domingo, 31 de diciembre de 2017

La Guillermocracia en 2.017: Discurso a la nación.


Damas, caballeros, gente intermedia, ¡guillermócratas todos! He aquí que, luego de 365 días y una vuelta completa de la Tierra alrededor del Sol, estamos rematando otro año, el que denominamos 2.017 de la Era Común, que cuenta los mismos desde aquél en el cual nació Jesús de Nazaret, que como sabemos, vino al mundo el año 4 antes de que fuera el año en que nació Jesús de Nazaret, porque El, todo lo puede. Aunque por otro lado, sería cool usar el Calendario Holoceno, y llamarlo 12.017, lo que dejaría en pañales al célebre año 10.191 de Dune. Claro, usar el Calendario Holoceno significaría hacerse un lío con las fechas antes de Cristo la Era Común, pero todo es cuestión de acostumbrarse.

Ha sido este 2.017 un año bastante peleado y sangriento. Digno heredero del 2.016 en que, supusimos en su día, pudo haber cambiado el mundo. En general, 2.017 fue un año de relativa calma. Enfasis en lo de relativo, por supuesto, y siempre en comparación al Brexit y al Trumpazo de 2.016. Los únicos grandes terremotos que tenemos registrados son los dos bestiales que, infortunio grande éste, sacudieron en espacio de apenas unos días a la hermana república de México, noble entre la nobleza de Latinoamérica. Y más metafóricamente, el terremoto de la independencia catalana. Incluso el cine, después del mítico año de las Summer Bomb Busters, se ha calmado un poco, aunque se ha consolidado un panorama en donde la recaudación va a la baja, y de hecho, ha alcanzado mínimos históricos.

También ha sido un año movido acá en la Guillermocracia. Lo de siempre: ideas que no se concretan, proyectos que no resultan, etcétera. Uno de esos años, y por este lado de la Guillermocracia, ya van unos cuantos de ésos. Aunque quizás ningún lector lo diría, considerando que en la Guillermocracia hemos batido todos los récords. Con este posteo, el último de 2.017, hemos acumulado un total de 155, publicados en el susodicho año 2.017, superando el techo de 139 que habíamos alcanzado en 2.015. ¡Y qué posteos! Además de los clásicos artículos en solitario, hemos publicado varias series de posteos, así como blogoseries. Actividad no ha faltado, por acá.

Infortunadamente, y esto cuenta como pitazo de alerta... el público no ha respondido. Después de un máximo histórico en Octubre de 2.016, en que la Guillermocracia alcanzó las 16.216 visitas, Google dixit, y salvo por un pequeño repunte entre Mayo, Junio y Julio de 2.017, las cifras de visitantes no han hecho sino bajar, estabilizándose entre las 7.000 y 8.000 visitas durante el segundo semestre de 2.017. Por supuesto, es una tendencia que, esperamos, se revierta durante el 2.018. La Guillermocracia está ahí para sus lectores, después de todo, y si éstos van desapareciendo, entonces el sentido mismo del proyecto acaba por evaporarse. La idea, suponemos, es que la Guillermocracia siga, pero hacia adelante, y no que siga el camino del dodo.

Pero pasando a las cosas que publicábamos en este 2.017... En materia de asuntos sociales estuvimos bastante movidos. Nos preguntábamos si 2.016 fue el año en que cambió el mundo, ya lo decíamos más arriba. Sus ronchas generó por su parte el posteo Para saludar en el Día Internacional de la Mujer, que le valió al Director Supremo de la Guillermocracia quien esto escribe, el retiro de saludo de varias insignes féminas alrededor, quién sabe si por haber tocado algún nervio sensible. También nos preguntábamos qué queda de los Cool Culturetas Corporativos, criaturas aparentemente humanas a quienes nos referíamos por allá en 2.011. Nos fuimos a meter en honduras en el posteo doble 8 argumentos de la religión contra la ciencia y cómo refutarlos, y en apariencia, salimos indemnes. Defendimos el concepto de micasismo como opuesto al turismo deschavetado y feisbuquero que pareciera predominar hoy por hoy. A propósito del asunto de Cataluña, ya saben cuál, hablábamos dos palabras sobre la autodeterminación de los pueblos, y siguiendo en vena política, comentábamos qué significa realmente la abstención electoral en una democracia, así como la correspondencia entre los votantes y los héroes actuales de ficción. Y, en fin, hacíamos también un recuento acerca de los ateneos, y de cómo el desuso de dicha palabra, algo dice sobre el rumbo de nuestra cultura occidental.

En el cine, por supuesto, ha sido el año de Star Wars, debido a los cuarenta años de la película que lo cambió todo en la Historia del Cine, y una franquicia que con el éxito brutal del Episodio VIII, me atrevería a decir que sigue más viva que nunca, no obstante los fanáticos tóxicos que pupulan allá afuera. A comienzos de año nos referíamos a la partida de su insigne actriz, en Diciembre de 2.016, en La muerte de Carrie Fisher: El principio del fin de una era. Y con ocasión del aniversario número cuarenta mismo, publicábamos Las generaciones de Star Wars, que probablemente será el artículo definitivo sobre la franquicia durante mucho tiempo, en lo que a la Guillermocracia se refiere. Y lo más bestial de todo, la serie de posteos 1.977 en los cines: 50 películas de hace 40 años gira justo en torno a cómo, mientras La guerra de las galaxias estaba revolucionando el cine para siempre, alrededor pupulaban otras películas, algunas destinadas a convertirse en clásicos, y otras... no tanto.

Y más allá de Star Wars, hacíamos un repaso de la franquicia de Alien, a propósito del estreno de Alien: Covenant. Publicamos un posteo doble acerca de 10 películas sobre ser una persona decente. También nos referíamos al fallecimiento de Roger Moore en El primer adiós a un 007 oficial. Hacíamos un par de reflexiones sobre el cine y las nuevas tecnologías, en Cannes vs Netflix: La batalla de las películas. Planteábamos que Loki en el Universo Cinemático Marvel es una especie de Moisés al revés, aunque puede que eso haya quedado desfasado después de los eventos de Thor: Ragnarok. Y con ocasión de recibirle en las filas de los septuagenarios, hacíamos un repaso a la escoria que Schwarzenegger se llevó, en dos partes porque... es Schwarzenegger, vamos. También comentamos la Trilogía del Planeta de los Simios. Hicimos un análisis bastante pormenorizado de Madre, la película que a Darren Aronofsky le sirvió como pasaporte para que Jennifer Lawrence fuera su mamacita. Y en una vena más humorística, dándole combustible a los escritores de fanfics, hablábamos primero de los cinco grandes cruces de franquicia que nos gustaría ver en el cine, y de ciertos aspectos lógicos que podrían emerger a partir de la premisa planteada en Coco.

En materia de manga y anime, abrimos los fuegos este año con Erase una vez... "Erase una vez... el espacio", nuestro comentario sobre esa medio olvidada pero aún interesante serie de Ciencia Ficción, producida entre Francia y Japón, así es que la metemos aquí. Y después de eso, nos largamos con una buena tirada comentando series varias de ayer y hoy: Arpeggio of Blue Steel, Macross Delta, Rokka no Yuusha, Sky Girls, Saijaku Muhai no Bahamūto, Doraemon, Mirai Nikki, Nazca y Ace Attorney. Y por si eso fuera poco, le dedicamos cinco posteos, cinco, a repasar capítulo por capítulo a Genesis Climber MOSPEADA, la serie que sirvió de base a la tercera generación de Robotech.

Faltaba más que dejáramos los temas históricos a un lado, los cuales también han tenido representación. Así, le dedicamos La Trilogía de Jared Diamond: De civilizaciones y el medio ambiente, a la obra de este insigne historiador. El juicio contra Galileo Galilei, por su parte, obtuvo posteo doble. Y con algo de sorna, le dábamos un repaso a cómo los monarcas españoles del siglo XIX hicieron deporte de irse a morir al exilio. Y aunque no un tema estrictamente histórico, mencionemos también que hicimos un paralelo entre Carlomagno, el personaje de época, y Light Yagami, el protagonista de Death Note.

Incluso hasta para los científicos alcanzó. Así, nos preguntamos en su minuto por los aspectos más irracionales y relacionados con la creatividad, que deben acompañar a la actividad científica para que prospere. Y le dedicamos una entrada a la siempre movediza clasificación de los reptiles. También, en relación a la Ciencia Ficción, nos preguntábamos si vale la pena desviarse de la ciencia para tener una buena historia de Ciencia Ficción.

En materia musical, eso sí, quedamos al debe. No publicamos casi nada al respecto. Pero algunas cosas sí. Como por ejemplo, fieles a la tradición de montar revuelta contra el Día de los Enamorados, publicamos 12 canciones para agarrar a patadas al amor. Y después publicamos XIII. Století: Marque checo para vampirismo, acerca de dicha banda de Rock o Metal Gótico de la República Checa. Y rematamos con un análisis acerca de las muy profundas y esotéricas ideas filosóficas plasmadas en la canción Despacito. Y creo que eso fue todo en cuanto a Música, durante el 2.017.

Metamos por aquí un par de posteos acerca de superhéroes, que no caben un poco ni ahí ni allá. Me refiero al que le dedicamos a la identidad secreta de los superhéroes, y otro, a la continuidad de Batman: La serie animada dentro del Universo Animado DC.

En materia de series de posteos, fue un año excepcionalmente activo. Hicimos un repaso y una fusilada en toda regla a los grandes y pequeños fracasos económicos del cine en 2.016, el año que pareció cambiarlo todo en la gran pantalla, en la serie 2.016: El año de las Summer Bomb Busters. Nos atrevimos a postular la docena de personajes que nos parecen los más importantes de la Historia Universal, en Los doce personajes de mayor impacto en la Historia Universal, justamente. Le dedicamos una serie de tres posteos a Jack Kirby, en atención al centenario del ínclito, aunque no parece haber tenido tanta repercusión, lo que es una lástima porque creo que es la serie de posteos que me quedó más lograda, de las publicadas en 2.017. También publicamos 40 actrices en peligro de no comerse al mundo antes de sus 40, acerca de cómo la maquinaria propagandística de Hollywood es como Saturno devorando a sus hijos... justo antes de que estallara el escándalo Weinstein y todo eso, y las implicaciones de la propia serie se hicieran bastante más siniestras. Puntería para meter la pata, eso es lo que tengo de sobra. Y también tuvimos espacio para recordar el medio milenio del inicio de la Reforma Protestante, en aquel lejano Octubre de 1.517, en una serie de posteos que quizás no me quedó tan redonda como quería, pero tampoco estuvo tan mal, y es otra lástima que pasara también un tanto sin pena ni gloria.

También ha sido un año activo, ya lo decíamos, en materia de blogoseries. Así, partimos el año con Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, el reboot de la mítica franquicia. E Infra Terra: Entronización, la precuela de la otra mítica franquicia. Y Marbod el Bárbaro: Imago Dei, la secuela de esa tercera otra mítica franquicia. Luego de lo cual, nos abocamos a resucitar de entre los muertos a Bastión Esperanza, blogoserie que había quedado interrumpida en Diciembre de 2.015, y cuya continuación hemos venido publicando desde mediados de 2.017.

¿Y qué se viene para la Guillermocracia en 2.018? Por lo pronto, aprovechamos de anunciarlo: Así como lo hicimos respecto del cine en 2.016, repetiremos el evento de preguntarle a los lectores de la Guillermocracia sobre qué les pareció el cine de 2.017. Los detalles sobre esto, a publicarse en algunos días más. Y no nos hemos olvidado de las blogoseries. Hay tres proyectos que están pendientes y en carpeta. Uno de ellos, el más obvio, es continuar los capítulos de Bastión Esperanza. Los otros dos son las prometidas y tantas veces postergadas ¡¡¡BLOGOSERIE A LA CARTA!!!, y la segunda miniblogoserie ambientada en el universo de Corona de Amenofis.

De manera que la Guillermocracia sigue adelante. O esa es la idea, por lo menos. ¡Quieran los manes de la racionalidad y el empirismo, seguir iluminando y dándonos fuerzas para seguir bregando en esta empresa! Sólo resta agradecer a los lectores, a quienes han comentado, a quienes han compartido enlaces en las redes sociales, etcétera, por la fidelidad, y qué puedo decir, el nivel de los comentarios demuestra que aunque sean pocos, los lectores de la Guillermocracia son de calidad, y al final, eso es lo que cuenta, que para masas descerebradas están Twitter con sus hashtag contra Los últimos jedis, o Facebook y su interminable retahíla de fotos de "el almuerzo que me voy a comer". Ha sido un largo 2.017 el que ahora termina, y para el 2.018, los mejores parabienes a los lectores de la Guillermocracia, les desea el Director Supremo de la Guillermocracia, quien esto escribe. Hasta el 2.018.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Bastión Esperanza - "Varios planetas".

(Fuente).
Las circunstancias habían convertido actividades tan cotidianas como ducharse, en un calvario para Alba. En el baño, detrás de la cortina de la ducha, ella jabonaba su cuerpo, muy incómoda porque al otro lado de dicha cortina, dentro del mismo baño, estaba Jaana Särkkä, la agente del ESIE, siempre cumpliendo la misión que le habían asignado, de vigilar a Alba sin abandonarla ni a sol ni a sombra.

En un minuto, por reflejo nervioso, el jabón resbaló de las manos de Alba. Mientras lo recogía, soltó, con educación que no alcanzaba a cubrir todo su fastidio:

– ¿De verdad es peligroso que me duche sola?

– O te vigilo yo mientras te duchas, o lo hace Goswami – replicó Jaana Särkkä, con firme frialdad. Y luego añadió: – Tenemos órdenes, y las puedo cumplir yo, que soy mujer, o él, que es hombre.

– Ustedes, las gentes del ESIE, son demasiado duros – dijo Alba, con suavidad. Pero Jaana Särkkä no se tomó la molestia de responder.

Alba cortó el agua. Tomó la toalla, que había dejado colgada en la barra de la ducha, sin correr la cortina. Se secó, y luego extendió el brazo fuera de la ducha, buscando su ropa. Jaana Särkkä suspiró con algo de fastidio, y desviando la mirada en otra dirección, tomó la ropa y la puso en la mano de Alba. Ella dio las gracias, pero la agente del ESIE, una vez más, no respondió.

Alguien tocó la puerta del baño, por afuera, y se sintió una voz masculina, la de Goswami.

– Apareció el chico ése, Numerio.

Un rato después, ya vestida y fuera del baño, por supuesto, Alba recibió a Numerio. Ambos miraron a los dos agentes del ESIE, pero ni Goswami ni Jaana Särkkä hicieron amago de moverse.

– Lo que conversen, lo conversan delante nuestro – dijo Jaana Särkkä, con seriedad y cierta petulancia.

– ¿Por qué no te puedo encontrar vía menterminal? – preguntó Numerio a Alba.

– El Gobierno de Esperanza cortó mis comunicaciones – dijo Alba, con suavidad teñida por algo de tristeza. – Piensan que soy una especie de peligro, o algo.

– ¡Pero esto es injusto! – protestó Numerio. Y luego se dirigió a Janaa Särkkä y a Goswami. – ¡No tienen derecho a hacerle eso a Alba! ¡No tienen derecho!

Goswami dirigió la mirada hacia Jaana Särkkä, indeciso, pero ella no parecía querer reaccionar, de manera que Goswami optó por la misma solución, y se quedó quieto, impertérrito.

– Eso no importa, ya lo arreglaremos – dijo Alba. – ¿Qué pasa contigo? Te noto triste…

– Es que, Alba… no sé qué pasó. Estaba hablando con Millaray, y entonces… te vas a enojar conmigo.

– Te prometo que no me voy a enojar – dijo Alba. – Vamos, dime qué sucedió.

– Yo… empecé a insultarla, y… le dije que era fea, que no la quería, y… ¡Pero no fui yo! ¡Te lo juro! ¡Algo pasó, no sé qué, y… de pronto estaba diciendo todo eso! ¡Y no quería decirlo! ¡Te juro que no quería, no quería decirle nada malo! Ella, Millaray…

– ¿Y lo conversaste con ella?

– No quiere responderme. También traté de hablar con su hermana, con Lincopán, y… no pude. Parece que tampoco quiere hablar conmigo.

– Pero… no entiendo… por qué le dijiste…

– ¡Es que no fui yo! Es como… no sé… Era como si yo lo estuviera haciendo, pero en realidad no, yo estaba a un lado, sin poder controlar lo que hacía o lo que decía, y alguien más lo hiciera por mi…

Alba miró a Numerio. Aquello parecía la historia referida por un lunático, y sin embargo, Alba le creía. Numerio siempre había sido un buen chico y su conducta era intachable, tanto que sus compañeros de curso tendían a ser muy pesados con él, acusándole de ser poco menos que la mascota de los profesores. Y además, se le veía triste, muy triste, por lo acontecido. No podía estar mintiendo.

– Ya, no importa, Numerio. Ya veremos cómo arreglar eso. Te prometo que te voy a ayudar, ¿vale?

– ¿De veras? – preguntó Numerio, con su carita iluminándose.

– Por lo pronto, vamos a hacer otra cosa, para que se le olvide un poco todo esto. ¿Te gustaría ver si puedes ver al alienígena que capturamos? – preguntó Alba, con tono alegre para animar a Numerio.

– ¿Puedes hacer eso? – replicó Numerio, entusiasmado.

– Bueno, si pude subirte a la nave espacial Ganímedes, entonces… Vamos a ir a hablar con el profesor Higgins, y estoy seguro de que arreglará que te autoricen.

– ¡Un momento, Alba! – saltó Jaana Särkkä. – ¡Tú estás bajo vigilancia, por orden del Gobierno de Esperanza, y…!

– Entonces vigílame a donde voy – respondió Alba, con una muy educada suavidad, pero también con mucho aplomo, a través de un rostro mortalmente serio. – Si tienes algún problema con eso, entonces acompáñame. Pero ahora voy a viajar hasta donde se encuentre el profesor Higgins, y voy a tratar de que él gestione esta autorización, te guste o no. Y si no te gusta, entonces arréstame.

Jaana Särkkä miró a Goswami con un gesto que era a medias desconcierto y a medias fastidio. Luego soltó algo que podría haber sido un bufido, e hizo un gesto despectivo y petulante con la mano, a guisa de autorización.

OxxxOxOOOxOxxxO

Rantel había sido transferido al laboratorio del profesor Higgins, lugar en el cual tanto él como Sandrine trabajaban en las observaciones preliminares respecto de la tecnología a bordo de la nave alienígena, dentro de la cual había sido capturado Rantel durante la batalla en Ciudad del Progreso. Dicho lugar ya estaba reforzado, en términos de seguridad, por ser un laboratorio perteneciente a los militares y gestionado por éstos, pero ahora que Rantel estaba en su interior, las medidas se habían reforzado. El prisionero era simplemente demasiado valioso como para que le pasara algo, o como para que intentara escapar.

En el minuto, Sandrine y Rantel estaban trabajando en una sala, ella con su correspondiente traje NRBQ, acompañados ambos por una pequeña cohorte de robots. En la habitación contigua, el profesor Higgins conversaba con Alba y Numerio, siempre bajo la atenta vigilancia de los agentes del ESIE.

– ¿No tuvo problemas con el Comandante Luca, profesor? – preguntó Alba.

– El Comandante Luca protestó, bufó, se puso de mal carácter, pero al final, lo convencí de que un punto de vista externo, en particular de un niño con perspicacia, y sin la mente configurada como quienes hemos estudiado durante años, podía examinar el asunto sin ideas preconcebidas, y lograr algún avance en cómo nos comunicamos con Rantel – respondió el profesor Higgins.

– ¿Pero no se comunican con el… alienígena? – preguntó Numerio.

– A un nivel matemático, hemos conseguido construir un sistema de signos comunes con los cuales nos comunicamos ecuaciones. Gracias a eso, Rantel está explicándonos, muy lentamente, como funciona la nave arzawe que capturamos, y esperamos que eso también nos enseñe a manejar la tecnología arzawe a bordo de la nave espacial Ganímedes. Pero su idioma en sí, no lo entendemos, y él tampoco parece entender el nuestro. De manera que no sabemos casi nada sobre la historia de su especie, o sus planes, propósitos, cultura, sociedad, etcétera – explicó el profesor Higgins.

Numerio ya había estado expuesto a los patógenos arzawe y sufrido su infección, de manera que no precisaba de un traje NRBQ. Le hicieron ingresar, para conversar directamente con Rantel. La primera impresión del chico no fue favorable, en particular por el tono azul verduzco del alienígena, que le daba una apariencia algo putrefacta. Al verlo, Rantel manifestó algo que podía pasar como curiosidad, en su rostro hierático y casi sin expresiones, mientras que Sandrine soltó un suspiro de fastidio.

– Hola – dijo Numerio.

– Hola – respondió Rantel, habiendo aprendido por lo menos las reglas de uso de dicha palabra.

– Numerio – dijo éste, señalándose a sí mismo.

– Rantel – respondió éste, también señalándose a sí mismo.

Numerio miró en varias direcciones, tratando de buscar algo con qué seguir la conversación, y lo único que le vino a la mente, fue referirse a los robots que Sandrine había traído consigo.

– Robots – dijo Numerio.

– Robots – repitió Rantel.

Numerio tomó un robot de forma aracnoide, uno de los más pequeños, y lo acunó como si se tratara de un gatito regalón. Al ver el gesto hacia el robot, la usualmente seria Sandrine esbozó una sonrisa. Luego, llevado por el entusiasmo, Numerio olvidó que el alienígena no hablaba más que palabras sueltas, con suerte, y soltó una pequeña tirada acerca de lo interesante que era trabajar con robots.

Rantel respondió algo, en su propio idioma.

Numerio se detuvo en seco. Algo en el discurso de Rantel había llamado su atención. Meditó con detención, para ver cómo podía hacerle repetir lo dicho, y luego dio con la solución más obvia: repitió él mismo las palabras que había soltado, pero ahora mucho más lento, y modulando al máximo, mientras rogaba porque el alienígena entendiera lo que estaba haciendo.

Rantel pareció hacer lo propio, hablando también muy lento, en su propio idioma, y en apariencia, repitiendo lo mismo que él había dicho, palabra por palabra.

– Rant – murmuró Numerio, y luego se dirigió a Sandrine. – ¿Puedes proyectar una imagen en ese robot? ¿Una imagen de… un planeta o algo?

Sandrine suspiró, tratando de contener su fastidio, abrió lo que podría ser la nuca de otro robot aracnoide, y sacando una pantalla de ahí, mostró una imagen. Era el planeta Esperanza.

– No. No Rant – dijo Rantel.

Numerio abrió los ojos visiblemente. Si estaba entendiendo correctamente… de manera que tomó al robot con la pequeña pantalla en la nuca, y empezó a proyectar otras imágenes, también de planetas.

– Rant… no Rant. Rant… no Rant. Rant… no Rant – empezó a repetir Rantel, ante cada imagen.

– ¿Rant… no Rant?

– Rant – dijo Rantel, abriendo mucho los brazos para abarcar la mayor cantidad de espacio posible en un círculo. Y luego, abarcando con un círculo mucho menor, añadió: – No Rant.

El rostro de Numerio se iluminó. Lleno de entusiasmo infantil, agarró el robot aracnoide de Sandrine, sin pedirle permiso siquiera a la dueña, y salió corriendo de la habitación, deteniéndose lo justo para recordar sus modelos, y despedirse de Rantel.

– ¡Ya sé! – dijo Numerio. – ¡Ya sé cómo hablar con él! ¡Es tan fácil!

– Pero, Numerio… ¡Explícate! – dijo el profesor Higgins, desconcertado.

– Cuando dije algo, él me respondió algo. No sé qué, pero había una palabra, que era Rant. El se llama Rantel, ¿no? Creo que las palabras Rantel y Rant son… de algo, y creo que Rant es un planeta. Si tengo razón… entonces cuando nos dice que “Rant, no Rant”, nos quiere decir que esos planetas se parecen a Rant, pero no son Rant. Rant es un planeta como ésos, pero ninguno de ésos en particular, sino otro.

– Nos está explicando una relación de género a especie – dijo el profesor Higgins, recordando los gestos a través de los cuales Sandrine le había explicado a Rantel qué era tal clase de relación. – Y si Numerio tiene razón… entonces podría ser que existiera allá afuera un planeta llamado Rant, y que en efecto, Rant fuera el planeta nativo u originario de los arzawe…

つづく

martes, 26 de diciembre de 2017

40 actrices en peligro de no comerse al mundo antes de sus 40 (5 de 5).


Ahora que hemos llegado al final de esta épica serie de posteos, en que repasamos a varias actrices en la treintena cuyas carreras parecen en riesgo de no consolidarse antes de los cuarenta, edad limítrofe en la cual tienden a ser reemplazadas por otras guapas que vienen más atrás... les voy a hacer una confesión. Empecé a trabajar en esta serie de posteos, y a publicarla, antes de que reventara en la cara de todo el mundo la ristra de escándalos que comenzaron con acusaciones contra Harvey Weinstein, y luego, contra medio Hollywood. Lo que hace mucho más amarga la temática de esta serie de posteos. Porque hasta el momento hemos apostado a que las actrices en riesgo que incluimos en la lista, están en dicho riesgo porque no han calado en el público, no han tenido talento, han tenido mala fortuna eligiendo papeles, pero... ahora sabemos que el famoso casting couch estaba mucho más extendido de lo que pensábamos. Así es que, ¿cuántas de estas actrices vieron naufragar sus carreras también porque no les dieron pasadas a ciertas gentes de Hollywood, y ellos, en represalia, les negaron sistemáticamente los roles jugosos o las sabotearon por todo lo alto? Misterio. Por el minuto asumamos otra cosa, aunque sea porque nadie debería ser condenado sino por sentencia judicial ejecutoriada, dictada por tribunal competente y anterior a los hechos, por delitos tipificados de antemano en la ley, y pronunciada más allá de toda duda razonable. Pero, aún así...


33.- Amanda Bynes (3 de Abril de 1.986).

Llegamos hasta uno de los casos más tristes de la nómina. Porque no podemos menos que reirnos cruelmente cuando tenemos a una starlet cuyas ambiciones superan de lleno a su talento, o alegrarnos cuando en realidad no se trata de un fracaso, sino más bien de buscarse la veta en territorios alejados de la primera línea del estrellato por un tema de pura y simple satisfacción personal. En cambio, lo de Amanda Bynes tiene más bien que ver con... veamos. Ella partió en las tablas, como actriz aficionada, antes de ir escalando posiciones en la televisión hasta llegar a The Amanda Show, entre 1.999 y 2.002. Pero su gran impulso lo recibió emplazándose como la siguiente gran actriz juvenil, con Una chica en apuros de 2.006. En 2.007 recibió un nuevo espaldarazo gracias a la comedia musical Hairspray, al lado de un John Travolta travestido. En 2.010 por su parte destacó en un rol secundario de Se dice de mí, protagonizada por Emma Stone. Películas quizás no de primera fila, pero que le dieron esa notoriedad necesaria para dejarse caer de lleno en las grandes ligas.

Y aquí es en donde, en realidad, nadie sabe al ciento por ciento qué sucedió. Primero anunció que se retiraba de la actuación, sólo que... no se retiraba. Luego fue arrestada por conducir en estado de ebriedad. Y luego viene lo realmente bueno. O lo realmente malo, en realidad. La arrestaron bajo acusación de iniciar un incendio en la casa de un extraño, lo que le valió evaluación psiquiátrica primero e internación después, además de ser privada de la administración de sus bienes, la que fue confiada junto con su cuidado personal a su madre. Los lectores de la Guillermocracia ya me conocen, y seguro esperan que me deje caer con algún sarcasmo, pero la verdad es que no, porque todo esto es demasiado triste como para soltar algún chascarrillo idiota. Andando el tiempo, eso sí, parece que las cosas han ido mejorando. En 2.017, por lo menos, esta chica anunció su regreso a la actuación, aunque sólo en televisión, parece ser. Lo que decíamos al comienzo de esta serie de posteos: no todas las caídas en desgracia de chicas promovidas por el hype publicitario, son para tomárselas a guasa.


34.- Leighton Meester (9 de Abril de 1.986).

Estamos frente a otro caso de chica que tenía las papeletas para despegar... pero se desinfló sin demasiado ruido. Partamos con una anécdota: fue criada por los abuelos en los primeros años, porque su madre la parió mientras estaba en prisión. O mejor dicho, la sacaron de prisión, dio a luz en un hospital, la tuvieron bajo custodia en los primeros meses de la chica, y luego la mandaron a prisión de nuevo, a terminar de cumplir sentencia por tráfico de marihuana. Su carrera partió de la manera habitual: pequeños roles en televisión, usualmente como invitada especial en uno o dos capítulos de tal o cual serie. Incluyendo 24, de entre todos los lugares, en donde duró cuatro capítulos antes de que (spoiler) acabara envenenada; eso lo menciono sólo para incluir el enlace al antiguo posteo de la Guillermocracia, por supuesto. Finalmente en 2.007 acabó por arribar a Gossip Girl, de manera tan exitosa que casi terminó robándole el estrellato a Blake Lively, que supuestamente era la protagonista. Transformada en uno de los dos grandes rostros de una de las más exitosas series televisivas de su momento, Leighton Meester estaba lista para... ya sabemos. Dar el gran salto.

Y el saltón se convirtió en estrellón. En 2.011 interpretó a la psicópata de Peligrosa compañía, una especie de remake no oficial de Mujer soltera busca en ambiente de campus universitario que pasó sin pena ni gloria. También acompañó a Selena Gomez en Montecarlo, la gran comedia adolescente de 2.011 que no llegó a ser así de grande. En 2.012 se subió a Ese es mi hijo, comedia, o eso dicen, protagonizada por Adam Sandler, que suele ser considerada como el momento en el cual el público maduró lo suficiente como para empezar a darle la espalda al cómico, o eso dicen. Después de algunos años de travesía por el desierto, fue reclutada en el elenco de Making History de 2.017, serie de televisión que se subió al carro de los viajes en el tiempo, que se hizo moda televisiva por alguna razón. Resultado: cancelación después de apenas una temporada. Quizás porque la idea de viajeros en el tiempo durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos, como que deja un poco frías a las audiencias extranjeras. Lo que sumado a una premisa de Ciencia Ficción y a que es la cadena FOX, conocida por su temible hacha a la hora de cancelar series, terminó de sellar el negocio. Y remataremos con el chiste fácil de rigor: para Leighton Meester, la actriz de Making History, el tiempo de hacer historia se agota...


35.- Megan Fox (16 de Mayo de 1.986).

Así a lo tonto pasa el tiempo sin que nos demos cuenta, y ahora en 2.017 se cumplieron diez años desde el estreno de Transformers, la adaptación en carne y hueso y CGI de los míticos comerciales de media hora para los juguetes transformables de Hasbro. Y con dicha adaptación tuvimos a la enésima starlet de la máquina propagandística de Hollywood: Megan Fox. La chica hizo historia con su clásica pose de pin-up, abriendo el capó de un vehículo en una manera que ojalá nunca me toque verla en un adiposo y sudoroso mecánico de verdad, por el bien de mi sanidad mental. Para esas fechas, en 2.007, Megan Fox ya tenía una carrera televisiva más o menos nutrida, incluyendo un rol recurrente en una sitcom llamada Hope and Faith. Pero Transformers la puso en el mapa. De actuar, poquito, pero de verse guapa, eso mucho. Todos recordamos el enorme hype que se construyó a su alrededor, y... El estrellón posterior fue bastante humorístico, si me preguntan.

Luego de rodar Transformers: La venganza de los caídos, la secuela de Transformers, Megan Fox tuvo la poca delicadeza de comparar el estilo de dirigir de Michael Bay con Hitler, lo cual motivó la ira del productor Steven Spielberg, que no en balde rodó La lista de Schindler, y... el personaje de Megan Fox fue reemplazado por otro interpretado por Rosie Huntington-Whiteley, que no era actriz sino modelo de Victoria's Secret, para que le tomemos el molde, y además su apellido siempre me recuerda a la corea de Huntington, no sé por qué. Como sea, Megan Fox era libre para volar hasta lo más alto... y se mandó dos estrellones sonados y sucesivos, a falta de uno, con Diabólica tentación primero, la misma película que fue la primera palada en el agujero de Amanda Seyfried, y con Jonah Hex después. Huelga decir, Megan Fox nunca ha vuelto a recuperar su sitial como superestrella fílmica en Hollywood, aunque consiguió unos minutitos más de fama interpretando a April O'Neil en el reboot de todavía otra franquicia ochentera, en concreto las dos entregas de las Tortugas Ninja. Y considerando que la taquilla de la segunda fue bastante deslavada, es poco probable que llegue a haber una tercera. No sin una reducción de presupuesto, o salto a telefilme, o quién sabe qué. Y a saber si con la Fox a bordo.


36.- Kat Dennings (13 de Junio de 1.986).

Siendo una de las más jóvenes de la lista, y contando a sus espaldas con el coprotagonismo de una serie de televisión más o menos longeva, podríamos afirmar que Kat Dennings se mantiene flotando a salvo, y podría llegar a dar el pelotazo, aunque por ahora los prospectos son... escasos. La chica empezó a construir una base a la manera moderna: combinando pequeños roles actorales aquí y allá, generalmente en televisión, con su actividad como bloguera primero, y videobloguera después. Por lo que, ya saben ustedes: a lo mejor, andando el tiempo, como bloguero acaban contratándome para el Universo Cinemático Marvel a mí también, por qué no. Aunque para esos años, ya voy a tener edad suficiente para interpretar al Tío Ben... pero me estoy desviando aquí. Fue en 2.011 cuando Kate Dennings dio de que hablar a lo grande por primera vez, cuando su personaje, la amiga de Natalie Portman, se transformó en uno de los aspectos mejor recibidos de la por otra parte divisiva Thor, incluyendo la escena en donde suelta con todo desparpajo su pregunta: "¿Miau-miau?" cuando le refieren sobre el martillo... ése martillo, como se llame. Además, la contrataron para coprotagonizar 2 Broke Girls, serie de televisión que nunca se transformó en un verdadero clásico, pero que sí mantuvo una base leal de fanáticos, y de donde salieron los cheques a lo largo de seis temporadas entre 2.012 y 2.017.

Pero aparte de eso, y de ciertas fotos caseras en donde aparecía medio desnuda y que supuestamente se filtraron, ¿alguien más recuerda otra cosa que haya hecho Kat Dennings? Yo sí. En 2.005 hizo un curioso pinito interpretando a la hija adolescente del interés romántico del protagonista de Virgen a los cuarenta, pero claro, hablamos de media década antes de hacerse famosa. ¿Y después? Vale, apareció en Thor: Un mundo oscuro, en parte por la popularidad de su personaje, pero a dicho personaje lo metieron casi con calzador en la trama. De hecho, en la tercera de Thor ni la sacan a escena siquiera. Y, ¿alguien recuerda cómo se llama el personaje? No, no vale consultar IMDb o la Wikipedia, eso es trampa. Y hablando de trampas. Creo que la trampa mortal en la que cayó Kat Dennings, es el fanservice. Porque todos la recordamos por un muy bien puesto par de atributos, y eso ayuda a que nos olvidemos que es una comediante de mucho talento, que podría dar mucho más de sí. Empero, con apenas 31 años cumplidos en 2.017, y aunque el reloj ya empieza a marcar un impaciente tic-tac, tiene algunos años por delante para terminar de concretar esa promesa que podría llegar a ser. Total, cosas más raras se han visto en este mundo.


37.- Lindsay Lohan (2 de Julio de 1.986).

Todos conocemos este caso, y es realmente trágico. Lindsay Lohan ya apuntaba maneras como actriz infantil en Sopa de gemelas de 1.998, remake de una película de 1.961. Pero fue otro remake, Un viernes de locos de 2.003, la que la puso en la pista de lanzamiento, en un rol originalmente interpretado por Jodie Foster, nada menos. Y luego, la comedia Chicas pesadas de 2.004 representó su consagración como la nueva actriz revelación, y sobre la cual hablábamos a propósito de Amanda Seyfried. Su fama aguantó incluso su paso por Herbie: A toda marcha, el fallido intento de 2.005 por rebutear la franquicia de Cupido Motorizado, tan olvidada que sólo ha salido una vez acá en la Guillermocracia, a propósito de San Francisco. Eso, además de una carrera musical brevísima y hoy en día misericordiosamente olvidada. Y luego... el desastre.

Tenemos en primer lugar las muy cuestionables elecciones de roles que remataron en dos Premios Razzie por I Know Who Killed Me en 2.007, uno como Peor Actriz y otro como Peor Pareja (¡interpretando a dos hermanas gemelas!) apenas tres años después de Chicas pesadas. Luego está su comportamiento de diva que le dio fama de intratable en el set de rodaje. Y en tercera, por una bola de historias de toques parranderos, toxicómanos y sáficos que le hicieron mucho mal a su reputación. En 2.010 intentó volver al candelero con un rol en Machete, y si bien Machete engendró una secuela... nada pasó con Lindsay Lohan. Estuvo a punto de interpretar a Linda Lovelace, la famosa actriz pornográfica, en un biopic que al último fue protagonizado por Amanda Seyfried, su antigua compañera de reparto en Chicas pesadas. Y en 2.013 decidió jugarse el todo por el todo y marchó a hacerse un nombre como musa indie, desnudos incluidos, en The Canyons. Adivinen cómo salió eso. El catastrófico 2.016 que nos trajo el Brexit, el Presidente Trump, y la muerte de David Bowie y Carrie Fisher, nos trajo también la noticia de que Lindsay Lohan estaba estudiando el Islam, además de cortarse un dedo en un insólito accidente de bote, para que el mundo no deje de ser el lugar raro que es. Bueno, el dedo se lo pegaron de nuevo, para mayor gloria de Alá y la cirugía occidental, en la medida que corresponda a cada uno. Lo que suceda en adelante con la Lohan es, por supuesto, un continuará incluso más fascinante que los de Bastión Esperanza.


38.- Ashley Greene (21 de Febrero de 1.987).

El éxito multitudinario e inesperado de cierta película de presupuesto modesto llamada Crepúsculo, le dio fama y estrellato instantáneo a prácticamente todo su elenco. Por supuesto, muchos son los llamados pero pocos los elegidos, y capitalizar el éxito les ha resultado un tanto cuesta arriba: Robert Pattinson ha luchado por ser tomado en cuenta como actor serio, Kristen Stewart acabó por no consagrarse como estrella de blockbusters aunque parece haberse reinventado con cierto éxito en el cine indie (actuó para Woody Allen en 2.016, por más señas), Taylor Lautner intentó convertirse en the next best thing y fracasó miserablemente en el empeño, y en general, sólo Anna Kendrick parece haber logrado hacerse de un hueco, no como superestrella, pero sí al menos teniendo trabajos constantes y de cierto perfil. Y luego está Ashley Greene. Una de las chicas revelación del elenco, la que probablemente acaparó todas las portadas de revistas de fotos con harta piel, y que no son National Geographic.

La chica decidió promocionarse a través de un camino ya recorrido antes por otras actrices: mostrar figura tonificada. En 2.010 dio algo de que hablar, posando desnuda y con pintura corporal para una campaña de SoBe; por esos años también se filtraron fotos amateur de ella en topless, aunque como de costumbre, siempre flota la duda acerca de qué tan casual sea la filtración. Pero la Historia ha probado una y otra vez que esta jugada es arriesgada porque, si bien asegura visibilidad, también obliga a demostrar de inmediato que es una actriz capaz de cargar una producción sobre sus hombros, o quedará encasillada para siempre como otra cara bonita sin talento. Y esa producción que ella debería cargar sobre sus hombros... nunca llegó. De actuar, siguió actuando, pero en ninguna producción que diera de qué hablar. ¿Falta de proyectos con enjundia? ¿Malas elecciones de papeles? ¿Simple falta de talento? ¿Algún productor enrabiado porque...? Quién sabe. Como sea, ya va casi una década desde que Ashley Greene dio de que hablar por primera vez, y por lo visto, salvo alguna resurrección espectacular de carrera, parece que la chica va más destinada a la sección de "¿qué ha sido de...?", que a las primeras noticias de algo. ¿O acaso alguien recuerda otra película de ella, aparte de la saga de los vampiros con chispita? ¿No? Yo tampoco.


39.- Brooklyn Decker (12 de Abril de 1.987).

Uno de los movimientos de pinzas más clásicos para las modelos de pasarela y bikini, es moverse desde ese mundillo hacia la actuación. Es lógico: las modelos, a los veinte ya deben estar dando de qué hablar si quieren contratos, a los veinticinco ya están en la cima, a los treinta todavía destacan pero ya sienten el aliento de la competencia más fresca y joven en el cuello, y a los treinta y cinco ya es mejor que vayan pensando en colgar el bikini. En cambio, como actrices, pueden llegar hasta el Oscar; esto último no es exageración, y si no, díganselo a Jessica Lange o a Kim Basinger. Y si no da para Oscar, al menos hasta alguna franquicia de acción con zombis. O hasta películas de serie B para Sci-Fi Channel, que no serán obras de arte, pero que pagan cheques con los cuales comer. Brooklyn Decker intentó derivar hacia la actuación. Trabajo como supermodelo no le ha faltado: fotos para Cosmopolitan o FHM, la sección de bikinis de Sports Illustrated, desfiles para Victoria's Secret, apariciones como la chica sexy en tal o cual videoclip... Si llegaba a saltar al mundo de la actuación, publicidad no le iba a faltar. Y de hecho, no le faltó. Lo que sí faltó fue... no sé. Díganme ustedes.

Primero, la Decker logró un rol, luciendo bikini por supuesto, en Una esposa de mentira (Just Go With It) de 2.011, escoltando a Adam Sandler y Jennifer Aniston. Luego, otro rol de apoyo, ahora en Batalla naval (Battleship) de 2.012, en donde por supuesto no es que ninguno de los involucrados necesitara un mínimo de talento para actuar. Y finalmente, Qué esperar cuando estás esperando, también de 2.012, y también en un rol de apoyo. Sólo la primera de las películas califica más o menos para éxito de taquilla, y aunque no es que se pueda culpar del fracaso a Brooklyn Decker, habida cuenta de que en las tres hacía roles secundarios, no cabe duda de que, considerando que se la promocionó a ella en conjunto con el resto, su carrera debe haber quedado un poco tocada. Desde entonces, trabajo actoral no le ha faltado, ni en cine ni en televisión, así es que siendo bien justos, es claro que el salto, de darlo, consiguió darlo. Pero ya no se la promociona como reclamo publicitario para que el público vea esa película o serie de televisión, la que esté de turno promocionar, como sucedió en su minuto.


40.- Mara Wilson (24 de Julio de 1.987).

El caso de Mara Wilson, con treinta cumplidos en 2.017, también es de los que duelen. Es posible que a ustedes no les suene el nombre, lo que es probable porque su carrera actoral fue corta, realmente corta. Y ella misma decidió retirarse, por una serie de motivos. Su estreno actoral fue a lo grande, nada menos que como hija del llorado y recordado Robin Williams en Papá por siempre, de 1.993. Luego fue elegida para Milagro en la calle 34, remake de un antiguo clásico navideño, porque los remakes existen desde que el cine es cine, montón de quejicas. Y en 1.996 protagonizó Matilda, la película que probablemente acabe siendo su rol más recordado. Entre medio actuó en un rol secundario de Melrose Place, porque hay cuentas que pagar. Por supuesto, Mara Wilson es una de las más exitosas actrices infantiles de la década de 1.990, pero sobre dichos actores infantiles siempre planea la duda acerca de si conseguirán hacer la transición hacia roles de adulto sin desaparecer de las pantallas.

Y en el caso de Mara Wilson, no sucedió así. Primero, su madre fue diagnosticada con cáncer mamario cuando la Wilson tenía siete años; luego de un año de tratamiento, la madre falleció cuando la hija tenía ocho. Como reacción, la chica sólo quiso regresar a lo que pudiera llamarse como una niñez normal, aunque eso significara dejar de lado la actuación. Todas esas presiones cristalizaron en trastorno obsesivo compulsivo, ansiedad, ataques de pánico... Tampoco ayudó que mucha gente empezó a identificarla tanto con Matilda, que ella empezó a cobrarle tirria al asunto. Finalmente, hastiada de la actuación, se retiró, salvo por alguna aparición ocasional aquí y allá, más como favor personal a algún amigo que por dinero. Y se volvió a la escritura, en donde parece sentirse más satisfecha. Por cierto, si crecieron con Matilda y tienen ganas de que yo les arruine la infancia: en el año 2.016, ya cerca de la treintena, luego del tiroteo en una disco gay en Orlando, Florida, y como apoyo a la comunidad LGBT... Mara Wilson salió del armario. Bueno, a lo mejor no les arruiné la infancia, sino que se las hice más... interesante, yo no voy a ponerme a juzgar esas cosas.


Y por supuesto, el tiempo sigue pasando, y la maquinaria de producir estrellas que es Hollywood sigue girando. En el brete que describimos para las cuarenta bellas que acaban de pasar, estuvieron otras actrices que hoy en día están por sobre la cuarentena, y antes, las que están sobre la cincuentena, y antes... Y para el otro lado, ya tenemos una constelación de chicas en la veintena que están embarcadas en la misma carrera de ratas por llegar a ser la más grande y la mejor. ¿Quién llegará, quién quedará por el camino? Quizás de aquí a diez años más, si para esas fechas sigue existiendo la Guillermocracia...

domingo, 24 de diciembre de 2017

"Coco": Doce detalles de lógica que enriquecen la película.


Mientras estamos resignándonos a que Hollywood nos invada con secuelas y remakes porque al diablo con el riesgo empresarial en materia artística, resulta que ahora a finales de 2.017 hemos podido ver Coco en los cines. Una película que, sorpréndanse, no es secuela, precuela, intercuela, spin-off, remake, o reboot de otra película anterior, ni siquiera adaptación de un videojuego, sino una historia original. Aunque, respecto de esto último... hay quien dice que es una especie de remake no confeso de El Libro de la Vida; sin embargo, esta última no la he visto, así es que no puedo opinar. Los lectores de la Guillermocracia, ya me dirán sobre esto. Y lo que es mejor, la película ha funcionado en taquilla, quizás no tanto como las marcas consolidadas, pero sí lo suficiente como para seguir teniendo esperanzas en que tengamos más historias originales en vez de franquicias, en los cines.

El argumento de Coco va sobre un niño en México, que ama la música y quisiera ser músico. Sólo que en su familia han prohibido la música por... razones. Cierta situación que se produce en el Día de los Muertos, termina varándolo en la Tierra de los Muertos, justamente, en donde vivirá una gran aventura, se encontrará a sí mismo, aprenderá algunas cosas, nos hará soltar una lagrimita porque si para algo son buenos los de Pixar, es para estrujarnos el corazón... lo de siempre. En lo personal, la película me gustó, aunque claro, no soy mexicano, y a saber si ellos sintieron bien o mal retratada su cultura en la película; como siempre, para eso están los comentarios, para comentar.

Pero la película se disfruta incluso más si uno piensa en la premisa y le da algunas vueltas. Y eso es justo lo que haremos acá, en este posteo: explorar las consecuencias de lo que vemos en el universo narrativo de Coco, y ver hasta dónde nos lleva. Claro está, los lectores inteligentes no necesitan que mencione lo que viene, pero debo hacerlo igual. He tratado de que este posteo tenga la menor cantidad de spoilers, pero eso al final resulta inevitable. De manera que si no han visto esta película, mejor no sigan leyendo, y... vayan a verla, gente. En serio. Dénle una oportunidad. Los reto a que salgan del cine sin estrujar pañuelitos. Y ahora, vamos con esos detalles de lógica respecto del universo de Coco, que hacen la película más disfrutable, entretenida, interesante, e incluso en algunos respectos, más triste e incluso terrorífica. El combustible con el que se alimentan los escritores de fanfics, vamos.

1.- ¿Por qué la tecnología en el mundo de Coco es más antigua que la nuestra?

La Tierra de los Muertos parece administrarse con una tecnología más atrasada que la nuestra. En algunos aspectos es diferente, porque se presupone que la adapten a lo suyo: así, ellos disponen de una especie de escáner con el cual detectan si algún muertito puede cruzar el puente hacia la Tierra de los Vivos, según si han dejado ofrendas o no. Pero en general, toda la tecnología de la Tierra de los Muertos parece una especie de versión retrofuturista de lo que era la Sudamérica del siglo XX. Ahora bien, los muertos no parecen tener industria o invención de ninguna clase, por lo que toda la tecnología debe venir por fuerza del mundo de los vivos. Como los muertos aprovechan las ofrendas de los vivos... hace sentido que alguien, por alguna razón, haya dejado tuercas, transistores y aparatos viejos como ofrendas para los muertos. Eso explicaría que los muertos tengan tecnología, y además, que la misma sea obsoleta en el Mundo de los Vivos: porque nadie dejaría como ofrenda un smartphone de última generación, ¿no?

2.- La Tierra de los Muertos debería reproducir las diferencias sociales en la Tierra.

Piénsenlo. Los muertos obtienen sus cosas a través de las ofrendas que les dejan los vivos, porque no se ve que tengan otros medios de producción. Eso, a no ser que alguien les deje como ofrenda una máquina para fabricar... algo, lo que también puede ser. Como sea, los muertos más ricos del cementerio serían aquellos quienes reciben más ofrendas. ¿Y quiénes serían éstos? La película lo muestra con cierto personaje: las celebridades. En la película vemos un cantante y actor célebre, pero pueden haber famosos de otro tipo también. ¿O alguien duda de que Elvis se lleva un buen turro de ofrendas para la casa, cada Día de los Muertos? Por supuesto, eso significa que si fueron famosos y ricos en vida, seguirán siendo famosos y ricos después de muertos, mientras que si fueron pobres y olvidados en vida, seguirán igual después de muertos. ¿Han oído eso de que "bienaventurados los mansos porque heredarán la tierra"? No aquí, chicos, no aquí... Salvo que a los muertos pobres les de por montarse una revolución guevarista o algo, y apoderarse de la Tierra de los Mundos para instalar la dictadura del proletariado como paso previo a la sociedad comunista en donde todos los muertos serían iguales. Ahí ya escucho cómo los escritores de fanfics empiezan a teclear...

3.- La Tierra de los Muertos no necesariamente es un mundo de bienaventurados.

Una imagen clásica de la vida de ultratumba es que los buenos se irán a una especie de paraíso en donde vivirán (o morirán... ya me entienden) una existencia beatífica en donde sus lágrimas serán enjugadas y sus tristezas consoladas, mientras que los malos, o caerán de cabeza a alguna clase de lago de azufre hirviente en donde será el gemir y el chirriar de dientes, o simplemente serán borrados de la existencia. Sólo que... no aquí. Según las reglas de la película, seguirás viviendo en la Tierra de los Muertos... o morando, mejor dicho... tanto como te recuerden. ¿Y a quién recuerda la gente? A los grandes benefactores de la Humanidad, eso seguro. Pero también a toda clase de peligrosos asesinos y fanáticos. Si existiera de verdad la Tierra de los Muertos, no sólo nos encontraríamos allá a Mahatma Gandhi o Christopher Reeve, sino también a insignes criminales como los ángeles exterminadores de los campos de concentración nazi, a los agentes de la NKVD, a Jack el Destripador, a los creadores del reguetón... Felices sueños con eso.

4.- Los personajes de los libros de Historia tendrían casi garantizada la inmortalidad.

En el mundo de Coco, la supervivencia de los muertos... ya me entienden... está garantizada si la gente se acuerda de ellos y cuenta sus historias. ¿Y en dónde puedes encontrar historias de gente muerta a paladas? Pues... en los libros de Historia. Gracias a gentes como Tucídides, Tácito, Edward Gibbon, Arnold J. Toynbee y una tonelada de otros historiadores, la Tierra de los Muertos debería estar plagada de gente todavía morando allá. ¿Ustedes no sabían quien era Cirilo Lukaris antes de que yo escribiera mi serie de posteos sobre la Reforma Protestante acá en la Guillermocracia? Pues gracias a Toynbee, de quien supe sobre el personaje, y ahora gracias a mí, el señor Lukaris tiene asegurado un tiempito más allá arriba. Y con la Wikipedia, en donde es posible encontrarse con las biografías de hasta la última starlet de Hollywood, la inmortalidad de todos ellos está garantizada, en tanto exista Internet, por supuesto. Por si quieren pedirle un autógrafo a Anna Nicole Smith en la ultratumba.

5.- Los retratados en las obras artísticas también tendrían casi garantizada su inmortalidad.

El mismo argumento anterior vale para la gente que es retratada en las obras artísticas. Supuesto de que en verdad la Mona Lisa de Leonardo da Vinci sea el retrato de una dama llamada Francesca del Giocondo, entonces la mencionada donna debería estar viva todavía en la Tierra de los Muertos... ya me entienden. O Cayetana la Duquesa de Alba, si fuere su retrato La maja desnuda. O Simonetta Vespucci. O Nefertiti, en tanto siga existiendo el busto ése, hoy en día exhibido en Alemania. Por supuesto, el cine ha multiplicado esto a la enésima potencia. Muchas películas antiguas hoy en día yacen en el olvido, pero las que son clásicas, garantizan la inmortalidad para una tonelada de gente. Piensen por ejemplo que gracias a Casablanca no solamente deberían estar vivos en la Tierra de los Muertos... ya me entienden... Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Claude Rains, Conrad Veidt o Peter Lorre, sino además prácticamente todos los extras que aparecen en el bar de Rick, con que la cámara les hubiera enfocado tan solo un par de segundos... En lo personal, se me caen las babas con esa posibilidad. ¿Morirme y encontrarme en la ultratumba con los actores que hacen de enfermos en la mítica escena de los heridos de guerra en Lo que el viento se llevó? ¿En dónde firmo para eso?

6.- ¿Cómo le hacían para el reconocimiento antes de la fotografía?

Otra de esas preguntas que son combustible de alto octanaje para los fanfics. La película nos muestra que para recordar a la gente, se usan las fotografías. También se nos muestra que en la Tierra de los Muertos existe una especie de tecnología de reconocimiento facial que permite a los muertos usar el puente para pasar a la Tierra de los Vivos, durante el Día de los Muertos. Ahora bien, si asumimos esta premisa, eso genera la interesante pregunta de cómo se hacía antes de que existiera todo esto. Una posibilidad es que antes no se podía, y por lo tanto, los muertos no tenían cómo ir a colectar sus ofrendas, lo que explicaría por qué en la Tierra de los Muertos sólo existen cosas que parecen del siglo XX y no antes. Otra posibilidad más benigna es que antes la técnica fuera más tosca e imperfecta, y bastara con, no sé, dejar una especie de muñequito vudú que representara al muertito, lo que permitiría a los muertos pasar a la Tierra de los Vivos desde la época del Neanderthal, o poco menos. Por supuesto, la película tiene la sibilina habilidad de no aclararnos el punto, pero no deja de ser una cuestión interesante.

7.- Los genocidas tendrían que habérselas con sus víctimas.

¿Han oído hablar de "el genocidio olvidado"? Piensen en la lógica de eso por un minuto. Si han mencionado tal o cual genocidio olvidado, ya no está tan olvidado, y con él, tampoco han sido olvidadas las víctimas, o un buen puñado de ellas, por lo menos. Por supuesto, tampoco han sido olvidados los genocidas. Eso significa que en la Tierra de los Muertos, hay una buena posibilidad de que alguien como Adolf Hitler, se encuentre de sopetón con seis millones de judíos decididos a enseñarle lo que vale una buena estrella de David. Incluso hasta los asesinos seriales tipo el Estrangulador de Tal Lugar o el Destripador de tal otro, acabarían encontrándose con sus víctimas, más tarde o más temprano. El material soñado para cualquier escritor de fanfics. Arbeit macht Frei en verdad, Herr Hitler, Arbeit macht Frei...

8.- La maldición de la memoria debería más o menos funcionar.

Uno de los deportes favoritos de los opositores políticos, es la llamada Damnatio memoriae, condenación de la memoria en latín, que consiste en proclamar maldito el recuerdo de alguien. Los romanos practicaban ese deporte con los Emperadores especialmente odiosos, pero eso no es nada al lado de la costumbre egipcia de arrasar con los jeroglíficos que mencionaran a faraones detestables, hasta el punto que a veces no sabemos nada sobre ellos. O la costumbre estalinista de retocar las fotos para hacer desaparecer de ellas a opositores políticos, años antes de que existiera el Photoshop. Lo interesante es que estas cosas se hacen para reescribir la Historia y eliminar los pasajes menos placenteros para el aspirante a censor orwelliano, pero en el mundo de Coco, tendría un efecto adicional: sería literalmente una manera de matar a los muertos. Piensen en un faraón que, enojado con un ancestro, ordena destruir todas las menciones a su nombre en estelas y monumentos antiguos. Eso ha ocurrido, y ha puesto en un brete a los egiptólogos que, tratando de reconstruir la historia egipcia, deben rellenar espacios y lagunas. Por supuesto, en la Tierra de los Muertos, esos personajes históricos suprimidos tampoco deberían andar rodando allá porque, en efecto, ya nadie los recuerda. ¿Han oído hablar, en tono de chanza, acerca de alguien "más muerto que un muerto"? En el mundo de Coco, eso se puede, de manera literal.

9.- ¿Sobrevive la gente en el recuerdo colectivo...?

Hasta el minuto hemos planteado las cosas en los términos individualistas que son tan agradables para el público calvinista capitalista de Estados Unidos. Pero, ¿y qué pasa con la memoria colectiva? Porque la misma existe. Piensen por ejemplo en la toneladas de monumentos que existen "al soldado desconocido", alrededor del mundo. A lo mejor no nos acordamos de ellos de manera individual, pero sí como un colectivo. Y aunque no recordemos sus historias individuales, en tanto tengamos libros de la Primera Guerra Mundial, o la Segunda, o de las otras guerras, seguiremos contando sus historias de manera colectiva. Lo mismo ocurre con los monumentos a los valientes trabajadores, o a los navegantes, o a las mascotas, por qué no... La película no menciona que se pueda mantener vivos a los muertos... ya me entienden... a través de estos monumentos colectivos, pero tampoco cierra la posibilidad. Ahí tienen más material para fanfic, genios.

10.- ¿Están vivas las mascotas en la Tierra de los Muertos?

La película no le da excesivas vueltas a este punto. Se menciona que existen animales tutelares con poderes mágicos en la Tierra de los Muertos, pero mascotas propiamente tales, no recuerdo haber visto. Sin embargo, esto no quiere decir que no existan. A lo mejor sí, a lo mejor no. El punto es que los muertos siguen habitando la Tierra de los Muertos en tanto alguien los recuerde. A lo mejor, para eso es necesario ser una criatura racional, o sea, un ser humano, por lo que las mascotas no tendrían lugar. Pero quizás no sea el caso, y las mascotas sí pudieran sobrevivir en la ultratumba... ya me entienden. Detalle enternecedor aquí: esto significa que si ustedes siguen recordando a ese perrito de ojitos tiernos, a ese gatito que les alegraba la vida con sus bribonadas, a esa ardillita corriendo en la rueda de su jaula, a ese pececito dorado nadando en lo que creía era todo el Mundo Conocido... entonces, cuando fallezcan, es posible que los encuentren de nuevo. O de cómo Freddie Mercury estaría acompañado de su gata Delilah en el Más Allá porque le escribió una canción en vida... Y vamos a seguir rizando el rizo un poquito más. ¿Recuerdan que más arriba comentábamos sobre la supervivencia de los personajes históricos escritos en los libros de Historia? Pues bien, prueben a escribir una autobiografía de ustedes con sus mascotas. Si alguien lee ese texto en los siglos venideros, entonces es posible que ustedes estén acompañados para siempre de sus mascotas, en la Tierra de los Muertos. ¿Se puede querer algo más de la vida... o de la muerte?

11.- El castigo del villano es uno de los más crueles en toda la Historia del Cine.

A todos nos gusta que el villano, siendo el villano, sufra lo indecible al final, como castigo por sus fechorías. Pero el castigo del villano aquí es increíblemente truculento. Spoilers a partir de aquí, por supuesto. Lo que vemos, es que al tipo le cae una campana encima. Luego, "un año después", vemos que en su tumba hay un cartel que demanda olvidarlo. Eso debería matarlo en la Tierra de los Muertos... ya me entienden. Pero pensemos esto por un minuto. La película insiste en que los muertos tienen alguna forma de telequinesis respecto de sus huesos, por lo que podrían sobrevivir incluso separados en varias piezas. Ahora bien, ¿eso cuenta con los huesos astillados? Porque si te cae una campana encima, lo mínimo es que se te astillen todos los malditos huesos. Algo que no te lo cura un traumatólogo, porque... ¿con qué medicinas o aparatos? A un vivo, que le muelan los huesos debería ser suficiente para matarlo, pero a un muerto en la Tierra de los Muertos... probablemente no. Así es que el villano debería haber sobrevivido a que le caiga una campana encima, pero en una condición equivalente a lo que sería un parapléjico del cuello hacia abajo, o incluso peor, porque los parapléjicos del cuello hacia abajo por lo menos pueden pestañear. Además, aunque se proclame su olvido, en realidad esto no sucederá porque la historia del villano seguirá siendo contada por generaciones, por asociación con la historia de su víctima, y si pasa a ser materia de romances musicales o de adaptaciones fílmicas, puede que por siglos. De manera que este tipo seguirá vivo, con el cuerpo entero astillado, por generaciones e incluso siglos, empobrecido porque nadie le dejará ofrendas, y además menospreciado por todos los otros muertos a quienes engañó durante tanto tiempo. Vale, el renacuajo ése, se tiene bien merecido su castigo, pero no me negarán que es increíblemente cruel, probablemente el más espantoso de cualquier película Pixar, y bastante más alrededor.

12.- ¿Cómo rayos llegó algo tan grande como la campana, a la Tierra de los Muertos?

Esta es casi folclórica. La película insiste en que los muertos tienen cosas porque toman las ofrendas que les dejan los vivos. De hecho, repito lo ya dicho arriba, los muertos no parecen tener ninguna clase de industria propia. Lo suyo es una economía tipo Mad Max, en donde rapiñan lo que puedan tomar de las ofrendas, y parece ser que las usan como moneda de cambio, o algo. Ahora bien, cuando hablamos de sombreros, guitarras o botellas de mezcal, pues vale. Incluso uno podría pensar que los edificios fueron construidos con ladrillos dejados por alguien, porque, a lo mejor, a algún albañil le dejan ladrillos como ofrenda, por qué no. Yo les dejaría una caja con fichas de dominó, para que no se aburran, si me preguntan. Pero, ¿una campana de iglesia? ¿De dónde diablos salió una bendita campana de iglesia? Una que, recordemos, no puede ser armada por piezas, sino que debe ser forjada de una, porque si queda una grieta, la más mínima, a la vuelta de algunos años la campana se raja, y sería todo. Entonces, tiene que haberla dejado alguien como ofrenda. Y por supuesto, la cuestión es... ¿Quién es el lunático que deja como ofrenda, una campana de iglesia completa? ¿En homenaje a quién? ¿Y para qué tomarse tanta molestia, si una ofrenda más modesta podría funcionar lo mismo? O más escalofriante... ¿le dejaron acaso la campana como ofrenda al muertito porque su vida en el Mundo de los Vivos terminó aplastado por una campana? Porque eso sería... insultante, como si a las víctimas del Estrangulador de Boston le dejaran como ofrenda la cuerda de estrangular del personaje, ¿no?

¿Vieron Coco y la disfrutaron? Pues bien, supongo que después de haberse leído todo el posteo anterior, ya le están dando más vueltas a la película, y en consecuencia, la están disfrutando todavía más. Por lo menos, ya veo a varios escritores de fanfics preparándose para seguir explotando la premisa...

jueves, 21 de diciembre de 2017

Bastión Esperanza - "Los nuevos mapuches".

(Fuente).
Vía menterminal, la comunicación entre el profesor Higgins y el Comandante Luca se volvía cada vez más airada; la usual paciencia del profesor Higgins brillaba por su ausencia, ahora que la libertad personal de su protegida era lo que estaba en juego.

– ¡Están tratando a Alba como si fuera una especie de peligro público! ¡En realidad, hasta el minuto, ella es lo único que nos separa entre la supervivencia y el desastre total frente a los arzawe!

– ¡Profesor, ella es un maldito peligro público! – gritó el Comandante Luca. – ¡Alba estuvo a punto de descargar todo el poder de fuego de la nave espacial Ganímedes sobre un montón de civiles! ¡Los mismos civiles a quienes tratamos de proteger de los alienígenas que están tratando de aniquilarnos!

– ¡Es inaudito! ¡Alba no le haría daño a una mosca! ¡Yo mismo la crié, cuando fallecieron sus padres, y puedo dar fe de eso!

– ¿Fe? – gritó el Comandante Luca. – ¿La fe de un ingeniero tan inepto que todavía no ha descubierto cómo controlar a Ganímedes? ¿O no es que usted sea inepto, ah…?

– ¿Qué… quiere decir…? – preguntó el profesor Higgins, palideciendo, y tratando de contenerse para no empeorar la situación diciendo lo que no debería decir.

– Profesor Higgins, usted no ha sido capaz de descifrar la manera de controlar a la nave espacial Ganímedes. ¿O acaso no lo hace para que Alba siga siendo importante? Antes de que me responda, quiero que lo piense bien, que vea la situación más allá de sus tubos de ensayo y sus abracadabra científicos. Si llego a tener pruebas de que usted ha mantenido de manera deliberada el control de Ganímedes en manos de Alba, en vez de desarrollar la tecnología para entregarnos esa nave espacial y hacernos cargo, entonces con eso tenemos suficiente para mandarlo a juicio y fusilarlo por alta traición en contra del Gobierno de Esperanza, y ponemos a Richter a cargo de todo. ¿Quiere ayudar a su protegida? Entonces enséñenos como controlar a Ganímedes nosotros, que somos los soldados, hemos sido entrenados para la guerra, y sabemos cómo hacer estas cosas. ¿Estamos claros…?

– Sí. Perfectamente claro – respondió el profesor Higgins, temblando de ira.

El profesor Higgins cortó la comunicación vía menterminal, sin siquiera una despedida de cortesía, una falta de protocolo rara en él. También cosa rara en él, descargó su ira con un par de patadas en la mesa. Odiaba tener que admitirlo, pero se preciaba de ser un científico, y por lo tanto, mirar las cosas de manera objetiva y racional. El Comandante Luca tenía un punto respecto de todo el asunto. Hasta el minuto, toda la seguridad del planeta Esperanza giraba en torno a la nave espacial Ganímedes, y el control de la misma estaba en manos de Alba, y solamente de Alba, debido a la manera en que los bancos de datos de la computadora de Ganímedes habían sido programados. Si algo le pasaba a Ganímedes, a los bancos de datos o a Alba, sería el fin de los colonos humanos en Esperanza: los arzawe los arrasarían sin piedad.

Pero todas sus investigaciones, así como las de Sandrine en la parte robótica de Ganímedes, habían dado resultados negativos. Ganímedes usaba tecnología procedente de los arzawe, y comprender su funcionamiento daba mucho trabajo. Nada hubiera hecho más feliz al profesor Higgins que aprender cómo controlar a Ganímedes, y así quitarle a Alba el peso de la responsabilidad que significaba la seguridad del millón y medio de colonos humanos que aún sobrevivían en el planeta Esperanza.

Por supuesto, estaba Rantel, el arzawe capturado. Pero las comunicaciones con él, eran todavía lentas y laboriosas. No entendían su idioma, ni él parecía entender el idioma humano, aunque ya estaban en condiciones de intercambiar conocimientos matemáticos básicos, gracias a los esfuerzos de Sandrine. A lo mejor, si le daban más tiempo a Sandrine y Rantel… tiempo que quizás no tuvieran, porque aunque la base de la Luna Mayor había sido destruida, nadie sabía si la amenaza arzawe había sido conjurada de verdad para siempre o no…

OxxxOxOOOxOxxxO

En el hospital, Lincopán se estaba recuperando de manera lenta, pero satisfactoria. Ella había sido sometida a una serie de intervenciones quirúrgicas posteriores a la primera de emergencia, porque un tajo en el vientre que estuvo a punto de dividirla literalmente en dos, no era algo para tomárselo a la ligera, en términos médicos por lo menos.

Lincopán conversaba vía menterminal con Millaray, su hermana menor, cuando de pronto apareció Brown en la puerta.

– ¿Qué pasa? – preguntó Millaray.

– Nada, nada, tengo visitas aquí – dijo Lincopán, de manera afectuosa. – Te llamo en un rato más.

Lincopán cortó la comunicación vía menterminal.

– Pasa, Brown, pasa.

– Gracias – dijo Brown, y accedió a la invitación con su gigante humanidad. Traía un ramo de flores, que se lo entregó a la paciente. – Ayelén…

– Podías haberme hablado vía menterminal – dijo Lincopán, extrañándose de que Brown usara su nombre de pila en vez de su apellido, en particular porque podía ser visto como una falta de respeto por parte de Brown hacia su superior jerárquica en la cadena de mando. – ¿Qué pasa? Te veo preocupado.

– Quería… pedirte disculpas.

– No hay nada que disculpar, Brown, no te preoc…

– Estaba muy enojado contigo, Ayelén. Mucho – dijo Brown. – Tú sobreviviste, y Hilmarsson no.

– Es la guerra. Pudo ser al revés – dijo Lincopán, tratando de calmarse, porque la mención de lo sucedido en la batalla, la alteraba, en lo que el psicólogo visitándola llamaba “estrés postraumático”.

– No es tu culpa, Ayelén. Yo… bueno… no hubiera querido que te pasara nada. Pero tampoco a Hilmarsson, y… enterramos lo que quedó de él, después de la batalla – dijo Brown, mientras sus ojos gentiles se humedecían.

Lincopán se quedó en silencio, no demasiado segura de lo que debía decir.

– Ya sabes el lío que se armó en Nuevolab. Tuvimos que ir a hacer de policía contra una turba. Y… no sé cómo decirlo… Es como haber vuelto a ser yo. Quiero decir… yo no me hice soldado por odio. Ni siquiera a mi enemigo. Mi familia entera murió durante la Rebelión Mendeliana. No quería que eso le pasara a ninguna otra familia. Lo de… Hilmarsson… me sentía mal. Culpable. Estaba enojado. Y… me enojé contigo. Porque tenía que enojarme con alguien, y… Bueno, el caso es que estaba ahí, yo, en mi golem, la gente ésa alrededor del laboratorio, y el estúpido de Jenkins empezó a usar fuerza letal contra ellos, y… me sentí mal. Me avergoncé de mi mismo, porque… Yo no soy así.

Lincopán asintió en silencio.

– Señora Lincopán, usted es mi superior jerárquica al mando. Le falté el respeto, y además, le dije que me hubiera gustado verla muerta. Son faltas en el código, así es que… castígueme. Como corresponde.

Lincopán movió la cabeza negativamente, mientras sonreía.

– Dos padrenuestros y un avemaría – dijo, con un tono levemente irónico.

– ¿Cómo? – preguntó Brown, sonriendo levemente, sin saber bien cómo tomarse eso.

– Déjese de estupideces, Brown. ¿Usted cree que no me la he pasado acá en el hospital preguntándome lo mismo? Me entrenaron para pelear, para combatir, para ser la mejor, y me mandan al hospital casi… en dos. Si no es por mi golem, me dicen, me hubiera desangrado ahí mismo. ¿Por qué? Es la guerra.

Brown asintió.

– Creo que nunca le he hablado de mis antepasados, Brown. Ellos pertenecían a una tribu de la Tierra que se llamaban los mapuches. Un día cualquiera, aparecieron unos invasores, los españoles. Los mapuches, mi gente, les dieron guerra durante trescientos años. Trescientos. Primero a los españoles, luego a los chilenos que vinieron después. Incluso cuando fuimos conquistados por los chilenos, nos las arreglaron para conservar nuestra cultura y tradiciones. Cuando los españoles llegaron a invadirnos, eran como gente salida de otro mundo. Traían espadas, y caballos, y trabucos, y armaduras, y venían en oleadas interminables. Y además traían enfermedades, que nos mataron a casi todos. Y sobrevivimos. ¿Sabe por qué, Brown?

Brown movió negativamente la cabeza.

– Somos un pueblo. Una cultura. Una tradición. Luchamos por lo que creíamos. No nos rendimos ante un enemigo superior. No nos rendimos nunca. Nos conquistaron, pero no nos rendimos. Y aquí estoy yo, casi mil años después. En el pasado hubo guerreros como Lautaro, Caupolicán, Galvarino, Colo Colo, Pelantaro, quienes lucharon contra un enemigo vastamente superior porque los valientes no se rinden, y siempre luchan por la supervivencia, sin importar qué. Ahora, nosotros somos esos modernos guerreros. Ahora el enemigo no son otros humanos, sino los alienígenas ésos. Y no nos van a conquistar ni nos vamos a rendir. Hilmarsson no era mapuche, pero creía en eso, por eso luchó, y por eso murió. Yo creo en eso, voy a luchar por eso, y si tengo que morir por eso, que así sea. Y creo que usted, Brown, piensa exactamente lo mismo que yo. Su familia murió en la Rebelión Mendeliana. Mis ancestros murieron en la Conquista de Chile, en la Guerra a Muerte, en la Pacificación de la Araucanía. Pero nosotros seguimos aquí, y eso es todo lo que cuenta. Somos un mismo equipo, estamos del mismo lado, y llevamos con nosotros la tradición de los seres humanos a través del cosmos. Y vamos a sobrevivir, no importa qué. Vamos a proteger a nuestra gente, no importa qué. Y… no puedo prometerle que vamos a triunfar. Pero si vamos a morir, va a ser un honor hacerlo luchando codo a codo con ustedes, mis camaradas de armas. Creo que Hilmarsson hubiera pensado lo mismo que yo.

Brown se quedó quieto un instante, asimilando todo lo dicho por Lincopán, y luego asintió. A continuación se paró con lentitud, y se cuadró militarmente.

– Espero que se recupere para estar nuevamente a sus órdenes, señora – dijo Brown.

– Descanse, soldado – respondió Lincopán, sonriendo con suavidad.

OxxxOxOOOxOxxxO

Para ambos, ya era una costumbre conversar siquiera un ratito vía menterminal, todos los días. De las cosas que conversan los chicos, cuando rondan los nueve años de vida.

– ¿No sería lindo que nos juntáramos para jugar? – preguntó Millaray.

– Sí… – dijo Numerio, suspirando. – Pero está la cuarentena, y…

– Sí – respondió Millaray, también suspirando de resignación. Mientras la cuarentena estuviera vigente sobre Ciudad del Progreso, Lincopán jamás permitiría que su hermana menor viajara a dicho lugar. Y aunque lo hiciera, Millaray tendría que usar un traje NRBQ.

– Además no quiero verte. Eres una estúpida, una imbécil, y me das asco – dijo Numerio, repentinamente, de la nada.

– ¿Qué? – preguntó Millaray, herida en lo más vivo. – ¡Numerio, qué te pasa!

– ¡No lo sé, yo…! – respondió Numerio, desconcertado, pero luego, su tono volvió a cambiar: – ¡Tonta, eres una tonta, no te quiero y nadie te quiere! ¡Y si te pillo alguna vez…!

Millaray no alcanzó a escuchar el resto porque cortó la comunicación vía menterminal. Y se quedó en su cama, llorando. ¿Qué demonios le había pasado a Numerio, por qué de pronto reaccionaba de ese modo? ¿Qué le había hecho ella a él, para que él la tratara así…?

Mientras tanto, lejos del planeta Esperanza, en el interior de la base arzawe dentro de la Luna Menor, Warma soltaba una risilla.

– Concluyo: ¡Es tan fácil! – dice Warma, para sí misma. En efecto, ha conseguido usar el agente patógeno arzawe incrustado en el sistema neurológico de Numerio, para tomar control de él, y provocar una pelea con Millaray. Luego de lo cual, Warma sonríe ante las posibilidades. Destrozar el corazón de esa niñita, Millaray, es una cosita poca. Lo realmente interesante, es la posibilidad de usar a Numerio como caballo de Troya para penetrar en las instalaciones militares del planeta Esperanza, sembrar el caos, y así pavimentar el camino hacia una gloriosa victoria arzawe, lo que llevaría al exterminio completo de los humanos sobre la superficie del planeta Esperanza…

つづく

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