jueves, 30 de marzo de 2017

¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!



En su minuto, habíamos dejado de lado la idea de publicar material de ficción acá en la Guillermocracia. Simplemente no había lectores para eso, y por lo tanto, para qué esforzarse. Sin embargo, el éxito de Bastión Esperanza en 2.015 nos hizo cambiar de idea. Y ahora, entre 2.016 y 2.017, hemos alcanzado una vez más el éxito con Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, Infra Terra: Entronización, y Marbod el Bárbaro: Imago Dei, que aparentemente han sido muy bien recibidas por los lectores. Como hemos comentado, estas tres miniblogoseries son el intento por traer de regreso esas viejas y queridas franquicias. Las mismas, lo anticipamos, van a terminar con seis episodios cada una, ahora en el próximo mes de Mayo, y finales vibrantes y absolutamente inesperados que harán saltar a los lectores de sus asientos, así es que espero que no lo vayan a leer en una montaña rusa, porque caerse de una debe doler lo suyo. O que las lean en un smartphone mientras están parados haciendo fila en alguna repartición pública, en cuyo caso es probable que deseen haber tenido un asiento en primer lugar.

¿Y después? Es la intención, para finales de 2.017, de darle continuidad a lo menos a alguna de las tres miniblogoseries. Los planes al respecto, ya habrá tiempo para ello. También estamos alistando, ¡por fin!, los nuevos episodios de Bastión Esperanza. Pero por lo pronto, tenemos otro proyecto entre manos. Uno bastante lunático... pero que creo, complacerá a los lectores de la Guillermocracia.

Me refiero a lo que hemos llamado una "blogoserie a la carta". Que consiste en, básicamente, una blogoserie a gusto de los lectores. Tal y como suena.

Funciona así. Durante los meses de Abril y Mayo, habrá cinco encuestas al final de esta página. Los lectores de la Guillermocracia, visitantes esporádicos incluidos, podrán votar en cada una de esas cinco. A través de ellas, definiremos las características básicas de lo que será la blogoserie: de qué sexo (perdón, género) será el personaje principal, si irá en solitario o acompañado por un equipo de varios héroes secundarios, cuál será su ambientación, contra qué villano se enfrentarán, y cuál es la motivación principal del protagonista. Por la cantidad de alternativas que hemos incluido, son posibles mil combinaciones distintas. Sí, cuéntenlas. Mil. Ni una menos.

Dicho de manera más breve y contundente: la blogoserie a la carta será una cuya narrativa principal vendrá definida por la elección que hagan los lectores.

Dejaremos la encuesta abierta entre Abril y Mayo, lo repito, y publicaremos los resultados a comienzos de Junio, fecha estimativa y sujeta a contingencias, por supuesto. La idea es que la nueva blogoserie arranque en la segunda mitad de 2.017, y tenga una duración limitada de unos ocho a doce episodios. Y por supuesto, cuando comencemos la publicación de la misma, esperamos los comentarios de los lectores. Que para eso se supone que van a votar, después de todo.

Así es que quedan cordialmente invitados a participar en esta nueva iniciativa, y a hacer valer su voz y voto en la próxima blogoserie de la Guillermocracia... y también quedan invitados en seguir leyendo el resto de esta nación virtual, por supuesto.

miércoles, 29 de marzo de 2017

2.016: El año de las Summer Bomb Busters (2 de 9).


Segunda entrega de este épico repaso a los más sabrosos y descacharrantes fracasos fílmicos de 2.016, acá en la Guillermocracia. Y va tocando repasar aquellas películas que se salvaron de la quema, que hicieron algo de caja, pero que aún así, no rentaron todo lo que se esperaba de ellas, sea que se lo merezcan o no. Así es que vamos con esas decepciones tibias que tuvimos en cines, en el segundo semestre de 2.016.

7.- La era de hielo: Choque de mundos (Ice Age: Course Collision).
  • Estreno en Estados Unidos: 22 de Julio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 105 millones de dólares.
  • Recaudación total: 407 millones de dólares.
Con una recaudación superior en cuatro veces a lo que costó producirla, sin contar lo tirado a la basura invertido en publicidad, difícilmente La era de hielo: Choque de mundos califica como un desastre. Pero lo es desde tres puntos de vista. La crítica, que la utilizó de urinario. El público, que la utilizó de letrina. Y la comparación con las entregas anteriores, que demolieron urinarios letrinas taquillas allí donde y cuando se estrenaron. La primera hizo unos conservadores 383 millones de dólares, pero hablamos en 2.002, cuando todavía no se llevaba el cómputo de las películas que cruzaban la barrera de los mil millones de dólares en recaudación porque eran tan poquitas, y además, la franquicia todavía no era tal, y nadie sabía si iba a funcionar o no. Las siguientes hicieron 660 millones la segunda, 886 millones la tercera y 877 millones la cuarta. Hablamos por lo tanto de una entrega que recaudó menos de la mitad que cualquiera de las dos entregas anteriores. Aunque, ¿quién es el inteligente que se le ocurre enfrentar a una pandilla de animales parlanchines del Cenozoico en contra de un asteroide...? Es casi como si en una película de Batman, éste se dedicara a detener aviones estrellándose, cuando todos sabemos que ese es un trabajo para Superman. Pero como las franquicias hay que estrujarlas al máximo, es muy probable que en algún minuto veamos una sexta entrega. Sin embargo, los días de gloria de la fauna prehistórica parecen haber llegado a su fin. Salvo que, manotazo desesperado, la fauna prehistórica de pronto se convierta en superhéroes o algo... Que en esto hable la sabiduría del pueblo, porque en su minuto, nuestro amable lector Cidroq lo dijo mucho mejor que yo: "¡Ya chole con eso!, si la 4 pasó de panzazo, esta ya de plano implora que terminen el sufrimiento de los personajes". A lo cual yo añadiría, con mi característica cuota de acidez: En cuanto a los personajes... mátenlos a todos. Welles, Kubrick y Griffith en el Cielo reconocerán a los suyos.

8.- El especialista: Resurrección (Mechanic: Resurrection).
  • Estreno en Estados Unidos: 26 de Agosto de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 40 millones de dólares.
  • Recaudación total: 126 millones de dólares.
En 2.011, Jason Statham sorprendió a moros y cristianos con la película El especialista, el remake de un antiguo thriller protagonizado en su día por Charles Bronson. Por alguna razón, decidieron darle luz verde a una secuela, a pesar de que la primera costó 40 millones, pero recaudó apenas 76. ¿Tenían acaso que pagar una manda, los productores? Misterio. Pero esta secuela hizo bastante más que la original. A pesar de que tenía todos los mimbres para estrellarse. Porque... ya se conocen la cantinela. En el mercado interno de Estados Unidos, no hizo demasiada caja. ¿Y qué mercado propulsó la recaudación hacia arriba? Una vez más: China. Los chinos estaban tan ávidos de ver lo nuevo de Jason Statham, o quizás a una cada vez más otoñal Jessica Alba acompañando, que llevaron casi 50 millones de dólares a las arcas de esta película. En efecto: dos quintas partes de la recaudación de esta película, vinieron de los chinos. O de cómo lentamente el gigante chino está transformándose en el Hacedor de Reyes del cine hollywoodense, el grupo de consumidores que puede levantar o hundir una película en la taquilla. Tengan miedo, gentes de Hollywood: los chinos están despertando, y pronto irán a por ustedes. Debe ser por eso que la Disney está tan ansiosa de seguir su saga de remakes con actores de carne y hueso, o de hueso como Angelina Jolie en Maléfica, con un remake de Mulan...

9.- La bruja de Blair (Blair Witch).
  • Estreno en Estados Unidos: 16 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 5 millones de dólares.
  • Recaudación total: 45 millones de dólares.
He aquí que el temido revival de la década de 1.990, ya está aquí: alguien pensó que era una buena idea seguir la historia de la bruja de Blair. Hace casi veinte años atrás, alguien tuvo la peregrina idea de rodar una película de terror en estilo de falso documental, fingiendo que era la película en realidad era la grabación encontrada en alguna parte; así, un poco de carambola, El proyecto de la bruja de Blair fundó de sopetón el moderno infragénero fílmico de las found footage, las películas que se venden fingiendo que son grabaciones caseras para darle más realismo al terror; aunque el género, por supuesto, lo consolidó Actividad paranormal, años después. Como la película hizo caja, sacaron una secuela, La bruja de Blair 2, que ya no era de found footage y por lo tanto se estrelló en taquilla y le dio carpetazo a la franquicia; las secuelas de Actividad paranormal no cometieron el mismo estúpido y lamentable error, por supuesto. Y así, cuando todos parecían haberse olvidado de la bruja... de golpe y porrazo, van y estrenan una tercera. Resultados: es la de recaudación más baja en toda la franquicia, y eso que hablamos de casi veinte años de inflación y dos burbujas financieras, la Punto Com y la de las Hipotecas Subprime, de por medio. Sí, recuperó con creces su inversión, pero ¿y eso qué? En 2.016, si hay un género fílmico que está viviendo una edad de oro, en términos de recaudación de taquilla e incluso a veces de calidad fílmica, ése es el terror. En el mismo año de El conjuro 2No respires y la tercera entrega de la franquicia de la Purga, La bruja de Blair se mandó un avionazo que de seguro la manda de nuevo a los infiernos del olvido... hasta que alguien decida en veinte años más que sería cool resucitarla, y vayan y perpetren una cuarta. O un reboot. Sí, chicos, es la inexorable ley de hierro de la vida: en veinte años, los veinteañeros y treinteañeros de ese entonces considerarán que esta década es cool. Junten miedo. Por cierto... el mismo 16 de Septiembre se estrenó otra película que sí fue un fracaso económico en toda regla. ¿Cuál? Sigan leyendo los sucesivos posteos de esta serie acá en la Guillermocracia, para enterarse.

10.- Miss Peregrine y los niños peculiares (Miss Peregrine's Home for Peculiar Children).
  • Estreno en Estados Unidos: 30 de Septiembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 110 millones de dólares.
  • Recaudación total: 297 millones de dólares.
Tim Burton, quién te ha visto y quién te ve. Resulta penoso observar que quien fuera otrora uno de los más audaces e innovadores cineastas, que nos regaló joyas de distinto calibre como BeetlejuiceBatmanEl joven manos de tijeraBatman regresa o Ed Wood, ahora se arrastra de manera penosa, tratando de ganar otra vez el respeto y la gloria de que alguna vez disfrutó. Después del exitazo de la mediocre Alicia en el País de las Maravillas, se desbarrancó con su adaptación de Sombras tenebrosas, fue ignorado por Frankenweenie, fue todavía más ignorado por Ojos grandes... y ahora estrenó esto. Una película que, nadie lo confesaba en voz alta pero se olía en el ambiente, iba a ser el punto de largada de todavía otra franquicia fílmica más, basada en una serie de libros para niños. Lo que tuvimos en los cines fue algo así como X-Men, la versión de Tim Burton. Aunque en lo personal, yo prefiero mil veces una mansión para jóvenes mutantes con poderes especiales administrada por Eva Green, que por Patrick Stewart. Nada en contra del venerable Patrick Stewart, una de las leyendas actorales de su generación, pero Eva Green es mucho más vistosa. Con franqueza, ésta la vi en el cine en su día, y de gustarme, me gustó, pero... no siento que mi vida hubiera sido una desgracia más allá del punto de reparación si es que me la hubiera perdido. O como nuestra amable lectora Seanna lo expuso de manera brillante: "Argumentalmente, nada que destacar, es la típica película para encumbrar la autoestima adolescente". Pero en términos de recaudación, nuevamente el mercado interno es la clave aquí. O la falta de él, mejor dicho. Porque en Estados Unidos recaudó apenas 87 millones, y todo el resto vino desde más allá de las fronteras. Y ya sabemos cómo se las gastan en los Estados Unidos que eligieron a Donald Trump como Presidente, respecto de las cosas que vienen de afuera. Por no haber, ni siquiera se han anunciado planes para una secuela. Pero en fin, peor le fue a Horizonte profundo, que se estrenó el mismo día y que, lo adelantamos, será otra de las llamadas para la gloria en esta serie de posteos, así es que Burton y compañía, puede que no estén ciento por ciento felices, pero seguro que respiran aliviados cada vez que miran hacia el lado.

11.- Inferno (Inferno).
  • Estreno en Estados Unidos: 28 de Octubre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 75 millones de dólares.
  • Recaudación total: 220 millones de dólares.
Ya me puedo imaginar a los productores de las películas de Robert Langdon diciéndose: "Veamos. Adaptamos primero la segunda novela, y después la primera. ¿Cómo podemos seguir rizando el rizo? ¡Fácil! En vez de adaptar la tercera, adaptaremos la cuarta". Y así es como, diez años después de aparecer por primera vez Robert Langdon en el cine, y siete años después de la segunda y última vez en que lo sacaron a pasear con correa, regresó con la fuerza, o la falta de fuerzas, de Tom Hanks. Que venía de pegarse un estrellón cataclísmico con Un holograma para el rey, otra que aparecerá más adelante en esta serie de posteos, pero que tendrá oportunidad de redimirse con Sully, bajo la batuta del infatigable Clint Eastwood. La película se iba a estrenar en Diciembre de 2.016, pero con mucha sabiduría, los productores miraron el calendario y se dijeron que contra Rogue One, mejor que no. Y la anticiparon un par de meses. Casi como si olieran lo que se venía, decidieron estrenarla en el extranjero dos semanas antes que en Estados Unidos, porque les dio cuco ir contra Doctor Strange. Y tenían razón. En Estados Unidos, la taquilla fue infernalmente baja, y perdón por el chiste fácil: recaudó apenas 34 millones de dólares, y eso sumándole los ingresos de Canadá. Casi como si anticiparan lo que se venía encima, y se hubieran jugado la carta únicamente para ver qué pasaba, para esta tercera entrega recortaron brutalmente el presupuesto: de los 125 millones de El Código da Vinci y los 150 millones de Angeles y demonios, bajamos a apenas 75. Y la taquilla fue un horror: descendió desde los 758 millones de El Código da Vinci y los 486 millones de Angeles y demonios, a apenas 220 millones. No es un fracaso económico, técnicamente hablando, pero desde luego que es metafóricamente un descenso al inframundo, que hace muy difícil la idea de continuar con la franquicia adelante. Una lástima por Tom Hanks, porque si algo saben todos los actores de Hollywood por estos días, es que el pan nuestro de cada día lo pone sobre la mesa el protagonizar una franquicia exitosa, o más de una si es que se puede. El fracaso de Inferno significa que Tom Hanks ya no tiene franquicia propia, lo que significa que va a tener que trabajar un poco en lo que venga. En lo personal, me atrevería a sugerir el incluirlo dentro del Universo Extendido DC: me parece que todavía no tienen un actor que interprete a Calendar Man... Por cierto, ¿han notado que el fracaso de esta película fue tan notable, que nadie menciona que en ella la chica del héroe es Felicity Jones, que en Diciembre del mismo año iba a hacerla de oro en Rogue One, hablando de películas contra las cuales no querían que compitiera Inferno...

12.- Pasajeros (Passengers).
  • Estreno en Estados Unidos: 21 de Diciembre de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 110 millones de dólares.
  • Recaudación total: 295 millones de dólares.
Estrenar una película al mismo tiempo que Rogue One era de por sí un riesgo considerable. Que esa película además fuera una de Ciencia Ficción, cuenta como maniobra suicida. Pero Columbia Pictures se atrevió. A la película no le faltaba gancho. Es una película que intenta subirse al carro de la Ciencia Ficción inteligente, o sea, no es Space Opera descerebrada, ni fantasía espacial descerebrada, ni superhéroes descerebrados. Ya de por sí, el hecho de ambientarse en una nave espacial generacional es algo que no se ve en el cine todos los días. Además, cuenta con el reclamo de Chris Pratt y Jennifer Lawrence en los roles protagónicos, ambos nombres que más allá de algunos fracasos comerciales por aquí o por allá, tienden a ser valores más o menos seguros en la taquilla. Y la estrenaron, y... se desinfló como un globo. ¿A la gente no le interesa la Ciencia Ficción más seria, en el cine por lo menos? ¿La consideró simplemente previsible o aburrida? ¿Quedaron todos desfinanciados después de pagar la entrada para ver Rogue One en 3D? ¿No les gusta las películas con síndrome de Estocolmo? Misterio. El caso es que lejos de consagrarse como un clásico moderno de la Ciencia Ficción, como un intento de seguir la estela de la Ciencia Ficción sociológica y autoconsciente de la década de 1.970, la película hoy por hoy es el blanco de todas las críticas y mofas que apuntan a lo obvio: fue desafortunado vender como una fantasía romántica en el espacio, un film cuya premisa hubiera quedado mejor asentada si hubiera sido rodada como una historia de horror entre un stalker y su rubia y guapa víctima. Tan desafortunado como hubiera sido vender Alien de 1.979 como una historia romántica entre el bicho y Ellen Ripley, por ejemplo.

Y con eso terminamos el repaso de esas películas que consiguieron sobrevivir en la taquilla de 2.016, pero no resultaron los exitazos que se esperaba. O si lo resultaron, fue por mercados específicos: sí, hablamos de China aquí, ya debería haber quedado claro. O incluso reventando taquillas, costaron tan caro que su recaudación se siente como si no hubieran rentado nada. A partir de la próxima entrega de esta serie de posteos, viene lo realmente bueno. La carnaza. Las películas que sí se estrenaron de manera miserable en la taquilla de 2.016. Las verdaderas Summer Bomb Busters. Y como adelanto, diremos que la partida la da... Michael Bay, de entre todas las personas posibles. Porque en Hollywood ya no queda respeto por los dioses. Ninguno. Y desde la Guillermocracia, todavía menos.

martes, 28 de marzo de 2017

2.016: El año de las Summer Bomb Busters (1 de 9).


El año 2.016 que acaba de pasar, ha sido uno realmente dantesco en materia de cine. Uno en el cual, el modelo de blockbuster basado en franquicias, guiones esquemáticos y películas de fácil llegada al mínimo común denominador, pareciera haber sufrido una severa crisis, quizás incluso el preludio de su final. El cine, los críticos, los cinéfilos y el público en general, nunca han sido reacios a hacer leña del árbol caído, pitorreándose a gusto en las películas estrenadas con bombos y platillos, y que han resultado sendos fracasos en taquilla. Sin embargo, lo verdaderamente nuevo aquí es el fracaso al hilo de varias sandías caladas, que oscilan entre la crónica de la muerte anunciada, y las más inesperadas sorpresas. Y por supuesto, aquí en la Guillermocracia no podíamos dejar pasar este agradecido filón para darnos un festín de sarcasmo a la vena, porque, ¡mirad!, así es como caen los poderosos. Y cuando todos los grandes se encuentren en el suelo, sobre un mundo en ruinas... ¡La Guillermocracia saldrá de su escondrijo, y conquistará la Tierra!

Pero por mientras esperamos nuestro momento para enseñorearnos sobre la Tierra, aquí en la Guillermocracia haremos un completísimo repaso a lo que ya se conoce informalmente como el Año de las Summer Bomb Busters. Y usamos la palabra repaso, en este caso, de la misma manera que los peruanos hablando de los soldados chilenos en la Guerra del Pacífico, o sea, pasando el corvo sobre el gaznate de los caídos en batalla para rematarlos. Porque casi todos los estudios sufrieron severos reveses, y sólo la Disney parece haber seguido profitando a lo bestia en la taquilla. Por ahora. Porque todos recordamos como apenas hace media década atrás, la Disney fue la que tuvo que bancarse los fracasos legendarios de John Carter y El Llanero Solitario...

Así es que, en esta serie de posteos vamos a repasar varios casos de películas que se estrellaron en la taquilla durante 2.016, o que se salvaron por los pelos, sin llegar a ser los grandes taquillazos que se buscaba que fueran. En orden de estreno masivo y comercial en los cines de Estados Unidos, que sigue siendo el principal mercado de estas películas... aunque cada vez más amenazado por la recaudación en China, que ha levantado o hundido películas, como tendremos ocasión de ver.

Dos advertencias, eso sí. La primera, que la recaudación bruta de las películas debe repartirse entre los cines, las distribuidoras, y la productora. Así, no basta con que la película recaude lo que costó para generar beneficios para los productores. Como los detalles de los contratos de distribución no suelen ser públicos, suele estimarse a ojo que la película debe recaudar el doble de lo que costó, para que éstos vean beneficios. O sea, por ejemplo, si una película costó 100 millones de dólares, y la productora invirtió 50 millones más en publicidad, la misma debería estar recaudando unos 300 millones de dólares para que los productores, que son quienes la financieron, empiecen a ver beneficios. Es por eso que a veces puede parecer que una película hizo una taquilla decente por recaudar el doble de lo que costó e incluso mucho más... y aún así ser considerada un fracaso económico en toda regla. Una de esas películas consideradas como fracasadas fue, de hecho, una de las diez que mayor recaudación obtuvo en 2.016... y aún así fue un fiasco de taquilla. Ya veremos cuál, y por qué.

Y la segunda advertencia. Por razones obvias, no me he visto todas estas películas. Ni la mayoría. Algunas ni siquiera llegaron a estrenarse por estos lares. De manera que en el grueso de los casos, voy a tener que fiarme de noticias externas. De manera que si alguno de ustedes, pobres almas incautas, llegaron a ver las películas de la lista, entonces se agradecen los comentarios sobre las mismas en... la sección de comentarios, perdonen lo obvio. Ahí pueden ir dejando notas acerca de si eran películas para reivindicar que fracasaron por ser propuestas no demasiado comerciales, o por pura mala suerte. O si de verdad se merecían el batacazo que se llevaron.

Pero antes de ir a lo verdaderamente substancioso, o sea, las películas que se estrellaron bien estrelladas en contra del suelo de la taquilla, partiremos de manera un poco más tibia. Con las películas que técnicamente no resultaron un fracaso económico porque sí hicieron caja, y sí recuperaron sus costos, y sí arrojaron ganancias, o así parece haber sido el caso, a lo menos. Pero que de todas maneras, por ser las películas que eran, siendo las secuelas que eran o basadas en las franquicias que eran, se esperaba mucho más de ellas. Nos referimos a películas que aunque no significaron pérdidas, tampoco ganaron tanto como para que los productores se arriesguen de inmediato a sacarles secuelas, precuelas o spin-off. Decimos de inmediato porque ya sabemos cómo funciona esto en Hollywood. Si una película fracasa, pues se deja pasar el tiempo y se saca un reboot. Y si no funciona, se saca otro. Y otro. Y otro más. Hasta que funcione. Así es que, vamos a partir con las películas que no fueron técnicamente fracasos, pero tampoco fueron los éxitos glamorosos y rutilantes que se esperaba. Y después de eso... lo bueno. La carnaza. Las películas que sí acabaron estrellándose los dientes contra el suelo. Disfruten el desfile.

1.- La quinta ola (The Fifth Wave).
  • Estreno en Estados Unidos: 22 de Enero de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 38 millones de dólares.
  • Recaudación total: 110 millones de dólares.
El año se abrió con el primero de dos recios golpes en contra de la receta mágica que mezcla adolescentes metidos en triángulos amorosos por un lado, con elementos sobrenaturales o de Ciencia Ficción por el otro. La fórmula que inventó Crepúsculo en 2.008, y que después han seguido cosas como Los juegos del hambre o la saga de Detergente Divergente. Esta vez se trató de la adaptación de la primera novela de una trilogía en que los extraterrestres invaden la Tierra, y los adolescentes metidos en un triángulo amoroso tienen que plantarle cara para detenerla. Creo que esta película me gustó más cuando se llamaba Amanecer rojo y la había rodado John Milius, pero con rusos y cubanos en vez de extraterrestres. Al menos, Amanecer rojo vendía los menestrones gracias a lo pechopalomos que se veían los protagonistas gritando "¡Wolverine!". Para sacar adelante este proyecto, el mismo entró en una relación simbiótica con la actriz Chloë Grace Moretz: ellos obtenían una actriz joven, guapa, talentosa y con cartel que ayudara a vender el producto, y a cambio, ella se labraba la posibilidad de consolidarse en definitiva dentro de la primera línea de jóvenes famosas de Hollywood, además de asegurarse un cheque con su propia franquicia, como Jennifer Lawrence antes que ella. Y... no sucedió. ¿Mercado saturado de la receta mágica que mezcla adolescentes metidos en triángulos amorosos por un lado, con elementos sobrenaturales o de Ciencia Ficción por el otro? ¿La película era directamente nefasta? ¿Mal cálculo respecto de la fecha de estreno? ¿Marte y Venus mal alineados en la carta astral? He aquí el siguiente gran debate que la Historiografía mundial habrá de resolver, luego de las acerbas polémicas en torno a por qué Hitler perdió la Segunda Guerra Mundial, por qué cayó el Imperio Romano, si el Cristianismo ha sido una fuerza para el bien o el mal en el mundo, o si Han Solo disparó primero. Y para el registro: Han Solo sí disparó primero. Ignorantes.

2.- Londres bajo fuego (London has Fallen).
  • Estreno en Estados Unidos: 4 de Marzo de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 60 millones de dólares.
  • Recaudación total: 206 millones de dólares.
¿Sabían ustedes que Gerard Butler rodó un remake no oficial de Duro de matar de Bruce Willis, pero ambientada en la Casa Blanca? Se llama Ataque a la Casa Blanca, y data de 2.013. La película resultó un éxito un tanto menor, pero aún así, decidieron darle luz verde a una secuela. Que es un remake no oficial de 24: Vive un nuevo día, pero con Gerard Butler en vez de Kiefer Sutherland. La película ayudó a consolidar el triste estatus de Gerard Butler como nuevo hazmerreir de Hollywood, más o menos un mes después de su rol como villano en Dioses de Egipto, que lo vamos anticipando, es una de las llamadas para la gloria en esta serie de posteos. Y en la actualidad está rodando una película de catástrofes llamada Geostorm, de Dean Devlin, que produjo El día de la independencia, aunque no la dirigió como sí lo está haciendo ahora, porque no hay abismo suficientemente hondo si es que se puede caer todavía más profundo. Y nosotros que lo respetábamos tanto por El Fantasma de la Opera300, y... no, por la película que rodó con Jennifer Aniston, por ésa no. Lo interesante es que de todas maneras Londres bajo fuego hizo caja, incluso un poco más que la anterior, aunque en Estados Unidos fue más bien un fracaso, y fue el mercado internacional la que la salvó de la quema. Por lo que, considerando los hechos, los productores, incluyendo ahora al propio Gerard Butler ganándose un segundo sueldo además de como protagonista, se pusieron a trabajar en una tercera parte, titulada de manera tentativa como Angel has Fallen; parece ser que Angel es el nombre código del Air Force One, el avión presidencial de Estados Unidos, porque... esta franquicia es lo que es, y si decidimos ir a verla, vamos a lo que vamos. O sea, a lo que podría acabar siendo un remake no oficial de Avión presidencial de 1.997, por lo visto. A este paso, pronto los voy a tener frente a mi puerta, tratando de negociar los derechos sobre Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta para rodar un proyecto titulado Corona de Amenofis has Fallen, que aquí se estrenaría como Ataque a Corona de Amenofis...

3.- Batman vs. Superman: El origen de la justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice).
  • Estreno en Estados Unidos: 25 de Marzo de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 250 millones de dólares.
  • Recaudación total: 873 millones de dólares.
La desesperación y las prisas son malas consejeras. Durante años, DC Comics marcaba la pauta en materia de adaptar superhéroes al cine, aunque fuera basándose sólo en Superman y Batman, mientras que Marvel, más allá de la franquicia de los X-Men por la Fox, daba más bien risa y vergüenza ajena. Y luego vino Iron Man, en 2.008. Y luego el Universo Cinemático Marvel. Y de pronto DC Comics, que lo estaba haciendo bien con la Trilogía del Caballero Oscuro pero que no conseguía montar una película de Superman que le hiciera el peso a la mítica versión de Richard Donner, y que no era capaz de sacar adelante proyectos con otros personajes de su plantilla, palideció de envidia. Intentó lanzar su propio universo con Linterna Verde, y la cosa acabó en un bochorno mayúsculo. Luego dio en la tecla con El Hombre de Acero, cuya calidad como película es discutible, pero que al menos lucía como una versión de Superman modernizada al siglo XXI. Y luego... esto. Una secuela en que se enfrentan Batman y Superman, o sea, una premisa que se vende sola. Que hizo dinero, hizo montones de dinero, pero eso gracias a una campaña publicitaria tan desaforada, que sumados a los empinados costos de producción, la han convertido no diremos en un fiasco, pero sí en un clásico ejemplo de nadar mucho para seguir flotando en el mismo sitio. Se estima que entre el rodaje y la publicidad costó el dineral de 400 millones de dólares, por lo que los 873 millones de ganancias se hacen nada cuando se piensa que debía rentar unos 800 millones para recién arrojar utilidades a los productores. Es penoso observar que Batman vs Superman fue la séptima película más taquillera de 2.016, y aún así, tuvieron que gastar tanto dinero para lograrlo. A finales de año resultó que Escuadrón Suicida, la tercera entrega del ahora llamado Universo Extendido DC, teniendo un presupuesto y alcances más modestos, llegó décima en la taquilla de 2.016 con 745 millones de dólares, o sea, lo hizo ligeramente mejor. Moraleja: no sirve de nada reventar las taquillas de todo el planeta, si es que te has gastado tanto en tu película que al final, acabas por arriesgar la bancarrota lo mismo. A ver si entienden, ahora que quieren mandarse una con la Liga de la Justicia...

4.- X-Men: Apocalipsis (X-Men: Apocalypse).
  • Estreno en Estados Unidos: 27 de Mayo de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 178 millones de dólares.
  • Recaudación total: 544 millones de dólares.
La franquicia de los X-Men se ha transformado en el mayor acorazado fílmico de superhéroes que hemos visto, dejando fuera al Universo Cinemático Marvel por supuesto. Hasta 2.017 suman diez películas en total, seis de ellas dedicadas a los X-Men, tres a Wolverine incluyendo Logan, y Deadpool si decidimos sumarla a la continuidad. En total, ha recaudado casi 5.000 millones de dólares, más o menos la mitad que el Universo Cinemático Marvel, y por encima de cualquier otra franquicia superheroica con la excepción de Batman. Por eso, los 544 millones de caja son tan decepcionantes, aunque muchos blockbusters sufren y penan por llegar hasta tales niveles. De hecho, hizo menos caja que la precedente X-Men: Días del futuro pasado, que alcanzó a casi 750 millones. Añadiendo injuria al dolor, el significativo descenso de taquilla en Estados Unidos hizo que esta película fuera salvada únicamente por el mercado internacional. Para colmo, en el mismo 2.016 y dentro de la misma franquicia, Deadpool la superó de manera humillante por el costado. Deadpool es una película calificación R, o sea para adultos, sobre un superhéroe que sólo es conocido en el frikerío, y que además tiene la santa virtud de agarrarse todo el concepto superheroico para el reverendo peloteo. Era un concepto casi imposible de vender y que hiciera caja... y se vendió e hizo caja, y se transformó en la novena película más taquillera de 2.016 con 783 millones de dólares de recaudación. Y ahora en 2.017, desde otro ángulo, pero tomando iguales riesgos creativos, Logan parece ir por el mismo camino. Tanto Deadpool como Logan, ambas obtuvieron mayor aclamación crítica que X-Men: Apocalipsis, y además, ambas lo hicieron apartándose de la fórmula consagrada por la serie principal, una desde la parodia desmadrada y otra adoptando un tono de Western moderno crepuscular no demasiado distante a lo que hubiera podido rodar un Clint Eastwood, por ejemplo. No es que la franquicia de los X-Men esté en su último aliento ni mucho menos. 544 millones siguen siendo 544 millones, después de todo. Pero desde luego que necesita una buena renovación, si es que quiere seguir manteniéndose vigente, y este pequeño traspiés no se transforme en la crónica de una muerte anunciada.

5.- Warcraft (Warcraft).
  • Estreno en Estados Unidos: 10 de Junio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 160 millones de dólares.
  • Recaudación total: 434 millones de dólares.
Los fanáticos de los videojuegos tenían todas sus esperanzas y fichas puestas en Warcraft. ¿La razón? Los fanáticos de los videojuegos quieren y necesitan con todas sus fuerzas que su afición friki sea por fin reconocida más allá. Quieren ser los nuevos dioses, los nuevos reverenciados. Lo mismo que pasó con El Señor de los Anillos, que por allá en 2.001 convirtió en algo respetable a esa afición de nicho que era la Fantasía Epica por esos años. Pero una y otra vez, no sucede. Contemos las grandes esperanzas blancas. Super Mario Bros en 1.993. Street Fighter en 1.994. Mortal Kombat en 1.995. Final Fantasy en 2.001. Resident Evil en 2.002. Dead or Alive en 2.006. El príncipe de Persia en 2.010. Y suma y sigue. Ahora era el turno de Warcraft, adaptación de un videojuego de Blizzard, firma conocida por el cuidado supremo que pone en sus productos. Y... el tambor de guerra no sonó. En lo absoluto. La película se estrenó en Estados Unidos, y se desinfló. En Estados Unidos no alcanzó ni siquiera a los 50 millones de taquilla, un desastre en toda regla. Cuando todo el mundo iba sumando Warcraft al listado de las Summer Bomb Busters de 2.016, vino el mercado extranjero a salvar lo poco que se podía salvar. En China, el videojuego Warcraft siempre ha sido popular, el público respondió, y la película se salvó in extremis. Hasta el día de hoy no se sabe si hubo pérdidas ligeras o ganancias ligeras, pero lo cierto y seguro es que no fue el bombazo que todo el mundo creía y temía que fuera a ser, en el buen o mal sentido del término, tanto más da. Con todo, los responsables del asunto le han echado tierra al asunto. El director Duncan Jones mencionó la posibilidad de una secuela, pero desde ese entonces, se ha impuesto el silencio más absoluto. Y considerando que se trata de Warcraft, entonces qué puedo decir... qué pena.

6.- Los ilusionistas 2 (Now You See Me 2).
  • Estreno en Estados Unidos: 10 de Junio de 2.016.
  • Presupuesto estimado sin publicidad: 90 millones de dólares.
  • Recaudación total: 335 millones de dólares.
No creo que nadie más allá de los productores y responsables de esta película, esperaba realmente que Los ilusionistas fuera a hacerlo tan bien, por allá en 2.013. La misma costó 75 millones de dólares, y recaudó 352 millones, unos ingresos bastante notables si se considera que se trataba de una película original, no basada en alguna franquicia de éxito, con actores conocidos pero que no son de los que llevan espectadores al cine por el peso único de su nombre, y en un género de rentabilidad discreta como lo son las películas de ladrones de guante blanco. Con semejantes antecedentes, era lógico que le dieran luz verde a una secuela de este modesto triunfo. Por supuesto, Los ilusionistas ni era una película con un mínimo de realismo ni pretendía serlo tampoco, de manera que la secuela se escribió prácticamente sola, en plan Dadaísmo. Además, contaba con el incentivo de ver a Daniel Radcliffe en un rol de villano, lo cual debería haber atraído a los fanáticos de Harry Potter aunque sea por la curiosidad, uno podría suponer. La película costó ligeramente más que la anterior, y recaudó ligeramente menos. Pero la gran señal de alerta es que recaudó apenas 65 millones de dólares en Estados Unidos y además Canadá. Así es. Los ilusionistas 2 fue salvada lisa y llanamente, otra vez, por la recaudación internacional; de lo contrario, se habría ido a pique sin remisión. ¿Y quién salvó los muebles esta vez? China. De nuevo. Cuyos espectadores se pusieron con casi 100 millones de dólares. O sea, sin el mercado chino, esta película apenas hubiera tenido un margen de ganancias, si es que no hubiera arrojado pérdidas. Bueno, parte de la película se ambienta en China, en otro de los cada vez más crecientes cameos que el dragón asiático hace en las películas de Hollywood. De hecho, a mediados de 2.016 surgió la noticia de un spin-off... ambientado en China, protagonizado por el actor chino Jay Chou, y con un casting chino. Y qué puedo decir, eso sería un espectáculo digno de verse. Además, si tiene éxito, ya tienen la receta abierta: un montón de spin-offs ambientados en otros países. A una potencial Los ilusionistas: China, y me estoy inventando el título a falta de otra cosa, podría seguirle Los ilusionistas: Francia. O Los ilusionistas: México. O Los ilusionistas: Luxemburgo. O Los ilusionistas: El Vaticano. O Los ilusionistas: Misseldavia (aunque para esa última, tendrían que pagarme derechos, claro). Pero ya sabemos que de cada diez secuelas y spin-offs anunciados, apenas uno o dos llegan a estrenarse en los cines, así es que... habrá que esperar, a ver qué pasa con eso. Yo todavía estoy esperando el spin-off de The Expendables protagonizado por chicas... y sigue sin pasar nada. Además, todos recordamos cómo los productores pensaron que Rápido y Furioso: Reto Tokio era una buena idea, y de como eso resultó en la casi aniquilación de la franquicia...

Y esa fue la primera parte de la entrega destinada a las películas que rentaron de manera tibia en taquilla. El resto del listado, lo faenamos en el siguiente posteo de esta serie increíblemente épica, aquí en la Guillermocracia. Partiendo con cierta franquicia prehistórica que a estas alturas del partido, ya debería ser Historia...

domingo, 26 de marzo de 2017

La Gran Muralla y la Gran Lanza.

Defendiendo a China de la escoria extranjera.
Veinticinco siglos atrás, después de cerca de medio milenio de guerras sucesivas, China fue unificada por la férrea mano militar de un monarca llamado Qin Shi Huang. Sus conquistas fueron tan avasalladoras, y su empresa tan exitosa, que el nombre original de su reino, Tsin, acabó dándole nombre al territorio entero de lo que hoy en día se llama China. Cierto es que después de su muerte, bajo el papanatas de su hijo, su dinastía se vino abajo, pero el linaje que ascendió de reemplazo, la Dinastía Han, terminó de consolidar la obra de Qin Shi Huang, y todo lo que llamamos la cultura china de paso. Qin Shi Huang fue también un déspota temible que mandó a enterrar a los sabios confucianos, y con enterrar, quiero decir enterrar vivos. Y además, se hizo cargo de una cadena de muros y fortificaciones que ya existía en el norte, y los unificó en una gran y única estructura: la Gran Muralla China. Por supuesto, de la misma queda poco menos que nada: andando el tiempo, los sucesivos monarcas la han ido reparando, parchando y ampliando hasta que los ladrillos de la época de Qin Shi Huang, hace tiempo que son polvo; la muralla actual, de hecho, data de la Dinastía Ming, o sea, más o menos medio milenio atrás. Pero Qin Shi Huang fue el visionario que ideó y ejecutó el concepto de esa construcción colosal, para detener las invasiones bárbaras.

Todas estas reflexiones y algunas más, vienen a mi mente después de haber visto La Gran Muralla, ese intento de blockbuster que se estrenó ahora en 2.017. Y digo intento porque por estos días se calcula que la película a lo sumo hará apenas una modesta ganancia, en su paso por los cines a lo menos, porque todavía queda el mercado doméstico por delante, claro está. Una lástima, porque aunque no es la séptima maravilla ni tan ciclópea como la obra en la que se inspira, aún así es una bastante pasable y entretenida película de aventuras, o al menos, mucho más pasable y entretenida que otras mugres varias que Hollywood de tarde en tarde tiene a mal el chorrearnos encima. Pero este posteo no va acerca de crítica fílmica. Lo he dicho en otras ocasiones y lo repito aquí: la Guillermocracia no es un sitio de crítica cinéfila. Pero sí le voy a dedicar un posteo a ciertos temas relacionados con la película, porque la misma amerita un poquito de reflexión. Como de costumbre, toda película debe apelar a su público para resultar exitosa, y por lo mismo, cada una lleva impresa en sí la huella digital de su Zeitgeist. Y hay varios temas que son muy de actualidad, infiltrados en la película. De manera inconsciente, probablemente. Como decía en su tiempo el incombustible productor hollywoodense Samuel Goldwyn: "si quisiera enviar un mensaje, pondría un telegrama" (o algo así. Cito de memoria). Pero esos temas están ahí, y la reflexión es siempre... motivo para reflexionar. Ejem. Y por cierto, lo mencionaré para tranquilidad de los lectores. El comentario que sigue, no contiene spoilers de importancia, o al menos no revienta nada que no se haya visto de manera previa en el trailer, de manera que si no han visto la película, aún así éste es un posteo más o menos seguro. O mejor dicho, sí voy a soltar un pequeño spoiler aquí: al final, ganan los buenos. Apuesto a que no lo veían venir.

La película en cuestión se ambienta en el siglo XI, como puede deducirse de una línea perdida de diálogo que alude a la batalla del rey Haroldo de Inglaterra contra los daneses. El asunto va de un viajero occidental, en concreto británico, a China para buscar pólvora, con la intención de regresar a Occidente y hacerse rico comerciándola. Una vez allí, es capturado en la Gran Muralla, y descubre un horrible secreto: la misma ha sido construida para contener la invasión de unos misteriosos monstruos que, si llegaran a alimentarse y reproducirse en la capital imperial, podrían alcanzar poder suficiente para extenderse por todo el mundo y destruir a la Humanidad. El protagonista parte como un mercenario egoísta y algo amoral que, luego de combatir mano a mano con los chinos en contra de las criaturas, le descubre un sentido más grande a su existencia, el guerrear por algo más grande que él mismo, y en última instancia, se convierte en instrumental para la salvación de China y el mundo. No es una historia que jamás hayamos visto antes, por supuesto. De hecho... uno de los creadores de la historia es Edward Zwick, el hombre que dirigió El último samurai en 2.003, película con la cual de hecho La Gran Muralla guarda alguna semejanza narrativa e ideológica. Los guionistas, nótese aquí, son todos occidentales, pero el director es chino, en concreto Zhang Yimou, que tiene una larga reputación directorial por películas como Sorgo rojo, Ju Dou: Amor secreto o Héroe. Curiosamente, en esta última el Emperador de China es Qin Shi Huang... aunque no lo vemos construyendo la muralla, eso sí.

La película se ha hecho destacar por ser uno de los primeros intentos de China por tomarse al asalto el cine occidental. No es la primera coproducción entre China y Hollywood, pero es la primera de esta envergadura. Como bien sabemos, en los últimos años el mercado chino se ha transformado en extraordinariamente importante para el cine de Hollywood. Películas como Warcraft, que iban de cabeza a transformarse en fracasos económicos que son la materia con la cual se escriben las leyendas, fueron salvadas de la quema por el mercado chino. De ahí que las películas de Hollywood, lo nunca visto, en los últimos años estén cada vez más empeñadas en poner bien a los chinos. En el remake de Amanecer rojo, por ejemplo, los malos iban a ser los chinos, pero a último minuto los cambiaron por los norcoreanos, ediciones digitales mediante inclusive. En la cuarta entrega de Transformers, la última traca de la película se ambienta en China, y los chinos son pintados como los buenos. Y en varios blockbusters recientes hay actores chinos ubicados en roles de héroes secundarios o mentores de los héroes, como en la secuela de Día de la independencia. Era cuestión de tiempo antes de que acabaran por dar el paso final, y se decidieran a una película que fuera una coproducción en plena forma, ambientada en China, pero con protagonistas occidentales. Si La Gran Muralla hubiera funcionado bien en taquilla, se habría transformado en la Gran Lanza con la cual el cine chino hubiera podido finalmente penetrar en Occidente. Más allá de los circuitos del cine arte, quiero decir, por supuesto.

El mundo anglosajón metiendo una vez más las narices allí en donde nadie los ha llamado.
El argumento de la película, por supuesto, está calculado para satisfacer a todas las audiencias. Para los occidentales, un protagonista occidental, en concreto un mercenario británico. Por cierto, tiene guasa que el actor protagonista que actúa de mercenario británico es Matt Damon, nacido en... Massachussets. Bueno, al menos los habitantes de Massachussets forman parte de Nueva Inglaterra, que es lo más cerca a nacer británico que se puede ser, naciendo en Estados Unidos. Sigue siendo menos británico que Daniel Radcliffe, pero es una buena aproximación. Con Willem Dafoe en un rol secundario. Y para interpretar a un personaje español, llamaron a un actor... estadounidense nacido en Chile, llamado Pedro Pascal, y que venía de, adivinen... Game of Thrones. Seguramente Javier Bardem no estaba disponible, ahora que aparecerá en la quinta entrega de Piratas del Caribe. El resto del casting es, por supuesto, chino, incluyendo alguna estrella venerable como Andy Lau. Es decir, se supone que los occidentales vean la película por los protagonistas, y los chinos la vean porque se ambienta en China, el grueso de los secundarios son chinos, y presenta a ese orgullo nacional que es la Gran Muralla. Por supuesto, es posible que haya funcionado al revés: quizás los occidentales decidieron no verla porque había demasiados chinos en ella, y quizás los chinos decidieron no verla porque los protagonistas eran occidentales. A la gente le gusta ser quisquillosa. Por cierto, ya que mencionamos Game of Thrones: el soundtrack es de Ramin Djawadi, que compuso la música de la serie televisiva de marras.

Pero lo realmente interesante, es la sincronía entre el argumento y la geopolítica mundial de 2.017. Como sabemos, 2.016 fue un año... bastante interesante. En el sentido chino, que maldicen a sus enemigos deseándoles que tengan años interesantes, probablemente. Uno de los puntos capitales de 2.017 es el rechazo a la globalización, o a lo menos, a la globalización en su vertiente neoliberal: el Brexit, la elección de Donald Trump, el fortalecimiento de Vladimir Putin... Esto se ha manifestado en varios conceptos que han cobrado nueva fuerza por estos días: proteccionismo, aislacionismo, xenofobia... Y una de las mayores encarnaciones de estos conceptos es justamente la Gran Muralla China, cuya xenófoba misión era proteger y aislar a China de los bárbaros del norte.

Hagamos un poco de historia. Por su situación geográfica, China siempre ha estado a merced del pillaje de las tribus en la estepa centroasiática. Las primeras fortificaciones en el norte tenían por objeto justamente parar esas invasiones, y Qin Shi Huang las unificó con el mismo objetivo. El tagline de la película, "1700 años para construirla", es acertado: es más o menos la distancia de tiempo entre Qin Shi Huang y sus epígonos de la Dinastía Ming, y entre medio, varios emperadores y dinastías se esforzaron por mantenerla operativa y lista para rechazar a los invasores. No siempre funcionó. Los mongoles la forzaron en el siglo XIII, bajo Gengis Khan, y sus sucesores rigieron en China durante siglo y medio. En el siglo XVII, China fue conquistada no por bárbaros de las estepas sino por los manchúes, que eran agricultores del noreste. Y en pleno siglo XXI, es poco probable que la construcción sobreviva a un ataque de Rusia, si algún día el Oso Ruso despierta con la peregrina ocurrencia de que es una buena idea tomar baños de sol en las playas de Shanghai.

Por supuesto, la Gran Muralla China es otra muestra de la eterna batalla de las civilizaciones por mantener sus preciados recursos, que tanto tiempo, esfuerzos e industria les ha costado elaborar y conservar, a salvo del pillaje de los bárbaros. No es la única. De manera contemporánea a la Gran Muralla, el Imperio Romano construyó su propia cadena de fortificaciones fronterizas, el celebérrimo limes, y además, en Inglaterra construyó el Muro de Adriano; cuando se expandieron al norte, al Muro de Adriano siguió el Muro de Antonino, hasta que la presión de las tribus en Escocia obligó a retroceder al anterior. Y en un ejemplo más modesto, cuando los españoles tuvieron que habérselas con los mapuches, también construyeron su propia versión del limes, una cadena de fuertes, la cual quedó más o menos estacionada alrededor del Río Biobío durante el grueso de los siglos XVII, XVIII y XIX. Es una tendencia natural de las civilizaciones el construir muros para defenderse de los bárbaros, tan natural como, digamos, usted poniéndole cerrojos a su propia casa para defender su familia, sus muebles, sus mascotas, y el preciado laptop o smartphone en el cual usted lee posteos como éste en la Guillermocracia.

Los defensores de la civilización.
Y eso nos trae de cabeza al muro más famoso del siglo XXI: el que defiende la frontera de Estados Unidos de los inmigrantes mexicanos. Muro que parece estar lleno de agujeros, pero que Donald Trump ha prometido reforzar, y además, hacer que los mexicanos paguen. Lograrlo sin una invasión militar en forma parece algo difícil, y las perspectivas son terroríficas, por decirlo con suavidad, pero esa fue la promesa de Trump, y con ella consiguió llegar hasta la Casa Blanca. Resulta irónico pensar que La Gran Muralla es una película construida al gusto del nacionalismo chino, en la cual los heroicos chinos defienden a su China de los monstruos desde más allá de su cultura, pero la premisa de la película es igualmente aplicable a los Estados Unidos del siglo XXI. Podrían incluso rodar un remake en la cual un mercenario chino acaba como contratista militar en el muro de Trump para defender a Estados Unidos de los monstruos venidos desde México, y sería más o menos la misma película, argumentalmente hablando. Una que los mexicanos se negarían a ver, probablemente.

Uno de los puntos más simpáticos de la película, usando la palabra simpático en un sentido sarcástico por supuesto, es el retrato decididamente negativo de lo foráneo y extranjero. En la película, la Gran Muralla no fue construida para defenderse de los bárbaros de las estepas, que serán todo lo bárbaros que se quieran, pero son seres humanos al final del día. No: fue construida para defenderse de monstruos, literalmente monstruos inhumanos. Todos conocemos la estrategia aquí: nada hacer ver tan heroico a los héroes como la deshumanización del enemigo. Pensemos en los stormtroopers de Star Wars: el que todos usen el mismo uniforme y escondan el rostro detrás de cascos nos ayuda a olvidar que son seres humanos, los deshumaniza frente a nuestros ojos, y convierte en algo aceptable que los héroes se bajen a decenas y decenas de ellos sin que a nosotros nos importe el tema en lo más mínimo. Otra manera de deshumanizar al otro, al diferente, es retratarlo en la ficción de manera tal, que sea en efecto un monstruo. El monstruo es un blanco aceptable porque por su propia naturaleza de monstruo, no se puede negociar o razonar con él, y por lo tanto, hay una legitimidad moral en destruirlo. Por supuesto, hablamos de una película nacionalista china aquí, pero esa tecla también la tocan en el piano de Hollywood, y no mucha gente se queja. Todos nosotros hemos visto películas de Hollywood en los cuales los jovencitos vestidos de un atavío tan estadounidense y tradicional como la camisa y el sombrero de vaquero, bajan a balazo limpio a hordas y hordas de apaches que quieren conquistar e incendiar el fuerte, y matar a flechazos a todos sus ocupantes; el cine moderno, lo que ha hecho es reemplazar a los apaches por los vietnamitas, por los terroristas musulmanes, por los guerrilleros balcánicos, por los narcotraficantes latinoamericanos, o por lo que haga falta. Sería gracioso que el público de Estados Unidos no haya empatizado con una película que, muy en el fondo, no es demasiado diferente a sus propios productos nacionalistas, sólo que en este caso los héroes son los chinos y no los estadounidenses.

Pero la película introduce además un giro interesante en esto. Usualmente, las películas de tipo asedio al fuerte apache están contados en una perspectiva binaria: los defensores bien perfilados y caracterizados como personajes por un lado, versus los atacantes sin rostro por el otro. Pero en La Gran Muralla, la perspectiva es ternaria: tenemos a un lado a los chinos defensores, por el otro a los monstruos atacantes... y por un tercer flanco, a los occidentales que vienen llegando desde afuera, a bancarse un conflicto que en apariencia no les incumbe ni les va en lo más mínimo. Esto resulta interesante. Tradicionalmente, Hollywood ha retratado a los chinos como el peligro amarillo, y a China como una civilización petulante e inescrutable. Esta es una deriva similar a la que sucedió con los nativos amerindios en el cine de Hollywood: en el Hollywood clásico era de recibo que los indios fueran malvados y caóticos, hasta que la reivindicación de la herencia amerindia de Estados Unidos llevó a cambiar su retrato. Después de una a dos décadas de creciente autoflagelación por parte de la cultura de Estados Unidos, el gran giro final en la cultura popular se dio con Danza con lobos de 1.990, que parte planteándose un poco en esa dicotomía, luego de lo cual el protagonista evoluciona hasta volverse completamente nativo, hasta el punto de volver sus armas en contra de los occidentales. Esta misma historia la vimos en clave de Ciencia Ficción hace pocos años, en Avatar de 2.009. La Gran Muralla plantea exactamente esta historia, sólo que volverse nativo en este caso significa que el protagonista aprende a respetar, valorar, y en última instancia a combatir bajo las banderas de la cultura china. Parece oficial: los chinos se han graduado en la mentalidad occidental, ya no son el enemigo foráneo, y son bien recibidos en el banquete. Puede que los chinos sean un tanto petulantes en su trato con el resto del mundo, pero los occidentales tampoco le van muy a la zaga que digamos.

Como puede observarse, aunque en la película los chinos son los grandes héroes, La Gran Muralla tiene más afinidades con la mentalidad tradicional del cine de Hollywood de lo que parece. ¿Por qué entonces tuvo una recepción tan tibia por parte de la taquilla? Me da la idea de que hay un tema de mentalidad. Hay algo inherentemente chino en la película, que no se traduce bien a las ideas y expectativas del espectador occidental. En el grueso de las películas occidentales, la trayectoria del héroe va desde ser un pobre diablo que no tiene el respeto ni la comprensión de nadie, al hombre poderoso que impone su voluntad al mundo, y la usa para hacer el bien. El Clark Kent valiente pero un tanto debilucho que por el camino se convierte en un Superman por encima de todo y de todos, para hablar más claro. Quizás por eso es que el shounen tipo Dragon Ball Z ha tenido tanto éxito en Occidente. Esta tendencia al héroe individualista es posiblemente una herencia de la cultura luteranocalvinista de Estados Unidos. Ya sabemos que luteranos y calvinistas fueron los fundadores de Estados Unidos, y en ambas doctrinas se privilegia la relación individual del creyente con Dios, sin que la sociedad alrededor importe un bledo: ambas doctrinas dan por sentado que si una persona cree en los valores correctos, terminará haciendo el bien de manera automática. La idea de que alguien se vuelva poderoso pero use ese poder para el mal, para dicha mentalidad es algo casi alienígena. Por ello es que Superman decide automáticamente ser el bueno, y practica una mentalidad laissez faire en la cual hay que dejar a la Humanidad ser como es, en vez de transformarse en dictador planetario e imponer su voluntad para bien o mal; tales versiones dictatoriales de Superman pertenecen a universos alternativos o paralelos que están bien encajonados en el canon principal, o directamente no forman parte del mismo. Y mientras menos hablemos de cómo Hollywood hoy en día desprecia a los héroes con valores correctos, tanto mejor.

Fanservice: ¿Chica dura y de pelea? Chequeado. ¿Oriental? Chequeado. ¿Armadura con formas vagamente femeninas? Chequeado.
En cambio, La Gran Muralla corre sobre ideales éticos completamente diferentes. El héroe de la película parte como un personaje completamente individualista: es un mercenario que arriba a China buscando la pólvora, y quiere la misma no para mejorar el mundo sino para provecho personal. Su crecimiento personal pasa por aceptar la existencia de un colectivo que tiene una misión que es superior a la suya propia, y luego, la decisión libre y voluntaria de unirse a ese colectivo como un soldado más. En la película vemos que el protagonista en el fondo es un buen tipo y tiene el corazón en su lugar, pero eso no lo hace más fuerte o poderoso; es un buen guerrero, eso es cierto, pero la película deja deslizar que eso se debe más al uso de tácticas no acostumbradas entre los chinos, y por lo tanto exóticas para los monstruos, que por verdadero poderío personal. El protagonista no es Gokú, para decirlo fuerte y claro. Al final, éste sí acabará transformado en el héroe de la jornada, por supuesto, pero eso no es sin el sacrificio de centenares y centenares de soldados chinos que obran como un cuerpo militar coherente y unificado, sacrificios que vemos varias veces en pantalla... y duelen. Es la misma razón por la que en su día decíamos que en Guardianes de la Galaxia resulta más heroico el Denarian Saal que los mentados guardianes; los guardianes salvan el día, es cierto, pero no lo habrían logrado sin los Nova Corps apoyándolos.

Todos estos conceptos disgustan al estadounidense individualista promedio. A la gente occidental le gusta las ficciones en las cuales el héroe es lo máximo y no debe responder ante nada y ante nadie, por el placer vicario de identificarse con un niñato malcriado que, si se le antoja, moverá un par dedos para defender y salvar el mundo, y si no se le antoja, pues no pasa nada, porque no se lo merecen. Por el contrario, el concepto de restringirse a uno mismo, amarrarse a una moral superior, obrar con espíritu de equipo, todas esas cosas implican una madurez emocional que la cultura occidental, prisionera de su exacerbación de la adolescencia psicológica, parece ser incapaz de asumir. Dicho más claro: los ideales éticos presentados en La Gran Muralla simplemente le quedan grande al grueso de las audiencias occidentales. Lo que las audiencias occidentales le habría gustado ver, es a un protagonista occidental muy macarra yendo a enseñarles a los chinos cómo hace las cosas un verdadero Hijo de Occidente, para que éstos al final hagan kowtow delante suyo y lo veneren como el gran salvador del mundo. La idea contraria, de que el héroe salve al mundo disciplinándose y sometiéndose a trabajar en equipo, y sobre todo aceptando una civilización con valores y costumbres diferentes y probablemente superiores dentro de sus defectos y flaquezas, es un gran apagado de motor para los occidentales.

La Gran Muralla, decíamos, puede no ser una película perfecta. Puede ser a veces un poquito grosera en su discurso nacionalista y xenófobo. Tiene algunos problemas de lógica interna. Y su argumento tiende a ser dolorosamente cliché. Pero no cabe duda de que toca varios palos de interés para lo que es nuestra civilización occidental. Y sobre todo, presenta un modelo moral de héroe que está muy por encima de los penosos niñatos individualistas con que Hollywood nos está inundando por estos días. Por todas esas cosas la película quedará, quizás no como un hito en la cinematografía mundial, pero al menos como un interesante documento histórico y retrato de lo que era el mundo en ese lejano año 2.017. O mejor dicho, del año 4.714, que como sabemos, se encuentra bajo la tutela del Gallo de Fuego.

El Occidente y el Oriente unidos, jamás serán vencidos.

jueves, 23 de marzo de 2017

Marbod el Bárbaro: Imago Dei - Episodio 4.

Nadie dijo que salvar a un personaje de un continuará en una situación potencialmente mortal, fuera una tarea sencilla.
Y aaaaquí esssstoy de… ¡hic! ...regggreso tga… tga… tratando de… ¡hic! …ver como ssssoluciono el marrón éste del… ¡hic! …continuará del… último capít… ¡hic! …ay, mi cabeza…

Mejor voy por un café. ¡Hic!



Listo. Ahora, con la cabeza un poco más despejada, puedo empezar a resolver el modo en que Marbod el Bárbaro se salva del continuará en que el cual terminó el episodio anterior. Veamos. Peleando en la Bahía de Bayas, Marbod el Bárbaro y Calígula cayeron ambos al agua. Se hundieron como plomo, porque Calígula está usando una armadura, y está aferrando a Marbod el Bárbaro por el pie. De manera que ambos están condenados a besar el fondo marino.

Por el amor de Madame Curie, esto está complicado.

Todo lo anterior no hizo avanzar el argumento ni un pelo, pero me sirvió para rellenar un poco, mientras pienso. Después de todo, si los mangakas hacen lo mismo, casi copiando el último panel del episodio anterior para rellenar un poco…

Veamos. Fondo marino, qué tenemos, veamos bien, a lo mejor encontramos algo que… un momento… ¿qué es lo que veo? ¡Cuán maravilloso! ¡Oh, fortuna! ¡Marbod el Bárbaro está salvado! Y… bien… también Calígula, por lo visto. Pero lo importante es que no tengo que inventarme una nueva blogoserie para sustituir a “Marbod el Bárbaro: Imago Dei”. Pero, vamos a eso.

Calígula y su armadura se hunden como un plomo, con Marbod el Bárbaro aferrado a su pie, y se hunden tan aprisa que ni siquiera alcanzan a ahogarse cuando llegan hasta el fondo marino, en donde se encuentran los restos de un naufragio. Como éste lleva unos cuantos siglos ahí, el maderamen se ha podrido, y con ello, Calígula y Marbod el Bárbaro lo atraviesan de manera limpia rompiendo la madera simplemente con su propio peso.

Una vez asentado sobre suelo firme, el del barco hundido, Calígula empieza a caminar como mejor puede con la armadura, y alcanza un punto en alto en donde hay una bolsa de aire, atrapada como en el interior de una campana de buceo improvisada. La misma ha estado ahí conservada desde el hundimiento, hace algunos siglos atrás, pero como ninguna criatura ha respirado en ella, sigue con un 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno, y un 1% de otros elementos y compuestos, incluyendo el argón y otros gases nobles. Es, por lo tanto, una bolsa de aire respirable, aunque lleve siglos bajo el mar.

Poco después, medio arrastrándose, emerge Marbod el Bárbaro, a esa misma bolsa de aire. La misma es grande, y por lo tanto, emergen en puntos distintos de la misma. Sin verse porque no hay luz.

Pero aunque ambos se salvaron, aún así se encuentran en una bolsa de aire a varios metros de profundidad, sin medios de escape. Apenas respiren todo el oxígeno de la bolsa… sería todo.

De salvarlos, pude salvarlos. Por el minuto. Ahora tengo que salvar a Marbod el Bárbaro. Otra vez.

Este episodio se titula: “Diálogos de los dioses”.

– ¡Maldito! ¡Me has abollado mi armadura! ¡Mi linda armadura! – gimió Calígula. Lo decía por teatralidad, sin esperar respuesta, y se sorprendió mucho al oir la voz de su rival, aún vivo.

– Te voy a abollar todo el resto, desgraciado. ¡Tú mataste a mi suegro!

– Yo maté a mi tío abuelo para quedarme con el trono, y nadie arma tanto escándalo, llorón.

– ¿Llorón, yo? ¡Ya verás cuando te ponga las garras encima, miserable poco hombre!

– ¡Yo no soy un poco hombre! ¡Yo soy Calígula!

– ¿Calígula? Uh… ¿Botita…? En serio, ya pueden irme explicando…

– Explicar, nada. Soy un dios. ¡Yo soy un dios caminando sobre la Tierra! ¡Yo soy planetario! ¡Yo soy cósmico! ¡Yo soy universal! ¡Yo soy un nuevo Alejandro, un nuevo César, un nuevo Faraón! ¡Yo quedaré preñado, y tendré antojos de embarazada, y alumbraré un nuevo mundo desde mi seno, y lo amamantaré y lo llevaré a la adultez!

– Jajá. Tú un dios. A otros salvó, pero a sí mismo no se puede salvar.

– ¡No seas hereje! Deberías estarme pidiendo que yo te acoja en mi Reino, y yo te prometería que hoy día mismo estarías conmigo en el Paraíso.

– Yo no te adoro como a un dios. No te adoraré como a un dios. Y si eres un dios, entonces voy a ser un deicida cuando te castigue por la sangre de Tulio.

– ¿De quién?

– De mi suegro.

– Ah, sí, tu suegro. Desafortunado. Yo no quería mandarlo a matar. En realidad te quería matar a ti, porque tú andas proclamando por ahí que eres un dios, y que volviste de entre los muertos.

– No soy un dios, pero sí volví de entre los muertos.

– ¿Y cómo hiciste eso, si no eres un dios?

– No lo sé. Simplemente sucedió.

– Yo puedo explicar eso – dijo una tercera voz.

Sí. Así, como suena. Una tercera persona. En una burbuja de aire atrapada en los restos de un naufragio en el oceáno y a metros bajo la superficie de la Bahía de Bayas.

– ¿Quién eres tú? – preguntó Marbod el Bárbaro.

– ¡Ay! ¿Ya no te acuerdas de mi? Ah, claro, es que yo aparecí en la blogoserie original, y después nunca más. Ay, Marbod, querido, tan pronto te olvidas de mí…

– ¡Identifícate, o si no…!

– Tranquilo, tranquilo – dijo el personaje en cuestión, mientras encendía una lámpara a gas. – ¡Fiat lux! – dijo ampulosamente.

La burbuja de aire, hasta entonces obviamente en tinieblas, se iluminó. Calígula y Marbod el Bárbaro se vieron, bastante apartados el uno del otro, considerando que estaban en un naufragio. Y en medio estaba un personaje vestido de terno, camisa, corbata y zapatos, indumentaria que por supuesto no se correspondía con la época romana. Y alrededor de ese personaje, otros tantos individuos que miraban la escena con reverente silencio.

– Sí, yo te conozco – dijo Marbod el Bárbaro. – Tú eres… Bartolo… Bartolo… Kunza.

– Bertolt Kaluza – corrigió Bertolt Kaluza. – Pedante académico del siglo XXI, especialista en Historia y Lingüística, viajero en el tiempo, y comentarista metatextual de esta blogoserie. ¡Ah! Esta gente alrededor es mi clase. ¿Están viendo, alumnos? He aquí al personaje que estábamos analizando…

– Pero… ¿qué locura es… esto? – preguntó Calígula. – ¿Cornetista meta… tex…? ¿Qué?

– Este lunático piensa que ha viajado en el tiempo desde el futuro, y que nosotros no somos reales, sino que somos personajes de una historia de ficción que fue creada por… por… no recuerdo el nombre – explicó Marbod el Bárbaro, haciendo memoria de ciertos eventos de la blogoserie original.

– Guillermo Ríos. El escritor de Marbod el Bárbaro es Guillermo Ríos. Bueno, él se hace llamar el Cronista. El se chifla por los chistes metatextuales, y no se resistió a hacer uno con Conan el B… Eh… no importa. Faltan siglos para que nazca Robert Ervin Howard. O John Milius. U Oliver Stone.

– ¿Personajes de ficción? ¡Qué estupidez! Ya voy ordenando que la corten la cabeza a este insolente – dijo Calígula. – ¡Cuánto atrevimiento!

– A ver, clase. Para que aprecien bien el recurso que está utilizando Guillermo Ríos en su historia aquí – dijo Bertolt Kaluza. – El héroe es un personaje que presenta rasgos que pueden tomarse como divinos, pero no se considera a sí mismo como un dios. Y el antagonista, o villano si lo prefieren, no presenta rasgos divinos, pero se considera a sí mismo como tal, lo que configura un conflicto narrativo construido a partir de opuestos que… ¿sí, diga, señor Pío Angélico?

– ¿Puede considerarse esto como una alusión a “La Ciudad de Dios” de San Agustín? – preguntó Pío Angélico. – O sea, Marbod el Bárbaro representando el rol de la Ciudad de Dios, mientras que Calígula representa el rol de la Ciudad de la Destrucción, que habrá de ser sustituida en el plan divino por…

– ¿Ciudad…? ¿De la…? ¡¡¡DESTRUCCIÓN TE VOY A DAR A TI, PETIMETRE!!! – gritó Calígula.

– Es poco probable, aunque pueda haber una intencionalidad. No debemos olvidar que Guillermo Ríos no es una persona religiosa – dijo Bertolt Kaluza. – Cuando mucho podríamos darle una lectura gibboniana al asunto, o sea, considerando la idea de que “La decadencia y caída del Imperio Romano” de Edward Gibbon argumenta que es la historia de “el triunfo de la barbarie y la religión”, o sea, de los germanos y el Cristianismo, que en conjunto habrían destruido el legado clásico. Por supuesto, Marbod el Bárbaro es presentado a lo largo de la blogoserie como el Sonnenmensch. Aunque podemos argumentar que esto es subvertido en los dos episodios de “Ultimos y primeros romanos”, ya que en ellos, Hipatia y Diofanto intentan cambiar el curso de la Historia para que no triunfe el Cristianismo. O sea, la línea de tiempo de esta blogoserie presenta a un mesías pagano que preserva el legado clásico, en vez de un mesías judeocristiano que lo destruye. Aunque por otra parte, este mesías pagano es un germano y no un romano, lo cual le añade una cuota de ironía… Incluso el propio título del episodio, se presta a posibles varias interpretaciones. “Diálogos de los dioses”. ¡Cuán admirable! Es por supuesto un homenaje a Luciano de Samósata, que escribió una obra de dicho título, en la cual se burla de manera filosófica de los antiguos mitos griegos. Pero también alude al hecho del conflicto principal entre Calígula y Marbod el Bárbaro, que gira en torno a cuál es los dos es más dios que el otro. Y por supuesto, podemos verlo en un plano incluso más metatextual, considerando que aparezco yo en la ficción comentando sobre los personajes de la ficción, lo que es muy postmoderno, claro está. O sea, pasado de moda. Podría ser que yo fuera el dios aquí… después de todo soy un pedante catedrático universitario con el poder de la vida y la muerte sobre mis alumnos, y eso me convierte en una especie de dios, después de todo. Serpientes que se muerden las colas de serpientes que se muerden la cola, por así decirlo. Ya saben que Guillermo Ríos es fanático de Borges, y se le ha pegado un poco el amor por los argumentos paradójicos. Pero bueno, sabemos que Guillermo Ríos es un vulgar autor de pulps, ¿no?

– ¿Y no podría ser…?

– ¿Sí, señor…? Pirrón Bakunin, ¿no?

– Sí, señor, soy Pirrón Bakunin. Profesor Kaluza, ¿no podría ser que todas estas disquisiciones en torno a Marbod el Bárbaro, sean inconducentes? ¿Que en definitiva, lo que Guillermo Ríos está tratando de escribir no sea más que una gigantesca tomadura de pelo? ¿Que bajo la pátina de ser un delicado y sofisticado comentario acerca de la naturaleza filosófica de la realidad, en verdad es una burla de todo eso, y al final todo esto no es más que un montón de aventuras divertidas, pero sin mayor sentido?

– Bueno… sí… también podría ser… eso sería paradójico, y eso también sería… muy Ríos, creo.

Marbod el Bárbaro terminó de fastidiarse.

– Bertolt, no quiero interrumpir la apasionante charla de pedagogos – dijo Marbod el Bárbaro, recordando probablemente que en el Imperio Romano los pedagogos eran esclavos. – Pero… estamos atrapados acá, en un naufragio en el fondo de la Bahía de Bayas. No tenemos cómo salir de aquí. Ya que llegaste hasta acá, ¿sería mucho pedir que nos des una mano para escapar de aquí?

– Uh… yo… A la superficie no puedo, claro. Pero sí puedo llevarlos al siglo XXI, eso sí. Y después… supongo que puedo devolverlos al siglo I. O algo así.

– Bueno, entonces sácame de aquí – dijo Marbod el Bárbaro.

– ¡Hey! ¡Y a mí también, plebeyo! – gritó Calígula. – ¡Tu dios te lo ordena!

– ¡Claro está, no faltaba más! – dijo Bertolt Kaluza. – Si dejara abandonado aquí al villano, sería un final anticlimático. No, todas estas historias deben acabar con una gran confrontación entre el héroe y el villano, porque de lo contrario, quién va a querer leer esto.

– Ay, por los dioses – dijo Marbod el Bárbaro, pegándose una palmada de frustración en la frente.

– ¿Dime, Marbod? – contestó Calígula, con petulancia.

Bertolt Kaluza activó la máquina del tiempo. Por supuesto, no es una máquina del tiempo convencional, porque ésta no es una blogoserie convencional. Una máquina del tiempo normal y corriente conecta el pasado y el futuro de un mismo universo, pero aquí hablamos de una máquina que conecta un universo que sólo es real para Marbod el Bárbaro, con otro que sólo es real para Bertolt Kaluza, y ambos son ficticios para nosotr… quiero decir… déjenme explicarme…

Con lo que me costó curarme de la resaca, y ya estoy mirando la botella de licor de nuevo. Perdón, ¿de licor, dije? En realidad quise decir que… de agua. Sí. Es una botella de agua, jejejé. Dejémoslo así.

(Mientras no cometa el error de mencionar que la palabra “vodka” es un diminutivo de la palabra eslava que significa “agua”, y por tanto “vodka” sería “agüita”, el tema pasa soplado).

El caso es que Bertolt Kaluza activó la máquina del tiempo, y… estaban en el siglo XXI. Uno que al mismo tiempo forma parte del futuro de Marbod el Bárbaro, pero que a su vez, es el universo que contiene al universo de Marbod el Bárbaro. Sí, esta historia es esa clase de historia.

Marbod el Bárbaro y Calígula miraron a su alrededor, incrédulos. Ambos sabían que iban a encontrarse con un mundo quizás extraño, con a saber qué modas y costumbres. Uno en donde a lo mejor las togas estuvieran cortadas más largas o más cortas, o a saber qué moda de barbas o mantos se fueran a usar. Por supuesto, no estaban preparados para ver un mundo en donde todos usan en las piernas unos feos pedazos de tela azul con textura de tronco de árbol que llaman “bluyines”, en donde las chicas usan unas cosas livianas que dejan traslucir el busto y que llaman “tops” o “poleras”…

…y en donde ahora el propio Bertolt Kaluza estaba perplejo. Porque ambos miraban en dirección hacia un gigantesco templo con una enorme fachada. Y en la entrada podían verse dos estatuas. Una de un guerrero bárbaro que bien podía ser Marbod el Bárbaro. Otra de un Emperador romano que bien podía ser Calígula. Y no es que ambas estatuas estuvieran una al lado de la otra. No. Ambas estaban superpuestas de manera fantasmagórica, de manera tal que mirando a una, la otra desaparecía, pero sin fijar la vista en ninguna, ambas estaban claramente ahí. Y alrededor, en la ciudad, muchos edificios, casas y construcciones presentaban la misma superposición, como si estuvieran ahí, en la realidad, pero no del todo ancladas en la realidad.

– La Catedral de Nápoles, ya no es… la Catedral de Nápoles – dijo Bertolt Kaluza, palideciendo. – ¡Sustrayendo a Calígula y a Marbod el Bárbaro, hemos creado dos líneas de tiempo en pugna entre sí, en las cuales uno o el otro ha fundado una nueva religión! ¡Esto es el caos! Aunque es deliciosamente metatextual, eso sí. ¡Guillermo, te felicito! Ahora sí que tienes una historia filosófica entre manos.

Gracias, Bertolt Kaluza, pero tu pedantería se me hace realmente insufrible, así es que voy a hacer gala de mala educación, y hacer como que no escuché tus felicitaciones. Yo que estaba tan feliz por haber resuelto el continuará del episodio anterior porque era difícil, y ahora éste sí que está gordo. Está gordísimo. Dos universos paralelos que coexisten en un mismo espacio y tiempo y… quién me manda meterme en estos fregados. En fin, veamos, ¿en dónde dejé la botella de “agüita”…?

Próximo episodio: “Drusila contra Drusila” (¡hic!).

martes, 21 de marzo de 2017

Los 24 mejores momentos de "24" (2 de 2).


En la entrega anterior de esta pequeña serie de dos posteos, veíamos doce momentos épicos dentro de 24, la serie de televisión que en conjunto con Lost, redefinió el mapa de lo que eran las series de televisión en la primera década del siglo XXI. Como decíamos, publicamos este posteo en dos partes en atención al estreno de 24: Legacy, la secuela o spin-off a según el punto de vista, de la serie original. Y por lo mismo, recordamos otros doce momentos épicos de 24, incluyendo a la serie original, a la película 24: Redención, y a la miniserie 24: Vive un nuevo día, que muy en el fondo viene a ser un Día 9 con otro nombre.

Y sin más preámbulos, vamos a los doce mejores momentos de 24. En opinión de la Guillermocracia, por supuesto, que puede ser o no ser la misma del lector. Ya sabemos que todas estas listas son subjetivas al final del día, por supuesto. Eso sí, sin incluir nada de 24: Legacy, básicamente porque no la hemos visto por acá todavía. Por supuesto... spoilers a mansalva. A tenerlo en cuenta, considerando que los giros de guión son uno de los mayores capitales de la serie. Y ahora sí: los doce mejores momentos de 24.

12. Kim Bauer mata a su primer terrorista (Día 2).

Bueno, terrorista no. Abusador doméstico, que no es lo mismo. Aunque ciertos personajes que piensan bien, quieran hacernos creer lo contrario. Entre el Día 1 y el Día 2, la hija de Jack Bauer estaba trabajando de niñera para una familia, y durante el Día 2, descubrimos que el pater familias de la misma es un psicópata abusivo de lo peor. Por circunstancias, Kim regresa a la casa en donde trabajaba, y se cruza de manera inesperada con el psicópata que, parece ser, quiere hacerle cosas muy feas a una chica que, recordemos, estaba interpretada por una actriz que en esos años se tomaba fotos para la revista Maxim en compañía de Mila Kunis. Kim lo pone fuera de combate mientras se hace con la pistola del malo, y llama a CTU para hablar con papi, y mientras está en eso... el psicópata abre los ojos. El consejo paternal de Jack Bauer: "Dispárale". Kim Bauer entra en pánico, decide que no... y al final sí. Luego, Jack Bauer: "¡Otra vez!". Obediente y buena chica, Kim Bauer le hace un segundo agujero al desgraciado. Después de lo cual, Jack Bauer puede estar orgulloso: su pequeña está creciendo, y ya ha matado a su primer malo. ¿No es algo de lo cual todo padre debería estar orgulloso...?

11. Jack Bauer se carga a Nina (Día 3).

Nina Myers se ganó a pulso su lugar como una de las villanas más odiadas de 24. Al principio, era la compañera de trabajo leal de Jack Bauer, con la cual él (¡ups!) había tenido un affaire a espaldas de su señora. Luego se descubrió que había un traidor dentro de CTU, el primero de un largo listado, y Nina Myers consiguió desviar las sospechas a una inocente compañera de trabajo que acabó degollada por las molestias. Al final fue descubierta, de manera que tomó la opción neoliberal y se lanzó a la vida free lance, trabajando como sicaria para el mejor postor. Pero, ay de ella, Jack Bauer se la tiene jurada porque Nina Myers cometió el error imperdonable de matarle a la señora, que estaba embarazada para colmo. Capturada por la CTU, Nina Myers alcanzó a vivir un ratito mientras tenía información útil que entregar. Luego intentó fugarse, Jack Bauer la agarró, se puso estratégicamente para impedir que la cámara de seguridad captara el detalle de lo que iba a ocurrir... y ejecutó a la desgraciada a sangre fría. Después alegó legítima defensa, y como la cámara no captó la escena completa, era la palabra de Jack Bauer contra la de una muerta. Como lo pondría una de las tarjetas de 1000 maneras de morir: "MUERTE 723 # JACKBAUEREADA".

10. Adiós, Edgar (Día 5).

En el enésimo atentado contra la CTU, ahora el asunto es con gas nervioso. Cuando estalla la emergencia, de inmediato se implantan sellos de aislamiento para que los funcionarios puedan refugiarse en su interior. Pero no todos alcanzan a hacerlo. Edgar entre ellos. La cara de este pobre hombre, que toda la vida ha sido un tipo más o menos ninguneado a pesar de que es indispensable para manejar los computadores en CTU, mirando a Chloe a través del plástico, es triste como pocas. Chloe se salva, pero en el intertanto le toca ver como su fiel compañero de trabajo cae víctima de una muerte por completo inmerecida. Pero ya sabemos que las oficinas de CTU son uno de los lugares más peligrosos para trabajar en el mundo, con una tasa de mortalidad superior a la de los pilotos de aviones experimentales, los fanáticos de cultos religiosos, y los pollos de granjas avícolas.

9. Los asesinatos que sacaron a Jack Bauer de su retiro (Día 5).

El Día 5 se abre con aparente tranquilidad, vemos al ahora ex Presidente David Palmer en sus actividades matinales antes de ir a trabaj... un balazo de un francotirador a través de la ventana, y el más carismático de todos los Presidentes de la serie está muerto. Segundos después, Michelle se mete a su automóvil, y vuela por los aires: un coche bomba. A continuación, Chloe también acude a su propio automóvil, alcanza a enterarse de que algo sucede, y salva la vida de milagro. Tony se la pasó la primera temporada peleando con Jack Bauer por el afecto de Nina, sólo para enterarse de que ella era una doble agente, tuvo un romance nada fácil con Michelle, en el cual prácticamente sacrificó su carrera y consiguió un perdón presidencial de milagro, y ahora que alcanza la felicidad, se queda viudo. Pero para todos nosotros la pérdida irreparable fue David Palmer, hombre de entereza y convicciones que, según nos enteramos después, fue sacrificado porque sabía demasiado acerca de cierto complot. Eso le pasa por honesto e incorruptible; si se hubiera dejado corromper un poquitito y hubiera mantenido la bocaza cerrada, habría acabado como embajador ante la OEA, la ONU, o quién sabe qué otro bonito e inoperante organismo internacional.

8. ¡Es Jack Bauer y viene a por mí! (Día 8).

Después de obtener el chip de un teléfono que un terrorista ruso se ha tragado, rajándole la panza con un cuchillo porque esto es 24, Jack Bauer ha descubierto que detrás de toda la conspiración está su viejo enemigo Charles Logan. El hombre que, en este preciso instante, está luchando por sacar adelante unas negociaciones, y de paso, volver al primer lugar de la escena pública después de su vergonzosa defenestración algunos años atrás. Jack Bauer está dispuesto a vengarse de todos quienes estén detrás de la muerte de la chica con la que pensaba retirarse, y Charles Logan lo sabe. Y también sabe lo que Jack Bauer es capaz de hacer. Cuando Jack Bauer se convierte en un ejército de un solo hombre y embosca él solito a la caravana de vehículos que custodia a Charles Logan, con una eficiencia que ni John Rambo... él no se siente demasiado seguro. Y con razón. Es más, empieza a gritar histérico, porque sabe lo que le espera. Y no, no sabe lo que le espera. Pero pocas horas después, acabará como un vegetal catatónico, con la mitad del cerebro volado. No por culpa de Jack Bauer, irónicamente.

7. El primero de varios atentados terroristas en la serie (Día 1).

Si Mandy no es la asesina más cruel y despiadada de 24, entonces por lo menos anda muy cerca de la cima del ranking. Su primera acción en la serie fue de antología. Debía robarse una tarjeta de identidad, y para ello sigue al dueño de la misma a bordo de un avión. Y no hay mejor manera para esconder un asesinato... que matar a seiscientas personas al mismo tiempo, y así darle un poquito de trabajo a los detectives para averiguar cuál era el objetivo de todo. De manera que seduce al tipo, le roba la tarjeta, mata a una azafata, instala una bomba, se pone un paracaídas, y... ¡avión abajo! Este fue el final del primer episodio de la serie, y luego de ocho temporadas, una película y una miniserie, es uno de los actos terroristas más devastadores de todos: en cantidad de víctimas (seiscientas), sólo la detonación nuclear del Día 6 la supera. Y más asombroso es que, luego de cuatro temporadas yendo y viniendo, al final Mandy consigue jugarse un gambito, se gana un perdón presidencial completo... y sale caminando por la puerta del frente, absolutamente libre y sin que nadie le pueda poner un dedo encima, ni siquiera Jack Bauer. Por mucho menos que el currículum de Mandy, la inmensa mayoría de otros terroristas y asesinos que han pasado por la serie han acabado mordiendo el polvo, desde el lado interior de algún confortable ataúd, supuesto de que hayan podido enterrarlos en una sola pieza...

6. ¡Vamos a derrocar al Presidente de los Estados Unidos! (Día 5).

En pocas horas, Jack Bauer ha sido incriminado de asesinar al ex Presidente David Palmer, ha tenido que parar un complot terrorista en un aeropuerto, y ha descubierto que su antiguo mentor está metido hasta el cuello con una conspiración dentro del Gobierno. Pero Jack Bauer se llevará la sorpresa mayúscula de su vida cuando descubra que el complot llega hasta la mismísima Oficina Oval: el Presidente Charles Logan no es un inepto incapaz de tomar decisiones, sino un miembro activo de la conspiración, y usa todo el Poder Ejecutivo de su oficina para llevar a Estados Unidos a una guerra en el centro de Asia, usando un atentado terrorista como pretexto. Jack Bauer ya no tiene opciones: respira heroicamente y dice: "Vamos a derrocar al Presidente de los Estados Unidos". Viva la democracia. Y huelga decir que después de unos cuantos sacrificios, al final lo logra. Es Jack Bauer, después de todo.

5. Chloe O'Brian evita la Tercera Guerra Mundial (Día 8).

Hay gente que no aprendió nada con el ejemplo de Nina Myers. Dispararle y en particular matar a alguien que sea significativo para Jack Bauer, es papeleta suficiente para aparecer en algún episodio de 1000 maneras de morir. Y cuando esa persona significativa es casi Jack Bauer en versión mujer, y además interpretada por la muy guapa Annie Wersching... la furia de la venganza baueriana no conocerá límites. Y si el responsable final es el Presidente de Rusia, que justo estaba de visita en Estados Unidos... pues se lo mata y ya. ¿Que eso podría desatar la Tercera Guerra Mundial? Tanto más da. Que ya el cuerpito del Archiduque Francisco Fernando está frío, y nada vigoriza tanto las relaciones internacionales como una buena guerrita mundial de tarde en tarde. Pero Chloe O'Brien, la infatigable amiga de Jack Bauer, consigue localizarlo, y en uno de los momentos más gloriosos de toda la carrera de ella, consigue convencer a Jack Bauer simplemente hablando con él, a corazón abierto. Y por supuesto, 24 siendo 24, toda buena acción tiene sus consecuencias negativas, así es que ahora Jack Bauer tiene que lidiar con el enorme marrón de haberse cargado a unos cuantos rusos y estadounidenses en su cruzada vengadora. Y ya sabemos cómo acabó eso. Es 24, o sea: mal.

4. La muerte de Renée (Día 8).

En medio de una vida que se le ha caído a pedazos, Jack Bauer ha encontrado algo así como un oasis de tranquilidad en la presencia de la agente Renée Walker, a quien ha visto sólo dos veces en su vida, pero con quien siente la ligazón producto de que ambos viven sus vidas dedicados al cumplimiento del deber, sin que importen las consecuencias. Parecía que Jack y Renée estaban por fin fuera de todo, y podían consumar sus incipientes sentimientos mirando hacia el futuro... pero un francotirador le dispara a Renée. Hay esperanza de salvación, quizás, porque Jack la lleva al hospital, pero es en vano, ya que Renée muere antes de que se pueda hacer nada para salvarla. Jack Bauer despide a su última esperanza de tener una vida normal en compañía de alguien, y entonces viene el golpe mayor: de pronto descubre que no sabe nada sobre ella, sobre sus parientes, sobre su vida personal, porque no ha tenido jamás tiempo de conversar con ella. Lo que no le impedirá, en un acceso de rabia berserker, convertir a Nueva York en un infierno en que morirá mucha, pero mucha, pero realmente mucha gente. Uno de ellos, destripado, porque el muy tarado va y se traga un chip pensando en que estaría a salvo en su pancita. De la ordalía sólo saldrán vivos Charles Logan, con severo daño neurológico, y Yuri Suvarov el Presidente de Rusia, quizás afrontando cargos de un atentado terrorista en suelo de Estados Unidos, o evitándolos a quizás qué precio.

3. ¡Abran las puertas! (Redención).

Ni siquiera en Africa tiene Jack Bauer un poco de paz. Haciéndose cargo de un grupo de niños atrapados en medio de una guerra civil, consigue abrirse paso hasta la Embajada de Estados Unidos, sólo para que ellos les nieguen refugio. Ni todo su ingenio, ni su atrevimiento, ni su suerte, le sirven esta vez a Jack Bauer de nada: sólo le queda gritar "¡Abran las puertas! ¡Abran las puertas!", con la casi inútil esperanza de que alguien le haga caso. Y las puertas se abren, pero a condición de un pacto mefistofélico: Jack Bauer debe entregarse al Gobierno de los Estados Unidos para responder de los cargos en su contra, por lo que se encuentra prófugo. Poco después, los niños están a salvo, pero Jack Bauer está viajando en helicóptero hacia un destino que debió aceptar voluntariamente, en pos de un bien mayor que él mismo.

2. El fin del matrimonio de Jack Bauer (Día 1).

Después de 24 horas de corrido en que Jack Bauer le ha salvado varias veces la vida al candidato presidencial David Palmer y ha arriesgado lo indecible para evitar que un grupo de terroristas liquide a su familia, descubre que su antigua amante Nina Myers es la traidora dentro de la CTU. Al llegar a la CTU, Nina es arrestada, y Jack Bauer parte en búsqueda de su esposa, que horas antes le ha revelado a Jack estar embarazada. Pero es demasiado tarde. Teri yace en el suelo, después de que Nina la ha liquidado de un balazo. A Jack Bauer no le queda ni siquiera el consuelo de decirle a Teri unas últimas palabras, como no sea abrazar su cadáver llorando y diciendo: "Lo siento, lo siento mucho...".

1. El final de la serie original (Día 8).

¿A alguien le cabía alguna duda? Después de ocho días terribles para Jack Bauer en que debe sufrir lo indecible por hacer lo correcto, o su visión de lo correcto al menos, Jack Bauer se encuentra a punto de ser ejecutado por sicarios contratados por su propio Gobierno. Es Allison Taylor quien, en colaboración con Chloe O'Brien, le salva la vida en el último instante. Pero Jack Bauer es un hombre marcado porque ha intentado asesinar al Presidente de Rusia, y una vez más debe desaparecer, esta vez para siempre. Sus últimas palabras a Chloe, a través del satélite, son dichas también a la audiencia que lo acompañó durante todo ese tiempo. Y a la fiel Chloe le corresponden las últimas palabras de la serie, cuando ordena terminar la transmisión satelital: "¡Apagalo!". La imagen de Jack Bauer desaparece, y todo termina.

Hasta 24: Vive un nuevo día, por supuesto. Y luego, hasta 24: Legacy. Y después... hasta que la franquicia no sea redituable, suponemos. Por lo pronto, las noticias que llegan de 24: Legacy no son muy alentadoras. Que no ha conseguido captar el ojito de las audiencias, para que nos entendamos. Cuando la veamos, ya iremos comentando sobre esto.

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