miércoles, 27 de septiembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (4 de 10).


Lo decíamos. 1.977 es recordado en la Historia del Cine, y en la Historia a secas, como el año en que comenzó Star Wars. ¿O alguien recuerda que ese fue el mismo año en que Jimmy Carter asumió la Presidencia de Estados Unidos? Es más, ¿alguien recuerda quién fue Jimmy Carter...? Como sea, ya lo decíamos, Star Wars no fue ni de lejos la única película. De hecho en 1.977, como en cualquier otro año, había muchas películas peleándose un lugar en los cines, algunas tuvieron éxito, otras fracasaron... algo de eso puede verse en la galería de afiches que hemos incluido al final de cada posteo en esta serie. Y ahora toca ir con la cuarta parte de esta serie de posteos aquí en la Guillermocracia, con la siempre vistosa Jacqueline Bisset inaugurando.


16.- Abismo (The Deep / 17 de Junio).

Hoy en día, la poca remembranza que quede de esta película, se basa casi exclusivamente en un único detalle: Jacqueline Bisset luciendo poleras mojadas. E incluso ese recuerdo se desvanecerá, porque aunque ícono sexual para una generación completa, la Bisset a estas alturas ya pasó la setentena, como que nació un año antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, y ya sabemos que cada generación tiene sus propias starlets. Abismo se basa en una novela de Peter Blenchey, que debía ser un autor hot en ese tiempo considerando que dos años antes se había estrenado una muy exitosa película basada en otra de sus novelas: el famoso Tiburón de Steven Spielberg, que como hemos dicho, inventó la moderna industria del blockbuster, tal y como la conocemos. La ecuación de novela de Blenchey ambientada en el mar abierto, más la Bisset luciendo poleras mojadas, como decía, hizo maravillas por vender la película, que se las arregló para ser un exitazo compitiendo mano a mano contra el omnipresente reinado de La guerra de las galaxias: casi cincuenta millones de dólares de los de entonces, con una inversión de apenas nueve millones, octava película más taquillera de Estados Unidos en 1.977...



¿El argumento? Buzos aficionados devenidos en cazadores de tesoros submarinos, luchando por los mismos contra mafiosos de mala calaña. Sí, Azul profundo de 2.005 no inventó nada, aunque reemplazaron las poleras mojadas de Jacqueline Bisset por el bikini de Jessica Alba, como corresponde a los tiempos más castos y ultramontanos que vive el cine a este lado de la frontera entre los siglos. De hecho, forma parte de la rumorología de Hollywood que el productor Peter Guber habría dicho: "¡Esa polera me hizo un hombre rico!". La acción se ambienta en el Triángulo de las Bermudas, igual que Aeropuerto 77, porque ya sabemos que los magufos lo habían puesto de moda en esos años. Dirección de Peter Yates, un tipo no demasiado lucido que aún así tiene algunos hitos memorables en su carrera, como Bullitt, o Krull. A mencionar que la banda sonora es de John Barry, el mítico compositor de James Bond que no estuvo presente para la entrega de 1.977 del agente secreto, y el tema principal, Down Deep Inside (Theme From The Deep), fue interpretado por Donna Summer. Todo lo que se dice un éxito manufacturado de antemano, y que pagó bien cada dólar que se invirtió en él.


17.- El exorcista II: El hereje (Exorcist II: The Heretic / 17 de Junio).

Solía ser un fenómeno relativamente aislado, y más que nada relegado a la siempre temible serie B, pero en la década de 1.970 comenzó el despegue de ese azote apocalíptico sobre el mundo que son las secuelas: El Padrino II, Contacto en Francia II, etcétera. Y alguien pensó que también podía sacarse una secuela de El exorcista, el clásico de 1.973 que puso de moda el cine de terror en la década. Créase o no, la razón por la que todo el mundo sabe hoy en día lo que es un exorcismo es debido a esa película, y no mucha gente se percata de que la línea de diálogo en que comentan el exorcismo como una práctica antigua y obsoleta no es para darle un aura de misterio al asunto, sino porque de verdad en 1.973 sólo las ratas de biblioteca entusiasmadas con los temas religiosos sabían lo que era eso. El caso es que en respuesta al éxito de El exorcista se rodó y estrenó El exorcista II. Y tanto crítica como público saludaron a esta película de horror como un horror de película. Tanto, que cuando en 1.990 llegó otra secuela, la misma se colocó como secuela directa de El exorcista e hizo caso omiso de ésta.



Por cierto, la premisa de El exorcista II no es realmente mala: un sacerdote interpretado por Richard Burton investiga lo que sucedió en la película anterior con el Padre Merrin, el exorcista que interpretaba Max von Sydow, lo que lo lleva a encontrarse tanto con Linda Blair ya algo más crecidita, así como con el niño a quien el Padre Merrin hizo un exorcismo en Africa, y que ahora es James Earl Jones, por alguna razón. Pero un guión mediocre y derivativo, y una puesta en escena no demasiado inspirada, hicieron mucho por hundirla. En lo personal, lo poco que recuerdo de haberla vista hace más años de los que quiero recordar, no me pareció tan mala. Sólo mediocre, y no realmente peor que otros clones de El exorcista que se rodaron en esa época. Considero que parte importante de la mala publicidad de esta película deriva de eso, que el asunto estaba quemado por los clones mediocres, y además, porque El exorcista es una película tan buena que no hay caso de que, algún día, alguna secuela pueda llegar a ponérsele al mismo nivel. Así, El exorcista III es mejor, pero hoy en día yace en el olvido, El exorcista: El comienzo no es realmente mala pero no alcanza ni de lejos el nivel de la original, y... ¿alguien recuerda que en 2.016 se estrenó una serie de televisión? ¿No? Bien. Y mientras menos hablemos de ¿Y dónde está el exorcista?, la horrorosa parodia perpetrada por Leslie Nielsen en 1.990, tanto mejor.


18.- New York, New York (New York, New York / 21 de Junio).

Martin Scorsese iba en alza. Había dado de que hablar con Calles peligrosas primero, y Alicia ya no vive aquí después, pero fue Taxi Driver de 1.976 la película que lo puso definitivamente en el mapa. Esto le permitió alcanzar el ansiado estatus de autor con carta blanca, en plena era del Nuevo Hollywood en el cual los productores dejaban a los realizadores que corrieran sueltos y sin correa por el parque para que exuden todas las energías y vuelvan después mansitos a la casa. Con su cheque en blanco, Scorsese rodó New York, New York, una película romántica acerca de un músico de jazz y una cantante que, en los días inmediatamente posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, siempre la condenada Segunda Guerra Mundial en el cine de 1.977, se enamoran, pero acaban siendo tan par de plomos ambos, que terminan por dinamitar la relación. Sí, cambien cantante por actriz de cine y Nueva York por Hollywood, y tienen entre las manos un argumento similar a La La Land. Y bueno, Robert De Niro y Liza Minelli en vez de Ryan Gosling y Emma Stone.



Scorsese rodó la película un poco para hacerle homenaje a la ciudad de Nueva York, en plan nostálgico porque, piénsenlo, el final de la Segunda Guerra Mundial había sido unas tres décadas atrás, o sea, más o menos lo que es la caída del Muro de Berlín para nosotros ahora en 2.017. El propio Scorsese afirmó que su intención era traer el espíritu de los musicales de la década de 1.930 a 1.940 a la generación actual, la generación actual de 1.977 por supuesto; compárese esto con La guerra de las galaxias de George Lucas, que pretendía hacer lo mismo, pero en el terreno de la Space Opera de seriales dominicales... O Guardianes de la Galaxia y su secuela, también lo mismo, pero en la actualidad respecto de ese cine que a su vez era cine de homenaje... ya se entiende. En cualquier caso, el homenaje a Nueva York y a los antiguos musicales quedó a medio camino, considerando que la película se llevó un batacazo monumental, y de hecho, es considerada una de las primeras producciones del llamado Nuevo Hollywood en anunciar el final del movimiento, justamente por lo bombástico y egocéntrico de los realizadores subidos arriba. Para el recuerdo quedó la canción New York, New York, de la que poquito después Frank Sinatra hizo un cover, y... sí, señores. Ese gran hit de Frank Sinatra data apenas de 1.977, no de la época clásica cincuentera de Ol' Blue Eyes con su big band, por lo que cuando fue parodiado en Gremlins 2, había pasado apenitas una década y poco más.


19.- Bernardo y Bianca (The Rescuers / 22 de Junio).

La Disney alcanzó la cumbre en la década de 1.950, y no volvería a esas alturas hasta el Renacimiento Disney, que muy en el fondo es un remake de la Disney de la década de 1.950, pero en versión políticamente correcta. A partir de la década de 1.960, en cambio, la Disney empezó a dar tumbos, cada vez más incapaz de adaptarse a un mundo que cambiaba con celeridad cada vez mayor. Que la última película con espíritu a la década de 1.950 por parte de la Disney sea El zorro y el sabueso, que data de ¡1.981!, algo dice. En medio de este enorme marasmo que va desde películas resultonas pero no de primera fila como La noche de las narices frías hasta algunos plomos monumentales como La espada en la piedra, y segunda en 1.977 después de Las aventuras de Winnie Pooh, nos encontramos con esta pequeña joyita. En lo personal, cuando la vi de niño, en una época en la cual todavía no existía el documentarse por Internet, yo estaba convencido de que esta película había sido rodada dos décadas antes de su fecha efectiva de estreno en 1.977: la estética y su relativa inocencia parecían decir eso. Como sea, aire retro y todo, probablemente Bernardo y Bianca sea la mejor película animada que la Disney sacó desde La bella durmiente de 1.959 hasta La sirenita de 1.989.



El argumento es sencillísimo: en la ONU existe una organización de ratones que se dedica a rescatar personas secuestradas, y para ella trabajan la pareja conformada por el humilde y solícito Bernardo, y la refinada Bianca. Ambos se lanzan a la búsqueda y rescate de una huérfana que ha sido secuestrada por la malvada Madame Medusa. Lo que sigue es una muy digna película de aventuras infantiles, que se mantiene bien hasta el día de hoy, en mi opinión personal. Aunque tenía que competir mano a mano nada menos que con La guerra de las galaxias, aún así se las arregló para ser uno de los pocos taquillazos de la Disney posterior a la década de 1.950 hasta el Renacimiento Disney, batió a la mismísima La guerra de las galaxias en su pase inicial en Francia, se transformó en la película más taquillera hasta su fecha en Alemania, y también acabó siendo la película animada más taquillera hasta Faivel: Un cuento americano. Todo lo cual explica que, a la hora de buscar con qué hacer una secuela, la Disney acabó estrenando Bernardo y Bianca en Cangurolandia en 1.990, que no funcionó tan bien, en particular a la sombra del éxito de La sirenita el año anterior. Lo que ya se sabe: el rayo no suele golpear dos veces en el mismo lugar.


20.- El amigo americano (The American Friend / 24 de Junio).

La novelista Patricia Highsmith no era una extraña en el mundo de las películas que son adaptaciones literarias. De ella, Alfred Hitchcock ya había rodado Extraños en un tren, mientras que A pleno sol de 1.960 adaptaba la novela El talentoso señor Ripley, aunque las audiencias actuales quizás estén más familiarizadas con la versión de Matt Damon y Jude Law de 1.999. Resultó que entre los fanáticos de Patricia Highsmith estaba Wim Wenders, de entre todas las posibles personas. El tipo que después dirigió películas culturetas como Las alas del deseo, o Tan lejos, tan cerca. Y Patricia Highsmith le ofreció adaptar su novela El juego de Ripley, una de las varias en que Tom Ripley es el protagonista. Para la misma, Wim Wenders reclutó a Dennis Hopper en el rol principal, lo que por sí solo ya justifica la película, y puso como antagonista a Bruno Ganz, hoy en día más famoso por haber interpretado a Hitler en El hundimiento de 2.004, y por lo tanto, en cincuenta millones de memes de tipo "Hitler se entera de que el final de Lost es una burla completa".



El argumento de la película: Tom Ripley haciendo lo habitual, o sea, metiéndose en fregados por las ganas de fastidiar la vida de los demás, fregados que por supuesto involucran mafiosos, asesinatos, y en este caso, un tipo que está vinculado a falsificaciones de arte y que está bajo una enfermedad terminal. Aunque esta vez, contado menos desde la óptica de Ripley, que del otro tipo, en realidad. La película fue estrenada con un éxito relativo, aunque con aclamación por parte de la crítica; hoy en día es considerada un clásico dentro del cine de Wenders. La Highsmith inicialmente detestó la película, pero viéndola una segunda vez, le gustó más. Hoy en día, en retrospectiva, es una película seminal de eso que llamamos el Neo Noir, el subgénero fílmico que busca adaptar y modernizar los códigos del Cine Negro clásico a lo que es una época posterior a la misma. Aunque ha quedado con un cierto sello cultureta encima que le ha impedido alcanzar un público más masivo, lo que tiene sorna si se considera que la novela y el cine negros partieron y no pretendían ser más que entretenimiento popular...

Y ahora que estamos terminando esta nueva entrega de esta serie de posteos aquí en la Guillermocracia, hora de anunciar que partiremos la siguiente a lo grande. Con una película que ya ha salido a la palestra aquí y allá, y a la cual le ha llegado su tiempo. Si se la sabe, cante: "Nobody doooeees it betteeer... make me feel saaad for the reeest...". Y ahora, lo que estaban esperando...


¡Galería de afiches!







No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails