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domingo, 27 de noviembre de 2016

Cómo se navegaba en la edad heroica de Internet en doce viñetas.


¿Es verdad que todo tiempo pasado fue mejor? Por un lado, hay cosas que sí eran mejores antaño. Se diga lo que se diga, en la sociedad de la segunda mitad del siglo XX había mucho menos lugar para el individualismo y el narcisismo, factores ambos que con la moderna sociedad de la información vía Internet, con su maldita cultura de las selfies, no han hecho sino exacerbarse. Pero por otra parte, aunque hoy en día, ir al dentista sea un suplicio, al menos posibilita que usted mantenga su dentadura más o menos completa al medio siglo de vida, mientras que en la era preindustrial, la pérdida de piezas dentales lo habría condenado a alimentarse de sopas y papillas, supuesto de que hubiera llegado a tan provecta edad. Y por supuesto... está Internet. El de ahora, que es excelente, versus el de antes, que apestaba.

En esta era en donde usted se puede conectar a Internet vía su smartphone de manera rápida y sencilla, los jóvenes adolescentes cubiertos de manera genérica bajo la etiqueta de millennials, lo que antes vino a llamarse la Generación Y, para ellos resulta causa de asombro el constatar como esa conectividad que dan por sentado, hace apenas veinte años atrás ni siquiera existía. O mejor dicho, de existir existía, pero de manera paralítica: usted podía conectarse a Internet, por supuesto, e incluso podía conectarse desde su propio domicilio, pero dicha conexión era cualquier cosa, menos cómoda. Es por eso que, acá en la Guillermocracia, siguiendo el espíritu de clásicos como Doce cosas grandiosas de los noventas que hoy ya no tienen gracia, echaremos un vistazo a lo que era navegar en Internet por esos prosaicos tiempos. Lo que es más o menos comparar la navegación moderna en cruceros de lujo, versus cruzar el Océano Pacífico en una frágil canoa polinésica. Si ustedes tienen la edad para recordar, aprovechen para volver a visitar con nostalgia esos tiempos heroicos de Internet; si no tienen edad suficiente, vengan entonces a asombrarse y horrorizarse con las oprobiosas pruebas y fazañas que debíamos afrontar los navegantes de aquellos años cosmogénicos para abrirnos paso en esos tiempos primigenios de Internet.

1.- No siempre existía un equipo para la conexión.

Primero que nada, no solamente la telefonía celular no servía para navegar en línea, sino que además los celulares eran en primer lugar artefactos de lujo que usted debía pagar a precio de abrigo de piel de tigre de Bengala legítimo, y en segundo término, eran unas cajas de zapatos aptas para ser enviado a la cárcel por intento de homicidio en grado de tentativa si usted lo usaba para darle en la cabezota a alguien. La única manera de conectarse entonces a Internet era a través de un PC. Y con eso queremos decir, a través de lo que era un PC en esos años. Que no eran notebooks de doblar la pantalla y meter en un maletín, sino esos mastodónticos equipos compuestos por la enorme caja que era la tower en donde estaban los procesadores, y que en su mayor parte eran espacio vacío para que circulara el aire, y el monitor, que no era una pantalla ultraplana como en la actualidad sino un cacharro de cargarlo con ambos brazos, y con una malsana tendencia a caerse y romperse en caso de mudanza. Eran equipos lo suficientemente aparatosos y caros como para tener apenas uno por hogar, ubicado en una zona céntrica del mismo, y ese sitio como único foco de Internet. Por supuesto, la frase clásica "el Internet es para buscar porno" tenía connotaciones muy distintas entonces que ahora. En esa época era más bien: "el Internet es para buscar porno, cuando todos los otros miembros de la familia hayan desocupado el computador y ojalá estén fuera de casa, o bien sea la una de la mañana para que todos estén durmiendo menos yo". Pero fue la época en la cual actrices pinturitas como Pamela Anderson o Carmen Electra pusieron de moda los implantes mamarios exhuberantes, así es que la espera valía la pena. O eso me han dicho, por lo menos. Porque yo usaba Internet para buscar letras de canciones en inglés. Por supuesto que sí.

2.- Las conexiones no eran inalámbricas.

Hoy en día no existe ningún bar o restaurante decente, que no tenga su propia conexión inalámbrica a Internet, para que todos los contertulios se dediquen a guasapear en vez de, digamos, entablar alguna amena conversación con el personaje o la personaja con el cual o la cual hayan decidido salir de copas o de almuerzo. Pero hace veinte años atrás, las cosas eran muy diferentes. En esa época, la tecnología inalámbrica pertenecía al futuro, a nivel masivo por lo menos, y una conexión a Internet significaba una conexión a Internet vía cable. Lo que por supuesto originaba su propia nube de problemas. Por supuesto, aparte de que eran mastodónticos, no había posibilidad alguna de mover el computador por la casa y seguir disponiendo de conexión, por lo que algo tan básico como mudar el computador de habitación, significaba llamar al técnico de la compañía proveedora de Internet para que sacara el bendito cable y la bendita caja, y la reinstalara allí en donde tuviera que ir. Y por supuesto, era un clásico que el lugar del suelo por donde pasaba el cable, tendía a acumular más polvo doméstico que cualquier otro rincón de la casa que no fuera el cuarto de los trastes. Porque nadie quería pasar a llevar el cable de marras, y arriesgarse a quedar sin una conexión por la cual, en la época, se cobraba un ojo de la cara y porciones selectas de cuero capilar como adicional.

3.- La conexión a Internet era por el teléfono.

Por supuesto, en una época en donde tener un computador era además tener una maraña de cables entre la torre, el monitor, los parlantes, la impresora, el ratón y otros potenciales periféricos, no era cosa de ir metiendo nuevos cables a mansalva. Además, considerando que las señales electrónicas son muy similares, podía aprovecharse un cableado que por lo general ya existía en la casa: el teléfono. Lo repito: en la época no es que no existieran smartphones, es que ni siquiera había telefonía celular masiva, por lo que el teléfono era un artefacto de línea fija, instalado por lo general, o en un lugar céntrico de la casa para que todos se enteraran de lo que usted conversaba, o en la pieza de los padres para fastidiar a los hijos que quisieran un uso algo más democrático del aparato. Y eso significaba, por supuesto, decirle adios a la posibilidad de hablar por teléfono y navegar por Internet al mismo tiempo. Solía ocurrir entonces que un desprevenido levantara la bocina del teléfono, y fuera saludado con una salva de chillidos de rata electrónicamente sintetizados, que eran el ruido producido por las señales de Internet, porque cuando diseñaron la tecnología, seguramente sus ingenieros estaban pensando más en musique concrète que en los venerables Bach o Mozart. Lástima de Edgard Varèse murió en 1.965, y por lo tanto no alcanzó a componer una Sinfonía Internet o algo así. También podía ocurrir a la inversa: cuántas conversaciones de chat se vieron bruscamente cortadas sólo porque algún desgraciado se le ocurría socializar por teléfono justo en ese minuto, levantaba la bocina, y la conexión se interrumpía.

4.- Hablar de velocidad para la conexión era hacer humor negro.

Hoy en día, cualquier plan por menos de 40 megabaudios de conexión puede ser considerado como una basura, en particular si se considera el tema de los videos en high definition. Pero, ¿hace veinte años atrás? Usted se podía dar con una piedra en el pecho si tenía una conexión de 56 kilobaudios por segundo. Porque la norma era incluso menos, de unos ridículos 28 kbps. ¿Recuerdan el episodio de Los Simpsons en donde Homero monta su propio negocio de Internet, y aparece el Pesado de la Tienda de Cómics preguntando si la compañía de Homero puede hacerle un upgrade de una conexión de 28 kbps a una de 1,5 megabits? Ese episodio fue El autobús de la muerte, y es de 1.998. Un clásico de la época era encontrar una foto, abrirla, y que la misma empezara... a... desplegarse... muy... pero... muy... lenta... mente... en... pantalla... a... velo... cidad... de... impre... sora... mientras... usted... tomaba... un... sorbo... de... lo... que... fuera... usted... estu... viera... bebiendo. ¿Cargar una foto de manera instantánea? Eso pertenecía al mundo de los genios de las lámparas de Las mil y una noches. Y hablamos de fotos de una resolución tan roñosa, que cualquier cosa superior a 480x360 pixeles podía producir un cuelgue del navegador.

5.- Instalar el navegador significaba usar un CD-Rom.

Instalar el navegador era otro cuento chino. Hoy en día, el navegador se instala descargándolo desde Internet, lo que le ha dado a Internet Explorer y su sucesor Edge, los navegadores que suelen venir instalados por defecto, la triste reputación de ser "el navegador que se usa para descargar Firefox o Chrome". Pero antes de Windows 98, el navegador ni siquiera venía incorporado en el sistema operativo. Y por supuesto, la opción de descargarlo desde Internet usando otro equipo y luego llevarlo usando un dispositivo portátil como un pendrive, en la época ni siquiera existía, como no hablemos de los míticos disquetes de 1,44 megabytes de capacidad. Por lo tanto, lo que debía hacerse era ir a la tienda más cercana, y adquirir el CD-Rom respectivo. Que venía con un librito de instalación, que a su vez parecía escrito para gentes que no necesitaran leer el famoso librito en primer lugar para hacer correr el programa de instalación. Y luego venía la instalación en sí, que solía constar de diez o doce pasos, cada uno de los cuales era una mina dentro de un campo minado, porque fallar en cualquiera de esos pasos, hacía que el navegador quedara mal configurado y se expusiera a una cantidad significativa de cuelgues, incluso más que en condiciones normales. Por supuesto, en la época ni siquiera existían los quemadores de CD, de manera que el CD-Rom por regla general debía ser original. La parte positiva del asunto es que no se habían inventado los sistemas de seguridad, por lo que un mismo CD-Rom podía ser usado para instalar el navegador en varios computadores. Por supuesto, Microsoft no tardó demasiado en corregir ese pequeño problemilla en su modelo de negocios. Y por supuesto, los usuarios tampoco tardaron demasiado en volverse a los quemadores de CD, en otro paso dentro de la cansina carrera armamentística entre usuarios que lo quieren todo gratis, y proveedores que lo quieren todo con sangría de sanguijuelas.

6.- Era la edad de oro de los cuelgues de Internet Explorer.

Es posible que los más pequeños entre ustedes no lo recuerden, pero antes de Mozilla Firefox y Google Chrome, el navegador Internet Explorer proporcionado por Microsoft, imperaba supremo. Incluso antes que eso surgió un navegador alternativo, el mítico Netscape, que era muy bueno, según me han dicho, porque al final nunca lo probé; Netscape era para hipsters, eso sí, y cuando Microsoft recurrió a la práctica monopólica, después sancionada como tal por los tribunales de la Unión Europea, de vender Internet Explorer y Microsoft Windows como un único paquete, eso significó el certificado de defunción para Netscape. De manera que las alternativas eran Internet Explorer, o... Internet Explorer. En esa época no existía la navegación por pestañas, de manera que cada nueva ventana se abría justamente así, como una nueva ventana. Uno podría pensar que, entonces, de caerse una ventana, el resto seguiría ahí... y no era así. Porque de alguna manera, la caída de una ventana significaba el cuelgue de todo Internet Explorer, con la consiguiente pérdida de información. Que no era mucha, por la baja velocidad de navegación, pero estaba ahí. Y la caída no venía luego de abrir la ventana quince o veinte, como con las pestañas en la actualidad, sino con apenas cuatro o cinco ventanas. Hoy en día, cuando el usuario promedio tiene abierta por base diaria una pestaña para Facebook, otra para Twitter, otra para lo que esté haciendo en el trabajo, otra para YouTube, y otra para la Guillermocracia o eso esperamos, dicha posibilidad sería simplemente aterradora.

7.- No existían ni música ni videos.

Por supuesto que siempre es grato trabajar con sonidos que inciten a la paz y a la armonía, como los de una buena banda de Blackened Industrial Death Metal estilo MartYrium. Pero hace veinte años atrás, era imposible usar Internet para eso. Porque en la época recién veníamos saliendo de la era de los míticos 8-bits, hasta el punto que los nuevos computadores se promocionaban a bombo y platillo como multimedia. Efectivamente, cobraban un adicional por los computadores si traían... parlantes. Así como suena, pequeñuelos que no vivieron esos días heroicos. En ese estado de atraso tecnológico, y sin protocolos estandarizados para la reproducción de música, reproducirla vía Internet era no diremos un imposible, pero sí un lujo supremo. Los archivos de audio, de hecho, se limitaban a unos pocos segundos, y mejor aprovecharlos bien. Y de videos, eso ni hablar. YouTube no existía, y por una buena razón: porque descargar un video completo, aunque fuera un videoclip de Nirvana de tres minutos y algo, incluso en miserables 240p de calidad, hubiera reventado la conexión. Pero eso tenía su parte positiva. En la época no existía la peste de las postcads, ni la plaga de los youtubers, y por lo tanto, debíamos recurrir a actividades más constructivas y edificantes como ver crecer la hierba, por ejemplo. ¿O ustedes creen que la hierba de mi jardín se va a ver a sí misma crecer por sí sola? No, ¿verdad?

8.- Era un mundo de fotos y animaciones GIF.

En comparación a la actualidad, las páginas de Internet eran increíbles desiertos de aridez. Muchas de ellas eran puro texto plano en letras Times New Roman, o Comic Sans en los casos más depravados, negras tamaño 12 sobre un fondo de blanco inmaculado, más la solitaria foto de 240x360 pixeles que por supuesto, no se podía ampliar porque la tecnología de zoom pertenecía todavía al futuro. Algunos creativos ampliaban esas fotos hasta dimensiones ciclópeas como por ejemplo 480x640, usando el mítico Photoshop, y el resultado era una foto más grande, sí, pero tan pixelada que podría ser el sueño húmedo de Seurat o algún otro maestro del Puntillismo. Y entonces, los más audaces recurrían a las animaciones GIF. Por lo general, dibujadas con Paint, y por lo tanto, en un estilo que podía recordar a un híbrido entre un Joan Miró lobotomizado y un Dadá pasado por la juguera. Y que no aportaban absolutamente nada a la página, salvo hacerla más pesada y lenta de cargar. Lo que era un pecado capital, por supuesto, si recordamos lo que hemos repetido cincuenta millones de veces: la lentitud gasterópoda de las conexiones. Los creadores de contenido las introducían para hacer más graciosas las páginas, pero solían ser una gracia que no tenían ninguna gracia.

9.- Armarse un sitio significaba ir a GeoCities.

Hoy en día, existe una multiplicidad de opciones para armarse un sitio. Existen los proveedores de páginas web puras y duras. Existen los blogs. Existen los híbridos como WordPress, a medias blog y a medias sitio web. Existe Twitter, si lo único que se desea es piar al aire como un canario. Y existe Facebook, que combina lo mejor de ambos mundos porque tiene la mayor penetración en conjunto por un lado, y un diseño efectuado por patanes que, resulta claro, jamás estudiaron composición pictórica con las obras de Leonardo da Vinci al frente. Pero hace veinte años atrás, los servidores eran carísimos, los tenían sólo el gobierno, las grandes empresas o los establecimientos educaciones, y lo más cercano al concepto de página personal, era el enchufado en alguna universidad que usaba los correspondientes servidores para postear cosas sobre series de culto o juegos de rol, que se agradecían porque en ese tiempo no existía Wikipedia para consultar acerca de esas cosas. GeoCities fue el primer intento por ofrecer un servicio gratuito y masivo de servidores para la gente, previa creación de una cuenta, por supuesto. Andando el tiempo, GeoCities fue adquirido por Yahoo!, lo que resultó en su condena segura a muerte, por supuesto, lo que no augura nada bueno para el futuro de Tumblr, que veinte años después está repitiendo la historia. Como sea, el caso es que GeoCities tenía una política realmente obtusa de barrios, en donde usted debía elegir un barrio según sus intereses, luego una dirección, y por supuesto, como pasa con los barrios en la vida real, todos los sitios buenos ya estaban ocupados. Y comenzó a pasar con GeoCities lo mismo que años después con la explosión de la blogósfera: muchos se montaron su sitio, escribieron un par de páginas, cargaron un par de fotos... y adios. En GeoCities quedaron cientos y miles de sitios huérfanos, prometiendo novedades en un futuro... desde 1.998 y contando. Eutanasiar a GeoCities ha sido así uno de los actos más misericordiosos en la trayectoria de Yahoo! como empresa.

10.- Hacer vida en línea significaba soportar los obtusos chats.

Hoy en día, todo el mundo guasapea. Si no tienes WhatsApp, puedes considerarte como fuera del mundo. Es tan fácil como crearte tu cuenta, y enviciarte hablando estupideces con tus amigos mientras envías caritas felices y tecleas LOL. Toda una revolución desde los antiguos chats, que eran un fastidio. Primero había que ingresar y colocarse un nick, la abreviatura de nickname por supuesto que hoy en día nadie parece usar porque el nickname cayó en desuso versus el perfil, que es mucho más personalizable para usted, y más fácil de hacerle seguimiento y minería de datos por parte del proveedor. Luego, ingresar. A encontrar gente que estuviera despierta a la misma hora que usted, porque nadie se ponía a chatear a las cuatro de la tarde. Por supuesto, un chat relativamente bueno era estable, pero uno apuntalado con cuatro servidores malamente ubicados en a saber qué escondrijo de la Amazonia brasileña, era uno que se caía cada dos por tres. Pero la gente quería comunicarse, y eso llevó a que incluso los míticos portales y proveedores de conexión, crearan sus propios chats corporativos. Pero no hay nada menos cool que una gran corporación tratando de hacerse la cool, de manera que en esos chats no se metía nadie, y terminaron muriendo de muerte natural. Luego, ICQ le asestó el primer golpe a los chats, y luego, Internet Messenger se comió tanto a ICQ como a los chats. Luego, el chat de Facebook le asestó el primer golpe a Internet Messenger, y WhatsApp que también es propiedad de Facebook, se comió a Internet Messenger. Lo que suscita la pregunta de qué va a comerse a WhatsApp cuando le llegue su día. Porque en Internet, a todo el mundo le llega su día.

11.- El inmisericorde viaje por la jungla que era buscar en la era anterior a Google.

Por supuesto, el crecimiento explosivo de lo que el actualmente medio olvidado Al Gore llamó en su día la autopista de la información, hizo necesario buscar medios rápidos de indexar esa información. Las revistas de electrónica de la época se llenaron de secciones dedicadas a listar webpages y más webpages de los más diversos tópicos, porque en esa época daba tono hablar de webpage en vez del más prosaico y castizo página. Muchos de esos sitios carecían de la más mínima profesionalidad, y eran, ya lo dijimos, puro texto plano en letras Times New Roman, o Comic Sans en los casos más depravados, negras tamaño 12 sobre un fondo de blanco inmaculado, más la solitaria foto de 240x360 pixeles que por supuesto, no se podía ampliar porque la tecnología de zoom pertenecía todavía al futuro. Con algún GIF gracioso que en realidad no era gracioso, no dejemos en el olvido a los GIF graciosos que en realidad no eran graciosos. Pero era lo que había cuando el tema era lo suficientemente oscuro o nerd, y por lo tanto, material para las revistas. Los más valientes entre los diseñadores incluso metían en sus páginas algunos breves listados de "recursos", enlaces a otras páginas sobre temas similares, o incluso apenas de gusto del webmaster. Pronto, la filosofía del listado hizo que los portales lo hicieran de manera profesional. En la época, créanlo o no, Yahoo! era lo máximo, porque indexaba miles de páginas, con el conocido sistema de las carpetas, o sea, ir clasificando los sitios en larguísimas listas envueltas en carpetas dentro de carpetas dentro de carpetas. Y el sistema, créase o no, funcionaba, aunque fuera porque era lo mejor que existía. Incluso, si uno se sentía de humor, podía probar a usar un buscador alternativo como Altavista o Lycos. Fue la era dorada de los portales en cuya página de inicio se incluían un montón de cosas que, se supone, eran de interés de la comunidad de Internet. Aunque para el nerd promedio, los avatares sentimentales de la realeza hispánica o la británica, incluyendo a la princesa Diana que todavía estaba viva, o los tips de cocina o jardinería, lo dejaran más bien frío. Por supuesto, después de que un par de sabidillos tuvo la idea de automatizar todo el proceso de indexado, e inventó el célebre algoritmo de búsqueda, nació Google, y el resto es historia. Literalmente: fue saltar desde la Prehistoria iletrada y analfabeta, hasta la época de los registros escritos. Todo lo anterior... es leyenda.

12.- El primitivo correo electrónico.

Hace veinte años atrás, todavía había depravados que usaban lápiz y papel, o máquinas de escribir, y las usaban para practicar el arte arcano de escribir correspondencia. Era una época en la cual los carteros caminaban sobre la faz de la Tierra, y eran una amenaza real para la fidelidad matrimonial, después de que los lecheros fueran reemplazados por el supermercado. Comunicaciones a larga distancia eran sinónimos de teléfono y chat, y tratándose de la palabra escrita, de un artefacto que funcionaba con polvo mágico de hadas y que los más jóvenes entre ustedes a lo mejor han oído mentar a sus padres, y se llamaba fax. En medio de todo eso, alguien tuvo una idea genial: "Si podemos chatear en línea, ¿por qué no almacenar las palabras enviadas?". Es decir, correo electrónico, mejor conocido por la sigla que se puso de moda: e-mail. Porque en esa época, todo era e-algo: e-mail, e-commerce, e-business, etcétera. A diferencia de hoy en día, en que todo es i-algo: iPad, iPod, iMac, etcétera. Por supuesto, habían millones de proveedores de correos electrónicos gratuitos, incluyendo los dichosos portales e incluso los proveedores de Internet, uno de los cuales ofrecía hasta cinco casillas gratuitas si uno se afiliaba con ellos. Me pregunto si esas casillas seguirán existiendo hoy en día. Por supuesto, el naufragio generalizado de los portales en el cambio del milenio significó la aniquilación de todas esas casillas de correo electrónico, con la consiguiente pérdida de toda esa información. Hoy en día, sabemos que eso no podría pasar. Aunque Gmail, Yahoo! y Hotmail se acaben, sabemos bien que las empresas se las van arreglar para guardar esa información bien guardadita. Porque el Gran Hermano te vigila. Ahora. Siempre. Y puede que en cien años más, académicos y eruditos estén publicando "Guillermo Ríos: Su correspondencia completa", así como se publica la correspondencia completa de Maquiavelo o la de la Reina Victoria, a partir de los archivos rescatados desde Google.

Y después de este breve recuerdo nostálgico acerca de la edad heroica de la navegación por Internet, podemos especular... ¿qué dirá la siguiente generación, respecto de lo que era navegar por Internet en 2.016? ¿Se sorprenderán de que usemos WhatsApp en vez de interfaces neuronales directas? ¿Que la batería del smartphone dure menos de 24 horas, después de habérsela pasado reproduciendo videos de gatitos? ¿Que consumir porno sea ver fotos o videos de chicas de Victoria's Secret o Playboy en pantalla, en vez de una experiencia en realidad virtual 3D? Sólo podemos especular...

La industria del porno, a la cabeza del progreso de la civilización.

6 comentarios:

Martín dijo...

Me reí harto recordando esas desventuras, pero creo que faltó algo: los horarios de conexión. Porque no es que se usara internet cuando estabas en casa, no señor. Los precios eran tan prohibitivos, que las compañías telefónicas crearon planes de conexión con horarios pre-establecidos, como el infame "plan vampiro", que era de las 20:00 a las 9:00 de la mañana siguiente, más los fines de semana. Y eso por un precio por el que acualmente pagas por cable, internet y telefonía móvil juntos. Y lo hallábamos baratísimo...

Sayabros dijo...

¡Dios mio! ¡Qué recuerdos! yo llegué a pagar el equivalente de 67 dólares por mes, ¡la bronca que se armó en mi casa!

Cidroq dijo...


Aquí se reporta otro sobreviviente a esa época, yo tuve un ligero contacto con internet allá por 1997, luego no lo volví a "tocar", sino hasta cuando entré a la universidad en 1998, en casa no tuvimos internet sino hasta el nuevo milenio, en el 2000 a poderosos 56kb, y empezó todo el circo que comentas.

La cantidad de llamadas también era algo a tener en cuenta, dado que por lo general necesitabas 2 o 3 al menos para lograr una conexión exitosa, siempre en el recibo llegaban mucha más de las 100 que tenía derecho en el paquete.

Yo utilicé el altavista como buscador, y usaba el netscape, no por hipster, sino como estudié temas de computación en la universidad, sabía como iba el asunto y a lo que podía usaba la opción B. Incluso aún uso el segundo correo que creé, en hotmail, recién comprado por microsoft entonces.

Recuerdo el napster, para poder descargar tus canciones, 4 mb en 2 horas de descarga, todo un logro jeje.

Un tema muy "nostálgico" , saludos.

Gaby Fonseca dijo...

La ultima imagen jajaja D=

La verdad no me toco vivir nada de eso, solo tengo vagos recuerdos de la computadora de mi hermano haciendo esos sonidos raros cuando se iba a conectar a internet que segun yo eran sonidos de telefono. Tambien recuerdo que venian amigos de el a jugar un juego que se llamaba Alone in the Dark (eso lo descubri despues) y se supone que es precursor de los Survival Horror

De geocities tambien me acuerdo, una de las primeras paginas de las que me hice seguidora fue metal slug mexico pero recuerdo que un dia la cerraron de la nada y luego volvio a aparecer y si recuerdo que el administrador decia que se cambio de servidores y no se que mas.

Creo que internet ha cambiado demasiado, lo que yo pienso que pasara despues sera que cada persona estara conectada internamente con sus dispositivos D=

Saluditos!

Guillermo Ríos dijo...

@Martin, no incluí el tema de los precios porque, sinceramente, no lo recordaba. Debe tener algo que ver, el hecho que en esa época yo no pagaba Internet en la casa.

@Sayabros, lo ya dicho: no me acordaba del tema de los precios, por eso no lo incluí en el posteo.

@Cidroq, por acá yo tenía Internet en casa un poquito antes. Pero era ESE festival.

Nosotros no teníamos las llamadas contadas, y quizás por eso, había olvidado ESE detalle: que a veces, había que llamar dos y tres veces para que el maldito cacharro se conectara. Y eso por no hablar de un pobre amigo que, en esos días, maldecía si alguien lo llamaba por teléfono porque con eso, automáticamente se rompía la conexión de Internet para dejar paso a la llamada...

Napster y los sitios de descarga como Audiogalaxy, los dejé afuera porque eso ya entra más o menos al filo del cambio de décadas. Además, en retrospectiva, fueron casi los heraldos de los modernos sistemas de intercambio de información.

Saludos igualmente.

@Gaby_Fonseca, vosotros las nuevas generaciones no sabéis el mundo de felicidad que tienen entre las manos, por conectarse con una Internet decente en vez de ESO.

Los famosos cambios de servidores eran el pan nuestro de cada día, en esos años. Lo dicho, en la época no existían los sitios de almacenamiento gratuito como los blogs, así es que...

Yo también creo que al final, derivaremos en sistemas de realidad aumentada gestionados por chips instalados en las personas mismas. No creo que en el corto o mediano plazo porque ésas tecnologías son todavía embrionarias, pero... tiempo al tiempo.

Saluditos igualmente.

murinus2009 dijo...

Saludos desde cd de México

Escuche hablar por primera vez de internet alla por 1994, pero no fue hasta 1997 que me conecte por primera vez, habia que conectarse a Windows 95 desde algo prehistorico llamado MS DOS y a traves de tecleos llamados comandos, me parecio tan decepcionante uqe hice variaas predicciones, segun yo para 2010 año en que volveria a visitarlo, internet seria:
De acceso libre pagado por publicidad, como la Radio y la TV. abierta,
El contenido habria mejorado junto con la velocidad (por cierto yo tenia entendido que Kb eran kilobits y no kilobaudios).
Las computadoras serian mas accesibles, en aquellos tiempos una portatil (yo no queria una de torre y monitor, luego de saber como se arreglaban y las fallas que podian tener) costaba entre $1000 y $2000 dolares o mas.
Ya en 2010 cuando decidi conectarme descubri que:
En lo de internet de acceso libre me equivoque, todavia hay que pagar
El contenido mejoro, habia: videos, blogs, la wikipedia, google, la velocidad paso de 56 kb a poderosos 1.5 Mb que ya permitían ver video.
El costo de las portatiles mas o menos bajo, la primera que consegui costo el equivalente a unos 250 dolares.

Ya en 2016 todo parece retroceder, la velocidad no ha mejorado, aunque ya se ofrecen como base 3 Mb, muchos de las paginas con buen contenido desaparecieron o estan inactivas, o quiza aumento la basura a causa de las redes sociales.
Tras la "muerte" de aquella portatil consegui otra, segun yo equivalente: 2GB en Ram procesador a 2 GHertz, 320 GB en disco duro contra 160, Windows 8 en vez de 7 y... decepción, funcionaba peor que la anterior, la antigua soportaba 50 pestañas antes de caerse, la nueva 5 y era notablemente mas lenta, hubo que subir el ram a 4GB y el disco a un TB para que funcionara casi como la anterior.

Si recuerdo el buscador Altavista y tambien cree una cuenta en algo llamado Latin Mail que ya es difunto.
Antes de los CD me toco cargar programas en aquellos "potentes" floppys de 2 MB (1.44 MB despues de formatearse) creo que se necesitaban 10 ( y como una hora si habia exito) para cargar un programa a los mucho mas "poderosos" discos duros de 2 GB de las PCs de entonces, algunas todavía con procesadores 486 a 64 Mhz, (llegue a usar 386 aunque no lo crean) en ese tiempo empezaba la leyenda de los "Pentium" con... ¡agarrense! 100 Mhz de velocidad y había rumores de que si uno era multimillonario, podía conseguir alguno hasta con 400 Mhz, daba vértigo solo de imaginar esas velocidades, el RAM llegaba a apabullantes 128 MB.

Respecto a que nos depara el futuro en los siguientes 20 años creo que sera casi lo mismo, por la Barrera Térmica: a mas velocidad de procesador, mas calor, que requiere mas refrigeración, que gasta energia, consume espacio, aumenta peso.
La llamada Realidad Aumentada creo que ya la habia visto desde los 80s en un juego de feria llamado el Astro Liner un simulador de viajes a otros planetas con video y movimiento.
Lo de implantes electronicos al cerebro o a la retina, creo que seria un fastidio, cuando el cacharro falle, habría que hacer una cita con un médico o técnico medianamente calificado ( a menos que alguien quiera hacer en su casa una intervención al Cerebro o la Retina) para arreglarlo, que creo yo es mas engorroso que ir y remplazar el smartphone, tablet o portatil.

Esa ultima imagen de Playboy creo que no es tan de broma, leí en algún lugar que todo el desarrollo de las tecnologias de transmision de video se ha visto impulsado por las empresas productoras de Pornografia que son las primeras en utilizarlas para ofrecer sus productos, la mas reciente es el HD 4K.

Saludos a Cidroq y Gaby Fonseca de la delegacion mexicana.

Gracias Guillermo por esta muy divertida y también muy informativa Entrada.

Hasta pronto.






























¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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