¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

¡La Guillermocracia te llama a las filas! ¡Vota, expresa tu opinión, cuáles son los mejores artículos que se han publicado en estos (casi) siete años de vida en línea! La encuesta se encuentra en la parte inferior de esta columna. ¿Más detalles? Pincha aquí. ¡Haz oir tu voz!

jueves, 25 de mayo de 2017

Las generaciones de Star Wars.


Hace cuarenta años exactos y cabales, el 25 de Mayo de 1.977, el mundo asistió a una revolución cultural. Ese día llegó a las pantallas una peliculilla de un infragénero fílmico, cual es la Ciencia Ficción, que fue estrenada por los cines a desgana, casi obligados porque la Fox, que distribuía la película, la había vendido en un paquete doble con un estreno altamente anticipado, llamado Más allá de la medianoche, y de alguna manera debían amortizar la inversión, porque la gran película iba a estrenarse dos semanas después de esa peliculilla de serie B con marcianitos y naves espaciales. De manera que, a la espera de llenarse groseramente los bolsillos con Más allá de la medianoche, le dieron salida a esa cosilla poca llamada La guerra de las galaxias, que de buen seguro iba a durar quizás una semana en cartelera, con suerte, porque quién se iba a interesar en ver esa película tontorrona e infantil. Y todos sabemos cómo resultó eso. ¿Qué película es ésa, Más allá de la medianoche? Exacto.

La guerra de las galaxias tuvo la santa virtud de poner todo el cine de cabeza. Durante la década de 1.970, el cine era algo serio, solemne, artístico y con mucha sensibilidad social. La guerra de las galaxias, por el contrario, era divertimento puro y duro, desvergonzada en sus referencias pulps, de narrativa muy directa, y fantasía escapista a la vena. Era lo que la gente necesitaba, en una década de oscuridad y alienación marcada por Watergate, la Crisis del Petróleo de 1.973, y en Latinoamérica, por medio continente cubierto por la sombra de gobiernos con uniformes, medallas y cadáveres. Pero fue más allá. Si Tiburón había inventado la moderna industria del blockbuster un poco de chiripa, La guerra de las galaxias le dio forma a la misma, la industrializó, y convirtió el cine de franquicias en el sello por el cual se ha regido el cine comercial durante cuatro décadas, casi medio siglo completo.

Pero lo realmente interesante, es que Star Wars ha atravesado por épocas de popularidad y remisión. Fue un fenómeno cultural en su primera década, hasta que parodias como ¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio de Mel Brooks en 1.987 probaron que la ola ya había reventado. Luego, más allá de los círculos frikis que se viciaron con el juego de rol y el Universo Expandido, en cierta medida Star Wars remitió de la cultura popular, y empezó a ser visto como una especie de reliquia de la década de 1.970. Pero luego vino el anuncio de la Trilogía Precuela, y ocurrió lo que nadie esperaba: el mundo enloqueció. Hablamos de un 1.999 en el cual el futuro del cine parecía ir por el camino de Matrix y el Cyberpunk, subgénero de la Ciencia Ficción que ya era noticias viejas en el mundillo, pero que no había calado en la conciencia popular. A casi dos décadas de eso, Matrix es la franquicia que yace enterrada, aunque en el cine se han visto a muertos cargando ataúdes, así es que, quién sabe; mientras tanto, Star Wars sigue más viva que nunca. De todas maneras, Star Wars atravesó un bache cuando, terminada la Trilogía Precuela en 2.005, tendió a remitir un poco en la conciencia popular, aunque nuevamente sobreviviendo con buena salud en los círculos frikis, que ahora se viciaban con los videojuegos y series animadas de la franquicia.

La explicación tradicional del éxito radica en que Star Wars es mitología pura y dura. En cierto sentido, es una titanomaquia en la cual seres más grandes que la vida, representan el espíritu puro del Bien y el Mal. Por supuesto, en la franquicia reciben otro nombre: la Fuerza y el Lado Oscuro de la Fuerza, respectivamente. Pero nombres aparte, son el Bien y el Mal de toda la vida. Las películas en general tienen el acierto de introducir algo de filosofía al tema, lo que pareciera darle un cierto calado, pero no tanta que sea difícil de seguir o tragar, o bien, que opaque lo realmente importante: las naves espaciales, los alienígenas pintorescos, y los duelos con sables láser. Ayuda que existe una dimensión cristiana en Star Wars, fundamentalmente en lo relativo al tema del pecado, la caída y la redención, pero todo al servicio de una cosmología de tintes más bien orientales, en la cual los caballeros jedi que usan la Fuerza tienen más en común con los santones de la India, los filósofos de la China o los samurais del Japón, que con los sacerdotes y caballeros templarios europeos.


No cabe duda de que estos elementos son parte de una coctelera que le confieren a Star Wars una fisonomía única y peculiar, dentro de lo que es el género más grande de la Space Opera o aventura espacial. Pero no creo que eso lo explique todo. Porque la historia del desarrollo de Star Wars como mitología moderna, es también la historia de un relevo generacional. En términos de cultura por generaciones, Star Wars es la creación de George Lucas, uno de los más tempranos Baby Boomers, tratando de emular las ficciones propias de la generación inmediatamente anterior, la Generación Silenciosa... pero que se transformó en una de las manifestaciones culturales más reconocibles en el mapa mental de los sucesores de los Baby Boomers, la Generación X. Podía haber sucedido que, justamente por haberse consolidado tanto entre la Generación X, Star Wars hubiera pasado de moda, pero de alguna manera se las arregló para reclutar entre sus filas a toda una nueva cohorte de fanáticos que venían ahora desde la llamada Generación Y, llamados también los millennials. Y ahora, pareciera estarse produciendo una nueva transición en la cual incluso la siguiente generación, los post millennials o la Generación Z, podrían estarse subiendo al carro. Esta es una hazaña muy singular, por supuesto, pero se explica a mi gusto por una situación muy simple: la estructura de Star Wars por trilogías, separadas por largas cantidades de tiempo en términos de fecha de estreno.

Volvamos en el tiempo a 1.977. En esa época, ya lo decíamos, la atmósfera cultural de Estados Unidos, y del resto del mundo occidental, se había enrarecido. Star Wars fue la bocanada de aire fresco que todo el mundo necesitaba para respirar un poco. Era ficción y era evasión, por supuesto, apenas una historia de malos muy malvados, y de héroes luchando contra lo imposible por la buena y noble causa del Bien. Y sin embargo, habían otras lecturas de por medio. La Trilogía Original era una interesante parábola acerca del poder del totalitarismo. La guerra de las galaxias nos muestra el totalitarismo como un agente externo, escenificado en la Estrella de la Muerte, la iconografía nazi de los stormtroopers, y el magnífico poder de Darth Vader. Las dos secuelas, El Imperio contraataca y El regreso del jedi, hincan el diente más hondo. En ellas se nos explica que el crecimiento del totalitarismo no viene únicamente de la fuerza bruta, sino que además es un proceso que seduce, carcome y consume la conciencia de los hombres libres hasta convertirlos en esclavos del sistema. En el que es quizás uno de los mejores diálogos de toda la Historia del Cine, Luke Skywalker le pregunta a Yoda: "¿Es el Lado Oscuro más fuerte?". Ante lo cual, Yoda replica: "No, no, no. Más rápido, más fácil, más seductor". Es un diálogo frecuentemente olvidado de la película, y con razón: golpea muy cerca respecto de mucha gente que hoy en día se convence de que lo único de valor en la vida es la carrera de ratas para llegar a ser el muerto más rico del cementerio. El argumento de El Imperio contraataca podrá ser una fantasía escapista, pero el trasfondo esconde una riqueza que no pasó desapercibida para los fanáticos.

Ahora bien, Star Wars era lo suficientemente ambigua como para permitir muchas posibles lecturas políticas. Desde la derecha, Star Wars era ante todo una parábola anticomunista. La Trilogía Original era así una versión espacial de un miedo atávico de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial: la conquista del bastión y arsenal de la libertad, por parte del malvado Imperio Soviético. La idea de la Estrella de la Muerte parece ser así un reflejo de la paranoia respecto a las armas que supuestamente estaría desarrollando la superciencia soviética, que tan bien parodió la película Doctor Insólito en 1.964, mientras que la iconografía totalitaria del Imperio sería una especie de versión espacial de las famosas paradas militares en la Plaza Roja de Moscú. No olvidemos que pocos años después, Ronald Reagan definió a la Unión Soviética lisa y llanamente como el Imperio del Mal, el mismo Ronald Reagan que cuando anunció sus planes para llevar la Guerra Fría al espacio vía la famosa Iniciativa de Defensa Estratégica, los mismos fueron llamados en tono de burla como Star Wars por parte de sus oponentes... sin que sus defensores parezcan haberse molestado demasiado.

Y sin embargo, desde la izquierda se leyó Star Wars en otro sentido. Para la mentalidad más liberal, el Imperio era en realidad Estados Unidos. George Lucas mismo declaró en alguna ocasión que Star Wars se trataba en realidad de Vietnam. O sea, la Rebelión sería el Vietcong, y el Imperio sería un Estados Unidos agresor e imperialista. En La guerra de las galaxias se menciona de pasada que el Emperador ha abolido el Senado de la República, y aunque esta idea no es explotada en la película misma, ya nos deja caer algo: el Imperio alguna vez fue una República... así como Estados Unidos es una República que, en algún minuto, podría caer en la trampa del totalitarismo y dejar de serlo, si es que eso no ocurrió ya en 2.016, por supuesto. El mensaje está incluso más marcado en El regreso del jedi, película en la cual los ewoks desempeñan el rol de los charlies. Esta mentalidad iba muy bien con los tardíos baby boomers y tempranos miembros de la Generación X que fueron el primer público de Star Wars, y que se criaron dentro de una mentalidad crítica respecto de Vietnam. En cierto sentido, La guerra de las galaxias le sirvió a Estados Unidos para purgar el traumático episodio de Vietnam, dos años después de la caída de Saigón, de una manera simbólica a través de una fantasía espacial, y un año antes de El francotirador, película que sí se atrevió a darle espacio a la vergüenza y humillación de Vietnam en el mapa mental de los cinéfilos de su época.


El hecho de que George Lucas fuera el amo y señor de Lucasfilm, la dueña de los derechos sobre Star Wars, tuvo una interesante consecuencia: no hubo más secuelas después de la Trilogía Original, por una buena cantidad de años. A diferencia por ejemplo de Star Trek, la franquicia que suele ser la amigable rival de Star Wars, y que engendró diez películas entre 1.979 y 2.002, Star Wars no volvió a los cines sino hasta década y media después, como no contemos los spin-offs de los ewoks (Caravana del valor, y La batalla por Endor), que no funcionaron bien en taquilla. Star Wars se difuminó un resto en la conciencia popular... pero al mismo tiempo, esto sirvió para arraigarla todavía más entre los frikis. En muchos sentidos, ser fanático de Star Wars reemplazó a ser fanático de Star Trek como seña de identidad friki. Ahí tienen por ejemplo las películas de Kevin Smith, plagadas de referencias a Star Wars, para demostrar el punto. En esa época, el Universo Expandido alcanzó nuevos niveles de desarrollo gracias a la saga del Imperio Oscuro en los cómics, o la Trilogía de Thrawn en las novelas. Además, salió el juego de rol de Star Wars, que como juego de rol no era particularmente memorable en mi opinión estrictamente personal, pero que en sus manuales fue desarrollando el trasfondo de la mitología de Star Wars, con su cronología, sus planetas, sus razas, etcétera, hasta convertirse casi en una biblia para esa generación de fanáticos. Pero como no hubo Star Wars en los cines, la franquicia tendió a desvanecerse en la conciencia popular... lo que iba a llevar al mayor de los quiebres generacionales en la franquicia.

Después de varios años en los cuales George Lucas dio la lata acerca de si venían nuevas películas o no, finalmente en 1.999 arribó La amenaza fantasma a los cines. Todos recordamos el escándalo que significó eso, en particular por el tono deliberadamente infantil que tenía la película, además de algunas discutibles decisiones de narrativa, guión y actuación. Lo interesante es que fue la película más taquillera de 1.999, sobre 900 millones de dólares de recaudación en un tiempo en el cual apenas tres películas habían pasado esa barrera (Parque Jurásico, El Rey León, y Titanic), y además recaudó casi una vez y media lo que la segunda película más taquillera, que fue El sexto sentido. Y por supuesto, fue la película más taquillera de Star Wars hasta esa fecha, lo que hace vivo contraste con el abucheo generalizado que recibió por una parte importante de la platea. La única respuesta a esta aparente contradicción es que mucha de la gente que pagó su entrada, o eran fanáticos de la Trilogía Original que vieron ésta en los cines, o fanáticos más jóvenes que crecieron amando a la franquicia a través de su Universo Expandido, y que se encontraron con algo que no respondía a sus expectativas. En mi opinión estrictamente personal, recuerdo bien la profunda decepción que significó para mí haberla visto en el cine en su día, aunque yo nunca fui realmente fanático de Star Wars para empezar; con todo, mi opinión hacia La amenaza fantasma ha mejorado un resto, y aunque sigue resultándome aburrida en algunos tramos, ahora sí le veo algunas virtudes que en su minuto no llegué a sopesar. Por cierto: La amenaza fantasma resultó ser la más rentable película de la Trilogía Precuela, y su marca dentro de la franquicia sólo fue batida con El despertar de la Fuerza en 2.015...

La cuestión es que para la Trilogía Precuela, George Lucas repitió el esquema que había funcionado para la Trilogía Original. Es decir, una primera película introductoria de tono más ligero y aventurero, en el cual su protagonista es todavía inocente e inmaduro, que ve el mundo en términos de la gran aventura por vivir, seguido de dos películas en donde vemos como el protagonista empieza a ser tentado por el Lado Oscuro y afronta un proceso de degradación espiritual. La diferencia, por supuesto, radica en que Luke Skywalker conseguía salirse de esa espiral de desintegración espiritual para renacer como un adulto y un caballero jedi, mientras que Anakin Skywalker no conseguía salirse de ahí y acababa convertido en Darth Vader. Pero por supuesto, en 1.999 no entendíamos el plan de George Lucas para la Trilogía Precuela, y por lo tanto, el público que esperaba otra El Imperio contraataca en términos de oscuridad y dramatismo, salió hondamente decepcionado. A mí no me miren, yo me esperaba otra La guerra de las galaxias, si me preguntan; pero también salí decepcionado.

Esto significa que hoy en día, a cuarenta años de la franquicia original, existen dos grandes grupos de fanáticos de Star Wars. Los primeros, podemos llamarlos la vieja guardia, vienen desde las filas de la Generación X, o bien entre los más tempranos Generación Y o millennials, y fueron reclutados a través de la Trilogía Original. Para ellos, la Trilogía Original es la culminación de la saga, y todo lo que vino después es cuesta abajo y sin frenos, una comercialización e infantilización de una saga que consiguió superar sus humildes orígenes como divertimento popular para transformarse en una profunda y oscura reflexión existencial. Los segundos, podemos llamarlos la nueva sangre, vienen desde las filas de la Generación Y o millennials, más algunos tempranos miembros de la Generación Z, y fueron reclutados a través de la Trilogía Precuela. Para ellos, la Trilogía Original es algo viejuno, de la época dinosáurica de sus padres, mientras que la Trilogía Precuela es una mejora porque tiene un ritmo más rápido, es menos pretenciosa, y tiene en Anakin Skywalker un protagonista más oscuro y menos ñoño que Luke Skywalker. Para la vieja guardia, Star Wars es Darth Vader como villano trágico, Luke Skywalker, el Emperador en su trono, la Estrella de la Muerte y los ewoks (aunque sea para odiarlos). Para la nueva sangre, Star Wars es Anakin Skywalker, Padme Amidala, la República, las Guerras Clones y Jar Jar Binks (aunque sea para odiarlo).


Lo interesante del caso es que esta manera de afrontar el universo de Star Wars nació un poco por accidente. Las historias difieren al respecto porque el propio George Lucas ha ido en zigzag respecto de la misma en sus declaraciones. Pero lo que más o menos en concreto puede sacarse, es lo siguiente: Star Wars nació cuando George Lucas no pudo hacerse con los derechos para adaptar Flash Gordon en el cine, y en respuesta, decidió crear su propia Space Opera original. Como le fue metiendo cada vez más elementos, decidió centrarse en una historia particular dentro de ese universo de Space Opera, la cual rodó como La guerra de las galaxias. Pero la existencia del resto de otros elementos le hizo concebir la historia como una saga en varias generaciones, por lo que tirando de ese material original, a la hora de rodar más películas después de la Trilogía Original, se decantó por una Trilogía Precuela. La propia idea de que La guerra de las galaxias fuera el episodio IV de su franquicia en vez del primero, en realidad fue una adición posterior al estreno de 1.977, oficializada recién cuando El Imperio contraataca fue presentada como el episodio V; y el concepto básico era imitar la estructura episódica de las seriales dominicales de la infancia de Lucas. Esto se ve incluso en los carteles originales, las famosas letras que se pierden en el espacio, que son imitadas de manera palmaria desde el serial Flash Gordon conquista el universo, de 1.940; así, el cartel informativo en La guerra de las galaxias hace las veces de resumen de un episodio anterior de la serial, que no hemos visto porque, lógicamente, no se había rodado. Hasta Rogue One, por lo menos, pero eso fue treinta y nueve años después, y ya con Lucas fuera del escenario... pero eso es otra historia.

Esta concatenación de circunstancias llevó a que en 1.999, lo que se estrenara fue una Trilogía Precuela, y esto tuvo un efecto en la audiencia. La vieja guardia esperaba que la Trilogía Precuela fuera para ellos, o sea, películas oscuras y adultas narrando la caída de Anakin Skywalker y su conversión en Darth Vader. Pero George Lucas deliberadamente vendió la Trilogía Precuela a la nueva generación, a los niños de 1.999, adoptando un tono infantil que fue muy bien recibido por los niños, justamente. Lo que originó un segundo boom de Star Wars en donde vimos no solo las tres películas de la Trilogía Precuela, sino también una nueva explosión del Universo Expandido, incluyendo las series de animación. El punto es que el universo de la Trilogía Original fue dejado casi por completo de lado, para centrarse en ese mismo universo pero el de veinte a treinta años antes, el de la Trilogía Precuela, que es el universo en el cual crecieron los niños de la nueva sangre. Asegurando así la supervivencia de Star Wars, cuando parecía que iba a transformarse en un fósil cadavérico, similar a como en ese tiempo lo era la Música Disco, grande en la década de 1.970 pero objeto de nostalgia o irrisión, a según, en la temprana década de 2.000.

Lo que nos lleva de cabeza al tercer boom de Star Wars, el que se está viviendo en la actualidad. Todos sabemos que George Lucas terminó hasta más arriba del paracaídas con las críticas, y decidió vender Lucasfilms a la Disney por unos simplecitos 4.000 millones de dólares, en 2.012. Y la Disney se puso por la labor, y engendró todo un plan de nuevas películas. A inicios de 2.017 hemos visto dos de ellas, que son El despertar de la Fuerza y Rogue One, y... resulta curioso observar que estamos observando un tercer relevo generacional, pero ahora acompañado de saludos a las dos viejas guardias que existen, la de la Trilogía Original y la de la Trilogía Precuela.


Partamos por El despertar de la Fuerza, que es un caso muy curioso. Para reactivar a Star Wars en los cines, parecía obvio irse a la segura, y lanzar el Episodio VII. Por supuesto, añadimos una tercera generación a las dos que ya habíamos visto, la de Anakin Skywalker y la de Luke Skywalker, y describimos los eventos que suceden veinte a treinta años después de la Trilogía Original. Esta vez fue la segunda generación de fanáticos de Star Wars, la que creció con la Trilogía Precuela, la que le dio a El despertar de la Fuerza el mismo trato que ellos recibieron por parte de la vieja guardia en 1.999, calificando a la película de vacía, infantil, etcétera, y me atrevería a decir que son el grueso de quienes despotricaron contra ella en Internet. Los fanáticos de la vieja guardia por su parte, parecen haberla recibido algo mejor, aunque sea por el factor nostalgia. Y además, tuvo la virtud de propulsar el potencial nacimiento de una tercera generación de fanáticos de Star Wars, cuando los fanáticos de la vieja guardia, ahora respetables padres de familia, además de ir ellos mismos al cine, llevaron a sus hijos. Para los que nacieron entre 2.000 y 2.010, y sus padres los llevaron al cine a ver El despertar de la Fuerza, esta película acabará teniendo un valor similar a La amenaza fantasma para los fanáticos nacidos entre 1.985 y 1.995, o La guerra de las galaxias para los fanáticos nacidos entre 1.965 y 1.975: o sea, la película de fantasía cósmica infantil con la cual iniciarse en el universo de Star Wars. Aunque quizás un poco menos, porque en 1.977 no había nada parecido a Star Wars, y en 1.999 había muy poco, mientras que ahora el cine de franquicias hace nata allá afuera, de manera que no parece que El despertar de la Fuerza llegue a ser igual de icónica.

Y luego vino Rogue One, que fue mucho mejor recibida... porque es una película de Star Wars más oscura, en la vena de El Imperio contraataca. La vieja guardia, feliz porque por fin teníamos una película de regreso en la generación que es la suya, la de Luke Skywalker; Rogue One de hecho funciona perfectamente como el episodio perdido que es reseñado en el PREVIOUSLY ON de La guerra de las galaxias de 1.977. Pero lo interesante es lo sucedido con la siguiente generación, la que creció con la Trilogía Precuela. Porque en el intertanto, ellos también crecieron, y si la vieron de niños se han hecho adolescentes, y si la vieron de adolescentes se han hecho adultos. Para ellos, Rogue One es una película adecuada porque es más oscura y adulta, y además, es la primera vez que ven en el cine sucesos que se enmarcan en la generación inmediatamente posterior a la Trilogía Precuela, y por lo tanto, contesta la pregunta típica de todo fanático: ¿y qué pasó después? La distancia de tiempo que hay, dentro del universo de Star Wars, entre la Trilogía Precuela y Rogue One, es más o menos la misma distancia de tiempo en que han crecido esos fanáticos, que por lo tanto, pueden sentir que la franquicia ha crecido con ellos. Es la misma razón que, predicábamos acá en la Guillermocracia, podría estar tras el éxito de Deadpool y Logan, y la que podría significar el principio del fin para el Universo Cinemático Marvel, que hasta el minuto se ha rehusado a crecer con su audiencia primaria.

Así es que, parte importante del secreto de la supervivencia de Star Wars como franquicia, puede tener que ver simplemente con una adecuada administración de los tiempos, y del reclutamiento de nuevos cuadros entre los infantes impresionables de su tiempo. La guerra de las galaxias lo hizo con una generación completa en 1.977. La amenaza fantasma repitió la hazaña con la generación inmediatamente siguiente en 1.999, y lo hizo desligándose del universo original yendo hacia el pasado, o sea, hacia tiempos más inocentes, aunque alienándose con ello a parte de los fanáticos antiguos. Y por último, El despertar de la Fuerza parece estar haciendo lo mismo, pero ahora con la venia de los fanáticos más antiguos, mientras que Rogue One ha cumplido con satisfacer a ambos grupos de fanáticos hasta ahora enfrentados acerca de cuál trilogía de Star Wars es la mejor, si la Original o la Precuela. Por supuesto, esto es una historia abierta. Este posteo va en atención a los cuarenta años de Star Wars, y sólo la Fuerza sabe en dónde estará la franquicia en algunos años más. Por lo pronto, el plan de la Disney de inundar los cines con una película de Star Wars cada año, va en contra de todas las políticas de parsimonia implementadas por George Lucas en su tiempo, y que tanto hicieron por crear un halo de mística en torno a la franquicia; lo poco gusta, pero lo mucho cansa, después de todo. Por otra parte, la Disney no se iba a gastar 4.000 millones de dólares en Star Wars sólo para dejarla cogiendo herrumbre en un cajón. ¿Irá a perecer ahora Star Wars por sobreexplotación? ¿Conseguirá mantenerse vigente en un universo fílmico hoy por hoy plagado de franquicias rivales contra las cuales competir? ¿Acabará, irónicamente, siguiendo el mismo camino que llevó a la implosión de Star Trek en el paso de los siglos XX a XXI? El tiempo, y las generaciones, lo dirán.


3 comentarios:

Pascual Medina dijo...

El tema no esta si explotara por la producción de material fílmico. El verdadero dilema es si Disney podrá expandir el universo sin ofender a las 4 generaciones que posee la franquicia (si tenemos en cuenta a los fanáticos de los cómics) y que si quisieran le darían la espalda.esto puede tener consecuencias.

murinus2009 dijo...

Es una buena pregunta la que planteas, Guillermo, yo creo que todo depende de como le vaya...
Al episodio VIII Los Ultimos Jedis y...
Al Spin Off de Han Solo.
Quedar como James Bond es otra posibilidad: sacar alguna cinta de vez en cuando, sin tanto alboroto, pero con una buena base de fanáticos que la mantengan rentable.
Volverse como Star Treek también es posible, un Universo de Nicho, después de todo ya alguien fundo la religión Jedi y el día de Star Wars: 4 de mayo.

Gaby Fonseca dijo...

No tengo mas de 20, pero me considero de la generacion de la Trilogia Original. Son las originales pues, el principio y el fin.. lo demas, como bien dices, solo son continuaciones para seguir explotandolo, y estoy muy de acuerdo con lo que dices de que se supo mantener esos tiempos, pero ahora con Disney, yo solo veo como van a deformar y flanderizar al universo de Star Wars :/

Y algo en lo que no estoy de acuerdo y me hace pensar en abandonar seriamente este blog... por que odias a los Ewoks?!!?! hay alguien que puede hacerlo enserio?! :(

Y murinus2009 esa opcion de James Bond, no lo se xD siento que es como una serie zombie o algo asi, solo sacan una nueva con un actor nuevo y esta bien, pero las demas estan meh, no veo donde esta la inovacion con esas peliculas, ojala ni de broma le pase eso a Star Wars.

Saluditos Sr. Guillermo y murinus2009

Saluditos

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

Related Posts with Thumbnails