¡La Guillermocracia te convoca a filas para OPINAR SOBRE EL CINE DE 2.018! Para más detalles y dejar tus comentarios, pincha aquí.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Bastión Esperanza - "Cambio en la estrategia arzawe".


El Cerebro Verde en el centro de la base subterránea en la Luna Menor, disminuye ligeramente el nivel de feromonas, y en consecuencia, los arzawe dirigentes adquieren un poco más de individualidad. De inmediato, comienza la conferencia acerca de los nuevos sucesos que están ocurriendo.

– Observo: Hemos adquirido la capacidad de leer las mentes humanas infectadas con el virus que hemos propagado entre ellos, las cuales ahora forman parte de nuestra colmena arzawe, y esta nueva condición puede cambiar por completo los planes militares a nuestro favor – señala el Cerebro Verde.

– Sospecho: El agente patógeno que se ha esparcido por el cuerpo de los humanos infectados, de alguna manera se ha acoplado al sistema neurológico humano, permitiéndonos captar lo que ellos perciben, a través de un enlace hexadecadimensional – apunta Useliel.

– Prevengo: Ignoramos si los humanos se darán cuenta de la existencia de la conexión de los infectados con la mente colectiva arzawe, y si es así, cuánto tiempo tardarán en darse cuenta – acota Lisandiel.

– Alerto: No debemos caer en la tentación de creer que tenemos la guerra ganada únicamente porque podemos percibir cosas a través de los sentidos de los infectados, ya que no podemos estar seguros de que los infectados conforman una cantidad decisiva de humanos, y además, no hay señales de que los mandos supremos humanos estén también infectados, por lo que sólo podemos leer sus acciones a la luz de cómo los infectados las perciban – señala Useliel.

– Observo: Además, por alguna razón, hay una humana, que llaman Alba Dunsany, que ha sido infectada con el patógeno, y aún así, ella es la excepción más visible y significativa, ya que la mente de ella, nos resulta imposible leerla, y no debemos olvidar que por las conversaciones de los infectados, podemos deducir que ella posee un rol capital en manejar la nave espacial con tecnología del Polígono, que ellos parecen llamar Ganímedes – apunta Lisandiel.

– Considero: Es posible que eso tenga que ver con el tratamiento especial que le fue administrado, para luchar contra la epidemia arzawe – apunta Useliel.

– Valoro: Vuestro análisis es completo y coherente, pero ahora es necesario formular un plan de acción – apunta el Cerebro Verde.

– Pondero: Verel ya marcha en camino a Uselas, para reportarse, tomar noticias de la ubicación de Arslan Zetten, y alcanzarle allí en donde se encuentre, por lo que cualquier decisión debe ser rápida, considerando que la llegada de una escuadra masiva enviada por Arslan Zetten podría significar enviar una señal hexadecadimensional que podría ser leída de manera inequívoca por el Polígono como signo de nuestra presencia en este sistema estelar – apunta Useliel.

– Reflexiono: Quizás sea el momento de tener una perspectiva más fresca respecto de todo este asunto – afirma el Cerebro Verde.

Poco después, ante el Cerebro Verde y los altos mandos arzawe, comparece Warma. Si ojos humanos vieran la escena, Warma aparecería como una presencia infantil, curiosa, despierta, y de carne a medias putrefacta.

– Comento: ¡Me he divertido mucho viendo a esos humanos, y en particular a ese humano llamado Numerio, y creo que lo más divertido, sería averiguar hasta qué punto podemos controlar a los humanos infectados y convertirlos en parte de nuestra colonia arzawe, para ponerlos bajo nuestro control, y hacer que se exterminen mutuamente entre ellos – suelta Warma, repleta de entusiasmo.

– Dudo: No comprendo el concepto de “diversión” – apunta Useliel.

– Explico: “Diversión” es una debilidad humana por la cual los humanos hacen cosas no por su valor racional o la utilidad que puedan reportar, sino para satisfacer la secreción encefálica de endorfinas, neurotransmisores que les provocan placer – apunta Lisandiel.

Al recibir la explicación de lo que significa “diversión”, Useliel hace un gesto de disgusto en dirección  hacia Warma. Un verdadero arzawe, después de todo, no hace las cosas por eso que llaman “diversión”, porque eso sería egoísmo, y va contra la cultura del sacrificio para la preservación de la colmena arzawe. Hace mucho tiempo, los arzawe se han comportado como individuos únicos, persiguiendo sus propios fines egoístas, pero han evolucionado para funcionar como una sociedad primero, y como una colmena después, presionados por la existencia de amenazas demasiado grandes en el universo para que su contención dependa de conciencias individuales aisladas.

Amenazas como la del Polígono, por ejemplo.

– Interrogo: Useliel, Lisandiel, opiniones respecto del plan de Warma – dice el Cerebro Verde.

– Pondero: Si la comunicación de los infectados con la colonia arzawe es en doble sentido, entonces existe la posibilidad de que en efecto podamos controlarlos, y de esa manera, hacerlos caer en el caos y la guerra civil, por lo que podríamos asestarles un golpe decisivo, incluso sin necesidad de gastar nuestros propios recursos en ello – afirma Useliel.

– Observo: El punto débil dentro del plan, involucra nuestra incapacidad para hacer ingresar a la humana Alba Dunsany dentro de nuestra colmena, incapacidad que mientras no podamos explicar, pone en riesgo todo nuestro plan, ya que el mismo se basa en el elemento sorpresa respecto de los humanos desprevenidos – apunta Lisandiel.

– Quéjome: ¡Debemos atacar ahora, es tan aburrido esperar…! – suelta Warma.

Lisandiel y Useliel se miran entre sí, y luego miran en dirección hacia el Cerebro Verde. Un incómodo silencio se impone. Tanto Lisandiel como Useliel recuerdan muy bien la fuga desde la Luna Mayor, en vísperas de la destrucción de la base anterior por parte de Ganímedes: el anterior Cerebro Verde destruido, la comunidad arzawe sin liderazgo temporal, tanto Lisandiel como Useliel temporalmente funcionando como individuos por completo independientes y por lo tanto prisioneros de la angustia existencial de ser responsables de sus propias acciones, y además el prospecto de llegar a morir sin un sentido para su propia existencia… Warma, por el contrario, parece gozar de su independencia, casi como un atavismo de las eras primitivas de los arzawe, antes de que hubieran evolucionado biológicamente hasta transformarse en una sociedad colmena. Y el pensamiento individual es siempre un peligro: a la larga, en la historia evolutiva arzawe, el colectivo acaba por imponerse al individuo, y así, el colectivo arzawe ha conseguido librar una guerra despiadada de resistencia contra el Polígono, mientras por otra parte, ha expandido su imperio para conquistar, asimilar o destruir a varias otras razas basadas en individuos libres, como los humanos por ejemplo.

Pero el plan de Warma no parecía ser realmente malo. Sólo… arriesgado.

– Observo: De todas maneras, no alcanzaremos una capacidad de fuego aceptable sino hasta poco antes de la llegada de los refuerzos enviados por Arslan Zetten, supuesto de que él los envíe en primer lugar, de manera que no tenemos nada que perder intentando el plan de Warma – afirma Useliel.

– Apunto: Primero debemos intentar averiguar si podemos controlar la mente de los infectados, y si es el caso, cuál es la extensión de dicho control, para luego diseñar un plan que funcione como un golpe único en contra de las defensas humanas en el planeta – concreta Lisandiel.

– Concluyo: Nos mantendremos observando y a la espera entonces, para asestarles a los humanos un golpe que sea único y definitivo – afirma el Cerebro Verde.

– Celebro: ¡Esto va a ser muy divertido, vamos a jugar al exterminio! – señala Warma, con los ojos brillantes por la expectativa.

Lisandiel y Useliel se miran nuevamente. Cuando Rantel se ha encontrado en medio de ellos, las cosas han sido más sencillas. Rantel ha poseído rasgos humanos, es cierto, pero no hasta el extremo de Warma. ¿Qué ha salido mal con Warma, para mostrar tanta independencia…? Cualquiera sea la respuesta, la muerte de Rantel en la superficie de Esperanza ha sido algo realmente triste…

OxxxOxOOOxOxxxO

Finalmente, la nave espacial Ganímedes había iniciado las maniobras de descenso en Ciudad del Progreso. Las cuales no eran sencillas. Alba Dunsany poseía el control absoluto de la nave, y el Capitán Chu se veía arrinconado al mero rol de asesor, señalándole los ángulos de entrada y las precauciones que debía tener. No en balde, Ganímedes era una fortaleza espacial de más de veinticinco kilómetros de largo, más grande de lo que medía Ciudad del Progreso de parte a parte, y si semejante mole se estrellaba contra la superficie de Esperanza, el planeta afrontaría un invierno nuclear masivo que podía llevar a la completa extinción de la vida sobre el planeta.

Pero todo había funcionado bien. La nave había descendido de manera correcta, y se las había arreglado para encajonarse en la más bien plana geografía alrededor de Ciudad del Progreso.

A la tripulación le habían concedido permiso para descender. Después de todo, tanto Ciudad del Progreso como Ganímedes estaban en cuarentena, así es que, tanto más daba que la tripulación a bordo de Ganímedes se mezclara con la gente de Ciudad del Progreso.

En las afueras mismas de la ciudad, Escalante estaba presente para esperar la llegada de Alba. Ella, en conjunto con Numerio, más un par de oficiales del ESIE a manera de escolta, estaban siendo llevados en un vehículo hasta Ciudad del Progreso.

Al ver a Escalante, Alba pidió detener el vehículo. Estuvo a punto de saltar el mismo, pero su temperamento de dama educada pudo más, y se limitó a bajar del mismo con gracia y dignidad. Escalante caminó hacia Alba, a su vez. Casi sin darse cuenta, Escalante le tomó las manos a Alba.

– Alba, yo…

Hubo un breve silencio.

– ¡Ya, dile de una vez! – gritó Numerio, desde el vehículo.

– ¡Cállate, mocoso! – gritó Escalante.

Alba soltó una risilla suave.

– Ustedes dos nunca van a cambiar, ¿verdad? – preguntó Alba.

Escalante soltó las manos de Alba, y se llevó una mano a la parte trasera de la cabeza, mientras soltaba una pequeña risa.

– ¿Tú… vas a estar bien? Quiero decir, la… enfermedad…

– No te preocupes, Escalante. Jean… – empezó Alba, pero se apuró a corregirse. – El doctor Wilkinson dice que mientras me administren el suero, voy a estar bien.

– Sí – dijo Escalante, con voz queda al observar la familiaridad con la cual Alba se refería al doctor Jean Wilkinson.

Alba, al notar como Escalante había tomado distancia repentinamente, se puso seria por un instante. Luego, volvió a sonreir, pero era notorio que hacía un esfuerzo en ello.

– Bueno, voy a seguir… Tengo que reportarme… Ya sabes, controlar a Ganímedes, y todo eso…

– Sí – se limitó a decir Escalante. – Voy a escoltarlos.

Y el grupo siguió adelante, pero ahora Escalante y Alba, en vehículos distintos, no se comunicaban ni siquiera vía menterminal. Numerio, en el mismo vehículo que Alba, la miró, y suspiró con resignación, mientras se preguntaba si cuando él creciera, iba a complicar tanto las cosas como Alba y Escalante…

OxxxOxOOOxOxxxO

En una SIMAC, el Comandante Luca sopesaba lo que le informaba el profesor Higgins, respecto del plan que le había propuesto Sandrine, la especialista en robótica que había estado investigando la tecnología a bordo de Ganímedes. No parecía descabellado. Ganímedes poseía tecnología alienígena, y por lo tanto, era posible que Sandrine sí pudiera comunicarse con Rantel, el prisionero arzawe, a un nivel científico, usando matemáticas comunes. En la SIMAC, frente al Comandante Luca, el profesor Higgins y Sandrine esperaban una respuesta. Finalmente, el Comandante Luca la dio:

– Bien. Lo autorizo, no tenemos nada que perder. A ver si usted, Sandrine, consigue comunicarse de una vez por todas con ese maldito extraterrestre…

つづく


No hay comentarios: