¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

¡La Guillermocracia te llama a las filas! ¡Vota, expresa tu opinión, cuáles son los mejores artículos que se han publicado en estos (casi) siete años de vida en línea! La encuesta se encuentra en la parte inferior de esta columna. ¿Más detalles? Pincha aquí. ¡Haz oir tu voz!

miércoles, 25 de enero de 2017

"Retorno a Edén": Culebrón desde Australia y con cocodrilos.

Un culebrón con carátula de película de terror, porque... porque...
Seguramente recuerdan ustedes el episodio de Los Simpsons en el cual exhiben el capítulo en el cual Daly por fin se venga de Tommy, y los niños Simpson no pueden verlo por culpa de un nerd odioso... larga historia. Después de eso, Krusty dice: "No nos dejarán exhibir eso ni en un millón de años". En esa época, era una tragedia. Si ustedes no alcanzaban a ver ese programa especial que tanto deseaban visitar otra vez, estaban cocinados. Pero ahora con YouTube, más la siempre agradecida ayuda de esas almas piadosas que grabaron el material en VHS en su día, y ahora lo están subiendo a la red, es posible revisitar todos esos programas antiguos que uno siempre quiso ver, y por una u otra razón no pudo. Y uno de los programas más peregrinos en mi lista personal es... Retorno a Edén. Un culebrón australiano que es más o menos la respuesta austrohemisférica a clásicos como Dallas, Dinastía o Falcon Crest. Pero sólo en cuatro capítulos.

Después llegó la serie televisiva con temporadas completas, que no he visto ni tengo mayor interés en revisitar. Yo quería ver la miniserie de cuatro episodios porque, por alguna razón, a mis padres se les escapó que ese no era programa para niños, acabé viendo un par de capítulos... y me quedé con las ganas de saber cómo terminaba. Hasta ahora.

Espero que los lectores de la Guillermocracia que llegaron hasta acá buscando comentarios de anime japonés, novelas clásicas de Ciencia Ficción o sesudos estudios de Historia, no hayan leído lo anterior. O si lo hacen, que recuerden sus propios esqueletos en el armario, que todos los tenemos.

Pero entrando en materia. Retorno a Edén, cuyo título original es Return to Eden, es una miniserie australiana en tres o cuatro episodios, y lo escribo así porque parece ser que fue editada en una cantidad distinta de episodios para Australia por un lado, y para el resto del mundo por el otro. Lo normal, para las producciones de la época. Fue exhibida en 1.983, y resultó un exitazo. Tanto, que en 1.986 le dieron luz verde a la serie regular. Que no me interesa ver porque el final de la miniserie es lo suficientemente redondo como para hacer superflua cualquier continuación.

El argumento es soap opera pura y dura. Una chica llamada Stephanie Harper, es una heredera algo pasada de años, y algo feúcha, que lleva dos matrimonios fracasados a cuestas y tiene un par de hijos, y está a punto de pasar por el altar por tercera vez, esta vez con un tenista. En realidad, y de manera muy hilarante, para seguir los cánones del género, la actriz tiene treinta años, que no la convierten en una chica núbil, cierto, pero tampoco en el vejestorio que pretenden presentarnos, aunque vale considerar que hablamos en tiempos anteriores a la popularización de conceptos como el de milf o el de cougar; el tenista, eso sí, es más joven que ella, algo que causaba más escándalo en 1.983 que en la actualidad. Y si bien el maquillaje hace lo suyo para afearla, el caso es que la actriz Rebecca Gilling que interpreta a Stephanie Harper, sigue viéndose guapa, de manera que verla como vieja y fea, es algo que debemos tomarnos un poco en clave producción audiovisual anglosajona, o sea, convenciones del género que debemos aceptar para no rajarnos el tórax de risa. Después de todo, ya sabemos cómo se las gastan estos culebrones.

La miniserie trata de convencernos de que ella es una treintona fea horrible.
El caso es que el nuevo marido es un malnacido. Se va a casar con la millonaria por los millones, porque se supone que ella es vieja y fea, y además de eso, y lo que sigue es porque el tipo es un malnacido, lo dije y lo repito, resulta que a espaldas de la flamante novia tiene su lío con la mejor amiga de ella. Porque en estos culebrones, la mejor amiga está para eso, para clavarle un cuchillo por la espalda a la protagonista. Por cierto, dato de trivia, la mejor amiga es interpretada por Wendy Hughes, que años después tendría su pequeño momento de estrellato... como actriz de voz, interpretando a Francine en American Dad! En cuanto al matrimonio, por supuesto que empieza a ir mal porque es de una necesitada y de un arpío de quienes hablamos, pero Stephanie Harper todo lo sufre y todo lo soporta, porque es vieja y fea, o eso tratan de hacernos creer, y por tanto el tenista guapetón al que ha atrapado, puede ser su último boleto para subirse al tren. Y ahora es cuando viene el último paso del plan, y que es el paso que me enganchó a la miniserie cuando yo era menor de edad, en otra clara muestra de que los niños son engendros de crueldad innata: matar a Stephanie Harper. ¿El método elegido? El tenista decide hacerlo parecer un accidente, pero por accidente, no queremos decir ni gas ni veneno, que sería rápido y quizás relativamente indoloro. Esto es Australia, así es que... la arroja a los cocodrilos para que la devoren. Tal cual. Ya lo dije más arriba y lo repito aquí: el tipo es un malnacido.

El tenista: El rostro de la perfidia y la maldad.
Si esto fuera la vida real, Stephanie Harper estaría más muerta que el Cazador de Cocodrilos bailando con una manta raya, pero esto es una soap opera, de manera que ella consigue sobrevivir. Luego, es rescatada por un hombre bueno de los que aparecen en estos programas de tarde en tarde, que la ayuda de manera completamente noble y desinteresada porque esto es una soap opera y no la vida real. Luego de que el buen hombre se muere porque ya había cumplido con su rol, y además es demasiado bondadoso para este mundo pecador, Stephanie Harper ahora con el nombre de Tara Wells, usa la pequeña fortuna de éste para ingresar a una clínica para que le hagan cirugía plástica, rehabilitación, etcétera. Como es una soap opera, nadie le pide papeles, y cuando le preguntan por su familia o pasado, ella evade todas las respuestas; el médico, en vez de sospechar algo, se comporta como un caballero y respeta su secreto en vez de, digamos, denunciar la situación a las autoridades. Y este médico guapo y de barba bien recortada, empieza a interesarse en esta misteriosa mujer que ha llegado a su vida, en vez de, digamos, estar ya casado con alguna gold digger que le haya echado el lazo antes. Porque esto es una soap opera, lo repito.

El médico: El rostro (y la barba) de la santidad.
Lo que viene es predecible. Sacudida por todas sus experiencias, Tara Wells regresa convertida en un bombón ochentero, consigue enrolarse para hacer carrera como supermodelo, se transforma en una triunfadora de las pasarelas, y por supuesto, todo esto siempre sin que nadie le pida papeles. Lo que sigue despertando nuestra hilaridad, considerando que las modelos parten con cerca de quince años, y a los treinta ya están en vías de jubilación. ¿O alguien de ustedes ha visto con la misma frecuencia de antes, a treintonas como Adriana Lima o Alessandra Ambrosio? No, ¿verdad? El caso es que Tara Wells ahora está convertida en una bomba erótica, aunque todo se limita a sesiones de fotos en ropa elegante porque esto antecede en un cuarto de siglo a clásicos del destape como The L Word, Spartacus o Game of Thrones. Y en calidad de tal, comienza a acercarse a su antiguo marido, ahora supuestamente viudo, porque va en busca de su venganza, así como tratar de reconectarse con sus hijos. Y no nos olvidemos del médico, que ha quedado un poco tocado por esa enigmática mujer y va tras ella para descubrir su misterio, y cortejarla de paso, porque una cosa no quita la otra.

A pesar de todo lo que me he reforcilado a costillas de esta soap opera, la verdad es que se trata de un producto de lo más disfrutable. Debemos partir de la base, eso sí, de que estamos frente a una soap opera de raza, y por lo tanto, sigue todas las convenciones y clichés del género. No creo que nadie considere que esta miniserie es buena, pero si les gustan las historias de heroínas sufridas, malvados muy malvados y peripecias de folletín, Retorno a Edén cumple con creces. El argumento, muy en el fondo, viene a ser El Conde de Montecristo, pero con heroína en vez de héroe, y con la protagonista convertida en supermodelo en vez de millonario enigmático. Con un extraño injerto de La madrastra, de todas las posibles historias dando vueltas allá afuera, con la subtrama de los hijos que ignoran que la misteriosa nueva extraña y potencial nueva noviecita de su marido en realidad es su propia madre.

En ese sentido, la miniserie es wishfull fullfilment puro y duro. La heroína es noble de corazón, y cuando se transforma en una arpía vengativa, muy en el fondo tiene sus motivos trágicos para ello, aunque después se le va un poco la pinza y empieza a coquetearle al hombre que la ha arrojado a los cocodrilos, o planifica su venganza final con unos toques bastante escalofriantes, que hacen dudar sobre su sanidad mental. La clase de personaje hecho para vendérselo al público femenino, o a cierto sector del público femenino, para que nos entendamos. Frente a eso, los dos galanes son los correspondientes estereotipos de macho: uno es el tenista, el chico malo, que es un villano puro y duro, un narcisista que no le importa hacer sufrir e incluso matar a las mujeres, a las que usa como objetos, porque la maldad envenena y pudre el corazón, mientras que el otro es un médico casi santurrón de bueno, un tipo que es protector y se preocupa de la chica a pesar de no saber casi nada de ella, lo que no le impide hacer actos tan creepies como hacer entrada ilegal a cierto domicilio en una de las vueltas de guión, pero que se justifica porque es para protegerla a ella, y no hay ley que no deba romperse, si se trata de proteger a una enigmática mujer con un misterioso pasado que se ha metido ella misma en problemas. Y no necesito decir cómo termina el culebrón, creo yo.

La puesta en escena es lo que es, el estado del arte en la Australia de 1.983, y no se le puede pedir mucho. Trata de recrear el lujo y esplendor de lo que era Dallas o Dinastía, pero el presupuesto es claramente más pobre. Pero al menos, Australia siendo Australia, hacen buen uso de los paisajes naturales. Por otra parte, siendo la miniserie de 1.983, resulta curioso observar que la estética ya se corresponde con lo que llamamos ochentero, pero en algunos detalles, incluyendo la manera de iluminar algunos exteriores, o el modo en que el médico se acicala la barba, todavía planea la agonizante sombra de lo setentero. El resultado por supuesto mejora mucho con esto, ya que consigue verse un poquito más como alternativa al ochenterismo reaganiano puro y duro de Dinastía o Falcon Crest.

Retorno a Edén es en definitiva un ganador, no porque sea una gran miniserie ni mucho menos. Pero no tiene ninguna vergüenza ni complejo en presentarse como una soap opera de manual, además de que es muy difícil meter la pata con la vieja premisa de la chica que se venga porque su marido la arrojó a los cocodrilos, que es posible que ya fuera usada en el antiguo Egipto y se seguirá reciclando hasta que el Sol se convierta en gigante roja. Y por último, la mejor parte de todo, es una miniserie, y por tanto, relativamente corta. Cuando lo comparamos con las trece temporadas de Dallas que terminaron en un sonoro continuará que se resolvió en dos telefilmes adicionales y otra serie televisiva adicional, o con las nueve temporadas de Dinastía que terminaron en otro continuará que se resolvió en una miniserie de cuatro episodios, o las nueve temporadas de Falcon Crest, ver una serie que es esencialmente lo mismo pero con un argumento que comienza y termina en unos poquitos episodios, es muy refrescante de ver. Como dije más arriba, hay una serie televisiva que es secuela de la miniserie, pero no la he visto ni tengo intenciones de hacerlo, ni aunque la suban a YouTube. Por mí, la miniserie ya cumple con todo lo que esperaba de una soap opera de la época, y no veo la necesidad de meterme la secuela en el cuerpo.

Ya decía yo que así fabrican a las supermodelos.

2 comentarios:

Gaby Fonseca dijo...

Pero khaa

Yo pense que era una pelicula de bajo presupuesto que trataba sobre cocodrilos gigantes o mutantes y chicas hermosas xD por la portada... talvez por eso sus padres no lo dejaban verla jaja D=

Y ahora se que un culebron es una telenovela iug. Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y hoy le toco a usted xD

Saluditos

murinus2009 dijo...

Creo que hasta me puedo imaginar como acaba todo, Spoiler aqui, posiblemente hay una pelea a tres bandas entre el Villano, la... Protagonista-Heroína-sexy bomb-supermodelo y el Doctor... encima de un estanque con cocodrilos hambrientos, tras dramatica pelea, al villano le tocara ser la cena de los reptiles...o quiza sobreviva para una continuación.

Es divertido lo que dice Gaby fonseca (Saludos Gaby) sobre hacer el trabajo sucio, y lo de Culebrón igual a Telenovela, recuerdo que en otra Entrada Guillermo se quedo con la duda, cuando Gaby mencionó "Novelas" refiriendose a lo que aquí en México tiene muchos nombres:
Telenovelas,
Comedias,
Novelas,
"Taranovelas"
"No verlas", o lo mejor es "no verlas".
Ya universalmente son conocidas como:
"Soap Opera"
Teledramas
Y el ya mencionado Culebrones.

Esta miniserie es al menos distinta en varios aspectos a lo común, la protagonista es fuerte, o se hace fuerte y la ambientación se ve variada, paisajes australianos, pasarelas, o eso supongo.
Si, yo tambien recuerdo Telenovelas-Culebrones fuera de lo habitual, alguna seguro no la vere de nuevo (o quien sabe) como "Lagrimas de Diamante", "Amor de Nadie" y otra que solo recuerdo el comienzo: el reparto se mostraba en grafitos o "grafitis" en paredes deterioradas de Ciudad de México, otra todo un Clásico, seguro llego a Chile: "Cuna de Lobos", con la villana mas odiada (hasta dice la actriz que la interpreto,-Maria Rubio- que la gente la agredía en la calle).

¿Que se le va a hacer?, de vez en cuando algo ligero y poco nutritivo al cerebro no creo que caiga mal, hasta Isaac Asimov decía, que cuando tenia un Problema Serio que resolver, dejaba todo y se iba a ver "la pelicula mas divertida y absurda", o algo así, que encontrará.

Gracias por esta Entrada Guillermo, vere si encuentro esta serie se ve divertida.

Hasta pronto.


¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

Related Posts with Thumbnails