jueves, 20 de abril de 2017

Marbod el Bárbaro: Imago Dei - Episodio 5.


En la ciudad de Pompeya, cerca de la Bahía de Bayas, estaba decidiéndose el destino de toda la Humanidad, nada menos. Calígula, el hombre que quería ser dios, versus Marbod el Bárbaro, el… ¿dios, semidiós, mesías, profeta, fantasía vicaria…? …que sólo quería ser hombre. Uno de los dos acabaría fundando una religión que iba a conquistar el mundo entero, o eso aparentaba ser luego del espantoso descubrimiento que hiciera Bertolt Kaluza, de que la realidad en el siglo XXI no era una sino dos, ambas luchando y superponiéndose entre sí, una en la cual Calígula iba a acabar siendo adorado como un dios, y otra en la cual Marbod el Bárbaro, otro tanto.

Pero en el siglo I, estaba por desatarse otra lucha, entre dos mujeres, las compañeras de nuestros candidatos a dioses. Drusila, la esposa de Marbod el Bárbaro. Y Drusila, la hermana de Calígula.

Este episodio se titula: “Drusila contra Drusila”.

La gente alrededor de la Bahía de Bayas comenzó a inquietarse. Todos ellos habían visto a Marbod el Bárbaro y Calígula caer juntos al agua, y ninguno de los dos había vuelto a emerger. Hacía no demasiado tiempo que el Emperador Tiberio había muerto, y ahora, ¿nuevamente el Imperio había quedado acéfalo?

Los legionarios se reunieron en las barcazas, pero dudaban acerca de si lanzarse al agua o no. Eso puede ser algo contraproducente cuando se viste una armadura completa, la cual pesa un poquito a la hora de nadar. De manera que agarraron a unos cuantos esclavos y los arrojaron al agua, para que hicieran el empeño de descubrir al Emperador, y rescatarlo si es que se podía. Algunos, los más obedientes y atentos al régimen de obligaciones jurídicas que les correspondía en su calidad de esclavos, regresaron a la superficie tras algunos minutos, reportando que no habían descubierto nada, lo que así era en efecto porque, como hemos mencionado en el episodio anterior, Calígula y Marbod el Bárbaro estaban ambos en una burbuja de aire dentro de un naufragio. Los legionarios los mataron por las molestias, para que sirvieran de escarmiento en caso de que los esclavos estuvieran flojeando en hacer su labor de rescate. Otros esclavos, más inteligentes y conocedores de la naturaleza humana, aprovecharon para sumergirse, nadar un poco bajo el agua, y emerger en cualquier otro sitio. Por supuesto, en los días sucesivos, varios de ellos fueron recapturados, y no lo pasaron demasiado bien. Pero algunos sí consiguieron la libertad. Uno de ellos incluso logró alcanzar las costas de la Hélade, se convirtió a las doctrinas de los estoicos, y fundó una pequeña empresa de tratantes de esclavos en donde oprimió a los que antaño hubieran sido sus congéneres; pero sin experimentar placer en ello porque, ya lo hemos dicho, se había convertido en un estoico.

En su propia litera, Drusila, la hermana de Calígula, sonrió con cierta malicia. A Drusila, la esposa de Marbod el Bárbaro, tal gesto no le pasó inadvertido. ¿Acaso es que Drusila, la hermana de Calígula, tenía un plan…? Si era el caso, entonces Marbod el Bárbaro estaba incluso en más peligro del que Drusila su esposa pensaba. De manera que esta última empezó a moverse.

En realidad, Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro había malinterpretado el gesto de Drusila la hermana de Calígula. No había ningún plan. Drusila la hermana de Calígula simplemente pensaba en la siguiente treta de su morral. Mandó llamar a algunos esclavos, pidió que le trajeran un pequeño brasero, y algunas substancias que había mandado en un arcón. ¿Su bienamado hermano estaba hundido en la bahía? No hay problema. Nada que un poco de brujería no pueda resolver.

Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro, por su parte, empezó a moverse entre la multitud. Tenía que encontrar la manera de abrirse paso hasta la hermana del Emperador. Llegó hasta el cordón de pretorianos que custodiaban a Drusila, y entonces tuvo una idea inspiradora.

– Oigan, chicos… me han dicho que no hay legionarios más legionarios que los pretorianos, ¿eh?

Los pretorianos se miraron entre sí.

– Oigan… yuju… ¿Se la pueden los pretorianos con una loba?

Ahora sí que los pretorianos se miraron con preocupación. ¿Acaso la chica foránea estaba haciendo una alusión velada a la Loba Capitolina? ¿Acaso la chica en cuestión estaría coaligada de algún modo con el bárbaro salvaje que había atacado al Emperador?

Los pretorianos se movieron, mientras uno de ellos mascullaba lo desafortunado que era tener como símbolo de la Roma Imperial a una Loba Capitolina, especie de animal que por supuesto le había dado nombre a los lupanares. Más de algún esclavo extranjero, luego de aprender latín, había soltado alguna risilla falta de respeto acerca del tema.

– Oiga, jovencita… no hay nada que mirar aquí. Circular, circular.

– ¡Oh, vamos! Señor pretoriano, tan fuerte y tan fornido… Seguro que tiene muy satisfecho a su señora, ¿no? ¿O acaso prefiere los caracoles a las ostras…?

– ¡Te voy a… enseñar…! ¡Maldita loba! – gritó el pretoriano. (“Lupa” es la palabra latina para “loba”). Y el pretoriano agarró por el pelo a Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro y la arrastró consigo. Los otros pretorianos miraron la escena, e incluso se adelantaron brevemente para ello.

El pretoriano se llevó a Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro al interior de una tienda. La arrojó sobre unos cojines, se levantó el faldellín, y se lanzó sobre ella, dispuesto a mostrarle lo que era todo un pretoriano. En mala hora. Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro, ya lo hemos dicho, había recibido lecciones de defensa personal por parte de su marido. Un par de movimientos ejecutados con destreza, y el pretoriano acabó con el dolor más intenso de su vida, tirado en posición fetal sobre el suelo, y masajeándose su dolorido caracol. O lo que quedaba de él.

Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro salió de la tienda y miró hacia los pretorianos.

– ¡Holaaa…! ¡Yujuuu…! Este no se la pudo. ¿Algún otro pretoriano que sea hombre, por acá?

Los pretorianos se miraron entre sí. Dos o tres de ellos avanzaron, picados en su amor propio.

Minutos después, en la tienda, los dos o tres pretorianos estaban picados, pero ya no en su amor propio. También encontraron muy confortable la posición fetal, para sobarse lo suyo.

Dos o tres veces repetida esta maniobra, y al final, todo el cuerpo de pretorianos había sido puesto fuera de combate. Ahora aparecieron algunos legionarios regulares, preocupados por lo que ocurría, pero no pudieron hacer nada: repentinamente, el bajo pueblo había agarrado a Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro, y la estaba llevando en andas.

De manera que Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro acabó pasando hacia la presencia de Drusila la hermana de Calígula, con completa impunidad.

– ¿Y tú quién eres, plebeya? – dijo Drusila la hermana de Calígula, mirando a Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro con condescendencia.

– Soy tu tocaya. Esposa de Marbod el Bárbaro. E hija del hombre que tu marido mandó a matar.

– ¿Mi marido?

– Calígula. Uh… ¿Botita?

– Sí, le gusta que le digan Botita. Y no es mi marido, es mi hermano.

– Una cosa no impide la otra. Es lo que se rumorea por las calles de Roma.

Drusila la hermana de Calígula sonrió de manera torva.

– Te lo estás buscando. ¡Poderes del inframundo, yo os conv…!

Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro simplemente avanzó y le dio una recia patada al brasero. El mismo cayó, las brasas inflamaron lo que estuviera cerca, cortinas de la litera incluida, y Drusila la hermana de Calígula se quedó demudada.

– ¡Pretorianos! ¡A ella!

Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro miró alrededor, más por darse el gusto de un semblante irónico que porque de verdad esperara la aparición de algún pretoriano.

– Ahora somos tú y yo, Drusila.

– Así es que eres una loba peleadora, ¿no? – replicó Drusila la hermana de Calígula, sonriendo de manera salvaje. – Qué bien. Me gustan las lobas peleadoras.

– Todo es parte de un plan, ¿no? Un plan para emboscar a mi marido.

– ¿Un plan? ¿Qué? ¡Por supuesto que no! ¿Es tu marido el que se peleó con mi hermano en la bahía?

– Sí.

– Bueno, qué mal. Porque aunque pateaste mi brasero, el hechizo ya está en camino. Pronto, mi hermano volverá aquí sano y salvo. Y tu marido se quedará ahí, en el fondo de la Bahía, ahogándose como un pez… un pez… fuera… del agua, sí, eso es, ahogándose como un pez fuera del agua.

– Eso lo veremos. ¡Si puedes sacar a Calígula del agua, entonces te obligaré a sacar a mi marido!

– ¡Oblígame!

– Pues… eso es lo que acabo de decir que haré. Así es que… ¡No me obligues!

– Un momento, me estás confundiendo… ¿Me vas a obligar o no me vas a obligar? En cualquier caso, estoy deseando que lo hagas. Me gustan las lobas fieras, me gustan las dentelladas, y…

…y no pudo seguir porque Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro se le arrojó encima. Ambas forcejearon. Drusila la hermana de Calígula tenía experticia con la hechicería, pero en términos de combate físico, Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro llevaba las de ganar. Casi de inmediato, la segunda arrojó al suelo a la primera. Ambas seguían forcejeando, jadeando sudorosas mientras luchaban por reducir a su adversaria.

Los legionarios miraban la escena.

– Y… no sé… ¿intervenimos? Es la hermana del Emperador…

– ¿Estás loco? ¿Cuándo fue la última vez que viste a un par de éstas agarrándose así?

Drusila la hermana de Calígula había conseguido agarrar a Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro por el cabello, y se lo tiraba con todas sus fuerzas.

– ¡Golfa!

– ¡Mujerzuela!

Los legionarios seguían mirándose.

– Le voy a la hermana del Emperador – dijo el primer legionario que había hablado. – ¿Cuánto? ¿Un denario, dos…?

– Te acepto los dos denarios, y voy con tres denarios a la golfa.

– Yo voy por la hermana del Emperador – dijo un tercer legionario. – Dicen que ese cinto aguanta hasta un alfanje parto.

– Sí, pero, ¿ya le viste la tonicidad de la golfa? Buena musculatura, se ve que hace ejercicio todos los días. Además, mira su flexibilidad. ¿Será espartana? Dicen que las espartanas… entrenan. Apuesto que ha tomado lecciones con los gimnosofistas. No sé ustedes, pero yo le voy a la golfa.

Por “flexibilidad” y “lecciones con los gimnosofistas”, el legionario se refería a como Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro había conseguido impedir que su oponente la azotara contra una pared, abriendo las piernas casi en línea recta una respecto de la otra y apoyando la pierna superior en dicha pared para impedir el golpe. Luego, aprovechándose de que Drusila la hermana de Calígula estaba asentada en el lugar, Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro se apoyó en ella para correr por la pared, darse una vuelta sobre la cabeza de su oponente, y derribarla al suelo con su brazo en el cuello de ella.

Drusila la hermana de Calígula, medio ahogada por el brazo de su oponente en el cuello, intentó moverse, pero Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro la arrastró unos centímetros para impedírselo. La gasa roja en la que la hermana de Calígula estaba vestida, hacía rato que estaba hecha jirones; con el desplazamiento de esos centímetros, el bustier se arrastró en el suelo, lo suficiente como para que un pecho se saliera del mismo.

– ¡Te lo dije! – comentó un legionario a otro a su lado, refiriéndose a una apuesta que habían hecho meses atrás. – Aureola grande, Drusila tiene aureola grande, y tú decías que tenía aureola pequeña. Gané la apuesta, págame mis dos denarios.

– ¡Oh, voto al Hades! – dijo el otro, pateando el suelo de manera infantil. – Yo estaba seguro…

Mientras tanto, Drusila la hermana de Calígula hizo un gesto conciliador con la mano. Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro aflojó un poco el abrazo en el cuello.

– ¡Está bien! ¡Está bien! Me rindo. ¡Por los dioses, eres una luchadora nata! – dijo Drusila, la hermana de Calígula. – Tu marido tiene mucha suerte con haberte llevado al tálamo, de eso no cabe duda. Está bien, voy a traerlo de regreso junto con mi hermano. Te lo has ganado.

Ambas se sentaron, jadeando, sudorosas, mientras Drusila la hermana de Calígula se daba cuenta de que su pecho aún seguía fuera de su bustier. Miró a los legionarios embobados, se arregló el pecho de un movimiento seco y brusco, y luego los recriminó por no haber intervenido.

– ¡Es que temíamos tocarla por accidente! – gimió un legionario.

– ¡Eso! – dijo Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro. – ¡Como soldados, son un montón de inútiles fanfarrones! ¡Parecen personajes de Plauto! ¿Cierto, mi nueva mejor amiga?

– Cierto, mi nueva mejor amiga – dijo Drusila la hermana de Calígula. – Vamos a traer de regreso a tu marido junto con… maldita sea, pateaste mi brasero. Eso significa que debemos empezar el ritual de nuevo. ¡No tenemos tiempo, ellos deben estarse ahogando! ¡Rápido, ayúdame a arreglar todo esto!

En un santiamén, ambas chicas habían puesto el brasero en su sitio, y Drusila la hermana de Calígula se aprestaba para volver a ensamblar el ritual, cuando de pronto se miraron la una a la otra, y se descubrieron cada vez más traslúcidas.

– ¡Qué está pasando! – dijo Drusila la esposa de Marbod el Bárbaro, mientras se miraba la mano ahora traslúcida.

– ¡Rompiste el ritual, pero no lo interrumpiste! ¡En vez de eso, hiciste que saliera mal! – soltó Drusila la hermana de Calígula, cada vez más asustada.

Y ambas terminaron por transparentarse del todo, y desaparecer.

Ahora, un mundo nuevo entero, grande, cosmológico, metropolitano, estaba alrededor suyo. Casas, edificios, construcciones más allá de cualquier sueño de Vitruvio, en tamaño, en monumentalidad. Un mundo que sólo iba a llegar existir siglos después del Imperio Romano… en el siglo XXI.

Próximo episodio, y último de “Marbod el Bárbaro: Imago Dei”: “Gott mit Uns”.

1 comentario:

murinus2009 dijo...

Eso si no me lo esperaba, la resolución de la pelea de las Drusilas, los catfights (¿Alguien mas aparte de mi sabrá lo que es un catfight?), no suelen acabar así, tras una buena pelea, Drusila, hermana de Caligula se rindió, las dos Drusilas se hicieron... ¿mejores amigas?, debe ser ironía y luego... desaparecieron, ¿o se transportaron al futuro?.

Queda la duda de cual de los dos, Dios-Hombre, fue el que fundo un Mundo Nuevo, yo apuesto por Marbod.

Esta historia es distinta a lo que había visto hasta ahora, quedan 2 capítulos si no me equivoco, veremos que sorpresas mas nos preparas Guillermo.

Hasta Mayo de 2017.

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