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miércoles, 31 de mayo de 2017

2.016: El año de las Summer Bomb Busters (9 de 9).


Y con esta entrega, novena y final, terminamos nuestra serie de posteos acerca de castañazos mayúsculos en la taquilla de 2.016. Ya casi a mediados de 2.017, porque nadie dijo que la puntualidad fuera parte del código ético de la Guillermocracia. Lo cual nos mueve a algunas reflexiones. Lo de los castañazos, no el retraso. ¿Exceso de oferta? ¿Demasiada confianza en las franquicias? ¿Eterna huida hacia adelante de un cine que no encuentra cómo romper el anterior récord de taquilla? ¿Simple conjunción de malas películas? ¿Crisis económica? ¿El público olía que se venía Donald Trump y prefirió invertir el tiempo de ir al cine en actividades más productivas como, por ejemplo, saquear los supermercados en busca de latas de conserva para llevárselas a un refugio antinuclear, por si las dudas? A estas alturas, los lectores deben tener sus propias ideas al respecto, y ahora viene el último sexteto de películas, para confirmarlas o refutarlas.

37.- Bad Santa 2 (Bad Santa 2).
  • Estreno en Estados Unidos: 23 de Noviembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 26 millones de dólares.
  • Recaudación total: 23 millones de dólares.
Si la secuela de TRON vino casi veinte años después de la original, y van a sacar una secuela de Mary Poppins más de cincuenta años del estreno de la primera, ¿qué son trece años entre la Bad Santa de 2.003 y su secuela de 2.016? La respuesta: son demasiados años. La primera película, una comedia negra que pone a Billy Bob Thornton como un muy políticamente incorrecto Santa Claus de mall, resultó un éxito modesto gracias a su presupuesto reducido, y... acabaron sacando la secuela. Por alguna razón. Veamos las cifras. La primera costó 22 millones de dólares y recaudó 76. La segunda costó 26, y recaudó 23... Lo que se dice un desastre en toda regla. Porque si te gastas el oro y el moro en una película y fracasas pero al menos haces una caja decente, nadie puede decir que te hundiste sin dar la pelea. Pero si tu película cuesta lo que una multa de tráfico y aún así pierde dinero... Sólo digamos que parecen muy improbables los planes para una tercera. Lo triste del caso es que Billy Bob Thornton actuó en dos estrenos de 2.016, y los dos fueron un desastre: el otro fue Reporteras en guerra, que comentábamos de manera precedente en esta serie de posteos, aquí en la Guillermocracia. La diferencia entre un actor con la guatita llena, y uno muerto de hambre, estriba en una sola palabra: franquicia. Y Billy Bob Thornton, gracias al fracaso de Bad Santa 2, se perdió la oportunidad de mantener la suya propia. Pero no importa. He oído que en la Marvel todavía no tienen un casting para Bushwacker, así es que aún podría tener una oportunidad de empleo y plato de lentejas seguro en la mesa. ¿No sabes quién es Bushwacker? No importa, la gente de la Marvel mete a cualquiera de sus personajes en sus películas y lo hace conocido de la noche a la mañana. ¿O alguien sabía quién era el mapache con metralletas ése, antes de Guardianes de la Galaxia en 2.014...?

38.- Jackie (Jackie).
  • Estreno en Estados Unidos: 2 de Diciembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 9 millones de dólares.
  • Recaudación total: 24 millones de dólares.
No exactamente un fracaso, porque costó la miseria de 9 millones de dólares. Una suma que se hace incluso más increíble considerando que hablamos de una película de época, que siempre son más gastadoras porque implican ser cuidadosos con las locaciones para que no aparezcan edificios modernos en los encuadres, vehículos vintage que suelen ser piezas de museo caras y difíciles de mantener y aún más costosas de contratar seguros, un estilista que sepa sobre los peinados de la época, y el omnipresente tema del vestuario, algo que resulta particularmente importante en este caso, en que tenemos el biopic de una dama celebrada como ícono de la moda en sus días. Y además, teniendo que pagar el cheque de Natalie Portman en el protagónico, en los días en que su caché estaba alto porque al momento de rodar, todavía no se estrenaba La venganza de Jane. Más Peter Sarsgaard, John Carroll Lynch, Billy Crudup y John Hurt, actores que no son los que más cobran en Hollywood, pero que tienen su prestigio bien ganado, que me imagino usarán para pedir unos cuantos ceros a la derecha de la cifra anotada en el cheque. Pero aunque superó la barrera mágica de recaudar el doble de lo que costó, y aunque es una película de cine arte y por lo tanto condenada desde el día uno a no ser un taquillazo, aún así 24 millones de dólares es demasiado poco. ¡Eso es menos dinero que lo recaudado por Norm y los Invencibles, por el amor de Carl Sagan! En particular porque Jacqueline Kennedy, la retratada en el biopic, es una figura icónica de Estados Unidos durante el siglo XX, y uno podría suponer que habrían más audiencias interesadas en verla plasmada nada menos que por Natalie Portman en la gran pantalla. ¿O no habían notado que los trajecitos que luce la esposa del Alcalde Diamante en Los Simpsons, están inspirados en ella? Fue postulada a tres Premios Oscares, lo que siempre levanta el caché de una película, pero luego no se llevó ninguno: Natalie Portman iba como Mejor Actriz Protagónica y perdió ante Emma Stone por La La Land, Madeline Fontaine iba como Mejor Diseñadora de Vestuario y perdió ante Colleen Atwood por Animales fantásticos y dónde encontrarlos, y Mica Levi iba por Mejor Banda Sonora, y perdió ante Justin Hurwitz por La La Land. Admitámoslo, todo esto sucedió en el año en que arrasó un musical como La La Land porque, demonios, todos necesitábamos algo como eso. En el año del triunfo de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, una película biográfica que se toma a un ícono de la política de Estados Unidos como Jackie Kennedy y ofrece una visión bastante poco favorecedora del personaje, narrado en el tono agreste prototípico del director chileno Pablo Larraín, no era como para vender demasiados boletos. El resultado se mostró en la taquilla. O la falta de ella.

39.- Assassin's Creed (Assassin's Creed).
  • Estreno en Estados Unidos: 21 de Diciembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 125 millones de dólares.
  • Recaudación total: 240 millones de dólares.
Vamos, repitan el credo conmigo: las películas basadas en videojuegos apestan, las películas basadas en videojuego apestan, las películas basad... Cuando hablamos de un subgénero fílmico en el cual sus obras maestras son películas a lo sumo pasables, como Mortal Kombat, El príncipe de Persia, Lara Croft: Tomb Raider, Final Fantasy o Resident Evil, es que tenemos problemas. Se suponía que la maldición se iba a romper en 2.016, con la llegada a todo trapo de Warcraft. Apoyada por Blizzard desde atrás, empresa de videojuegos que siempre ha puesto un orgullo supremo en sus productos. Y... no sucedió. Sea buena o mala como película, el caso es que las audiencias no respondieron y Warcraft hubiera reventado como un sapo bajo el sol del desierto, de no ser por la operación de rescate que se montaron en la hora undécima los espectadores de China. Aunque no lo hizo gracias al mercado internacional. Pero citando a los viejos jedi: no es nuestra última esperanza porque aún queda otra. Esa fue Assassin's Creed. Que, hablando de los jedi, se arriesgó a ir nada menos que a la sombra de Rogue One. Y así le fue, por la temeridad. En este caso no se anduvieron con chicas: arriesgaron 125 millones de dólares en rodarla, y eso sin contar lo invertido en publicidad, que no parece haber sido menor. La película parte con un condenado a muerte que, ahora sin identidad porque está legalmente muerto, es reclutado por una misteriosa empresa para transformarse en asesino. En lo personal ya había visto esta película: se llama Nikita, fue estrenada en 1.990, y entre Anne Parillaud y Michael Fassbender, creo que preferiría casarme con ella, gracias. Sólo que acá el protagonista no es el asesino, sino que un antepasado suyo lo fue, y él debe revivir sus memorias. O algo así. Tan aburrido como Sucker Punch, en la cual todas las trepidantes aventuras de las chicas de vestiditos cortos y trajecitos apretados eran fantasías de la protagonista, y por lo tanto, sin mayor impacto real, por mucho que trataran de borrar las fronteras entre los sueños y la realidad, etcétera. Se repitió la misma historia de Warcraft: en Estados Unidos, Assassin's Creed fue asesinada sin piedad, perdón por el chiste fácil otra vez, pero los mercados internacionales respondieron de manera positiva. Sin embargo, a diferencia de Warcraft, esa respuesta positiva no fue suficiente. Assassin's Creed acabó saldándose con pérdidas. Probablemente el gran damnificado fue Michael Fassbender, que entre la deslucida X-Men: Apocalipsis, la fracasada La luz entre los océanos y ésta, cerró un año directamente para olvidar. O de cómo en 2.017 lo veremos aferrándose a su rol en Alien: Covenant como a un clavo ardiendo, para no quedarse sin franquicia. Después de todo, aferrarse a los xenomorfos ya funcionó antes con Lance Henriksen, que apareció en tres de esas películas, así es que eso está probado como un camino viable para seguir financiando a la familia Fassbender-Vikander. Y lo admito. Escribo el apellido de Alicia Vikander con la más pura y verde envidia del mundo aquí. Nadie dijo que yo fuera una buena persona, después de todo.

40.- Día del atentado (Patriot's Day).
  • Estreno en Estados Unidos: 21 de Diciembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 45 millones de dólares.
  • Recaudación total: 44 millones de dólares.
La dupleta conformada por Peter Berg en la dirección y Mark Wahlberg en el protagónico, lo volvió a hacer. Dos fracasos encadenados dentro de un mismo año y con apenas unos pocos meses de diferencia, y ambas basadas en catástrofes de la vida real. Primero fue Horizonte profundo, sobre el derrame petrolero de la plataforma Deepwater Horizon en el Golfo de México, sobre el cual ya comentábamos en esta serie de posteos en la Guillermocracia. Y ahora es el turno de Día del atentado, sobre el atentado de Boston en 2.013. Recordemos: el año 2.013, alguien decidió creerse la promesa de encontrarse con 72 huríes en el Paraíso, y llevó a cabo un atentado terrorista en la Maratón de Boston para ganárselo. Acción que debe ser apoyada por todo buen liberal que se precie de tal, por supuesto, porque si el tipo va a ganarse 72 huríes volando a unos cuantos kuffar hasta el Reino Celestial, entonces ni el Estado ni nadie tiene derecho a interponerse entre él y su ganancia personal, porque prohibirle el medio para ganarse sus 72 huríes es un impuesto oculto, y los impuestos son un robo. Yo no soy ni liberal ni musulmán, por supuesto, así es que a mí no me miren. Pero volviendo a esta película. Lo triste es que la misma se llevó aclamación crítica desde todas partes... menos por la parte más importante, que es el público. ¿Qué les hacía pensar a los productores que la gente quería ver una película sobre un atentado terrorista en contra de una maratón, provocado para defender la causa de Afganistán, un país invadido y ocupado militarmente por el Imperio de Estados Unidos, en vez de Rogue One, una película que se trata sobre un atentado terrorista en contra de un archivo gubernamental galáctico, provocado para defender la causa de Jedha, un planeta invadido y ocupado militarmente por el Imperio Galáctico? Ni idea. Como sea, la película se coronó como otro más en la larga hilera de fracasos de 2.016. Tanto, que en países de Latinoamérica se vino a estrenar recién en Abril. Bueno, veámoslo con un dejo de esperanza: hay películas que no se estrenan nunca en Latinoamérica.

41.- Silencio (Silence).
  • Estreno en Estados Unidos: 23 de Diciembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 40 millones de dólares.
  • Recaudación total: 16 millones de dólares.
La ironía suprema, hubiera sido que una película titulada Silencio hubiera postulado a premios por efectos de sonido, o algo por el estilo. ¿Se imaginan la guasa en los Premios Oscar? "...y el Premio a la Mejor Banda Sonora es para... Silencio. No, no es que les pida silencio. Es que ganó la película titulada Silencio. ¡Aplausos por favor!". No sucedió, claro, pero hubiera sido gracioso. En cualquier caso, lo de Silencio era un fracaso anunciado de antemano. El punto fuerte es que dirigía Martin Scorsese, de regreso luego de su exitosa El lobo de Wall Street. Ya saben, la película con Margot Robbie en glorioso desnudo frontal, y... también Leonardo DiCaprio actuaba ahí, me parece. Pero a partir de ahí, hablamos de una película basada en una novela de 1.966 de un escritor japonés al que si alguien lo conoce, debe ser en los círculos académicos; ignoro si Shūsaku Endō es un buen o un mal escritor porque no he leído nada de él, pero conocido y vendible por el departamento de marketing, seguro que no es. Es una película histórica basada en Japón, pero no el Japón de samurais y asedios contra castillos, sino el más pacífico de la era Tokugawa. Sus protagonistas son sacerdotes católicos, en una época como la actual, de intenso desprestigio para la Iglesia Católica debido a los escándalos sexuales que se han cebado en ella. ¿O alguien se olvidó que en su minuto, el Oscar a la Mejor Película de 2.015 fue para En primera plana? Protagonizada por Andrew Garfield, que probablemente será para siempre veneno en la taquilla debido a su intensa y criticada asociación con Spiderman en el reboot de 2.012; a mí no me miren porque me gustó su versión del personaje, pero no creo que ésta sea una opinión mayoritaria, y desde luego que las opiniones mayoritarias son las que venden películas. Los resultados están a la vista. Hugo, el anterior fracaso económico de Martin Scorsese, por lo menos cosechó aclamación crítica y va en ruta a convertirse en clásico de culto. Sobre Silencio, en cambio, acabó imponiéndose el silencio más absoluto. Y perdonen el chiste fácil. Otra vez.

42.- Vivir de noche (Live by Night).
  • Estreno en Estados Unidos: 25 de Diciembre.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 65 millones de dólares.
  • Recaudación total: 22 millones de dólares.
Siempre ha sido criticado como actor, y no sin motivos debido a su tendencia al carepalismo, aunque Ben Affleck como Batman acabó siendo quizás lo mejor de la segunda entrega del Universo Expandido DC, que se hizo de un deshonroso lugarcito en esta serie de posteos que ya estamos finiquitando en la Guillermocracia. Pero en paralelo, Affleck se ha ido creando una sólida reputación como director. Probablemente Vivir de noche no era una de las películas más esperadas de 2.016, pero sí despertó alguna curiosidad por ser el primer trabajo en la dirección de Affleck después de su aclamada Argo en 2.012. En su día Argo, recordemos, se llevó el Oscar a la Mejor Película, lo que no es mérito menor, por muy desprestigiados que estén los calvos dorados por estos días. Además, había algo de hype alrededor de Affleck después de que la Warner le ofreció dirigir y protagonizar una película de Batman para el Universo Expandido DC, con rumores de que sería una oferta con carte blanche. En medio de este ambiente se estrenó Vivir de noche, y... la primera consecuencia es que, de pronto y de la nada, Ben Affleck apareció dejando de lado el tema de la dirección de una potencial película de Batman. Quién sabe por qué. Pero lo que el instinto me dice, es que si Vivir de noche hubiera funcionado bien, la Warner se hubiera dejado la carne y la sangre en el camino para mantener a Affleck a bordo para su todavía renqueante Universo Expandido DC. La película en sí, insiste en el viejo cine de gángsters, que en estos últimos años parece estar viviendo horas bajas, quizás porque ya hay demasiados gángsters en la política y las finanzas como para, además, tener que aguantarlos en la ficción; y no es que Vivir de noche haya ayudado demasiado a levantar el género de vuelta. E ir contra Rogue One, la segunda película más taquillera de 2.016 por debajo de Capitán América: Civil War, selló el trato. Es una lástima profunda porque Ben Affleck, sin ser un genio de la dirección, sabe en dónde poner una cámara y cómo contar una historia, y ojalá viéramos más trabajos directoriales suyos. Pero por supuesto, eso depende de las sarmentosas garras que ponen los táleros y doblones sobre la mesa, y dichas sarmentosas garras tienden a ser muy poco caricativas con los fracasos de taquilla. El tiempo dirá. El mismo tiempo que se nos acaba, en este repaso que hemos hecho a la cadena de fracasos del cine de 2.016, y que ahora nos lleva desde estos comentarios a...

...los de ustedes. Sus opiniones e impresiones. ¿Vieron algunas o varias de estas películas? ¿Eran así de malas o buenas? ¿Fueron fracasos injustos, o fueron merecidos? ¿Fue 2.016 realmente un año tan catastrófico para el cine, o fue apenas un año más, con tantos fiascos como cualquier otro año, y fueron la prensa e Internet quienes se encargaron de magnificar esto? ¿Se irá a repetir el panorama en la temporada cinéfila de 2.017? ¿Cambiará el modelo de cine? Dejen sus comentarios y hagan sus apuestas, señores. Después de todo, a diferencia de rodar películas, o pagar la entrada al cine para verlas... comentar es gratis. Todavía.

martes, 30 de mayo de 2017

2.016: El año de las Summer Bomb Busters (8 de 9).


Y hemos llegado a la penúltima entrega de esta serie de posteos, ya entrando en el último trimestre de películas de 2.016. ¿Creían que los estudios se habían gastado toda su reserva de películas birriosas, malolientes o difíciles de vender en la traca anterior? Están equivocados. En Octubre empieza la temporada de Oscar baits, las películas diseñadas para ganar calvos dorados a lo bruto, y por supuesto, alguna que otra se estrella a lo bestia en la taquilla. No son blockbusters, pero no creo que eso importe demasiado a estas alturas, ¿no? Además, entramos en la fecha ideal para otro clásico de Hollywood: las comedietas sin gracias. Y sin más preámbulos, partimos con...

...Ciencia Redentora del Género Humano... ¿Qué demonios es ESTO?

31.- La reina de Katwe (Queen of Katwe).
  • Estreno en Estados Unidos: 23 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 15 millones de dólares.
  • Recaudación total: 10 millones de dólares.
Les voy a ser sinceros. La única película que recuerdo de la directora Mira Nair es Kama Sutra de 1.996, y eso sólo porque es una película de ambientación histórica en la India, en la cual la actriz Indira Varma aparece en una generosa cantidad de gloriosos desnudos frontales. Y yo la vi en la edad impresionable, digámoslo así. Si no conocen a Indira Varma, me parece que actuó en Game of Thrones. Creo. Aunque eso no tiene mérito porque medio Hollywood ha actuado ahí. Por supuesto, La reina de Katwe tampoco la vi. De hecho, ni siquiera sabía que existía, hasta que me puse a elaborar esta serie de posteos para la Guillermocracia. Podría verla porque va de ajedrez, porque de los desnudos estilo Kama Sutra nos vamos olvidando: el personaje protagónico es una niña de diez años. Esta película es otra de "basada en hechos reales"; en este caso se trata de un biopic de la ajedrecista Phiona Mutesi. Que es más desconocida que Indira Varma porque no ha actuado en Game of Thrones. Creo. La historia se ambienta en Uganda, uno de los tantos muladares que por desgracia existen en el mundo, y de los esfuerzos de la protagonista por aprender ajedrez y convertirse en Campeona del Mundo, a la vez que intenta escapar del círculo de pobreza en el cual le tocó nacer. O sea, la Rocky de 1.976, pero con protagonista mujer, ambientada en Uganda en vez de los bajos fondos de Filadelfia, y con ajedrez en vez de boxeo. Yo me imagino la escena de El lobo de Wall Street en donde el protagonista le dice a un alumno suyo, a manera de ejercicio: "Véndeme este lápiz". Yo cambiaría esa escena por: "Véndeme una entrada para verReina de Katwe". Eso es un desafío, y no vender un maldito lápiz. Porque, manito en el corazón, ¿cuántos de ustedes le darían una oportunidad a esta película inspiracional basada en hechos reales? Yo lo haría. Porque se trata de ajedrez. Y pensándolo bien... creo que nunca he escrito sobre ajedrez acá en la Guillermocracia. Tomaré nota para ver si sale un posteo al respecto.

32.- Los siete magníficos (The Magnificent Seven).
  • Estreno en Estados Unidos: 23 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 90 millones de dólares.
  • Recaudación total: 160 millones de dólares.
Y lo intentan, y lo intentan, y lo vuelven a intentar. Quieren resucitar el Western como género cinematográfico. Sin embargo, ¿qué puede decirle una historia de pistoleros en la actualidad a la chavalería, el principal público de los blockbusters, que en vez de eso pueden ver la última entrega de una de superhéroes? ¿Qué competencia en términos de tremendismo puede hacerle un vaquero tratando de salvar a unos humildes ganaderos o granjeros, frente a un superhéroe liándose a mamporros con supervillanos galácticos para salvar a toda la Tierra? Ya a inicios de este año, veíamos como La venganza de Jane se caía y rompía todos los huesos en la taquilla. De todas maneras, porfiadamente, la Metro Goldwyn Meyer, embarcada hace años en tratar de hacer remakes de sus éxitos antiguos y que en 2.016 se comió de manera previa el fracaso de Ben Hur, que ya comentábamos en esta serie de posteos, volvió a pifiarla con este remake de Los siete magníficos de 1.960, que a su vez era un remake de Los siete samurais de 1.954. Sobre el papel, la idea era buena: Antoine Fuqua el director de Día de entrenamiento a cargo, Denzel Washington en el protagónico, Chris Pratt como su brazo derecho, Haley Bennett muy guapa acá como en La chica del tren a cargo del principal rol femenino, ¿qué podía salir mal? Pues... salió mal. Quién sabe por qué. Bueno, esta película, como Ben Hur en su minuto, iba a hacerle condenada gracia a las audiencias viejunas que se quedan con la versión original que vieron en su día, y fruncen el ceño gruñendo: "¿Remake? ¿De un clásico? Me quedo con el clásico. Esta gente de Hollywood, se les acabaron las ideas"... Y las audiencias nuevas seguramente no han visto la película original, y maldita sea si saben quién es Yul Brynner, uno de los machos tradicionales de Hollywood. Ayuda por supuesto que fue estrenada en Septiembre, mes tradicionalmente asociado con cualquier cosa menos ir al cine en Estados Unidos. Ayuda también que es un Western. Por lo visto, el género seguirá seco y bien seco, durante unos cuantos añitos más por lo menos. Hasta que alguien encuentre la fórmula mágica para hacer funcionar un superhéroe en el oeste, por lo menos. Que ya lo intentaron con Jonah Hex en 2.010, y el asunto no funcionó ni siquiera porque aparecía Megan Fox en corset.

33.- Horizonte profundo (Deepwater Horizon).
  • Estreno en Estados Unidos: 30 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: Cerca de 150 millones de dólares.
  • Recaudación total: 120 millones de dólares.
Por supuesto que en el año de los Summer Bomb Busters hubo una buena fila de damnificados, y el bueno de Mark Wahlberg fue uno de los que se pillaron los dedos. Cinco años después de que se produjera el más dantesco accidente de derrame petrolero en la historia, el asunto de la plataforma Deepwater Horizon en el Golfo de México, se estrenó el correspondiente drama para el cine. Con Mark Wahlberg interpretando un rol de héroe proletario, una vena que al actor se le da muy bien. ¿Problema? La película partió con un presupuesto demasiado elevado, de cerca de 100 a 120 millones de dólares; por comparación, eso es más de lo que costaron Capitán Phillips y Sully juntas. Vale la pena invertir 100 a 120 millones de dólares cuando se trata de una película de superhéroes para adolescentes popcornívoros, pero ¿una película de desastres que debe limitarse en el desastre y los efectos especiales porque está basada en hechos reales...? Después, para colmo, por alguna razón, el presupuesto se disparó a los 150 millones de dólares. Luego se estrenó, y quienes más fueron al cine a verla fueron los mayores de 35 años, cuando todo el mundo sabe que el dinero de verdad, hay que saquéarselo a los adolescentes. Resultado: un Deepwater Horizon metafórico, en términos de fuga de dinero desde el bolsillo de los productores. Por contraste, en el mismo 2.016 se estrenó Sully, otra película de desastres basada en hechos reales, que costó 60 millones y recaudó 150. Por supuesto, en un caso hablamos de un avionazo y en el otro de explosiones en una plataforma petrolera, con la diferencia que se necesita en materia de efectos especiales, pero... aún así. Y se pone peor. La dupleta conformada por Mark Wahlberg y el director Peter Berg, que quedó a medio hundir aquí, terminó por hundirse del todo con todavía otra entrada más de la lista de Summer Bomb Busters de 2.016. Algo me dice que Mark Wahlberg se va a aferrar a la quinta entrega de los Transformers como a un clavo ardiente; es eso, o volver a rapear como Marky Mark...

34.- De-mentes maestras (Masterminds).
  • Estreno en Estados Unidos: 30 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 25 millones de dólares.
  • Recaudación total: 29 millones de dólares.
Nadie puede acusar a Kristen Wiig de falta de consecuencia. En 2.016 actuó en cuatro películas, y de éstas, tres fueron fracasos miserables de taquilla: Zoolander 2, Cazafantasmas, y ésta. La cuarta es La fiesta de las salchichas, que sí funcionó bien en taquilla... pero en donde ella sólo prestaba la voz. Ups. Y aquí, para que Kristen Wiig no pase las desgracias sola, dos de sus colegas cazafantasmas, Kate McKinnon y Leslie Jones, la acompañan en su pesar. ¿No recuerdan ustedes, cuando comentábamos acerca de Cazafantasmas, que tres de ellas habían tenido que comerse un marrón después? Fue acá. Pero el rol protagónico es para Zach Galifianakis, el chico revelación de ¿Y qué pasó ayer? por allá por 2.009, que después ha demostrado consistentemente sus limitaciones como comediante, y su incapacidad para soportar el peso de una película sobre sus hombros. Esta película va de un grupo de perdedores de la vida que deciden atracar a la empresa de reparto de dinero en camiones blindados para la que trabajan, sólo para resultar después demasiado tontos como para no acabar pillados como ratas en la ratonera. Si reemplazamos la premisa por atracar los bolsillos de la audiencia, es casi como si la gente envuelta en esto hubieran rodado su autobiografía, en particular por los tintes de comedia burra y particularmente falta de gracia. La parte más insólita de todo esto: se supone que está basado en hechos reales, en un robo perpetrado en Carolina del Norte en 1.997. Con este material, un cineasta de fuste hubiera podido hacer maravillas. Aquí, hicieron maravillas por hundirse en la taquilla. Por cierto... ¿qué estaría fumándose, oliendo o inyectándose el tipo que tradujo el título de esta película, que vendría siendo Mentes maestras, como De-mentes maestras, así con guión para hacer un juego de palabras estúpido? Eso revela sin lugar a dudas que se trata de un hombre de-mente.

35.- Max Steel (Max Steel).
  • Estreno en Estados Unidos: 14 de Octubre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 10 millones de dólares.
  • Recaudación total: 6 millones de dólares.
Cualquiera diría que el fracaso de Dragonball: Evolution debería haberle enseñado un par de cosas a los ejecutivos de Hollywood. ¿Películas que adaptan material friki, que narran los orígenes de los personajes, pero ambientadas en institutos? No, señores, ni los propios estudiantes de instituto quieren eso. El problema es que ni los guionistas, ni los directores, ni los ejecutivos, ni nadie, consiguen captar de verdad lo que es la atmósfera de un instituto porque ellos ya están muy lejos de eso. Además, tienen que apaciguar a los guardianes de la moral, lo que significa mostrar institutos sin alcohol ni sexo. Lo que es casi como rodar una epopeya del espacio sin naves espaciales, más o menos. Pero lo hicieron. Se atrevieron otra vez. Primer error: rodaron Max Steel, que nunca ha sido una franquicia bienamada por nadie, e incluso los propios chicos que crecieron con ella, ahora se avergüenzan un poco de la misma. Segundo error: la rodaron como una historia de instituto, el gran no-no que comentábamos más arriba. Tercer error: le dieron un presupuesto miserable de apenas 10 millones de dólares, lo que ya es de por sí tacañería, pero que además es dispararse en el propio pie, tratándose de un proyecto fílmico que no tenía otro valor para brillar, sino justamente en los efectos especiales. Y cuarto error: ¿ya vieron el trailer y sus espantosos intentos de sacar algo de humor? En la película de los Power Rangers de 2.017, supieron hacerla mejor: van con una franquicia igualmente vergonzosa pero más conocida y popular al menos, lo del instituto se justifica porque estaba en el material original, y fueron un poco más generosos con el presupuesto. Al final, Power Rangers parece que también se saldó con números rojos, sin contar el mercadishing por lo menos, pero por intentarlo no quedó. Y además, fue un resultado menos vergonzoso que en lo de Max Steel...

36.- Espiando a los vecinos (Keeping Up with the Joneses).
  • Estreno en Estados Unidos: 21 de Octubre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 40 millones de dólares.
  • Recaudación total: 29 millones de dólares.
Primero, esta película iba a ser estrenada en Abril de 2.016, o sea, tratando de aprovechar los primeros vientos de la temporada de blockbusters, lo que revela la existencia de alguna ambición tras el proyecto; que la hubieran corrido seis meses, a una temporada en donde lo único bueno que se estrenan son las películas que van a la carrera por los Oscar, cuando no son los insufribles Oscar baits políticamente correctos por supuesto, nada bueno adelantaba. La protagonizan un Zach Galifianakis que... sí, él otra vez ya no en esta serie sino en el mismo posteo, más una Isla Fisher que se bajó de la secuela de Los ilusionistas, que comentábamos antes como una decepción en taquilla, pero que no resultó un fiasco completo; a la vista de los resultados, tanto mejor para ella si se hubiera quedado ahí. Acompañados por Gal Gadot, la nueva Wonder Woman, paseando su tonificada anatomía en una escena de generosa lencería enfrente de Isla Fisher, porque algo hay que incluir en el trailer que permita vender el desaguisado. Y... no hubo caso. Simplemente no despegó. La premisa: un matrimonio empieza a sospechar que sus nuevos vecinos son espías. A Gal Gadot como espía, yo me la creo: la chica es israelí, vivió en su país hasta la veintena, y eso significa que debe ser una de las pocas actrices de Hollywood que hizo el servicio militar. Pero por supuesto, las películas de parejas con vida rutinaria hasta que llega otra pareja peligrosamente al margen, tienden a no funcionar. Mi vecino el asesino tenía una premisa ligeramente similar, y funcionó en 2.000, en parte gracias a que Amanda Peet aparecía en generoso desnudo frontal. Tan generoso, de hecho, que fue suficiente como para estrenar una secuela que, por supuesto, acabó estrellándose en taquilla. En cuanto a Espiando a los vecinos... es un triste canto de cisne para el director Greg Mottola, que se hizo de un cartel hace exactamente diez años atrás, con Supercool.

Y nos queda Noviembre y Diciembre. En donde comienza la temporada menor de estrenos, aquella destinada a hacerse con las sucias monedas de los chicos y sus padres que van al cine en Navidad. En donde también cayeron algunas películas, algún que otro Oscar bait, y... abrimos los fuegos de la última entrega de esta serie de posteos aquí en la Guillermocracia, con todavía otra secuela que nadie pidió. Y así le fue. Pero, ¡un momento! ¿Es que todavía quedan secuelas en la recámara? Sí, señores, todavía quedan... Y, repito: así le fue. Directo a iniciar la próxima y última entrega de esta deshonrosa serie de posteos, aquí en la Guillermocracia.

domingo, 28 de mayo de 2017

El primer adios a un 007 oficial.


Más tarde o más temprano iba a suceder, porque nadie queda para semilla. Sólo que no había ocurrido con ningún actor que fuera un James Bond oficial del cine, porque entre los no oficiales ya tenemos una pequeña sección en el cementerio. Nos referimos por supuesto al fallecimiento de Roger Moore, el pasado 23 de Mayo de 2.017, a la provecta edad de ochenta y nueve años. Una edad legendaria, porque Roger Moore fue el único James Bond oficial del cine, es decir, dejando de lado a quienes lo interpretaron en la televisiva Casino Royale de 1.954 o la no oficial Casino Royale de 1.967, que nació antes de 1.930. Sólo cinco actores han interpretado a 007 en más de una película, que son Sean Connery, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig, y del quinteto Moore es el primero en partir. Entre los Bond oficiales debemos contar también a George Lazenby, que sigue vivo a la hora de editar este posteo para publicación. Por cierto, el matón de villano Bond que se llevó a Roger Moore fue el cáncer.

En lo personal, y más allá del tema humano que es inherente a cualquier fallecimiento, la noticia ha tocado una fibra sensible. Ya deberían saber que James Bond es una de mis franquicias fílmicas favoritas, como lo prueba la cantidad de publicaciones que le hemos dedicado al asunto en la Guillermocracia. Y por un tema de edad, aunque mi primer contacto con el personaje fue viendo películas de Sean Connery en televisión, aún así el James Bond que fue contemporáneo con mi niñez, fue el de Moore (sí, señores. Nací antes de 1.985). Además, Roger Moore interpretó al personaje en siete películas a lo largo de doce años, la etapa más larga de un actor interpretando a 007, como no contemos Nunca digas nunca jamás de Sean Connery por supuesto. Sin embargo, andando el tiempo, mi visión de la etapa Moore ha ido un poco hacia abajo; me gustaban más sus películas como Bond siendo un niño, que ahora siendo un adulto. Pero es lo esperable. Debemos recordar que en el paso de las décadas de 1.970 a 1.980, la franquicia de James Bond experimentó un giro desde lo que era la diversión para adultos, hacia un estilo de cine más familiar. No ayuda tampoco que las películas de Moore incorporaron un importante componente autoparódico, que las han hecho envejecer bastante mal en algunos respectos.

El paso de Roger Moore por el rol del contemporáneo agente secreto 007, ha eclipsado el hecho de que en sus inicios, Moore era más conocido por sus apariciones en producciones de ésas llamadas de época. Interpretó nada menos que al rey Enrique II de Francia en la película Diana de Francia de 1.956, así como al protagonista de la serie televisiva Ivanhoe de 1.958, y a Rómulo, el mismísimo fundador de Roma, en Rómulo y las sabinas de 1.961, otra de las tantas películas del ciclo peplum de la década. También incursionó en el Western, como protagonista de la serie televisiva Maverick, reemplazando a James Garner aunque no sustituyendo a su personaje sino interpretando a un primo del mismo; es posible que los más jóvenes de ustedes conozcan la franquicia por la adaptación para el cine protagonizada por Mel Gibson en 1.994. De hecho, cabe la posibilidad de que si 007 no se hubiera atravesado en el camino de Moore, a la larga éste se hubiera transformado en una especie de niño símbolo de los actores británicos interpretando roles históricos o fantásticos, de aquellos que el elenco de las películas de Harry Potter reunió a paladas en su día.


Y sin embargo, andando el tiempo Moore demostró tener madera para las historias de espías, interpretando al protagonista de la serie televisiva El Santo, a partir de 1.962, el mismo año en que Sean Connery lanzó a James Bond en los cines; si son demasiado jóvenes, es posible que conozcan al personaje por la adaptación para el cine protagonizada por Val Kilmer en 1.997. De hecho, se dice que Moore fue una de las opciones preferidas por los productores de James Bond, pero su contrato por El Santo impidió que el asunto fructificara por el minuto. Moore reincidió en el tema de las aventuras de espionaje con la serie televisiva Dos tipos audaces de 1.971 (Los persuasores en España), o sea, dos años antes de hacerse cargo de James Bond en el cine; el tema principal de Dos tipos audaces, por cierto, fue compuesto por John Barry, el mismísimo compositor de las películas de 007, para que todo quede en familia.

Y por supuesto, su carrera posterior quedó un tanto marcada por el hecho de que lo vemos en pantalla, y nos decimos: "¡Vaya! ¡Es James Bond interpretando a...!". Como ocurre en Escape a Atenas de 1.979, en donde interpreta a un oficial alemán nazi durante la Segunda Guerra Mundial... y lo siento, pero no es como para creérselo. Este asunto de quedar encasillado, Moore se tomó con resignada flema, por lo demás. No puede verse como menos la gloriosa autoparodia que hace Roger Moore interpretando en Los locos del Cannonball de 1.981 a un millonario heredero británico que se cree Roger Moore, y tiene todos los manierismos del Bond de Moore... O de su aparición en Spice World, de todas las películas camp posibles allá afuera, adoptando los manierismos de... Blofeld, el enemigo de Bond, a quien el 007 de Moore se encargó de liquidar en Sólo para sus ojos... perdón, se me olvidaba. El eterno tema de los abogados. El personaje calvo como Blofeld, malvado como Blofeld y con gato blanco como Blofeld, en Sólo para sus ojos, no era Blofeld, sino... alguien. Un admirador haciendo cosplay, supongo. Así es que guarden las estilográficas en el bolsillo y no demanden, por favor. Gracias.

Ahora bien, pasando a la verdadera relevancia de Moore en el cine, es decir, a su rol como el agente secreto más famoso y parodiado del cine, Roger Moore tuvo la virtud de conseguir imponer un nuevo tipo de James Bond, su tipo de James Bond. El James Bond de Sean Connery era un matón que podían gustarle la buena vida y las mujeres curvilíneas, pero lo suyo era ser algo abusón y sociópata; este molde fue seguido después por Timothy Dalton, particularmente en Licencia para matar, así como por Daniel Craig en Casino Royale y películas inmediatamente siguientes. En lo personal es el tipo de 007 que prefiero, porque hablamos de un tipo que lidia contra monstruos megalómanos ávidos de cargarse el mundo, y por lo tanto, me rechina un Bond suave y amable a quien, por suave y amable, podrían meterle una bala en cualquier minuto. Como lo parodiaba brillantemente la secuencia introductoria de xXx, en donde a un agente vestido de smoking terminan cargándoselo en un concierto de Rammstein, mientras la banda canta Feuer Frei!... (Fuego a discreción).


Pero Roger Moore tenía una visión distinta del personaje. Moore consideraba que James Bond era un personaje absurdo, porque nadie pasa por tantos peligros y situaciones mortales sin siquiera soplarse un poquito el peluquín; por supuesto, hablamos de una época en la cual el cine de acción era un poquito más realista, lejano a las fantasmadas de la actualidad. En su día, y fresca la lección del fracaso un tanto injustificado de George Lazenby como James Bond, Roger Moore exigió a los productores interpretar a Bond no a la manera de Connery, sino a la suya propia. Y el Bond de Moore se alejaba justamente de la seriedad de Connery, para darle un elemento algo más humorístico y camp, un poco parodiando y tomándose a guasa el personaje, pero siempre desde una cierta respetable flema británica.

Así, aunque Connery codificó el Bond duro y violento que es la visión más clásica del personaje en el cine, Moore por el contrario, alejándose de ese modelo, codificó el Bond alternativo que es más amable y suave. Este modelo de Bond fue seguido en parte por Timothy Dalton en su primera incursión del personaje, consecuencia lógica de haber heredando el manto de 007 del mismo Moore en Su nombre es peligro, antes de brutalizarse un poco en su siguiente entrega, la mencionada Licencia para matar. Y luego fue seguido por Pierce Brosnan, no tanto en Goldeneye que se parece más bien al Bond duro de Dalton y probablemente no por casualidad, sino en sus tres secuelas, en las cuales el camp que era la marca de fábrica mooriana vuelve por todos sus fueros a la saga. Por lo que me atrevo a predecir, el día en que Daniel Craig entregue el manto a un nuevo Bond, posibilidades existen de que rebajen el nivel de violencia del personaje, y vuelva a ponerse de moda el Bond suave de Moore. La franquicia de Bond es cíclica, ésa ha sido la clave de su supervivencia durante más de medio siglo en los cines, y no es descabellado concluir que cuando la gente se aburra de un Bond duro y algo sociópata, recibirá con los brazos abiertos a un 007 más suave, y... la rueda seguirá girando.

Ahora bien, si quieren leer un análisis pormenorizado de la etapa Moore como James Bond en el cine, ya hemos publicado sobre el particular en la Guillermocracia, así es que nos remitimos a los posteos 007x25: James Bond quizás no regresará, y 007x25: El espía camp, en los cuales cubrimos la franquicia desde George Lazenby hasta Roger Moore, incluyendo las siete películas de este último como Bond. Con lo cual aprovechamos de darle los últimos respetos y el adiós a un actor que, para bien o para mal, y más allá de si sus películas fueron buenas, mediocres o malas, cumplió con definir a James Bond en el cine de manera tan poderosa como Sean Connery.



jueves, 25 de mayo de 2017

Las generaciones de Star Wars.


Hace cuarenta años exactos y cabales, el 25 de Mayo de 1.977, el mundo asistió a una revolución cultural. Ese día llegó a las pantallas una peliculilla de un infragénero fílmico, cual es la Ciencia Ficción, que fue estrenada por los cines a desgana, casi obligados porque la Fox, que distribuía la película, la había vendido en un paquete doble con un estreno altamente anticipado, llamado Más allá de la medianoche, y de alguna manera debían amortizar la inversión, porque la gran película iba a estrenarse dos semanas después de esa peliculilla de serie B con marcianitos y naves espaciales. De manera que, a la espera de llenarse groseramente los bolsillos con Más allá de la medianoche, le dieron salida a esa cosilla poca llamada La guerra de las galaxias, que de buen seguro iba a durar quizás una semana en cartelera, con suerte, porque quién se iba a interesar en ver esa película tontorrona e infantil. Y todos sabemos cómo resultó eso. ¿Qué película es ésa, Más allá de la medianoche? Exacto.

La guerra de las galaxias tuvo la santa virtud de poner todo el cine de cabeza. Durante la década de 1.970, el cine era algo serio, solemne, artístico y con mucha sensibilidad social. La guerra de las galaxias, por el contrario, era divertimento puro y duro, desvergonzada en sus referencias pulps, de narrativa muy directa, y fantasía escapista a la vena. Era lo que la gente necesitaba, en una década de oscuridad y alienación marcada por Watergate, la Crisis del Petróleo de 1.973, y en Latinoamérica, por medio continente cubierto por la sombra de gobiernos con uniformes, medallas y cadáveres. Pero fue más allá. Si Tiburón había inventado la moderna industria del blockbuster un poco de chiripa, La guerra de las galaxias le dio forma a la misma, la industrializó, y convirtió el cine de franquicias en el sello por el cual se ha regido el cine comercial durante cuatro décadas, casi medio siglo completo.

Pero lo realmente interesante, es que Star Wars ha atravesado por épocas de popularidad y remisión. Fue un fenómeno cultural en su primera década, hasta que parodias como ¡SOS! Hay un loco suelto en el espacio de Mel Brooks en 1.987 probaron que la ola ya había reventado. Luego, más allá de los círculos frikis que se viciaron con el juego de rol y el Universo Expandido, en cierta medida Star Wars remitió de la cultura popular, y empezó a ser visto como una especie de reliquia de la década de 1.970. Pero luego vino el anuncio de la Trilogía Precuela, y ocurrió lo que nadie esperaba: el mundo enloqueció. Hablamos de un 1.999 en el cual el futuro del cine parecía ir por el camino de Matrix y el Cyberpunk, subgénero de la Ciencia Ficción que ya era noticias viejas en el mundillo, pero que no había calado en la conciencia popular. A casi dos décadas de eso, Matrix es la franquicia que yace enterrada, aunque en el cine se han visto a muertos cargando ataúdes, así es que, quién sabe; mientras tanto, Star Wars sigue más viva que nunca. De todas maneras, Star Wars atravesó un bache cuando, terminada la Trilogía Precuela en 2.005, tendió a remitir un poco en la conciencia popular, aunque nuevamente sobreviviendo con buena salud en los círculos frikis, que ahora se viciaban con los videojuegos y series animadas de la franquicia.

La explicación tradicional del éxito radica en que Star Wars es mitología pura y dura. En cierto sentido, es una titanomaquia en la cual seres más grandes que la vida, representan el espíritu puro del Bien y el Mal. Por supuesto, en la franquicia reciben otro nombre: la Fuerza y el Lado Oscuro de la Fuerza, respectivamente. Pero nombres aparte, son el Bien y el Mal de toda la vida. Las películas en general tienen el acierto de introducir algo de filosofía al tema, lo que pareciera darle un cierto calado, pero no tanta que sea difícil de seguir o tragar, o bien, que opaque lo realmente importante: las naves espaciales, los alienígenas pintorescos, y los duelos con sables láser. Ayuda que existe una dimensión cristiana en Star Wars, fundamentalmente en lo relativo al tema del pecado, la caída y la redención, pero todo al servicio de una cosmología de tintes más bien orientales, en la cual los caballeros jedi que usan la Fuerza tienen más en común con los santones de la India, los filósofos de la China o los samurais del Japón, que con los sacerdotes y caballeros templarios europeos.


No cabe duda de que estos elementos son parte de una coctelera que le confieren a Star Wars una fisonomía única y peculiar, dentro de lo que es el género más grande de la Space Opera o aventura espacial. Pero no creo que eso lo explique todo. Porque la historia del desarrollo de Star Wars como mitología moderna, es también la historia de un relevo generacional. En términos de cultura por generaciones, Star Wars es la creación de George Lucas, uno de los más tempranos Baby Boomers, tratando de emular las ficciones propias de la generación inmediatamente anterior, la Generación Silenciosa... pero que se transformó en una de las manifestaciones culturales más reconocibles en el mapa mental de los sucesores de los Baby Boomers, la Generación X. Podía haber sucedido que, justamente por haberse consolidado tanto entre la Generación X, Star Wars hubiera pasado de moda, pero de alguna manera se las arregló para reclutar entre sus filas a toda una nueva cohorte de fanáticos que venían ahora desde la llamada Generación Y, llamados también los millennials. Y ahora, pareciera estarse produciendo una nueva transición en la cual incluso la siguiente generación, los post millennials o la Generación Z, podrían estarse subiendo al carro. Esta es una hazaña muy singular, por supuesto, pero se explica a mi gusto por una situación muy simple: la estructura de Star Wars por trilogías, separadas por largas cantidades de tiempo en términos de fecha de estreno.

Volvamos en el tiempo a 1.977. En esa época, ya lo decíamos, la atmósfera cultural de Estados Unidos, y del resto del mundo occidental, se había enrarecido. Star Wars fue la bocanada de aire fresco que todo el mundo necesitaba para respirar un poco. Era ficción y era evasión, por supuesto, apenas una historia de malos muy malvados, y de héroes luchando contra lo imposible por la buena y noble causa del Bien. Y sin embargo, habían otras lecturas de por medio. La Trilogía Original era una interesante parábola acerca del poder del totalitarismo. La guerra de las galaxias nos muestra el totalitarismo como un agente externo, escenificado en la Estrella de la Muerte, la iconografía nazi de los stormtroopers, y el magnífico poder de Darth Vader. Las dos secuelas, El Imperio contraataca y El regreso del jedi, hincan el diente más hondo. En ellas se nos explica que el crecimiento del totalitarismo no viene únicamente de la fuerza bruta, sino que además es un proceso que seduce, carcome y consume la conciencia de los hombres libres hasta convertirlos en esclavos del sistema. En el que es quizás uno de los mejores diálogos de toda la Historia del Cine, Luke Skywalker le pregunta a Yoda: "¿Es el Lado Oscuro más fuerte?". Ante lo cual, Yoda replica: "No, no, no. Más rápido, más fácil, más seductor". Es un diálogo frecuentemente olvidado de la película, y con razón: golpea muy cerca respecto de mucha gente que hoy en día se convence de que lo único de valor en la vida es la carrera de ratas para llegar a ser el muerto más rico del cementerio. El argumento de El Imperio contraataca podrá ser una fantasía escapista, pero el trasfondo esconde una riqueza que no pasó desapercibida para los fanáticos.

Ahora bien, Star Wars era lo suficientemente ambigua como para permitir muchas posibles lecturas políticas. Desde la derecha, Star Wars era ante todo una parábola anticomunista. La Trilogía Original era así una versión espacial de un miedo atávico de Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial: la conquista del bastión y arsenal de la libertad, por parte del malvado Imperio Soviético. La idea de la Estrella de la Muerte parece ser así un reflejo de la paranoia respecto a las armas que supuestamente estaría desarrollando la superciencia soviética, que tan bien parodió la película Doctor Insólito en 1.964, mientras que la iconografía totalitaria del Imperio sería una especie de versión espacial de las famosas paradas militares en la Plaza Roja de Moscú. No olvidemos que pocos años después, Ronald Reagan definió a la Unión Soviética lisa y llanamente como el Imperio del Mal, el mismo Ronald Reagan que cuando anunció sus planes para llevar la Guerra Fría al espacio vía la famosa Iniciativa de Defensa Estratégica, los mismos fueron llamados en tono de burla como Star Wars por parte de sus oponentes... sin que sus defensores parezcan haberse molestado demasiado.

Y sin embargo, desde la izquierda se leyó Star Wars en otro sentido. Para la mentalidad más liberal, el Imperio era en realidad Estados Unidos. George Lucas mismo declaró en alguna ocasión que Star Wars se trataba en realidad de Vietnam. O sea, la Rebelión sería el Vietcong, y el Imperio sería un Estados Unidos agresor e imperialista. En La guerra de las galaxias se menciona de pasada que el Emperador ha abolido el Senado de la República, y aunque esta idea no es explotada en la película misma, ya nos deja caer algo: el Imperio alguna vez fue una República... así como Estados Unidos es una República que, en algún minuto, podría caer en la trampa del totalitarismo y dejar de serlo, si es que eso no ocurrió ya en 2.016, por supuesto. El mensaje está incluso más marcado en El regreso del jedi, película en la cual los ewoks desempeñan el rol de los charlies. Esta mentalidad iba muy bien con los tardíos baby boomers y tempranos miembros de la Generación X que fueron el primer público de Star Wars, y que se criaron dentro de una mentalidad crítica respecto de Vietnam. En cierto sentido, La guerra de las galaxias le sirvió a Estados Unidos para purgar el traumático episodio de Vietnam, dos años después de la caída de Saigón, de una manera simbólica a través de una fantasía espacial, y un año antes de El francotirador, película que sí se atrevió a darle espacio a la vergüenza y humillación de Vietnam en el mapa mental de los cinéfilos de su época.


El hecho de que George Lucas fuera el amo y señor de Lucasfilm, la dueña de los derechos sobre Star Wars, tuvo una interesante consecuencia: no hubo más secuelas después de la Trilogía Original, por una buena cantidad de años. A diferencia por ejemplo de Star Trek, la franquicia que suele ser la amigable rival de Star Wars, y que engendró diez películas entre 1.979 y 2.002, Star Wars no volvió a los cines sino hasta década y media después, como no contemos los spin-offs de los ewoks (Caravana del valor, y La batalla por Endor), que no funcionaron bien en taquilla. Star Wars se difuminó un resto en la conciencia popular... pero al mismo tiempo, esto sirvió para arraigarla todavía más entre los frikis. En muchos sentidos, ser fanático de Star Wars reemplazó a ser fanático de Star Trek como seña de identidad friki. Ahí tienen por ejemplo las películas de Kevin Smith, plagadas de referencias a Star Wars, para demostrar el punto. En esa época, el Universo Expandido alcanzó nuevos niveles de desarrollo gracias a la saga del Imperio Oscuro en los cómics, o la Trilogía de Thrawn en las novelas. Además, salió el juego de rol de Star Wars, que como juego de rol no era particularmente memorable en mi opinión estrictamente personal, pero que en sus manuales fue desarrollando el trasfondo de la mitología de Star Wars, con su cronología, sus planetas, sus razas, etcétera, hasta convertirse casi en una biblia para esa generación de fanáticos. Pero como no hubo Star Wars en los cines, la franquicia tendió a desvanecerse en la conciencia popular... lo que iba a llevar al mayor de los quiebres generacionales en la franquicia.

Después de varios años en los cuales George Lucas dio la lata acerca de si venían nuevas películas o no, finalmente en 1.999 arribó La amenaza fantasma a los cines. Todos recordamos el escándalo que significó eso, en particular por el tono deliberadamente infantil que tenía la película, además de algunas discutibles decisiones de narrativa, guión y actuación. Lo interesante es que fue la película más taquillera de 1.999, sobre 900 millones de dólares de recaudación en un tiempo en el cual apenas tres películas habían pasado esa barrera (Parque Jurásico, El Rey León, y Titanic), y además recaudó casi una vez y media lo que la segunda película más taquillera, que fue El sexto sentido. Y por supuesto, fue la película más taquillera de Star Wars hasta esa fecha, lo que hace vivo contraste con el abucheo generalizado que recibió por una parte importante de la platea. La única respuesta a esta aparente contradicción es que mucha de la gente que pagó su entrada, o eran fanáticos de la Trilogía Original que vieron ésta en los cines, o fanáticos más jóvenes que crecieron amando a la franquicia a través de su Universo Expandido, y que se encontraron con algo que no respondía a sus expectativas. En mi opinión estrictamente personal, recuerdo bien la profunda decepción que significó para mí haberla visto en el cine en su día, aunque yo nunca fui realmente fanático de Star Wars para empezar; con todo, mi opinión hacia La amenaza fantasma ha mejorado un resto, y aunque sigue resultándome aburrida en algunos tramos, ahora sí le veo algunas virtudes que en su minuto no llegué a sopesar. Por cierto: La amenaza fantasma resultó ser la más rentable película de la Trilogía Precuela, y su marca dentro de la franquicia sólo fue batida con El despertar de la Fuerza en 2.015...

La cuestión es que para la Trilogía Precuela, George Lucas repitió el esquema que había funcionado para la Trilogía Original. Es decir, una primera película introductoria de tono más ligero y aventurero, en el cual su protagonista es todavía inocente e inmaduro, que ve el mundo en términos de la gran aventura por vivir, seguido de dos películas en donde vemos como el protagonista empieza a ser tentado por el Lado Oscuro y afronta un proceso de degradación espiritual. La diferencia, por supuesto, radica en que Luke Skywalker conseguía salirse de esa espiral de desintegración espiritual para renacer como un adulto y un caballero jedi, mientras que Anakin Skywalker no conseguía salirse de ahí y acababa convertido en Darth Vader. Pero por supuesto, en 1.999 no entendíamos el plan de George Lucas para la Trilogía Precuela, y por lo tanto, el público que esperaba otra El Imperio contraataca en términos de oscuridad y dramatismo, salió hondamente decepcionado. A mí no me miren, yo me esperaba otra La guerra de las galaxias, si me preguntan; pero también salí decepcionado.

Esto significa que hoy en día, a cuarenta años de la franquicia original, existen dos grandes grupos de fanáticos de Star Wars. Los primeros, podemos llamarlos la vieja guardia, vienen desde las filas de la Generación X, o bien entre los más tempranos Generación Y o millennials, y fueron reclutados a través de la Trilogía Original. Para ellos, la Trilogía Original es la culminación de la saga, y todo lo que vino después es cuesta abajo y sin frenos, una comercialización e infantilización de una saga que consiguió superar sus humildes orígenes como divertimento popular para transformarse en una profunda y oscura reflexión existencial. Los segundos, podemos llamarlos la nueva sangre, vienen desde las filas de la Generación Y o millennials, más algunos tempranos miembros de la Generación Z, y fueron reclutados a través de la Trilogía Precuela. Para ellos, la Trilogía Original es algo viejuno, de la época dinosáurica de sus padres, mientras que la Trilogía Precuela es una mejora porque tiene un ritmo más rápido, es menos pretenciosa, y tiene en Anakin Skywalker un protagonista más oscuro y menos ñoño que Luke Skywalker. Para la vieja guardia, Star Wars es Darth Vader como villano trágico, Luke Skywalker, el Emperador en su trono, la Estrella de la Muerte y los ewoks (aunque sea para odiarlos). Para la nueva sangre, Star Wars es Anakin Skywalker, Padme Amidala, la República, las Guerras Clones y Jar Jar Binks (aunque sea para odiarlo).


Lo interesante del caso es que esta manera de afrontar el universo de Star Wars nació un poco por accidente. Las historias difieren al respecto porque el propio George Lucas ha ido en zigzag respecto de la misma en sus declaraciones. Pero lo que más o menos en concreto puede sacarse, es lo siguiente: Star Wars nació cuando George Lucas no pudo hacerse con los derechos para adaptar Flash Gordon en el cine, y en respuesta, decidió crear su propia Space Opera original. Como le fue metiendo cada vez más elementos, decidió centrarse en una historia particular dentro de ese universo de Space Opera, la cual rodó como La guerra de las galaxias. Pero la existencia del resto de otros elementos le hizo concebir la historia como una saga en varias generaciones, por lo que tirando de ese material original, a la hora de rodar más películas después de la Trilogía Original, se decantó por una Trilogía Precuela. La propia idea de que La guerra de las galaxias fuera el episodio IV de su franquicia en vez del primero, en realidad fue una adición posterior al estreno de 1.977, oficializada recién cuando El Imperio contraataca fue presentada como el episodio V; y el concepto básico era imitar la estructura episódica de las seriales dominicales de la infancia de Lucas. Esto se ve incluso en los carteles originales, las famosas letras que se pierden en el espacio, que son imitadas de manera palmaria desde el serial Flash Gordon conquista el universo, de 1.940; así, el cartel informativo en La guerra de las galaxias hace las veces de resumen de un episodio anterior de la serial, que no hemos visto porque, lógicamente, no se había rodado. Hasta Rogue One, por lo menos, pero eso fue treinta y nueve años después, y ya con Lucas fuera del escenario... pero eso es otra historia.

Esta concatenación de circunstancias llevó a que en 1.999, lo que se estrenara fue una Trilogía Precuela, y esto tuvo un efecto en la audiencia. La vieja guardia esperaba que la Trilogía Precuela fuera para ellos, o sea, películas oscuras y adultas narrando la caída de Anakin Skywalker y su conversión en Darth Vader. Pero George Lucas deliberadamente vendió la Trilogía Precuela a la nueva generación, a los niños de 1.999, adoptando un tono infantil que fue muy bien recibido por los niños, justamente. Lo que originó un segundo boom de Star Wars en donde vimos no solo las tres películas de la Trilogía Precuela, sino también una nueva explosión del Universo Expandido, incluyendo las series de animación. El punto es que el universo de la Trilogía Original fue dejado casi por completo de lado, para centrarse en ese mismo universo pero el de veinte a treinta años antes, el de la Trilogía Precuela, que es el universo en el cual crecieron los niños de la nueva sangre. Asegurando así la supervivencia de Star Wars, cuando parecía que iba a transformarse en un fósil cadavérico, similar a como en ese tiempo lo era la Música Disco, grande en la década de 1.970 pero objeto de nostalgia o irrisión, a según, en la temprana década de 2.000.

Lo que nos lleva de cabeza al tercer boom de Star Wars, el que se está viviendo en la actualidad. Todos sabemos que George Lucas terminó hasta más arriba del paracaídas con las críticas, y decidió vender Lucasfilms a la Disney por unos simplecitos 4.000 millones de dólares, en 2.012. Y la Disney se puso por la labor, y engendró todo un plan de nuevas películas. A inicios de 2.017 hemos visto dos de ellas, que son El despertar de la Fuerza y Rogue One, y... resulta curioso observar que estamos observando un tercer relevo generacional, pero ahora acompañado de saludos a las dos viejas guardias que existen, la de la Trilogía Original y la de la Trilogía Precuela.


Partamos por El despertar de la Fuerza, que es un caso muy curioso. Para reactivar a Star Wars en los cines, parecía obvio irse a la segura, y lanzar el Episodio VII. Por supuesto, añadimos una tercera generación a las dos que ya habíamos visto, la de Anakin Skywalker y la de Luke Skywalker, y describimos los eventos que suceden veinte a treinta años después de la Trilogía Original. Esta vez fue la segunda generación de fanáticos de Star Wars, la que creció con la Trilogía Precuela, la que le dio a El despertar de la Fuerza el mismo trato que ellos recibieron por parte de la vieja guardia en 1.999, calificando a la película de vacía, infantil, etcétera, y me atrevería a decir que son el grueso de quienes despotricaron contra ella en Internet. Los fanáticos de la vieja guardia por su parte, parecen haberla recibido algo mejor, aunque sea por el factor nostalgia. Y además, tuvo la virtud de propulsar el potencial nacimiento de una tercera generación de fanáticos de Star Wars, cuando los fanáticos de la vieja guardia, ahora respetables padres de familia, además de ir ellos mismos al cine, llevaron a sus hijos. Para los que nacieron entre 2.000 y 2.010, y sus padres los llevaron al cine a ver El despertar de la Fuerza, esta película acabará teniendo un valor similar a La amenaza fantasma para los fanáticos nacidos entre 1.985 y 1.995, o La guerra de las galaxias para los fanáticos nacidos entre 1.965 y 1.975: o sea, la película de fantasía cósmica infantil con la cual iniciarse en el universo de Star Wars. Aunque quizás un poco menos, porque en 1.977 no había nada parecido a Star Wars, y en 1.999 había muy poco, mientras que ahora el cine de franquicias hace nata allá afuera, de manera que no parece que El despertar de la Fuerza llegue a ser igual de icónica.

Y luego vino Rogue One, que fue mucho mejor recibida... porque es una película de Star Wars más oscura, en la vena de El Imperio contraataca. La vieja guardia, feliz porque por fin teníamos una película de regreso en la generación que es la suya, la de Luke Skywalker; Rogue One de hecho funciona perfectamente como el episodio perdido que es reseñado en el PREVIOUSLY ON de La guerra de las galaxias de 1.977. Pero lo interesante es lo sucedido con la siguiente generación, la que creció con la Trilogía Precuela. Porque en el intertanto, ellos también crecieron, y si la vieron de niños se han hecho adolescentes, y si la vieron de adolescentes se han hecho adultos. Para ellos, Rogue One es una película adecuada porque es más oscura y adulta, y además, es la primera vez que ven en el cine sucesos que se enmarcan en la generación inmediatamente posterior a la Trilogía Precuela, y por lo tanto, contesta la pregunta típica de todo fanático: ¿y qué pasó después? La distancia de tiempo que hay, dentro del universo de Star Wars, entre la Trilogía Precuela y Rogue One, es más o menos la misma distancia de tiempo en que han crecido esos fanáticos, que por lo tanto, pueden sentir que la franquicia ha crecido con ellos. Es la misma razón que, predicábamos acá en la Guillermocracia, podría estar tras el éxito de Deadpool y Logan, y la que podría significar el principio del fin para el Universo Cinemático Marvel, que hasta el minuto se ha rehusado a crecer con su audiencia primaria.

Así es que, parte importante del secreto de la supervivencia de Star Wars como franquicia, puede tener que ver simplemente con una adecuada administración de los tiempos, y del reclutamiento de nuevos cuadros entre los infantes impresionables de su tiempo. La guerra de las galaxias lo hizo con una generación completa en 1.977. La amenaza fantasma repitió la hazaña con la generación inmediatamente siguiente en 1.999, y lo hizo desligándose del universo original yendo hacia el pasado, o sea, hacia tiempos más inocentes, aunque alienándose con ello a parte de los fanáticos antiguos. Y por último, El despertar de la Fuerza parece estar haciendo lo mismo, pero ahora con la venia de los fanáticos más antiguos, mientras que Rogue One ha cumplido con satisfacer a ambos grupos de fanáticos hasta ahora enfrentados acerca de cuál trilogía de Star Wars es la mejor, si la Original o la Precuela. Por supuesto, esto es una historia abierta. Este posteo va en atención a los cuarenta años de Star Wars, y sólo la Fuerza sabe en dónde estará la franquicia en algunos años más. Por lo pronto, el plan de la Disney de inundar los cines con una película de Star Wars cada año, va en contra de todas las políticas de parsimonia implementadas por George Lucas en su tiempo, y que tanto hicieron por crear un halo de mística en torno a la franquicia; lo poco gusta, pero lo mucho cansa, después de todo. Por otra parte, la Disney no se iba a gastar 4.000 millones de dólares en Star Wars sólo para dejarla cogiendo herrumbre en un cajón. ¿Irá a perecer ahora Star Wars por sobreexplotación? ¿Conseguirá mantenerse vigente en un universo fílmico hoy por hoy plagado de franquicias rivales contra las cuales competir? ¿Acabará, irónicamente, siguiendo el mismo camino que llevó a la implosión de Star Trek en el paso de los siglos XX a XXI? El tiempo, y las generaciones, lo dirán.


miércoles, 24 de mayo de 2017

2.016: El año de las Summer Bomb Busters (7 de 9).


Y hemos llegado hasta Agosto, el mes en el cual solemos encontrarnos con la cola de la temporada de blockbusters. Es un poco lo mismo que Marzo y Abril: los grandes estudios envían a Agosto esas películas que tienen algún potencial para funcionar en taquilla, pero no tanto para competir de mano a mano con los blockbusters que sí están vendidos de antemano, sea por pertenecer a la franquicia de tus amores, o sea por la desorbitada campaña publicitaria. Y éste fue el destino natural de un intento por rodar el remake de un bienamado clásico del cine, por más que ahora en la actualidad tratan de disimularlo diciendo que es "una nueva adaptación de la novela original", etcétera. Que si hubiera funcionado, a lo mejor hubiera engendrado secuelas y por tanto contado como un reboot. Pero no sucedió. Es hora entonces de ir a...

25.- Ben Hur (Ben-Hur).
  • Estreno en Estados Unidos: 19 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 100 millones de dólares.
  • Recaudación total: 95 millones de dólares.
Y seguimos con Agosto, el mes al cual van a parar varias películas pensadas originalmente con vocación de reventar las taquillas, pero luego, cuando la película ya está en rodaje o post producción y empiezan a despedir un aroma cadavérico surgir las dudas acerca de cómo funcionará, deciden mandarla al mes de inicio de clases en el Hemisferio Norte, para agarrar a los escolares que ya no están de vacaciones y por tanto tienen menos tiempo libre, pero antes de los días con sobrecarga de tareas. En cuanto a Ben Hur... Debe admirarse lo voluntarioso de algunas personas para sacar adelante proyectos que están fracasados desde la casilla uno, y hundirse con gloria y honor dentro de su barco. La novela publicada por Lewis Wallace en el siglo XIX fue uno de los mayores superventas en la historia de Estados Unidos y un clásico infantil o juvenil... pero hoy en día no calienta a demasiada gente que digamos. Los niños prefieren al brujo satánico Harry Potter que al piadoso Ben Hur, constructor de las catacumbas para primeros cristianos en Roma, para que nos entendamos. Aún así, la novela ha sido adaptada varias veces, incluyendo el teatro, dos versiones mudas en 1.907 y 1.925, y una animada de 2.003. Y además está el clásico cinematográfico de 1.959, que se llevó once premios Oscar para la casa. ¿Quién iba a querer ver entonces una nueva versión para el cine? La vieja guardia iba a quedarse con el clásico de 1.959, a las nuevas generaciones el personaje les suda, y la pequeña base de público cristiano que podría entusiasmarse, ya había tenido lo suyo con Resucitado a comienzos de año, y además no es un sector de taquilla tan grande como podría pensarse. Si a eso le sumamos una película bastante desmayada, que no está mal pero tampoco es para tirar cohetes, lo que tenemos es el fiasco de taquilla que salió. Y con esto, se hace más difícil la posibilidad de volver a ver en un rol protagónico a Jack Huston, nieto del venerable John Huston, que no parece haber heredado el talento actoral de su bisabuelo Walter Huston o de su tía Anjelica Huston, y que ya venía de otro fiasco de 2.016 que reseñábamos aquí, cual es Orgullo y prejuicio y zombis. Por cierto, hay que tener pelotas de concreto armado y a prueba de golpes para llamar a la dirección a Timur Bekmambetov, que en Hollywood había dirigido... Wanted, y Abraham Lincoln cazador de vampiros. Un fracaso de taquilla tan triste como merecido. Por cierto, ese fatal 19 de Agosto se estrenó otro fracaso de taquilla más... al cual vamos ahora.

26.- Kubo y la búsqueda del samurai (Kubo and the Two Strings).
  • Estreno en Estados Unidos: 19 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 60 millones de dólares.
  • Recaudación total: 74 millones de dólares.
Dicho con toda la falta de respeto que me merecen los Premios Oscares y su vocinglerío de circo, su corrección política y su espíritu reaccionario... Zootopía no se merecía el Oscar a la Mejor Película Animada. No me malentiendan. Zootopía es una película excelente, de lo mejor estrenado en 2.016, quedó entre las diez más taquilleras del año, y muy bien merecido que se lo tiene. Pero entre las candidatas a Mejor Película Animada había una incluso mejor: Kubo y la búsqueda del samurai. Una película que incide en el viejo tema del niño que emprende un viaje para descubrir sus orígenes, a través del cual madurará y se hará hombre, pero contado de una manera muy entrañable, con evidentes inspiraciones japonesas que constituyen un enorme homenaje a la cultura nipona, y con algunos de los efectos especiales más creativos y asombrosos que hemos visto en una película animada jamás. Compárese por ejemplo el derroche de creatividad visual y narrativa de Kubo y la búsqueda del samurai, con otra película de ambientación histórica y exótica sobre personaje juvenil embarcado en una búsqueda entre seres divinos, pero ejecutada de una manera mucho más predecible, cliché e incluso tediosa, como es Moana, y se verá la diferencia. Pero, ¡ay!, el mundo no es justo, ya lo sabemos, y Kubo y la búsqueda del samurai no sólo se quedó sin su Oscar aunque estaba candidateada, víctima de una Academia demasiado empeñada en jugar a la segura con los premios, sino que además se comió un importantísimo fracaso de taquilla. Cuando se trata de un gran estudio hollywoodense que rueda un bodrio mugriento de 200 millones de dólares y se lleva una explosión de petardos para la casa, nos reimos a mandíbula batiente mientras recordamos que así caen los poderosos, víctimas de su ceguera y arrogancia. Pero cuando le toca a un estudio pequeño, que no le hace daño a nadie, que lucha a brazo partido por sobrevivir y seguir sacando películas con un sello artístico propio, que estrena películas animadas sin doblegarse a la ñoñería de que deben ser sosas porque son para niños, que en cada estreno se juega su continuidad financiera, que rueda una película que es una de las mejores joyas animadas de una década en que hemos visto el declive imparable de Pixar, y su recompensa es este batacazo... esas cosas duelen. Hace poco se supo que Travis Knight, el director de esta película, aceptó el encargo de dirigir el spin-off de Transformers que protagonizará Bumblebee. Lo más seguro, considerando las características de estas franquicias, es que al final acabe siendo un paniaguado que haga lo mejor posible con las usualmente contradictorias y estúpidas instrucciones que lleguen desde más arriba. Pero yo no lo culpo. Si así está la cosa, entonces habrá que sobrevivir y allegar dinero mientras tanto. Esperemos que sea un encargo de emergencia hecho para reunir dinero y poder regresar después al arte de verdad, en vez de una rendición definitiva y la despedida de otro artista que cambió la creatividad por una vida de fiestas de asado y bikinis entre la gente falsa y plástica de Hollywood.

27.- Manos de piedra (Hands of Stone).
  • Estreno en Estados Unidos: 26 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 20 millones de dólares.
  • Recaudación total: 5 millones de dólares.
Las películas de deportes por regla general son difíciles de vender. En primer lugar, si el espectador no es fanático del deporte en cuestión, cabe la posibilidad de que las fazañas y fechos del protagonista le resbalen. Si además de eso no es una película de ficción, sino que está basada en un personaje real, tanto más difícil, porque el reclamo es ver en imágenes la biografía de alguien que posiblemente el espectador no conozca. En este caso hablamos de un boxeador panameño llamado Roberto Durán, que en la ficción fue interpretado por Edgar Ramírez, un actor que siempre ha vagado de secundario en secundario; ésta podría haber sido su oportunidad, pero... lo ya dicho. Película de deportes. Difíciles de vender. Fiasco de taquilla en 2.016, si por algo la incluimos en esta serie de posteos después de todo. Este biopic tuvo un camino más o menos largo: fue rodado en Panamá entre 2.013 y 2.014. Al final, los derechos fueron vendidos a The Weinstein Company, la distribuidora famosa por su implacable política de cacería de Oscares, que ya en 2.016 había tenido que encajar un gancho al hígado con la derrota por K.O. de La venganza de Jane, como ya comentamos en su minuto en esta serie de posteos. Fue exhibida en Cannes con éxito total, pero después, la película se desinfló. La crítica la saludó un poco aquí y un poco allá, y el público lisa y llanamente le dio la espalda. Y no es que la competencia fuera demasiado dura. En Estados Unidos fue estrenada el mismo día que El especialista: Resurrección, el vehículo de lucimiento para Jason Statham y Jessica Alba, de la cual ya comentamos en esta serie de posteos que no fue un fracaso, pero tampoco tuvo un paso tan brillante por la cartelera, y además que No respires, el thriller de bajo presupuesto con el villano de Avatar en el rol antagónico. Y aún así, Manos de piedra se las arregló para irse a la lona en la taquilla. Decimosexta en la taquilla, en su primer fin de semana de estreno. Vigésima en la taquilla, en el fin de semana siguiente. Y como me ponen el chiste fácil a tiro aquí, no lo voy a desperdiciar: esta película de boxeadores recibió una golpiza y perdió por K.O. En fin, habían anunciado para finales de 2.017 la secuela de Creed, habrá que ver cómo funciona eso...

28.- La luz entre los océanos (The Light Between Oceans).
  • Estreno en Estados Unidos: 2 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 20 millones de dólares.
  • Recaudación total: 24 millones de dólares.
Recuerdo haber visto el trailer. Película romántica pastelosa de época, me dije a mí mismo. Carne de treinteañera frustrada. Pero considerando que es finales de año, que debemos hacer tiempo hasta la traca de estrenos de Navidad, qué tan mal puede estar la cosa, a lo mejor incluso termino viéndola... y salen con el bebé. Porque de eso va la película: a comienzos del siglo XX, un guardafaros y una chica con los inevitables dramones de su pasado, se encuentran un bebé y, contra las regulaciones establecidas, deciden criarlo juntos. O algo así. No es que me importe demasiado. La película se basó en una novela de 2.012, y que no se diga que faltó entusiasmo. El protagonista es Michael Fassbender, que se supone es uno de los nombres más candentes de la industria fílmica por estos días, aunque 2.016 no fue su año: volvió a interpretar a Magneto en X-Men: Apocalipsis, que ya comentábamos la decepción que fue, luego actuó acá, y remató el año con todavía otro fracaso de taquilla más sobre el cual ya hablaremos aunque ustedes ya lo intuyen si saben de videojuegos, por lo que algo me dice que durante 2.017 va a tener que cobrar un poquito menos por cada película en la que aparezca... La protagonista por su parte es Alicia Vikander, al tope de las listas con Ex machina primero y La chica danesa después, y a punto de enfundarse las ropitas de Lara Croft, ahora que en los videojuegos y correspondientes adaptaciones cinematográficas hay que rebajarle el busto a las protagonistas para que las chicas de la audiencia no se sientan mal consigo mismas, las pobrecitas. El caso es que La luz entre los océanos se estrenó, y... se fue directo al fondo del océano. Con lo que uno va concluyendo que nadie tiene idea de lo que quieren las mujeres. A inicios de año ruedan una adaptación cacharrienta y filofriki de Orgullo y prejuicio, la Orgullo y prejuicio y zombis que mencionábamos antes en esta serie de posteos, y la película fracasa, y ahora estrenan para ellas un dramón romántico de época como las de toda la vida, como los que las mujeres siempre han querido ver cuando andan sensibles, y también fracasa. No quieren lo tradicional, y no quieren una parodia de lo tradicional. O a lo mejor, lo que quieren es Moana, una película con princesa Disney tradicional, pero con chica empoderada de protagonista, sin romance, y sobre todo, con un compañero de aventuras que es un bellaco porque vivimos en tiempos en los cuales desprestigiar a los varones tiene pase libre, pero tocarle un pelo a la más insignificante de las chicas es machista, sexista, veterotestamentario, o qué se yo. ¿Es que acaso el romance de toda la vida ha muerto, decimos nosotros, mientras abrimos los brazos en desesperado clamor a los Cielos? Michael Fassbender y Alicia Vikander parecen opinar que no. Porque ambos, al coincidir en la película se hicieron ojitos, se encontraron la mar de bien el uno con el otro... y salieron del set de rodaje siendo pareja. Porque ya sabemos al final en qué termina la batalla de los sexos. No, no en el divorcio, montón de cínicos. En amor-amor, y al final hombres y mujeres no somos tan distintos al final del día. Creo.

29.- Morgan (Morgan).
  • Estreno en Estados Unidos: 2 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 8 millones de dólares.
  • Recaudación total: 9 millones de dólares.
¿Era el 2 de Septiembre de 2.016, estabas en Estados Unidos, querías ver una película de estreno, y te apetecía algo distinto que el romance pasteloso de La luz entre los océanos...? ¡Luke Scott y la Ciencia Ficción al rescate! Parecía una buena opción, pero... Cuando una película viene con la coletilla de "dirigida por el hijo de...", uno ya va poniéndose en estado de alerta. Porque el Luke Scott que la dirigió, es hijo del venerable Ridley Scott. Y no siempre el talento se hereda. Y aunque era el debut de Luke Scott en la dirección, aún así, que por elenco no se diga pobreza: Kate Mara que ha vagado por House of Cards y Los Cuatro Fantásticos, una Anya Taylor-Joy en pleno ascenso por La bruja y Fragmentado, Toby Jones, Michelle Yeoh, Jennifer Jason Leigh y Paul Giamatti. Y Rose "tú no sabes nada, John Snow" Leslie, quien ha andado a palos con el águila en su empresa de capitalizar y expandir su fama por Game of Thrones. Y para que no falten padrinazgos, papito Ridley Scott se iba a poner con la producción. El guión, por su parte, giraba su tiempo en Hollywood, en la Lista Negra, el listado de los mejores guiones que por una u otra razón todavía están sin entrar a producción. La película es un híbrido entre Ciencia Ficción y Horror, y va de experimentos genéticos, combinación de la que pueden salir grandes cosas, por supuesto, pero que también requieren una cierta sutileza e ingenio. El mismo Ridley Scott, sin ir más lejos, en este rubro puede dejarse caer con una obra maestra como Alien de 1.979, o reirse en la cara de todo el mundo con Prometeo de 2.012. Luke Scott... salió mal parado. Entre su primer y su segundo fin de semana, la recaudación bajó en un abismal 75%. En su tercer fin de semana, se exhibía en apenas 99 salas de Estados Unidos, cuando había partido su carrera en 2.020 salas. No ayudó que hubiera sido estrenada en Septiembre, mes tradicionalmente muerto entre los blockbusters del verano y la breve traca de estrenos navideños y los Oscar baits a finales de año, por supuesto. Pero aún así... el descenso del interés por parte del público fue demasiado. ¿Debut y despedida entonces, quizás...? Quién sabe. Papi Ridley Scott pisa fuerte, después de todo, y esas cosas siempre ayudan a aceitar el camino entre fracaso y fracaso.

30.- Snowden (Snowden).
  • Estreno en Estados Unidos: 16 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 40 millones de dólares.
  • Recaudación total: 37 millones de dólares.
Oliver Stone alguna vez fue grande. Fue muy grande. A usted podían gustarle sus películas o no, pero por descontado que no dejaba indiferente a nadie. Hablamos del hombre que rodó Pelotón, Wall Street, Nacido el 4 de Julio, The Doors, JFK, Asesinos por naturaleza y Nixon. Para un hombre cuya marca de fábrica es un cine muy acerado desde su militancia contestataria al sistema, el personaje de Edward Snowden era casi un caramelo esperando derretirse. Si no lo recuerdan: el sujeto detrás de WikiLeaks. El asunto no deja de ser una papa caliente. En la actualidad ya vivimos en un mundo casi cyberpunk, o ya cyberpunk de frentón, dominado por grandes corporaciones, y en el cual las grandes batallas no se libran realmente en el mundo exterior, sino en los lóbregos laberintos de la realidad dentro de Internet. En un mundo de tráfico de datos en donde empresas están armando perfiles de todos ustedes a según lo que publican, envían o comparten en Facebook, Twitter, Gmail, etcétera, WikiLeaks se presentó como el antídoto. Al final, no fue para tanto. Un montón de información comprometedora se hizo pública, es cierto, pero luego, al día siguiente, el mundo siguió andando más o menos como siempre. La máquina es demasiado grande para caer. O como la pesadilla de El Código da Vinci, de que la revelación de un secreto escondido podría tumbar a la Iglesia Católica, al final era más humorismo pulp que verdadera paranoia. Quizás por esta percepción de que WikiLeaks al final no fue para tanto, es que la película no se pudo vender. Déjenme ponerlos en contexto: se estrenó en Estados Unidos el mismo día que La bruja de Blair, que comentábamos en el segundo posteo de esta serie como una decepción en taquilla. Y que la tercera parte de la saga de Bridget Jones. Que costó ligeramente menos que Snowden, pero que recaudó más de 200 millones de dólares. Así es: la gente prefirió ver la historia romántica de una petarda que es un pésimo modelo femenino, que el biopic de un hombre luchando por la libertad de todos ustedes. Por idealismo o por narcisismo, por la razón que sea, pero por la libertad de todos ustedes, al final del día. Sobre si la película era buena o no, no tengo idea porque yo tampoco la vi. Pero dénme algo de crédito porque tampoco me vi la tercera parte de Bridget Jones. ¿Y ustedes...?

Y así es como nos adentramos firmemente en Septiembre, otro mes del año en que se estrenan películas que... tienen un público minoritario, digámoslo así. ¿O ustedes creían que Bridget Jones iba a reventar taquillas, considerando que el único nicho dispuesto a pagar su entrada al cine era el de las solteronas en camino a la menopausia? Pero si creían que eso era difícil de vender... Esperen a lo que se viene como primera entrada de la próxima entrega en esta serie de posteos, aquí en la Guillermocracia. Esa película que era difícil de vender, la pesadilla de tu departamento de publicidad promedio... y así le fue en la taquilla. Era tan difícil de vender, de hecho, que estoy seguro que ustedes no habían oído hablar de ella, antes de leer sobre la misma en... lean la próxima entrega de esta serie de posteos para enterarse.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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