domingo, 20 de agosto de 2017

Light Yagami versus Carlomagno: Vidas paralelas.


Por estos días, la franquicia de Death Note levanta nueva cabeza, con la adaptación de la misma a una película con actores de carne y hueso por parte de Netflix. No es la única, por cierto, aunque sí la primera que se rueda fuera de Japón, y con pretensiones de invadir el mercado internacional. Es un paso interesante para una franquicia que por allá en 2.007, cuando se emitió el anime, era muy grande, pero que después y con el paso del tiempo, parece haber ido cayendo en un cierto, no diremos olvido porque sí que conserva una fiel base de fanáticos, pero sí una relativa irrelevancia. Para más detalles sobre la serie, acá en la Guillermocracia comentamos por allá en 2.013 acerca de Death Note, por lo que a dicho posteo nos remitimos.

Hace poco tiempo atrás, trabajando en una serie de posteos sobre la tradición cultural de Occidente que, espero, llegue hasta los lectores de la Guillermocracia en algún minuto de 2.018, me encontré revisando nuevamente la figura histórica de Carlomagno. No sé bien por qué, pero entonces me golpeé la frente con la mano, eso que los estirados llaman facepalm, y me dije: "¡Caray! ¡Light Yagami y Carlomagno podrían haberse ido de cervezas y haber conversado un buen rato acerca de sus cuitas y penas mientras intentaban transformar el mundo!". Porque, a poco que uno analice, la trayectoria de Light Yagami y la de Carlomagno tienen más de algún punto en común. Diferencias también, y grandes, por supuesto, pero creo más interesante centrarse en los puntos comunes.

Así es que, de eso va este posteo: de cómo es posible trazar sendas biografías paralelas entre Carlomagno, uno de los más importantes personajes de la Edad Media, y Light Yagami, el renacuajo de Death Note que pretendía ser el dios de un nuevo mundo. Y creo que no necesito decirlo, lo que viene del posteo está plagadísimo de spoilers, lo cual, tratándose de una serie con tantos giros de guión como Death Note, es prácticamente fusilarse la serie. Por lo tanto, si no han visto Death Note, o leído el manga en que se basa, háganse un favor y no sigan leyendo este posteo. Y vean el anime. El manga, no sé, nunca me he sentado a leerlo, y ya que me vi el anime, entonces para qué. En cuanto a la película de Netflix... no sé. Si la ven antes que yo, ya me contarán. En cuanto al resto, vamos con este ejercicio de vidas paralelas.

1.- Ambos al inicio de sus carreras quedaron en una posición muy favorable para cambiar el escenario mundial.

Carlomagno.- Reino Franco, año 768. Pipino el Breve muere. En una floreciente carrera, Pipino el Breve ha conseguido nada menos que un cambio dinástico; era el mayordomo de palacio del antiguo rey, pero luego, en contubernio con el Papa, consigue ser proclamado califa en lugar del califa, perdón, rey en lugar del rey. El monarca anterior, el último de la dinastía de los merovingios, es enviado a un convento. Al morir Pipino, su reino queda dividido en dos: una parte para su hijo Carlomán, y otra para su hijo Carlos. Por supuesto, ya sabemos quién va a acabar quedándose con todo el botín. Es más fácil intentar cambiar el mundo desde un trono que desde la plebe, después de todo.

Light Yagami.- En este caso también estamos frente al hijo de alguien, pero ese alguien es un poquito menos lustroso que un rey. El padre de Light Yagami es un honrado policía que es un mando medio dentro de su institución. Salvo que contemos con que su padre acaba con el encargo de formar parte del equipo de cazadores de Kira, porque la verosimiltud de un argumento es nada al lado de un poquito de ironía dramática. Light Yagami al inicio de la historia es un tipo más bien opaco y mortecino, pero lo que natura non da, una death note lo presta. Un buen día, un shinigami aburrido le deja caer una death note, que le da un poder impresionante a Light Yagami: puede cargarse gente anotando nombres en ella. Es más o menos el equivalente democrático y moderno del poder de un monarca feudal armado con el ejército del reino más grande y poderoso de la Europa de su tiempo. Porque Light Yagami no necesita soldados: con una death note y una buena cabeza para usarla, no hay oponente al que no pueda cargarse. Salvo el pesado de L, claro, pero eso es otra historia. Es más fácil intentar cambiar el mundo con una death note, y además ser el hijo del jefe de policía que debe cazar al tipo que está intentando cambiar al mundo con una death note, que desde la plebe, después de todo. ¿Han intentado ustedes cambiar al mundo sin una death note y sin ser el hijo de un jefe de policía? Si lo han intentado... está difícil, ¿verdad?

2.- Ambos corrieron peligro de verse desbordados por gente en idéntica posición.

Carlomagno.- Cuando Carlos recibió el reino de los francos, lo hizo en conjunto con Carlomán. Era la tradición: se esperaba que los reyes francos dividieran sus posesiones entre todos sus hijos. Por eso, la historia de los francos es la monótona sucesión de reyes que consiguen unificar todos los dominios francos durante años de sangrientas guerras fraticidas, se mueren, reparten los dominios en herencia, y todo vuelta a empezar. Pero Carlos corrió con suerte: Carlomán se murió en 771, y Carlos se quedó como amo único de los francos. Hasta el día de hoy, nadie tiene idea de qué pasó con Carlomán. Ambos hermanos parece que no se llevaban particularmente mal, y nunca fueron a la guerra, por lo que no da la idea de planes, conspiraciones, envenenamientos, etcétera. Aunque... quién sabe. El feudalismo es el feudalismo, después de todo, y la baja expectativa de vida en esos años, también.

Light Yagami.- Durante un tiempo, Light Yagami creía ser el único poseedor de una death note. Un tiro arriesgado, por supuesto, ya que el shinigami le había dicho de antemano que cada uno de ellos tiene su propia death note y, ¿por qué la idea de un shinigami aburrido no iba a ser replicada por otro shinigami aburrido? De pronto aparece una chica que está algo salida, y que tambíen posee una death note. Se trata de Misa Amane, que bien pronto se transforma en una espina al costado de Light Yagami. Sin embargo, Misa no desaparece como Carlomán, así es que Light Yagami tiene que empezar a torearla como mejor puede. O sea, bastante bien, siendo Light Yagami el manipulador desgraciado que es. De hecho, al revés de Carlomán... Misa sí que consigue sobrevivir a Light Yagami, aunque ella termina diferente en el manga y el anime, según sé.

3.- Ambos se lanzan a una ambiciosa campaña de pacificación mundial.

Carlomagno.- Cuando Carlos unió todos los dominios francos, tenía tres grandes fronteras militares: una contra los sajones en Germania, otra contra los lombardos en Italia, y una tercera contra los cordobeses en Hispania. Sí, hablamos de una época tan remota en el tiempo, que Córdoba era superpotencia mundial. La sensatez habría indicado que si iba a ampliar los dominios francos, lo hiciera en una dirección, aquella más desprotegida, y buscara fortificarse en sendas fronteras naturales contra el resto. O sea, invadir Germania, y mantener una actitud de neutralidad con lombardos y cordobeses, bien parapetado tras los Alpes y los Pirineos. En vez de ello, Carlos dedicó más de tres décadas en conquistar a los lombardos con un brazo, aplastar a los sajones con el otro, hacerse de dominios alrededor de Barcelona con... ¿el pie, suponemos?, y mandarse algunas incursiones contra los ávaros en Hungría un poco a manera de relajo, porque el trabajolismo no es invento de la Modernidad. Esta brutal expansión militar, que no venía apoyada por una sólida infraestructura imperial, acabaría pasándole la cuenta al Imperio Carolingio, por supuesto.

Light Yagami.- ¿Qué puede hacer un hombre solitario armado con una death note? ¿Cambiar el mundo? ¿No será mucho? ¿No se le ocurre a Light Yagami que quizás, sólo quizás, hubo gente antes en posesión de una death note, y que de ellos tampoco se supo demasiado después...? Pero Light Yagami decide dar el salto, va a entronizarse como el dios del nuevo mundo, y se pone a matar criminales con alegría, tanta como Carlomagno masacrando sajones. Por supuesto, Light Yagami no posee ni de lejos una infraestructura que le permita mantener andando su reino de terror, y la única manera de que las cosas se ajusten a lo que quiere, es extorsionando a medio mundo con que los va a matar, o ejecutando gambito tras gambito para superar a sus perseguidores. Al final, Light Yagami se convierte en el amo de facto de la Tierra, pero ya sabemos cómo acabó eso. Sí, en otro caso de morder más de lo que se puede masticar.

4.- Ambos tenían amigos en las altas esferas.

Carlomagno.- No cabe duda que en términos de territorio, población, administración, riqueza y soldaditos en pie de guerra, Carlomagno fue el más grande monarca de su época. Pero sin embargo, es de la Edad Media que hablamos. Y esto significa que existía otra autoridad con ínfulas, con un poder de origen sobrenatural. Bueno, puede ser sobrenatural, o puede ser puro humo y chimuchinas. Pero la gente creía en ese poder sobrenatural, y con eso basta. Nos referimos al Papa, por supuesto. La Dinastía Carolingia arrancaba su legitimidad de un decreto papal que favoreció al padre de Carlomagno, después de todo. Luego, Carlomagno tuvo que mantener como amigo al Papado, y eso significó meterse en varios fregados en Lombardía, en distintos puntos de su carrera militar. E incluso después, ¿quién lo coronó Emperador de Occidente? El Papa. Quizás contra su voluntad, porque fue muy bueno el disgusto que esta coronación le valió con el Imperio Bizantino, que también quería lo suyo.

Light Yagami.- Si uno lo piensa con atención, durante su carrera como Kira, Light Yagami fue el sujeto más poderoso de la Tierra. ¿De qué te vale ser Presidente de la República, CEO de una gran corporación, ejecutivo de una institución financiera mundial, Premio Nobel de esto o aquello, activista por tal o cual causa, líder religioso, lo que sea, si un pobre diablo armado con un miserable cuadernito y un lapicito de comprárselo en librería de barrio, te puede eliminar de la existencia a poco que se le atraviese el hacerlo? De nada, de eso te sirve. Y sin embargo, el poder de Light Yagami depende del shinigami, Riuk, quien se lo ha otorgado con un propósito específico: divertirlo. Lo que por supuesto significa que cuando al final Light Yagami dejó de ser divertido... ya sabemos cómo acabó eso.

5.- Ambos se armaron de un discurso religioso para promover sus políticas.

Carlomagno.- Las campañas militares de Carlomagno fueron motivadas por más o menos los mismos motivos de siempre: la ambición por poseer más tierras, más súbditos, más recursos, etcétera. Lo que origina el problema de cómo vender esos motivos y conseguir apoyos, cuando todo el mundo puede ver que la razón de fondo es "quítate tú para ponerme yo y dame tus recursos para hacerlos míos". Aquí es en donde entran más o menos los mismos argumentos de siempre: somos los portadores de la luz llevando la Verdad Revelada al mundo. La luz del Cristianismo, en este caso, porque recordemos, otras religiones tales como el Islam, el Hinduísmo, el Sijismo, el Comunismo o el Neoliberalismo, tres cuartos de lo mismo. Así, Carlomagno las emprendió contra los lombardos no porque fueran un poder que amenazara al suyo propio, qué clase de maledicentes seríamos si es que dejáramos caer eso, sino porque los lombardos eran enemigos del Papa, que es el líder de los buenos cristianos. Y las emprendió con los sajones no para conquistar, sino porque ellos, pobrecitos, tan paganos que los han de ver, alguien tiene que traerlos a la Verdadera Fe, y que la aceptación de la misma signifique someterse a la autoridad imperial carolingia, pues qué casualidad, ¿no? Y las emprendió con los musulmanes más allá de los Pirineos porque... ya van captando un patrón aquí, ¿cierto? Así, las campañas militares de Carlomagno fueron lisa y llanamente una Guerra Santa. O tan santa como puede llegar a serlo una guerra en nombre de aquel quien una vez dijo: "Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán"...

Light Yagami.- En esto, el protagonista de Death Note superó de largo a Carlomagno. El franco se conformaba con ser la espada de Dios sobre la Tierra, pero Light Yagami en cambio se proclama directamente como un Nuevo Dios, y punto, porque con modestias me van a venir a mí. Andando el tiempo, se hace realidad el que algunos alucinados con las tuercas sueltas en el mecanismo empiezan a creer de manera directa en Kira como un dios, y no es que Light Yagami vaya por ahí corrigiéndolos. El tipo éste de hecho lo dice de manera directa y sin ambages: "Seré el dios de un Nuevo Mundo". Bueno, uno puede preguntarse qué tan literal es su idea, pero si para su capote no se considera a sí mismo un dios, por lo menos de profeta no baja. Claro que, eso sí, ya sabemos que Light Yagami no llegó a tan viejo que se sacara una barbaza de vitral de catedral medieval...

6.- Ambos fracasaron en construir una administración imperial que sobreviviera a su muerte.

Carlomagno.- Parece ser que Carlos tenía una aguda conciencia de que los dominios imperiales no sólo se conquistan, sino que además hay que mantenerlos funcionando. Algo bastante difícil de conseguir, en una era con tasas de analfabetismo tan espectaculares, que el propio Carlomagno durante las noches, siendo ya un adulto, se ejercitaba tratando de aprender a leer y escribir por su cuenta. Y es muy difícil mantener un gobierno o una administración con gente analfabeta: díganselo a los políticos chilenos, que a duras penas saben distinguir vocales de consonantes, y miren cómo tienen al país. Al menos, Carlos trató de remediarlo contratando a los más importantes eruditos de su tiempo, incluyendo a un tal Alcuino de York, para montar un sistema educativo desde donde salieran los administradores imperiales. No prendió, y algunas décadas después de la muerte de Carlos su imperio se desintegró en parte por la falta de gente preparada para administrarlo, pero puntos de campaña por intentarlo, a lo menos.

Light Yagami.- Carlos sabía que no iba a poder mantener sus dominios imperiales si es que no contaba con una administración firme, y aunque fracasó, al menos trató de construir una. Light Yagami, para todo lo inteligente que es, ni siquiera eso. Podía haber contado con Misa Amane, o con alguno de los otros usuarios de death note que promediando el final van apareciendo, pero prefiere usarlos como peones o directamente exterminarlos, en vez de aprovecharlos para darle alguna concreción a su sueño de, ya saben, crear su maldito nuevo mundo. Al final pasa lo que pasa: descubren que Light Yagami es Kira, se deshacen de él, de una manera patética por cierto, y al día siguiente, todo más o menos vuelve a la normalidad, con el Reinado de Kira convertido en apenas un paréntesis en la Historia Universal, tan anecdótico como el Imperio Napoleónico o el Tercer Reich. Ya os lo han dicho, pequeñuelos: gobernar es delegar.

7.- Ambos se transformaron en figuras inspiradoras después de su muerte.

Carlomagno.- La empresa política de Carlomagno al último resultó fallida. En 843, o sea, algo menos de tres décadas de su muerte, que fue en 814, el Tratado de Verdún dividió sus dominios; siguieron once siglos de guerras europeas, hasta que después de la Segunda Guerra Mundial, los europeos decidieron que más vale mal arreglo que buen pleito, se empezaron a abuenar, y parieron a la Unión Europea. Pero sí que dejó varios legados bastante duraderos. Uno de ellos, es una cierta inspiración, que se traduce en un ideal de unidad política y religiosa que sobrevivirá a los siglos. En 1.165, el Emperador Federico Barbarroja intentó que se lo canonizara, aunque por motivos de propaganda imperial, porque Barbarroja se consideraba sucesor de Carlomagno, por supuesto. Pero al final, eso no prendió, aunque se permitió un culto limitado a su figura. Carlomagno es el primero de un frondoso linaje de pretendientes a unificar Europa, que incluye a personajes como Carlos V, Napoleón Bonaparte o Adolfo Hitler, y... ¿Angela Merkel? Así de pesados se están volviendo con el tema de las cuotas femeninas, como pueden ver... Y no nos olvidemos de Christopher Lee, por supuesto, que se despidió a lo bestia de la vida con dos álbumes dedicados al personaje. Sí, ése Christopher Lee.

Light Yagami.- Acá nos salimos del anime y nos vamos al manga. En el anime, a Light Yagami le pasa lo que le pasa, y punto pelota. Game over, insert coin. Siga participando. Pero el manga nos regala un capitulito adicional, uno de los poquitos que me leí, de hecho, en el cual se nos muestra los inicios de lo que, parece ser, acabará siendo el Culto de Kira, o algo así, porque no recuerdo que tuviera un nombre en particular. ¿Cuáles son sus dogmas, preceptos o rituales? ¿Quién lo fundó? Misterio, porque el manga no nos lo explica. Pero el culto está ahí, lo estamos viendo, y considerando la cantidad de acólitos que se muestran, no miles o millones, pero más que unos pocos pelagatos, pareciera que va a tener supervivencia en el tiempo...

Como puede apreciarse, tras la historia de Carlomagno y la de Light Yagami se esconde una moraleja tan sólida como vieja en los manuales de política, e incluso para la vida: si vas a tener ambiciones, ten algo con lo cual fundarlas. Expande tu base de poder sin construirte primero un apoyo sólido, y al final, tu empresa se verá abocada al desastre. Es el problema de cualquier imperio construido sobre el culto de la personalidad, que dura lo que esa personalidad reciba culto. El culto de la personalidad no es más que un pobre sustituto para una administración dinámica y bien engrasada. Porque ya lo decía el viejo Cicerón, la Historia es maestra de hombres. Y un manga y anime japoneses también, miren ustedes por dónde.


1 comentario:

Cristiam Julian Ayala Peña dijo...

Hay personajes que marcan el lienzo de cada historia que hay en el mundo, ya sea el real o el ficticio y Light (Kira) es quien lo marcó mucho, así sea como sólo paréntesis o como un potencial que se apagó tan rápido como se encendió, osea un manchón muy difuminado pero no totalmente borrado. Es que tener un Death note en sí corrompe como cualquier cargo que te de acceso a todo recurso para tus fines y luego por éso es que fue hasta bueno que Light hubiese sido eliminado porque si bien inició como verdugo de criminales del día a día luego se le subieron los humos y todo rastro de argumentos para hacer lo que hace se borró y no hubo ninguna vuelta atrás, y aparte de lo anterior es también como el jugar con espadas reales en esgrima ya que profesionales sabrán cómo jugar con las espadas sin cortarse y tendrán una ética sólida para nunca herirse a menos que sea un accidente mientras que un novato muy vanidoso o un vanidoso a secas se cortará o cortará al otro sin querer o queriéndolo cortar por cualquier razón que se le ocurra.

La premisa de darle un cuaderno mágico mata personas gracias a la voluntad del loco o del subido de humos de turno da para discutir largamente pero prefiero concluir que mejor seguir con fortaleza el camino de la bondad hasta donde lo que seas de persona te permita ser buena gente y que, como un día escuché decir a un compañero de la clase de inglés, con magia la vida te la pasas genial ya sea magia negra o blanca o el poder de la Virgen María.

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