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jueves, 29 de junio de 2017

Siete datos de trivia sobre "Marbod el Bárbaro: Imago Dei".


Después de años de sequía, entre 2.016 y 2.017 tuvimos el regreso de Marbod el Bárbaro, ahora bajo la forma de la miniblogoserie Marbod el Bárbaro: Imago Dei. Con esto, ya son cuatro las historias ambientadas en el Marbodverso: Marbod el Bárbaro: Der Ubermensch, Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá, Tecnófilo: Conquistador de Marte, y la que nos ocupa. Y como los lectores a lo mejor quieren asomarse a la trastienda de esta miniblogoserie, haremos lo mismo que con Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta e Infra Terra: Entronización. Es decir, iremos con siete datos de trivia respecto de la misma. Por supuesto, creo que no necesito abundar en esto, el presente posteo presupone que ustedes se leyeron la miniblogoserie original, de manera que si no lo han hecho, entonces regresen sobre sus pasos, lean sus seis episodios, y entonces vuelvan acá. Para el resto... seguimos adelante, con estos siete datos de trivia acerca de Marbod el Bárbaro: Imago Dei.

1.- Nunca antes un Emperador romano tuvo un rol tan prominente en el Marbodverso.

El tema de los Emperadores romanos siempre había sido algo flojito en la continuidad del Marbodverso. En parte porque los propios Emperadores habían sido ya no digamos personajes secundarios, sino que directamente no habían aparecido. La blogoserie original se ambientaba bajo el reinado de Tiberio únicamente debido al final establecido de antemano, el del episodio Sonnenmensch, que obligaba a que fuera Tiberio el Emperador. Pero éste sólo apareció en un rol más prominente en Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá. Por lo tanto, Calígula es el primer Emperador que sí aparece en un rol plenamente activo dentro de la blogoserie.

2.- La aparición de dos Drusilas se produjo por un accidente en el desarrollo del Marbodverso.

El personaje de Drusila, la actual señora de Marbod el Bárbaro, apareció por primera vez en la blogoserie original, pero en ese entonces era una niña, mientras que ahora es una mujer hecha y derecha. En la blogoserie original, Drusila se llamó así simplemente porque fue el primer nombre romano que se me ocurrió, y como tiene sonoridad, me pareció bien usarlo. Pero luego, al pasar el tiempo, se abrió la posibilidad de usar como personaje a Drusila la hermana de Calígula en la vida real. Y ya sabemos que en la ficción existe una ley escrita según la cual no deben coincidir dos personajes de igual nombre en una misma obra, o de lo contrario puede terminar pasando como con Cien años de soledad, que al final es una sopa en la cual los Aurelianos y Arcadios Buendías salen hasta por las orejas de un mal día. Hubo varias posibilidades para manejar esto: no usar a este personaje histórico en particular, sacar de la historia a Drusila la hija de Tulio de alguna manera... Pero finalmente decidí que los dos personajes daban de sí, y además tengo lectores inteligentes que son capaces de lidiar con un problemilla como éste, así es que los incluí a ambos. Con los resultados ya vistos, en particular el episodio titulado Drusila contra Drusila, seguramente uno de los mejores títulos de episodio en lo que va del Marbodverso.

3.- Las escenas de acción de Drusila fueron un añadido de último minuto.

En la planificación original de la historia, Drusila iba a jugar el rol de dama en peligro, siendo secuestrada y finalmente rescatada por Marbod el Bárbaro. Sin embargo, a poco andar se hizo ilógico que Marbod el Bárbaro, que se ha mostrado en el pasado como respetuoso de las cualidades guerreras de una mujer, no le enseñara a su esposa los rudimentos mínimos de defensa personal. Esto me llevó a un cambio en la caracterización de Drusila, que pasó a tener un rol más similar a una chica de acción.

4.- Cameos descartados.

En la planificación original se barajó la aparición de varios personajes a título de cameo. De haber prosperado la idea, hubiéramos visto la intervención en algún punto de Mirasemis, de Hedwig, o de Setotis el Egipcio. Sin embargo, la idea fue finalmente desechada porque la aparición de ellos hubiera desviado demasiado el argumento de su derrotero, y además hubiera significado un peso adicional para quienes no hubieran leído nada del material original. Una potencial aparición de Tecnófilo como oponente también fue descartada, principalmente porque ya había aparecido en Roma prevalecerá, y la intención era dejarle espacio a otros personajes. De lo contrario, Tecnófilo iba a acabar como el Joker del Marbodverso, que ya cansa de tanto que siempre aparece como el oponente del mes.

5.- Esta es la primera blogoserie de Marbod el Bárbaro, en que éste no aparece en un episodio.

Considerando que Marbod el Bárbaro es el protagonista de su propia blogoserie, hace sentido que aparezca en todos los episodios. Así fue en la blogoserie original, y luego en su secuela Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá. Pero en Marbod el Bárbaro: Imago Dei, por primera vez tenemos un episodio en el cual Marbod el Bárbaro no aparece por ninguna parte, salvo mencionado por otros personajes. En concreto es el episodio quinto, Drusila contra Drusila, en el cual el peso del protagonismo recae en su esposa. Esto salió un poco de casualidad, como parte de las reescrituras que convirtieron a Drusila de dama en peligro a chica de acción, pero luego, tener un episodio entero dedicado a Drusila hacía maravillas por darle relevancia al personaje, de manera que así quedó. Por supuesto, Marbod el Bárbaro había estado ausente con anterioridad en los episodios de Tecnófilo: Conquistador de Marte, pero por supuesto ahí hablamos de un spin-off, por lo que eso es más explicable.

6.- El final de "Marbod el Bárbaro: Imago Dei" en realidad es el cuarto final planificado.

Una de las cosas más difíciles de escribir Marbod el Bárbaro: Imago Dei fue su final. La premisa de dos personajes luchando a muerte por la pretensión de ser un dios o no, era demasiado potente como para dejarla en un final a medias tintas. En un primer borrador de la historia, el villano que luchaba contra Marbod el Bárbaro ni siquiera era Calígula, que de hecho no aparecía en la historia; pero no hubo forma de hacer funcionar dicho villano de una manera coherente, por lo que el concepto fue postergado. Y no voy a decir más al respecto, porque todavía cabe la posibilidad de introducir el mismo en alguna secuela potencial. Irónicamente, en un comentario al continuará del tercer episodio, La bahía de Bayas, un lector apuntó medio a medio a cuál iba a ser otro de los finales descartados de la blogoserie: Marbod el Bárbaro y Calígula libraban su duelo final en el Hades. Pero esto fue dejado de lado porque no hubo forma de hacer calzar este final con la mitología interna del Marbodverso; el Hades hasta el minuto no ha sido presentado, pero eso no quiere decir que no hayan notas en el manual acerca de cómo está integrado en la mitología de la blogoserie. Una consecuencia incidental de descartar este final fue abortar un arco argumental aparte para Dragonópterix, aunque en lo personal, su subtrama es uno de los elementos que más me gustan de Marbod el Bárbaro: Imago Dei.

7.- Esta minibloserie es más una secuela directa de la blogoserie original, que de "Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá".

A pesar de que intenté en la medida de lo posible prescindir de la continuidad original de la blogoserie para no cargar demasiado a los pobres lectores, es posible ver a Marbod el Bárbaro: Imago Dei como una secuela más o menos directa de dos historias desarrolladas en Marbod el Bárbaro: Der Ubermensch. Una de ellas es el episodio doble Ultimos y primeros romanos, en el cual Diofanto e Hipatia regresan al pasado para intentar fundar una religión basada en el culto a Marbod el Bárbaro, en vez del Cristianismo. Lo que hace buena la cuestión de qué pasará con Diofanto e Hipatia, ahora que el futuro del Imperio Romano ha cambiado otra vez con el final de Marbod el Bárbaro: Imago Dei. El otro es Sonnenmensch, el episodio en el cual Marbod el Bárbaro fallece y resucita, y por lo tanto, sienta las bases de la premisa de este episodio. La miniblogoserie Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá, por su parte, quedó algo de lado debido a su premisa más política, que la ha hecho envejecer un tanto mal a mi juicio. Con todo, Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá no está fuera de la continuidad, como lo prueba el brevísimo cameo del Simurgh en el episodio La nueva vida de Marbod el Bárbaro.

En un posible futuro en que hayan más secuelas o spin-offs de Marbod el Bárbaro, existe ya una idea acerca de cómo vendría la mano. Parece ser que Marbod el Bárbaro, en cuanto personaje, funciona mejor en historias cortas, con o sin un arco argumental de fondo, como fue la blogoserie original, que en narraciones épicas de largo aliento, como Marbod el Bárbaro: Imago Dei, por lo que una potencial secuela muy probablemente regrese al formato más episódico de sus orígenes. Pero eso por el minuto es el futuro, así es que... ya veremos.

martes, 27 de junio de 2017

"Genesis Climber MOSPEADA": Repaso episodio a episodio (1 de 5).


Ya lo hicimos antaño con Erase una vez... el hombre, y reincidiremos. Una épica serie de posteos, repasando de manera íntegra y episodio a episodio, un clásico de la animación. En este caso le toca a Genesis Climber MOSPEADA, que cumple la friolera de 35 años en 2.018, porque su primer episodio fue emitido en Octubre de 1.983. Genesis Climber MOSPEADA vendría significando Armadura Génesis MOSPEADA, si es que la frase tiene algún sentido por supuesto. Sin embargo, ni por ésas va a sonarles el título, salvo que sean muy fanáticos del anime de la década de 1.980. Sin embargo, si les digo que ésta fue adaptada con posterioridad como la Tercera Generación de Robotech, entonces ya comenzamos a entrar en aguas. Eso sí, en esta serie de cinco posteos nos referiremos a Genesis Climber MOSPEADA y no a la Tercera Generación de Robotech. Eso significa que, aunque la adaptación hecha por Macek y compañía fue bastante respetuosa con el material original, tratándose de Genesis Climber MOSPEADA por lo menos, de todas maneras habrá detalles cambiados. Partiendo por el nombre de los personajes, claro está. En lo que me sea posible, porque para Robotech voy a tener que tirar de la memoria, trataré de comentar las diferencias entre el original y la adaptación, pero en realidad, lo ya dicho, más allá de cambiarle los nombres a los personajes, los guiones son muy parecidos. Por cierto, si les interesa, vi Genesis Climber MOSPEADA gracias a otro anónimo benefactor que subió un bestial video en japonés y subtitulado al español, de ocho horas y media de duración con todos los capítulos a YouTube. Y por subtitulado, me refiero a que viene incluso con las letras que canta Yellow Lanc... perdón, Yellow Belmont. Y sin más preámbulos...

Bien, un preámbulo más. La siguiente serie de posteos está trufadísima de spoilers. Si han visto Robotech, saben que la Tercera Generación se reserva unos cuantos giros de argumento, algunos bien ejecutados y otros un tanto estrafalarios. Sí, todos nos reimos con lo absurdo del personaje de Lancer. Así es, si no han visto Robotech, ni la original Genesis Climber MOSPEADA, y no quieren reventones de argumento... no sigan leyendo ninguna palabra a partir de aquí. En cuanto al resto, ¡el que sea valiente, que me siga!

1.- Preludio a la Ofensiva (襲撃のプレリュードShūgeki no Pureryūdo / La invasión Invid, en Robotech).

El capítulo parte con una escena en donde vemos a los inbit comenzar su migración a la Tierra, y sigue con una voz en off describiéndonos cómo la Tierra en 2.050 libró una cruenta guerra con ellos que, al final, acabaron perdiendo. Desde la base humana en Marte, en 2.080, se lanzó una nueva ofensiva, que culminó en fracaso; tengamos en cuenta este dato, porque esa ofensiva traerá algo de cola en ciertos episodios posteriores de la serie. En 2.083 se lanza todavía otra ofensiva más, en la que viajan Stick Bernard y su prometida Marin. Después de presentarnos a los personajes que van a ser protagonistas de las aventuras... los inbit se cepillan a casi todos los personajes que iban a ser protagonistas de las aventuras, en la primera batalla. Sólo Stick Bernard sobrevive, amargado porque su novia es otra de las bajas en la batalla. Eso, porque aparentemente porque los inbit le han hecho algo a la atmósfera terrestre, que aniquila a las naves en su entrada, etcétera; era un interesante punto argumental, pero la serie no volverá a tomarlo, y de hecho, su adaptación lo ignora por completo. El caso es que, una vez en la Tierra, Stick une fuerzas con Ray, un joven despreocupado que vive de saquear restos militares, como... Rey al inicio de El despertar de la fuerza, ¿será coincidencia, acaso, ahora que lo pienso...? Luego viene una pequeña batallita que sirve para presentarnos a las fuerzas inbit de Tierra, y también a los famosos MOSPEADA del título. Los que vieron Robotech, saben de lo que hablo: los MOSPEADA son las famosas motos que se transforman en armadura de combate. Así, en apenas un episodio tenemos la situación presentada, los personajes, los villanos, y la aventura iniciada. Los guionistas de Dragon Ball Super algo deberían haber aprendido de acá.

En Robotech le cambiaron el trasfondo entero al episodio, ya que la fuerza expedicionaria humana no viene de Marte, sino que es la División Marte de la Fuerza Expedicionaria Robotech que abandonó la Tierra luego de la invasión zentraedi. Eso originó por supuesto un pequeñísimo problema de continuidad que apuntamos en su día, acá en la Guillermocracia. Debemos mencionar los cambios de nombre en los personajes, por supuesto: Stick Bernard se transformó en Scott Bernard, Ray en Rand, y Marin en Marlene. Y los inbit pasaron a ser los invid, con D final, claro está. Los MOSPEADA por su parte fueron rebautizadas como cyclones, lo que le da nombre al tema musical respectivo del soundtrack, que pueden encontrar en Robotech Perfect Soundtrack Album de 1.996. Y es el momento de referirnos a una clásica leyenda urbana; según algunos, el lugar de descenso de Stick Bernard sería el centro o sur de Chile. Lo que convertiría a Ray en chileno, si se lo piensan bien, y si consideran el carácter distraído y su eterna vocación de arreglar las cosas por el camino y sin verdadera preparación previa, es uno de los más ajustados retratos que se ha hecho de un chileno en el anime japonés, más aún que el caballero ése de Saint Seiya. Esta tesis vendría apoyada por evidencia circunstancial de episodios posteriores, pero en lo personal, creo más factible que el lugar de descenso sea el sur de Argentina, por motivos que comentaré después.

2. La marcha de la chica del corazón roto (失恋少女のマーチShitsuren Shōjo no Māchi / La ciudad perdida, en Robotech).

Una niña llamada Mint Laboulaye sufre porque su prometido está abandonándola, junto con otras personas. En medio de todo esto aparecen Stick y Ray. Nadie quiere advertirles acerca de la ciudad, a pesar de que resulta claro para el espectador que algo turbio se cocina ahí. Por tanto, Stick y Ray avanzan confiadamente. En el episodio, Stick descubre por primera vez el verdadero grado de destrucción ocasionado por los inbit. Mientras, el prometido de Mint toma a los dos soldados, y le pide a Mint que los acompañe a una parte de la ciudad que está a orillas de un lago. Es una emboscada, claro está: el sitio está repleto de inbit. El trío sale vivo a duras penas del trance, en buena medida gracias a la ayuda de una misteriosa chica de armadura roja que aparece en la hora undécima. Los que vieron Robotech, ya saben de quién hablo, pero en ese minuto, todavía es un gran misterio: ¿quién es esa chica ruda y buena para disparar, y además tan rubia y guapa...? Sigan viendo los siguientes episodios para enterarse. Sucio truco de guionista, empleado a porfía por todos los escritores mediocres de novelas de aventuras hasta el día de hoy.

Aunque por su estética rabiosamente ochentera pareciera que Genesis Climber MOSPEADA es una serie más o menos luminosa, ya en este episodio comienzan a sentarse las bases acerca de qué clase de mundo de porquería es la Tierra bajo el dominio inbit, uno en donde la miseria material de gente viviendo en ciudades en ruinas, se suma la miseria moral de una Humanidad cuyo espíritu quebrado los lleva a hacerse cómplices de sus propios dominadores para salvar lo poco que ahora sus pellejos puedan valer. Es una moraleja increíblemente oscura, por supuesto, y más viniendo desde Japón, un país que debido al trauma de la Segunda Guerra Mundial y posterior ocupación militar estadounidense, las invasiones alienígenas suelen tener un incómodo valor como metáforas nacionales (y nacionalistas). Este episodio, por cierto, pasó casi íntegro a Robotech, con un único cambio apreciable: Mint Laboulaye pasó a llamarse Annie, aunque conservó el Mint (Menta) como sobrenombre.

3. Concierto de enfrentamiento al peligro (真昼の決闘コンサートMahiru no Kettou Konsāto / El soldado solitario, en Robotech).

En otro pueblo miserable de los que abundan en la Tierra, una cantante llamada Yellow Belmont está dando un pequeño recital en un cabaret. Allí, unos rufianes atacan a la chica. Siendo una producción de 1.983, estos malhechores son punkies con pintas de extras de Mad Max. Yellow Belmont se defiende de manera egregia, ayudada por la chica misteriosa del episodio anterior, que justo está tomando un trago o algo así, porque de alguna manera hay que arreglárselas para que los personajes terminen coincidiendo y formando equipo. El caso es que, como las cosas se ponen feas, ahí aparecen justo Stick y Ray para salvar el día. Poco después, llega Jim Warstone, un veterano de la expedición de 2.080 que se las ha arreglado para sobrevivir; en esta ocasión, lo que ha hecho es dejar atrás de manera cobarde a un amigo, en manos de los punkies. Luego de enrostrarle su cobardía al soldado, Stick y Ray, ayudados ahora por la chica misteriosa que se presenta como Houquet, parten a rescatar al tipo. Aunque las cosas se complican por la llegada de la infaltable patrulla inbit, Stick recibe una ayuda inesperada: Jim ha guardado un Legioss, un avión capaz de transformarse en mecha, lo que equilibra la batalla. Y la sorpresa final: Yellow Belmont es hombre, por supuesto.

En este episodio por fin se termina de armar la banda que protagonizará el resto de la serie. Lo que significa que habrá más cambios de nombres en los personajes, tratándose de la adaptación. Así, en Robotech, Yellow Belmont pasa a ser Yellow Lancer, Jim Warstone pasa a ser Lunk, y Houquet pasa a ser Rook Bartley. Los Legioss pasan a ser por su parte los varitech, para empalmarlo con Macross, aunque el diseño es claramente diferente, porque los Legioss son unas pedazo de fortalezas volantes, mientras que los varitech de Rick Hunter son unos robotitos anoréxicos dignos de desfile de Victoria's Secret; para disimular esto, es que lo llamaron los alfas, en Robotech. Por su parte, en el original japonés Yellow Belmont tiene dos actores de voz, uno femenino y uno masculino, lo que ayuda a mantener el misterio aunque no sea muy realista, y es algo tramposillo, bien mirado, mientras que en Robotech tiene sólo uno; decidan ustedes cuál opción es mejor. Por cierto, en este episodio no vemos nada que sugiera Chile o Argentina, así es que la tesis que mencionábamos, no tenemos cómo corroborarla aquí.

4. Sentirse como canción de supervivencia (気分はサバイバル・ソングKibun wa Sabaibaru Songu / Supervivencia, en Robotech).

Mientras Yellow Lancer cuida el Legioss, que está escondido, el resto del grupo ha ido por provisiones y suministros. El lugar está infestado de inbits, y el grupo debe recurrir a sus mejores habilidades para sobrevivir, en plan guerra de guerrillas. En medio de todo esto, Ray hace un descubrimiento crucial: los inbit son capaces de detectarlos gracias a las células HBT que usan. Y... eso es todo, más o menos. El episodio trata de mostrar la dura realidad de un grupo guerrillero combatiendo contra una fuerza militar vastamente superior, pero la verdad, en términos argumentales no aporta mucho; es uno de los capítulos prescindibles de la serie. El único adelanto es el asunto de las células HBT, pero como después ese punto argumental será mencionado en episodios posteriores, tampoco es que perderse este episodio sea el final del mundo. También esta serie inicia un gag recurrente en que vemos como Yellow, muy en el fondo, es un loquillo, que aprovecha el asueto para tomarse una cómoda duchita, quizás porque las ropas de chica cabaretera deben apretar lo suyo.

Por supuesto, en Robotech las células HBT no se mencionan ni por casualidad. En su intento por empalmar a esta serie con las otras dos, desde arriba los guionistas decretaron que las máquinas iban a funcionar con protocultura, y fin del asunto. Lo que explica por qué la protocultura en la Tercera Generación funciona de una manera tan diferente a como lo hace en las otras dos. En este episodio, además, vemos que los protagonistas se encuentran en un bosque, y que el desierto de Atacama o la pampa argentina, lo que proceda, ha quedado atrás, si aceptamos la tesis de que todo esto transcurre en la Sudamérica del futuro. Aunque por otra parte, no parece que los guionistas hayan tomado la precaución elemental de trabajar con un mapa a la mano.

5. Operación Saqueo de la Posada (ライブ・イン・強奪作戦Raibu In Gōdatsu Sakusen / A escena, en Robotech).

Nuestros aprendices de ISIS siguen pasando miserias; ahora están cortos de células HBT. El uso y tráfico de las mismas son controlados con extraordinaria dureza por los inbit, a través de sus agentes humanos. En un pueblo con un castillo, hay una bodega de ésas células, y el grupo planifica un golpe para apoderárselas. Sí, escribí pueblo con un castillo, como en Europa. Suponemos que es un castillo de la época de los españoles o algo así, porque de otra manera no podemos explicarlo, aunque la ambientación de este episodio parece más centroeuropea que sudamericana, si me preguntan. El resto del episodio va acerca de cómo Yellow monta un concierto en el pueblo, como distracción para que el resto de la banda pueda hacerse de unas cuantas de esas preciosas células HBT.

En este episodio, el argumento no avanza demasiado, más allá de seguir viendo al grupo guerrillero pasar pellejerías en su misión. De todas maneras, se deja ver de lo más bien porque representa un pequeño cambio de género, desde la aventura de Ciencia Ficción desértica a ese siempre agradecido género audiovisual que es el golpe perfecto, con una fortaleza bien custodiada y el grupo de simpáticos ladrones llevando a cabo un plan perfecto para dar el gran golpe. O de cómo meter un episodio estilo La gran estafa en una serie de Ciencia Ficción, y que quede bien. Por cierto, en el original, Stick es un poco más inteligente que en el doblaje de Robotech, ya que en Genesis Climber MOSPEADA, la trampa de agua es una completa sorpresa que no podía ser razonablemente prevista, mientras que en la versión adaptada, Stick  conocía la existencia de la trampa, pero pensaba que ya no estaba operativa, no la tomó en cuenta... y eso casi le cuesta la vida a él y dos miembros de su equipo. Así se hace, chico, así se hace.

Y así es como hemos recorrido la quinta parte de Genesis Climber MOSPEADA, la serie original en que se basó la Tercera Generación de Robotech. Seguiremos el repaso en el siguiente posteo, aunque tratándose de la primera mitad de la serie, el arco argumental todavía no acaba de despegar. Pero no se preocupen. En la siguiente tanda de cinco episodios viene también el capítulo en el cual empieza a develarse el plan de los inbit, y también, la entrada en escena del último miembro que falta para completar el batallón de lo que Robotech llamaba valientes luchadores por la libertad, episodio sí y episodio también.

domingo, 25 de junio de 2017

"Saijaku Muhai no Bahamūto": Otra de chicas guapas pilotando mechas.


Siempre gracias a la buena gente que subtitula y sube videos a YouTube, es que tuve oportunidad de ver Saijaku Muhai no Bahamūto. Serie de anime a la que llegué un poco por casualidad. Más o menos gracias al expediente de poner "anime subtitulado" o algo por el estilo en la expresión de búsqueda, y ver qué salía. Lo mismo podía haberme salido algo con supersayayines, guerreras mágicas, superacorazados con personalidades de mujeres, mechas con amigas adolescentes muy amigas luchando contra monstruos, lolicon o tentáculos. Y salió esto. Y me lo vi entero. Y... no estuvo mal. Tampoco estuvo bien. Estuvo... bien, sin exigir demasiado. Vamos al por qué.

Saijaku Muhai no Bahamūto, conocido en el mundo angloparlante como Undefeated Bahamut Chronicle, e ignoro si hay traducción oficial al castellano, es una historia de... un género indefinido. Veamos. Esencialmente es una historia de mechas con ambientación medieval. La justificación: el mundo pseudomedieval que nos muestran en realidad no es una civilización tipo Tolkien, sino un futuro postapocalíptico en que la sociedad ha sido reconstruida en algo a mitad de camino entre la Edad Media y las callejuelas de la Europa eslava del siglo XIX, y en donde la tecnología de los mechas existe gracias a las ruinas y reliquias que se han ido descubriendo acerca del mundo anterior al apocalipsis. Ah, y el protagonista es un tímido adolescente que va creciendo hasta hacerse hombre mientras, un clásico del anime, florece un próspero harén alrededor suyo, porque... fanservice. ¿Ya nos situamos mejor?

El universo de Bahamut, así lo voy a llamar a partir de ahora por brevedad, partió como una serie de novelas ligeras, cuyo primer volumen fue publicado en 2.013, y sigue hasta el día de editar este posteo, por lo menos. Existe también un manga que empezó en 2.014. Voy a decir lo de siempre: no he leído ninguno de los dos. Lo que quiere decir que mi conocimiento sobre Bahamut deriva única y exclusivamente del anime.


El comienzo del anime no es exactamente alentador. El protagonista es un tanto cliché: es el clásico adolescente perdedor que muy en el fondo está destinado a grandes cosas, etcétera. Para justificar esto, parte la historia como el monarca depuesto de un antiguo reino. Que tan antiguo no puede ser porque es un futuro postapocalíptico, etcétera, aunque les haya dado tiempo para reconstruir la civilización con ciudades a mitad de camino entre la Edad Media y las callejuelas de la Europa eslava del siglo XIX. El caso es que las nuevas autoridades permiten a este monarca adolescente derrocado, vagar más o menos libre de aquí para allá por vaya uno a saber qué motivos, en vez de agarrarlo y decapitarlo como potencial pretendiente al trono. Pero en fin, todo se trata de poner al protagonista en posición de comandar un mecha y ser rodeado de bellas chicas. Lo ya dicho: fanservice.

De pronto, por un motivo u otro, el protagonista termina hundido en la misma gran piscina en donde está chapoteando la princesa real, o la nueva princesa real, o... ya saben. La chica estirada que debe existir en toda historia de harén que se precie de tal. No se hagan ilusiones, la imagen en pantalla sugiere las bellas formas de la adolescente, pero no muestra más allá de lo que permite la censura a nivel adolescente. En cualquier caso, este incidente pone al chico en el radar de una prestigia academia que es sólo para señoritas, pero en la cual terminan por admitir al chico. La actividad de la academia: enseñar a pilotar mechas. ¿Qué sentido tiene todo esto? La serie lo explica por este o este otro motivo, pero muy en el fondo, se trata del que ya dijimos: tener un protagonista masculino adolescente rodeado de un harén y piloteando un mecha. Aplicar regla de lo cool aquí.

A pesar de un comienzo tan poco promisorio y una premisa tan descarada en cuanto a vender el producto, lo cierto es que Bahamut va cobrando un cierto interés a medida que transcurren los capítulos, doce en total para el anime. Por suerte, a pesar de que tiene una cuota en forma de ropas apretadas y reveladoras, más alguna escena de bikini y lencería, no se queda únicamente en el fanservice, y poco a poco, la historia se dedica a ahondar en el trasfondo de su universo. Porque por un lado, no todo lo que sucedió con la caída del antiguo reino es lo que parece, y además, el sucesivo descubrimiento de tecnologías entre las ruinas de la civilización destruida por el apocalipsis va generando su correspondiente cuota de intrigas alrededor. Puede decirse que los primeros dos o tres capítulos son los más débiles del relato, en particular porque cuentan una historia un tanto cliché, pero a partir de ahí, la misma remonta un poco. Ayuda que el argumento se da tiempo para redondear la personalidad y trasfondo de varias chicas del harén, haciéndolas más simpáticas para el espectador, además de permitir al protagonista evolucionar y madurar un poquito.


Por desgracia, lo que debería haber acabado por ser una obra muy digna dentro de lo suyo, no termina de cuajar por completo. El gran problema: una narrativa demasiado apresurada. Sabiendo que es la adaptación de una serie de novelas ligeras, resulta muy obvio que los guionistas hicieron lo imposible por meter la mayor cantidad de eventos posibles por capítulo para cubrir el máximo trecho que se pudiera. El resultado es un argumento embrollado hasta lo increíble, en el cual muchos puntos potencialmente importantes del guión son pasados a la rápida o quedan explicados de manera insuficiente. Eso significa entre otras cosas que a los villanos les falta caracterización, lo que hace muy difícil odiarlos, requisito indispensable para todo villano que se precie de tal. También quedan muy en el aire las conspiraciones detrás de las conspiraciones, que deberían haber aportado lo suyo, pero no. Por regla habitual me quejo porque las historias, novelas, animes, series de televisión, películas, tienen escenas de más o duran más de lo que deberían, con mucho relleno incluido, pero aquí es al revés: la historia completa sí que justificaba una temporada entera de veinticuatro o veintiséis episodios, pero reducidos a doce, queda todo pintado con brochazos demasiado gordos.

No me atrevo, ni a recomendar este anime, ni a desaconsejarlo. Tiene como puntos fuertes que los personajes son simpáticos, se hacen querer, y la historia parece lineal pero se guarda un par de vueltas de tuerca que mantienen las cosas andando. Como puntos débiles, que genera y soluciona situaciones demasiado aprisa, y no llega a desarrollarlas todo lo bien que debería, lo que a su vez impide que sintonicemos mejor con las cuitas y predicamentos de los personajes. Creo que este anime le va a gustar más a los que quieran ver una historia de harén con chicas simpáticas y de personalidades bien perfiladas, para variar un poco, o para ver vistosas peleas entre mechas, que en general están bien resueltas. Pero va a tirar hacia atrás a quienes esperen un conflicto bien planteado y desarrollado, o una historia absorbente y, ya saben... original. Ustedes decidirán en qué campo se encuentran.

Por cierto, el opening es muy potente. Los dejo con... no es el opening mismo, sino el tema musical en su versión completa, acompañado por imágenes de lo realmente bueno, o sea, mechas contra mechas:



jueves, 22 de junio de 2017

Siete datos de trivia sobre "Infra Terra: Entronización".


La semana pasada le echábamos un vistazo a siete datos de trivia sobre Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, una de las tres miniblogoseries que publicamos acá en la Guillermocracia, entre finales de 2.016 y el primer semestre de 2.017. Ahora es el turno de Infra Terra: Entronización, y haremos exactamente lo mismo, es decir, publicar siete datos de trivia para que los lectores puedan asomarse a la trastienda de la misma. Por supuesto, creo que no necesito decirlo, seguir leyendo a partir de este punto implica incurrir en spoilers, de manera que si no han leído la miniblogoserie original, entonces retrocedan, lean los seis capítulos de la misma, y luego vuelvan a este punto. Para los que ya hicieron tal cosa, pues, allá vamos sin más trámite. Disfruten.

1.- Hubo varios elementos de la blogoserie original que iban a ser presentados a lo menos como un guiño, y que después fueron descartados.

En una escena planificada, Wolfgang Spengler iba a encontrarse por primera vez con los revedas; esta escena fue descartada porque no hacía progresar el argumento de ninguna manera. También iba a hacerse mención de los Seis Reinos, que son presentados de manera prominente en un arco argumental de aproximadamente veinte capítulos en la blogoserie original. Sin embargo, incluir a los mismos iba a complicar el argumento de manera excesiva, al introducir todavía otro frente en conflicto respecto a los ya presentados, por lo que todo esto fue eliminado. Las tropas femeninas al servicio de Kriegsweltz III por su parte, iba a mencionarse explícitamente que procedían del reino de Lin, mencionado varias veces en la blogoserie original, aunque nunca mostrado de manera directa; pero luego esto se descartó porque hubiera obligado a ahondar en la mitología propia de la historia. También iba a presentarse el inicio de los sucesos que iban a rematar en todo lo relativo a los indorroan, pero esto fue reservado para una potencial secuela.

2.- Ciertas cuestiones de continuidad revelan la extensión del daño emocional sufrido por Wolfgang Spengler.

Aunque a rasgos generales, la historia del romance de Wolfgang Spengler y Darma sigue lo presentado en la blogoserie original, hay también algunos elementos que resultan incongruentes e incluso contradictorios. Como los recuerdos de lo sucedido entre Wolfgang Spengler y Darma son presentados a través de la óptica de éste, cabe colegir de ello que el propio Spengler ha sufrido un enorme trauma emocional, y por lo tanto, los recuerdos de lo sucedido en el pasado han sido referidos a través de una emocionalidad distorsionada. Esta es una nueva lectura que no estaba tan presente en la blogoserie original, o por lo menos, no de manera tan explícita.

3.- Se revela el origen del disgusto de Kriegsweltz IV por la cultura de la superficie.

Un elemento subyacente en el argumento de la blogoserie original, es el desprecio que siente Kriegsweltz IV respecto de la cultura de la superficie, a la cual considera como tierra bárbara. Infra Terra: Entronización ahonda en este punto, explorando un poco las posibles motivaciones que pueden haberle llevado a este desprecio.

4.- Las intrigas palaciegas iban a ser originalmente más extensas.

En el bosquejo original del argumento, iba a existir una subtrama con todavía otra potencial facción intentando hacerse con el trono en Kriegsburg. En el boceto original, la evolución de esa intriga iba a sembrar las semillas para el conflicto dinástico final. Todo esto fue eliminado finalmente por motivos de espacio. De haber quedado, esto hubiera sembrado mayor ambigüedad sobre las actuaciones de Darma a lo largo del argumento.

5.- Uno de los objetivos fue explicar un poco más la sociedad del mundo subterráneo.

Muchos detalles acerca de cómo funciona el mundo subterráneo y cómo se las arregla para sobrevivir en un mundo sin luz solar, ya habían sido incluidos en la blogoserie original, pero un poco a vuelapluma, debido a privilegiar en ella la aventura. Sin embargo, el tener a un joven Wolfgang Spengler como personaje en pleno proceso de aprendizaje, facilitó el profundizar un poquito más en estos aspectos. De esta manera, como lectores vamos aprendiendo sobre la sociedad subterránea al mismo tiempo que lo hace Wolfgang Spengler.

6.- "Infra Terra: Entronización" estuvo a punto de ambientarse en 1.997.

La historia original partía en 2.007, que es el año de la publicación del primer episodio, y por lo tanto, los sucesos de "veinte años atrás" transcurrían en 1.987. En un minuto existió la posibilidad de tratar a Infra Terra: Entronización como un reboot completo, y esto hubiera permitido actualizar la fecha del primer contacto entre Wolfgang Spengler y el mundo subterráneo, a 1.997. Sin embargo, finalmente decidí en contra de esto, y mantuve la fecha original de 1.987. Esto tiene como consecuencia colateral, que el mundo de Infra Terra es técnicamente una historia paralela, o bien una ucronía, considerando que en 2.007, la superficie terrestre fue prácticamente aniquilada gracias al ataque orquestado por Kriegsweltz IV.

7.- Los destinos finales de Reinhard Becker y Darma fueron invertidos.

En el primer borrador de la miniblogoserie, Darma sobrevivía, mientras que Reinhard Becker fallecía de una muerte heroica. Luego me di cuenta de que era posible que su habilidad como lingüista le diera una herramienta impensada, y muy útil y decisiva, para sobrevivir, lo que llevó a su modificación. El destino de Darma, por su parte, quedó sellado después de darme cuenta de que no había manera alguna de conseguir que el personaje sobreviviera, sin que eso tuviera algunas drásticas consecuencias para el devenir de la saga como un todo.

Y una cuestión adicional. Al planificar Infra Terra: Entronización, la misma fue planteada como una precuela a la blogoserie original, y así es como la ofrecimos a los lectores en su día. Sin embargo, aunque sigue funcionando como tal, el planteamiento de la misma abre bastantes posibles extensiones, que no estaban presentes de manera tan nítida en la historia original, así es que de ahora en adelante, la trataremos como un reboot completo de la franquicia. Esto quiere decir que a partir de ahora habrán dos continuidades, la primera conformada por Infra Terra: Entronización, y por Infra Terra la blogoserie original, y una segunda conformada por Infra Terra: Entronización, y las potenciales secuelas, precuelas y spin-offs que puedan venir a partir de aquí. O lo que es lo mismo, Infra Terra: Entronización tendrá estatus de canónica para las dos continuidades de Infra Terra. O lo que también es lo mismo... un mago lo hizo. O algo así.

martes, 20 de junio de 2017

8 argumentos de la religión contra la ciencia y cómo refutarlos (2 de 2).


En la entrega anterior de este posteo en dos partes, nos adentrábamos en un terreno bastante espinoso: las críticas de la religión en contra de la ciencia. Y tiene que ser en dos partes porque el tema en sí, es bastante substancioso. Ahora, en esta segunda entrega, vamos con un favorito de todos: lo que pasa cuando la ciencia decide examinar con lupa lo que es la palabra bíblica. Tan favorito, que da para dos argumentos, de hecho. Y sin más preámbulos, vamos a por ello.

5.- La ciencia contradice la Biblia.
  • El argumento: La ciencia afirma cosas que no están en la Biblia, o que derechamente contradicen a ésta. Por lo tanto, la ciencia está equivocada.
Por qué este argumento no funciona: Quien no cree, tiende a descartar este argumento sin más porque "yo no creo en la Biblia". Lo irónico es que eso es tan poco científico como la opción contraria, o sea, aceptar la Biblia de manera acrítica y sin más. La verdadera actitud científica no es creer o dejar de creer en la Biblia, sino tomarla y analizarla para desentrañar qué de correcto y qué de erróneo tenga. Porque, después de todo, sí cabe la posibilidad de que la Biblia sea un texto sagrado y una revelación divina. Bueno, también podrían serlo el Quijote, o Dune, o los escritos de Corín Tellado, por qué no, pero en cuanto posibilidad, ésta existe. Y si fuera el caso, tendríamos que cambiar la ciencia entera de suelo a techo. Pero por desgracia para los creyentes, la Biblia es cualquier cosa menos un texto científico. De partida, ni siquiera existe un texto bíblico uniforme, ya que cada religión abrahámica acepta un canon distinto. Los judíos aceptan la Torá, pero no el Nuevo Testamento. Los cristianos aceptan el Antiguo y el Nuevo Testamento, pero las confesiones cristianas no aceptan todas ellas el mismo canon al ciento por ciento, de manera que algunos consideran tales o cuales libros como parte de la Biblia, y otros como apócrifos. Los musulmanes aceptan el Antiguo y el Nuevo Testamento, pero además le añaden el Corán con estatus de actualización definitiva, dejando así la Biblia como mero texto complementario. Los mormones por su parte hacen lo mismo que los musulmanes, pero no le añaden el Corán sino el Libro de Mormón. Y así, suma y sigue. Ante el argumento de que la ciencia contradice la Biblia, habría que preguntarse: ¿La Biblia según quién...?

Además, aceptando como más o menos canónico el texto bíblico tal y como lo entienden el grueso de los cristianos, dejando tales o cuales potenciales apócrifos volando allá afuera, aún así es difícil concebir el texto bíblico como una revelación divina. Porque en un análisis desapasionado del mismo, resulta que el texto bíblico tiene una buena dosis de errores, contradicciones, e información que no se colige con nuestro actual estado de conocimiento del mundo, sino con el estado propio de un pueblo de pastores de cabras de la Edad del Bronce. Un ejemplo básico es que la Biblia afirma que la Tierra es plana, mientras que hoy en día sabemos que la Tierra es redonda. Eso no ha detenido a una frondosa industria de gente intentando justificar lo injustificable, como por ejemplo citar algún versículo suelto por ahí para argumentar que la Biblia considera la Tierra como redonda, cuando varios pasajes bíblicos dejan entrever que el mundo sería plano, bien con forma de disco, bien con cuatro esquinas. Por lo tanto, afirmar que la ciencia contradice la Biblia no debería ser un argumento en contra de la ciencia, sino más bien a favor de ella: porque la ciencia ha puesto a prueba las afirmaciones empíricas hechas por la Biblia, y si bien en algunos casos le ha dado la razón al texto bíblico, en otros ha tenido que enmendarle la plana.

6.- La ciencia ha probado que la Biblia tiene la razón.
  • El argumento: A pesar de todos los intentos de los científicos por probar que la Biblia está equivocada, más tarde o más temprano se han visto forzados a admitir que, a pesar de sus prejuicios y malas intenciones, el texto bíblico sí que tenía razón.
Por qué este argumento no funciona: No deja de ser una peregrina cabriola intelectual, que algunos creyentes intentan descalificar a la ciencia porque va en contra de la Biblia, lo que veíamos en el argumento anterior, pero luego tratan de apoyarse en ella para demostrar que la Biblia tiene la razón. Suena un poco al argumento que usó el Califa Omar en 640 para quemar lo que quedaba de los textos de la Biblioteca de Alejandría: si estaban conformes al Corán eran superfluos, y si lo contradecían eran heréticos. Pero lo cierto es que el creyente en sí que tiene su miga de razón, en lo que a este argumento se refiere. Durante la oleada de Racionalismo que invadió a la intelectualidad europea durante la Ilustración, se puso de moda denostar a la Biblia, tratando sus narraciones como un montón de supercherías inventadas sin fundamento histórico alguno. Pero gracias a las investigaciones arqueológicas modernas, desplegadas en Egipto y el Medio Oriente a partir de mediados del siglo XIX, estos descreídos tuvieron que empezar a aceptar que los relatos bíblicos sí que tenían una base histórica real, aunque no de manera literal, eso sí. Por lo que resulta irónico que mucho de lo que todavía no sabemos sobre la Biblia, se debe a que en el día de hoy, son dos grupos de creyentes, los judíos habitantes del Estado de Israel y los musulmanes habitantes de Palestina, quienes ponen sucesivos obstáculos y cortapisas a nuevas excavaciones arqueológicas que puedan probar que la Biblia se equivocaba, cuando en realidad podría ser que la Biblia sí tuviera la razón. Pensemos por ejemplo en lo que podríamos aprender sobre el Segundo Templo de Jerusalén si excaváramos ahí... pero eso significaría tocar el Muro de los Lamentos, el último resto de tal templo, lo que por supuesto levantaría la ira radical de los judíos ortodoxos.

Por supuesto, este argumento envuelve una cierta mentalidad conspiranoica por parte de los creyentes. Sincerando el argumento, vendría a ser algo así como lo siguiente: "¡Ah, miren! ¿Ven? Ustedes los incrédulos científicos despreciaban a la Biblia, y resulta que ahora tienen que admitir que la Biblia tiene la razón". Por supuesto, las cosas no son tan así. En primer lugar, porque un científico verdaderamente objetivo no tiene ningún interés en probar o refutar las afirmaciones bíblicas: sólo le interesa conocer la verdad, sea que ésta favorezca la narración de la Biblia o no. Piensen en lo que significaría si encontráramos en una excavación arqueológica, el palacio del rey David. Para los creyentes sería una fiesta, pero para un científico, sería una pieza más para entender nuestro pasado histórico, sin consecuencias religiosas de algún tipo u otro. Y por supuesto, luego está la serie de puntos en donde la investigación arqueológica ha entregado versiones significativamente diferentes del relato bíblico. Hoy en día, por ejemplo, no consideramos como cierta la historia de Noé luchando contra un Diluvio Universal, sino que consideramos que dicha leyenda está inspirada en una anterior, la de un personaje ficticio mesopotámico llamado Utnapishtim, contenida en la Epopeya de Gilgamesh, y que a su vez sería un eco de relatos de antiguas inundaciones en Mesopotamia. Es gracias a la arqueología moderna que hemos desenterrado tablillas con la mencionada epopeya, así como hemos encontrado vestigios de esas inundaciones.

7.- La ciencia es responsable por la eugenesia y los nazis.
  • El argumento: La ciencia enseña que no existen verdades sagradas, y por eso, los científicos carecen por completo de moral. Es así que los científicos son responsables por toda clase de horrorosos experimentos, como por ejemplo las atrocidades de los nazis.
Por qué este argumento no funciona: En primer lugar, la ciencia no enseña la inexistencia de verdades sagradas. Lo que la ciencia enseña es algo bien distinto: que todo lo que sabemos y afirmamos, deberíamos basarlo en la experiencia. Muchos pensadores e intelectuales a lo largo de los siglos le han dado vuelta al tema de si existen verdades éticas o morales trascendentes. Al final del camino, no hay acuerdo en ello. Por ejemplo, ¿es ético comer cerdo, o no? Según un cristiano, no hay problema en asar una rica chuleta sobre una la parrilla para merendársela después, pero según un judío o un musulmán, eso es abominación. ¿Y qué dice la ciencia al respecto? Nada. Esa clase de afirmación ética no es una que se base en la experiencia, y por lo tanto, no tiene contenido científico alguno. Un científico puede hacer recomendaciones de cierta índole respecto de comer cerdo, como por ejemplo que si lo vas a consumir, mejor hiérvelo o ásalo a la parrilla bien, porque de lo contrario puedes terminar con un grave caso de triquinosis. Pero eso es apenas una recomendación de carácter médico, no una afirmación ética, porque se basa en lo que es mejor para tu salud, no en si con dicha conducta estarías ganándote un pase para el Cielo o el Infierno.

Desde luego, el quid del asunto radica que la ciencia es éticamente neutra. La ciencia sólo ofrece descripciones acerca de cómo funciona el mundo. Son las personas quienes debemos tomar decisiones éticas respecto del mismo. El consenso científico hoy en día, más allá de algunos teóricos de la conspiración dando vueltas allá afuera, es que no hay eso que los racistas en su época llamaban razas superiores e inferiores. ¿Significa eso que está bien o mal discriminar por motivos raciales? ¿Significa que debemos darles tratamiento de discriminación positiva a tales o cuales grupos raciales? La ciencia no ofrece respuestas a eso, porque ésas son decisiones éticas que debemos tomar una vez que tenemos todo el conocimiento de los hechos. Por supuesto, eso nos hace a nosotros responsables, no a la ciencia en cuanto ciencia. Es más: gracias a que la ciencia ha avanzado en la investigación del mundo, podemos tomar mejores decisiones éticas que en el pasado. Por ejemplo, ¿es ético depredar el medio ambiente? Muchas culturas antiguas ignorantes de la Ecología pensaron que sí, y luego les pasó lo que les pasó: que hoy en día las visitamos en los museos. El libro Colapso de Jared Diamond, se dio un festín con esto. Hoy en día, es gracias a la ciencia que conocemos los peligros de la degradación del medio ambiente, y por eso, estamos en condiciones de tomar decisiones sobre la materia que sean mucho más éticas que cualquier civilización en el pasado. Porque la ciencia está tras los experimentos médicos de Auschwitz, o de la Unidad 731, o de Tuskegee, o la bomba nuclear, por ejemplo, pero también está tras las vacunas y antibióticos, la exploración espacial, e Internet gracias al cual usted está leyendo la Guillermocracia.

8.- A la ciencia no le corresponde criticar a la religión porque son dos magisterios diferentes.
  • El argumento: La ciencia puede cacarear todo lo que se le antoje sobre la naturaleza, porque ése es su magisterio, pero en temas de ética y moral, no le corresponde pronunciarse, porque eso es magisterio de la religión.
Por qué este argumento no funciona: Aquí hay tanto que comentar, que se hará corto el espacio. En primer lugar, esta afirmación es correcta desde cierto punto de vista. La ciencia, ya lo hemos mencionado más arriba, de hecho no hace o no debería hacer afirmaciones éticas. La ciencia es éticamente neutra. Las afirmaciones científicas pueden ser usadas como fundamento para una política determinada, o para una de signo completamente diferente. Es como la electricidad: usted puede usarla para iluminar una casa, lo que es algo bueno, o para achicharrar a un pobre desgraciado en una cámara de torturas en Guantánamo, lo que es algo malo, pero eso no es culpa de la electricidad en sí, sino de cómo elegimos usarla. De todas maneras, hay algunos matices que introducir. En primer lugar, los científicos sí que tienen derecho a participar en debates éticos, y a traer consigo todo el bagaje científico que han conseguido acumular, para usarlo como argumentación. Pero no tienen ese derecho porque su condición de científicos les confiera un estatus especial y distinto al resto de los seres, sino en cuanto ciudadanos que tienen el derecho y también el deber de preocuparse por los asuntos concernientes a su comunidad. Ser un científico no quiere decir ser un eunuco moral, después de todo. El científico investiga, mientras que el ciudadano tiene una posición ética frente a la sociedad, y un científico puede e incluso tiene el deber cívico de ser ambos. Por otra parte, no debemos entender esto en el sentido de que la gente religiosa tenga alguna especie de superioridad ética sobre el resto. Eso es lo que a muchos creyentes les gustaría pensar, pero luego hemos visto a creyentes quemando libros, o peor aún, quemando a personas, lo que no parece ser demasiado ético, en el contexto de una democracia moderna por lo menos.

Pero se pone peor. Porque una cosa es hacer una afirmación ética, y otro punto es fundamentarla. Y aquí es donde se puede producir una invasión de magisterios... desde la religión hacia la ciencia. Porque la religión hace muchas afirmaciones no a partir de lo que pueda ser más adecuado o conveniente en términos éticos, sino a partir de un discurso en cuya génesis suele haber una revelación o un texto sagrado. Y eso no es un tema ético sino de hecho, y por lo tanto, cae dentro del magisterio de la ciencia. Pensemos por ejemplo en la prohibición que intenta imponer la religión, acerca del control de natalidad. Hay una diferencia entre afirmar que deberíamos prohibir el control de la natalidad porque podría producir resultados indeseables para la sociedad, lo que es una afirmación más o menos ética, a afirmar que deberíamos prohibirlo porque va en contra del cuerpo de principios revelados por un carpintero hebreo llamado Jesús de Nazaret, que era el Hijo de Dios, hace dos milenios atrás. Afirmarlo de la primera manera deja la cuestión en la esfera ética, y los datos científicos podrán ser usados para debatir y tomar una decisión como sociedad. Afirmarlo de la segunda manera, en cambio, sí autoriza a los científicos para meter sus narices y hacerse preguntas: ¿Existió de verdad un Jesús de Nazaret? ¿Fue carpintero? ¿Fue realmente el Hijo de Dios, resucitó al tercer día, etcétera? ¿Habría dicho lo que dijo según la Biblia, si hubiera existido el control de natalidad en sus días, tal y como lo conocemos en los nuestros? Y así sucesivamente. Esas son cuestiones de hecho, y por lo tanto, afirmaciones científicas que pueden y de hecho deben ser sometidas a prueba. Y eso es una cuestión científica, por lo que los creyentes no tienen autoridad para sustraerlo de ese magisterio.

En conclusión...

Como puede observarse, muchos de los argumentos que esgrime la gente religiosa en contra de la ciencia, se basa en concepciones erróneas de lo que es y significa la actividad científica. Es natural que la ciencia y la religión tiendan a chocar. El discurso religioso tiende a ser totalitario, en el sentido de que ofrece un paquete de afirmaciones que, se supone, son la todalidad de las respuestas que tienes que conocer para funcionar en el mundo. El discurso científico es todo lo contrario, tiende a cuestionar y poner en solfa. Y a la gente suele gustarle más que le den la razón, que ser cuestionada. No debemos olvidarnos del omnipresente tema del ego, las autojustificaciones y los refuerzos de grupo, después de todo.

Así, el creyente intenta imponer su discurso por la propia naturaleza totalitaria del mismo, mientras que el científico no. Algunos científicos pueden tener un carácter prepotente y autoritario, y existen incontables relatos de matonaje científico entre colegas, por supuesto, pero eso tiene que ver más con la debilidad humana que con la ciencia en cuanto actividad. A la larga, dentro de la ciencia, dichos actos de matonaje tienden a no tener efecto, porque habiendo una masa crítica de científicos, la comunidad científica termina corrigiéndose por sí sola. El discurso religioso no cuenta con ese beneficio porque tiende a funcionar bajo el principio de autoridad, y por eso, tiende a ser más débil en sus fundamentos. Pero eso sí, debemos entender esto siempre desde lo que hemos afirmado más arriba: la ciencia es éticamente neutra. La ciencia y el discurso científico son sólo herramientas. Al final, el factor decisivo no es lo que la ciencia afirme, sino lo que nosotros como ciudadanos hagamos con ella.

domingo, 18 de junio de 2017

Ucronías: 6 nociones básicas para escribir una.

Si los nazis hubieran ganado la Segunda Guerra Mundial...
Todos en la vida nos preguntamos acerca de qué nos habría sucedido, de haber tomado otro camino. ¿Y si hubiera entrado al Ejército, en vez de a la Universidad? ¿Y si le hubiera propuesto matrimonio a esa chica con la que salí durante tanto tiempo? ¿Y si hubiera cogido un AK-47 y hubiera buscado mis quince minutos de fama dentro de un supermercado? Toda decisión siempre tiene un costo: el costo es el camino que no tomamos, la decisión alternativa por la que no optamos. Y como el pasto es siempre más verde en el coto ajeno, nos preguntamos qué hubiera sucedido si es que lo hubiéramos hecho.

El género de la ucronía se basa un poco en esta misma pulsión. Es la idea de cómo hubiera ido la Historia Universal si es que tal o cual evento hubiera sucedido de manera diferente. Existen algunas variantes que a estas alturas del partido son clásicos del género: ¿qué tal si Napoleón hubiera ganado la Batalla de Waterloo?, ¿qué tal si Hitler hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial?, etcétera. La ucronía es el relato que nos describe ese mundo alternativo en donde la Historia es como la de nuestro propio mundo hasta cierto punto, y de ahí, o sucedió algo que en nuestro mundo no, o no sucedió algo que en nuestro mundo sí, o sucedió algo que en nuestro mundo aconteció de manera diferente, y por lo tanto, toda la historia futura cambió de maneras en principio imprevisibles.

Escribir una ucronía es fácil. Basta con buscarse un evento histórico clave, darle la vuelta, y pensar en cómo habría sido el mundo unos cincuenta, cien, quinientos o sesenta y cinco millones de años después. Escribir una buena ucronía, eso ya es más complicado. Leer algunas ucronías puede ser algo tedioso, porque de pronto nos encontramos con que las cosas están demasiado armadas para que encajen. O que el escritor trata de forzar tales o cuales ideas en nuestra garganta. La ucronía ideal es, por supuesto, la que detalla su nuevo universo con rasgos tan creíbles, que podamos llegar a concebir la posibilidad de que, en efecto, esa alternativa era posible; la verdadera inquietud no se produce al deslumbrarnos con el mundo alternativo diferente, sino al conseguir que en nuestros cerebros surja del estremecimiento de pensar que "ese mundo pudo haber sido el nuestro por un pelo de gato"... Por eso, a continuación acá en la Guillermocracia es que daremos seis recomendaciones acerca de cómo escribir una buena ucronía. Disfruten.

1.- Debemos escoger bien nuestro punto de divergencia.

El aspecto más básico de una ucronía, es el punto de divergencia. En principio puede serlo cualquier evento histórico, pero si lo que queremos escribir es una ucronía seria, entonces debemos ser más cuidadosos y selectivos. Pensemos por ejemplo en el siguiente punto de divergencia: "Cristóbal Colón no llega a América en 1.492, y por lo tanto, en pleno siglo XXI aún el Viejo Mundo y América no entran en contacto". No suena razonable, ¿verdad? Lo cierto es que si Colón no hubiera llegado hasta América, alguien más lo hubiera hecho más tarde o más temprano. No es por nada que a esa época se la llama la Era de los Descubrimientos, el Océano Atlántico estaba infestado de navegantes, y alguno podía haber logrado lo mismo que Colón, año más u año menos. Sin ir más lejos, ocho años después de que Colón llegara a la futura tierra de los resorts en el Caribe, Alvares Cabral llegó a Brasil arrojado por una tempestad en Africa. ¿Hubiera cambiado mucho la Historia por esto? Probablemente no. Que Portugal o España hubieran conquistado América es casi cosmético, considerando que ambas naciones tenían una presencia política similar en Europa, y además culturas muy parecidas. Que lo hubieran hecho Inglaterra o Francia, ya hubiera sido algo más significativo. Por eso, si queremos obtener un determinado estilo de sociedad, debemos buscar un punto de divergencia significativo, o de lo contrario tendremos que forzarlo demasiado.

Por supuesto que esto depende mucho de la seriedad del trabajo. Si lo que se pretende es una fantasía en donde los elfos llegan al pasado de la Tierra por un pórtico desde un universo tipo Rhapsody of Fire, o un delirio Steampunk en donde el contexto ucrónico es apenas un pretexto para montar máquinas de vapor bonitas e hipertrofiadas, entonces esto no es tan importante. Pero de todas maneras, eso no exime de la necesidad de justificarlo. Aunque sea con una línea perdida en medio de toda la narración. De lo contrario se va al caño la coherencia narrativa, y con ella, la capacidad de convencer al lector de que ese universo que nunca fue, era tan probable como la Historia Universal que de hecho sí llegó a ser.

2.- Debemos analizar bien las ramificaciones de nuestro punto de divergencia.

Relacionado con lo anterior. Hemos decidido cuál será nuestro punto de divergencia, y ahora toca ver qué sucede a partir del mismo. Lo normal es elegirlo porque se quiere un único resultado. Por ejemplo, "Hitler gana la Segunda Guerra Mundial y conquista Europa y América" es un punto de divergencia habitual para crear una distopía Dieselpunk. Sin embargo, las cosas no siempre son tan sencillas. Los hechos históricos están enmarañados unos con otros, lo que tiene dos consecuencias. Por un lado, se genera un efecto mariposa en donde un único punto mueve varios otros a veces muy distantes entre sí. Por ejemplo, si Hitler no hubiera llegado al poder, quizás no hubiera estallado la Segunda Guerra Mundial, o de haber estallado, no se hubiera desarrollado de la misma manera; eso parece obvio, ¿no? Lo que es menos obvio, es que sin Hitler en el poder, muchos físicos alemanes se habrían quedado en Alemania y por lo tanto es posible que Alemania hubiera obtenido la bomba nuclear antes que Estados Unidos, o que muchos cineastas alemanes también se habrían quedado en Alemania y no hubieran emigrado a Estados Unidos inyectando su formación expresionista en el cine de Hollywood y ayudando a darle forma al Cine Negro. Pero por el otro lado, el resto del mundo posee una inercia enorme, que tiende a anular determinados cambios; por ejemplo, aunque Napoleón Bonaparte hubiera ganado la Batalla de Waterloo, Francia estaba demasiado exhausta de recursos y enfrentando a demasiados enemigos como para que hubiera intentado una segunda invasión a Rusia.

Es por eso que, determinado un punto de divergencia, es necesario preguntarse con cuidado no solamente por el efecto histórico que se pretende conseguir, sino también por todos esos fenómenos colaterales que podrían surgir. Ello implica mirar no solamente en la política o en las guerras, sino también en la economía, el comercio, la industria, el arte, la religión, la vestimenta, la entretención, etcétera. Todos esos rubros pueden ser afectados de una manera u otra por el cambio histórico en cuestión. Si de todas maneras vamos a por Napoleón Bonaparte ganando la Batalla de Waterloo, entonces no debemos fijarnos en la geopolítica posterior, sino también en que la caída de Napoleón tiene sus propias ramificaciones en novelas como Los miserables de Víctor Hugo o El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas, que de hecho incluyen la mencionada batalla como parte de su narrativa.

3.- Debemos evitar la trampa de la sociedad estática siglos después del punto de divergencia.

Un error clásico de muchas ucronías, es ambientarse medio milenio o uno completo después del punto de divergencia, y aún así, asumir que las cosas siguen más o menos como salieron después de dicho punto de divergencia. La sociedad más o menos ha avanzado, o eso se supone, pero el status quo mundial sigue siendo más o menos el mismo. Un ejemplo glamoroso de esto por ejemplo es Pavana, uno de los grandes clásicos del género ucrónico, pero que comete el error de considerar una actualidad ultracatólica sólo porque su punto de divergencia es el asesinato de Isabel I de Inglaterra en 1.588. Esto es factible si la ucronía en sí se ambienta apenas unos años o décadas después del punto de divergencia, pero mientras más pasen los siglos, más posible es que las cosas cambien. Piensen por ejemplo en ese mismo 1.588, Inglaterra sí que venció a España, pero algo más de cuatro siglos después, Inglaterra ya no era la superpotencia que había sido (salvo en las películas de James Bond), sustituida por unos Estados Unidos que ni pensaban en existir en 1.588, una China que en ese 1.588 era un imperio medieval, y una Rusia en la que un Iván el Terrible parecía más tártaro que ruso, también en ese 1.588. Incluso ejemplos clásicos de sociedades en teoría inmutables, como Egipto o China, a poco que uno se adentre en los meandros de su Historia, descubrirá una turbulenta crónica de revoluciones, invasiones, cambios dinásticos, guerras civiles, y en cierto caso particular, un profeta barbón partiendo las aguas del Mar Rojo para amenizar.

Por eso, el escritor de ucronías debe tener bien presente cuánta distancia habrá entre su punto de divergencia, y su actualidad: mientras más años de separación haya entre ambas, mayores probabilidades de que el mundo marche de maneras por completo imprevistas. En mil o dos mil años de tiempo, imperios pueden levantarse y caer, religiones pueden fundarse y desaparecer, y revoluciones industriales pueden cambiar la faz del planeta. Es casi seguro afirmar inclusive, que mientras más remoto en el tiempo sea el punto de divergencia respecto de la actualidad en que transcurre la ucronía, menos importancia tiene dicho punto de divergencia, porque los cambios seminales que éste ha impulsado, se pueden ver alterados u oscurecidos por otros potenciales eventos claves. Por ejemplo, si elegimos como punto de divergencia una posible victoria republicana en 1.939, dentro de la Guerra Civil Española, dicho punto de divergencia tendrá mucha más importancia para una ucronía ambientada en la década de 1.960, con J.F.K., The Beatles y James Bond rondando allá afuera, que para una ambientada en un 2.016 en donde los últimos sobrevivientes de dicha conflagración ahora son octogenarios o nonagenarios (¡o incluso centenarios!) que ya no pesan demasiado en la marcha de los acontecimientos.

4.- Debemos vigilar bien el desarrollo científico y tecnológico de nuestra historia alternativa.

Relacionado con lo anterior. Hasta el minuto, la ciencia ha demostrado tener un camino propio y diferente a otros fenómenos históricos. Cosas tales como imperios, modelos económicos, instituciones jurídicas, e incluso escuelas filosóficas y religiones, han tendido a marchar en ciclos y anularse o revertirse en sus opuestos casi de manera hegeliana cada tanta cantidad de tiempo. La ciencia y la tecnología, por el contrario, parecieran operar de manera acumulativa, y si bien han existido edades oscuras como el colapso del Imperio Romano, o la derrota de los mutazilíes, al final no parece ser que la ciencia y la tecnología retrocedan de lleno hasta la casilla uno. Sin embargo, tampoco hay que caer en la trampa opuesta de considerar el desarrollo científico como algo dado e inexorable. La ciencia y la tecnología florecen allí donde coinciden factores que pueden darse en combinación o no, a según cómo se muevan multitud de otros fenómenos históricos. Así, habrá edades de oro científicas allí donde haya una disponibilidad de materias primas, relativa movilidad social, tolerancia religiosa, fomento del espíritu crítico, facilidad material de difusión de las ideas, sistemas educativos fuertes, cierto liberalismo económico, protección jurídica para los beneficios que puedan extraérsele a los inventos, etcétera. De eso ya hablamos largo y tendido en las Crónicas Antrópicas, acá en la Guillermocracia, así es que a ellas nos remitimos para mayores detalles.

Por eso, simular el desarrollo científico y tecnológico es labor como mínimo un poco complicada. Así, debemos preguntarnos cómo, desde nuestro punto de divergencia en adelante, ha evolucionado nuestra sociedad, se han dado factores que ayudan al desarrollo científico y tecnológico, se han producido conflictos de intereses entre nuevos desarrollos y grupos sociales perjudicados y con capacidad para entrabar e incluso prohibir esos desarrollos, se haya podido producir un colapso ecológico como resultado de las nuevas tecnologías, hayan surgido reacciones fundamentalistas contra la ciencia, etcétera. Y si el desarrollo científico y tecnológico se ha detenido como víctima de las fuerzas de la reacción, debemos preguntarnos si ha sido una detención temporal, o se ha caído en una edad oscura de decadencia intelectual. Y si el desarrollo científico y tecnológico se ha reactivado, debemos preguntarnos cómo y por qué. Y por supuesto, estos problemas se agudizan más, mientras más distancia hay entre el punto de divergencia por un lado, y la presente de la narrativa por el otro. Y esto importa mucho, porque el desarrollo científico y tecnológico condiciona tanto la vida cotidiana de los personajes, como la disponibilidad de recursos materiales que éstos tengan para vivir sus aventuras, en términos de armas, medios de transporte, sistemas de comunicaciones, etcétera. La historia cambiaría mucho, por ejemplo, si el caballo americano no se hubiera extinguido en los albores del Holoceno, y por lo tanto, Mesoamérica hubiera podido disponer de equinos para trabajar la tierra o librar guerras; en este caso, quizás sí hubiera sido posible que los aztecas hubieran invadido Europa a saco, y muchos corazones europeos hayan sido sacrificados con cuchillos de obsidiana para mayor gloria de Huitzilopochtli.

5.- Debemos escoger bien la historia principal que vamos a narrar.

Si estamos escribiendo una novela o cuento ucrónico, no basta con diseñar nuestro universo alternativo con todo mimo y primor. Todo eso no es más que escenario. Lo realmente importante, como en cualquier otra novela o cuento, sigue siendo la historia. Una historia predecible, o cliché, o con personajes sin enjundia, no mejora sólo porque aparecen máquinas a vapor en una realidad paralela Steampunk como parte del escenario. Y esto es complicado porque debemos lograr en primer lugar que la historia sea buena en sí misma... y en segundo lugar, que dicha historia adquiera un significado especial por estar ambientada en esa ucronía. Si lo que tenemos entre las manos es apenas otra historia romántica más, sin valores añadidos, esa historia romántica no va a mejorar ni se va a hacer más interesante porque la ambientemos en una ucronía con el Imperio Español aún dominando Latinoamérica en el siglo XXI, o una en donde el Imperio Napoleónico ganó la Segunda Guerra Mundial. Muy en el fondo, se trata de que esa historia romántica, o cualquier historia que estemos planeando, sólo pueda ocurrir en esa realidad paralela y no en nuestro propio universo, para justificar la creación literaria de esa realidad paralela en primer lugar. Lo ideal es, por supuesto, no exponer al lector a un empapelado de información que haga parecer a ese libro como un tratado de Historia o de Sociología. Puede escribirse una novela cuyo argumento sea un pretexto para presentar una teoría histórica o sociológica, por supuesto, pero si vamos a hacer eso, debemos preocuparnos de que sea ameno de leer, y no un mamotreto indigesto o un panfleto para ventilar tales o cuales opiniones personales. En lo principal, debemos mantenernos literarios, con todo lo que eso significa.

Eso obliga a una delicada elección de los personajes. Si optamos por personajes de alta sociedad, con el poder para cambiar el mundo a su alrededor, será muy fácil poner de relieve los elementos históricos que hacen de nuestro mundo narrativo una ucronía, pero a cambio corremos el riesgo de que el mismo se sienta un poco artificial, desconectado de las vivencias del hombre común. En cambio, si optamos por personajes de la calle, podremos retratar de manera vívida lo que es la vida cotidiana en esa ucronía... pero corremos el riesgo de que lo narrado en definitiva no sea tan interesante, simplemente porque por debajo de las modas, las tecnologías o algunas costumbres peculiares, el grueso de las sociedades humanas son en general más o menos lo mismo, y sus habitantes se mueven más o menos por los mismos pensamientos, instintos, afectos y pasiones, y por lo tanto, tendremos que hacer un esfuerzo extra por darle personalidad propia a nuestra ucronía, en vez de ser simplemente nuestra época o alguna época histórica, con máquinas de vapor Steampunk. Y luego, debemos mover a esos personajes a través de una historia que favorezca mostrar los elementos ucrónicos que la hacen especial, sin que eso suene demasiado forzado. No es una tarea fácil, y no pocas ucronías terminan por naufragar en este empeño.

6.- Debemos vigilar bien los chistes metahistóricos.

Uno de los bonos por escribir una ucronía, es trufarla de chistes metahistóricos. Nos referimos a esos guiños que los habitantes de la ucronía no deberían identificar como tales, o al menos, no sin romper la cuarta muralla, pero nosotros como lectores sí. Un ejemplo eximio es la novela El sueño de Hierro de Norman Spinrad, que es una narración enmarcada: la misma se vende como el texto completo de una obra escrita por el novelista Adolf Hitler, quien viajó a Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial y se transformó en un autor de Ciencia Ficción pulp de la Edad de Oro. Para los habitantes del universo ucrónico descrito, el dato de que Hitler es un escritor de Ciencia Ficción carece de mayor significación, porque desconocen que hablamos de alguien que en nuestra propia realidad (que para ellos es una realidad alternativa) llegó a ser el Führer del Tercer Reich; somos nosotros como lectores quienes pescamos el guiño y el comentario, porque Spinrad se propone, a través de este chiste, poner en evidencia los elementos fascistas, totalitarios, racistas o xenófobos que en su concepto, son más o menos inherentes a la narrativa de la Edad de Oro de la Ciencia Ficción. Esto es un chiste metahistórico: en la propia historicidad del universo narrado el dato sobre Hitler tiene un valor más o menos plano, y es en su metahistoricidad, o sea, en nuestro propio entorno como lectores de esta narración enmarcada, que el dato cobra el sentido pleno que el lector trata de asignarle. Otro ejemplo característico es la cantidad de ficciones, partiendo por Asterix y Cleopatra, en las cuales los personajes de la narrativa destruyen la nariz de la Esfinge, lo que para nosotros es chistoso porque es una explicación alternativa a la realidad histórica de que la misma fue destruida a cañonazos por las tropas napoleónicas, pero que dentro del universo es apenas un incidente más, desagradable para los egipcios por cierto, pero sin rasgos de comicidad o guiño cómplice para los testigos del hecho que reviste caracteres de delito contra el patrimonio arqueológico egipcio.

El chiste metahistórico puede enriquecer mucho una ucronía, por supuesto, en particular cuando se nos permite explorar qué pasa con tales o cuales personajes, muy importantes en nuestra realidad, en esa otra realidad en donde ellos no llegaron a ser tan importantes, o cuyas vidas siguieron cursos distintos e inesperados. A veces funciona simplemente por hacer un poco de humor erudito, y a veces puede ser utilizado para hacer algunos comentarios interesantes acerca de los períodos históricos, o de cuestiones más generales. Los chistes metahistóricos en sí no son un defecto, pero sí que lo son su exceso. El problema es que por su propia metahistoricidad, el chiste metahistórico sólo tiene sentido para nosotros los lectores, pero por lo general son eventos sin mayor peso para los personajes de la narrativa. Por eso, basar toda la narrativa ucrónica en hilar chistes metahistóricos como cuentas en un collar, sólo sirve para crear un universo narrativo vacío, sin una consistencia narrativa propia. Todo lo que hace dicho universo, es ser apenas un espejo del nuestro, y con eso, pierde toda la significación propia que podría tener. Es por eso que los famosos universos espejo en que vemos versiones alternativas de nuestros queridos personajes de ficción, como por ejemplo en Star Trek o Buffy la Cazavampiros, funcionan sólo en pequeñas dosis: porque son demasiado dependientes de la narrativa principal para funcionar por separado, ya que la significación de los personajes no parte de ellos mismos, sino de ser versiones alternativas de otros personajes a quienes ya conocemos de antemano, o se supone que los conozcamos. De manera que si incluimos chistes metahistóricos en nuestra ucronía, debemos hacerlo de manera juiciosa: uno de ellos, o unos pocos, pueden enriquecer nuestra narrativa a manera de comentario, pero no son un sustituto para una narrativa pobre, o para planteamientos intelectuales de poco calado. Si queremos incluir chistes metahistóricos, no hay problema en hacerlo, pero como complemento de una narrativa vigorosa, capaz de sostenerse por sí misma, de manera que si no hubiéramos incluido esos chistes, el universo ucrónico que estamos describiendo todavía podría generar emociones en el lector.

En conclusión...

Nadie dijo que escribir una buena ucronía fuera fácil. Crear una ucronía cualquiera es sencillo: basta con elegir un punto de divergencia, pensar en cómo eso podría haber cambiado la Historia, y correr adelante con una historia, y eso lo puede hacer cualquier escritor medianamente decente. Lo difícil es hacerlo bien: que el desarrollo histórico de esa ucronía sea coherente, que el lector sienta que esa ucronía era necesaria para escribir una historia que de otra manera no hubiera funcionado, o lo hubiera hecho de manera imperfecta, y que todo eso deje una sensación de asombro en el lector. Pero por supuesto, nadie dijo que escribir buena literatura fuera sencillo. Los verdaderos clásicos literarios son pocos en cualquier género, y en materia de ucronías, esto no es una excepción.

jueves, 15 de junio de 2017

Siete datos de trivia sobre "Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta".


¿Cómo se escribe una blogoserie al estilo de Corona de Amenofis? ¿Es todo improvisado y sobre la marcha, o existe alguna clase de planificación previa? En el caso particular de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, ayuda mucho que es el reboot de un universo narrativo que ya existía con anterioridad, lo que facilita la manera de pensar, plantear y entrelazar sus diversos elementos. Y supongo que los lectores agradecerán el descubrir un poco qué se cocinaba en la trastienda, a la hora de escribir los episodios de la blogoserie en cuestión. De manera que, a continuación, un poco de trivia respecto de cómo fue escrito Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta.

Por supuesto, creo que no necesito advertir: en lo que resta del posteo hay varios datos e informaciones que cuentan como spoilers de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, de manera que si no la han leído, es buena idea detenerse aquí, darle lectura a sus seis episodios, y luego regresar aquí. Luego de lo cual, vamos ahora sí, con siete datos de trivia sobre esta blogoserie.

1.- La miniblogoserie presenta una escena clave contemplada en la continuidad original, pero que nunca hubo oportunidad de incluir.

En la blogoserie original, el arco argumental de Leoncio se cerraba con su viaje al futuro, a la época desde la cual viene Yasna. Menciones posteriores iban a hacerse a lo que le acontece a Leoncio en ese tiempo, pero al final dicha subtrama nunca fue desarrollada de manera cabal, por un motivo u otro. Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, por su parte, desarrolla justamente esa escena clave, en la cual Leoncio y Yasna se encuentran por primera vez... o por segunda, a según el punto de vista. En cualquier caso, se conocen en el futuro desde el cual viene Yasna. De manera ideal, en una posible secuela deberíamos ver justamente la escena contraria: cómo Yasna y Leoncio se encuentran por primera vez, pero en el presente.

2.- La decisión sobre quién iba a ser el cordero para el sacrificio fue tomada literalmente durante la escritura del episodio en cuestión.

Los personajes de Vicente y Llacolén no figuraban en la continuidad original de Corona de Amenofis, y fueron incluidos desde el comienzo para que alguno de ellos fuera el cordero para el sacrificio, es decir, el personaje que fallece para demostrar que la amenaza va completamente en serio. Ambos personajes tuvieron su respectiva caracterización por ese mismo motivo. Sin embargo, esto hizo más difícil eliminar a alguno de los dos, por lo que decidí que eso iba a ocurrir de la manera más natural en que se dieran los eventos, mientras escribía el episodio. Al final, acabó resultando de la manera en que los lectores ya leyeron, valga la redundancia. Con todo, esta solución también fue la más idónea de cara al futuro de la blogoserie, ya que de los dos personajes, el que sobrevive tiene el mayor potencial para solucionar un problema de lógica interna que existía dentro de la continuidad original, y que es de esperar, no va a presentarse en la nueva continuidad.

3.- Algunos potenciales cameos fueron eliminados.

Dentro de los varios personajes que integraron la continuidad original de Corona de Amenofis, barajé la posibilidad de incluir cameos de Vania Mestrovic y Aníbal Aquino. Sin embargo, no hubo manera coherente de incluirlos en el argumento, como no fuera a través de un guiño forzado, por lo que finalmente fueron reservados para una potencial secuela. En cualquier caso, la inclusión de cierto elemento de la continuidad antigua abre la posibilidad de que Aníbal Aquino sí se encuentre presente en esta continuidad nueva, aunque no haya aparecido como personaje ni se lo haya mencionado todavía. La situación de Vania Mestrovic, por el contrario, es algo más nebulosa por el minuto.

4.- Las devi fueron una inclusión de último minuto.

En la continuidad original, las devi tenían una cierta importancia como otro de los poderes en la sombra, aunque su inclusión un tanto tardía generó algunos problemas de continuidad; principalmente, la cuestión de por qué las devi no se presentaron desde el inicio en Corona de Amenofis, considerando la importancia del condominio en el ajedrez global. También quedó un poco en el aire la relación de las dos primeras presentadas, con el resto del colectivo devi. Pero como en el reboot iba a presentar a los misselianos, y cierto personaje en la continuidad antigua era en efecto una doble agente trabajando para las devi y para los misselianos, su inclusión pareció de lo más natural, y ayudó a solucionar ese problema.

5.- Una subtrama incluyendo a la ARCECh fue eliminada.

Los cuatro gatos que llegaron a leer la blogoserie original Corona de Amenofis, recordarán lo mucho que revolvió el gallinero la ARCECh, la Agencia de Respuesta Contra Enemigos de Chile. Por lo mismo, parecía casi indispensable incluirlos en Arquitectura Oculta. Sin embargo, al final eso no llegó a ser. En primer lugar, porque no hubo manera de incluirlos en el argumento sin que resultara demasiado forzado. Y en segundo, por motivos de espacio. De todas maneras, la ARCECh recibe un guiño en el último episodio, lo que significa que la Agencia existe en la nueva continuidad. Y un pequeño caramelo para los fanáticos: está programado que la ARCECh aparezca en una potencial secuela, aunque con un pequeño lavado de cara para sintonizar mejor con la realidad de 2.017.

6.- La estructura de los episodios es refleja de algunos detalles de la continuidad original.

El continuará con el que se cierra Construcción, el primer episodio de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, es muy similar al que cierra el primer episodio de la blogoserie original, ya que en ambos finales de capítulo se revela por primera vez la existencia de cucarachas inteligentes que están vigilando a los personajes humanos con algún propósito desconocido. Asimismo, la serie original se abría con la habilitación del condominio para sus habitantes, en un episodio titulado Bienvenidos a Corona de Amenofis, mientras que en el reboot, que se ambienta en la época de la construcción del condominio, es el último episodio el que recibe dicho título.

7.- El último episodio es esencialmente un enorme guiño a la continuidad original.

El episodio Bienvenidos a Corona de Amenofis, el último de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, sólo termina de rematar algunos cabos sueltos que iban quedando de un argumento que, en estricto sentido, ya había sido cerrado en el episodio anterior. Sin embargo, deja a su vez el terreno preparado para varios arcos argumentales que fueron presentados en la continuidad original. De esta manera, en el mismo queda firme la existencia de varios elementos de la antigua continuidad, que existen de alguna manera todavía no especificada en el reboot: Gerssel, el Protocolo de Erradicación Humana, Ludwica, la ARCECh, el planeta Missel, la Progenie de Imagocoyotl y los qwindazar. Por supuesto, la manera en que éstos se presenten, puede variar respecto de la continuidad original.

Y una curiosidad adicional, sólo para rematar. Por accidente del destino, resultó que el posteo en el cual fue publicado el primer episodio de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, es también el número 666 en total, dentro de la Guillermocracia. ¿Querrá decir eso que estamos frente a una blogoserie... satánica? Quién sabe...

Por si se lo están preguntando. La imagen que ilustra este posteo, no tiene nada que ver con Corona de Amenofis. Pero estaba tan bonita, y la tentación de incluirla fue tan grande, que...

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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