martes, 6 de junio de 2017

10 películas sobre ser una persona decente (2 de 2).


En la entrega anterior de este posteo en dos partes, veíamos algunas películas clásicas que inciden, de una manera u otra, sobre el tema de la decencia. Ahora entramos en la década de 1.980, la era de los blockbusters, las franquicias, etcétera. O de cómo ser gente decente en tiempos indecentes, parafraseando a cierto personaje de The Dark Knight. Y sin embargo, aunque no haya mucha nobleza en extender las franquicias como churros, aún así, entre blockbuster y blockbuster siguen presentándose películas que inciden sobre el tema...

6.- El regreso del Jedi (Return of the Jedi, 1.983).

El regreso del Jedi es una película con una complicación: si alguien no ha visto las dos entregas anteriores, es fácil no entender nada, o peor aún, entender pero no encontrarle la gracia. Aunque por supuesto, la mayor parte de la civilización occidental ha visto la trilogía de marras, de todos modos. Y si no saben de qué hablo: es la película en donde Leia aparece en bikini de metal y... como lo dijo Carrie Fisher: "Una babosa gigante me capturó y me forzó a usar ese estúpido traje, y entonces la maté porque no me gustaba". En cualquier caso, esta película es la que quizás tiene mayor conflicto, desde un punto de vista moral. Porque el resto de las películas de Star Wars, delimitan a la perfección el bien y el mal: el bien es la gente que lucha por la libertad de las personas, y el mal son los que buscan el poder, hacer daño, etcétera. Pero hay un personaje a la mitad: Darth Vader. En El Imperio contraataca todavía era un villano: trató de quebrar psicológicamente a Luke Skywalker, amputación de mano mediante, para convertirlo en un adepto del lado oscuro. En El regreso del Jedi, en cambio, aparece un Darth Vader que ya no está demasiado seguro de qué lado debería seguir. Ha sido un villano demasiados años, y está acostumbrado a eso. Luke Skywalker es la primera persona que cree en él, en su potencial, en sus capacidades, y esto lo hace dudar. El conflicto de Darth Vader es a escala cósmica, el mismo que el ciudadano de a pie tiene en la vida cotidiana: estoy acostumbrado a un entorno insensible y egoísta, y debo acumular poder para sobrevivir, pero... ¿es acaso posible construir una sociedad mejor, una basada en el respeto y no en el miedo, una en donde lo que eres es más valioso que el poder que acumulas?

El conflicto final entre Luke Skywalker y el Emperador es así, en definitiva, uno por el alma de Darth Vader, por redimirlo en definitiva o enviarlo a su condenación. Al final, Luke Skywalker le da a su padre la lección definitiva: al perdonarle la vida prefiere, de manera muy socrática, sufrir un mal antes que ocasionarlo. El Emperador decide entonces que Luke no es adecuado para sus fines y resuelve matarlo. Mala idea. Porque entonces Darth Vader por fin entiende de qué se trata, y toma la mayor decisión moral de su vida: se subleva contra la comodidad, contra todo lo aprendido, contra una vida entera al servicio del miedo, y al proteger a su hijo, al mismo tiempo apuesta por la esperanza. En su hora final, Darth Vader encuentra por fin la decencia que, años atrás, ha perdido como individuo. Dentro de este contexto, el diálogo final entre Luke Skywalker ("No te dejaré aquí. Tengo que salvarte") y Darth Vader ("Ya lo has hecho") cobra una dimensión a la vez mucho más humana, y mucho más metafísica. Darth Vader morirá, pero lo hará como un hombre renacido, que en sus últimos instantes de vida ha vivido con más sentido que en todos sus años anteriores. Parece Ciencia Ficción, pero piénsenlo: allá afuera, ¿cuántas gentes conocen ustedes que no se atreven a hacer lo que es decente por miedo a lo que dirán, por miedo a las represalias, por miedo a perder su trabajo o su estatus económico, por miedo a estar equivocados...? El conflicto de Darth Vader traslada, en clave de ficción espacial, lo que es el dilema de todas las ovejas aborregadas que siguen manteniendo las injusticias del mundo, sin esforzarse por corregirlas porque el mundo es así. Yoda lo decía, en la película anterior: el Lado Oscuro de la Fuerza no es más poderoso, pero es más seductor. El triunfo final de Darth Vader se da al romper con esa tentación, y abrazar la decencia hasta sus últimas consecuencias.

7.- Viaje a las estrellas VI: La tierra desconocida (Star Trek VI: The Undiscovered Country, 1.991).

Praxis, la luna klingon, estalla. El Imperio Klingon decide que este asunto de seguridad interna es un problema propio, pero al poco tiempo, los analistas de ambos bandos llegan a la misma amarga conclusión: al Imperio Klingon le quedan, a lo sumo, unos cincuenta años de vida. Para la Federación, enzarzada en una guerra eterna con los klingon, existen dos alternativas. Una de ellas es lanzar un ataque final a escala total para barrer a los klingon del mapa, y asegurarse la hegemonía de su sector de la galaxia, aunque a costa de enormes pérdidas civiles y militares, en hombres y recursos. La otra de ellas es buscar una salida negociada en donde la Federación y los klingon por fin lleguen a encontrar la paz, y se abran a un futuro en donde la colaboración y la solidaridad reemplacen a las hostilidades y la guerra. Finalmente, la Federación se inclina por la vía diplomática, pero una conspiración enraizada tanto entre los klingon como en la Federación, intenta llevar las relaciones hasta la guerra total. Esta película fue rodada no sólo como celebración del cuarto de siglo de Star Trek, y despedida de la tripulación original en el cine, sino además al calor del conflicto geopolítico de la época: la desintegración de la Unión Soviética, con el estallido de Praxis como obvia referencia a Chernobil. Un evento tan significativo en su época, que incluso dio lugar a teorías sobre el fin de la Historia, en particular el libro El fin de la Historia y el último hombre, de Francis Fukuyama. Hoy en día, claro, seguimos oyendo acerca de la Historia, pero no tanto de Fukuyama. Por algo será.

Lejos de lo que podríamos llamar el maniqueísmo clásico, la película se esfuerza al máximo por mostrarnos lo difícil que es el cambio de paradigma. Los conspiradores, desde luego que no creen en la paz, pero el grueso de la tripulación del Enterprise que intentan pararle los pies a los renegados, en realidad tampoco. Ellos han crecido y aprendido durante una vida entera en un entorno dentro del cual, los klingon son el enemigo a batir; así, después de un abismo de desconfianza, darle una oportunidad al enemigo es la empresa más difícil de las que han afrontado. Porque luchar contra anomalías cósmicas o entes cósmicos es fácil cuando uno está seguro de luchar por el bien, pero, ¿qué pasa cuando todo lo que se consideraba el bien, de pronto deja de serlo, y surge un bien incluso superior? De manera que la tripulación debe afrontar una doble guerra: tanto contra la conspiración que amenaza con desatar el infierno bélico en el sector de la galaxia, como contra ellos mismos y sus propios prejuicios y convicciones. En algún minuto, el propio capitán Kirk declara que quiere ver a los klingon muertos, por lo que ellos le hicieron a sus hijos, y un punto importante de la película es cómo Kirk aprende que el odio es mutuo y nada engendra, viendo reflejadas sus propias creencias en la conspiración, y de cómo debe aprender a moverse espiritualmente en otra dirección. Viaje a las estrellas VI: La tierra desconocida no es una película sin falencias, que las tiene, y algunas de ellas bastante serias, pero es quizás la película más humanista de la saga, una que rehuye el conflicto fácil entre nosotros los tolerantes versus ellos los fundamentalistas, y pone de relieve el verdadero esfuerzo que requiere tomar la decisión decente, en vez de aquella que nos gustaría por nuestros gustos, conveniencias o prejuicios.

8.- Rescatando al soldado Ryan (Saving Private Ryan, 1.998).

No es exagerado afirmar que Rescatando al soldado Ryan es una de las películas más influyentes de la década de 1.990. La misma le dio forma al cine de acción de las siguientes dos décadas, estableciendo que las secuencias adrenalínicas debían ser rodadas con mucha cámara en mano, y la fotografía en general debe estar teñida con cierta paleta cromática, ojalá sucia y terrosa si es cine bélico. Lo que los émulos de Rescatando al soldado Ryan han fallado en entender, es que dichas opciones cinematográficas que adoptó Spielberg estaban al servicio de un planteamiento y una historia, para establecer un nexo con el cine bélico del pasado al mismo tiempo que subvertía su limpieza y pulcritud a la hora de mostrar violencia. Y todo eso, como decía, alrededor de una historia potente, algo melodramática a ratos como suele serlo Spielberg, pero no por ello menos interesante. Después del Desembarco de Normandía, los altos mandos aliados descubren que varios hermanos en una familia han sido liquidados en batalla, y sólo sobrevive uno, que se gana el pasaje de regreso a casa para volver con su familia. Sólo que deben encontrarlo en el frente de batalla primero. Para eso envían un pelotón de ocho hombres que debe buscarlo y encontrarlo. Enviar a ocho soldados para salvar a apenas uno, ocho soldados que de seguro también tienen familias esperando en casa, en una misión carente de todo valor estratégico, retrata justamente el absurdo de las decisiones de los altos mandos.

Y aunque los soldados en realidad no están por la labor, aún así muestran el respeto y apego al deber. Se dan cuenta de que la misión entera es una tontería, y se lanzan a la misma sin ninguna alegría. Pero también se dan cuenta de que para ganar la guerra, deben seguir órdenes, y de que están luchando por algo más grande que ellos mismos; eso es lo que diferencia a un ejército organizado de una pandilla de bárbaros viviendo en el desorden y la anarquía. En un minuto, incluso discuten la posibilidad de darse algunas vueltas y regresar afirmando que no han encontrado al soldado Ryan, pero pronto lo descartan porque aunque la misión no sea estratégica, sí tiene un componente de nobleza moral que no pueden ignorar. Al final, todo se remata de una manera algo irónica: encuentran a Ryan, pero éste se compromete a defender una cabeza de puente a punto de caer en manos alemanas, y se niega a ser rescatado. El heroísmo de Ryan, y el de los soldados que han acudido a rescatarle, consigue de esta manera mantener la posición el tiempo suficiente para impedir que los alemanes usen el puente para montar un contraataque. Lo que pone en evidencia otro punto importante de la decencia: no siempre resulta claro qué saldrá de ella, pero a veces, la opción decente puede mejorar las cosas de maneras que considerábamos impensadas en su minuto.

9.- The Dark Knight (2.008).

Hace aproximadamente media década atrás, acá en la Guillermocracia, escribíamos acerca de que la Trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan en realidad funciona más como una deconstrucción del mito del superhéroe, y en particular de su ética, que como ejemplo palmario del mismo. Es por eso que la nolanización de Superman en El Hombre de Acero no funcionó ni de lejos tan bien como con Batman: porque éste, siendo Batman, se presta mucho más para el juego que Superman. Si Batman inicia era una película mucho más directa en su enfoque sobre el bien y el mal, con un héroe seducido por las sombras sólo para encontrar en sí mismo la luz, The Dark Knight es en este sentido más compleja. Al inicio de la misma, nos encontramos con un Batman seriamente atribulado: ha tomado la opción decente de luchar contra la corrupción de Ciudad Gótica, pero lo único que ha logrado es una escalada criminal. Frente a la alternativa de bajar los brazos y dejar que la corrupción lo invada todo, o bien de seguir adelante a riesgo de que Ciudad Gótica se transforme en territorio de guerra urbana tipo Ciudad Juárez, encuentra una tercera alternativa: él es un caballero negro, pero puede ser reemplazado por un caballero blanco. En el plan de Batman, éste ha preparado la ciudad para el regreso de la ley y la justicia, pero pasado cierto punto, él mismo no puede administrarla, sino que debe ceder el manto a un nuevo tipo de héroe, en este caso el fiscal Harvey Dent, que luche contra el crimen con otras armas. El plan funcionaría y la película se acabaría en media hora, de no ser porque la mafia, asustada, decide llamar al Joker, y ahí es donde todo se va al demonio. A diferencia de los mafiosos, que buscan más bien mimetizarse en la ciudad para vampirizarla y profitar de ella y sus habitantes, el Joker busca quebrar psicológicamente el espíritu de la misma con crecientes actos terroristas que acaben por volverla tan insana como él mismo. Y ahora, los dos héroes principales, el caballero negro Batman y el caballero blanco Harvey Dent, combatiendo cada uno desde su trinchera y usando sus propios métodos, deben abocarse a decisiones definitivas.

Para ambos personajes a lo largo de la película, la opción sencilla es rendirse y salvar vidas, y la opción difícil es seguir la lucha hasta las últimas consecuencias. Los dos héroes saben muy bien que la opción sencilla paga más en el corto plazo, pero cuando la corrupción vuelva, la vida de todos será tan miserable, que no habrá valido el costo; la opción valiente es más difícil y con mayores sacrificios, pero a la larga, asegurará la felicidad de la ciudad. Las cosas dan un giro todavía más sombrío cuando finalmente Joker consigue corromper a Harvey Dent, transformado en Dos Caras, y logra que éste se lance a una espiral de venganza enloquecida que empieza a destruir todo su legado. Transformado en la última opción, Batman toma entonces los mayores sacrificios personales para librar la batalla definitiva. Porque el mayor sacrificio de Batman no es su libertad o su vida; el mayor sacrificio de Batman, como símbolo que se ha transformado, es la destrucción de su buen nombre. El acto supremo de decencia de Batman en la película es transformarse en el chivo expiatorio, en un sacrificio casi mesiánico, para cargar todos los pecados de la ciudad sobre sus hombros, y ésta por fin se limpie de su pasado. Se ha dicho que esto no tiene mucho sentido porque tanto más daba cargarle el muerto al Joker, que estaba muerto, justamente, pero visto desde cierto ángulo, sí que lo tiene: no se trata sólo de salvar el buen nombre de Harvey Dent, sino además, impedir que la ciudad se haga dependiente de Batman como de una muleta. A partir de ahora, Ciudad Gótica deberá empezar a arreglárselas por sí sola. Cuatro años después de esto, Christopher Nolan estrenó The Dark Knight Rises, en donde descubrimos que las cosas no funcionaron tan bien, después de todo, pero eso es otra historia.

10.- Capitán América: El primer vengador (Captain America: The First Avenger, 2.011).

En estos tiempos cínicos y desesperados que corren, ¿hay lugar para el idealismo al estilo de la vieja escuela? ¿Existen valores positivos que todavía valga la pena defender? La película Capitán América: El primer vengador, parece decirnos que sí. Aunque, convenientemente, mueve la acción en el tiempo hacia atrás, hasta la Segunda Guerra Mundial, un poco a manera de comentario sobre los valores idealistas. Steve Rogers es un renacuajo que cree sinceramente en los ideales, aunque eso le signifique llevarse algunas soberbias palizas. Por vueltas del guión, Steve Rogers termina por ser inyectado con el suero del supersoldado, que le otorga fuerza y movilidad sobrehumanas; por desgracia, como suele suceder, tanto el científico como sus notas y el suero mismo son destruidos por un espía, de manera que el experimento no puede ser replicado. El Capitán América irá entonces a la guerra, y se involucrará en la cacería de Cráneo Rojo, el líder de la organización terrorista HYDRA, y su terrible plan de dominación mundial. Parece la fantasía de un fanfic adolescente, pero hay un punto clave que convierte a esta película en un interesante estudio sobre la decencia. Porque el verdadero poder de Steve Rogers no es el suero del supersoldado en sí, sino su entusiasmo a la hora de librar la batalla por lo que es lo correcto. Es dicho entusiasmo lo que le gana la amistad de Bucky, quien lo critica por andarse metiendo en problemas, pero aún así, corre a rescatarlo. Es también dicho entusiasmo lo que le hace ganarse un lugar en el proyecto a cargo del doctor Erskine, quien explica de manera específica un punto importante: el suero del supersoldado amplifica lo que ya existe en el propio sujeto. Tanto Cráneo Rojo como Steve Rogers han recibido más o menos el mismo supersuero, pero éste ha tenido efectos diferentes en su mentalidad: Cráneo Rojo es un sujeto amoral y sin valores, y el supersuero lo ha transformado en un megalómano y un demente, mientras que Steve Rogers con su fuerte código ético, se ha transformado en el defensor de la justicia y la democracia.

Todo lo anterior no es sino consecuencia de un alcance más profundo, que tiene efectos constantes en nuestras vidas: la tecnología es siempre neutra, y es el uso que le damos, lo que la transforma para el bien o el mal. Así, por ejemplo, un televisor puede servir tanto para transmitir programas de alta cultura como farándula con siliconas, y un automóvil puede servir tanto para movilizarse como para atropellar a alguien. Incluso una bomba nuclear, el artefacto más destructivo fabricado por el ser humano, podría eventualmente servir para propulsar naves espaciales hacia otras estrellas. La secuela, Capitán América y el Soldado del Invierno, así como Avengers: La era de Ultrón eso sí, parecen querer hacer un comentario respecto de lo anterior. Idos los tiempos idealistas de la Segunda Guerra Mundial y en nuestra cínica era moderna, la moralidad del Capitán América suena como un poco fuera de lugar, hasta el punto que andando las películas, el Capitán América parece estarse transformando de un caballero idealista, en una especie de templario incapaz de detenerse en su afán por librar guerras y encontrarle así un sentido a su existencia, algo que queda en claro cuando su peor pesadilla, tal y como la vemos en Avengers: La era de Ultrón, es que no quede nada por lo que luchar, se proclame la paz, y entonces él mismo pierda su lugar en el mundo. Es todo un guiño que la decencia en sí, en Avengers: La era de Ultrón, pase a ser relacionado con la inocencia infantil, como lo demuestra el personaje de Visión. Y esto sirve para cuadrar el círculo, porque a su manera, también el Capitán América en la Segunda Guerra Mundial tenía una visión algo infantil del mundo, si se quiere. Para ser una persona decente, pareciera ser la moraleja, debemos conservar algo de la inocencia que teníamos cuando éramos niños; en nuestra época, la palabra inocencia tiene connotaciones bastante negativas, como ser sinónimo de tonto, tarado o fácil de engañar, pero bien mirado, considerando como salen las cosas cuando ésta se pierde, vale la pena preguntarse si no debemos darle una segunda evaluación a la inocencia como un valor.

Como puede apreciarse, el cine no versa sólo sobre héroes petulantes que se la viven luciendo lo superiores que son mientras aplastan a villanos sin piedad a su alrededor. Ni siquiera en estos tiempos cínicos en los cuales Hollywood parece no querer creer en los héroes. A poco que excavemos un poco, podemos encontrar modelos de decencia en el cine. Como de costumbre, el cine, así como el arte en general, puede servir no sólo como entretenimiento ligero, sino que además, bien analizado, puede servirnos para iluminar un poquito mejor nuestro mundo, y darle un ajuste fino a nuestra brújula moral, siempre en peligro de descarriarse, como humanos que somos.

5 comentarios:

Pascual Medina dijo...

6- la relación entre palpatine y dark vader no iba muy bien. Vader siempre tenia que acatar todas sus ordenes y eso no le agradaba en lo absoluto. Era cuestión de tiempo para rebelarse contra su maestro.
7- umm... Los klingon le fascina la guerra aun cuando sea un adsurdo por que su planeta se esta destruyendo y siguen con lo mismo de siempre... ¿en serio estas hablando sobre EE.UU. o sobre Rusia?
8- si. la misión es una tontería. Pero la película es una gozada.
9- las huellas de The dark knight siguen... Como una resaca... Pero todavía sigue.
10- fue un buen filme, me gusto como explicaban el origen del capitán america. Aun así siempre tuve reparos con este tipo. ¿realmente es el capitán América? No seria mas prudente llamarlo capitán norteamerica. Digo. Puede pasar que se transforme en un héroe panfletario como se muestra en la pelicula.

murinus2009 dijo...

El Regreso del Jedi.
Es de las primeras películas que vi allá por 1983 a la edad de 5 o 6 años realmente no me pareció tan confusa, creo que se distinguía bien quienes eran los buenos y quienes los malos, nunca lo había pensado es cierto lo que dices la mayoría de la gente no se atreve a tener un comportamiento decente por temor a las consecuencias, muchas veces es un temor fundamentado en este caso Darth Vader pierde la vida.

Viaje a las estrellas 6: La Tierra Desconocida.
No la he visto, el planteamiento parece aquel de que:
"Un acuerdo es aquello en que ninguna de las partes queda complacida al 100% completamente".

Rescatando al soldado Ryan.
El planteamiento no lo había visto como lo mencionas aquí.
Uno de mis maestros asegura que el personaje de Tom Hanks toma una Decisión Terrible, que atenta contra la misión,que al final termina costando la vida de mas hombres, incluyendo, Spoiler aquí, la vida del propio Tom Hanks y por poco causa que no se cumpla el propósito principal: llevar a Ryan de regreso y esa es la decisión de -Spoiler otra vez- dejar ir al soldado alemán que capturan, otra forma de ver la cinta, como la de alguien, Hanks, que pone en peligro todo, por no cumplir bien la misión.

The Dark Knight.
Esta es una cinta que plantea un montón de temas que estarán en el debate intelectual por siempre,cada uno por si solo, no unicamente
El heroísmo.
El valor.
El autosacrificio.
La decencia.
La Esperanza.
sino también
El efecto escalada
La diferencia entre las escalas del mal
-aquel que busca la ganancia material y...
-aquel que quiere "ver arder el mundo".

Capitán América: El primer Vengador.
Tampoco la he visto, lo que mencionas de nuevo da para pasar horas analizando
La tecnología como algo neutro, el puro uso que una persona haga de ella es favorable o perjudicial, eso de.
La inocencia como un requerimiento para la decencia es algo grande, en el único caso que escuche algo similar es en la forma de hacer negocios de los estadounidenses alguien decía que los estadounidenses hacen negocio con tanto descuido e ingenuidad que parece que quieren ser engañados.
Si definitivamente, mucha de la gente mas decente que conozco es hasta cierto punto muy inocente, tanto que algunos a pesar de dejarse lastimar por décadas, aun seguían conservando su bondad, tanto como para defender a gente igual a quien les hizo daño, a veces a la misma gente que les hizo daño, son gente cada vez mas escasa, quien sabe si las condiciones actuales, permitan que haya mucha mas gente así en el futuro.


En la Guillermocracia es donde he encontrado el mejor resumen de leyes que explican el comportamiento decente, no recuerdo la Entrada, pero ya Guillermo explico como: "solo un puñado de leyes han sobrevivido al paso de los siglos:
No hagas daño a nadie, si no te atacan antes.
No robes, ni quites a otros lo que es suyo.
No mientas en perjuicio de alguien.
Da lo mejor de ti.
Trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti".

Buenas Entradas que muestran los valores humanos.

Gaby Fonseca dijo...

La primera entrada fue mas de clasicos y esta es cienciaficcion-superheroes xD

De esta lista he visto todas menos la de Batman y la de Star Trek IV, aunque se de la segunda por una conversacion en una clase donde decian que las guerras no iban a terminar nunca, por lo que pasaba ahi y ya explicas en tu entrada, que interesante.

Rescatando al soldado Ryan (justamente acabo de leer y comentar una entrada sobre esa pelicula y sus actores) es un buen ejemplo de lo dificil que es ser una persona decente, pero yo tengo una duda aqui, ser decente es arriesgar y terminar matando a 6 hombres por encontrar a uno o fingir que nunca lo encontraron y regresar? ya lo comento murinus_2009 y ahi estan los 2 lados de la moneda.

Creo que ser decente tiene mucho que ver con la moral, y eso es algo muy subjetivo. Que interesante hacer esa comparacion con las peliculas.

Saluditos Sr. Guillermo y Murinus_2009 ^^

murinus2009 dijo...

Respecto a la pregunta de @Gaby Fonseca (Saludos igualmente Gaby).

El Maestro que hablo de esa Falla en la Misión de estos soldados (el fue veterano de Vietnam) dice que en una Misión lo mas importante por categoría es:
1.-La Misión.
2.-El Equipo.
3.-El Individuo.

Al perdonar la vida del soldado aleman el personaje de Tom Hanks pone en peligro la Mision y al Equipo, por seguir su propia decisión (la del Individuo, el menos importante en una Misión), sin saberlo y actuando decentemente, de acuerdo a su formación, el no era soldado profesional era... Spoiler otra vez: Maestro de Escuela, igual el soldado alemán pudo ser agradecido y no contraatacar, (como en la historia bíblica de Daniel, el León y la Espina).
Para cumplir cabalmente con la Misión Hanks, (su personaje) debió:
-Anteponer al equipo
-Eliminar al soldado alemán
-Ir por Ryan.
-Regresar con el, cuidando en todo momento de Ryan y de su Equipo.

Claro que aquí se plantearía si matar a un soldado, que no planteaba una amenaza (en apariencia al menos), sería algo decente, o si habría cambiado en algo la situación final.

Definitivamente hay un montón de cosas que se pueden comentar de la trama de esa cinta, como la decencia de poner en riesgo la vida de muchos para cuidar a pocos, cosa que ocurre a diario, cuando se le asigna escolta a altos funcionarios y a veces a delincuentes peligrosos, que se vuelven "muy importantes" como para ser eliminados, planteas una pregunta muy, muy inteligente Gaby, para pensar en ella siempre.

Erika Dellafrancesca dijo...

El soldado ryan plantea un caso muy interesate: es el viejo principio liberal anglosajón (curiosamente ellos le llaman conservadurismo anglosajón tradicional) de que:

1. El estado debe estar al servicio del individuo y no lo contrario.
2. Una sociedad en donde se aplique 1 siempre será mejor con todos sus defectos.
3.Si olvidamos 2 en nombre de la "justicia social" estamos perdidos.

Que la más antidemocrática de todas las instituciones (el ejército) recuerde 1 y se tome tantas molestias por un simple soldado es precisamente (en el nombre de 2) lo que diferencia la sociedad por la que se esta luchando: no es concebible que los nazis o los comunistas hicieran algo así con un soldado Franz o Iván, pero precisamente la razón por la que Hanks y sus hombres aceptan la misión es porque se dan cuenta de que están peleando precisamente por vivir en un tipo de sociedad donde hasta la más antidemocrática de las instituciones (el ejército) de prioridad al individuo y, cuando un ciudadano ya ha perdido a su familia por su país, este le impida seguir sacrificando más cosas. ¿A quién no le gustaría luchar por una sociedad así?

En resumen: es una americanada en el buen sentido de la palabra; el de los valores humanistas del liberalismo clásico, ese de la Liberty Bell del siglo XVIII y todo eso. Hay que ser anglosajón para entenderlo bien.

Quizá por eso a los latinos nos cae un poco gorda esa pelíula; no la leemos con las coordenadas culturales correspondientes al público para el que fue filmada.

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