miércoles, 15 de noviembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (6 de 10).


Lo prometido es deuda. En la entrega anterior de esta épica serie de posteos, decía que en la actual iba a abrir los fuegos con "la que probablemente es la peor película del pelotón", me cito textualmente a mí mismo porque soy un poquito ególatra, y... aquí viene. ¿No la han visto? ¿No saben de qué película hablo? Pues, para que se enteren. No todo iba a ser gran cine, después de todo. A veces, es positivo recordar que junto a las buenas películas existen estos otros engendros que... cómo decirlo... mejor lo decimos así: sin más preámbulos, vamos con la correspondiente nueva entrega de esta serie de posteos acerca de películas que se estrenaron en los cines hace cuarenta años, en ese ya lejano 1.977.


26.- El imperio de las hormigas (Empire of the Ants / 29 de Julio).

¿Incluí esta película en la lista por estar basada (muy libremente) en un relato de Herbert George Wells? No, aunque se supone que sea el caso. ¿Lo hice por ser un clásico de Ciencia Ficción? No, clásica no es, de hecho está casi por completo olvidada. ¿Entonces la incluí por afán de darle un poquito de variedad a esta lista? Pues, la verdad es que tampoco. ¿Lo hice entonces siquiera porque es una película buena? En fin, cómo decir esto... No. No lo es. A mí me lo pareció cuando la vi, pero entiendan que eso fue cuando era niño. Aunque yo era un chico despierto, así es que alcancé a darme cuenta de que Joan Collins estaba muy guapa. En la actualidad no he vuelto a verla, pero sí he echado un vistazo a algunos videos de YouTube, y... creo que no volveré a verla. En realidad la incluí simplemente porque esta película es un pedacito de mi infancia, quizás una de las primeras películas que vi "para adultos", en la televisión muchos años después, eso sí, y ya saben cómo funciona el factor nostalgia. Pero a lo que vamos.



El argumento de esta película se ambienta en una isla con tierras sin mayor valor, que una pizpireta vendedora de bienes raíces, la siempre guapa Joan Collins, intenta colarles a unos compradores despistados. Sin que ninguno de estos personajes lo sepa, cerca han arrojado algunos barriles con efluvios radioactivos, al más puro estilo Montgomery Burns, uno de esos barriles se ha abierto, unas hormiguitas se han bebido los jugos radioactivos... Lo que sigue es un clásico relato de fulanos atrapados en un lugar repleto de bichos que se los van merendando uno a uno. Y por "bichos que se los van merendando uno a uno", quiero decir que vemos la mitad anterior de las hormigas, moviéndose como peluches sujetados por la parte inferior y meneados por personal humano tras la cámara para hacerlos parecer vivos, barato truco que probablemente fue el que se usó en esta película, a juzgar por los resultados. Una película que ultraja el nombre del siempre venerable Herbert George Wells para subirse a la entonces floreciente moda de los bichos que se comen gente, un poco en la vena de la entonces reciente Tiburón, pero con hormigas, y muchas de ellas. Algo que no me atrevo a recomendarle a nadie, ni siquiera a los amantes del cutrerío, que siempre los hay. Salvo para echarse unas risas, pero después de tanta solemnidad alrededor de tantas películas que hemos reseñado hasta aquí, supongo que se agradece el interludio, ¿no?


27.- Locura yanqui (The Kentucky Fried Movie / 10 de Agosto).

Estamos frente a una película que jamás, nunca, never, niemals, sería producida ni menos estrenada hoy en día, cuando vivimos en una era de blockbusters planificados mediante estudios de mercado, escritos con plantilla, y que no pueden costar menos de 70 u 80 millones de dólares de presupuesto. El asunto partió cuando un trío de artistas, David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker, paseó por Hollywood la idea de rodar una película de sketches basada en su espectáculo teatral cómico. Si les suenan esos nombres, debería: estamos hablando de los ZAZ, los tipos que después crearon ¿Y dónde está el piloto?, Top Secret, e ¿Y dónde está el policía? Pero en la época los ZAZ eran básicamente nadie, y por lo tanto, nadie les prestó atención. Finalmente rodaron un segmento de diez minutos, y tuvieron casi que implorar porque le dieran un pase de prueba en una sala, antes de otra película. Como el público se partió de risa, los ZAZ obtuvieron su financiamiento, unos 650.000 dólares irrisorios incluso para esos años, y la película llegó a estrenarse.



El caso es que esta película llegó a los cines como The Kentucky Fried Movie en su título original, en alusión a su espectáculo Kentucky Fried Theater, porque a saber el caos que hubiera quedado si hubiera llegado a estrenarse bajo el título de Free Popcorn (Popcorn gratis), o peor aún, Closed for Remodeling (Cerrado por remodelaciones), como en algún minuto de hecho llegó a proponerse. El asunto fue dirigido por John Landis, que gracias a esta película se hizo del cartel suficiente para dirigir al año siguiente la seminal Colegio de animales, de la que hablamos en su minuto en Block40busters, aquí en la Guillermocracia, y de ahí fue a dirigir Los hermanos caradura, Un hombre lobo americano en Londres, De mendigo a millonario, Los tres amigos y Un príncipe en Nueva York, entre otras. Incluso esta película hasta dio para secuela, Mujeres amazonas en la Luna, estrenada en 1.987. En cuanto a los ZAZ, ya lo dijimos, esta película los puso sobre el mapa, y de aquí saltaron a dirigir ¿Y dónde está el piloto?, y de ahí, a la inmortalidad cinematográfica.


28.- Un día muy particular (Una giornata particolare / 12 de Agosto, en Italia).

El cine en Italia durante el siglo XX experimentó bandazos considerables, a tenor de sus bastantes extremas experiencias políticas. Al epic literalmente fascista siguió el Neorrealismo, y después de éste, por un lado la explosión de la serie B con sus forzudos peplumitas, sus pistoleros y sus espías, y por el otro, una revisión más o menos consciente de la evolución social italiana en el siglo XX. El cineasta Ettore Scola pertenece a la generación que se crió en la época del Neorrealismo y su más bien sórdido retrato de la Italia posterior a la Segunda Guerra Mundial, pero que reconstruye al cine como herramienta para contar historias de ficción, pero a través de las cuales se filtren comentarios a veces bastante mordaces o desencantados respecto de la realidad. Un día muy particular pertenece a este revisionismo histórico italiano, ambientándose en 1.938, o sea, cuatro décadas antes de la fecha de estreno de la película... o lo que es lo mismo, una distancia de tiempo muy cercana a la que separa a esta película misma del presente posteo.



El argumento es bastante simple: el día de 1.938 en que Adolf Hitler visita a Benito Mussolini en Italia, dos personas que son vecinos, comparten el día. Ella es un ama de casa y madre de seis chicos que están con su padre, un fascista, en el desfile, mientras que él es un locutor homosexual que está en la mira del régimen por ser homosexual y a la vez opositor. A lo largo de la película, y la convivencia entre ambos, ella va despertando, y descubriendo el grado de opresión social al cual está sometida por el sistema. El casting es célebre por incluir a Marcello Mastroianni y a Sophia Loren, considerada la dupla de oro del cine italiano en esos años, aunque con un poquito de subversión; Mastroianni, prototipo de latin lover en el cine de la época, interpreta al homosexual, y Sophia Loren, una de las mayores bombas eróticas que ha salido de Europa jamás, interpreta a una más bien corriente ama de casa. La película fue nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera, pero perdió ante Madame Rosa, aunque ganó el Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera; hoy en día tiende a ser considerada como un clásico del Cine por derecho propio, y una de las joyas en la corona del señor Scola.


29.- Simbad y el ojo del tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger / 12 de Agosto).

El subgénero de novelas, cine y televisión que podríamos llamar de aventuras arábigas, está muy de capa caída hoy en día. Los últimos ejemplos con alguna relevancia que vienen a la memoria, mundo egipcio antiguo aparte, son la adaptación para el cine de El príncipe de Persia, y mucho antes, la Aladino de Disney, aunque de esta última ya se están moviendo para rodar un remake, así es que... quién sabe. Claro, en el siglo XIX y parte del XX, el mundo islámico evocaba califas bonachones, malvados visires, monstruos míticos, y bellísimas odaliscas, mientras que hoy en día, uno tiende a pensar más bien en pastores de cabras caminando sobre desechos de cabra llevando la frente al suelo en dirección a La Meca mientras vigilan con el rabillo del ojo a los cargamentos de lanzagranadas con los cuales castigarán a los idólatras infieles que viven en Estados Unidos, el Gran Satán, todo para mayor gloria de Alá el Omnipotente. Los tiempos cambian, qué duda cabe.



Quizás por ese motivo es que Simbad y el ojo del tigre ha caído en un olvido tan profundo. Lo que es una lástima, porque se trata de una estupenda película de aventuras arábigas, ya que estamos llamando así al subgénero. Fue el intento de Ray Harryhausen por reverdecer sus ya entonces algo marchitos laureles, el genio de los entrañables muñequitos de stop-motion que ya en esa época estaban siendo superado por una nueva generación de efectos especiales, en técnica aunque no en fantasía. El argumento es lo habitual: se toma a un personaje de Las mil y una noches, se prescinde del texto para inventarse un montón de aventuras, etcétera. Además, la chica de la película es una guapísima Jane Seymour, que se había estrenado como chica Bond en Vive y deja morir de 1.973, para transformarse en número estable y actriz de lujo de varias producciones televisivas en la década posterior, como La mujer que él amó, o Remembranzas de guerra, además de Doctora Queen: La mujer que cura, por supuesto. Harryhausen volvería a intentarlo, pero ahora con los mitos griegos, en Furia de titanes de 1.981, considerada camp en su día, pero que ha sido revalorizada luego de compararla con el horror sin alma que estrenaron so pretexto de remake por allá en 2.010...


30.- Ese oscuro objeto del deseo (17 de Agosto, en Francia).

Y ahora es el turno de Luis Buñuel para saltar a la palestra. Aunque en este caso, se trata del fin de una época, porque ésta fue su última película, cerrando una cinematografía que empieza medio siglo antes, en las postrimerías del cine mudo, nada menos que con Un perro andaluz, el clásico del Surrealismo. Lejos de ser otro artista rebelde adocenado por los años y domesticado por el sistema, Buñuel siguió siendo un contestatario hasta el último, criticando la sordidez hipócrita de la gente bonita con clásicos tales como Los olvidados, Viridiana, Bella de día, o El discreto encanto de la burguesía, todo lo cual le valió tener que exiliarse fuera de su España nativa durante el Franquismo, para rodar en México y Estados Unidos durante cuatro de las cinco décadas de su carrera. Esta película es, de hecho, una coproducción entre Francia y España.



La película es una adaptación moderna de La mujer y el pelele, una novela de 1.898 que ha recibido varias otras adaptaciones, incluyendo El diablo es una mujer de 1.935 con la mítica Marlene Dietrich; esta versión tiene la peculiaridad de que su rol femenino ha sido demediado entre dos actrices, a saber, Carole Bouquet y Angela Molina. El argumento, como puede intuirse a partir del título de la novela, va sobre un pobre diablo que cae prisionero de los encantos de una chica que una y otra vez intenta seducirlo, sólo para después negársele, reforcilándose de paso en el sufrimiento del pobre infeliz al que tiene preso en sus garras. Sí, todos los varones hemos pasado por eso, y el que diga que no, miente como un bellaco. La película fue postulada al Oscar para la Mejor Película Extranjera, aunque como lo advertirán los lectores despiertos que leyeron poquito más arriba, perdió frente a Madame Rosa. En su día no tuvo mayor éxito comercial, aunque se transformó en una adorada por la crítica; con el paso del tiempo, ha sido valorizada como un clásico del cine, lo que quiere decir, sigue sin verla nadie, en particular para los hipsters para quienes el cine partió con Pulp Fiction...


Y en esta senda imparable de películas de 1.977, hace algunas entregas nos habíamos referido al estreno en sociedad de David Lynch. Ahora, para la siguiente entrega, toca el estreno de todavía otro cineasta más, uno que nos ha dado grandes alegrías y también unos cuantos pesares en el cine. Con una película no muy conocida, eso sí. Pero para eso estamos, acá en la Guillermocracia. Para que la gente sepa. Los cuatro visitantes habituales, por lo menos. Pero así se construye mundo: un pasito a la vez. Y daremos otro pasito en esta serie de posteos... con la siguiente entrega que vendrá esta serie de posteos. Sí, acabo de escribir lo obvio. Es que no tengo remedio, parece ser. Y ahora, lo que todos estaban esperando...

¡Galería de afiches!






No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails