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domingo, 10 de septiembre de 2017

"Mirai Nikki": Los dioses deben estar locos.

Yuuukiiiiiiii...
Yukiteru Amano es el típico adolescente perdedor de shounen. Va a la escuela secundaria porque tiene que ir a la escuela secundaria, pero no es popular, todo el mundo lo mira de lejos, y él, lo único que quiere es tener amigos. El pobre tonto no sabe que está a punto de echarse encima a la peor peste del mundo: una chica llamada Yuno Gasai, cuyo pasatiempo favorito consiste en ir tras de Yukiteru, o Yuki para los amigos, día sí y día también. A poco andar, se revela que Yuno es literalmente capaz de matar por Yuki, pero qué es un poquito de locura psicopática homicida cuando hay amor de por medio, ¿verdad? Las cosas se complican cuando Yuki es invitado a un juego muy peculiar. Un sujeto con el flojísimo nombre de Deus Ex Machina, asesorado por su asistente Muru Muru, lo invita a participar en una especie de todos contra todos en el cual doce personajes, Yuki incluido, deberán pelearse y exterminarse entre sí hasta la muerte. Los doce, por supuesto, no se conocen entre sí, de manera que parte de la diversión es rastrearse los unos a los otros, evitando que los rastreen a ellos de paso, por supuesto. La recompensa para el vencedor: tomar el lugar de Deus Ex Machina y asumir sus increíbles poderes, transformándose de facto en un dios viviente sobre la Tierra. Para ayudarse en su misión de alegre exterminio mutuo, los doce son provistos con sendos diarios con una cualidad peculiar: hasta ellos llegan mensajes que anuncian lo que sucederá del futuro. Lo que da el título en inglés de este manga, que se llama Future Diary en dicho idioma, y no me pregunten porque ignoro si hay traducción al castellano. Cada diario se presenta de una manera peculiar: el de Yuki es un teléfono celular de toda la vida, pero los hay en otros formatos también.

Sí. Esencialmente, este manga es una extraña coctelera entre... veamos. Death Note, por la idea de que existe un artefacto que le entrega a su usuario un cierto control sobre el destino de otros. Battle Royale por un lado, y Highlander por el otro, por la idea del enfrentamiento de todos contra todos para que el superviviente gane un gran premio final. O El diario de mañana, la serie de televisión de 1.996 en la cual un pobre pringado recibía todos los días un ejemplar del diario de mañana anunciando toda clase de calamidades que el desgraciado tenía que arreglar antes de que sucedieran. La originalidad está sobrevalorada, señores.

El manga que acabamos de reseñar, es uno llamado Mirai Nikki (未来日記), serializado en Shounen Ace entre 2.006 y 2.010, y compilado en doce volúmenes que cubren 59 episodios en total. No puede decirse que Mirai Nikki haya resultado un éxito glamoroso ni mucho menos, pero por lo menos dio para un manga spin-off, una adaptación para anime que no he visto, y otra adaptación con actores de carne y hueso, que tampoco he visto. Y también para un comentario en la Guillermocracia, el que estamos elaborando ahora, porque de todo hay que sacar.

Si quieren que sea absolutamente honesto... y me imagino que eso esperan leyendo estas líneas... es una suerte que haya leído este manga en solitario, porque al final, debe haber sido ridícula mi expresión de "qué diablos" pintada en el rostro. Es un manga a ratos interesante, a ratos tedioso, con algunos elementos muy entretenidos y de notable interés por un lado, y otros... no tanto. Vamos por partes, como dijo el descuartizador.

Como decía, el conflicto principal gira en torno al juego de gato y ratón que surge entre los doce participantes invitados por Deus Ex Machina para competir por ocupar su lugar como criatura casi divina con poderes virtualmente omnímodos sobre el mundo. La idea es interesante, aunque es muy difícil no pensar que la premisa es un poco derivativa de Death Note. Incluso hasta los títulos de ambas obras aluden a los objetos con poderes respecto del futuro, si de hacer notar los parecidos se trata. Los diarios que poseen los usuarios cumplen un poco la función de las death notes en la otra obra, aunque los primeros son más pasivos que los segundos, puesto que con las death notes se puede controlar la muerte de otros personajes, mientras que los diarios sólo se limitan a entregar información del futuro. Información que, eso sí, puede ser muy útil a la hora de crear estrategias y planificar gambitos con los cuales ganarle la delantera a los otros oponentes que, por supuesto, están tratando de hacer lo propio. Pero a todos nos gustan las historias de personajes inteligentes que se estrujan los sesos para hacerse paridas muy cabronas entre sí, así es que eso está bien.

A poco andar, eso sí, comienzan los problemas. Uno de ellos es la relación entre la pareja protagónica. Por supuesto, tanto Yuki como Yuno son usuarios de diarios. Lo que origina un interesante problema: Yuno está caladita por Yuki y quiere entregarle toda su pechugona y virginal femineidad a éste, pero técnicamente es un romance condenado porque a la larga, uno de los dos va a tener que cargarse al otro. Como en Los juegos del hambre, por más señas. Sin embargo, dos cosas. Primero que nada, Yuki es un personaje absolutamente detestable, lo que es un grave lastre considerando que es el protagonista de la historia. Yuki es un debilucho y un llorón que carece de espinazo, y además casi no tiene cualidades redimentes que lo hagan más simpático, salvo esa característica vaga y genérica de ser buena gente que, muy en el fondo, no quiere matar a nadie. Vale, es la caracterización inicial, eso puede ser. Pero pasan los capítulos, y siguen pasando, y el tonto de Yuki sigue siendo igual, aunque está metido en un juego mortal en donde se está jugando el cuello casi a cada página. Que sea cobarde o falto de iniciativa es normal, porque a ver cuántos de ustedes son tan guapos que se ven metidos en una Battle Royale y son capaces de reaccionar, pero cuando capítulos después el personaje no se da su buen baño de realidad y empieza a tomar las cosas en sus manos, eso lo hace un poco insoportable.

A su lado está Yuno, que es probablemente el personaje más interesante del manga. Si no es ella, entonces es Minene Uryu, una terrorista cuya arma de preferencia son las bombas que demuelen edificios completos, porque ella no se anda con chicas. Pero si la dejamos de lado, entonces Yuno es el personaje más interesante de todos. Al principio se nos presenta como una chica con una obsesión casi psicopática por Yuki; el manga por lo menos se toma la molestia de explicarnos por qué ella está coladita por Yuki, y es un motivo comprensible, si se lo mira bien. Pero poco a poco, vamos descubriendo que Yuno tiene sus propios esqueletos en el armario... de manera absolutamente literal, y ahí es en donde todo empieza a salirse de madre. Para bien o para mal. Puede que Yuno caiga bien o mal como personaje, pero hay garantía de que si ella hará algo, ese algo va a ser épico. Por supuesto, nadie con dos dedos de frente quiere una novia como Yuno, pero mirándola como personaje, es la mar de interesante ver con qué va a salir después. Y hay motivos para establecer que, considerando el arco argumental de Yuno, al final termina resultando ser que ella es la verdadera protagonista del manga, más que Yuki.

En general, se agradece que el manga tenga más bien poco relleno. Los únicos personajes que sobran y molestan un poco, son la pandilla de amigos que Yuki se hace un poco avanzadito el manga, y que realmente no añaden demasiado a la fórmula, porque ni son usuarios de diarios, ni tan inteligentes, ni tan interesantes, ni tan decisivos. Funcionan un poco como la patrulla de detectives infantiles de Detective Conan: están bien en su medida justa, pero ni su arco argumental añade nada a la historia general, ni tienen tanto poder para alterar el juego por sí mismos. Al final, cuando las cosas se empiezan a amarrar, muchos detalles de los primeros episodios que no parecían tener explicación, empiezan a cobrar sentido, lo que revela un plan de trabajo definido por parte del guionista, en vez del manido recurso narrativo de echémosle hacia adelante a ver cómo resulta, y los problemas de argumento, ya se verá como se resuelven. Por desgracia, en el tramo intermedio del manga no siempre la historia mantiene el mismo nivel de tensión dramática, por lo que el ritmo se resiente, y con ello el interés.

Otro aspecto que puede echar al lector hacia atrás, es la asunción implícita de que el mundo narrativo es esencialmente un saco de fertilizante. Piénsenlo. Deus Ex Machina es literalmente un dios con poderes sobre la vida y la muerte de todos los seres humanos, y decide dejarle su trono a un sucesor. Y para ello, en vez de elegir al mejor candidato posible, resuelve reclutar a doce personajes de tendencias psicopáticas en el mejor de los casos, y con declarada vacancia de sanidad mental en el peor, para que el más astuto, traicionero y despiadado se transforme finalmente en el nuevo dios del mundo. ¿De verdad quieren ustedes saber cómo termina eso?

De todos modos, el argumento se reserva unas cuantas bonitas sorpresas a lo largo del trayecto, lo que ayuda a mantener las cosas andando. Ya entrando en el tercio final, algunas cuestiones y puntos nebulosos del argumento empiezan a despejarse, y se va descubriendo de manera progresiva que no todo es lo que parece, y que más de algún personaje tiene su agenda propia para explotar el juego en su propio beneficio. Aunque el desarrollo es a veces demasiado blando, y se apoya demasiado en los giros inesperados de guión para mantenerlos andando, por lo menos el final mejora mucho lo ya visto. Se llega bien al otro lado; el problema es la cantidad de lodo que se debe sortear por el camino.

El manga tiene una cierta dosis de fanservice. No demasiada y no en todos los capítulos, pero cuando se aplica, lo hace con completo desenfado. Cierto personaje femenino, cuando es reducido a la cautividad, por alguna razón la desnudan entera; otro personaje femenino, teniendo a un chico prisionero, se pasea en lencería delante suyo también por razones jamás explicadas; otro personaje femenino obtiene la inevitable escena de ducha; cosas así, para que nos entendamos. Por supuesto, esto es para añadirle un poco de picante al asunto, pero si lo van a leer por el fanservice, mejor olvídenlo, porque tampoco es tanto ni a cada capítulo.

¿Es un recomendado? Una vez más, depende. Si les gustan las historias con gambitos imposibles en los cuales los personajes juegan al desarrollar planes destinados a contrarrestar planes destinados a desbaratar otros planes destinados a sabotear todavía otros planes destinados a descarrillar inclusive otros planes, entonces es posible que Mirai Nikki funcione para ustedes. En eso el manga cumple, aunque a veces se pase un poco de máquina al respecto. Pero si les interesan cosas tales como personajes simpáticos o verosímiles, o un drama sólido, o cosas así, mejor mirar en otra dirección.

¿El anime o la serie de televisión con actores de carne y hueso? No tengo idea, no he visto ninguna de ambas. Estoy en el entendido de que el anime es una adaptación más o menos fiel del manga, pero podría estar equivocado. La serie de televisión, por su parte, tengo entendido que toma la premisa inicial, pero cambia un montón de cosas por el camino. En cualquier caso, no es que tenga planeado sentarme a verlas. Después de todo, ya sé quién gana el juego, y cómo, así es que no me apura el tema. Aunque hubiera sido de agradecer que tal información me hubiera llegado desde un diario del futuro, en vez de tener que echarme entre pecho y espalda la algo más de una cincuentena de episodios del manga, por supuesto.



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