domingo, 8 de enero de 2017

La muerte de Carrie Fisher: El principio del fin de una era.

¿Esto es un rescate? ¿Vienen hasta acá, pero no tienen un plan para salir...?
Entre la larga serie de noticias catastróficas de 2.016, que incluyó una Navidad con cuatro desastres a falta de uno, en la cola nos encontramos con la muerte de Carrie Fisher, el 27 de Diciembre pasado, la actriz que se hizo mundialmente famosa luego de encarnar a la princesa Leia Organa en Una nueva esperanza, por ese entonces llamada La guerra de las galaxias a secas. Y El Imperio contraataca. Y El regreso del jedi. Y El despertar de la Fuerza. Y en Rogue One no, porque ahí la recrearon con CGI. ¿Spoiler, lo anterior? Vamos, si les importa Star Wars entonces ustedes ya vieron esta película, no en balde a la hora de dejar programado este posteo para publicación, Rogue One ha recaudado 829 millones de dólares a nivel mundial. A Carrie Fisher, el rol de princesa Leia la consagró como uno de los más importantes iconos populares del cine del siglo XX, qué duda cabe de ello.

En términos fílmicos puros y duros, no se puede decir que la carrera de Carrie Fisher haya dejado una huella profunda en la Historia del Cine. Aparte de la Princesa Leia, ningún otro personaje suyo llegó realmente a quedar en el recuerdo, sea como icono popular, o sea como actuación memorable para las edades. Incluso el grueso de sus películas, tienden a ser más bien de segunda línea, y aquellas que sí se hicieron un huequito en la memoria popular, poca gente recuerda que Carrie Fisher actuó ahí. Todos recuerdan Cuando Harry conoció a Sally de 1.989 por la célebre escena del orgasmo fingido de Meg Ryan, pero pocos recuerdan que Carrie Fisher interpretaba ahí a la mejor amiga de la protagonista. En Hannah y sus hermanas de 1.986, dirigida por Woody Allen, las tres hermanas que le dan título a la película vienen interpretadas por Mia Farrow, Barbara Hershey y Dianne West; una vez más, el rol de Carrie Fisher es secundario. En cuanto a la película Recuerdos de Hollywood de 1.990 (Postcards from the Edge, Postales desde el filo en España), es recordada y comentada por estar basada en una novela con aspectos autobiográficos de Carrie Fisher, pero no mucha gente recuerda esa película por más que haya salido al candelero por estos días, aunque el personaje protagónico y sustituto de la autora, venía interpretado nada menos que por Meryl Streep. En definitiva, Carrie Fisher hizo más bien historia por ser la princesa Leia, que por una carrera actoral nutricia.

Algunas veces ha querido verse en esto una cierta maldición de Star Wars, de que los actores de la saga se volvieron tan icónicos que ya nadie podía verlos en roles diferentes. Esto es discutible, por supuesto. Harrison Ford consiguió escapar de la maldición, aunque lo logró sólo después de interpretar a Indiana Jones, combatiendo fuego con fuego al salirse de la sombra de su icónico Han Solo vía meterse en la sombra de otro personaje icónico más. Lo de Carrie Fisher en cambio fue consecuencia de una serie de circunstancias, pero no exactamente porque los estudios no la quisieran. No por nada, su nombre estuvo sobre la mesa para varios roles históricos: piensen en que a la hora de consideraciones para papeles, ella pudo haber sido Lois Lane en Superman en vez de Margot Kidder, Vicky Vale en Batman en vez de Kim Basinger, la novia de Al Pacino en Caracortada en vez de Michelle Pfeiffer, la prostituta de Taxi Driver en vez de Jodie Foster, Catherine Tramell en Bajos instintos en vez de Sharon Stone, la amante psicópata de Atracción fatal en vez de Glenn Close, Thelma en Thelma y Louise en vez de Geena Davis, una mafiosa en El honor de los Prizzi en vez de Anjelina Houston, la instructora de Tom Cruise en Top Gun en vez de Kelly McGillis, la jefa de la protagonista en Secretaria ejecutiva vez de Sigourney Weaver, la prostituta en Mujer bonita en vez de Julia Roberts, la chica de Máxima velocidad en vez de Sandra Bullock, la madre de Kevin en Mi pobre angelito en vez de Catherine O'Hara... Es probable que alguna de las actrices mencionadas se hubiera quedado en las ligas menores por el resto de su carrera si Carrie Fisher hubiera tomado algunos de esos papeles, que significaron el estrellato automático para varias de la lista. En algunos casos Carrie Fisher fue descartada, en otros decidió no tomar el rol, pero el hecho de ser considerada para tantas películas de primera lista revela que los estudios no la consideraban tan encasillada en su rol de la princesa Leia como se piensa habitualmente.

Para empezar a reconstruir todo este lío, partamos por el origen. Carrie Fisher era hija de Debbie Reynolds y Eddie Fisher, dos actores de la era clásica de Hollywood. Pero el matrimonio se disolvió cuando Carrie tenía apenas dos años. ¿El motivo? La mejor amiga de Debbie Reynolds se quedó viuda cuando su marido falleció en un accidente de aviación, y cuando esa mejor amiga ahora viuda es Elizabeth Taylor, una de las grandes bombas eróticas del Hollywood clásico, las muestras de amistoso confort que le pueda dar a la viuda el marido de su mejor amiga pueden transformarse en... divorcio y matrimonio. Lo chistoso del caso es que después, una vez que la Taylor y Fisher se divorciaron, Debbie Reynolds perdonó a la rompehogares, y retomaron su amistad. Incluso, en 2.001 trabajaron juntas en la que sería la última película rodada por Elizabeth Taylor, y que sería Esas chicas fabulosas. ¿Quién escribió el guión? Carrie Fisher.

Madre e hija: Debbie Reynolds y Carrie Fisher hacia 1.959.
Es muy posible que todo este culebrón haya incidido en la relación tortuosa que tuvo Carrie Fisher con su familia. De su padre biológico, no parece haber sido mucho de bueno lo que tenía que decir. Cuando su padre reeditó su autobiografía añadiendo unos cuantos detalles picantes, Carrie Fisher dijo: "Eso es todo. Voy a hacer que fumiguen mi ADN". Aunque con típico sentido de la burla respecto de ella misma, dijo de su marido, Paul Simon: "Mi padre era un judío bajito. Mi marido fue un judío bajito. Figúrense". Con su madre también tuvo una relación bastante conflictiva, aunque luego se abuenaron con los años. Se ha dicho repetidas veces que Recuerdos de Hollywood, una película sobre una actriz de Hollywood adicta a las drogas y su madre, es una crónica del conflicto de Carrie Fisher con Debbie Reynolds, pero ella ha tendido a negarlo, señalando que es una ficción, y los parecidos son coincidencias. Cierto o no, es un misterio para las edades, ahora que las dos se fueron. Con la nada de diferencia, porque como sabemos, Debbie Reynolds sobrevivió apenas un día a su hija. Y por una vez en la vida, no voy a soltar un sarcasmo o hacer un chiste de esto porque es algo muy triste de mencionar. La vida puede ser muy horrible a veces, pero creo que (casi) nadie se merece la infelicidad de tener que enterrar a su propio hijo.

Por supuesto, en sus días primigenios Carrie Fisher podía haber sido apenas otra actriz más de Hollywood, pero luego le llegó el rol de la princesa Leia. De la manera más impensada. Ella fue al casting de... Carrie, de Brian de Palma. En efecto, Carrie White pudo haber sido interpretada por su tocaya Carrie Fisher. Por su parte una colega suya, una tal Sissy Spacek, se le ocurrió ir al casting de La guerra de las galaxias, dirigida por un novato llamado George Lucas, y que en esos años tenía un par de créditos como director de películas. Pero Lucas y de Palma eran más o menos amiguetes, hicieron su casting juntos... y ambas actrices terminaron cambiadas, Carrie Fisher como la princesa Leia y Sissy Spacek como Carrie White. Material para una narración ucrónica: Carrie Fisher desnuda y sufriendo la menarquia en la ducha, en la mítica primera escena de la Carrie de 1.976, con Sissy Spacek embutida en un bikini de metal y siendo babeada por Jabba el Hutt en El regreso del jedi.

Hoy en día es difícil ver lo revolucionario que fue para su tiempo el personaje de la princesa Leia en el cine. En la época todavía era habitual que las chicas estuvieran en las películas para pasar peligro y ser rescatadas. En ese sentido, La guerra de las galaxias de 1.977 juega sus cartas de la manera habitual: hay una princesa prisionera en el castillo del villano, sólo que en este caso no es un castillo sino una estación espacial, y el grupo de héroes debe ir al rescate. Primera subversión de los cánones de la época: los héroes tienen que abrirse paso sin planes previos y a punta de pura improvisión. Y segunda y mayúscula subversión: cuando la princesa Leia es sacada del calabozo y aparecen los stormtroopers, los espectadores de la época muy seguro esperaban una escena de glorioso heroísmo por parte de los jovencitos, con la rescatada poniéndose a un lado con cara de susto para no estorbar... y lo que obtuvieron fue una chica que, rompiendo todos los cánones del género, agarra ella misma un arma, se carga a algún stormtrooper sin el menor asco, y termina siendo ella la que propone una ruta de escape, y además se ríe en la cara de la extrema impericia de los machos rescatadores. Hoy en día, lo repetimos, las chicas duras y de armas tomar son parte del paisaje, y ya nadie espera que en una película, la chica esté ahí puesta sólo para chillar, aunque siga sucediendo con cierta frecuencia, pero... ¿en 1.977...?

Por supuesto, después vino el célebre romance entre Leia y Han Solo en El Imperio contraataca. Romance que, según se rumorea, su guión fue más o menos escrito o sugerido entre los dos, porque los diálogos del guión original eran basura. Que diálogos románticos similares hayan sido escritos por George Lucas en la Trilogía Precuela y que éstos hayan resultado una peste, le dan combustible a esta teoría. Seguro que el poder escribir sus propios diálogos, ayudó mucho a la química desplegada por Ford y Fisher en pantalla. Bueno, con los años Carrie Fisher confesó que el romance no fue sólo en la pantalla. Chismografía de Hollywood.

¿De verdad, realmente de verdad, creían que yo no iba a incluir el leiakini? Qué poco me conocen.
Lo que nos lleva de cabeza, por supuesto, al célebre bikini de metal en El regreso del jedi, por no hablar del increíble regusto fetichista que tiene la escena de la ejecución de Jabba el Hutt. A lo largo de los años, Carrie Fisher trató de distanciarse de esta escena, e incluso se dice que llegó a sugerirle a Daisy Ridley, la protagonista de El despertar de la Fuerza, no dejarse sexualizar del modo en que pasó con ella, allá en 1.983. Pero, en su clásico estilo sardónico, Carrie Fisher se las arregló para darle la vuelta al rol. En una ocasión, un patán la recriminó por el famoso bikini de metal que usa la princesa Leia: "¿Qué se supone que le voy a decir a mi chico acerca de por qué ella está en esa vestimenta?". La gloriosa respuesta de vuelta: "Dígale que una babosa gigante me capturó y me forzó a usar ese estúpido traje, y entonces la maté porque no me gustaba". Ahorcando a la babosa con una cadena, por supuesto. Lo dicho, regusto fetichista nivel Dios.

Y mientras menos hablemos de la cara narcoléptica de Carrie Fisher actuando y recitando diálogos como sonámbula en el Star Wars Holiday Special, tanto mejor.

Hablando de cara narcoléptica. Una parte importante de por qué la carrera de Carrie Fisher nunca terminó de levantar el vuelo, radica por supuesto en su publicitada adicción a las drogas. Hablamos de alguien que tuvo toda la complicada vida familiar que mencionábamos más atrás, y a quien le vino la fama de golpe con el rol de la princesa Leia. Hablamos también de alguien que padecía de un desorden bipolar. La tormenta perfecta. Por supuesto, los estudios de cine no son tan comprensivos en esta materia. Para ellos es cuestión de dineros, porque el cine es un negocio. Cada día de rodaje cuesta una enormidad de dinero porque se deben pagar los sueldos de los actores y de los técnicos, y si se está rodando en locaciones, muy frecuentemente hay que pagar también arriendos y permisos. Un día perdido de rodaje porque una de las estrellas principales está friéndose lentamente el cerebro con químicos que la han puesto en la quinta nebulosa, es un golpe recio contra la contabilidad de la empresa. A los estudios no les gustan las estrellas drogadictas. Lindsay Lohan sabe un par de cosas sobre esto.

Pero sospecho que había otro motivo, además. En Hollywood, suele suceder que las chicas deben jugar la carta de la eterna sonrisa: siempre glamorosas, siempre dispuestas, siempre frescas y radiantes, y sobre todo, nunca decir aquello que no quieren decir. Una chica de Hollywood debe ser bonita y además dar la apariencia de ser disponible, siquiera en fantasía. Incluso hasta los comentarios rompedores deben ser medidos: se debe romper con las convenciones sólo en aquello que se haya hecho convención que se puede romper. Carrie Fisher en cambio, y ya hemos soltado un par de perlas suyas para probarlo, estaba hecha de otra madera. Era demasiado inteligente como para dejarse aplastar así. ¿Las babosas de los grandes estudios querían venderla ad infinitum como una chica en un bikini de metal? Ya se encargaría ella de ahorcarlos con su lengua filosa. Palabras suyas: "No puedes encontrar un cariño verdadero en Hollywood porque todos falsifican el afecto tan bien". También las emprendió con el tema de la inevitable ligazón de las actrices a la edad fértil: "Las chicas son contratadas sobre líneas procreativas. Después de los cuarenta, estamos cocinadas". Incluso se atrevió con el mismísimo George Lucas que la lanzó al estrellato, aludiendo al mercadishing alrededor de Star Wars: "Firmé para que se llevaran mi aspecto. Cada vez que me miro en el espejo, tengo que enviarle a Lucas un par de dólares". Esa no es la clase de declaraciones que hace una chica interesada en que la contraten para grandes producciones de Hollywood, por supuesto. Desde los tiempos bíblicos, los reyes del mundo siempre han querido chicas sumisas alrededor suyo, y siendo Hollywood la nueva Sodoma y Gomorra...


Pero esa inteligencia privilegiada le dio un nuevo e inesperado filón: trabajar como script doctor. En Hollywood, el script doctor es una figura algo nebulosa. Esencialmente, es la persona a la que llaman cuando los productores están casi listos con un guión, pero hay ciertas cosas que desean pulir: la estructura, el ritmo de la narración, ciertos diálogos, perfilar mejor a tal o cual personaje, esa clase de detalles. El trabajo detallista que viene después de la obra gruesa, por decirlo así. El ojo penetrante de Carrie Fisher para la frase precisa, le hizo abrirse paso a películas como Hook, El último héroe en acción, Arma mortal 3 o Bourne: El ultimátum, entre otras. ¿Cuánto y en qué contribuyó a cada uno de estos guiones? Es posible que nunca termine de saberse. Al script doctor no se lo llama para reescribir un guión, sólo para pulirlo. Por su parte, normas gremiales de Hollywood, un guionista sólo es acreditado si ha contribuido con al menos el 50% de un guión original, o el 33% de una adaptación... y muchas veces, los estudios no están interesados en que se sepa por cuántas manos ha pasado la reescritura de un guión. Como si nosotros no nos diéramos cuenta de las chapuzas, cuando finalmente vemos las películas, y vamos contando felices cómo se acumulan los sinsentidos, los cuales surgen muchas veces de las cincuenta millones de reescrituras del guión. Pero Carrie Fisher, se dice, era de las buenas en lo suyo. Considerando su ojo clínico para la frase precisa, no me cabe duda de ello.

La muerte de Carrie Fisher remeció al respetable por varias buenas razones. Por el carácter icónico del personaje al que encarnó, por supuesto. Pero también porque, fallecida con apenas sesenta años, ella pertenece a una generación que, se supone, todavía no le llegaba el tiempo. Tanto es así, que falleció incluso antes que su propia madre; aunque como mencionábamos, Debbie Reynolds la siguió a la tumba apenas un día después. Pasa de tarde en tarde que algún actor joven fallece por una u otra circunstancia. En 2.016, por ejemplo, debimos lamentar la muerte de Anton Yelchin, que con talento y veintisiete años, tenía todas las papeletas para evolucionar en el futuro como una posible leyenda viviente del cine. Pero lo de Yelchin fue un accidente infortunado, y muchas otras muertes de artistas jóvenes se deben al desenfreno, las drogas, y en algún caso debido a algún fanático desquiciado que les descerraja una bala o les mete una puñalada. La muerte de Carrie Fisher, en cambio, fue una muerte de vieja... a una edad en la que nadie esperaba verla partir todavía. Es cierto que la Fisher tuvo una vida de intensa camaradería con las drogas, y eso deteriora su buen resto la salud, pero aún así. Uno esperaría que partieran símbolos sexuales que ya andan en la setentena u ochentera, como Jane Fonda o Brigitte Bardot, no una chica que tenía apenas sesenta, que hoy en día vienen siendo los nuevos cincuentas.

Y este tema generacional golpea fuerte. Cuando pensamos en muertes de actores de cine, en 2.016, todavía pensamos en el Hollywood clásico, en las estrellas de la década de 1.950, o a lo sumo, la de 1.960. En 2.016 falleció Carrie Fisher con sesenta años, pero también cumplieron cien, o sea cuarenta años más, veteranos como Kirk Douglas, cuyo ápex fue en la década de 1.950, u Olivia de Havilland, que fue estrella de las décadas de 1.930 y 1.940. Carrie Fisher es la primera gran estrella de la década de 1.970 que fallece de vieja, en vez de irse por accidente, drogas o asesinato. No es el primer actor de Star Wars que fallece; varios otros ya están a dos metros bajo tierra, y en el mismo 2.016 también sentimos la partida de Kenny Baker, que interpretó al mítico R2D2. Pero Carrie Fisher, junto con Mark Hamill y Harrison Ford, son sin duda los más míticos actores de Star Wars, entre todos ellos. Es decir, ya hablamos de que la parca empezó a llevarse a actores que no son de la Generación Silenciosa, sino que ya son de la Generación del Baby Boom. De pronto, todos los que crecieron con Star Wars, en particular los que rondan la treintena, o cuarentena, o ya andan cerca de la cincuentena, se pueden sentir ellos mismos un poquito viejos, lo que es algo triste si se piensa que en su minuto, Star Wars impresionó y maravilló más a los niños más que a los adultos. En cierta medida, la muerte de Carrie Fisher marca para muchos frikis el fin de la infancia, y el comienzo de la ancianidad... en muchos casos sin adultez de por medio.



4 comentarios:

murinus2009 dijo...

Buen recuento de la vida de Carrie Fisher.

Ciertamente no recuerdo un papel Femenino Fuerte antes de Leia Organa.

Ya algo se había hablado de su tormentoso pasado con las drogas, su bipolaridad, y su encasillamiento en el papel de Leia tras el anuncio del Episodio VII.


Increible que haya sido tomada en cuenta para un monton de papeles icónicos en tantas películas: Superman, Batman, Atraccion Fatal, Bajos Instintos, Thelma y Louise, Top Gun, Mujer Bonita,Taxi Driver, Maxima Velocidad...

Una de las primeras peliculas que recuerdo ver (si no es que la primera) fue "El Regreso del Jedi" es de mis favoritas de todos los tiempos y claro, esa escena en el desierto con Jabba y el mitico bikini dorado, ¿Quien sabe si habría logrado desencasillarse de obtener algún papel iconico de los que mencionaste?.

No estaba al tanto de su aguda inteligencia y su animo indomable, creo que eso le causo mas problemas que las drogas y quedarse en el fuerte personaje de Leia, ¿quien sabe si alguien más hubiera podido darle tanta fuerza a la Princesa?, quizá Jodie Foster que se dice también estuvo en el casting.

Ya que la mencionaste esa escena de Rogue One (pelicula que me gustó mucho) donde aparece Carrie, se ha que dado imprimada en mi mente por siempre, ya que vi la pelicula un dia antes de saber de su muerte, además se me hace una de las mejores escenas de la cinta, como para aplaudirla.

Muy buena esa ultima parte de la Entrada, aquella de que le llego su hora a la Generación de "La Guerra de las Galaxias" y quiza sin pasar de la infancia a la ancianidad, sino de la infancia a la muerte, saltandose la adultez y la vejez, al menos yo desde hace unos 10 años, al igual que los Lakota (y los Klingon) cada que despierto digo: "Hoy es un buen dia para morir".

Una Gran Entrada Guillermo, para ponerse a pensar con seriedad, en el porvenir,pero con Rudeza, ¡Alerta de lenguaje altisonante!.
Como dice uno de tus colegas Ben Thompson: "Sobrevivir a los Elementos es como darle a la Madre Naturaleza una patada en los ovarios, con botas de puntera de acero"
Y en mi caso en algo que dice uno de mis maestros (hoy ya de 84 años) citando a su vez a otro escritor: "¡Yo no me voy a Morir!".

Yo creo que Carrie Fisher es de las que: "no se murió", (la muerte se la llevó) quiza aún hubiera podido aportar mucho, en mi opinion, es algo positivo, al igual que con James Dean, o el citado antes por ti: Anton Yelchin, queda la intriga de ¿que mas habrían podido aportar al mundo?, en vez de terminar sus dias inutilizados y en el olvido dando lastimas o generando odios (lo he visto), para que al final se diga: "bueno ya tenia mucho que no servía, ni hacia nada" o "¿a poco no se había muerto ya?".

Un Gran Homenaje a Carrie Fisher, Guillermo, tratado con gran intelecto, humanidad, y tocando puntos olvidados por el llamado "mainstream", como su gran inteligencia y el hecho de que el tiempo alcanza ya, a los niños que gozaron con las aventuras de Leia, Luke y Han.

Gracias... y si no muero antes de la siguiente Entrada, hasta pronto.









Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Muy interesante manera de abordar la muerte de Carrie, que me has revelado un montón de detalles que ignoraba y aclaran mucho mucho mejor las circunstancias de su vida (y muerte). Fíjate que yo mismo le dediqué un post, el segundo de este año, aunque mi enfoque es distinto y no obstante creo que junto al tuyo ambos fueron hechos con amor por esta actriz que se nos fue.

Cidroq dijo...

Buena entrada Guillermo, es un digno homenaje a esta actriz, que lamentablemente como otras sucumbió al lado oscuro de la fama, pero que mostró gran entereza y fortaleza al salir adelante y afrontar la situación de frente. Y tienes el razón, te das cuenta que el tiempo ha pasado cuando personas que considerabas todavía cercanas a tu edad en algún aspecto, comienzan a irse de forma natural.

saludos.

Guillermo Ríos dijo...

@murinus2009, personajes de damas fuertes siempre han existido. Que le pregunten a Betty Davis si no, o a Scarlett O'Hara. Pero por supuesto, tendían a ser minoría, por un tema de época. Creo que el personaje de Leia primero, y el de Ellen Ripley un par de años después, contribuyeron a hacerlo súbitamente más aceptables.

Uno puede preguntarse hasta qué punto es el huevo o la gallina: ¿era lenguaraz porque su mente funcionaba de otra manera, o su mente funcionó todavía más de otra manera por llevarse varapalos por ser lenguaraz? ¿Se dio a las substancias por sus temas mentales, o los mismos crecieron por las substancias? ¿Ser autoindulgente con las substancias la envalentonó para ser lenguaraz, o era lenguaraz como una manera de autoafirmarse por...? Es de esas cosas que nunca van a encontrar una respuesta más o menos segura, creo yo.

Saludos.

@Elwin_Alvarez_Fuentes, gracias por las felicitaciones, y me alegra haber podido ser un aporte. Con un poco más tiempo, iré a actualizarme con la enorme cantidad de posteos del Cubil que debe habérseme acumulado en el intertanto. Saludos.

@Cidroq, y la parca no se detiene. Este año ya se han ido Bill Paxton, Chris Cornell, el vocalista de Linkin Park... A Roger Moore no lo cuento porque ya estaba nonagenario, pero de los otros tres, sólo Paxton estaba sobre los sesenta, y un poquito más apenas. Saludos.

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