoría. El primero de los videojuegos o novelas visuales o lo que sea, es Phoenix Wright: Ace Attorney, que ya desde el título nos va informando de un par de cosas. El protagonista es un abogado al máximo, llamado Phoenix Wright, porque para qué vamos a darnos un baño de humildad con el nombre, ¿no? Ya me imagino el diálogo de los padres. "¿Cómo lo llamamos, querido? ¿Andrés por el redactor del Código Civil de Chile? ¿Ulpiano por el príncipe de los juristas? ¿Bartolo por la eminencia de los postglosadores?". Ante lo cual el padre respondería: "Querida, no. Llamémoslo Phoenix, para que resucite como el ave fénix, y los niños en el colegio después le hagan bullying diciéndole algo así como 'resucita esto, mequetrefe', ¿no te parece?". Y la historia del videojuego, o novela visual mejor dicho, es cómo Phoenix Wright va resolviendo pistas, acorralando a los testigos, burlando a la fiscalía, etcétera. Hasta ahí no hay problema. Y no comentaré más del videojuego o novela visual o lo que sea, porque no lo he jugado.

El caso es que después de una ristra de videojuegos o novelas visuales o lo que sea, finalmente llegó la adaptación en anime, que se emitió entre Mayo y Septiembre de 2.016. Y yo para mis adentros: "¿Un anime en el cual su protagonista es un abogado heroico que gana juicios? ¡Venga!". Valga como aclaración. Yo entiendo que lo que en Angloparlantelandia se llama courtroom drama, se salta a la torera mucho de cómo se ventila en verdad un juicio, por necesidades dramáticas. Incluso nos dimos un festín con eso en su día, aquí en la Guillermocracia, con el posteo Cinco películas que se meten la ley en el bolsillo. Las películas y series de televisión sobre abogados son ficciones, y como tales, su principal misión es entretener a la audiencia; si además de eso puede hacerse con una descripción fidedigna de lo que es un juicio, entonces tanto mejor, pero a veces, sacrificar un poco de realismo por drama es positivo, de cara a entretener a la audiencia. Pienso en el final de la película Los intocables de 1.987, por ejemplo, que comentábamos en el posteo de marras que citaba más arriba. Desde un punto de vista jurídico, ese final es una burrada absoluta, de vergüenza ajena. Pero no importa, porque en términos dramáticos, queda muy resultón para rematar una película de acción y suspenso muy dura. Lo ya dicho: el realismo se agradece en beneficio de la credibilidad, pero no es algo que deba seguirse a rajatabla y al ciento por ciento. El problema con Ace Attorney, la versión en anime por lo menos, es que sacrifica cualquier credibilidad a cambio de... yo qué demonios sé qué es esto.

El protagonista de la historia es Phoenix Wright, que responde a un cliché clásico: el joven idealista que además es lo máximo en lo que hace. Ya con eso, se hace odioso. Partiendo por el nombre, ya nos burlábamos de eso más arriba, y siguiendo por el hecho de que acaba siendo un Canon Sue de toda la vida. Todos conocemos esta clase de poochies: los personajes que son tan buenos, tan nobles, tan idealistas, tan perfectos, tan sin defectos, que terminan por hacerse cargantes. Me alegra no estar viendo otro anime que insista en el cliché del adolescente atormentado y con problemas de autoestima que, a pesar de toda su tortura emocional, acaba salvando al mundo, pero acá se fueron demasiado para el otro lado.

Phoenix Wright: El rostro de la justicia y el tipo que es como tú quieres ser.
Phoenix Wright tiene una jefa que no recuerdo su nombre, pero que es joven, guapa y copa D, y en uno de los pocos toques de realismo de la serie, usa unos escotes que ni una starlet de la Página 3 de la prensa británica, algo que quizás es un poco exagerado, por supuesto, pero quienes hemos pisado un tribunal, sabemos que las abogadas guapas hacen todo lo posible por usar armas de mujer para que a los actuarios y funcionarios se les caigan las babas y corran a hacerle los trámites. No sólo de conocimientos jurídicos vive el abogado, después de todo. El caso es que, volviendo a la historia del anime, después de un caso preliminar que sirve para presentarnos a los personajes, a la jefa le dan el bajo por alguna razón. Las principales sospechas recaen en la hermana de la jefa, que es una adolescente guapa pero más del tipo vecina de la puerta al lado, y por lo tanto, llega hasta copa C nada más. Phoenix Wright se aboca a la tarea de defenderla, lo que por supuesto abre un canil de gusanos. Pequeño spoiler aquí: después de algunos capítulos, Phoenix Wright consigue exculparla, acaban por darle caza al verdadero asesino, y en los siguientes episodios, ambos conforman un equipo de trabajo.

Por cierto, la hermana de la abogada asesinada es médium. No tan buena como la abogada asesinada, que también lo era, pero de todas maneras se le da el asunto de canalizar muertos, etcétera. Con lo cual, el asunto simplemente se desmadra. Piénsenlo. Los dramas de tribunales, los courtroom dramas como los llaman en el mundo anglosajón, muy en el fondo son un subgénero de la Literatura Policial: tenemos un crimen, uno o varios sospechosos, y un detective que trata de desentrañar la verdad, de acuerdo a reglas de una cierta racionalidad, sólo que en este caso, quien obra como detective suele ser el fiscal o el abogado defensor, a según la historia. Introducir elementos fantásticos en un relato policíaco es equivalente a hacerlo saltar en pedazos, porque con eso, toda la racionalidad se va por la ventana. En materia de Ciencia Ficción, se ha observado que el suspenso detectivesco puede verse arruinado porque el protagonista siempre puede sacarse un invento futurista revolucionario que solucione los problemas en cinco minutos. Sin embargo, Isaac Asimov argumentaba que sí es posible escribir historias policíacas de Ciencia Ficción, y él mismo escribió algunas bastante apreciables, como Bóvedas de acero o El sol desnudo, siempre y cuando los elementos extemporáneos a nuestra realidad estén bien definidos, y por tanto, las reglas del juego estén establecidas. De esta manera se respeta el principio de que haya una racionalidad detrás de la investigación, aunque esa racionalidad no sea la de nuestro propio mundo, sino la de unas reglas inventadas, y se cierra la posibilidad de que el escritor o guionista se haga trampas jugando al solitario.

Por desgracia, aquí en Ace Attorney, eso no está bien ejecutado. Hay como un intento, ya que se menciona que los poderes de médium que tiene la chica son limitados, lo que es necesidad narrativa porque o si no las historias se acabarían en cinco minutos, pero luego el tema se usa con tanta liberalidad, que toda lógica acaba por saltar en pedazos. En particular hay una cuestión que el anime jamás responde: si los médiums existen en este universo narrativo, ¿por qué la policía no los contrata para invocar el alma de las víctimas y así interrogarles directamente acerca de quién los mató? No sé si los videojuegos o novelas visuales o lo que sean, responden esta cuestión, pero el anime claramente no, cuando por lógica debería hacerlo.

El rival de Phoenix Wright es Miles Edgeworth, que es también otro cliché ambulante: es un joven fiscal que nunca ha perdido un caso, no trepida en los métodos más rastreros para ganar, etcétera. Pero resulta que en el pasado el protagonista y él fueron amigos, sólo que algo sucedió con Miles Edgeworth que lo convirtió en un alma atormentada cuyo único objetivo es ganar juicios sin que le importe la verdad, lo que lo convierte en algo parecido a un villano, sólo que tiene un fondo profundo que lo atormenta... ya se saben el resto. La serie se juega la carta de postergar las respuestas, de manera que no sabemos hasta más o menos la mitad de la misma cómo es que Phoenix y Miles se hicieron amigos en primer lugar, y luego por qué ambos siguieron los caminos distintos que los llevaron a convertirse en rivales. Precisamente, uno de los puntos fuertes de esta serie es el desarrollo de ese arco argumental, y el episodio en donde finalmente se devela el pasado común de ambos, es un legítimo lacrimógeno de buena ley, y seguramente el mejor de todo el anime.

Miles Edgeworth: Al final, el león no es tan fiero como lo pintan.
Por supuesto, todo eso deja a Phoenix Wright sin oponente a mitad de serie. No se preocupen: ahí está un nuevo personaje, Franziska von Karma, que es un cliché todavía más ultrajante si es que cabe. Porque Franziska von Karma es una joven fiscal que nunca ha perdido un caso, no trepida en los métodos más rastreros para ganar... ¿notan un patrón aquí?, y además, ella no es un alma atormentada sino una cínica hijita de papá que... por favor, vayan y tomen asiento porque lo que viene es de aúpa. ¿Listos? Seguimos. Es una cínica hijita de papá que lleva un látigo a los tribunales, y latiga con él a todo el mundo que se opone en su camino, incluso al juez. Lo que denota que el guionista no tiene perra idea de cómo funciona un tribunal, porque no se permiten armas en su interior por razones obvias, y a la mínima que un abogado se atreva a una ligerísima salida de libreto en contra de un juez, lo que le llega es una amonestación, y de agresiones físicas con o sin látigo ya no hablemos, porque lo que se le viene encima al pobre tarado es que lo detengan y pase procesado a fiscalía por acriminarse en contra de la autoridad pública. Todo esto se justifica por comedia chusca, eso sí, pero el problema es como comedia chusca, ni siquiera resulta gracioso, aunque sea porque ese estilo de humor era viejo en el anime en tiempos de Dragon Ball, la original y no Dragon Ball Z, así es que uno, espectador curtido en estas lides, lo que hace es echarse hacia atrás y bostezar. Porque lo hubiera dejado pasar si hubiera sido eso, gracioso, pero ni por ésas.

Las investigaciones, por otra parte, se conducen de una manera increíblemente estúpida. Porque al lado de Dick Gumshoe, el policía investigador inepto residente de la franquicia, y siempre debe haber un policía investigador inepto en toda historia policíaca que se precie de tal, al lado de Dick Gumshoe tenemos que Sango Yokomizo de Detective Conan es un Sherlock Holmes. La investigación misma es conducida por el propio Phoenix Wright, acompañado por supuesto por la chica médium. Vale por eso. No sucede así en la vida real, en donde las investigaciones privadas suelen estar proscritas o limitadas al máximo, y eso por buenos motivos, pero es un cliché de las historias policíacas, y podemos considerarlo una desviación aceptable de la realidad. Sin embargo, después en el tribunal, la palabra de los testigos que no son fuerza pública e incluso de los mismos abogados, se acepta sin más, sin cuestionamientos de ninguna clase, lo que es una burrada absoluta.

Ustedes han visto en muchas ficciones policíacas tipo Detective Conan o Reportera del crimen la siguiente línea de diálogo, más o menos con variaciones: "Sé quién lo hizo y cómo, pero me falta una última evidencia para probar que fue él". Y eso por una buena razón. Se supone que los detectives de la fuerza pública son objetivos, honestos e imparciales, y no van a falsificar ni distorsionar nada en beneficio de su caso, lo que no suele ser así con los privados, sus abogados y sus detectives particulares, por razones obvias. Hay un motivo por el cual las escenas del crimen son precintadas: para que una vez investigadas por el personal competente, que siempre es la fuerza pública, haya una seguridad mínima de que la evidencia no fue alterada para inculpar o exonerar a alguien. Si a cualquier abogado con un mínimo de competencia le pusieran una sentencia absolutoria o condenatoria dictada sobre testimonios evidentemente interesados que no fueron controvertidos, y evidencia que no fue asegurada por la presencia de funcionarios públicos que avalen su credibilidad, a ese abogado le costaría apenas el tiempo de beberse una taza de café, el preparar el escrito o presentación con el cual derribaría todo eso hasta la nada en un eventual recurso de apelación o nulidad, según proceda. De ahí que la manera de presentar prueba en los juicios del anime sea tan tarada. Incluso podría disculparse si el anime fuera de otra cosa y los juicios fueran ocasionales, pero no necesito decirlo, los juicios son la médula de la narrativa aquí.

Después de todo lo anterior, cabe la posibilidad de que algunos valientes entre ustedes aún así estén pensando en darle una oportunidad al anime. Puede ser que sean fanáticos de los videojuegos o novelas visuales o lo que sea, y quieran ver animados a sus personajes favoritos. Puede que tengan curiosidad por ver toda esta traca de sandeces y barbaridades con sus propios ojos. Puede que les guste derramar bilis sobre las producciones audiovisuales porque, hey, de alguna manera hay que sacarse del cuerpo las frustraciones de la vida cotidiana, y emprenderlas contra un producto guionizado con las pezuñas es una manera tan buena como cualquiera otra que no involucre agarrar un rifle de alta precisión y ponerse a bajar transeúntes desde lo alto de una torre. En ese caso, mi recomendación particular es que si van a darle una oportunidad, lo hagan más o menos hasta la altura del episodio 13, que es, si la memoria no me falla, ahí en donde se revela por completo el pasado común de Phoenix Wright y Miles Edgeworth. Y prescindir del resto.

¿Ven a la chica del fondo, con ropas de geisha? Es la antigua jefa del tipo de azul, el protagonista. Pero a ella la mataron. Pero la hermana usa sus poderes de médium para traerla de regreso. Traten de tomarse en serio este anime después de eso.
Abundemos en esto. Entre los primeros episodios hay uno preliminar que nos pone en situación, y el resto son pequeños arcos argumentales de tres o cuatro capítulos cada uno, que describen un juicio completo cada uno de ellos. Pero por debajo de estos pequeños arcos argumentales hay uno mayor, que es el conflicto entre Phoenix Wright y Miles Edgeworth, que viene a resolverse más o menos a la mitad del anime, tal y como lo decíamos. Estos episodios son aceptables dentro del tono más bien tarado de la serie, porque esa historia, aunque un tanto cliché, aún así tiene una cierta carga dramática que la hace interesante de seguir. Miles Edgeworth acaba resultando de hecho un personaje mucho más interesante que el mismísimo protagonista, por mucho que sea un cliché ambulante.

Pero luego, en la segunda mitad del anime, todo es cuesta abajo y sin frenos. Miles Edgeworth desaparece de escena, su sustituta Franziska von Karma es un personaje simplemente ridículo, los casos dejan de estar hilados con un arco argumental de fondo, y en general, la serie se fusila todas las virtudes que la hacían tolerable hasta ese punto, por lo que las tonterías y estupideces ahora corren rampantes a campo abierto y sin que nada las detenga. Y eso hasta un caso final que acaba por resultar simplemente penoso desde casi todo punto de vista, porque...

...Spoiler del último juicio de la serie a continuación. Al final, resulta que el último cliente de Phoenix Wright es culpable, y el protagonista sufre y agoniza porque él se hizo abogado para defender la justicia, y ahora su trabajo le exige hacer algo injusto. Nosotros entendemos que es un cliché del género que los abogados honestos defienden a clientes inocentes y los abogados corruptos defienden a clientes culpables, y lo aceptamos porque es una ficción. Pero si le dan la vuelta al concepto, lo que un abogado jamás puede hacer es dejar botado o desatendido a su cliente porque sea culpable. Por supuesto, Phoenix Wright tiene muy buenas razones para ir en contra de su cliente, pero aún así, acaba por incurrir en serias faltas éticas y profesionales que, en una ambientación más realista, acabarían por llevarle a la suspensión de su licencia para ejercer, o incluso peor. Aún así, la historia no estaría mal si se hiciera cargo de estas complicaciones... pero no lo hace. La serie manda toda la ambigüedad moral de la situación por la ventana, insiste en que Phoenix Wright es el héroe idealista y punto, y con eso, cualquier credibilidad que le quede también se va al garete, salvo que uno sea un niño de cinco años que todavía funcione con la idea de que existen los buenos a un lado y los malos al otro, y nada en el punto intermedio.

Ignoro cómo estas cuestiones fueron planteadas en el videojuego o novela visual o lo que sea. Según tengo entendido, el anime se basa en los dos primeros videojuegos o novelas visuales o lo que sea de la franquicia, lo que se nota en el brusco cambio de la serie más o menos en su mitad. Pero en el anime, es una colección de burradas tras burradas. Que intentan justificarse para mostrar situaciones cool: el héroe idealista, los villanos enfermos de maldad, las salidas inesperadas de libreto en la hora undécima, el humor chusco, etcétera. Sólo que esas situaciones cool... no son cool. Y lo que queda es el ladrillo que queda. Suerte para ustedes que me lo vi entero, porque de esa manera les ahorro la pena a ustedes. De nada.

Franziska von Karma. Nombre cool, látigo, personalidad de niñata malcriada... Alguien se esforzó un poquito demasiado acá para vendernos el personaje, por lo visto.

4 comentarios:

Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Respecto a tu tormento viendo el anime de Phoenix Wright, debo decir que el que un crítico se atormente por curiosidad, pedido de los seguidores,valentía o por gusto culposo, es cosa que he estado viendo últimamente ya que Dayoscript, un youtuber encargado de valorar videojuegos, está próxima a reseñar The big bang theory, que según él, es una serie que no merece ser vista ni siquiera por quiénes quieran nada más ver TV por entretenimiento.

Del anime nunca he sido muy admirador, salvo por lo estético que sí soy admirador, y mucho menos muy enterado de lo qué sucede en el mundillo del anime. De lo que he visto de anime, salvo Death Note, sólo he visto mundos muy fantasiosos y ridículos como para incluso ser de comedia,historias simples exageradas hasta lo sobrenatural, diálogos dramáticos sin necesidad pudiendo ser más acordes a la situación como siendo más serios, naturales y sin necesidad de contarlo todo salvo lo que sólo el personaje desee expresar de lo que presencia y que viene de la mano de un escritor como revisionista, o script doctor, competente.

Los videojuegos de aventuras point and click como Maniac Mansion y Thimbleweed Park tienen un género derivado llamado aventura conversacional, donde para progresar debes de conversar con los personajes requeridos en las situaciones requeridas. Si quieres conocer sobre aventuras gráficas te invito a ver la reseña de Alejandro Julian sobre Life is strange:
https://www.youtube.com/results?search_query=Alejandro+Julian+Life+is+strange

El anime es más que guapetones en ropas ligeras para aligerar la seriedad o para dar un pretencioso toque adulto a la producción pero lo considero innecesario. A lo mejor el anime, como cualquier género dentro de un arte, experimenta un estancamiento que será sucedido por una nueva era de creatividad donde hayan varios que traten temas diversos o tengan buenas cualidades artísticas.

Víctor Herbonniere dijo...

Repentinamente se ha caído de mi lista, así que... ¿gracias? por ahorrarme el tormento. En cuanto al juego, dicen que es mejor porque es (naturalmente) interactivo. Nunca lo he jugado porque los juegos de rol no me llaman la atención especialmente, pero los que sí han hecho lo propio me cuentan que tiene un humor característico que invita a seguir a través de los juicios con interés.

Nuevamente, gracias por el sacrificio (¿Porqué te torturas así?), y aunque es divertido leerte cuando estás frustrado con un producto, he de decir que es más satisfactorio cuando recomiendas joyitas de las buenas que nadie conoce y explicas el porqué merecen la pena.

Un saludo.

murinus2009 dijo...

Pues si, es raro un Anime sobre abogados, son mas comunes las series de tv., la ultima que medio vi fue Shark, me aburrio luego de pocos capítulos.

En animacion solo recuerdo a
-Matt Murdoch-Daredevil, que es un personaje muy noble para mi gusto yo sigo mas a antiheroes
-Lionel Hobbes, de los Simpson quien se la pasa haciendo chanchullos.

Gracias a tu sacrificio muchos se salvaran de ver ese anime y perder su tiempo y ademas protagonizado por un, canon Sue-Stu en este caso un Marty Stu, doble horror.

Extraño que comenzara como juego interactivo, no se me ocurrió que existiera esta clase de juegos.

Guillermo Ríos dijo...

@Cristiam_Julian_Ayala_Peña, en mi caso particular es que me embarco a ver tal o cual anime, o leer tal o cual libro, o ver tal o cual película, por la curiosidad que me despierte algún elemento en particular. Y luego viene esa manía de tener que verla entera para saber, la cual no es muy saludable a según qué (sub)productos se mete uno entre pecho y espalda. Y luego, claro, la Guillermocracia hay que mantenerla andando, así es que, si uno la pasó mal con un anime, por qué no aprovechar el martirio para redactar un posteo. Y si además de todo eso, el comentario le sirve a los lectores, bueno, tanto mejor.

Yo también estoy bajo la impresión de que el anime en la década de 2.010 ha experimentado un serio estancamiento. He comentado algunos recientes acá en la Guillermocracia, pero creo que a ninguno le he dado el cinco estrellas de cinco. Si alguno de los amables lectores opina diferente y deja caer ejemplos en contrario, por supuesto que se agradecen.

@Victor_Herbonniere, pueden creerme que a mí también me gusta recomendar joyitas, en vez de ponerme a destripar aberraciones que nunca debieron llegar a ver la luz. Pero no creo que haga mal despotricar contra tales o cuales cosas cuando proceda, por aquello de difundir la voz.

@murinus2009, Shark era James Woods y punto, si el protagonista hubiera sido un actor de menor enjundia, la serie se va a pique mucho antes de las dos temporadas que duró.

En materia de abogados de ficción, no hay que olvidarse nunca de San Perry Mason. En algún minuto, supongo que le dedicaré un posteo.