jueves, 26 de octubre de 2017

"La mosca en la sopa".

(Fuente).
Para ser sincero, ni siquiera recordaba que alguna vez había escrito el presente texto. Hasta que rebuscando en mi propio material publicado en El Sitio de Ciencia Ficción, lo encontré de nuevo. Este pequeño texto paródico trata acerca de lo que pasa cuando los autores clásicos de Ciencia Ficción, tienen que referir el viejo chiste de la mosca en la sopa. Con resultados... ¿hilarantes? Probablemente no. O tal vez sí. O quizás para algunos sí y para otros no. O puede que al revés. En cualquier caso...

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Versión de aburrido realismo decimonónico.

En un restaurante, un cliente reclama.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sopa!

El mozo responde.

—El señor se equivoca. La mosca no nada, está muerta.

Versión Julio Verne.

Tres amigos se reunieron en un restaurante y pidieron sopa. Al llegar los platos, descubrieron que cada uno traía su correspondiente mosca. Además, uno de los platos venía calentado a 29 grados centígrados en vez de a 30.

—¡Inaudito! ¡Inadmisible! ¿Acaso debemos fabricar un cohete y viajar alrededor de la Luna para encontrarnos con un restaurante en donde no sirvan moscas en la sopa?

—¡Oh, por supuesto que no! ¡Debemos construir un submarino propulsado por ELECTRICIDAD y viajar veinte mil leguas de viaje submarino!

—O acaso debemos descender por el cráter de un volcán y emprender un viaje al centro de la Tierra.

El mozo se acercó y les respondió.

—O pueden viajar alrededor del mundo en 80 días, y ver las... cosas... que sirven en los dominios coloniales de la India. Es una bendición si allá le tocan moscas en vez de un ojo de mono...

Versión Herbert George Wells.

El cliente se sentó en el restaurante y pidió una sopa. Cuando se la trajeron, encontró una mosca dentro del plato. Reclamó.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sopa!

El mozo, lívido, le contestó.

—El señor se equivoca. La mosca no está nadando. ¡Las moscas están evolucionando y se están organizando! Dentro de poco construirán una sociedad socialista que nos invadirá y nos enviará a todos al Reino Venidero. Y entonces, el mundo será una utopía, un paraíso. Para las moscas, debo añadir, porque la Humanidad materialista, capitalista e imperialista se habrá extinguido.

Versión Howard Phillips Lovecraft.

En un restaurante de líneas augustas y envejecidas, construidas en geometrías imposibles de espacio y tiempo, un cliente hizo una reclamación, con palabras de arcana y perdida ciencia.

—¡Buen hombre! ¡En mi sopa nada una criatura hexápoda, de repelente viscosidad, un horror primigenio que proviene de los abismos paleogénicos de la evolución de los seres vivientes!

Perturbado ante lo inenarrable, ante lo indescriptible, el mozo trémulamente sugirió.

—Por los grimorios ancestrales os puedo jurar, señor, la mosca no nada, mas dicha abominable ilusión pareciera producir al juguetear con nuestras débiles nociones humanas.

Pero la mosca, muerta, espera soñando.

Versión Isaac Asimov.

El cliente se sentó y pidió una sopa. Se la sirvieron. Entonces vio la mosca en la sopa, y reclamó.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sopa!

El mozo, un robot humanoide de cerebro positrónico de los de nueva generación, miró al cliente y le respondió.

—Considerando el asunto de manera científica, debemos concluir que el hecho de incluir una mosca en su plato debe formar parte de una conspiración más vasta en contra del Imperio Galáctico. Esta mosca en realidad es un agente de la Segunda Fundación. Pero eso, ya la psicohistoria lo había previsto.

Versión Ray Bradbury.

En los viejos días del vino del estío, cuando caían las doradas manzanas del sol, un hombre arrugado como una iglesia de madera marchita por los elementos, reclamó.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sopa! Esto no pasaba en los viejos días.

El mozo se acercó y, de manera impersonal, distante, respondió.

—El señor se equivoca. En la vida moderna, las moscas no tienen tiempo para nadar. Esta mosca está muerta.

Y con la mosca muerta, un pedacito más del pasado natural y agrario de nuestro mundo desapareció entre los velos de las ilusiones de la memoria.

Versión Philip K. Dick.

Una vez dentro del restaurante, ya servida la sopa, el cliente bufó.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sopa!

El mozo miró al cliente con ojos inexpresivos.

—Es lo que he tratado de decirte a lo largo de todo este tiempo. En realidad, tú eres la mosca. Y la mosca es Dios. Hasta el cuello en drogas, eso sí.

Versión William Gibson.

Eran las cuatro de la tarde, y el cielo sobre la bahía se veía como la pantalla de un televisor sintonizado en un canal muerto. El cliente entró al restaurante y pidió una sopa. Al servírsela, encontró una mosca en su interior. Reclamó.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sopa!

De mala manera, el hombre grasoso con un zócalo para enchufarse al ciberespacio por la base del cráneo, respondió.

—La economía mundial está en crisis, hijo. Las grandes corporaciones mantienen los precios bajos disminuyendo la calidad del producto. Ahora vienen con moscas porque, ¿sabes? la carne está demasiado cara. Ahora, sírvetela o lárgate.

Versión Metrópolis.

El hombre estaba a punto de servirse un plato de sopa, cuando de pronto una mosca nadando en la sopa lo miró. El hombre, conmovido, decidió descender a los subsuelos de Metrópolis en busca de las moscas. Y allí, explotadas por el hombre, las encontró, y decidió que iba a luchar por ellas. Porque entre el hombre y las moscas, debe mediar el corazón.

Versión Star Trek.

Bitácora espacial, fecha estelar 4747.47: Nos encontramos sobrevolando Mosca Alfa 6, un planeta clase M con una civilización humanoide cuyos habitantes, por alguna razón desconocida, han desarrollado una sociedad parecida a la que existía en la Tierra en la época en que surgió el chiste de la mosca en la sopa. Nos encontramos intrigados por la razón de esta similaridad, que para nosotros no tiene explicación. De manera que estamos preparándonos mi primer oficial, mi médico y yo, y algunos chaquetas rojas adicionales, para descender al planeta y encontrar algunas respuestas, como por ejemplo si las moscas siguen atacando y matando a los chaquetas rojas, o si los mozos siguen contestando con sorna que la mosca no está nadando, sino que está muerta.

Versión Star Wars.

El cliente pidió una sopa en el restaurante, y cuando se la trajeron, vio la mosca en el plato.

—¡Mozo! ¡Hay una mosca nadando en mi sopa!

El mozo se acercó al cliente y le dijo.

—Nunca te revelaron la verdad sobre tu padre, ¿no?

—¡Me dijeron que tú lo cocinaste!

—No. ¡ESTA MOSCA es tu padre!

—¡¡¡NOOOOOOOOOOOO...!!!

Con tristeza en la voz, el mozo dijo.

—Busca en tus sentimientos y sabrás que es verdad. Unete a la mosca, y gobiernen juntos este restaurante... COMO PADRE E HIJO.

Versión Terminator.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sopa!

El mozo coge el plato con las dos manos y le grita frenético a la mosca.

—¡Ven conmigo si es que quieres vivir!

El mozo se lleva el plato a la cocina, mientras la mosca grita.

—I´ll be back!

El cliente dice.

—Hasta la vista, baby.

Versión Resident Evil.

—¡Mozo, hay una mosca nadando en mi sop...! ¡¡¡AAHHHH!!! ¡¡¡AGHHHH!!!

—¡La mosca lo mordió! ¡Mátenlo rápido antes de que se convierta en un zombi!

Versión Transformers de Michael Bay.

—¡Mozo, hay una m...!

¡¡¡BOOOOOOOOOOOOOM!!!

Versión Futurama.

Una mezcolanza de ABSOLUTAMENTE TODO LO ANTERIOR, pero con un criogenizado idiota, una cíclope malfollada, un robot parásito emocional, y un científico con doctorado en Nudismología.

3 comentarios:

murinus2009 dijo...

¿Como seria una versión Arthur C. Clarke?

La mosca en la sopa ahora era... La hija de las Estrellas... por ahora estaba ahogándose en la sopa, no se le ocurría que hacer... pero ya pensaría en algo.

¿Y una versión Robert A. Heinlein?...

Yo me se una versión en que el Cliente se queja de la mosca y el Mozo le dice:
¡Callese y guárdela! que no ve que si no todos los demás clientes van a querer su propia mosca.

Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Experimentar con cuentos clásicos sí que es una tarea gratificante para quien no se cansa de ensayar; ahora mismo me imagíno versiones del hombre de géngibre y del cuento de la casa o sitio X embrujado por la típica magia etérea. Las de Asimov y Locecraft me gustan por la amena y elegante escritura así como la manera de llegar a un final que sea convincente.

Guillermo Ríos dijo...

@murinus2009, la de Clarke, ambientada en un elevador orbital sostenido por un monolito negro, no olvidemos el elevador orbital sostenido por el monolito negro. En la de Heinlein, el mozo gritaría: "¡Vamos, vamos, moscas! ¿O acaso queréis vivir para siempre?".

@Cristian_Juliam_Ayala_Peña, gracias por las felicitaciones. Por cierto, ¿Locecraft? ¿Con C?

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