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domingo, 25 de junio de 2017

"Saijaku Muhai no Bahamūto": Otra de chicas guapas pilotando mechas.


Siempre gracias a la buena gente que subtitula y sube videos a YouTube, es que tuve oportunidad de ver Saijaku Muhai no Bahamūto. Serie de anime a la que llegué un poco por casualidad. Más o menos gracias al expediente de poner "anime subtitulado" o algo por el estilo en la expresión de búsqueda, y ver qué salía. Lo mismo podía haberme salido algo con supersayayines, guerreras mágicas, superacorazados con personalidades de mujeres, mechas con amigas adolescentes muy amigas luchando contra monstruos, lolicon o tentáculos. Y salió esto. Y me lo vi entero. Y... no estuvo mal. Tampoco estuvo bien. Estuvo... bien, sin exigir demasiado. Vamos al por qué.

Saijaku Muhai no Bahamūto, conocido en el mundo angloparlante como Undefeated Bahamut Chronicle, e ignoro si hay traducción oficial al castellano, es una historia de... un género indefinido. Veamos. Esencialmente es una historia de mechas con ambientación medieval. La justificación: el mundo pseudomedieval que nos muestran en realidad no es una civilización tipo Tolkien, sino un futuro postapocalíptico en que la sociedad ha sido reconstruida en algo a mitad de camino entre la Edad Media y las callejuelas de la Europa eslava del siglo XIX, y en donde la tecnología de los mechas existe gracias a las ruinas y reliquias que se han ido descubriendo acerca del mundo anterior al apocalipsis. Ah, y el protagonista es un tímido adolescente que va creciendo hasta hacerse hombre mientras, un clásico del anime, florece un próspero harén alrededor suyo, porque... fanservice. ¿Ya nos situamos mejor?

El universo de Bahamut, así lo voy a llamar a partir de ahora por brevedad, partió como una serie de novelas ligeras, cuyo primer volumen fue publicado en 2.013, y sigue hasta el día de editar este posteo, por lo menos. Existe también un manga que empezó en 2.014. Voy a decir lo de siempre: no he leído ninguno de los dos. Lo que quiere decir que mi conocimiento sobre Bahamut deriva única y exclusivamente del anime.


El comienzo del anime no es exactamente alentador. El protagonista es un tanto cliché: es el clásico adolescente perdedor que muy en el fondo está destinado a grandes cosas, etcétera. Para justificar esto, parte la historia como el monarca depuesto de un antiguo reino. Que tan antiguo no puede ser porque es un futuro postapocalíptico, etcétera, aunque les haya dado tiempo para reconstruir la civilización con ciudades a mitad de camino entre la Edad Media y las callejuelas de la Europa eslava del siglo XIX. El caso es que las nuevas autoridades permiten a este monarca adolescente derrocado, vagar más o menos libre de aquí para allá por vaya uno a saber qué motivos, en vez de agarrarlo y decapitarlo como potencial pretendiente al trono. Pero en fin, todo se trata de poner al protagonista en posición de comandar un mecha y ser rodeado de bellas chicas. Lo ya dicho: fanservice.

De pronto, por un motivo u otro, el protagonista termina hundido en la misma gran piscina en donde está chapoteando la princesa real, o la nueva princesa real, o... ya saben. La chica estirada que debe existir en toda historia de harén que se precie de tal. No se hagan ilusiones, la imagen en pantalla sugiere las bellas formas de la adolescente, pero no muestra más allá de lo que permite la censura a nivel adolescente. En cualquier caso, este incidente pone al chico en el radar de una prestigia academia que es sólo para señoritas, pero en la cual terminan por admitir al chico. La actividad de la academia: enseñar a pilotar mechas. ¿Qué sentido tiene todo esto? La serie lo explica por este o este otro motivo, pero muy en el fondo, se trata del que ya dijimos: tener un protagonista masculino adolescente rodeado de un harén y piloteando un mecha. Aplicar regla de lo cool aquí.

A pesar de un comienzo tan poco promisorio y una premisa tan descarada en cuanto a vender el producto, lo cierto es que Bahamut va cobrando un cierto interés a medida que transcurren los capítulos, doce en total para el anime. Por suerte, a pesar de que tiene una cuota en forma de ropas apretadas y reveladoras, más alguna escena de bikini y lencería, no se queda únicamente en el fanservice, y poco a poco, la historia se dedica a ahondar en el trasfondo de su universo. Porque por un lado, no todo lo que sucedió con la caída del antiguo reino es lo que parece, y además, el sucesivo descubrimiento de tecnologías entre las ruinas de la civilización destruida por el apocalipsis va generando su correspondiente cuota de intrigas alrededor. Puede decirse que los primeros dos o tres capítulos son los más débiles del relato, en particular porque cuentan una historia un tanto cliché, pero a partir de ahí, la misma remonta un poco. Ayuda que el argumento se da tiempo para redondear la personalidad y trasfondo de varias chicas del harén, haciéndolas más simpáticas para el espectador, además de permitir al protagonista evolucionar y madurar un poquito.


Por desgracia, lo que debería haber acabado por ser una obra muy digna dentro de lo suyo, no termina de cuajar por completo. El gran problema: una narrativa demasiado apresurada. Sabiendo que es la adaptación de una serie de novelas ligeras, resulta muy obvio que los guionistas hicieron lo imposible por meter la mayor cantidad de eventos posibles por capítulo para cubrir el máximo trecho que se pudiera. El resultado es un argumento embrollado hasta lo increíble, en el cual muchos puntos potencialmente importantes del guión son pasados a la rápida o quedan explicados de manera insuficiente. Eso significa entre otras cosas que a los villanos les falta caracterización, lo que hace muy difícil odiarlos, requisito indispensable para todo villano que se precie de tal. También quedan muy en el aire las conspiraciones detrás de las conspiraciones, que deberían haber aportado lo suyo, pero no. Por regla habitual me quejo porque las historias, novelas, animes, series de televisión, películas, tienen escenas de más o duran más de lo que deberían, con mucho relleno incluido, pero aquí es al revés: la historia completa sí que justificaba una temporada entera de veinticuatro o veintiséis episodios, pero reducidos a doce, queda todo pintado con brochazos demasiado gordos.

No me atrevo, ni a recomendar este anime, ni a desaconsejarlo. Tiene como puntos fuertes que los personajes son simpáticos, se hacen querer, y la historia parece lineal pero se guarda un par de vueltas de tuerca que mantienen las cosas andando. Como puntos débiles, que genera y soluciona situaciones demasiado aprisa, y no llega a desarrollarlas todo lo bien que debería, lo que a su vez impide que sintonicemos mejor con las cuitas y predicamentos de los personajes. Creo que este anime le va a gustar más a los que quieran ver una historia de harén con chicas simpáticas y de personalidades bien perfiladas, para variar un poco, o para ver vistosas peleas entre mechas, que en general están bien resueltas. Pero va a tirar hacia atrás a quienes esperen un conflicto bien planteado y desarrollado, o una historia absorbente y, ya saben... original. Ustedes decidirán en qué campo se encuentran.

Por cierto, el opening es muy potente. Los dejo con... no es el opening mismo, sino el tema musical en su versión completa, acompañado por imágenes de lo realmente bueno, o sea, mechas contra mechas:



2 comentarios:

Martín dijo...

Faltó una de lolis con espíritu de ases y cazas de la Segunda Guerra Mundial.

murinus2009 dijo...

Se ve entretenida esta serie, el genero de Mechas es de mis favoritos.

No recuerdo una parecida, tipo harem.

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