¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

No lo olvides. Durante Abril y Mayo está abierta la votación para que ayudes a decidir sobre el argumento y características de la blogoserie a la carta que estamos planeando publicar acá en la Guillermocracia. Vota en la parte inferior de esta página, o bien, pincha el enlace para mayores detalles.
- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

jueves, 25 de mayo de 2017

Las generaciones de Star Wars.


Hace cuarenta años exactos y cabales, el 25 de Mayo de 1.977, el mundo asistió a una revolución cultural. Ese día llegó a las pantallas una peliculilla de un infragénero fílmico, cual es la Ciencia Ficción, que fue estrenada por los cines a desgana, casi obligados porque la Fox, que distribuía la película, la había vendido en un paquete doble con un estreno altamente anticipado, llamado Más allá de la medianoche, y de alguna manera debían amortizar la inversión, porque la gran película iba a estrenarse dos semanas después de esa peliculilla de serie B con marcianitos y naves espaciales. De manera que, a la espera de llenarse groseramente los bolsillos con Más allá de la medianoche, le dieron salida a esa cosilla poca llamada La guerra de las galaxias, que de buen seguro iba a durar quizás una semana en cartelera, con suerte, porque quién se iba a interesar en ver esa película tontorrona e infantil. Y todos sabemos cómo resultó eso. ¿Qué película es ésa, Más allá de la medianoche? Exacto.

La guerra de las galaxias tuvo la santa virtud de poner todo el cine de cabeza. Durante la década de 1.970, el cine era algo serio, solemne, artístico y con mucha sensibilidad social. La guerra de las galaxias, por el contrario, era divertimento puro y duro, desvergonzada en sus referencias pulps, de narrativa muy directa, y fantasía escapista a la vena. Era lo que la gente necesitaba, en una década de oscuridad y alienación marcada por Watergate, la Crisis del Petróleo de 1.973, y en Latinoamérica, por medio continente cubierto por la sombra de gobiernos con uniformes, medallas y cadáveres. Pero fue más allá. Si Tiburón había inventado la moderna industria del blockbuster un poco de chiripa, La guerra de las galaxias le dio forma a la misma, la industrializó, y convirtió el cine de franquicias en el sello por el cual se ha regido el cine comercial durante cuatro décadas, casi medio siglo completo.

Pero lo realmente interesante, es que Star Wars ha atravesado por épocas de popularidad y remisión. Fue un fenómeno cultural en su primera década, hasta que parodias como ¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio de Mel Brooks en 1.987 probaron que la ola ya había reventado. Luego, más allá de los círculos frikis que se viciaron con el juego de rol y el Universo Expandido, en cierta medida Star Wars remitió de la cultura popular, y empezó a ser visto como una especie de reliquia de la década de 1.970. Pero luego vino el anuncio de la Trilogía Precuela, y ocurrió lo que nadie esperaba: el mundo enloqueció. Hablamos de un 1.999 en el cual el futuro del cine parecía ir por el camino de Matrix y el Cyberpunk, subgénero de la Ciencia Ficción que ya era noticias viejas en el mundillo, pero que no había calado en la conciencia popular. A casi dos décadas de eso, Matrix es la franquicia que yace enterrada, aunque en el cine se han visto a muertos cargando ataúdes, así es que, quién sabe; mientras tanto, Star Wars sigue más viva que nunca. De todas maneras, Star Wars atravesó un bache cuando, terminada la Trilogía Precuela en 2.005, tendió a remitir un poco en la conciencia popular, aunque nuevamente sobreviviendo con buena salud en los círculos frikis, que ahora se viciaban con los videojuegos y series animadas de la franquicia.

La explicación tradicional del éxito radica en que Star Wars es mitología pura y dura. En cierto sentido, es una titanomaquia en la cual seres más grandes que la vida, representan el espíritu puro del Bien y el Mal. Por supuesto, en la franquicia reciben otro nombre: la Fuerza y el Lado Oscuro de la Fuerza, respectivamente. Pero nombres aparte, son el Bien y el Mal de toda la vida. Las películas en general tienen el acierto de introducir algo de filosofía al tema, lo que pareciera darle un cierto calado, pero no tanta que sea difícil de seguir o tragar, o bien, que opaque lo realmente importante: las naves espaciales, los alienígenas pintorescos, y los duelos con sables láser. Ayuda que existe una dimensión cristiana en Star Wars, fundamentalmente en lo relativo al tema del pecado, la caída y la redención, pero todo al servicio de una cosmología de tintes más bien orientales, en la cual los caballeros jedi que usan la Fuerza tienen más en común con los santones de la India, los filósofos de la China o los samurais del Japón, que con los sacerdotes y caballeros templarios europeos.


No cabe duda de que estos elementos son parte de una coctelera que le confieren a Star Wars una fisonomía única y peculiar, dentro de lo que es el género más grande de la Space Opera o aventura espacial. Pero no creo que eso lo explique todo. Porque la historia del desarrollo de Star Wars como mitología moderna, es también la historia de un relevo generacional. En términos de cultura por generaciones, Star Wars es la creación de George Lucas, uno de los más tempranos Baby Boomers, tratando de emular las ficciones propias de la generación inmediatamente anterior, la Generación Silenciosa... pero que se transformó en una de las manifestaciones culturales más reconocibles en el mapa mental de los sucesores de los Baby Boomers, la Generación X. Podía haber sucedido que, justamente por haberse consolidado tanto entre la Generación X, Star Wars hubiera pasado de moda, pero de alguna manera se las arregló para reclutar entre sus filas a toda una nueva cohorte de fanáticos que venían ahora desde la llamada Generación Y, llamados también los millennials. Y ahora, pareciera estarse produciendo una nueva transición en la cual incluso la siguiente generación, los post millennials o la Generación Z, podrían estarse subiendo al carro. Esta es una hazaña muy singular, por supuesto, pero se explica a mi gusto por una situación muy simple: la estructura de Star Wars por trilogías, separadas por largas cantidades de tiempo en términos de fecha de estreno.

Volvamos en el tiempo a 1.977. En esa época, ya lo decíamos, la atmósfera cultural de Estados Unidos, y del resto del mundo occidental, se había enrarecido. Star Wars fue la bocanada de aire fresco que todo el mundo necesitaba para respirar un poco. Era ficción y era evasión, por supuesto, apenas una historia de malos muy malvados, y de héroes luchando contra lo imposible por la buena y noble causa del Bien. Y sin embargo, habían otras lecturas de por medio. La Trilogía Original era una interesante parábola acerca del poder del totalitarismo. La guerra de las galaxias nos muestra el totalitarismo como un agente externo, escenificado en la Estrella de la Muerte, la iconografía nazi de los stormtroopers, y el magnífico poder de Darth Vader. Las dos secuelas, El Imperio contraataca y El regreso del jedi, hincan el diente más hondo. En ellas se nos explica que el crecimiento del totalitarismo no viene únicamente de la fuerza bruta, sino que además es un proceso que seduce, carcome y consume la conciencia de los hombres libres hasta convertirlos en esclavos del sistema. En el que es quizás uno de los mejores diálogos de toda la Historia del Cine, Luke Skywalker le pregunta a Yoda: "¿Es el Lado Oscuro más fuerte?". Ante lo cual, Yoda replica: "No, no, no. Más rápido, más fácil, más seductor". Es un diálogo frecuentemente olvidado de la película, y con razón: golpea muy cerca respecto de mucha gente que hoy en día se convence de que lo único de valor en la vida es la carrera de ratas para llegar a ser el muerto más rico del cementerio. El argumento de El Imperio contraataca podrá ser una fantasía escapista, pero el trasfondo esconde una riqueza que no pasó desapercibida para los fanáticos.

Ahora bien, Star Wars era lo suficientemente ambigua como para permitir muchas posibles lecturas políticas. Desde la derecha, Star Wars era ante todo una parábola anticomunista. La Trilogía Original era así una versión espacial de un miedo atávico de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial: la conquista del bastión y arsenal de la libertad, por parte del malvado Imperio Soviético. La idea de la Estrella de la Muerte parece ser así un reflejo de la paranoia respecto a las armas que supuestamente estaría desarrollando la superciencia soviética, que tan bien parodió la película Doctor Insólito en 1.964, mientras que la iconografía totalitaria del Imperio sería una especie de versión espacial de las famosas paradas militares en la Plaza Roja de Moscú. No olvidemos que pocos años después, Ronald Reagan definió a la Unión Soviética lisa y llanamente como el Imperio del Mal, el mismo Ronald Reagan que cuando anunció sus planes para llevar la Guerra Fría al espacio vía la famosa Iniciativa de Defensa Estratégica, los mismos fueron llamados en tono de burla como Star Wars por parte de sus oponentes... sin que sus defensores parezcan haberse molestado demasiado.

Y sin embargo, desde la izquierda se leyó Star Wars en otro sentido. Para la mentalidad más liberal, el Imperio era en realidad Estados Unidos. George Lucas mismo declaró en alguna ocasión que Star Wars se trataba en realidad de Vietnam. O sea, la Rebelión sería el Vietcong, y el Imperio sería un Estados Unidos agresor e imperialista. En La guerra de las galaxias se menciona de pasada que el Emperador ha abolido el Senado de la República, y aunque esta idea no es explotada en la película misma, ya nos deja caer algo: el Imperio alguna vez fue una República... así como Estados Unidos es una República que, en algún minuto, podría caer en la trampa del totalitarismo y dejar de serlo, si es que eso no ocurrió ya en 2.016, por supuesto. El mensaje está incluso más marcado en El regreso del jedi, película en la cual los ewoks desempeñan el rol de los charlies. Esta mentalidad iba muy bien con los tardíos baby boomers y tempranos miembros de la Generación X que fueron el primer público de Star Wars, y que se criaron dentro de una mentalidad crítica respecto de Vietnam. En cierto sentido, La guerra de las galaxias le sirvió a Estados Unidos para purgar el traumático episodio de Vietnam, dos años después de la caída de Saigón, de una manera simbólica a través de una fantasía espacial, y un año antes de El francotirador, película que sí se atrevió a darle espacio a la vergüenza y humillación de Vietnam en el mapa mental de los cinéfilos de su época.


El hecho de que George Lucas fuera el amo y señor de Lucasfilm, la dueña de los derechos sobre Star Wars, tuvo una interesante consecuencia: no hubo más secuelas después de la Trilogía Original, por una buena cantidad de años. A diferencia por ejemplo de Star Trek, la franquicia que suele ser la amigable rival de Star Wars, y que engendró diez películas entre 1.979 y 2.002, Star Wars no volvió a los cines sino hasta década y media después, como no contemos los spin-offs de los ewoks (Caravana del valor, y La batalla por Endor), que no funcionaron bien en taquilla. Star Wars se difuminó un resto en la conciencia popular... pero al mismo tiempo, esto sirvió para arraigarla todavía más entre los frikis. En muchos sentidos, ser fanático de Star Wars reemplazó a ser fanático de Star Trek como seña de identidad friki. Ahí tienen por ejemplo las películas de Kevin Smith, plagadas de referencias a Star Wars, para demostrar el punto. En esa época, el Universo Expandido alcanzó nuevos niveles de desarrollo gracias a la saga del Imperio Oscuro en los cómics, o la Trilogía de Thrawn en las novelas. Además, salió el juego de rol de Star Wars, que como juego de rol no era particularmente memorable en mi opinión estrictamente personal, pero que en sus manuales fue desarrollando el trasfondo de la mitología de Star Wars, con su cronología, sus planetas, sus razas, etcétera, hasta convertirse casi en una biblia para esa generación de fanáticos. Pero como no hubo Star Wars en los cines, la franquicia tendió a desvanecerse en la conciencia popular... lo que iba a llevar al mayor de los quiebres generacionales en la franquicia.

Después de varios años en los cuales George Lucas dio la lata acerca de si venían nuevas películas o no, finalmente en 1.999 arribó La amenaza fantasma a los cines. Todos recordamos el escándalo que significó eso, en particular por el tono deliberadamente infantil que tenía la película, además de algunas discutibles decisiones de narrativa, guión y actuación. Lo interesante es que fue la película más taquillera de 1.999, sobre 900 millones de dólares de recaudación en un tiempo en el cual apenas tres películas habían pasado esa barrera (Parque Jurásico, El Rey León, y Titanic), y además recaudó casi una vez y media lo que la segunda película más taquillera, que fue El sexto sentido. Y por supuesto, fue la película más taquillera de Star Wars hasta esa fecha, lo que hace vivo contraste con el abucheo generalizado que recibió por una parte importante de la platea. La única respuesta a esta aparente contradicción es que mucha de la gente que pagó su entrada, o eran fanáticos de la Trilogía Original que vieron ésta en los cines, o fanáticos más jóvenes que crecieron amando a la franquicia a través de su Universo Expandido, y que se encontraron con algo que no respondía a sus expectativas. En mi opinión estrictamente personal, recuerdo bien la profunda decepción que significó para mí haberla visto en el cine en su día, aunque yo nunca fui realmente fanático de Star Wars para empezar; con todo, mi opinión hacia La amenaza fantasma ha mejorado un resto, y aunque sigue resultándome aburrida en algunos tramos, ahora sí le veo algunas virtudes que en su minuto no llegué a sopesar. Por cierto: La amenaza fantasma resultó ser la más rentable película de la Trilogía Precuela, y su marca dentro de la franquicia sólo fue batida con El despertar de la Fuerza en 2.015...

La cuestión es que para la Trilogía Precuela, George Lucas repitió el esquema que había funcionado para la Trilogía Original. Es decir, una primera película introductoria de tono más ligero y aventurero, en el cual su protagonista es todavía inocente e inmaduro, que ve el mundo en términos de la gran aventura por vivir, seguido de dos películas en donde vemos como el protagonista empieza a ser tentado por el Lado Oscuro y afronta un proceso de degradación espiritual. La diferencia, por supuesto, radica en que Luke Skywalker conseguía salirse de esa espiral de desintegración espiritual para renacer como un adulto y un caballero jedi, mientras que Anakin Skywalker no conseguía salirse de ahí y acababa convertido en Darth Vader. Pero por supuesto, en 1.999 no entendíamos el plan de George Lucas para la Trilogía Precuela, y por lo tanto, el público que esperaba otra El Imperio contraataca en términos de oscuridad y dramatismo, salió hondamente decepcionado. A mí no me miren, yo me esperaba otra La guerra de las galaxias, si me preguntan; pero también salí decepcionado.

Esto significa que hoy en día, a cuarenta años de la franquicia original, existen dos grandes grupos de fanáticos de Star Wars. Los primeros, podemos llamarlos la vieja guardia, vienen desde las filas de la Generación X, o bien entre los más tempranos Generación Y o millennials, y fueron reclutados a través de la Trilogía Original. Para ellos, la Trilogía Original es la culminación de la saga, y todo lo que vino después es cuesta abajo y sin frenos, una comercialización e infantilización de una saga que consiguió superar sus humildes orígenes como divertimento popular para transformarse en una profunda y oscura reflexión existencial. Los segundos, podemos llamarlos la nueva sangre, vienen desde las filas de la Generación Y o millennials, más algunos tempranos miembros de la Generación Z, y fueron reclutados a través de la Trilogía Precuela. Para ellos, la Trilogía Original es algo viejuno, de la época dinosáurica de sus padres, mientras que la Trilogía Precuela es una mejora porque tiene un ritmo más rápido, es menos pretenciosa, y tiene en Anakin Skywalker un protagonista más oscuro y menos ñoño que Luke Skywalker. Para la vieja guardia, Star Wars es Darth Vader como villano trágico, Luke Skywalker, el Emperador en su trono, la Estrella de la Muerte y los ewoks (aunque sea para odiarlos). Para la nueva sangre, Star Wars es Anakin Skywalker, Padme Amidala, la República, las Guerras Clones y Jar Jar Binks (aunque sea para odiarlo).


Lo interesante del caso es que esta manera de afrontar el universo de Star Wars nació un poco por accidente. Las historias difieren al respecto porque el propio George Lucas ha ido en zigzag respecto de la misma en sus declaraciones. Pero lo que más o menos en concreto puede sacarse, es lo siguiente: Star Wars nació cuando George Lucas no pudo hacerse con los derechos para adaptar Flash Gordon en el cine, y en respuesta, decidió crear su propia Space Opera original. Como le fue metiendo cada vez más elementos, decidió centrarse en una historia particular dentro de ese universo de Space Opera, la cual rodó como La guerra de las galaxias. Pero la existencia del resto de otros elementos le hizo concebir la historia como una saga en varias generaciones, por lo que tirando de ese material original, a la hora de rodar más películas después de la Trilogía Original, se decantó por una Trilogía Precuela. La propia idea de que La guerra de las galaxias fuera el episodio IV de su franquicia en vez del primero, en realidad fue una adición posterior al estreno de 1.977, oficializada recién cuando El Imperio contraataca fue presentada como el episodio V; y el concepto básico era imitar la estructura episódica de las seriales dominicales de la infancia de Lucas. Esto se ve incluso en los carteles originales, las famosas letras que se pierden en el espacio, que son imitadas de manera palmaria desde el serial Flash Gordon conquista el universo, de 1.940; así, el cartel informativo en La guerra de las galaxias hace las veces de resumen de un episodio anterior de la serial, que no hemos visto porque, lógicamente, no se había rodado. Hasta Rogue One, por lo menos, pero eso fue treinta y nueve años después, y ya con Lucas fuera del escenario... pero eso es otra historia.

Esta concatenación de circunstancias llevó a que en 1.999, lo que se estrenara fue una Trilogía Precuela, y esto tuvo un efecto en la audiencia. La vieja guardia esperaba que la Trilogía Precuela fuera para ellos, o sea, películas oscuras y adultas narrando la caída de Anakin Skywalker y su conversión en Darth Vader. Pero George Lucas deliberadamente vendió la Trilogía Precuela a la nueva generación, a los niños de 1.999, adoptando un tono infantil que fue muy bien recibido por los niños, justamente. Lo que originó un segundo boom de Star Wars en donde vimos no solo las tres películas de la Trilogía Precuela, sino también una nueva explosión del Universo Expandido, incluyendo las series de animación. El punto es que el universo de la Trilogía Original fue dejado casi por completo de lado, para centrarse en ese mismo universo pero el de veinte a treinta años antes, el de la Trilogía Precuela, que es el universo en el cual crecieron los niños de la nueva sangre. Asegurando así la supervivencia de Star Wars, cuando parecía que iba a transformarse en un fósil cadavérico, similar a como en ese tiempo lo era la Música Disco, grande en la década de 1.970 pero objeto de nostalgia o irrisión, a según, en la temprana década de 2.000.

Lo que nos lleva de cabeza al tercer boom de Star Wars, el que se está viviendo en la actualidad. Todos sabemos que George Lucas terminó hasta más arriba del paracaídas con las críticas, y decidió vender Lucasfilms a la Disney por unos simplecitos 4.000 millones de dólares, en 2.012. Y la Disney se puso por la labor, y engendró todo un plan de nuevas películas. A inicios de 2.017 hemos visto dos de ellas, que son El despertar de la Fuerza y Rogue One, y... resulta curioso observar que estamos observando un tercer relevo generacional, pero ahora acompañado de saludos a las dos viejas guardias que existen, la de la Trilogía Original y la de la Trilogía Precuela.


Partamos por El despertar de la Fuerza, que es un caso muy curioso. Para reactivar a Star Wars en los cines, parecía obvio irse a la segura, y lanzar el Episodio VII. Por supuesto, añadimos una tercera generación a las dos que ya habíamos visto, la de Anakin Skywalker y la de Luke Skywalker, y describimos los eventos que suceden veinte a treinta años después de la Trilogía Original. Esta vez fue la segunda generación de fanáticos de Star Wars, la que creció con la Trilogía Precuela, la que le dio a El despertar de la Fuerza el mismo trato que ellos recibieron por parte de la vieja guardia en 1.999, calificando a la película de vacía, infantil, etcétera, y me atrevería a decir que son el grueso de quienes despotricaron contra ella en Internet. Los fanáticos de la vieja guardia por su parte, parecen haberla recibido algo mejor, aunque sea por el factor nostalgia. Y además, tuvo la virtud de propulsar el potencial nacimiento de una tercera generación de fanáticos de Star Wars, cuando los fanáticos de la vieja guardia, ahora respetables padres de familia, además de ir ellos mismos al cine, llevaron a sus hijos. Para los que nacieron entre 2.000 y 2.010, y sus padres los llevaron al cine a ver El despertar de la Fuerza, esta película acabará teniendo un valor similar a La amenaza fantasma para los fanáticos nacidos entre 1.985 y 1.995, o La guerra de las galaxias para los fanáticos nacidos entre 1.965 y 1.975: o sea, la película de fantasía cósmica infantil con la cual iniciarse en el universo de Star Wars. Aunque quizás un poco menos, porque en 1.977 no había nada parecido a Star Wars, y en 1.999 había muy poco, mientras que ahora el cine de franquicias hace nata allá afuera, de manera que no parece que El despertar de la Fuerza llegue a ser igual de icónica.

Y luego vino Rogue One, que fue mucho mejor recibida... porque es una película de Star Wars más oscura, en la vena de El Imperio contraataca. La vieja guardia, feliz porque por fin teníamos una película de regreso en la generación que es la suya, la de Luke Skywalker; Rogue One de hecho funciona perfectamente como el episodio perdido que es reseñado en el PREVIOUSLY ON de La guerra de las galaxias de 1.977. Pero lo interesante es lo sucedido con la siguiente generación, la que creció con la Trilogía Precuela. Porque en el intertanto, ellos también crecieron, y si la vieron de niños se han hecho adolescentes, y si la vieron de adolescentes se han hecho adultos. Para ellos, Rogue One es una película adecuada porque es más oscura y adulta, y además, es la primera vez que ven en el cine sucesos que se enmarcan en la generación inmediatamente posterior a la Trilogía Precuela, y por lo tanto, contesta la pregunta típica de todo fanático: ¿y qué pasó después? La distancia de tiempo que hay, dentro del universo de Star Wars, entre la Trilogía Precuela y Rogue One, es más o menos la misma distancia de tiempo en que han crecido esos fanáticos, que por lo tanto, pueden sentir que la franquicia ha crecido con ellos. Es la misma razón que, predicábamos acá en la Guillermocracia, podría estar tras el éxito de Deadpool y Logan, y la que podría significar el principio del fin para el Universo Cinemático Marvel, que hasta el minuto se ha rehusado a crecer con su audiencia primaria.

Así es que, parte importante del secreto de la supervivencia de Star Wars como franquicia, puede tener que ver simplemente con una adecuada administración de los tiempos, y del reclutamiento de nuevos cuadros entre los infantes impresionables de su tiempo. La guerra de las galaxias lo hizo con una generación completa en 1.977. La amenaza fantasma repitió la hazaña con la generación inmediatamente siguiente en 1.999, y lo hizo desligándose del universo original yendo hacia el pasado, o sea, hacia tiempos más inocentes, aunque alienándose con ello a parte de los fanáticos antiguos. Y por último, El despertar de la Fuerza parece estar haciendo lo mismo, pero ahora con la venia de los fanáticos más antiguos, mientras que Rogue One ha cumplido con satisfacer a ambos grupos de fanáticos hasta ahora enfrentados acerca de cuál trilogía de Star Wars es la mejor, si la Original o la Precuela. Por supuesto, esto es una historia abierta. Este posteo va en atención a los cuarenta años de Star Wars, y sólo la Fuerza sabe en dónde estará la franquicia en algunos años más. Por lo pronto, el plan de la Disney de inundar los cines con una película de Star Wars cada año, va en contra de todas las políticas de parsimonia implementadas por George Lucas en su tiempo, y que tanto hicieron por crear un halo de mística en torno a la franquicia; lo poco gusta, pero lo mucho cansa, después de todo. Por otra parte, la Disney no se iba a gastar 4.000 millones de dólares en Star Wars sólo para dejarla cogiendo herrumbre en un cajón. ¿Irá a perecer ahora Star Wars por sobreexplotación? ¿Conseguirá mantenerse vigente en un universo fílmico hoy por hoy plagado de franquicias rivales contra las cuales competir? ¿Acabará, irónicamente, siguiendo el mismo camino que llevó a la implosión de Star Trek en el paso de los siglos XX a XXI? El tiempo, y las generaciones, lo dirán.


miércoles, 24 de mayo de 2017

2.016: El año de las Summer Bomb Busters (7 de 9).


Y hemos llegado hasta Agosto, el mes en el cual solemos encontrarnos con la cola de la temporada de blockbusters. Es un poco lo mismo que Marzo y Abril: los grandes estudios envían a Agosto esas películas que tienen algún potencial para funcionar en taquilla, pero no tanto para competir de mano a mano con los blockbusters que sí están vendidos de antemano, sea por pertenecer a la franquicia de tus amores, o sea por la desorbitada campaña publicitaria. Y éste fue el destino natural de un intento por rodar el remake de un bienamado clásico del cine, por más que ahora en la actualidad tratan de disimularlo diciendo que es "una nueva adaptación de la novela original", etcétera. Que si hubiera funcionado, a lo mejor hubiera engendrado secuelas y por tanto contado como un reboot. Pero no sucedió. Es hora entonces de ir a...

25.- Ben Hur (Ben-Hur).
  • Estreno en Estados Unidos: 19 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 100 millones de dólares.
  • Recaudación total: 95 millones de dólares.
Y seguimos con Agosto, el mes al cual van a parar varias películas pensadas originalmente con vocación de reventar las taquillas, pero luego, cuando la película ya está en rodaje o post producción y empiezan a despedir un aroma cadavérico surgir las dudas acerca de cómo funcionará, deciden mandarla al mes de inicio de clases en el Hemisferio Norte, para agarrar a los escolares que ya no están de vacaciones y por tanto tienen menos tiempo libre, pero antes de los días con sobrecarga de tareas. En cuanto a Ben Hur... Debe admirarse lo voluntarioso de algunas personas para sacar adelante proyectos que están fracasados desde la casilla uno, y hundirse con gloria y honor dentro de su barco. La novela publicada por Lewis Wallace en el siglo XIX fue uno de los mayores superventas en la historia de Estados Unidos y un clásico infantil o juvenil... pero hoy en día no calienta a demasiada gente que digamos. Los niños prefieren al brujo satánico Harry Potter que al piadoso Ben Hur, constructor de las catacumbas para primeros cristianos en Roma, para que nos entendamos. Aún así, la novela ha sido adaptada varias veces, incluyendo el teatro, dos versiones mudas en 1.907 y 1.925, y una animada de 2.003. Y además está el clásico cinematográfico de 1.959, que se llevó once premios Oscar para la casa. ¿Quién iba a querer ver entonces una nueva versión para el cine? La vieja guardia iba a quedarse con el clásico de 1.959, a las nuevas generaciones el personaje les suda, y la pequeña base de público cristiano que podría entusiasmarse, ya había tenido lo suyo con Resucitado a comienzos de año, y además no es un sector de taquilla tan grande como podría pensarse. Si a eso le sumamos una película bastante desmayada, que no está mal pero tampoco es para tirar cohetes, lo que tenemos es el fiasco de taquilla que salió. Y con esto, se hace más difícil la posibilidad de volver a ver en un rol protagónico a Jack Huston, nieto del venerable John Huston, que no parece haber heredado el talento actoral de su bisabuelo Walter Huston o de su tía Anjelica Huston, y que ya venía de otro fiasco de 2.016 que reseñábamos aquí, cual es Orgullo y prejuicio y zombis. Por cierto, hay que tener pelotas de concreto armado y a prueba de golpes para llamar a la dirección a Timur Bekmambetov, que en Hollywood había dirigido... Wanted, y Abraham Lincoln cazador de vampiros. Un fracaso de taquilla tan triste como merecido. Por cierto, ese fatal 19 de Agosto se estrenó otro fracaso de taquilla más... al cual vamos ahora.

26.- Kubo y la búsqueda del samurai (Kubo and the Two Strings).
  • Estreno en Estados Unidos: 19 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 60 millones de dólares.
  • Recaudación total: 74 millones de dólares.
Dicho con toda la falta de respeto que me merecen los Premios Oscares y su vocinglerío de circo, su corrección política y su espíritu reaccionario... Zootopía no se merecía el Oscar a la Mejor Película Animada. No me malentiendan. Zootopía es una película excelente, de lo mejor estrenado en 2.016, quedó entre las diez más taquilleras del año, y muy bien merecido que se lo tiene. Pero entre las candidatas a Mejor Película Animada había una incluso mejor: Kubo y la búsqueda del samurai. Una película que incide en el viejo tema del niño que emprende un viaje para descubrir sus orígenes, a través del cual madurará y se hará hombre, pero contado de una manera muy entrañable, con evidentes inspiraciones japonesas que constituyen un enorme homenaje a la cultura nipona, y con algunos de los efectos especiales más creativos y asombrosos que hemos visto en una película animada jamás. Compárese por ejemplo el derroche de creatividad visual y narrativa de Kubo y la búsqueda del samurai, con otra película de ambientación histórica y exótica sobre personaje juvenil embarcado en una búsqueda entre seres divinos, pero ejecutada de una manera mucho más predecible, cliché e incluso tediosa, como es Moana, y se verá la diferencia. Pero, ¡ay!, el mundo no es justo, ya lo sabemos, y Kubo y la búsqueda del samurai no sólo se quedó sin su Oscar aunque estaba candidateada, víctima de una Academia demasiado empeñada en jugar a la segura con los premios, sino que además se comió un importantísimo fracaso de taquilla. Cuando se trata de un gran estudio hollywoodense que rueda un bodrio mugriento de 200 millones de dólares y se lleva una explosión de petardos para la casa, nos reimos a mandíbula batiente mientras recordamos que así caen los poderosos, víctimas de su ceguera y arrogancia. Pero cuando le toca a un estudio pequeño, que no le hace daño a nadie, que lucha a brazo partido por sobrevivir y seguir sacando películas con un sello artístico propio, que estrena películas animadas sin doblegarse a la ñoñería de que deben ser sosas porque son para niños, que en cada estreno se juega su continuidad financiera, que rueda una película que es una de las mejores joyas animadas de una década en que hemos visto el declive imparable de Pixar, y su recompensa es este batacazo... esas cosas duelen. Hace poco se supo que Travis Knight, el director de esta película, aceptó el encargo de dirigir el spin-off de Transformers que protagonizará Bumblebee. Lo más seguro, considerando las características de estas franquicias, es que al final acabe siendo un paniaguado que haga lo mejor posible con las usualmente contradictorias y estúpidas instrucciones que lleguen desde más arriba. Pero yo no lo culpo. Si así está la cosa, entonces habrá que sobrevivir y allegar dinero mientras tanto. Esperemos que sea un encargo de emergencia hecho para reunir dinero y poder regresar después al arte de verdad, en vez de una rendición definitiva y la despedida de otro artista que cambió la creatividad por una vida de fiestas de asado y bikinis entre la gente falsa y plástica de Hollywood.

27.- Manos de piedra (Hands of Stone).
  • Estreno en Estados Unidos: 26 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 20 millones de dólares.
  • Recaudación total: 5 millones de dólares.
Las películas de deportes por regla general son difíciles de vender. En primer lugar, si el espectador no es fanático del deporte en cuestión, cabe la posibilidad de que las fazañas y fechos del protagonista le resbalen. Si además de eso no es una película de ficción, sino que está basada en un personaje real, tanto más difícil, porque el reclamo es ver en imágenes la biografía de alguien que posiblemente el espectador no conozca. En este caso hablamos de un boxeador panameño llamado Roberto Durán, que en la ficción fue interpretado por Edgar Ramírez, un actor que siempre ha vagado de secundario en secundario; ésta podría haber sido su oportunidad, pero... lo ya dicho. Película de deportes. Difíciles de vender. Fiasco de taquilla en 2.016, si por algo la incluimos en esta serie de posteos después de todo. Este biopic tuvo un camino más o menos largo: fue rodado en Panamá entre 2.013 y 2.014. Al final, los derechos fueron vendidos a The Weinstein Company, la distribuidora famosa por su implacable política de cacería de Oscares, que ya en 2.016 había tenido que encajar un gancho al hígado con la derrota por K.O. de La venganza de Jane, como ya comentamos en su minuto en esta serie de posteos. Fue exhibida en Cannes con éxito total, pero después, la película se desinfló. La crítica la saludó un poco aquí y un poco allá, y el público lisa y llanamente le dio la espalda. Y no es que la competencia fuera demasiado dura. En Estados Unidos fue estrenada el mismo día que El especialista: Resurrección, el vehículo de lucimiento para Jason Statham y Jessica Alba, de la cual ya comentamos en esta serie de posteos que no fue un fracaso, pero tampoco tuvo un paso tan brillante por la cartelera, y además que No respires, el thriller de bajo presupuesto con el villano de Avatar en el rol antagónico. Y aún así, Manos de piedra se las arregló para irse a la lona en la taquilla. Decimosexta en la taquilla, en su primer fin de semana de estreno. Vigésima en la taquilla, en el fin de semana siguiente. Y como me ponen el chiste fácil a tiro aquí, no lo voy a desperdiciar: esta película de boxeadores recibió una golpiza y perdió por K.O. En fin, habían anunciado para finales de 2.017 la secuela de Creed, habrá que ver cómo funciona eso...

28.- La luz entre los océanos (The Light Between Oceans).
  • Estreno en Estados Unidos: 2 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 20 millones de dólares.
  • Recaudación total: 24 millones de dólares.
Recuerdo haber visto el trailer. Película romántica pastelosa de época, me dije a mí mismo. Carne de treinteañera frustrada. Pero considerando que es finales de año, que debemos hacer tiempo hasta la traca de estrenos de Navidad, qué tan mal puede estar la cosa, a lo mejor incluso termino viéndola... y salen con el bebé. Porque de eso va la película: a comienzos del siglo XX, un guardafaros y una chica con los inevitables dramones de su pasado, se encuentran un bebé y, contra las regulaciones establecidas, deciden criarlo juntos. O algo así. No es que me importe demasiado. La película se basó en una novela de 2.012, y que no se diga que faltó entusiasmo. El protagonista es Michael Fassbender, que se supone es uno de los nombres más candentes de la industria fílmica por estos días, aunque 2.016 no fue su año: volvió a interpretar a Magneto en X-Men: Apocalipsis, que ya comentábamos la decepción que fue, luego actuó acá, y remató el año con todavía otro fracaso de taquilla más sobre el cual ya hablaremos aunque ustedes ya lo intuyen si saben de videojuegos, por lo que algo me dice que durante 2.017 va a tener que cobrar un poquito menos por cada película en la que aparezca... La protagonista por su parte es Alicia Vikander, al tope de las listas con Ex machina primero y La chica danesa después, y a punto de enfundarse las ropitas de Lara Croft, ahora que en los videojuegos y correspondientes adaptaciones cinematográficas hay que rebajarle el busto a las protagonistas para que las chicas de la audiencia no se sientan mal consigo mismas, las pobrecitas. El caso es que La luz entre los océanos se estrenó, y... se fue directo al fondo del océano. Con lo que uno va concluyendo que nadie tiene idea de lo que quieren las mujeres. A inicios de año ruedan una adaptación cacharrienta y filofriki de Orgullo y prejuicio, la Orgullo y prejuicio y zombis que mencionábamos antes en esta serie de posteos, y la película fracasa, y ahora estrenan para ellas un dramón romántico de época como las de toda la vida, como los que las mujeres siempre han querido ver cuando andan sensibles, y también fracasa. No quieren lo tradicional, y no quieren una parodia de lo tradicional. O a lo mejor, lo que quieren es Moana, una película con princesa Disney tradicional, pero con chica empoderada de protagonista, sin romance, y sobre todo, con un compañero de aventuras que es un bellaco porque vivimos en tiempos en los cuales desprestigiar a los varones tiene pase libre, pero tocarle un pelo a la más insignificante de las chicas es machista, sexista, veterotestamentario, o qué se yo. ¿Es que acaso el romance de toda la vida ha muerto, decimos nosotros, mientras abrimos los brazos en desesperado clamor a los Cielos? Michael Fassbender y Alicia Vikander parecen opinar que no. Porque ambos, al coincidir en la película se hicieron ojitos, se encontraron la mar de bien el uno con el otro... y salieron del set de rodaje siendo pareja. Porque ya sabemos al final en qué termina la batalla de los sexos. No, no en el divorcio, montón de cínicos. En amor-amor, y al final hombres y mujeres no somos tan distintos al final del día. Creo.

29.- Morgan (Morgan).
  • Estreno en Estados Unidos: 2 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 8 millones de dólares.
  • Recaudación total: 9 millones de dólares.
¿Era el 2 de Septiembre de 2.016, estabas en Estados Unidos, querías ver una película de estreno, y te apetecía algo distinto que el romance pasteloso de La luz entre los océanos...? ¡Luke Scott y la Ciencia Ficción al rescate! Parecía una buena opción, pero... Cuando una película viene con la coletilla de "dirigida por el hijo de...", uno ya va poniéndose en estado de alerta. Porque el Luke Scott que la dirigió, es hijo del venerable Ridley Scott. Y no siempre el talento se hereda. Y aunque era el debut de Luke Scott en la dirección, aún así, que por elenco no se diga pobreza: Kate Mara que ha vagado por House of Cards y Los Cuatro Fantásticos, una Anya Taylor-Joy en pleno ascenso por La bruja y Fragmentado, Toby Jones, Michelle Yeoh, Jennifer Jason Leigh y Paul Giamatti. Y Rose "tú no sabes nada, John Snow" Leslie, quien ha andado a palos con el águila en su empresa de capitalizar y expandir su fama por Game of Thrones. Y para que no falten padrinazgos, papito Ridley Scott se iba a poner con la producción. El guión, por su parte, giraba su tiempo en Hollywood, en la Lista Negra, el listado de los mejores guiones que por una u otra razón todavía están sin entrar a producción. La película es un híbrido entre Ciencia Ficción y Horror, y va de experimentos genéticos, combinación de la que pueden salir grandes cosas, por supuesto, pero que también requieren una cierta sutileza e ingenio. El mismo Ridley Scott, sin ir más lejos, en este rubro puede dejarse caer con una obra maestra como Alien de 1.979, o reirse en la cara de todo el mundo con Prometeo de 2.012. Luke Scott... salió mal parado. Entre su primer y su segundo fin de semana, la recaudación bajó en un abismal 75%. En su tercer fin de semana, se exhibía en apenas 99 salas de Estados Unidos, cuando había partido su carrera en 2.020 salas. No ayudó que hubiera sido estrenada en Septiembre, mes tradicionalmente muerto entre los blockbusters del verano y la breve traca de estrenos navideños y los Oscar baits a finales de año, por supuesto. Pero aún así... el descenso del interés por parte del público fue demasiado. ¿Debut y despedida entonces, quizás...? Quién sabe. Papi Ridley Scott pisa fuerte, después de todo, y esas cosas siempre ayudan a aceitar el camino entre fracaso y fracaso.

30.- Snowden (Snowden).
  • Estreno en Estados Unidos: 16 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 40 millones de dólares.
  • Recaudación total: 37 millones de dólares.
Oliver Stone alguna vez fue grande. Fue muy grande. A usted podían gustarle sus películas o no, pero por descontado que no dejaba indiferente a nadie. Hablamos del hombre que rodó Pelotón, Wall Street, Nacido el 4 de Julio, The Doors, JFK, Asesinos por naturaleza y Nixon. Para un hombre cuya marca de fábrica es un cine muy acerado desde su militancia contestataria al sistema, el personaje de Edward Snowden era casi un caramelo esperando derretirse. Si no lo recuerdan: el sujeto detrás de WikiLeaks. El asunto no deja de ser una papa caliente. En la actualidad ya vivimos en un mundo casi cyberpunk, o ya cyberpunk de frentón, dominado por grandes corporaciones, y en el cual las grandes batallas no se libran realmente en el mundo exterior, sino en los lóbregos laberintos de la realidad dentro de Internet. En un mundo de tráfico de datos en donde empresas están armando perfiles de todos ustedes a según lo que publican, envían o comparten en Facebook, Twitter, Gmail, etcétera, WikiLeaks se presentó como el antídoto. Al final, no fue para tanto. Un montón de información comprometedora se hizo pública, es cierto, pero luego, al día siguiente, el mundo siguió andando más o menos como siempre. La máquina es demasiado grande para caer. O como la pesadilla de El Código da Vinci, de que la revelación de un secreto escondido podría tumbar a la Iglesia Católica, al final era más humorismo pulp que verdadera paranoia. Quizás por esta percepción de que WikiLeaks al final no fue para tanto, es que la película no se pudo vender. Déjenme ponerlos en contexto: se estrenó en Estados Unidos el mismo día que La bruja de Blair, que comentábamos en el segundo posteo de esta serie como una decepción en taquilla. Y que la tercera parte de la saga de Bridget Jones. Que costó ligeramente menos que Snowden, pero que recaudó más de 200 millones de dólares. Así es: la gente prefirió ver la historia romántica de una petarda que es un pésimo modelo femenino, que el biopic de un hombre luchando por la libertad de todos ustedes. Por idealismo o por narcisismo, por la razón que sea, pero por la libertad de todos ustedes, al final del día. Sobre si la película era buena o no, no tengo idea porque yo tampoco la vi. Pero dénme algo de crédito porque tampoco me vi la tercera parte de Bridget Jones. ¿Y ustedes...?

Y así es como nos adentramos firmemente en Septiembre, otro mes del año en que se estrenan películas que... tienen un público minoritario, digámoslo así. ¿O ustedes creían que Bridget Jones iba a reventar taquillas, considerando que el único nicho dispuesto a pagar su entrada al cine era el de las solteronas en camino a la menopausia? Pero si creían que eso era difícil de vender... Esperen a lo que se viene como primera entrada de la próxima entrega en esta serie de posteos, aquí en la Guillermocracia. Esa película que era difícil de vender, la pesadilla de tu departamento de publicidad promedio... y así le fue en la taquilla. Era tan difícil de vender, de hecho, que estoy seguro que ustedes no habían oído hablar de ella, antes de leer sobre la misma en... lean la próxima entrega de esta serie de posteos para enterarse.

martes, 23 de mayo de 2017

2.016: El año de las Summer Bomb Busters (6 de 9).


En nuestra recopilación de películas que se pegaron el estrellón firme y sereno en la taquilla durante el 2.016, así a lo tonto ya hemos llegado hasta la mitad del año de marras. Cuando ya estamos a casi la mitad de 2.017. Para que hablemos de estar actualizados. Y como ya es tradición en lo que es la temporada principal de blockbusters, Hollywood confió en las secuelas... y las secuelas fallaron. En las películas que vienen a continuación tendremos dos secuelas, más un reboot... o dos, si consideramos cierta película de la Warner como el intento de levantar una nueva franquicia saqueando trayendo de regreso un nuevo personaje clásico a las audiencias. Y sin más preámbulos, vamos con...

19.- Día de la independencia: Contraataque (Independence Day: Resurgence).
  • Estreno en Estados Unidos: 24 de Junio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 165 millones de dólares.
  • Recaudación total: 390 millones de dólares.
La carrera de Roland Emmerich viene en bajada desde hace varios años. El hombre se hizo un lugar en el cine principalmente luego de que El día de la independencia se transformara en el taquillazo inesperado de 1.996; recaudó 817 millones de dólares de los de ese entonces, luego de haber costado apenas 75, siendo la película más taquillera del año, y superando por casi el doble a la que llegó segunda, que fue Twister. Y admitámoslo, veinte años después El día de la independencia sigue siendo icónica en la cultura popular, aunque sea muchas veces con bilis, mientras que... ¿alguien se acuerda de Twister...? ¿Nadie? Bien, sigamos. El caso es que la secuela venía cantada. La de El día de la independencia, no la Twister, vamos. Pero por alguna razón, Emmerich y su colega el productor Dean Devlin no mostraron mayor interés en rodarla. Cuando finalmente decidieron embarcarse, trataron de rodar dos películas en una, pero Will Smith pedía 50 millones de dólares por ambas, y se llevó un portazo en la cara; considerando que en la actualidad Will Smith es casi veneno en la taquilla, es una decisión juiciosa por parte de la FOX, y muy alucinógena por parte del antiguo Príncipe del Rap, cuyo mejor crédito en los últimos años es... haber formado parte de un equipo, en Escuadrón Suicida. Finalmente se estrenó una secuela, en vez de rodarse las dos anunciadas. Para todas las vueltas que le dieron a que si la idea, el concepto o el guión eran los correctos, al final resultó que Día de la independencia: Contraataque es casi un remake de la primera, pero sin los elementos de homenaje a la Ciencia Ficción antigua que la hicieron tan entrañable en primer lugar. Parece ser que la película arrojó pérdidas para la FOX, no demasiado severas, pero... pérdidas. Lo impensable en la secuela de la película más taquillera de 1.996. Lo chistoso es que la película se esfuerza lo suyo en sentar las bases para una tercera entrega que debería llevar la guerra al espacio... que es de seguro lo que nos habría gustado ver, y que debido al fracaso económico de ésta, nos quedaremos con las ganas. O quizás no. Porque si les gustan las historias de colonos humanos en otros mundos defendiendo sus nuevos planetas contra alienígenas invasores, ya saben, siempre pueden echarle una leída a Bastión Esperanza. Y por cierto. Dean Devlin, productor de esta película, se va a estrenar en la dirección durante 2.017, con Geostorm, mientras que sobre Roland Emmerich, corre el rumor que está trabajando en otra película de catástrofes, y esta vez, la catástrofe es que la Luna se cae a la Tierra, o algo así. A este paso, la verdadera catástrofe será que estos tipos sigan estrenando películas...

20.- El buen amigo gigante (The BFG).
  • Estreno en Estados Unidos: 1 de Julio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 140 millones de dólares.
  • Recaudación total: 183 millones de dólares.
En las décadas de 1.970 y 1.980, Steven Spielberg era sinónimo de cine de entretención con pulso y a la vena. En las décadas de 1.990 y 2.000, Steven Spielberg era sinónimo de cine reflexivo, adulto y humanista. En la década de 2.010, en cambio, pareciera que la chochera empezó a alcanzarlo. No en balde, a finales de 2.016 cumplió setenta años. Y todavía sigue rodando como si fuera 1.990. Un error si se recuerda que esa década fue oscura, muy oscura, para el cine. El punto de no retorno parece haber sido la cuarta entrega de Indiana Jones en 2.008, y a partir de ahí tuvo un éxito discreto con su adaptación de Tintín, Caballo de guerra fue olímpicamente ignorada, falló en mandarse otra La lista de Schindler con Lincoln, y Puente de espías recibió aclamación crítica pero se desvaneció de la conciencia popular tan rápido como se estrenó. En 2.016 le tocó el turno a El buen amigo gigante, el enésimo fallido intento por adaptar una obra de Roald Dahl al cine. La historia de la tierna amistad entre una tierna niña anterior a la edad de merecer, y el gigante bondadoso que consigue su amistad secuestrándola. ¿Están seguros de que esta película no se ambienta en Estocolmo? ¿No? Y sobre todo... ¿qué les ha dado ahora a las películas con crear relaciones entre personajes masculinos abusones y chicas que al final les perdonan los abusos? Veíamos el caso de Pasajeros, este año se estrenó el remake de La Bella y la Bestia, entre medio tenemos ésta... En fin, el caso es que esta película se sumó a la lista de batacazos de Steven Spielberg, que ha tenido mucho éxito como cineasta y merecido además, pero que también tiene sus caídas aquí y allá. Como de costumbre, la gente de Hollywood no se entera de nada. Roald Dahl es un escritor exitoso porque escribe obras que en apariencia son para niños, pero que muy en el fondo son sátiras muy cínicas y descreídas sobre la sociedad actual, y la condición humana en general. ¿Y qué hacen en Hollywood? Se quedan con la apariencia, le quitan toda la sátira que hacía a la obra entrañable en primer lugar, y acaban con un producto diabético y sin dientes que no le gusta a nadie. Sí, a El Grinch con Jim Carrey o a Charlie y la fábrica de chocolates de Tim Burton estoy mirando. En fin, el caso es que Steven Spielberg está en la actualidad enfrascado en la adaptación fílmica de Ready Player One. Veremos cómo sale eso.

21.- La leyenda de Tarzán (The Legend of Tarzan).
  • Estreno en Estados Unidos: 1 de Julio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 180 millones de dólares.
  • Recaudación total: 357 millones de dólares.
Durante todo el siglo XX, la cultura popular se alimentó profundamente de los héroes salidos del pulp. Y uno de los más importantes fue Tarzán, codificador del héroe de la jungla, y por lo tanto, abuelito de Sheena, de Shanna, de Pantha, de... Rulah... Nyoka... Mawa... por alguna razón no me acuerdo de ningún ejemplo masculino de imitación de Tarzán. Pero de haberlos, los hay. Creo. El caso es que tratándose de Tarzán, hubo varias series de televisión, seriales dominicales en el cine, y películas. Pero así como muchos otros personajes de la cultura pulp, Tarzán parece estar yéndose hacia los cuarteles de invierno. La última adaptación de alto perfil había sido el Tarzán animado que estrenó la Disney en 2.000, y desde ese entonces, nadie parecía acordarse del personaje. Ahora fue la Warner quien lo intentó, y lo hizo con la misma desastrosa filosofía que ha llevado al Universo Extendido DC al borde de la catástrofe: un tono seco, serio y adulto, demasiado solemne para su bien, para una película sin historia de los orígenes porque Tarzán ya está establecido como personaje, sólo que sí acaba siendo una historia de los orígenes vía flashbacks. El resultado es una película oscura y deprimente, con un Tarzán menos Tarzán que nunca, con poca acción y poca alegría de vivir, y en general, un solemne aburrimiento. Si a eso le sumamos que las audiencias ya habían tenido su dosis de cine selvático en 2.016 porque unos meses antes se había estrenado El libro de la selva, uno de los mayores taquillazos del año, y que además recibió mejores críticas que la versión animada de 1.967, entonces el desastre era la crónica de una muerte anunciada. Por cierto, en el apartado de la trivia: esta es la segunda película de 2.016 que encontramos en esta lista, y en donde aparece Margot Robbie, después de Reporteras en guerra. Por suerte para ella, después vendría Escuadrón Suicida, en donde brilló lo suficiente como para que hayan anunciado una película íntegra para Harley Quinn; o de lo contrario, la chica habría terminado de perder todo momento, y habría ido a engrosar la larguísima lista de jóvenes y lindas promesas que sólo se quedaron en jóvenes y lindas promesas. Respecto de esta película, podría decir que no voy a pagar por ver una secuela, pero sería innecesario: dadas las circunstancias, es poco probable que rueden una secuela, en primer lugar. Mejor salvaré el dinero para cuando hagan una película de Rulah. O de Mawa. O una de Sheena que sea mejor que la versión con Tanya Roberts, que se veía muy guapa en piel de leopardo, pero que tiene poco más aliciente que eso.

22.- Cazafantasmas (Ghostbusters).
  • Estreno en Estados Unidos: 15 de Julio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 144 millones de dólares.
  • Recaudación total: 229 millones de dólares.
Uno de los fiascos más anunciados de 2.016. Por parte de Sony, la casa especializada en fiascos cinematográficos en todo lo que no sean películas animadas, o la distribución de James Bond. Tanto, que en castellano decidieron no estrenarla como LAS cazafantasmas, a la manera de LOS cazafantasmas de 1.984, sino que como Cazafantasmas a secas. Ya el solo anuncio de que iban a darle reboot a la franquicia con mujeres, engendró ronchas. Lo que es machismo puro y duro, por supuesto. Hubiera sido un insulto a la película original si es que hubieran sido los mismos personajes pero en versiones femeninas, pero ése no es el caso, sino que se trata de personajes nuevos y originales. Qué tan interesantes, eso es otro cuento, pero a lo menos, los guionistas tuvieron la decencia de inventarse personajes nuevos en vez de mancillar a los antiguos. El concepto de cazafantasmas mujeres no era malo en sí, algún partido podía habérsele sacado al asunto... pero luego vino un trailer que parecía vender la idea de que era una secuela. Mala idea, porque los más jóvenes no suelen querer ver secuelas de películas anteriores a cuando ellos mismos nacieron, y los más veteranos suelen ser viejos gruñones que no quieren ver a sus universos narrativos modernizados para nuevas audiencias. Después salieron diciendo que no era una secuela sino un reboot, pero ya el daño estaba hecho. Y luego el resultado final fue... todo el mundo la odió. Y cuando quiero decir todo el mundo, quiero decir que la gente de Honest Trailers se puso en el mismo bando que Donald Trump, lo que viene a ser que Estados Unidos y Alemania hubieran peleado la Segunda Guerra Mundial en el mismo bando. ¿Se merecía tanto odio? Quién sabe. En lo personal, por muy mala que sea una película, me inclino a darle el beneficio de la duda si la gente la detestó sólo porque está protagonizada por mujeres; lo importante es si los personajes son buenos, los actores son carismáticos, el guión está bien hecho, la película tiene ritmo... esa clase de tonteras en las que hoy en día ningún director de blockbusters se fija. Pero más allá de si es una película así de mala, o si la gente simplemente reaccionó pasándose un par de vueltas de rosca, lo cierto es que Cazafantasmas se transformó en uno de los grandes bochornos del año. Para más inri, tres de las cuatro comediantes venían de Saturday Night Live... igual que Bill Murray y Dan Aykroyd en la película de 1.984, en otra muestra de que SNL es otro fantasma televisivo que como Los Simpsons, vive días extra en calidad de zombi. Y hablando de comediantes que actuaron en esta película: tres de las cuatro cazafantasmas aparecieron en otra película de 2.016 que también fue un fiasco de taquilla, y de la cual hablaremos más adelante, por supuesto. ¿Cuál? ¡No se los diré todavía! ¡Suspenso! ¡Muérdanse las uñas! Sin embargo, siempre hablando de casting, cuando uno piensa que entre las posibles cazafantasmas se consideraron a Emma Stone, Eliza Dushku, Jennifer Lawrence, Anna Faris o Alyssa Milano, pudiendo cualquiera de ellas levantar en algo los resultados... es para ponerse a llorar. ¿Conclusión? Mejor para la Sony, que siga apostando por películas de los minions...

23.- Star Trek sin límites (Star Trek Beyond).
  • Estreno en Estados Unidos: 22 de Julio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 185 millones de dólares.
  • Recaudación total: 344 millones de dólares.
Star Trek siempre ha tenido una popularidad limitada. Es adorada, o a lo menos respetada, entre los frikis, aunque eso a según qué épocas. Pero entre el público masivo ha sido asociada con uniformes galácticos que parecen piyamas, tipos con sus tornillos mal ajustados que les da por hablar Klingon, y una sensación generalizada de demasiada seriedad y solemnidad para algo que, muy en el fondo, es tonto e infantil porque es del espacio y con marcianos. El ghetto de la Ciencia Ficción, por más señas. Si a eso se le suma una continuidad infernal de cinco series televisivas con actores de carne y hueso, o más hueso que carne si de Jolene Blalock hablamos, una serie animada, y diez películas hasta 2.002, la idea de darle un reboot en 2.009 para volver a vender Star Trek a las audiencias masivas era todo lo inteligente y agradecida que se podía. Pero con las dos películas del reboot, Star Trek dejó de ser Star Trek para pasar a ser el pariente pobre de Star Wars, y la gente se dijo a sí misma que para una Space Opera tipo Star Wars, mejor la Star Wars original. Star Trek sin límites intentó corregir el rumbo, ofreciéndose como una película de compromiso que tomara lo mejor del reboot y su actualización a la mentalidad de inicios del siglo XXI, con el espíritu personal que toda película trekkie debería tener: la exploración del universo, los valores humanistas, los conflictos morales, etcétera. Star Trek sin límites en mi opinión es la mejor película de la trilogía reboot de Star Trek, la mejor película de Star Trek desde Primer contacto en 1.997, y aunque tiene sus mediocridades y fallas, a lo menos se siente como Star Trek y no como Star Wars de rebajas. Pero el público dijo no. De hecho, recaudó cerca de un cuarto menos que su predecesora, aunque ésa tiene el récord de ser la película Star Trek más taquillera de la Historia, así es que no es demasiado demérito. A ver si los productores entienden de una vez: por sus características de Ciencia Ficción humanista y con valores, Star Trek va a estar condenada ahora y siempre a ser una franquicia de nicho. Deberían seguir haciendo películas con la aspiración a recaudar 300 a 400 millones de dólares, y eso significa recortar costos. ¿Problema? Recortar costos debe ser compensado con ideas, y de eso, ya sabemos que en Hollywood las andan persiguiendo a manotazos porque todas ellas parecieran haber abandonado esa moderna Sodoma y Gomorra.

24.- Mi papá es un gato (Nine Lives).
  • Estreno en Estados Unidos: 5 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 30 millones de dólares.
  • Recaudación total: 44 millones de dólares.
Estamos a 2.016, y todavía hay gente que considera buena idea hacer películas infantiles en las cuales el protagonista se transforma en un animalito simpático. Con el humor rebajado al máximo, incluso sin hacerle ascos a algún chiste urinario por ahí, porque alguien en Hollywood piensa que los niños actuales son igualitos a los que nacieron en 1.980. Sí, la misma filosofía con la cual se cargaron la adaptación a lo grande de los pitufos en apenas dos películas. Hollywood nunca aprende. O tal vez sí. Porque algún ejecutivo fue lo suficientemente listo como para encajar esta película en Agosto, pasados ya los grandes blockbusters que podían hacerle sombra, pero todavía con la posibilidad de agarrar algo del público de finales del verano boreal. Que no se diga que a Mi papá es un gato le faltó cartel. Protagoniza Kevin Spacey, el Frank Underwood de House of Cards, y un actor a quien los personajes de desgraciado cabrón se le dan como el respirar, aunque luego el gato es mostrado vía CGI y Kevin Spacey pone sólo la voz... para el público angloparlante, por supuesto. Acompañado de Jennifer Garner, que después del desastre de Elektra nunca más ha vuelto a levantar cabeza, pero que se las arregla de una manera u otra para mantenerse en circulación, sin descender a los infiernos de las has been olvidadas. Y la niña de la familia viene interpretada por Malina Weissman, actriz juvenil de la que mejor vayan tomando nota, porque bien podría dar el gran golpe y convertirse en una de las leyendas actorales de su generación: fue la joven April O'Neil en Las tortugas ninja de 2.014, la joven Kara en Supergirl, y luego de esta película interpretó a Violet Baudelaire, la protagonista del reboot de Una serie de eventos desafortunados por Netflix, el rol que lanzó al estrellato en su día a Emily Browning. Dirige Barry Sonnenfeld, alguna vez respetado por La familia Addams y Hombres de negro y secuelas de ambas, antes de irse al caño con Wild Wild West. Produce la empresa de Luc Besson, alguna vez respetado director de blockbusters franceses con mala leche que hoy en día anda a las patadas por aquí y por allá. Tenía mimbres la cosa, y no pudieron tejer un canasto de eso. Ni siquiera el público infantil enganchó, y eso que el público infantil tiene anchas las tragaderas. ¿La nota de humor absurdo en todo esto? Parece película estadounidense por los cuatro costados, pero no lo es: es una coproducción chinofrancesa. Entre China y Francia. Prefiero decirlo así, porque decir que es una producción francochina suena a... dejémoslo así.

Y entramos a Agosto de 2.016, en este recuento de películas que se estrellaron en la taquilla. Y Agosto es sinónimo de cierta película que intentó ser un reboot o remake, ya ni siquiera sé bien, de cierto bienamado clásico del cine. No digo más porque ustedes también lo ven acercarse. Sólo digamos que el condenado Tío Ben no es el único Ben que parece estar más que muerto y enterrado...

domingo, 21 de mayo de 2017

"Sky Girls": Adolescentes guapas contra bichos marinos.


Siempre por cortesía de esos anónimos héroes que arriesgan sus cuentas de YouTube subiendo material que cualquiera puede pedir que lo bajen, aunque no sea el titular de los derechos, es que he podido ver Sky Girls. Partí llegando a él por la razón más peregrina del mundo: el opening es interpretado por Mell, cantante J-Pop que tiene un par de discos (Mellscope y Mirage) que mezclan J-Pop con música industrial, con resultados bastante buenos si es que a uno le gustan esa clase de mezclas raras. El opening de Sky Girls de hecho forma parte de Mellscope, que es a la vez un primer disco y un compilado de material anterior, y dicho opening se llama Virgin's High! Si no lo han escuchado, prueben a poner ese tema en un día que necesiten una recarga de energía, y van a acordarse con gratitud de mí. Se los dejo:



De manera que me senté a ver el capítulo uno. Lo vi entero. Y fruncí el ceño. ¿A dónde va todo esto? Es una historia de Ciencia Ficción, pero que no se siente muy de Ciencia Ficción. Se ambienta a finales del siglo XXI, pero los protagonistas usan tecnología electrónica que ya en 2.017 está obsoleta. Viven en un mundo postapocalíptico y por tanto se justifica, vale por eso, pero es un mundo postapocalíptico lleno de suaves colinas, verdes praderas, y mares de cristalino azul. Además, aunque la historia va de chicas peleando contra bichos marinos, en el primer episodio no hay ninguna batalla. De hecho, el primer episodio termina apenas cuando las chicas están llegando a la base militar en donde se van a pasar la tanda de episodios entrenando para la guerra. Un comienzo difícilmente estimulante.

Pero inasequible al desaliento, investigué un poco sobre la serie. Por investigar, quiero decir leerme el artículo de la Wikipedia en inglés, porque la Wikipedia en castellano es un desastre. Y decidí darle una nueva oportunidad. Y no me arrepentí. Porque Sky Girls es una estupenda serie... si uno tiene una idea más o menos clara de hacia lo que va.

Un poco de recapitulación. Sky Girls partió como un OVA de unos treinta minutos de duración, cuyo objetivo parece haber sido presentar la historia en rasgos fundamentales. No es la adaptación de un manga; es cierto que hay un manga, pero éste apareció cuando ya la serie estaba emitiéndose. Por tanto, es una adaptación de anime a manga, y no de manga a anime. Aunque se supone que el OVA sirve como introducción para la serie, en mi opinión personal es mejor verlo después de acabada la misma. En primer lugar, no comparten la misma continuidad, más allá de la premisa básica; no hay nada substancialmente contradictorio entre el OVA y la serie, pero tampoco hay una idea clara de dónde encajar el OVA dentro de ésta. Además, el OVA está mucho más cargado al fanservice que la serie, que tiene su cuota, no digo que no, pero es más comedida al respecto. El OVA data de 2.006, y luego de éste, le dieron luz verde a una serie de 26 episodios, que se emitió en 2.007.

Los WORMs a la conquista de la Tierra.
La historia es bastante sencilla. A finales del siglo XXI, aparecieron los WORMs, que son criaturas marinas gigantescas capaces de arrasar con toda la Tierra. La Humanidad pudo defenderse de ellas, al precio de detonar unas cuantas cargas atómicas que no convirtieron al mundo en un infierno radioactivo, pero que sí le causaron unos cuantos estragos a la economía y sociedad. Piensen en algo así como Inglaterra o Japón después de la Segunda Guerra Mundial, más que en Mad Max o El Puño de la Estrella del Norte, y se harán un concepto más claro. Algunos años después, la sociedad entera se ha infantilizado porque, obviamente, la mayor parte de los adultos fueron masacrados en la guerra contra los WORMs, y los que quedan son unos cuantos soldados y civiles, y muchos adolescentes. Lo que justifica que las protagonistas de Sky Girls sean todas adolescentes. Alguna explicación debían darle, considerando los uniformes apretaditos que usan las adolescentes para pilotar los Sonic Divers. La serie no se pasa demasiado con el fanservice, pero también tiene su cuota; hay que venderla, después de todo. Y yo no me quejo. En lo absoluto.

Algunos años después de todo lo anterior, un grupo de tres chicas adolescentes son reclutadas para pilotar la nueva tecnología de los Sonic Divers, que ya mencionábamos más arriba. Estos son unos exoesqueletos con un cierto aire al traje usado por Ellen Ripley en Aliens: El regreso, pero que pueden volar. Estos trajes funcionan por sincronización de éstos con la mente de las chicas, un poco en plan Neon Genesis Evangelion, aunque sin las concomitancias tétricas de esa otra serie. A lo largo de una tanda de episodios, las chicas aprenderán a usar los trajes y a reforzar su camaradería y amistad; si están esperando batallas de trajes contra bichos al estilo Pacific Rim, van a tener que armarse de paciencia porque la primera viene recién a la altura del episodio nueve, o sea, ya pasado un tercio de la serie. Por supuesto, no todo es como aparece en la superficie. En los subterráneos de la política se mueven planes dentro de planes para apoyar el programa de los Sonic Divers por un lado, y para cancelarlo por el otro. Todo eso, mientras el Gobierno quiere mantener más o menos en reserva un inquietante secreto: los WORMs, que se creían derrotados y aniquilados, pueden estar resurgiendo. Y como hay que hacer interesantes las cosas, resulta que algunos personajes albergan secretos del pasado que le dan el clásico esperado giro inesperado a la trama.

Hecha toda la reseña anterior, debo advertir que a pesar de la premisa, Sky Girls no es una historia de combate propiamente tal. Quien espere que cada episodio remate en una batalla, como Mazinger Z por ejemplo, se va a decepcionar profundamente. No sólo la guerra es empujada al trasfondo de la narrativa, sino que además, las batallas son resueltas de manera esquemática y casi sin suspenso. Las chicas tienen un ataque llamado el Delta Lock, que aparentemente es infalible contra los WORMs, y cada vez que lo ejecutan, game over. Esto no es The Super Dimension Fortress Macross y su retrato increíblemente cínico y pesimista sobre la guerra, para que nos entendamos.

Otoha Sakurano, la más o menos protagonista, que... ¿No es tierna...?
En realidad, los tiros van por otro lado. Todo este tinglado es un pretexto para montar una bonita historia de amistad adolescente entre chicas. Un Bildungsroman, o historia de crecimiento y maduración personal, en clave de Ciencia Ficción, para decirlo más claro. Y en esto, la serie resulta muy exitosa. Más allá del fanservice, las chicas protagonistas, que parten siendo tres y luego crece un poquito el número, terminan conmoviendo con sus pequeñas preocupaciones, penas y dramas diarios. Un punto favorable de la serie, es que evita esa malsana tendencia japonesa al drama por el amor al drama. Hay conflicto entre personajes, sí, pero también hay una oda sencilla y bonita al poder de la amistad como medio para superar esas pequeñas miserias y penas de la vida cotidiana. Es una serie que los angloparlantes definirían como feeling fine, una historia para ver y sentirse un poquito mejor con la vida. Pero tampoco se pasa para el otro lado: su tono es decididamente optimista, pero no diabético, idealista o ingenuo.

La historia tampoco pretende ser original. Hay ecos de Neon Genesis Evangelion, ya lo decíamos, y de hecho podría interpretarse como una deconstrucción en clave optimista de todo el discurso nihilista de esa otra serie, porque nadie dice que las deconstrucciones tengan que ser todas pesimistas. También hay ecos más lejanos de Mobile Suit Gundam, ya que cierto punto argumental que viene promediando el final, recuerda un poquito de lejos la subtrama de los newtipe de la franquicia Gundam. La misma idea de pilotos en sus máquinas voladoras luchando contra monstruos, ha sido explotada hasta la saciedad, tanto en el manga y anime como fuera de éstos, pero tampoco la serie pretende pasarse de lista en esto. Su objetivo está en otra parte, ya lo dijimos.

¿Es por lo tanto Sky Girls recomendable? Depende de las expectativas. Si lo que se espera es una historia de guerra con robots, monstruos, grandes explosiones, devastación a escala industrial y mucho drama de por medio, Sky Girls será una profunda decepción. Pero si las expectativas están en una sencilla y optimista historia de amistad en un mundo de Ciencia Ficción, Sky Girls cumplirá las expectativas, y por mucho. No todas las historias tienen que ser el colmo de la originalidad, o el no va más del drama. Debe haber también espacio para estar otras historias más simples y minimalistas, de ésas que a lo mejor no van a hacer historia, pero que al verlas, alegran y enternecen el corazón.

El inevitable mercadishing.

jueves, 18 de mayo de 2017

Marbod el Bárbaro: Imago Dei - Episodio 6.


Luego del gran cambio climático del Holoceno, surgieron la agricultura, las ciudades… ¡civilización! Y entre las civilizaciones surgieron los romanos y los cristianos. La cultura de éstos se desarrolló hasta la actualidad, en la cual yo estoy escribiendo esta magnífica blogoserie que es “Marbod el Bárbaro: Imago Dei”. Y en esta blogoserie que están leyendo, las cosas pasaron de distinta manera, porque la aparición de Marbod el Bárbaro alteró para siempre el equilibrio entre el Bien y el Mal, porque Marbod el Bárbaro es EL BIEN. Lo que llevó a la lucha entre Marbod el Bárbaro, que no quiere ser dios pero podría serlo, y Calígula, que sí quiere serlo pero no lo es, lo que lleva a dos posibles futuros, uno en el cual Calígula derrotó a Marbod el Bárbaro y el Caligulismo se transforma en la religión dominante del siglo XXI, y otro en el cual Marbod el Bárbaro derrotó a Calígula y el Marbodismo se transforma en la religión dominante del mundo en el siglo XXI. Ambos mundos, en pleno siglo XXI, se superponen de manera fantasmagórica, luchando por desplazar alguno de ellos al otro, como dos gatos encerrados en la mítica caja de Schrödinger, que los miramos dentro de la caja como se bufan y arañan entre sí. Y Marbod el Bárbaro y Calígula, y ahora las dos Drusilas, estaban atrapadas en medio de todo esto.

Este episodio se titula: “Gott mit uns”.

– Muy bien, clase… – dijo Bertolt Kaluza. – Ahora van a contemplar la mejor de todas las lecciones. Ahora van a ver como el tonto de Guillermo Ríos se puso a sí mismo contra una esquina, en una situación narrativa sin arreglo. Y peor aún, le queda apenas un episodio de esta miniblogoserie para resolver y amarrarlo todo. Y peor aún, considerando que el objetivo era relanzar la franquicia de Marbod el Bárbaro, resolverlo todo de manera tal que puedan haber secuelas, spin-offs, venta de derechos para el cine, etcétera. ¿Moraleja? Nunca se pongan metatextuales para contar una historia.

– Profesor, no quiero ser pesado, pero si Guillermo Ríos no se hubiera puesto metatextual, ni usted ni nosotros existiríamos – dijo Pirrón Bakunin. – Si es cierta toda su teoría literaria sobre Marbod el Bárbaro, y conste para el registro que no estoy de acuerdo con ella, entonces nuestra única función narrativa es servir como enorme comentario intertextual respecto de los sucesos de esta blogoserie.

– Señor Bakunin, usted es un jodido escéptico anarquista. Sería el colmo que usted estuviera de acuerdo con alguna cosa. Pero no se preocupe. Yo soy un catedrático universario, así es que puedo reprobarlo la cantidad de veces que se me antoje, hasta conseguir que usted se ponga de acuerdo con ALGO. De lo contrario, prepárese para una vida de lavar platos, lavar coches, o lavar las patas de ancianos malolientes en algún asilo de ancianos. He dicho. Ex cathedra.

– ¡Hey! Esto no resuelve nada… ¡Devuélvanos a nuestra época, Kaluza! – gritó Marbod el Bárbaro.

– ¡Sí! ¡Devuélvanos! – gritó Calígula, exasperado. Y luego chilló con una rabieta de niño pequeño: – ¡Devuélvenos, devuélvenos, devuélvenos!

– ¿Y desde cuándo un dios hecho y derecho necesita mandar que lo devuelvan, en vez de… ya se sabe… que lo devuelvan de una? – preguntó Marbod el Bárbaro con sorna.

– ¡Marbod! – gritó Drusila su esposa, saltándole a los brazos.

– Hermano – dijo Drusila la hermana de Calígula, acercándose a éste. – ¿Qué está pasando?

Ambas se referían al escalofriante espectáculo alrededor suyo. Todo se veía sólido y fantasmagórico al mismo tiempo, todo en versión duplicada de sí mismo, pero en el mismo lugar. En algunos casos, las diferencias eran mínimas. Una misma construcción era idéntica en sus dos reflejos fantasmagóricos, salvo porque un reflejo podía estar pintado en gris plata y en otro en gris ceniza. O bien, una fantasmagoría de construcción podía tener un macetero en la ventana, y la otra carecer de él. Asimismo, era claro que mientras las dos realidades iban y venían flotando como jirones de humo, en algunas había determinadas personas caminando por la calle, y en otro había otras determinadas personas caminando por la calle. Y perros. Y gatos. Y en un minuto, una cucaracha que pasó corriendo porque para las cucarachas, la vida seguía más o menos como siempre, esperando por supuesto que en algún minuto los seres humanos soltaran la bomba nuclear para extinguirse y surgir ellas a heredar la Tierra.

– Según lo que entiendo… Bertolt Kaluza nos trajo al futuro – explicó Marbod el Bárbaro. – Pero al hacerlo, hizo que pasaran dos cosas simultáneamente en el pasado, y con eso, creó dos mundos que… miren, yo no lo entiendo, yo no soy… Kaluza, tienes que solucionar esto. No podemos quedarnos con dos realidades fantasmas flotando así, ¿no?

– No, no podemos – dijo Bertolt Kaluza. – Pero eso tiene arreglo. Todo partió con que ambos se enemistaron porque ambos quieren ser dioses.

– Yo no quiero ser un dios – dijo Marbod el Bárbaro, con el tono monocorde de alguien aburrido de escuchar la misma cantinela una y otra vez.

– El caso es que la solución es simple. ¡Uno de ustedes tiene que matar al otro! Así, el vencedor regresa al Imperio Romano, y la realidad respectiva se cancela, y la otra queda firme y segura. Fácil, ¿no?

– Y satisfactorio – dijo Marbod el Bárbaro, mirando de manera asesina a Calígula.

– ¡Espera, Marbod! Yo… – gritó Calígula.

Marbod el Bárbaro se largó con todo su poder físico y muscular en contra de Calígula, extrayendo la fuerza para un puñetazo desde lo más íntimo y hondo de su ser. Pero el puñetazo no cayó en Calígula.

Drusila, la hermana de Calígula, cayó al suelo, con la mandíbula desencajada, luego de interponerse en el camino del Emperador para que éste no recibiera el puñetazo asesino. Calígula se arrodilló al lado de Drusila, recogiéndola con sus brazos. Drusila lo miró por una última vez, suspiró, luego miró a Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro con una tierna mirada, y se quedó quieta.

Calígula se levantó, con el rostro arrasado en lágrimas.

– ¡Mataste a mi hermana! ¡¡¡MATASTE A MI HERMANA, DESGRACIADO!!! ¡¡¡LA ÚNICA MUJER EN ESTE MUNDO QUE ERA DIGNA DE SER LA ESPOSA DE UN DIOS COMO YO!!! ¿¿¿ESTÁS SATISFECHO AHORA??? ¿¿¿AH???

Y luego Calígula, más o menos entendiendo lo que decía Bertolt Kaluza acerca de que todo es una historia dentro de una historia o algo así, te mira a ti, lector, y te dice:

– ¿¿¿ESTÁS ENTRETENIDO AHORA??? ¿¿¿AH???

Por supuesto, Calígula no tenía manera de saberlo, pero Bertolt Kaluza sabía que el Cronista, o sea yo, escribí esto como un guiño a la película “Gladiador” de Ridley Scott, estrenada en el año 2.000.

Marbod el Bárbaro miró el cuerpo inerte de Drusila, la hermana de Calígula, y miró a su propia esposa. El ciclo de venganza se había cerrado. Calígula había pagado un alto precio por su arrogancia de pretender ser un dios, y disponer de la vida de Marbod el Bárbaro… o prescindir de ella. Ahora, además, la pérdida de Calígula era similar a la suya propia. Quizás había llegado la hora de que, en el mutuo dolor que ambos sentían, hacer las paces y buscar alguna solución al problema de las dos realidades en que se había separado un universo que ahora amenazaba rajarse en dos.

– Calígula… Botita… Uh… ¿Botita? Bueno… Calígula… yo…

– No, Marbod. No habrá reconciliación – dijo Calígula. – Te mataré. Te mataré con mis propias manos.

Y Calígula, antes de que nadie pudiera hacer nada, salió corriendo. Sabía que en un enfrentamiento de uno a uno, no tenía posibilidades contra un guerrero tan fornido como Marbod el Bárbaro. Pero era el futuro. ¡Quién sabe qué clase de cosas locas habían inventado ahí! ¡Espadas de quién sabe qué tamaño! ¡Catapultas capaces de arrasar ciudades enteras de un solo pedrusco! ¡Legionarios mecánicos! ¡Carros de combate propulsados por caballos con alas! ¡Y de todo eso podría aprovecharse Calígula!

De manera que Calígula salió corriendo por las calles, esquivando las cajas metálicas que se propulsaban de manera autónoma, que se le interponían en el camino. Calígula decidió que como eran móviles desplazándose por sí mismos, podían llamarse “auto-móviles”. Marbod el Bárbaro, por su parte, salió corriendo detrás, todavía sin decidir acerca de si iba a matarlo o perdonarlo.

– ¡Guau! ¡Marbod el Bárbaro, el dios que quiere ser hombre, corre detrás de Calígula, el monstruo que quiere ser dios, en un paraje del futuro! ¡Es como el final de “Frankenstein desencadenado” de Brian Aldiss! Que a su vez era un trasunto del final en el Artico de la novela original de Mary Shelley, pero con final tecnológico. Por supuesto, la novela original tiene sus propias lecturas teológicas, claro – dijo Bertolt Kaluza, con pedantería. Ante lo cual yo, como el Cronista, le digo: “¿Te quieres callar de una maldita vez? ¡No nos dejas disfrutar de la acción!”.

Marbod el Bárbaro corrió y corrió detrás de Calígula. Pero no alcanzó a esquivar una caja metálica autopropulsada, y ésta lo atropelló. Marbod el Bárbaro se levantó, avanzó hacia el monstruo, le asestó un recio puñetazo, y lo volcó sobre su propio techo. Ayudó por supuesto que era apenas un Fiat 600, pero aún así, no deja de ser. ¿Y por qué esto es posible? Porque él es… ¡¡¡MARBOD EL BÁRBARO!!!

Finalmente, Marbod el Bárbaro vio un edificio de decoración recargada, que en la entrada tenía un cartel que decía “museo”. Recordando que existía una institución llamada el Museo en Alejandría, decidió entrar. Quizás ahí encontraría a Calígula, por qué no…

Pasó por una galería en la cual habían obras de Caravaggio, Tiziano, El Greco, Ribera y Giordano. Las miró por un instante, y luego dijo con desdén:

– Arte moderno. A cualquier cosa la llaman arte en estos días.

Pasó frente a una pintura etiquetada como “Transfiguración, Giovanni Bellini”. En la misma, la duplicidad de realidades era abiertamente agresiva, con un cuadro sustituyendo al otro por completo y luego volviendo a cambiar en cosa de dos o tres segundos. En una versión aparecía un personaje similar a Marbod el Bárbaro, rodeado de seguidores, y en otra, uno similar a Calígula, en la misma situación.

– ¡Oye, Marbod! ¡Mira lo que encontré! – gritó de pronto Calígula. Marbod el Bárbaro miró en su dirección. – ¡Se llama pistola, Marbod! ¡Dispara pequeños cilindros de metal, y hace mucho daño!

Marbod el Bárbaro miró detrás de Calígula. Habían unos cuantos cuerpos tirados en el suelo, todos bañados en sangre. Fuera lo que fuera ese engendro infernal llamado pistola, no parecía ser nada bueno.

Calígula disparó, mientras Marbod el Bárbaro se quitaba del camino por puro reflejo. La bala le rozó el brazo. La sangre manó.

– ¡Con esta pistola, yo soy un dios, Marbod! ¡¡¡CON ESTA PISTOLA, REGIRÉ AL MUNDO!!!

Marbod el Bárbaro, sabiéndose en desventaja, corrió. Calígula corrió tras suyo.

– ¡¡¡YO SERÉ UN DIOS, MARBOD!!! ¡¡¡YO SOY UN DIOS!!! ¡¡¡TÚ ERES UN FALSO DIOS!!!

Marbod el Bárbaro vio un cilindro de metal. Parecía duro. No podía saber con sólo verlo, pero el cilindro en cuestión en realidad era un basurero. Miró la pared detrás suyo. Era dura, pero podía ser golpeada a puñetazos para debilitarla un poco. Un plan se forjó en la cabeza de Marbod el Bárbaro.

Calígula caminó otro poco.

– Marbod, Marbod, cuchito, cuchito, dónde estás… Aquí está tu lechecita, gatito…

Calígula pasó frente al Mosaico de Alejandro, en el cual está retratada la Batalla de Issos, y que fue rescatado desde Pompeya en el siglo XVIII. El mosaico estaba estropeado, pero Calígula lo reconoció. Con vanidad, contempló por un instante el mismo.

– Alejandro… el sueño universal que no pudiste realizar… yo lo haré – dijo Calígula, y luego, levantando su pistola, sonrió de manera lobuna. – Claro, tú no tenías esta pistola contigo.

De pronto, la cabeza de Alejandro Magno en el mosaico fue perforada desde atrás por el cilindro de metal, que golpeó a Calígula, mandándolo al suelo. Sí, Marbod el Bárbaro golpeó la pared con fuerza suficiente para traspasarlo. ¿Y por qué es esto posible? Porque él es… ¡¡¡MARBOD EL BÁRBARO!!!

Marbod el Bárbaro dio vuelta a la pared, y apareció al lado de Calígula. La pistola había saltado lejos. Este, medio turulato, ni siquiera pudo incorporarse. Marbod el Bárbaro lo miró. El Emperador estaba a su merced. Ahora podía vengarse. Pero el recuerdo de Drusila, la hermana de Calígula, recibiendo el puñetazo y muriendo por él, lo espoleó una vez más. No. No habría venganza. Ya encontraría el remedio para impedir que el universo se partiera en dos. Pero la muerte de Tulio ya estaba vengada.

De pronto, Calígula miró a su alrededor. Varios hombres de uniforme estaban acercándose. Marbod el Bárbaro se alejó cautamente. En medio del caos, consiguió salir desapercibido del museo.

Calígula miró a los hombres de uniforme con detención. Todos ellos tenían pistolas. Y estaban apuntándole. Al darse cuenta de que su nueva y portentosa tecnología no era nada especial en ese futuro, Calígula suspiró, con el corazón tan roto como sus ambiciones. Su derrota ahora era completa.

Poco después, en la televisión se anunciaban las últimas noticias. Un lunático que había ingresado al Museo de Nápoles vestido como romano, le había arrebatado la pistola a un guardia de seguridad, y dejado tras de sí una pequeña masacre. El descerebrado se creía Calígula, el Fundador del Caligulismo. Su abogado defensor, designado de oficio, había pedido peritajes psicológicos para poder alegar locura o demencia, y además un traductor porque el lunático sólo hablaba en latín, lo que dificultaba la defensa jurídica del pobre diablo. En apariencia, el tipo no tenía relación con el terrorismo musulmán, la religión que en el siglo VII había fundado un profeta llamado Mahoma para combatir al Caligulismo.

– Bien… Aunque no acabó en muerte, por desgracia, supongo que puede considerarse el duelo como zanjado – dijo Bertolt Kaluza. – De manera que cumpliré con mi promesa.

De manera que Bertolt Kaluza hizo uso nuevamente de la máquina del tiempo, que además era una máquina para meterse en los universos de ficción, y llevó a Marbod el Bárbaro de regreso a su tiempo, junto con su esposa Drusila.

Ya en el siglo I, viendo el sol ponerse en la Bahía de Bayas, Marbod el Bárbaro abrazó a su esposa.

– No maté a Calígula, Drusila – dijo Marbod el Bárbaro. – Pero supongo que la muerte de su hermana debe ser castigo suficiente para él. Además, se quedó prisionero en el futuro.

– Por mí está bien, Marbod. Al final, quizás tampoco Drusila era tan mala – dijo Drusila con suavidad. – Además, después de todo esto, supongo que te puedo llamar un dios, ¿no? Porque acabas de convertirte en… ¿cómo lo llaman? Un mesías. El fundador de una nueva religión.

– Espero que no – dijo Marbod el Bárbaro. – Sólo espero seguir siendo un hombre de bien, y luchando por la verdad y la luz. Y construir un mundo mejor, ahora también para ti, Drusila.

En el siglo XXI, Bertolt Kaluza miraba a su alrededor, espantado. Uno de los dos universos en efecto se había comido al otro, y se había solidificado. Aquél en el cual Calígula era un dios, no Marbod. El Caligulismo había triunfado como religión. Era natural: después de hundirse en la Bahía de Bayas, Marbod el Bárbaro había sido visto vivo, y Calígula no. Pronto, la secta de fanáticos en torno a Marbod el Bárbaro murió de muerte natural, mientras que los fanáticos de Calígula empezaron a hacer una prédica delirante respecto de que su dios no se había ahogado en la Bahía de Bayas, sino que por el contrario, había resucitado, y estaba en el Olimpo, sentado a la diestra del Dios Zeus, pero iba a regresar en el fin de los tiempos, a juzgar a los vivos y a los muertos.

Y en el devenir, en el nombre del Caligulismo se habían librado las Cruzadas, se había exterminado la cultura de los pueblos indígenas de América, y se habían quemado libros de Harry Potter.

Mientras tanto, en el Monte Olimpo, en el siglo I, seguía sonando la melodía de “Spanish Flea”, mientras Dragonópterix mataba el tiempo durmiendo una siesta.

– Muy bien – masculló Dragonópterix, despertando. – Quince minutos más. Sólo quince minutos más. Después de eso… lo siento, Zeus, pero me voy a convertir a la religión de Marbod. Después de todo, él sí que es un buen amigo y me escucha...

FIN DE “MARBOD EL BÁRBARO: IMAGO DEI”.

Related Posts with Thumbnails

¡Blogoserie a la carta!: ¿De qué género quieres que sea el o la protagonista?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuántos protagonistas quieres que sean?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál será la ambientación?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Contra quién se enfrentan el o los héroes?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál es la motivación del protagonista?