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miércoles, 22 de febrero de 2017

De memoria y de corazón.


El estudio de los idiomas arroja muchas sorpresas y datos interesantes. Una de las discusiones más profundas entre lingüistas, psicólogos y filósofos, es qué tanto el lenguaje determina nuestra percepción de la realidad. Después de todo, los seres humanos pensamos con palabras, y como esas palabras deben ser usadas en el contexto de determinadas reglas gramaticales que no son exactamente iguales para todos los idiomas, cabe preguntarse hasta qué punto vemos las realidades de manera diferente, a según el idioma que nos toque hablar. El escritor George Orwell debe haber disfrutado lo suyo, incluyendo en su novela 1984 toda la teoría del doblepensar, por la cual el Gobierno se dedica a crear toda una Neolengua que extermine las palabras evocadoras de sedición, y así negarles a sus gobernados la posibilidad de rebelarse por el expediente de hacerles imposible pensar en el concepto mismo de rebelión, en primer término. La película La llegada de 2.016 es otra que se dio un festín con la materia, llevando la hipótesis de que nuestro lenguaje condiciona nuestra percepción del mundo hasta extremos bastante discutibles, aunque por supuesto es una obra de Ciencia Ficción, y por lo tanto, se le disculpa porque la Ciencia Ficción no necesita ser realista, sólo verosímil desde una estructura lógica apoyada en las posibilidades de la ciencia.

Pero no necesitamos ir tan lejos para encontrarnos con casos de éstos. Entre el castellano y el inglés, dos de los idiomas más hablados e importantes del mundo, tenemos varios ejemplos. Y es uno de ellos el que me gustaría comentar, porque lo considero bastante significativo. A veces, estas traducciones encierran matices, y repasar estas diferencias puede llevar a conclusiones bastante sugestivas.

La clave evolutiva para el triunfo del ser humano, la clave de nuestro dominio sobre la biósfera en su conjunto, es el cerebro humano, y su increíble capacidad para almacenar y procesar información. Ambas funciones son operativamente distintas, pero necesarias en su conjunto para que funcionemos en el mundo. Percibimos cosas del mundo, y las procesamos para filtrar los datos que sirven, y los que no. Luego, los almacenamos para su uso en un futuro: esto lo llamamos memorizar. A continuación, cuando nos enfrentamos a una situación en la que debemos tomar alguna clase de decisión, de este banco de datos que es la memoria, sacamos la información necesaria para evaluar nuestras potenciales alternativas, y decantarnos por alguna. La memoria es así una parte importante de nuestro funcionamiento como seres humanos.

En la época paleolítica, nuestra memoria era todo lo que teníamos para almacenar información. Más valía tener buena memoria, o de lo contrario, podíamos olvidar información esencial para nuestra supervivencia. Los ancianos de la tribu tenían así un rol fundamental: puede ser que ya no les quedaran músculos, huesos o articulaciones buenas para salir a cazar un mastodonte, pero sus recuerdos eran la conexión con el acervo informático de los suyos. Luego, ya en la historia civilizada, inventamos varias cosas que nos sirvieron para aumentar nuestra memoria, externalizando la función de almacenar información en artefactos que podíamos tener en el exterior de nuestros cerebros: me refiero por supuesto a la escritura, las inscripciones, y los libros. Pueden gestionarse civilizaciones sin libros, y el Imperio Inca es prueba de ello, pero cuando hasta ellos llegó una tropa de brutos que venían armados con un libro llamado la Biblia, que les enseñaba un discurso ético para autojustificarse en sus acciones, más armas de fuego y caballos cuya confección podía aprenderse también en libros, todos sabemos lo que pasó. Fueron los españoles quienes conquistaron a los incas, y no al revés. En cierto sentido, puede afirmarse que inventamos el disco duro portátil antes que el computador: los rollos y libros fueron nuestros primeros discos duros.

Pero aún así, la memoria sigue teniendo un papel clave y fundamental. Podemos tener muchos libros, o en la actualidad, muchos archivos metidos en un computador, pero eso no sirve de nada si no tenemos memoria para usarlos. Además, sigue siendo más práctico almacenar cierta información fundamental en nuestra memoria, simplemente porque es más fácil acceder a ella. Por mucho que los químicos puedan usar computadores, resulta más práctico tener en la mente bien aprendido que la fórmula del agua es H2O y la del amoníaco es CH4, que perder tiempo consultando tales símbolos en un libro o computador, cada vez que se va a intentar una reacción química. Y si usted es un joven galán que quiere seducir a una jovencita con poemas, porque alguna quedará que le gusten los galanes que reciten poemas, da más tono y es más fácil hacerlo si el poema está memorizado en la cabeza, para recitarlo concentrándose en la voz y los gestos, que andar portando un libro o un tablet con un PDF para todas partes para leerlo sin apartar las pupilas del trasto en cuestión.

¿Y cómo llamamos a esto? Aquí entroncamos con el inicio del posteo. En castellano, lo llamamos "aprender de memoria". Tiene una cierta significación. Y, quizás una algo negativa. Memorizar tiene que ver con repetir una y otra vez, a menudo de manera fastidiosa. Todos en algún minuto tuvimos que memorizar las tablas de multiplicar: "2x1=2, 2x2=4, 2x3=6...", etcétera. Los que estudiamos Derecho, tuvimos que memorizar cientos de artículos en la cabeza, partiendo por el mítico artículo 1° del Código Civil: "La ley es una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohíbe o permite". Y así.

Pero en inglés, es ligeramente diferente. Una traducción literal para "de memoria" es "from memory", o sea, literalmente, "desde la memoria". Esto significa extraer información desde el seso, por supuesto, pero el significado en castellano no se agota ahí. "De memoria" en castellano se refiere a dos procesos, uno de los cuales es hacer algo "de memoria", o sea, sacar la información desde la sesera para hacer algo. Como el ejemplo de alguna de las novelas de Papelucho, que refiere como uno de los personajes se limpiaba los dedos "de memoria". Pero el otro, el paso previo, es aprender eso que después va a servir para ser usado. Es decir, "aprender de memoria".

¿Y cómo se dice esto en inglés? Así: "by heart". O sea, más o menos, "por el corazón", en el sentido de "con el corazón". Desde el punto de vista del significado es lo mismo: en ambos casos se trata de memorizar. Es en la significación, en donde encontramos el cambio. La memorización en castellano, decíamos, tiene un sentido ligeramente negativo: lo asociamos con repetición, tedio y fastidio. En cambio, al decir lo mismo en inglés, estamos diciendo que aprendemos algo con el corazón. La significación es otra: estamos aprendiendo algo en la medida en que lo internalizamos en nuestra vida afectiva. Este nuevo conocimiento ya no será ajeno a nosotros, no será una información o un dato simplemente metido en la cabeza, sino que pasará a formar parte de las cosas entrañables para nosotros.

Volvamos a los ejemplos. Memorizar el poema romántico de nuestro galán, en castellano, suena como algo ligeramente estéril: es "aprender de memoria", recitarlo, una y otra vez, hasta que los versos y las rimas se queden engrapados en las neuronas. En inglés, en cambio, es tomar el poema y encariñarse con él hasta convertirlo en algo propio. Incluso en el caso del químico, una disciplina que en principio es casi el ejemplo de texto para lo frío y aséptico, hay un elemento de romanticismo en pensar sobre este personaje como un hombre enamorado de los compuestos químicos y sus reacciones, hasta el punto de hacerle un espacio en su corazón a H2O, CH4 y C10H16N5O13P3.

Hay una cierta belleza en la manera de expresar la memorización en inglés, belleza que no existe en castellano: esto pareciera dar a entender una relación diferente con el conocimiento. Piensen si no en la diferencia entre cantar una canción "de memoria", y to sing a song "by heart". Ambas frases ("cantar una canción de memoria" y "to sing a song by heart") significan lo mismo en castellano y en inglés, pero la segunda resulta mucho más entrañable que la primera. ¿Es esto un mero accidente lingüístico, una curiosidad y un motivo de reflexión, pero sin mayores consecuencias? ¿O por el contrario, los hispanohablantes estamos cableados a nivel neuronal para tener una relación más distante con el conocimiento que los angloparlantes, gracias a este matiz lingüístico? Yo carezco de la sapiencia necesaria para concluir una cosa o la otra; eso es algo que dejo a la inteligencia y discreción de los lectores.

2 comentarios:

murinus2009 dijo...

No tenía conocimiento de la diferencia en ingles de "aprender de memoria" y "aprender de corazón" por asi decirlo

Lo que si he escuchado o leído por ahi, es que cuando uno encuentra agradable algo es mas fácil aprenderlo, esa es la razón por la que la mayoría de las personas se acuerdan mas fácilmente de las caricaturas canciones, o peliculas favoritas que vieron hace mas de 20, 30, o mas años y no de clases escolares que les parecieron aburridas, o incluso hablando de la Escuela, tendemos a recordar mas a los Maestros que eran mas entretenidos en sus clases y buenos, que a aquellos que eran aburridos, malos, o que solo cumplían para cobrar el cheque, al menos es mi caso.

Algunas Teorías dicen que el ser humano y muchos mamíferos, principalmente depredadores, están hechos para aprender jugando, en la mayoría de los Juegos el elemento clave es la diversión.
Siguiendo esas teorías el "aprender algo desde el corazon", sería agregarle algo de diversión al aprendizaje por ejemplo musica, para hacerlo mas fácil de entender, memorizar y después de emplearlo en un momento de necesidad.

Si algunas culturas en este caso las anglosajonas, con un lenguaje diferente, el ingles, tienen mayor facilidad para agregar diversion al aprendizaje, es algo digno de investigarse.

Esta es otra Entrada para mi antología personal, Guillermo, de nuevo otro trabajo que obliga a ser alguien mas preparado en un campo vital: la adquisición de conocimiento.

Gracias y hasta pronto.

Víctor Herbonniere dijo...

Gran artículo como siempre, Guillermo.

Lo de la pregunta abierta al final me tomó por sorpresa por un instante puesto que nunca había reflexionado así la diferencia cultural entre idiomas. Por citar un ejemplo, la expresión castellana "de memoria" también tiene un equivalente más cálido en francés: par coeur (literalmente "de memoria") expresión que se construye de las palabras par (por, para...) y coeur (corazón). Es decir, por el corazón.

Con esos puntos de comparación, pareciera que el español es una lengua fría. Pero no hay que olvidar que, al igual que el francés, el español también es una lengua romance, y por lo tanto también posee expresiones cálidas. La palabra memoria es en sí una palabra fría: es el recipiente en el que se almacenan los recuerdos. En efecto, un buen sinónimo o sustituto para "aprender de memoria" es "recordar", y ésta palabra tiene una etimología muy interesante.

"Recuerdo" viene deRecordari, expresión latina compuesta por re (otra vez) y cordis (corazón). Así, al recordar a alguien, lo que hacemos es volverlo a pasar por nuestro corazón. Por eso no necesitamos aprendernos una canción de memoria para sentirla. Sólo nos basta con recordarla.

Un saludo :)

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