martes, 12 de septiembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (1 de 10).

Si se fijan bien en la foto, se van a llevar unos cuantos spoilers respecto a qué películas incluiremos en esta nueva y flamante serie de posteos aquí en la Guillermocracia.
Existen dos años que son fundamentales en la Historia del Cine. Uno es el año milagroso de 1.939, en el cual coincidieron un ramillete de películas con las cuales se puede decir que Hollywood alcanzó su adultez; todas esas películas se transformaron en modelos rectores a seguir por Hollywood en adelante, hasta el día de hoy inclusive, de una manera u otra. El otro es 1.977, el año en que se estrenó La guerra de las galaxias, hace cuarenta años atrás ya, lo que recordábamos en un posteo, Las generaciones de Star Wars, hace un tiempo atrás en la Guillermocracia. La guerra de las galaxias marcó un antes y un después por muchos respectos, pero su valor más importante... o disvalor, a según la opinión que se tenga al respecto, es haberle dado forma definitiva a la moderna industria del blockbuster. La misma comenzó a apuntar maneras con Tiburón de Steven Spielberg, en 1.975, pero fue La guerra de las galaxias la película que le enseñó a todo el mundo cómo debía hacerse en realidad, para lograr lo que importa: billetes, billetes, muchos billetes, quiridi. Ya hemos tratado eso en la primera entrega de nuestra serie Block40busters, que publicamos en su día acá en la Guillermocracia, así es que no abundaremos más al respecto. Por ahora.

Sin embargo, cuando uno enaltece la influencia que ha tenido una determinada obra artística en su medio o en la sociedad, por lo general tiende a olvidar que en su día era apenas una propuesta más entre muchas. Traducido esto al cine, significa que usted en 1.977 podía ir a ver La guerra de las galaxias a los cines, pero también tenía un amplio panorama adicional, sólo por si llegaba hasta la taquilla y se encontraba con las entradas agotadas hasta la función de tres semanas más. Así, pues, haremos un ejercicio de imaginación y retrocederemos en el tiempo cuarenta años, para preguntarnos, ¿a qué películas podían optar nuestros padres (¡o abuelitos!) en ese lejano año de 1.977?

Para la ocasión he seleccionado cincuenta películas. Iban a ser cuarenta, porque... cuarenta años, ¿lo pescan? Pero luego, me encontré con que era muy difícil eliminar a alguna del listado. O alguna otra. O alguna esa otra. O alguna aquella otra. De hecho, eran algo más de cincuenta, y tuve que hacer un pequeño recorte. Al final, decidí que iba a ser como quedó establecido, o sea, 50 películas de hace 40 años, porque nadie dijo que yo tenía que ser consecuente. Y para que no haya favoritismos, las he dispuesto según el orden de estreno. Por lo general, he tomado por fecha de estreno aquella en que arribó de manera comercial, o sea, no en festivales de cine, a las salas de Estados Unidos, porque, vamos... casi todas son estadounidenses y Hollywood era y es la mayor industria fílmica del mundo. Cuando se trata de películas de otros países diferentes, he mencionado también de qué país se trata; si no se menciona, es Estados Unidos por defecto.

Debo hacer una salvedad. Por supuesto que no he visto todas las películas del listado, así es de que muchas de ellas, debo fiarme por las infaltables referencias de terceros. Sí, sé lo que están pensando. IMDb. Otras las he visto hace tantos años, que ya las tengo más o menos borradas de... no, no las vi en 1.977 mismo, no soy tan viejo para eso, manada de insolentes. Por supuesto, si alguno de ustedes las ha visto y puede aportar con lo suyo, para eso están los comentarios. Pero sí he descubierto que he visto más de las que creía. Y muchas de ellas, las he visto solo, en vez de acompañado por una guapa rubia escotada. O morena. O pelirroja. O de pelo verde o azul; los peinados de anime tampoco me vienen mal. En fin, soy el Director Supremo de la Guillermocracia, y supongo que eso convierte a la Guillermocracia en mi amante, como la nave para su capitán. Así de cruda es la vida de un Director Supremo...

Y antes de empezar, un par de menciones honrosas, que me habría gustado incluir, pero al final resultó que no. Se trata de dos películas que se quedaron fuera porque técnicamente fueron estrenadas en 1.976, aunque a la mayor parte del mundo llegaron durante 1.977. Una es El águila ha llegado, un clásico y muy entretenido thriller ambientado en la Segunda Guerra Mundial acerca de un complot nazi para secuestrar a Winston Churchill. Aunque de películas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial habrán unas cuantas, como podrán ver, así es que a los cabeza de casco no les faltará ración. La otra es Allegro non Troppo, considerada como la respuesta italiana a Fantasía de Walt Disney, o más bien como Fantasía pero para adultos, que si no la han visto, ya están perdiendo tiempo en conseguírsela. Y dicho lo cual, partimos con esta nueva épica serie de posteos que seguramente no va a leer nadie, aquí en la Guillermocracia.


1.- La Cruz de Hierro (Cross of Iron / 28 de Enero, en Alemania).

Partimos esta relación con una de las malditas mejores películas bélicas que se han rodado jamás. No estamos frente a una de esas películas en las cuales existe una misión, y los héroes de turno la van a cumplir no importa qué. Los héroes tampoco son aliados, lo que sólo es posible gracias a que estamos frente a una producción germanobritánica en vez de made in Hollywood. Hagamos memoria. En la década de 1.970, probablemente como reacción frente al enorme fracaso que Estados Unidos se estaba tragando en Vietnam, y también por la idea de que las cosas en la cultura se ponen de moda cada veinte o treinta años porque es el tiempo en que los niños y adolescentes se hacen adultos, el caso es que el cine se vio invadido por películas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, conflicto que, como sabemos, y a diferencia de Vietman, Estados Unidos ganó. Por eso, en 1.977, mejor películas de la Segunda Guerra Mundial que de Vietnam, para el público de Estados Unidos; habrá que esperar hasta 1.978 para que El francotirador nivele un poco las cosas, aunque ésta no fue tampoco la primera película sobre Vietnam, pero sí la primera más o menos conocida más allá de los ámbitos cinéfilos.



La Cruz de Hierro es en muchos sentidos la respuesta europea llena de ira a este triunfalismo nostálgico de Estados Unidos respecto de la mencionada Segunda Guerra Mundial. De entrada, la película no se ambienta en el frente occidental, el favorito de las películas de Hollywood por razones obvias, sino en el oriental. En segunda, los protagonistas son una patrulla alemana. Y en tercera... la película es cualquier cosa menos heroica. El título viene porque el oficial a cargo ambiciona que lo condecoren con una cruz de hierro, el famoso premio al mérito y valor en el Ejército Alemán, y no se va a detener ante nada para conseguir esa condecoración, incluso pasar por encima de sus propios hombres, a quienes mira como poco menos que escoria puestos ahí sólo para su mayor gloria personal. Todo eso contra el telón de una guerra que, muy en el fondo, los soldados alemanes saben que van a perder. No se me ocurre que alguien en su sano juicio quiera ir a combatir en una guerra, a cualquier guerra, después de haber visto esta película. Dirige Sam Peckinpah, conocido por su cine bastardo, duro y sin condiciones, en la que acabaría siendo su única producción bélica. Considerando lo que salió de aquí, es una lástima que no se prodigara más en el género. O una suerte, desde otro muy cínico punto de vista.


2.- Suspiria (Suspiria / 1 de Febrero, en Italia).

Con Dario Argento y el Giallo hemos topado, señores. Ya sabemos qué clase de películas: asesinatos en serie, con una buena carga erótica o sexual, tratando de pulsar resortes psicológicos tanto en los personajes como en la audiencia, y por lo general incorporando elementos oníricos, fetichistas o colindantes con lo fantástico que le dan una apariencia surreal. Argento es considerado como uno de los maestros del Giallo, y Suspiria es una de sus obras maestras, si no la joya de la corona. La película va de una bailarina de ballet en Estados Unidos que decide irse a perfeccionar estudios en Alemania; no se engañen, la película entera está rodada en Roma, aunque considerando el tema atmosférico, el dato geográfico es posiblemente lo de menos. Una vez allí, la chica se encuentra con cosas muy raras. Un ambiente enrarecido. Brujería. Miguel Bosé. En serio. Miguel Bosé actuó bajo las órdenes de Dario Argento. Lo que va mucho más allá de David Bowie dirigido por Christopher Nolan, si pensaban que eso era raro.



El guión fue escrito por Darío Argento y su entonces novia Daria Nicolodi, la relación desde la cual nació Asia Argento, por más señas. La idea era que lo protagonizara ella, pero luego los financistas de Estados Unidos dijeron que a cambio del dinero, una actriz estadounidense debía asumir el protagónico, y así el rol recayó en Jessica Harper. Otro cambio importante: en el guión original las chicas eran todas menores de doce, hasta que le dijeron a Dario Argento que una película con esos niveles de brutalidad, protagonizada por preadolescentes, simplemente nadie iba a querer distribuirla, así es que se resignó a subir la edad de los personajes hasta la veintena. Una vez estrenada, la película fue destrozada por la crítica, por lo habitual en el Giallo: problemas con el guión, caracterizaciones, etcétera. Ignorando que el punto del Giallo no está en una sólida estructura argumental sino en crear atmósferas entre surreales y expresionistas. El público la recibió mejor. Es, de hecho, quizás la película más famosa de Dario Argento, que la siguió con otras dos películas en la llamada Trilogía de las Madres (Inferno en 1.980, y La madre de las lágrimas en 2.007), aunque con rendimientos cada vez inferiores. Mencionemos que, por alguna razón, alguien pensó que es una buena idea rodar un remake; el mismo está actualmente programado para 2.018, y vendrá protagonizado por Chloë Grace Moretz, Tilda Swinton y Dakota Johnson. Y no sé por qué, tengo un muy mal presentimiento al respecto.


3.- Los hechiceros de la guerra (Wizards, 9 de Febrero).

Ralph Bakshi también tuvo algo que decir en 1.977. El hombre que casi una década antes, en 1.969, había escandalizado a media parroquia con una película animada... para adultos, El gato Fritz. Esa película y las siguientes eran todas de temática urbana, por lo que no mucha gente esperaba que se metiera en una historia de Fantasía Epica. Aunque en este caso, condimentado con el asuntillo de la guerra nuclear. Resumiendo: han pasado millones de años desde que la Humanidad prácticamente se volatilizó a sí misma a base de cariñitos nucleares, y han surgido dos grandes razas en conflicto, por un lado los mutantes surgidos de las cenizas del holocausto, con mucha pinta de nazis para que sepamos que son los villanos, y por el otro lado unas criaturas élficas que en realidad eran del pasado prehumano de la Tierra, estuvieron escondidos en esos lugares en que suelen estar escondidas las criaturas mágicas en estas historias, y emergieron después del desastre. Ambos bandos son comandados por respectivos hechiceros que se traban a luchar, los mutantes usando tecnología y las criaturas mágicas usando magia, claro está.



La película atravesó por varios problemas, incluyendo varias negativas a incrementar el escuálido presupuesto de apenas un millón de dólares; Bakshi tuvo que poner dinero de su propio bolsillo para poder terminar la película. Aunque recibió una ayudita de su amigo George Lucas, cuando éste arregló el calendario de rodaje de Mark Hamill como Luke Skywalker, a fin de que éste pudiera darle voz a un personaje de la película de Bakshi. A cambio, Bakshi le hizo a Lucas el favor de cambiar el título original de su película, War Wizards, a sólo Wizards, para evitar la posible confusión con Star Wars. Al final, Los hechiceros de la guerra se estrenó con algunos meses de anticipación respecto de La guerra de las galaxias, y se las arregló para hacer caja. Nueve millones de dólares, no una suma extraordinaria, pero que sí consiguió recobrar los costos y hacer ganancias, considerando el bajísimo presupuesto. Se barajó incluso una posible secuela, aunque han pasado cuarenta años, y ya ven. En cuanto a Bakshi, de aquí se embarcó en un proyecto en la misma línea, pero más ambicioso, que acabaría siendo El Señor de los Anillos de 1.978. Que sólo adapta apenas el primer tomo y parte del segundo, así es que si la ven, nunca se van a enterar de si Frodo consiguió completar su meta y arrojar el Anillo en el Monte del Destino. Bueno, Bakshi no se tiene ganado el título de cineasta de culto por nada...


4.- Aeropuerto 77 (Airport '77 / 11 de Marzo de 1.977).

La franquicia decana del cine de catástrofes regresa con una nueva entrega, después de las seminales Aeropuerto de 1.970, y Aeropuerto 75 de... adivinen el año. Ya vendría Aeropuerto 79: El Concorde para cargarse la franquicia con muy poca concordia. Perdón por el chiste fácil, aunque no prometo evitarlo en lo sucesivo porque los chistes fáciles forman parte de mi estilo. Eso sí, las películas de esta franquicia no tienen prácticamente ninguna continuidad, salvo por la premisa básica del avión en crisis, los supervivientes que deben afrontar a la vez tanto el accidente como sus demonios personales, y la yeta legendaria del operador de vuelo Patroni, interpretado por George Kennedy, presente en todos y cada uno de los accidentes de esta saga. El argumento de esta entrega: Un millonario invita a un selecto grupo de personas, la clásica ménagerie de estrellas otoñales y starlets en ascenso, a un vuelo tan lujoso, que posee a bordo un videojuego de última tecnología: el Pong. En serio. Era 1.977, la industria del videojuego estaba en pañales todavía, tengan un poco de piedad, por favor. Un grupo de truhanes lleva a cabo un plan para apoderarse de unas valiosas pinturas, que rematan con el avión pegándosela sobre el océano y hundiéndose en él, y los pasajeros atrapados y sin posibilidad de escape.



Así escrito, este argumento suena más excitante de lo que en verdad es esta película, que tira más bien para aburrida, en mi estricta opinión personal por lo menos. No ayuda que esta misma idea de pasajeros atrapados bajo el océano era la base misma de La aventura del Poseidón, otra de las clásicas fundadoras del cine de desastres. O de cómo esta película es la saga de Aeropuerto, pero poseidonizada, si se me permite el neologismo. Eso no le impidió hacer 30 millones de dólares de caja, sobre un presupuesto de apenas seis millones, ser la decimonovena película más taquillera del bastante reñido año de 1.977, y rentar lo suficiente como para autorizar la cuarta entrega que, decíamos, se cargó la saga. Entre los actores consagrados tenemos a glorias legendarias como James Stewart, Olivia de Havilland, Christopher Lee, Jack Lemmon y el mencionado e infaltable George Kennedy, mientras que entre los ascendentes tenemos a Kathleen Quinlan, que sin haberse cubierto de gloria con su carrera posterior, sí que ha conseguido encajarse en el rango de las secundarias de lujo que ustedes ven un poco aquí y allá en películas y series de televisión.


5.- Las aventuras de Winnie Pooh (The Many Adventures of Winnie the Pooh / 11 de Marzo).

¿Demasiado terrorífica, una película sobre aviones que se vienen abajo? ¡No se preocupen! El mismo día, en la sala de al lado, están estrenando una película de Disney, la primera animada en los cuatro años pasados desde la Robin Hood que es carne de furries. El bueno y viejo Disney, que jamás nos haría trampa con... un momento... ¡Esta película ya la vi! ¡En realidad no es una película! ¡Es una compilación! Y en efecto. Porque Las aventuras de Winnie Pooh en realidad son tres cortos animados: Winnie Pooh y el árbol de la miel de 1.966, Winnie Pooh y el bosque encantado de 1.968, y Winnie Pooh ¡y Tigger también! de 1.974, ensamblados con este o aquel pretexto en un solo largometraje. Basados por supuesto en un personaje infantil creado por el escritor A.A. Milne en 1.928, o sea, medio siglo de antigüedad en ese tiempo, y ya vamos casi para el siglo actualmente. Abundando un poco más, esta película es considerada el largometraje número 22 en el canon animado de Disney, y es la penúltima hasta la fecha que no es un conjunto de cortometrajes presentados en formato de antología; la última, hasta 2.017 por lo menos, viene siendo Fantasía 2000.



En una nota más triste, puede verse como el último trabajo en que el venerable Walt Disney apareció con un trabajo directamente personal en el cine; el señor Disney falleció en 1.967, o sea, una década completa antes, pero el segundo corto fue el último trabajo de animación en que éste intervino. En su minuto no pasó demasiado con los cortos, pero aglutinados éstos en la película, la misma tuvo bastante éxito, quizás no tanto en los cines, en donde tuvo un paso más bien discreto, sino en esa sombra que comenzaba lentamente a despuntar: el mercadishing. Créase o no, y nadie lo creería por su presencia más bien discreta en cine y televisión frente a otras franquicias, hasta el día de hoy es Winnie the Pooh una de las marcas más lucrativas de la Disney, en términos de venderles chucherías a los niños. Por cierto: por alguna razón, alguien pensó que la biografía del señor Milne podía tener interés para alguien, así es que ahora para finales de 2.017 está programado el estreno de un biopic con Domnhall Gleeson como el escritor, y con Margot Robbie, Harley Quinn misma, como su señora. Ya veremos cómo sale eso.

Y con esto terminamos la primera entrega de una serie de posteos tan específica, que a saber cuántos jubilados o desempleados con demasiado tiempo libre van a seguirla de principio a fin. La próxima entrega, segunda de esta serie de posteos, la partiremos con un clásico absoluto del cine alucinógeno, una de las películas más zafadas que he visto a este lado de la frontera entre películas con y sin argumento, en este regreso que hemos emprendido a la era de las patas de elefante y los peinados afro, porque muy en el fondo... todos... somos... Groot.

Perdón, me equivoqué de franquicia. No volverá a suceder. Y ahora...

¡Galería de afiches!







1 comentario:

Seanna dijo...

¡Ah, Suspiria! Qué buenos (o qué malos) recuerdos. La escena final con la bruja viejita es impagable. Aunque el espíritu de esta película sigue vivo, al menos en la estética, en la reciente The Neon Demon (de 2016). No sé si eso es bueno o malo.

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