martes, 26 de septiembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (3 de 10).

Este día es el principio de grandes infortunios para los helenos... perdón, para el cine.
Decíamos que los años más importantes para la Historia del Cine son probablemente 1.939 y 1.977. El primero, por haber reunido un ramillete de películas que cuentan como obras fundacionales en varios géneros, o al menos como ejemplos eximios de los mismos. Y el segundo, por el enorme impacto que tuvo La guerra de las galaxias en el público, y que marcó la transición desde el antiguo modelo de cine con un relativo talante artesanal, hasta el moderno modelo de blockbusters y franquicias producido de manera industrial que vivimos hoy en día. Y puestos a repasar lo que fue el cine en 1.977, vamos ahora con una nueva entrega, la tercera en esta serie de posteos aquí en la Guillermocracia, con otras cinco películas: un drama alemán, cierta saga galáctica, un exitazo redneck, un dramón de ésos, y cerramos con una película bélica. Todo eso, exhibiéndose más o menos al mismo tiempo en las salas de cines en el ya lejano mundo de 1.977...


11.- Stroszek (Stroszek / 20 de Mayo).

La relación de Estados Unidos con Europa, después de la Segunda Guerra Mundial, ha sido complicada. Todos conocemos la historia: un continente de tradición centenaria, creador de una cultura rica y refinada, se ve de pronto sobrepasado e incluso salvado de sí mismo por un país allende el océano, poblado de paletos que ni siquiera saben hablar bien el inglés, y que aunque hacen montones de dinero, no se toman ni la molestia de aprender modales. Así, Estados Unidos mira a Europa como un hatajo de estirados viviendo de glorias pasadas y creyendo que todavía pintan algo en el mundo, mientras que Europa mira a Estados Unidos como una piara de rufianes maleducados que creen que el dinero todo lo puede y todo lo compra.
Stroszek se inscribe dentro de esa corriente cinematográfica tan europea que es la crítica despiadada del American Dream, el sueño americano. El protagonista, un músico callejero que acaba de salir de la cárcel, decide que en Alemania no llegará a ninguna parte, así es que viaja con un amigo y con una chica a Estados Unidos, en concreto a Wisconsin, a iniciar una nueva vida. Por supuesto, ahí aprende que las cosas no son tan sencillas; de hecho, la búsqueda del sueño americano termina en una pesadilla para el protagonista.


Aunque esta película es claramente crítica respecto de Estados Unidos y su discurso de que "sigue tus sueños y trabaja duro, y tus sueños se harán realidad", la misma se beneficia mucho de una puesta en escena y un guión relativamente neutros, que no intenta satanizar ni a Estados Unidos ni su cultura, ni tampoco enaltecer a los pobrecitos inmigrantes europeos, dejando un cierto espacio para la reflexión y el debate, lo que es por supuesto la marca y sello de toda obra que quiera ser una obra de ideas en vez de propaganda panfletaria. Por supuesto, ayuda que dirige Werner Herzog, un cineasta en sí mismo bastante cínico, nihilista y byroniano, y que venía de rodar cosas como Aguirre la ira de Dios, o El enigma de Kaspar Hauser. Y la inevitable nota de trivia, ahora para cerrar: esta película tiene una cierta fama tangencial por haber sido la última película que vio en vida Ian Curtis, el malogrado músico Post Punk y vocalista de Joy Division, antes de colgarse en 1.980. Hablando de películas malditas aquí.


12.- La guerra de las galaxias (título original) o Una nueva esperanza (Star Wars, título original, o Star Wars Episode IV: A New Hope / 25 de Mayo).

¿Qué se puede decir que sea nuevo, acerca de una de las películas más influyentes en toda la Historia del Cine? Puso de moda la Space Opera, revolucionó los efectos especiales, codificó la moderna industria del blockbuster, engendró una de las franquicias más lucrativas de todos los tiempos, es el pretexto que nos convoca para esta serie de posteos en la Guillermocracia... Nada mal para una película en la cual, en su día, nadie creía. Ni los titulares del copyright sobre Flash Gordon, que le negaron a George Lucas la oportunidad de adaptar dicho personaje para la pantalla grande, lo que obligó a Lucas a inventarse su propia historia espacial más o menos original, si quería rodar una Space Opera. O Alec Guinness, que interpretó a Obi Wan Kenobi sólo por el cheque, y después vivió amargado hasta su muerte porque nadie recordaba el resto de su por otra parte brillante carrera actoral. O la FOX, que le dio luz verde porque los estudios estaban al borde de la quiebra, y ya daba un poco lo mismo en qué trabajaran, con la fe del carbonero de que un pelotazo podía venir de cualquier parte, como efectivamente acabó siendo, claro está. O las cadenas de cine, que sólo aceptaron exhibir esta película a regañadientes porque todas querían echar las zarpas sobre Más allá de la medianoche, y la FOX vendió a ambas producciones en un paquete único. O la Academia, que prefirió premiar a Annie Hall con el Oscar a la Mejor Película, a pesar de que, con la sabiduría que da el mirar las cosas de manera retrospectiva, la odisea lucasiana resultó mucho más influyente que la neurótica fantasía urbanita alleniana.


Todos sabemos después lo que pasó con George Lucas. El hombre se transformó en uno de los más gigantescos cineastas independientes de la Historia; en su día El Imperio contraataca, la secuela de La guerra de las galaxias, fue considerada de hecho la película independiente más cara de todos los tiempos. Apoyado por fanáticos de Star Wars que con lo suyo le han dado un bastante mal nombre al mundillo friki. Así, en el censo de 2.001, más de 70.000 australianos se registraron como acólitos de los jedi, cuando se les preguntó por su confesión religiosa. Por supuesto, eso es posible porque la Guillermocracia no tiene confesión religiosa propia. Todavía. Como sea, andando el tiempo Lucas acabó siendo devorado por los fanáticos que él mismo engendró, hasta el punto que por un poco de sanidad mental, acabó vendiendo Lucasfilm a la Disney. Lo que llevó no sólo a nuevas películas de Star Wars, sino a... una anunciada quinta de Indiana Jones con un ya para entonces casi octogenario Harrison Ford. Mirándolo así, casi mejor que La guerra de las galaxias se la hubiera pegado en taquilla en 1.977, y todos esos horrores, nos lo habríamos ahorrado.


13.- Dos pícaros con suerte (Smokey and the Bandit / 27 de Mayo).

Lo que decíamos al comienzo de esta serie de posteos, aquí en la Guillermocracia. Cuando uno piensa en 1.977 como año fílmico, se viene a la mente La guerra de las galaxias. O bien Encuentros cercanos del tercer tipo para los fanáticos de la Ciencia Ficción. O bien Fiebre de sábado por la noche, para los amigos del musical y la onda disco, que algunos hay por ahí. O bien La espía que me amó, para los fanáticos del agente 007. Pero ninguna de ésas fue la segunda película más taquillera del año en Estados Unidos, un sitial por debajo de La guerra de las galaxias, sino... Dos pícaros con suerte. Confirmando lo que ya sabemos: taquilla no es sinónimo de permanencia o durabilidad en el tiempo. La premisa de la película es simple: un conductor en el sur redneck de Estados Unidos recibe el encargo de llevar cerveza a un rodeo, y de vuelta, por esta o aquella razón, se echa encima el transporte de una novia, siendo perseguido por el padre de la misma, que es el comisario del lugar. O algo así. Recuerdo haberla visto de niño, pero eso fue hace mucho, así es que no me pregunten los detalles, porque no los recuerdo.


Como pueden ver, esta película es El transportador, pero con Burt Reynolds en vez de Jason Statham, los pantanos rednecks de Estados Unidos en vez de la bella Europa, y sin artes marciales. Pero con banjos... ¿Y quién es Burt Reynolds?, se preguntan mis lectores más jóvenes, ante lo cual les respondo: era un galán muy al tope en esos años, pero casi olvidado en nuestra época. Salvo por Deadpool, y por favor, no pregunten los detalles: el que sabe, sabe, y el que no, tiene la suerte de ahorrárselo. La película tuvo la santa virtud, y el uso de la palabra virtud es discutible aquí, de codificar el subgénero audiovisual de los conductores perseguidos en tierras campiranas, premisa de la cual Los Dukes de Hazzard se sacaron siete temporadas, siete, aunque con la inteligencia de cambiar a Sally Field por la más vistosa Catherine Bach y sus famosos daisy dukes. Por impresionar, le gustó al mismísimo Alfred Hitchcock, miren ustedes por donde; claro, el vejete ya iba hacia la ochentena, y de hecho se murió después en 1.980... El mismo año en que esta película sacó una secuela. Y luego otra más en 1.983, completando así una trilogía el mismo año que Star Wars, lo que tiene un cierto regusto a la conversación de Ed Wood con Orson Welles en el clásico de Tim Burton, si me preguntan.


14.- Más allá de la medianoche (The Other Side of Midnight / 8 de Junio).

Y llegamos finalmente hasta la película que... prepárense para reir un buen rato... era el plato fuerte junto al cual se vendió La guerra de las galaxias como la ensalada ligera del menú. Francia, más o menos poco antes de que estalle la Segunda Guerra Mundial. Una chica se enamora de un piloto, tanto que le entrega a éste su más delicada flor, etcétera. Pero el piloto recibe órdenes de regresar a Estados Unidos, deja a la chica, y siendo el asqueroso cerdo machista heteropatriarcal opresor que es, nunca regresa a por ella. La chica ha quedado embarazada, se practica un aborto, y como la gente que es partidaria del aborto es mala, mala, mala, nivel veneno de serpiente de mala, la pobre queda un poco tocada. Lo suficiente para dedicar el resto de su vida a hacer carrera como actriz, acostarse con cuanto hombre la ayude a encumbrarse hacia la cima, y en general, convertirse en una arpía del infierno. Pero por amor despechado, así es que, pobrecita. ¿Demasiado culebrón? Que no les extrañe. Esta película está basada en una novela de Sidney Sheldon, reconocido por sus historias de dinero, sexo y poder con muchos romances cruzados, despechos y soap opera. Con un casting quizás no demasiado estimulante, aunque con Susan Sarandon y Raf Vallone amenizando la cosa en roles secundarios.


Créanlo o no, considerando que posiblemente no es sólo que nunca hayan visto esta película, sino que además apenas sabían de su existencia... hubo una época en la cual Más allá de la medianoche fue muy anticipada. Todo el mundo pensaba que iba a ser el exitazo del verano: película de época, con chica mala buscando venganza, la vieja ecuación sexo más dinero... Tenía todos los mimbres para caminar tranquilamente al número uno de la taquilla. Ya lo dijimos más arriba, en esta serie de posteos: los Estudios Fox la usaron como cebo para vender en paquete otra película, La guerra de las galaxias, y los cines compraron la aventura galáctica maldiciendo entre dientes porque o si no, no iban poder estrenar Más allá de la medianoche y se iban a quedar sin su parte del pastel. Por supuesto, ya sabemos cómo acabó eso. Y no me refiero a que el trailer eviscera a lo Jack el Destripador el final, sino a que hoy en día aparece Star Wars hasta en la sopa, mientras que esta película, serán cuatro gatos quienes la hayan visto. Aunque considerando que esta película tiene una cierta ración de desnudos a cargo de Marie-France Pisier y Susan Sarandon, no era como que los respetables y amantes padres de familia llevaran a sus críos a verla en el cine. Los estudios aprendieron, por supuesto. Porque ya lo sabemos, la ración de desnudos en los blockbusters ha ido bajando de año en año. Salvo la gloriosa Morena Baccarin en Deadpool, pero esa película costó apenas 50 millones de dólares, así es que podía permitirse el lujo.


15.- Un puente demasiado lejos (A Bridge Too Far / 15 de Junio).

Llegamos hasta el que, se supone, iba a ser el gran epic de 1.977 sobre la Segunda Guerra Mundial, conflicto sobre el cual, ya lo mencionábamos antes en esta serie de posteos, hubo un buen ciclo de películas en la década de 1.970. En lo personal, cuando yo era niño, esta película fue uno de mis primeros contactos con lo que podríamos llamar la minucia de ese conflicto armado, es decir, un incidente de guerra más allá de los puntos clásicos de Pearl Harbor, Normandía, Hiroshima, etcétera. Esta película está basada en un libro de no ficción basado en la Operación Market Garden, que aconteció unos tres meses después del desembarco de Normandía; ya antes, del mismo escritor, había sido llevado al cine El día más largo, en 1.970, basado en Normandía justamente, por lo que esta película viene a ser una especie de secuela bastarda, y ni de lejos tan exitosa. Un puente demasiado lejos describe el desarrollo de la Operación Market Garden, cuyo objetivo era asegurar puentes en Holanda que pudieran servir como paso para las unidades de tierra aliadas en su invasión contra el mismísimo Tercer Reich. Que los ríos y los tanques no se mezclan muy bien, vamos. Los alemanes, por supuesto, lo que estaban haciendo era destruir todos esos puentes. No me digan que no saldría una buena partida de rol de esta premisa, si van más allá de los vampiros y los elfos, por supuesto. El caso es que la Operación Market Garden acabó siendo un fracaso monumental, y con eso, Alemania se ganó unos meses más de tiempo. Meses inútiles al final, por supuesto, pero cuando se va perdiendo una guerra, y una mundial más encima...


En cuanto a la película, la misma fue rodada con ciertas pretensiones, como lo revela su elenco multiestelar integrado por Dirk Bogarde, James Caan, Michael Caine, Sean Connery, Edward Fox, Elliott Gould, Gene Hackman, Anthony Hopkins, Laurence Olivier, Ryan O'Neal, Robert Redford, Maximilian Schell y Liv Ullmann, entre otros grandes de ese tiempo, con Edward Fox tomando un rol que el mismísimo Roger Moore no pudo asumir por estar rodando La espía que me amó, película a la que pronto llegaremos en esta serie de posteos. Dirige Richard Attenborough, que en materia de epic histórico rodaría después Gandhi, Grito de libertad, Chaplin, y Tierra de sombras, aunque el público quizás lo conozca mejor como actor en su rol del millonario clonador de dinosaurios en la original Parque Jurásico de 1.993. Resulta interesante observar que el soundtrack corrió a cargo de John Addison, ganador del Oscar en 1.973 y compositor después del tema principal de Reportera del crimen; este hombre había servido en el XXX Corps del Ejército Británico, conduciendo un tanque en Normandía, y luego combatiendo en... la Operación Market Garden, justamente. Y no, no es título de película porno por mucha triple X que le pongan: XXX Corps debe leerse como "Cuerpo 30". Como sea, vi esta película de niño, en la televisión... y me pareció un aburrimiento monumental. Demasiados personajes, demasiadas subtramas, y al final todo para qué. A lo mejor cambio de idea si la veo de adulto, pero eso no ha sucedido por el minuto. En la taquilla no lo hizo mal: séptima película más taquillera de 1.977 en el mercado de Estados Unidos. De todos modos, eso se antoja poco para un epic sobre un tema considerado entonces vendedor, como era la Segunda Guerra Mundial, aunque si es por epics, todo el mundo en esas semanas estaba alucinando a lo bestia con el espacio, gracias a que estaban exhibiendo La guerra de las galaxias en la sala de al lado...

Y de la Segunda Guerra Mundial pasaremos a sumergirnos en las aguas del océano, en la primera entrada de la siguiente entrega en esta serie de posteos. Una película que los más veteranos entre los lectores recordarán, y si no, dos palabras: poleras mojadas. Sólo aquí en la Guillermocracia, por supuesto. Y los dejamos con lo que estaban esperando:

¡Galería de afiches!






1 comentario:

Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Creo estar de ideas para mí blog en construcción pero será mejor que cuente esto: si Star wars(1977) hubiera sido un fracaso y la otra con la que se estrenó, Más allá de la medianoche, hubiera sido el exitazo tan augurado, pues mucho de lo que conocemos como industria del cine seguiría siendo cosa de pequeños y medianos estudios y una nueva saga sería la reinante en ése hipotético Hollywood y esa saga sería de tipo militar o detectivesco o de la ficción científica más artística o crítica respecto al progreso.

La esencia del cine consiste en ser una forma avanzada y masificada y hasta como anti snob del teatro y de la opera. Que el cine logre la misma valoración que el teatro o la opera consiste en una evolución de Hollywood o de quienes hacen cine ya sea con cámara de teléfono.

Related Posts with Thumbnails