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martes, 11 de julio de 2017

La escoria que Schwarzenegger se llevó (1 de 2).


El próximo 30 de Julio de 2.017 ocurre un evento cósmico, cataclísmico, uno que será recordado en las eras por venir: la Guillermocracia cumple siete años en línea. Pero, ¡esperen!, hay más. Ese mismo día, Arnold Schwarzenegger cumple setenta años. Todo un ciudadano de la tercera edad. En efecto, es casi como Gemelos: la Guillermocracia pone los 7, Schwarzenegger pone los 70. Chiste alusivo a la película con Danny de Vito, ¿lo pescan? El caso es que para celebrar este evento, le dedicaremos un posteo a este muchachón de la tercera edad que es, por supuesto, uno de los máximos referentes del cine de todos los tiempos. No diré uno de los máximos actores, porque nadie le dirá buenas noches a este dulce príncipe... ahora estoy haciendo referencia a El gran héroe en acción, ¿lo pescan? Así, acá en la Guillermocracia hablaremos del gran y único Arnold Schwarzeneger. Si se fijan bien, esto último lo escribí con falta de ortografía, sólo con una letra G en vez de dos, para que vean que acá en la Guillermocracia nos esforzamos tanto, que tecleo el nombre entero sin aplicar el copiar y pegar, por muy austríaco que sea el apellido, sólo por los valores siempre añorados de la producción artesanal.

Arnold Schwarzenegger nació en Austria el 30 de Julio de 1.947. Viajó a Estados Unidos, se hizo fisicoculturista, apareció en algunos roles de televisión, incluyendo uno como ¡asesino sin tuercas en el cerebro! en Las calles de San Francisco, y dio el salto al cine con alguna que otra película olvidable, hasta darle el palo al gato con Conan el Bárbaro primero, que puso su nombre en la nómina, y con Terminator después, que le dio fama. Arnold Schwarzenegger tiene un físico cuadrado muy característico y un cerrado acento austríaco que por un lado le ha impedido desplegar un mayor registro actoral, pero por el otro le ha conferido una fisonomía tan característica, que se ha convertido en inigualable. Y para explotar lo suyo, se ha especializado en dos clases de roles: el duro trapezoidal de ominosos tintes centroeuropeos por un lado, y la parodia del duro trapezoidal de ominosos tintes centroeuropeos, por el otro. Con su físico cuadrado muy característico y su cerrado acento austríaco, consiguió conquistar el corazón de María Shriver, una Kennedy demócrata a pesar de ser él mismo republicano, y se lanzó a una carrera política que lo convirtió en el Governator de California. Después, regresó al cine. Lugar en donde, aunque de capa algo caída, sigue siendo una leyenda viviente. En Los Simpsons, fue parodiado por el personaje de Reiner Wolfcastle, que es un actor de Hollywood con un físico cuadrado muy característico y un cerrado acento austríaco.

Y fin del posteo.

¿Fin del posteo? Mis (cuatro) lectores se van a fastidiar. Y eso que escribí lo del físico cuadrado muy característico y el cerrado acento austríaco varias veces para que quedara más extenso. Voy a perder incluso más lectores de los que voy a ganar con este posteo.

Lo que me obliga a encontrar con qué más rellenar todo lo que falta hacia abajo.

Hasta que, en un rapto de inspiración, se me ocurre que, en realidad, lo mejor de Arnold Schwarzenegger es verlo barriendo a la escoria que amenaza a América. O a su familia. O al mundo. Que en el cine de Estados Unidos, vienen a ser todo más o menos lo mismo. De manera que homenajearemos de esa forma a este gran duro del cine: haciendo un recuento de los principales enemigos de la Humanidad a quienes Schwarzenegger se ha cargado, hasta el punto que podría construirse un cementerio entero con todas sus víctimas. Muy en serio. Hay un video en YouTube que reporta 278 patanes muertos por arma de fuego, 91 por explosiones, ¿cuatro por rayo congelante...? Ese fue el día en que Schwarzenegger se puso creativo, seguramente. Y como un solo posteo no alcanza para tanto espíritu de Arya Stark, pues será en dos partes, como corresponde.

Y este recuento lo haremos por supuesto en orden ascendente, de menos a más. O sea, partiendo por las películas en que... no se carga a nadie, o sea las aburridas, o bien se manda a unos pobres pringados que nada pueden hacer contra este verdadero ariete humano de físico muy cuadrado muy característico y un cerrado acento austríaco, hasta entes apocalípticos que... léanlo por ustedes mismos a continuación. Porque ahora viene el posteo épico que esperabas aquí en la Guillermocracia: el repaso a la escoria que Schwarzenegger se llevó.

Nadie en particular.

Partamos por las películas en que Arnold Schwarzenegger no tiene enemigos. Porque, contrario a lo que uno podría afirmar de manera intuitiva, las hay. Se me ocurren dos. Una de ellas es Junior de 1.994, en donde toda la premisa es mostrar a un Arnold Schwarzenegger embarazado. Lo embarazoso aquí es... ver a Arnold Schwarzenegger embarazado. En lo personal, todavía no tengo idea si se suponía que la película era una comedia o un drama. O ambos. Porque, admitámoslo, la situación es más bien esperpéntica. Por alguna razón, quizás relacionada con su físico cuadrado muy característico, Arnold Schwarzenegger tiende a ser tan poco creíble como especialista en cuestiones genéticas como Denise Richards en cuestiones nucleares. Si además debemos verlo con barriga de nueve meses... Por algo no es una película demasiado recordada en su trayectoria. No es mala, por lo poco que recuerdo de ella, pero... eso mismo, es poco recordada, ya lo dije.

Tenemos también su cameo en La vuelta al mundo en ochenta días, el no muy afortunado remake de 2.004 con Jackie Chan de la película de 1.956. Con este remake no pasó demasiado porque intentó hacer lo mismo que la mítica versión de David Niven versus Cantinflas, o sea, una película de aventuras liviana y con un montón de cameos de actores reconocibles, pero el presupuesto era menor, y por ende, la aventura no tan vistosa y los cameos no tan abundantes. Arnold Schwarzenegger se prestó para un cameo como un príncipe musulmán tratando de engatusarse a una vistosa Cecile de France, lo que no deja de ser gracioso si se piensa en la cantidad de rumores que corren sobre la vida extramarital de Schwarzenegger, cuando todavía le quedaba un matrimonio por supuesto, y... un momento... ¿Un príncipe musulmán interpretado por un actor con un físico cuadrado muy característico y un cerrado acento austríaco? ¿En qué estaban pensando? Sí, es gracioso, no cabe duda, uno de los mejores momentos de la película, aunque sea por reirnos de la idea, pero por supuesto, esto no ayuda mucho a darle credibilidad al producto final, por mucha comedia que sea.

¿Conclusión? Schwarzenegger nos gusta más cuando está castigando gente mala con dolor. Pero no se preocupen por eso. Ahora vienen más películas en las cuales sí comienza el suplicio. Para los enemigos de Schwarzenegger, claro.

Carteros.

Subiendo por la escala de peligrosidad, nos encontramos con el primer villano: un cartero. ¿Qué tan peligroso puede ser un cartero? Si es interpretado por Sinbad, la respuesta es... mucho. Para las audiencias, claro. Nos referimos por supuesto a El regalo prometido de 1.996, ese horroroso intento de Schwarzenegger por hacer comedia familiar. La película ponía a Schwarzenegger como un negligente padre de familia que trata de recobrar el cariño de su hijo comprándole el juguete que está de moda en el año, que es una figura de acción. Pero como el mensaje podía ser un poco consumista, entonces al final Schwarzenegger se disfraza de esa figura de acción, por favor no me hagan recordar a santo de qué, y cuando el niño lo ve así, decide sacrificar el juguete porque ahora tiene a su padre como verdadero héroe de acción, marca registrada. Qué conmovedor. Por cierto, en la película Schwarzenegger se las tiene que haber con un cartero mañoso y tramposo, que es negro porque alguien pensó que el subtexto racista le venía de maravillas a una película infantil, sólo que al final el mentado cartero quiere el último juguete disponible por las mismas razones que Schwarzenegger, por lo que podemos preguntarnos por qué este padre negligente y torpe es el héroe en vez del otro padre negligente y torpe. En particular porque a lo largo de la película, alguien le contó 21 ofensas criminales a Schwarzenegger. Veinte y uno. Cómo lo va a hacer para pagar más de 26.000 dólares en multas es lo de menos, lo verdaderamente sicodélico es cómo va a cumplir con tres penas de presidio perpetuo y al mismo tiempo ir a servicio comunitario... Así es que, en este caso, no nos alegra ver que un fulano con un físico cuadrado muy característico apalee a un pobre canijo que está empleado en un trabajo como el de cartero, mal remunerado y además actualmente en peligro de extinción, que además recurre a los mismos trucos que Schwarzenegger y por los mismos objetivos. Que no fue una de las películas más lucidas de Schwarzenegger, es un sobreentendido.

Controladores de vuelo.

Sí sucedió. Arnold Schwarzenegger haciéndoselas pasar canutas a un controlador de vuelo, de entre todas las profesiones de vida miserable que podían caber en la nómina. Una historia inspirada en hechos reales, para colmo. Accidentes aéreos ocurren todo el tiempo, pero uno en Alemania, en 2.002, tuvo una inesperada consecuencia colateral: el miembro sobreviviente de una familia siniestrada localizó al controlador de vuelo que estaba ese día en la torre, y le metió cuchilla hasta desangrarlo delante de su familia. Fue a prisión, pero a su salida, fue saludado como un héroe. La historia inspiró a esta película, y Schwarzenegger se subió al carro, quizás como parte de su tendencia a tratar de diversificar roles, ahora que el físico seguramente ya no acompaña tanto para papeles de acción como antaño. La película en cuestión es Una historia de venganza (Aftermath), y es un drama de 2.017. Qué tal está, ni idea porque no la he visto. Pero considerando que nos gusta ver a Scharzenegger aplastando escoria, y los controladores de vuelo no son escoria sino los miembros de una de las profesiones más estresantes y con mayor responsabilidad en términos de vidas humanas que existen, pues, qué puedo decir... la idea se me antoja un poquito deprimente. A lo mejor la película es buena, no digo que no, no la he visto para opinar, ya lo dije, pero... seguramente es deprimente.

Alcaide de prisión.

Todos sabemos cómo funcionan los dramas carcelarios. Tenemos un elenco estable de prisioneros conformado por el compañero de celda que se convertirá en el amigo entrañable, el viejo que ha estado ahí por eternidades y es una especie de viejo mentor, el preso que es el amo del corral, el que le faltan tuercas en el cráneo, etcétera. Y por encima de todos ellos está el alcaide, el director de la prisión que combate el espíritu rebelde y las ansias de libertad de los presos con arbitrariedad, sadismo y crueldad. Por supuesto, es difícil verlo como el villano porque él representa al sistema, o sea, a todos nosotros, mientras que los presos suelen estar ahí porque han cometido delitos contra nosotros; esto, las películas lo arreglan haciendo que el preso en realidad sea inocente, encarcelado por un crimen que no ha cometido, o si lo ha hecho, es por un motivo justificado, está en camino de redención, etcétera. Por alguna razón, Schwarzenegger no había caído en el drama carcelario sino hasta 2.013, cuando estrenó Escape imposible. Película en la que además une fuerzas con Sylvester Stallone. Lo que es irónico porque Stallone interpreta a un tipo que se mete a testear una prisión, y Schwarzenegger a un preso que ya está ahí, cuando en la vida real, el que ya había hecho un drama carcelario era Stallone, concretamente Condena brutal de 1.989. Por supuesto, el alcaide de prisión no decepciona: es un desgraciado sádico a quien le encanta su pequeña parcela de poder, porque hay convenciones narrativas que no pueden obviarse así como así. La subtrama de Stallone siendo en realidad un tipo cuyo trabajo es meterse a prisiones para tratar de evadirse y probar qué tan seguras son, es también algo que puede pasar como un aceptable sustituto de Prison Break, serie de televisión que en su tiempo nos dio la lata con cuatro temporadas, cada una de las cuales era más absurda que la anterior, porque si hubiera durado más, al final habrían tenido que arrancar de una prisión orbital o algo así.

El crimen organizado.

Ascendiendo por la pirámide trófica de pobres diablos que alimentan a Schwarzenegger, nos empezamos a encontrar con gente verdaderamente interesante. O sea, indeseables a quienes queremos ver sufrir, y mucho. Partamos por Juego brutal (Raw Deal), un olvidadísimo thriller de 1.986 que hoy en día sólo es recordado por su protagonista. En esa película, los villanos pertenecen al crimen organizado, que han infiltrado al FBI, y a su vez son infiltrados por agentes buenos que... al final, lo que cuenta es que Schwarzenegger les enseña a respetar la ley desde el cañón del arma. ¿O hay otra manera, acaso? Lo ya dicho: típico y olvidable subproducto ochentero que hoy en día se recuerda únicamente por su protagonista de físico cuadrado muy característico y cerrado acento austríaco, hace rato que no usábamos la frasecita ésa.

Poco después, Schwarzenegger rodó Danko: Al rojo vivo, en la cual el fisicoculturista republicano austríaco interpretó a un policía comunista ruso, en una película que, así como está, sólo podía ser rodada en la época de Gorbachov. Un narcotraficante que de alguna manera se las ha arreglado para operar dentro de la Perestroika, se arranca hacia la Sodoma y Gomorra del mundo, o sea, Estados Unidos, e Ivan Drago Ivan Danko es enviado a detenerlo. Una vez en la patria del águila calva, un Danko que es tan serio y formal como para pillar pornografía en el cable y soltar despectivamente un "¡Capitalismo!", es pareado con un agente de policía chulo e informal, y la pareja dispareja va a perseguir entonces al fugitivo, con hilarantes resultados. El rol está tallado para Schwarzenegger soltando perlas a lo Ninotchka, como cuando comenta de Chicago que es una "ciudad muy extraña. El crimen está organizado, la policía no". Por supuesto, ya lo dijimos, eran los años de la Glasnot. Poco tiempo después vino Yeltsin, o sea, el vodka al poder, y con él, la desregulación, la privatización, el capitalismo... la temible Mafiya, y de pronto, las películas estadounidenses sobre Rusia se volvieron bastante menos de comedia.

De por medio tenemos a... Gemelos. La película que puso a Schwarzenegger a las órdenes del director de Los cazafantasmas. No sé quién fue el genio que contrató a Arnold Schwarzenegger y a Danny DeVito para interpretar a gemelos. El tipo que fue Mister Freeze y el tipo que fue el Pingüino en las películas de Batman, para que nos entendamos. Ellos querían suscitar nuestra hilaridad, en realidad suscitaron nuestra... es ver estas cosas, y querer ser tragado por el planeta Tierra, pero ya. El caso es que Schwarzenegger quería diversificar un poco su portafolios, sólo por si el manantial de los duros se secaba. En esta película, los villanos son unos tipos que quieren comerciar con... un mcguffin, no le demos más vueltas a esto. Incluso hasta la manera en que acaba el villano es bastante olvidable. Salvo que consideremos también como villanos a los médicos que orquestaron el programa genético que creó a Schwarzenegger y a DeVito en primer lugar. Y este asunto de que Schwarzenegger sería hijo de un programa eugénesico, tiene su gracia muy oscura en que el padre del actor fue efectivamente un nazi en Austria...

Y siguiendo con la idea de irse con comedias, nos encontramos con Un detective en el kinder. La premisa: Schwarzenegger es un detective que, para perseguir a un traficante de drogas, debe infiltrarse en un jardín infantil. O sea, la premisa de Juego brutal pero ahora en clave comedia de Robin Williams. ¿Quién iba a querer ver un desatino semejante? Curiosamente... mucha gente. 200 millones de dólares de taquilla, de los de entonces, y décima película más taquillera del año. La cosa engendró incluso una secuela, protagonizada por Dolph Lundgren, quizás porque no hay todavía miseria suficiente en el mundo. Por cierto, hay algo de tétrico en pensar que una de las chicas de cuatro años de la película creció para ser Odette Yustman, cuyo trasero fue el principal reclamo del afiche de La profecía del no nacido por allá en 2.009...

Por supuesto, tenemos que referirnos también a El último desafío de 2.013, la primera película que Arnold Schwarzenegger estrenó en cines después de haber sido el Governator. En la misma interpreta a un comisario de un pueblo perdido en el quinto de los infiernos, en Arizona. Lo que protagonizado por un actor cultureta hubiera sido un drama existencial con muchas, muchas tomas panorámicas del desierto, por obra y magia de la alquimia schwarzeneggeresca se transforma en un thriller de disparos cuando un narcotraficante se arranca de las autoridades de Estados Unidos y amenaza con cruzar la frontera... exacto, en el mismo pueblo en donde está Schwarzenegger. Pobre tonto. Ustedes ya adivinan el resto. El villano en este caso es Eduardo Noriega, un actor español tan de lo más, que cuando en Estados Unidos rodaron el remake de Abre los ojos, su rol fue a parar a las manos de Tom Cruise. En lo personal, le debo un crédito a esta película: gracias a ella supe que el Puma Rodríguez tiene unos genes estupendos, porque de otra manera, lo de su hija Génesis Rodríguez, que aparece en la película, no se explica.

Y siguiendo con Schwarzenegger haciendo miserable la vida de los narcotraficantes y en general demostrándoles los costos del libre mercado cuando ese mercado son drogas sucias a las que debes decir NO, tenemos la película El sabotaje de 2.014. Es decir, otra película de un Schwarzenegger otoñal volviendo a las andadas. Dirigida por David Ayer, que ese mismo año estrenó una bélica con Brad Pitt, y en 2.016 saltaría a las ligas mayores con Escuadrón Suicida para el Universo Expandido DC, o con la película Escuadrón Suicida que habría sido si los ejecutivos de la Warner no hubieran metido sus tenazas de por medio. En El sabotaje, una operación de la DEA termina bastante mal, cuando una suma de dinero se pierde por el camino. Sí, los narcotraficantes son los malos de la función, pero además, hay un complot en las sombras, alguien está matando al equipo de Schwarzenegger y no es un cazador depredador extraterrestre... No se rían mucho de David Ayer o de Arnold Schwarzenegger, porque trabajo es trabajo, y no hay indignidad en ganar el dinero honradamente. Que a veces, hay que decirlo.

Y en este recuento de mafiosos y ratas de la sociedad dejándose los pellejos para mayor gloria de Schwarzenegger, dejamos para el final la película El último héroe en acción, en donde también los villanos son técnicamente la mafia. O un asesino de la mafia, por lo menos. La primera mitad de la película es un percutante thriller de acción... que es visto por un niño en la audiencia hasta que gracias a un ticket mágico, dicho niño termina metido dentro, y luego comienza a moverse y darle la vuelta a los clichés de acción. Sí, díganlo con Los Simpsons y conmigo: "Eso del boleto mágico fue una mugre". En la segunda mitad, un asesino de la mafia escapa al mundo real, y Schwarzenegger, que lo ha seguido, se encuentra con que de pronto las cosas son... diferentes. Habría sido un excelente thriller de acción y una notable parodia de las películas de Schwarzenegger, salvo porque al final, todo termina con una escena de acción cliché, con un asesino en serie cliché para condimentar, pero en el mundo real. O de cómo saltarse las propias reglas a la torera. Por cierto, esta película se comió un fracaso importante de taquilla. Quizás por el simpático timing de haberla estrenado casi al mismo tiempo que Parque Jurásico, la primera cinta en la Historia que sobrepasó los 900 millones de dólares de taquilla. Eso es tener mal olfato con los tiempos: si se hubieran esperado algunos añitos más, también hubieran podido incluir un cameo de Schwarzenegger en Parque Jurásico, y no necesariamente del lado de los humanos...

Mercenarios.

Un oponente más fiero que los simples criminales son los mercenarios porque, se supone, ellos están entrenados para lo que están, o sea, para matar sin compasión, miramentos o vacilación. Y lo hacen ellos en vez de aleonar a la gente a ser psicópatas sin alma, lo que diferencia a un honesto mercenario de un corrupto economista neoliberal. Hablamos de gente que te dice a la cara "Jódete", ante lo cual, todo buen Schwarzenegger responde: "Jódete tú". Como en la película Comando. En la cual, un grupo mercenario decide ponerse creativo y secuestrarle la hija a Schwarzenegger para que éste viaje a Latinoamérica y mate a tal o cual Presidente. Dos graves errores aquí. El primero, que la hija es Alyssa Milano cuando apenas era una criaturilla inocente, años antes de ser la bomba softcore en que devino, y tú no secuestras a alguien tan tierna y adorable sin pagar las consecuencias. Y el segundo... vamos. Es Schwarzenegger. Los pobres tontos ni sabían la droga con la cual estaban chutando. Así les va después. Cuando por fin llega la caballería a apoyar a Schwarzenegger y (¡spoiler!) le preguntan si ha dejado algo para ellos, reciben la respuesta más épica del mundo: "Cadáveres". Eso sería el colmo de ir sobrado por la vida, pero... es Schwarzenegger. El lo dice, y se lo creemos.

Y como los mercenarios trabajando para grupos en la sombra jamás aprenden, vuelven con una venganza en Los indestructibles 2. La primera no la contamos porque ahí Schwarzenegger apenas hace un cameo, pero en la segunda se mete en la acción. Y para que la pantalla termine de reventar con tanta masculinidad viril y genocida junta, hace equipo con... Chuck Norris. El jefe del equipo criminal es Jean-Claude Van Damme, pero por desgracia, éste no llega a darse de pepinazos con Schwarzenegger y su físico cuadrado muy característico y su cerrado acento austríaco. Porque eso hubiera sido interesante de ver: Austria vs. Bélgica, el duelo final. También Schwarzenegger aparece en Los indestructibles 3, pero, ¿alguien vio ésa...? ¿No? OK... Dicho lo cual, cortamos este posteo, por el minuto, para reanudarlo cuando publiquemos la segunda parte y final, del repaso a la escoria que Schwarzenegger se llevó, aquí en la Guillermocracia...

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