domingo, 29 de octubre de 2017

El secreto de la identidad secreta de los superhéroes.


Uno de los aspectos más entrelazados con el moderno mito del superhéroe, es el tema de la identidad secreta. Es un aspecto tan fundacional del mito superheroico actual, que casi lo distingue del héroe antiguo no tenía identidad secreta porque no la precisaba. Todos sabían que era el bueno porque luchaba por la Raza Elegida, como Sansón. O era un tipo violento en un mundo de monstruos todavía más violentos, como Heracles. O era un caballero por la Verdadera Fe, como el Rey Arturo. O un poco de todo esto, como el Cid Campeador. La identidad secreta del héroe es un invento relativamente moderno, y fue codificado apenas a inicios del siglo XX por la Pimpinela Escarlata, primero, y por el Zorro después. Compárese por ejemplo a la Pimpinela Escarlata, un espadachín en la Revolución Francesa que tenía una doble identidad, con Dartagnan y sus mosqueteros, que son espadachines en el siglo XVII y que eran bien conocidos por todo Cristo que circulaba por ahí, y se notará la diferencia; los mosqueteros datan del siglo XIX, y la Pimpinela Escarlata del siglo XX, en lo que al momento de su creación literaria se refiere.

Por eso, ahora podemos mirar con cierta simpatía, esos clichés que se han ido acumulando respecto de la identidad secreta de los superhéroes. Clichés a los que en este posteo haremos un repaso. Porque la necesidad de mantener el status quo de un personaje con identidad superheroica, crea un resorte narrativo... interesante. Por un lado, no es posible reventar la identidad secreta del personaje, o de lo contrario éste pierde algo de su esencia mítica. Por el otro, narradores que intentan pasarse de listos, juegan al suspenso barato haciendo que tal o cual personaje descubra o esté a punto de descubrir esa identidad secreta... obligando así a que, al final de la historia, deba suceder algo extraordinario que lo vuelva todo a fojas cero. A la larga, esto obliga a ciertas dinámicas narrativas que, de tanto ser repetidas, se han tornado en clichés. Ahí tenemos entonces al espectador avisado, que cuando lee o ve una historia de Superman en la cual un personaje determinado descubre su identidad secreta, dice: "Ah, claro, ahora es cuando el personaje va a sufrir un ataque de amnesia y va a olvidar lo que descubrió". Y entonces se acaba el suspenso... y comienza la diversión, aquí en la Guillermocracia. De manera que, estamos listos para repasar a esos personajes alrededor del superhéroe, que por dramática ironía narrativa, suelen desconocer esa identidad, o por dramática ironía narrativa, la terminan conociendo, y sufriendo consecuencias inesperadas en el camino.

El par de lentes que engañan al mundo.

En una primera etapa, el personaje alrededor del superhéroe no conoce su identidad secreta. Incluso, con cierta lógica, puede pensarse que no tiene una identidad secreta en lo absoluto. ¿Por qué Superman, siendo tan grande y majestuoso, iba a disfrazarse de un pobre civil para vivir una vida oscura y anodina? Es como si en la época del Absolutismo, el rey de Francia hubiera renunciado a los placeres de Versalles para disfrazarse de pueblerino y descansar de su ocupada vida en, digamos, una aislada granja en los Vosgos. Por supuesto, hoy en día se acepta que a Superman le cansa ser Superman, y por tanto, necesita ser Clark Kent de tanto en tanto, para jugarle bromas pesadas a Lois Lane, suponemos. Pero eso lo sabemos nosotros; dentro del universo narrativo, la gente no tiene por qué caer en la cuenta de ello.

Hola, periodista más lista del mundo, adivina quién soy.
Lo gracioso es que, en esta primera etapa, muchas veces la identidad del héroe debería ser obvia... Y nadie cae en ella. Hay un episodio mítico de Batman: La serie animada en la cual Ras' al Ghul deduce la identidad secreta de Batman sin haberse liado siquiera una vez con el héroe... simplemente examinando la lista de millonarios capaces de pagarse el presupuesto necesario para ser Batman, y con físico de gimnasio, y que sean habituales de Ciudad Gótica. Por alguna razón, el sencillo acto de inteligencia de Ras' al Ghul, ninguno de los otros villanos de Batman lo llega a perpetrar. Ni el Comisario Gordon, ya que estamos, y él es quien primero debería conocer los ires y venires de la sociedad en su propia urbe.

En otros casos, la localización debería delatar al superhéroe. Todos sabemos que ellos operan en determinados lugares: Superman en Metrópolis, Spiderman en Nueva York, yo en la Guillermocracia, etcétera. Pero luego resulta que el protagonista está en otra parte, por negocios, trabajo, vacaciones, la razón que sea... y justo por pura coincidencia, en ese lugar aparece el superhéroe. Y nadie suma dos y dos. En algún caso le tratan de dar la vuelta al asunto. En La muerte de Superman, por ejemplo, su familia siguió protegiendo el secreto, de manera que dieron a Clark Kent por muerto en medio del desastre que fue la batalla contra Doomsday, y por supuesto, nunca encontraron el cuerpo. Considerando que la batalla contra Doomsday fue peor que el 9-11, esto hace algún sentido. Porque de lo contrario, más de alguien habría caído en la cuenta de que Superman y Clark Kent eran la misma persona, simplemente por haber desaparecido al mismo tiempo.

La cosa tiene alguna justificación si el héroe usa una máscara. Pero cuando el disfraz es más débil, se vuelve algo irrisorio. En la película Linterna Verde de 2.011, se burlaban de lo lindo de esto, cuando la chica de turno le dice al héroe que "¿creías que un antifaz me iba a engañar? ¡Pero si te he visto desnudo!". Más tontorrona es Lois Lane, la sagaz periodista a quien se la engaña con un par de anteojos. Y más idiotas todavía son los villanos de He-Man o Sailor Moon... que nunca pescan que él es el príncipe Adam y ella es Serena Sukino a pesar de que no usan antifaz, y cuando cambian de identidad, usan el mismo corte de pelo, y en el caso de Sailor Moon, su uniforme de batalla es casi igual a su seifuku reglamentario (nota erudita: el seifuku es el trajecito marinero que las chicas usan como uniforme escolar en Japón). Pero... por alguna razón sigue funcionando. Alguna.

Y entonces viene el descubrimiento.

Naturalmente, más tarde o más temprano se agota el drama respecto de la identidad secreta. Para mantener el suspenso, es necesario tocar al héroe. ¡Hora de que alguien descubra su identidad secreta! Por supuesto, todo depende de quien haga el descubrimiento. Una posibilidad es que sea una persona cara para el héroe: el interés romántico, el mejor amigo, algún familiar, etcétera. Por supuesto, este descubrimiento llevará a su cuota de enfrentamientos porque quien haga el descubrimiento, no lo aceptará de buenas a primeras. En dónde estaría el drama, si no. Pero al final de la historia, el personaje en cuestión acabará por aceptar convertirse en guardián del secreto. Tanto peor para él. El drama debe seguir adelante, y eso significa que su vida se hará de cuadritos. A veces, serán apuros de comedia, como hacer malabares para que otras personas no noten el asunto. En otras ocasiones, el asunto adoptará tintes muy oscuros, como cuando la maldita de Karen Page vendió la identidad secreta de Daredevil para pagarse sus chutes de droga, en vez de, digamos, pedirle ayuda a su viejo amigo y algo más.

En Linterna Verde de 2.011, el antifaz no engaña a la chica porque ella lo ha visto desnudo. Yo no quería saber tanto...
Un caso más raro es el villano trágico que descubre la identidad del héroe. Como este villano no lo es por ambición o psicopatía, sino por la sincera amargura de quien es rebelde porque el mundo lo ha hecho así, descubrir la identidad secreta del superhéroe tiende a ser una epifanía. Entonces viene el momento en el cual se dice a sí mismo: "¿En verdad ese pobre desgraciado canijo es el noble héroe contra el cual he luchado toda mi vida? ¡A esa rata yo podría aplastarla con mis dedos, y sin embargo, sigue resistiendo! ¡Cuánta nobleza, cuánto carácter, me doy cuenta de que soy yo quien ha estado equivocado toda mi vida!". A continuación, toma la decisión de hacer enmienda de sus errores, que como por lo general involucran alguna clase de plan destructivo, requieren por supuesto su inmolación. El héroe, con nobleza, intentará salvarlo a pesar de que ello signifique el posible fin de su secreto, pero el villano trágico responderá con un grandioso: "No te preocupes. Tu secreto seguirá a salvo", antes de hundirse con el barco, explotar con la bomba, o en general, perecer de manera digna. Y nosotros derramando una lagrimita por él. Si, yo sé que ustedes también se emocionaron con la muerte del Doctor Octopus en Spiderman 2, no se hagan los duros.

Reventar el secreto.

Por supuesto, todo lo anterior es cuando hablamos de personajes nobles, descubriendo el gran secreto. Otro cuento es cuando se trata de almas mezquinas y depravadas, infelices que no son capaces de entender el sacrificio supremo que realiza el héroe al luchar por el bien, la justicia y los inocentes pobladores de la aldea. En este caso hablamos de villanos ávidos de tener por fin la herramienta para destruir al héroe, y que revelarán el secreto para que otros villanos conviertan su vida en un infierno. O bien, de pobres infelices que no les importa ver al héroe arder, si con eso consiguen un poco de dinero, o vender algunos periódicos adicionales.

En este caso, el héroe cuenta con el Destino Inescrutable de su lado. Porque el Destino, conocido también como el Editor del Cómic o el Productor de la Película, han decidido que el status quo se mantendrá, sin importar cómo. Y por Borges que eso sucederá. Así es que, pueden pasar dos cosas. Una de ellas, es que el prospecto de soplón perezca antes de hablar, como le sucedió al desgraciado de Jadeite apenas un segundo antes de revelarle a la reina Beryl la verdadera identidad de Sailor Moon. En el manga y anime puede pasar porque los japoneses son unos bestias para sus historias, pero en el cómic, televisión y cine de Estados Unidos, con su eterna ñoñería hacia el tema de la muerte, y sus interminables resurrecciones para seguir explotando a los personajes de una franquicia, esta salida es un poco menos recurrente. Pero de alguna manera el personaje tiene que desaprender lo aprendido, y entra entonces...

...la amnesia. La variante más burda aquí es el golpe en la cabeza, puro y simple. Un coscorrón, y el delator ha olvidado lo que iba a delatar. En algunos casos, incluso se hace bueno. Lo cual es ficción, por supuesto: no he sabido todavía que, en la realidad, algún economista se haya convertido en un ciudadano honorable por golpearse la maceta. En algunos casos, el asunto es un poco más elaborado, incluyendo el cliché de que el personaje pierde la razón, como ocurre con el Acertijo en Batman Forever. Por supuesto, siempre en las ficciones las amnesias del héroe son temporales, pero las del villano son definitivas: nunca jamás recuperará la memoria acerca de haber descubierto lo que descubrió. Y mientras menos hablemos de Crisis de identidad de DC Comics, tanto mejor.

La de veces que el Spiderman de Tobey Maguire acabó desenmascarado, y J. Jonah Jameson nunca descubrió su identidad secreta.
Una variante más elaborada, es aquella en la cual el desgraciado está dispuesto a hablar, y va a hacer todo lo posible por hablar, pero las circunstancias se encadenan todas las muy miserables, para impedirle que se vaya de lengua, dándole tiempo así al héroe para hacerle cambiar de idea. Un ejemplo canónico de esto es la Trilogía del Caballero Oscuro de Nolan, cuando un oscuro personaje salido de la nada deduce la identidad de Batman, con cierta ayuda debido a su posición dentro de las Empresas Wayne... pero luego, cuando ve que Bruce Wayne le salva la vida, decide que sería muy roedor de su parte hablar, y se resuelve a quedarse callado. Como el actor no volvió para la secuela, ignoramos si sobrevivió a la escabechina general promovida por Bane, o fue enviado por el tribunal popular a caminar sobre el hielo, en cuyo caso el secreto habría quedado mortalmente seguro. De manera innecesaria, porque como lo decían en Honest Trailer, en la tercera del Caballero Oscuro "hasta el personaje con síndrome de Down interpretado por Joseph Gordon Levitt, se lo figuró"... menos el Comisario Gordon.

En otros casos, el superhéroe tiene planes de resguardo para confundir a la gente que hace el descubrimiento. De esta manera, el mezquino miserable suelta la pregunta insidiosa del millón: "¿Cómo es que nadie ha visto juntos a X persona y al superhéroe? ¡Es porque X persona es el superhéroe!". Y por supuesto, aparece la persona X en su identidad civil al lado de alguien disfrazado como el superhéroe, ante lo cual el mezquino dirá algo en la línea de: "¡Pero cómo! ¡Esto es imposible! ¡Yo estaba seguro de que X era el superhéroe!". Y no dejemos bajo la mesa los cómics clásicos de Superman en los cuáles éste disponía de robots capaces de suplantarlos, lo que hacía buena la pregunta de por qué Superman seguía luchando contra el crimen por sí mismo en vez de dedicarse todo el santo día a fabricar esos robots y enviarlos como drones contra el enemigo. Quizás porque Superman defendía la justicia por la adrenalina de la acción, y quedarse como Gepetto en su taller fabricando muñecos, era algo que no le apetecía.

Y por supuesto... en algunos casos simplemente habla. Son los menos, porque el status quo, etcétera. Pero hay casos significativos. El de Karen Page, por ejemplo. Que partió siendo la secretaria modosita de Daredevil, una chica linda y suave muy en la vena de Stan Lee... hasta que llegó Frank Miller y la convirtió en una actriz porno drogadicta, porque... Frank Miller. Ya sabemos cómo se las gasta el señor Miller para escribir guiones de cómics. Y sentando golpe a la cátedra en la época en que Miller todavía sentaba golpe a la cátedra, Karen Page va y revienta la identidad de Daredevil a cambio de un chute de droga. Hay muchos adjetivos para calificar a la chica por esta acción, ninguno de ellos es demasiado agradable, y unos cuantos no pasan la censura editorial acá en la Guillermocracia. Por supuesto, sabemos lo que pasó después: Kingpin hizo un infierno de la vida de Daredevil. Las identidades secretas sirven para algo, después de todo.

¿El fin del cliché?

Irónicamente es fácil mirar por alto que la corriente hoy en día está fluyendo en otra dirección, la de ignorar este tópico, o al menos bajarle el perfil. Un antecedente es The Spirit, que tenía identidad secreta, pero que no hacía uso de ésta porque la misma era la de un policía muerto; más moderno resultan así los Cuatro Fantásticos, que en verdad no tenían identidad secreta. Hoy en día, en personajes como Hellboy o Spawn, la identidad secreta no es realmente un tema, en el primero porque todos los enterados saben quién es, y en el segundo, porque el protagonista en realidad está muerto. E incluso en héroes tradicionales, se sigue que la identidad secreta está debilitada. En el Universo Cinemático Marvel casi no hay identidades de verdad secretas, y las que hay, suelen ser reventadas rápido, como pasó con Black Panther. En el Universo Extendido DC, por su parte, Lois Lane descubre rápido que Clark Kent es Superman, mientras que en Escuadrón Suicida, Amanda Waller le insinúa a Bruce Wayne que conoce su verdadera identidad como Batman. Supongo que esta evolución es lógica. El ponerse un par de lentes para pasar de Superman a Clark Kent obtenía un pase en la época dorada de los cómics, pero hoy en día, resulta más difícil de tragar. Y eso por no hablar de la barbaridad que ha avanzado las tecnologías para identificar a las personas, que hacen muy difícil mantener secreta una identidad secreta por mucho tiempo, sin que la reviente una muestra de ADN, un drone espía, una cámara asociada a un programa de reconocimiento facial, un cruce de información en una base de datos, etcétera. Bien parece ser que la identidad secreta del superhéroe es un cliché que pertenece cada vez más al pasado, o bien, seguirá estando presente en historias planteadas desde el inicio como fantasías retro, u homenajes a los inicios del género, claramente más ingenuos que el material más cínico de la actualidad.

The name is Kent. Clark Kent.

7 comentarios:

Martín dijo...

Me acordé del legendario capítulo "El difunto sr. Kent", de la serie animada de Superman, cuando un policía corrupto "mata" a Clark Kent, y Superman no puede salir volando porque reventaría la identidad. Al final lo arreglan y Clark puede "volver a la vida", y el policía deduce la identidad secreta... Cuando lo ejecutan.

murinus2009 dijo...

Hoy en día hay superheroes que ya han dado a conocer su identidad, o todos la conocen porque nunca se preocuparon en ocultarla como:
Tony Stark.
Frank Castle, Punisher.
Hell Boy.
Deadpool creo que usa mascara por las deformaciones mas que otra cosa todos lo llaman Wade.
En The Dark Knight Rises lucios Fox insinúa a Bruce Wayne, varias cosas sin decir que sabe su identidad:
-Como que siempre le solicitaba proyectos especiales y...
-Que tiene "el ultimop aparato para control de multitudes" al que llama; "The Bat" ... y si, esta disponible en Negro".

Divertida Entrada Guillermo.
En la vida real algo curioso es que muchos lideres criminales o funcionarios corruptos, aunque son reconocidos, siempre se dice que no hay manera de acusarlos de nada, porque no hay pruebas en su contra, es algo así como una identidad secreta a la vista de todos.

Aquí en México hace unos 20 años se "desenmascaro" a un "lider guerrillero" se dio su nombre públicamente y luego...no paso nada, hoy día nadie se acuerda de eso.

Quien sabe quizá en los Comics ocurra un día una historia similar; se desenmascara al superheroe, se hace publico todo y luego... no pasa nada.


Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Fuí sorprendido tanto por la presencia de éste artículo como la calidad que presenta en el texto, y es que mentaba más una reseña hacía una movie actual como Geostorm o It(2017) que un resumen sobre como funciona el juego de identidades en los superhéroes.

A proposito, ¿te gustan los videojuegos ya sean en PC por navegador o en Steam o en Gamejolt o en consola? Pregunto porque no estaría mal variar por una vez acá, digo yo. Propongo a Half life (1998), un FPS de Valve software donde, spoiler gordo, encarnas a Gordon Freeman y debes de escapar del complejo donde habitas dado un colosal accidente. Ahí queda y que sigas con nível alto.

Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Supongo que la cierta idiotez del comentario que antes dejé es lo que lo hace brillar en vez de una opinión bien expresada. Retornando a éste artículo pienso que la identidad secreta del superhéroe,(ó personaje no superheroico que quiere estar en secreto), así como el género de los superhéroes, es más de comedia ó de tragicomedia que de drama ó misterio y he ahí la sombra de los inicios del cómic de superhéroes que ése elemento acarrea tras de sí. Una sombra que está insistida en mantenerse como una sombra sólida pese a que la luz de la evolución del género de los superhéroes le come terreno sin otra tregua que hacerse un chiste.

Siempre he pensado que una tragicomedia puede ser una excelente historia de superhéroes y lo demostraría de no estar tan concentrado en la universidad así como de tener un mínimo de verdadero talento literario. Piensálo así: no sólo como tragicomedia una historia de superhéroes puede ó podría funcionar, una mezcla de diversos géneros podría funcionar. Aventura, crimen, equivocaciones, surrealismo y una historia tipo muñeca matriushka ó matrioska son los principales a considerar a la hora de mezclar.

Guillermo Ríos dijo...

@Martín, el final de ese episodio es casi de terror metafísico. Cambiemos ligeramente el argumento y digamos que el fulano descubre el secreto de la vida, el universo y todo lo demás, justo a tiempo para que lo pasen por la freidora eléctrica...

@murinus2009, con las modernas tecnologías, mantener una identidad secreta es mucho más difícil que en 1.938. ¿Alguien ha notado como, en las ficciones, casi han desaparecido esos clásicos argumentos de que "estaba vivo y nadie lo sabía", o "el misterioso desconocido es en realidad un viejo enemigo que ha regresado para vengarse"? Pues eso mismo.

@Cristiam_Julian_Ayala_Peña, más que drama o comedia, es una seña de identidad del género. Es como Arnold Schwarzenegger sobreviviendo a explosiones que matarían a todo cristo en diez cuadras a la redonda. ¿Absurdo? Claro que sí. ¿Por qué se ruedan películas así, y además el público las consume? Pues porque es la seña de identidad del género, eso es lo que hemos venido a ver, y en ese contexto, cuenta como una aceptable suspensión de la incredulidad.

Por supuesto, eso crea un motivo de reflexión aparte, en que si una seña tan característica de los superhéroes como lo es la identidad secreta, está en decadencia, entonces en qué queda el género o subgénero. ¿Está decayendo, y el superhéroe como prototipo del héroe en el siglo XX será reemplazado por otro modelo de virtud y heroísmo? ¿O sólo se está transformando, y los superhéroes seguirán existiendo en el futuro, pero... serán diferentes? Será interesante de verlo, en los próximos años.

Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Los superhéroes son, hasta cierta parte, lo que son y lo que serán. La evolución será vista en gran parte, supongo, en las figuras anti-heroicas, y no mucho en las netamente heroicas.

Guillermo Ríos dijo...

Puede ser. Aunque el propio nombre de antihéroe es revelador de que, muy en el fondo, se definen como lo opuesto de alguien ajeno a ellos mismos, o sea, el héroe tradicional.

Supongo que sería interesante reflexionar en cómo la cultura tiende hacia el heroísmo o el antiheroísmo a según qué épocas y contextos históricos.