miércoles, 13 de septiembre de 2017

1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años (2 de 10).


En los libros de Historia del Cine, se nos muestra la evolución del mismo por género, país, director, actor, temática, etcétera, lo que resulta muy didáctico, claro está, pero que deja de lado un factor importante: en el minuto en que se estaba escribiendo la Historia del Cine, o proyectando mejor dicho, estreno a estreno, las películas que fueron hitos se estaban exhibiendo al lado de otras que eran hitos de otro tipo... o de algunas que no fueron hitos de ningún modo. Ahora en 2.017, con ocasión de los cuarenta años de Star Wars, decidimos volver la mirada a qué películas podían ver los espectadores de ese tiempo, el año en que empezó a consolidarse de manera definitiva toda una nueva era, la de los blockbusters, franquicias, etcétera. Y ahora nos toca ir a por la segunda entrega de esta épica serie de posteos, acerca de qué cosas veían nuestros padres o abuelitos en el cine, hace cuarenta años atrás, en ese ya lejano 1.977. Y partimos con el estreno en sociedad de uno de los cineastas más surrealistas de todos los tiempos, sólo porque va tocando. Disfruten la proyección.


6.- Cabeza borradora (Eraserhead / 19 de Marzo).

Y llegamos hasta David Lynch. Hasta su primer largometraje, nada menos. Y también uno de los más complicados y crípticos de todos. Complicado de ver, y también complicado de rodar. El casting del protagonista sucedió en... 1.971. Así de largo fue el proceso de rodaje, y no ayudaron mucho los problemas de financiamiento, la meticulosidad clásica de Lynch, y el carácter no demasiado comercial de la propuesta. El propio Lynch tuvo que hacer de hombre orquesta, como guionista, director, productor, creador de los efectos especiales... y tuvo que dormir varios meses en los sets de rodaje, a falta de un lugar mejor, mientras que sus amigos, incluyendo a Sissy Spacek, se ponían con el bolsillo para que el asunto llegara a buen término. Por cierto, el protagonismo recayó en Jack Nance, buen hombre que después se transformaría en uno de los colaboradores habituales de Lynch, y que además puso de su parte no sólo actuando, sino también en la producción misma de la película. El pobre hombre tenía un corte de pelo bastante exótico para la película, y se lo mantuvo durante todo el rodaje de la misma, lo que significa... durante la mayor parte de la década de 1.970. Eso es dedicación. Digan lo que quieran de David Lynch como cineasta, pero compromiso con su visión, eso definitivamente acá no le faltó.



El argumento, hasta donde más o menos puede entenderse, va de un pobre hombre agobiado por nuestra moderna sociedad contemporánea industrial que corrompe y deshumaniza... y que debe afrontar las tensiones de criar un bebé. Hasta ahí, bien. Pero esto es David Lynch. O sea, una película muy densa, onírica y surreal, en donde el bebé tiene la apariencia de un mutante deforme alienígena, o algo así. La materia de tus pesadillas. La película tuvo un paso discreto por los cines, pero aún así, pronto se transformó en un clásico de culto; Stanley Kubrick, sin ir más lejos, la usó para inspirarse y a la vez poner de humor al equipo de rodaje de El resplandor, y hagan lo que quieran con ese dato. Por cierto, hay algo de incómodo en observar que durante el tiempo del rodaje de esta película en que plasma las ansiedades de la paternidad como una pesadilla, David Lynch estaba a la vez criando a su hija Jennifer Lynch, que años después también rodaría películas... y se estrellaría con su debut, Boxing Helena de 1.993. Una vez más, hagan lo que quieran con ese dato.


7.- Domingo negro (Black Sunday / 1 de Abril).

No la película de Mario Bava, valga la aclaración por si están buscando Giallo aquí, sino un thriller dirigido por John Frankenheimer, uno de los grandes cineastas de acción de la época, en cuyo currículum se apuntan El candidato del miedo, Grand Prix y Contacto en Francia II, entre otras. Un veterano de Vietnam regresa a Estados Unidos y descubre cómo su matrimonio se cae en pedazos. Pero en vez de que lo dejen en paz, como a Rambo, decide ponerse en contacto con grupos terroristas palestinos. Su idea es que no hay nada en Estados Unidos que lo motive a vivir, y por lo tanto se suicidará, pero también se llevará por el camino a unos cuantos de esos malagradecidos que no valoran su sacrificio peleando en suelo extranjero por la Patria. Llegan a rodar una película así en la actualidad, y se pega el avionazo padre en la taquilla porque nadie querría distribuirla, pero en 1.977, las cosas eran distintas. El caso es que el Mossad y el FBI deberán unir fuerzas para que el Super Bowl de Miami no se transforme en la súper madre de todos los atentados terroristas...



En la época, la premisa era casi zafada de los cables, pero hoy en día, algunos aspectos del argumento resultan un tanto prescientes de lo que acabaría siendo el 9-11; el concepto de base, por su parte, se inspiró en el famoso incidente de las Olimpíadas de Münich de 1.972, en el cual el grupo terrorista palestino Septiembre Negro secuestró y después se cargó a nueve atletas israelíes. Por cierto, la banda sonora corrió a cargo de... John Williams, que el mismo año musicalizó cierta peliculilla de Ciencia Ficción, ya saben de cuál hablo, y que mencionaremos en su minuto, por supuesto. El caso es que todo el mundo tenía confianza en la película, y la Paramount pensaba que iba a ser la nueva Tiburón. Pero por alguna razón, se desinfló en la taquilla. No le fue realmente mal, pero tampoco fue un exitazo, aunque hoy en día es considerada una de las mejores de Frankenheimer. Y dejamos lo mejor para el final. Esta película se basa en la primera novela publicada de Thomas Harris, el mismo en cuya siguiente novela, Dragón rojo, introduciría a cierto Hannibal el Caníbal, y ya se saben el resto.


8.- La generación de Proteo (Demon Seed / 8 de Abril).

Todavía otra película más que probablemente no hayan visto de manera directa, pero cuyo argumento más o menos conocen gracias a... Los Simpsons. A una parodia de los especiales de noche de brujas, para ser más preciso. Por alguna razón la llamaron La generación de Proteo en Latinoamérica, mientras que en España le pusieron el título algo más exacto de Engendro mecánico, y por más exacto, queremos decir incluso que en el idioma inglés, que sugiere más una historia de horror gótico al estilo de El bebé de Rosemary, de algunos años antes, que... bueno, clasifiquemos esto como Ciencia Ficción de horror, y no voy a seguir en esta línea para no mandarme un spoiler sobre dos películas al hilo. La película está basada en una novela ligeramente anterior de Dean Koontz, cuyas obras hoy en día parecen estar más o menos olvidadas, pero que en su día vendió lo suficiente para calificar de autor de best sellers. Algún día debería dedicarle un posteo a esos autores de best sellers que vendieron cantidades padres de libros en su tiempo, y hoy en día no los lee nadie, porque ahí existe bastante por excavar.



La historia va de una computadora llamada Proteus IV, que como buena computadora en película de horror, su gran sueño es volverse humana. Yo no sé para qué, porque harto que nos liamos los humanos, mientras que para una computadora todo es más fácil, salvo lidiar con los famosos pantallazos azules de la muerte. En medio de todo esto, la computadora descubre como invadir una casa automatizada, en la cual encierra a su propietaria, una Julie Christie tan guapa que el pobre Proteus IV no puede menos que enamorarse de ella. Ya lo dije, ustedes conocían el argumento por Los Simpsons. Probablemente no estemos frente a lo que llamaríamos una película buena, pero la premisa en sí resulta escalofriante en grado suficiente como para darle un vistazo. Y en películas y series de televisión posteriores aparece de tarde en tarde lo que podrían ser llamadas versiones más higiénicas del argumento, incluyendo Eddy la computadora enamorada (Electric Dreams) de 1.984. Y ni qué decir... con la informática e Internet invadiéndolo todo, diría que el argumento está más vigente que nunca. Díganselo a Ultron si no, en el Universo Cinemático Marvel, aunque lo suyo no era una casa sino la Tierra entera. Pero la idea era la misma.


9.- Annie Hall (Annie Hall / 20 de Abril).

Y el Premio Oscar a la Mejor Película de 1.977 es para... para La guerra de las galaxias no, eso seguro, a pesar de que acabó resultando la película más importante de 1.977, y una de las más importantes de toda la Historia del Cine, aunque sea por codificar el concepto moderno de blockbuster. Aún así, la Academia decidió darle el galardón a Annie Hall, una comedia dramática, o drama humorístico, en el cual Woody Allen empezó a derivar hacia un cine algo menos centrado en las salidas absurdas y payasas de tono, y más irónico y reflexivo. Y ya sabemos cómo le gusta a la Academia que los cineastas de comedia de pronto se pongan un poco más serios, porque eso indica madurez, y otras zarabandas por el estilo. La historia es relativamente simple: se trata de una relación de pareja condenada desde el inicio al fracaso por las neurosis y el egocentrismo más o menos implícito de ambos protagonistas. Sí, 500 días de verano no inventó la idea. Todo eso, sazonado con el nuevo gusto que encontró Allen en personajes enfrascados en conversaciones que envuelven un sentido existencial por detrás de su aparente intrascendencia, que se transformaría también en una marca del estilo posterior de Allen. Sí, Quentin Tarantino tampoco inventó esa idea.



En lo personal debo reconocer que Annie Hall me disgustó la primera vez que la vi: la consideré aburrida, sus personajes tediosos, y no muy original incluso dentro del estilo Allen. Andando el tiempo, situándola en su tiempo y captando mejor cómo había evolucionado Allen y qué quería hacer, se me ha reivindicado un poco. Sólo un poco. Después de todo, en cuanto a estilo, la noventera Seinfeld le robó prácticamente todo a Annie Hall, sólo que con dos hermanos en vez de una relación de pareja, y en lo personal tampoco tengo a Seinfeld en muy alta estima que digamos. El gag de Marshall McCluhan, eso sí, sigue haciéndome reir hasta el día de hoy. ¿No saben, mis lectores juveniles, quién es Marshall McCluhan? Bien, ¿recuerdan el episodio de Los Simpsons en que, ante una invasión de muñecos gigantes que cobran vida, Lisa Simpson dice que no debemos hacerles caso porque se alimentan de atención y "el medio es el mensaje"? Esa es una cita de McCluhan. Algo dice del mundo, que Allen se esté convirtiendo en la actualidad en un cineasta tan esotérico para las nuevas generaciones, que deba citar a Los Simpsons para que me entiendan.


10.- Elisa, vida mía (Elisa, vida mía / 21 de Abril, en España).

Si creían que España iba a quedarse abajo del barco, se equivocan: 1.898 fue una sola vez en la Historia Universal. Mientras el resto del mundo empezaba a rendirse ante la dulce seducción de los blockbusters, el cine español intentaba encontrar su rumbo en la era postfranquista. Y entre medio de esa gente nos encontramos con Carlos Saura, un realizador bastante sibilino que consiguió el alarde de rodar bajo el Franquismo películas en apariencia más o menos inocentes, relatando anécdotas más o menos cotidianas relacionadas con ciertos estereotipos de personajes, disfrazadas por una puesta en escena que buscaba ser artística y un tanto conceptual, bajo la cual se deslizaba una bastante insidiosa crítica de todo el espinazo moral de los valores defendidos por el Franquismo. No debe ser casualidad que el Saura de los últimos años, ya en los tiempos del Felipismo en adelante, haya perdido un poco de fuelle, no por falta de talento o dejación, sino porque su estilo de cine sólo podía florecer y brillar al máximo en una atmósfera como la del Caudillo.



Elisa, vida mía suele ser considerada, si no como su mejor película, a lo menos entre las más representativas de Saura. La anécdota es muy sencilla. Un sesentón se retira del mundo y comienza a escribir una novela que podría ser o no ser una autobiografía, y luego su hija, la Elisa del título, cuando llega de visita empieza a leer el libro, en donde pasamos a ver una relación de hechos que podrían ser la realidad, o bien la visión subjetiva de Elisa respecto de esa realidad. Es esa clase de película. Lo que en manos de un cineasta menos talentoso hubiera acabado siendo un melodrama vulgar y corriente, gracias a su premisa y su particular tratamiento se transforma en una interesante reflexión sobre cómo nosotros estamos un tanto condicionados no sólo por nuestra crianza y relaciones familiares, sino también por nuestros recuerdos, nuestras interpretaciones del mundo, etcétera. Pareciera ser que Saura, cineasta siempre un tanto crítico respecto de los valores que podríamos llamar la hispanidad, estuviera convocando los manes de los escritores barrocos españoles y su tendencia al artificio y la teatralidad, como una manera de remarcar que nuestra vida cotidiana muy en el fondo podría ser una mátrix, y que siempre vemos filtrado el mundo a través de nuestras percepciones, sensaciones y emociones.

Y así es como terminamos esta segunda entrega, completando el mes de Abril de 1.977. La siguiente, la iniciamos... ¿ahora sí, con Star Wars? Todavía no. La guerra de las galaxias fue estrenada en Mayo de 1.977, por supuesto, pero falta una antes. Porque seguimos con Europa, aunque es una película europea que habla acerca de Estados Unidos, para que queden todos contentos. O no. Y ahora, lo que estaban esperando:

¡Galería de afiches!







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