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jueves, 23 de marzo de 2017

Marbod el Bárbaro: Imago Dei - Episodio 4.

Nadie dijo que salvar a un personaje de un continuará en una situación potencialmente mortal, fuera una tarea sencilla.
Y aaaaquí esssstoy de… ¡hic! ...regggreso tga… tga… tratando de… ¡hic! …ver como ssssoluciono el marrón éste del… ¡hic! …continuará del… último capít… ¡hic! …ay, mi cabeza…

Mejor voy por un café. ¡Hic!



Listo. Ahora, con la cabeza un poco más despejada, puedo empezar a resolver el modo en que Marbod el Bárbaro se salva del continuará en que el cual terminó el episodio anterior. Veamos. Peleando en la Bahía de Bayas, Marbod el Bárbaro y Calígula cayeron ambos al agua. Se hundieron como plomo, porque Calígula está usando una armadura, y está aferrando a Marbod el Bárbaro por el pie. De manera que ambos están condenados a besar el fondo marino.

Por el amor de Madame Curie, esto está complicado.

Todo lo anterior no hizo avanzar el argumento ni un pelo, pero me sirvió para rellenar un poco, mientras pienso. Después de todo, si los mangakas hacen lo mismo, casi copiando el último panel del episodio anterior para rellenar un poco…

Veamos. Fondo marino, qué tenemos, veamos bien, a lo mejor encontramos algo que… un momento… ¿qué es lo que veo? ¡Cuán maravilloso! ¡Oh, fortuna! ¡Marbod el Bárbaro está salvado! Y… bien… también Calígula, por lo visto. Pero lo importante es que no tengo que inventarme una nueva blogoserie para sustituir a “Marbod el Bárbaro: Imago Dei”. Pero, vamos a eso.

Calígula y su armadura se hunden como un plomo, con Marbod el Bárbaro aferrado a su pie, y se hunden tan aprisa que ni siquiera alcanzan a ahogarse cuando llegan hasta el fondo marino, en donde se encuentran los restos de un naufragio. Como éste lleva unos cuantos siglos ahí, el maderamen se ha podrido, y con ello, Calígula y Marbod el Bárbaro lo atraviesan de manera limpia rompiendo la madera simplemente con su propio peso.

Una vez asentado sobre suelo firme, el del barco hundido, Calígula empieza a caminar como mejor puede con la armadura, y alcanza un punto en alto en donde hay una bolsa de aire, atrapada como en el interior de una campana de buceo improvisada. La misma ha estado ahí conservada desde el hundimiento, hace algunos siglos atrás, pero como ninguna criatura ha respirado en ella, sigue con un 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, y un 1% de otros elementos y compuestos, incluyendo el argón y otros gases nobles. Es, por lo tanto, una bolsa de aire respirable, aunque lleve siglos bajo el mar.

Poco después, medio arrastrándose, emerge Marbod el Bárbaro, a esa misma bolsa de aire. La misma es grande, y por lo tanto, emergen en puntos distintos de la misma. Sin verse porque no hay luz.

Pero aunque ambos se salvaron, aún así se encuentran en una bolsa de aire a varios metros de profundidad, sin medios de escape. Apenas respiren todo el oxígeno de la bolsa… sería todo.

De salvarlos, pude salvarlos. Por el minuto. Ahora tengo que salvar a Marbod el Bárbaro. Otra vez.

Este episodio se titula: “Diálogos de los dioses”.

– ¡Maldito! ¡Me has abollado mi armadura! ¡Mi linda armadura! – gimió Calígula. Lo decía por teatralidad, sin esperar respuesta, y se sorprendió mucho al oir la voz de su rival, aún vivo.

– Te voy a abollar todo el resto, desgraciado. ¡Tú mataste a mi suegro!

– Yo maté a mi tío abuelo para quedarme con el trono, y nadie arma tanto escándalo, llorón.

– ¿Llorón, yo? ¡Ya verás cuando te ponga las garras encima, miserable poco hombre!

– ¡Yo no soy un poco hombre! ¡Yo soy Calígula!

– ¿Calígula? Uh… ¿Botita…? En serio, ya pueden irme explicando…

– Explicar, nada. Soy un dios. ¡Yo soy un dios caminando sobre la Tierra! ¡Yo soy planetario! ¡Yo soy cósmico! ¡Yo soy universal! ¡Yo soy un nuevo Alejandro, un nuevo César, un nuevo Faraón! ¡Yo quedaré preñado, y tendré antojos de embarazada, y alumbraré un nuevo mundo desde mi seno, y lo amamantaré y lo llevaré a la adultez!

– Jajá. Tú un dios. A otros salvó, pero a sí mismo no se puede salvar.

– ¡No seas hereje! Deberías estarme pidiendo que yo te acoja en mi Reino, y yo te prometería que hoy día mismo estarías conmigo en el Paraíso.

– Yo no te adoro como a un dios. No te adoraré como a un dios. Y si eres un dios, entonces voy a ser un deicida cuando te castigue por la sangre de Tulio.

– ¿De quién?

– De mi suegro.

– Ah, sí, tu suegro. Desafortunado. Yo no quería mandarlo a matar. En realidad te quería matar a ti, porque tú andas proclamando por ahí que eres un dios, y que volviste de entre los muertos.

– No soy un dios, pero sí volví de entre los muertos.

– ¿Y cómo hiciste eso, si no eres un dios?

– No lo sé. Simplemente sucedió.

– Yo puedo explicar eso – dijo una tercera voz.

Sí. Así, como suena. Una tercera persona. En una burbuja de aire atrapada en los restos de un naufragio en el oceáno y a metros bajo la superficie de la Bahía de Bayas.

– ¿Quién eres tú? – preguntó Marbod el Bárbaro.

– ¡Ay! ¿Ya no te acuerdas de mi? Ah, claro, es que yo aparecí en la blogoserie original, y después nunca más. Ay, Marbod, querido, tan pronto te olvidas de mí…

– ¡Identifícate, o si no…!

– Tranquilo, tranquilo – dijo el personaje en cuestión, mientras encendía una lámpara a gas. – ¡Fiat lux! – dijo ampulosamente.

La burbuja de aire, hasta entonces obviamente en tinieblas, se iluminó. Calígula y Marbod el Bárbaro se vieron, bastante apartados el uno del otro, considerando que estaban en un naufragio. Y en medio estaba un personaje vestido de terno, camisa, corbata y zapatos, indumentaria que por supuesto no se correspondía con la época romana. Y alrededor de ese personaje, otros tantos individuos que miraban la escena con reverente silencio.

– Sí, yo te conozco – dijo Marbod el Bárbaro. – Tú eres… Bartolo… Bartolo… Kunza.

– Bertolt Kaluza – corrigió Bertolt Kaluza. – Pedante académico del siglo XXI, especialista en Historia y Lingüística, viajero en el tiempo, y comentarista metatextual de esta blogoserie. ¡Ah! Esta gente alrededor es mi clase. ¿Están viendo, alumnos? He aquí al personaje que estábamos analizando…

– Pero… ¿qué locura es… esto? – preguntó Calígula. – ¿Cornetista meta… tex…? ¿Qué?

– Este lunático piensa que ha viajado en el tiempo desde el futuro, y que nosotros no somos reales, sino que somos personajes de una historia de ficción que fue creada por… por… no recuerdo el nombre – explicó Marbod el Bárbaro, haciendo memoria de ciertos eventos de la blogoserie original.

– Guillermo Ríos. El escritor de Marbod el Bárbaro es Guillermo Ríos. Bueno, él se hace llamar el Cronista. El se chifla por los chistes metatextuales, y no se resistió a hacer uno con Conan el B… Eh… no importa. Faltan siglos para que nazca Robert Ervin Howard. O John Milius. U Oliver Stone.

– ¿Personajes de ficción? ¡Qué estupidez! Ya voy ordenando que la corten la cabeza a este insolente – dijo Calígula. – ¡Cuánto atrevimiento!

– A ver, clase. Para que aprecien bien el recurso que está utilizando Guillermo Ríos en su historia aquí – dijo Bertolt Kaluza. – El héroe es un personaje que presenta rasgos que pueden tomarse como divinos, pero no se considera a sí mismo como un dios. Y el antagonista, o villano si lo prefieren, no presenta rasgos divinos, pero se considera a sí mismo como tal, lo que configura un conflicto narrativo construido a partir de opuestos que… ¿sí, diga, señor Pío Angélico?

– ¿Puede considerarse esto como una alusión a “La Ciudad de Dios” de San Agustín? – preguntó Pío Angélico. – O sea, Marbod el Bárbaro representando el rol de la Ciudad de Dios, mientras que Calígula representa el rol de la Ciudad de la Destrucción, que habrá de ser sustituida en el plan divino por…

– ¿Ciudad…? ¿De la…? ¡¡¡DESTRUCCIÓN TE VOY A DAR A TI, PETIMETRE!!! – gritó Calígula.

– Es poco probable, aunque pueda haber una intencionalidad. No debemos olvidar que Guillermo Ríos no es una persona religiosa – dijo Bertolt Kaluza. – Cuando mucho podríamos darle una lectura gibboniana al asunto, o sea, considerando la idea de que “La decadencia y caída del Imperio Romano” de Edward Gibbon argumenta que es la historia de “el triunfo de la barbarie y la religión”, o sea, de los germanos y el Cristianismo, que en conjunto habrían destruido el legado clásico. Por supuesto, Marbod el Bárbaro es presentado a lo largo de la blogoserie como el Sonnenmensch. Aunque podemos argumentar que esto es subvertido en los dos episodios de “Ultimos y primeros romanos”, ya que en ellos, Hipatia y Diofanto intentan cambiar el curso de la Historia para que no triunfe el Cristianismo. O sea, la línea de tiempo de esta blogoserie presenta a un mesías pagano que preserva el legado clásico, en vez de un mesías judeocristiano que lo destruye. Aunque por otra parte, este mesías pagano es un germano y no un romano, lo cual le añade una cuota de ironía… Incluso el propio título del episodio, se presta a posibles varias interpretaciones. “Diálogos de los dioses”. ¡Cuán admirable! Es por supuesto un homenaje a Luciano de Samósata, que escribió una obra de dicho título, en la cual se burla de manera filosófica de los antiguos mitos griegos. Pero también alude al hecho del conflicto principal entre Calígula y Marbod el Bárbaro, que gira en torno a cuál es los dos es más dios que el otro. Y por supuesto, podemos verlo en un plano incluso más metatextual, considerando que aparezco yo en la ficción comentando sobre los personajes de la ficción, lo que es muy postmoderno, claro está. O sea, pasado de moda. Podría ser que yo fuera el dios aquí… después de todo soy un pedante catedrático universitario con el poder de la vida y la muerte sobre mis alumnos, y eso me convierte en una especie de dios, después de todo. Serpientes que se muerden las colas de serpientes que se muerden la cola, por así decirlo. Ya saben que Guillermo Ríos es fanático de Borges, y se le ha pegado un poco el amor por los argumentos paradójicos. Pero bueno, sabemos que Guillermo Ríos es un vulgar autor de pulps, ¿no?

– ¿Y no podría ser…?

– ¿Sí, señor…? Pirrón Bakunin, ¿no?

– Sí, señor, soy Pirrón Bakunin. Profesor Kaluza, ¿no podría ser que todas estas disquisiciones en torno a Marbod el Bárbaro, sean inconducentes? ¿Que en definitiva, lo que Guillermo Ríos está tratando de escribir no sea más que una gigantesca tomadura de pelo? ¿Que bajo la pátina de ser un delicado y sofisticado comentario acerca de la naturaleza filosófica de la realidad, en verdad es una burla de todo eso, y al final todo esto no es más que un montón de aventuras divertidas, pero sin mayor sentido?

– Bueno… sí… también podría ser… eso sería paradójico, y eso también sería… muy Ríos, creo.

Marbod el Bárbaro terminó de fastidiarse.

– Bertolt, no quiero interrumpir la apasionante charla de pedagogos – dijo Marbod el Bárbaro, recordando probablemente que en el Imperio Romano los pedagogos eran esclavos. – Pero… estamos atrapados acá, en un naufragio en el fondo de la Bahía de Bayas. No tenemos cómo salir de aquí. Ya que llegaste hasta acá, ¿sería mucho pedir que nos des una mano para escapar de aquí?

– Uh… yo… A la superficie no puedo, claro. Pero sí puedo llevarlos al siglo XXI, eso sí. Y después… supongo que puedo devolverlos al siglo I. O algo así.

– Bueno, entonces sácame de aquí – dijo Marbod el Bárbaro.

– ¡Hey! ¡Y a mí también, plebeyo! – gritó Calígula. – ¡Tu dios te lo ordena!

– ¡Claro está, no faltaba más! – dijo Bertolt Kaluza. – Si dejara abandonado aquí al villano, sería un final anticlimático. No, todas estas historias deben acabar con una gran confrontación entre el héroe y el villano, porque de lo contrario, quién va a querer leer esto.

– Ay, por los dioses – dijo Marbod el Bárbaro, pegándose una palmada de frustración en la frente.

– ¿Dime, Marbod? – contestó Calígula, con petulancia.

Bertolt Kaluza activó la máquina del tiempo. Por supuesto, no es una máquina del tiempo convencional, porque ésta no es una blogoserie convencional. Una máquina del tiempo normal y corriente conecta el pasado y el futuro de un mismo universo, pero aquí hablamos de una máquina que conecta un universo que sólo es real para Marbod el Bárbaro, con otro que sólo es real para Bertolt Kaluza, y ambos son ficticios para nosotr… quiero decir… déjenme explicarme…

Con lo que me costó curarme de la resaca, y ya estoy mirando la botella de licor de nuevo. Perdón, ¿de licor, dije? En realidad quise decir que… de agua. Sí. Es una botella de agua, jejejé. Dejémoslo así.

(Mientras no cometa el error de mencionar que la palabra “vodka” es un diminutivo de la palabra eslava que significa “agua”, y por tanto “vodka” sería “agüita”, el tema pasa soplado).

El caso es que Bertolt Kaluza activó la máquina del tiempo, y… estaban en el siglo XXI. Uno que al mismo tiempo forma parte del futuro de Marbod el Bárbaro, pero que a su vez, es el universo que contiene al universo de Marbod el Bárbaro. Sí, esta historia es esa clase de historia.

Marbod el Bárbaro y Calígula miraron a su alrededor, incrédulos. Ambos sabían que iban a encontrarse con un mundo quizás extraño, con a saber qué modas y costumbres. Uno en donde a lo mejor las togas estuvieran cortadas más largas o más cortas, o a saber qué moda de barbas o mantos se fueran a usar. Por supuesto, no estaban preparados para ver un mundo en donde todos usan en las piernas unos feos pedazos de tela azul con textura de tronco de árbol que llaman “bluyines”, en donde las chicas usan unas cosas livianas que dejan traslucir el busto y que llaman “tops” o “poleras”…

…y en donde ahora el propio Bertolt Kaluza estaba perplejo. Porque ambos miraban en dirección hacia un gigantesco templo con una enorme fachada. Y en la entrada podían verse dos estatuas. Una de un guerrero bárbaro que bien podía ser Marbod el Bárbaro. Otra de un Emperador romano que bien podía ser Calígula. Y no es que ambas estatuas estuvieran una al lado de la otra. No. Ambas estaban superpuestas de manera fantasmagórica, de manera tal que mirando a una, la otra desaparecía, pero sin fijar la vista en ninguna, ambas estaban claramente ahí. Y alrededor, en la ciudad, muchos edificios, casas y construcciones presentaban la misma superposición, como si estuvieran ahí, en la realidad, pero no del todo ancladas en la realidad.

– La Catedral de Nápoles, ya no es… la Catedral de Nápoles – dijo Bertolt Kaluza, palideciendo. – ¡Sustrayendo a Calígula y a Marbod el Bárbaro, hemos creado dos líneas de tiempo en pugna entre sí, en las cuales uno o el otro ha fundado una nueva religión! ¡Esto es el caos! Aunque es deliciosamente metatextual, eso sí. ¡Guillermo, te felicito! Ahora sí que tienes una historia filosófica entre manos.

Gracias, Bertolt Kaluza, pero tu pedantería se me hace realmente insufrible, así es que voy a hacer gala de mala educación, y hacer como que no escuché tus felicitaciones. Yo que estaba tan feliz por haber resuelto el continuará del episodio anterior porque era difícil, y ahora éste sí que está gordo. Está gordísimo. Dos universos paralelos que coexisten en un mismo espacio y tiempo y… quién me manda meterme en estos fregados. En fin, veamos, ¿en dónde dejé la botella de “agüita”…?

Próximo episodio: “Drusila contra Drusila” (¡hic!).

1 comentario:

murinus2009 dijo...

Esto si no recuerdo haberlo visto... ¿o si?.

Encontrar una bolsa de aire en un naufragio y luego...

Salir del entuerto mediante una maquina del tiempo operada por un catedratico venido del futuro...¿donde se ha visto eso?, eso no me lo esperaba y luego llegar a un futuro con...¿disyuntiva historico-dimensional? o algo asi, ni en "Volver al Futuro" o el "Ruido de un Trueno".

Se me ocurren algunos capitulos de "Sobrenatural" y "Hercules y los Viajes Legendarios" de los Raimi, pero ahi no había catedratico universitario pedante, eran los "productores" de la serie los que hacian el trabajo metatextual.

Definitivamente esto es original en cierta forma, ademas exige ser una persona informada hay que conocer a:
Gibbon y sus trabajos sobre Historia (la principal sobre el Imperio Romano creo).
Luciano de Samosata, uno de los muchos padres, segun a quien pregunten, de la Ciencia Ficcion.
San Agustin y "La Ciudad de Dios".
A Diofanto (matemático creo) e Hipatia (supongo la de Alejandría).
A Borges y su obra.
Y si hay "millenialls" leyendo esto, tambien tendran que averiguar quienes son Robert Howard,John Milius y Oliver Stone.

Esto fue divertido Guillermo, inesperado y original.

Mmm...el capitulo siguiente suena incluso mejor...un "Catfight", entre las 2 Drusilas,(¿alguien mas aparte de mi sabrá lo que es un catfight?), solo es mi deseo que no pase lo que en toda pelea de chicas:
-Que alguien las separe.
-Que la pelea se resuelva con: golpes de botellas. palos, piedras sillazos, disparos de arma de fuego y otros objetos contundentes o punzocortantes, en ves de a mano limpia.
-Que la pelea se interrumpa por: terremoto, incendio, intervencion divina, llegada de refuerzos, caida de asteroides, explosiones, necesidad de huir y esas cosas.
-Que cuando una va perdiendo, llega alguien o algo a salvarla.

Definitivamente quiero que llegue Abril de 2017.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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