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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Aaron Spelling: El Emperador de la televisión (2 de 2).


En la primera parte de este posteo, echamos un vistazo a las producciones más tempranas de Aaron Spelling. Las que tuvieron más éxito, por supuesto, porque Spelling no fue inmune a los fracasos. Y no podíamos incluirlo todo porque Spelling parece haber sido un maniático del trabajo que producía varias series al mismo tiempo, y el historial de todo lo que produjo, daría para un libro entero y quizás más. O una serie de televisión completa. O varias. Porque existen películas que cuentan la historia no autorizada de varias producciones televisivas suyas, como por ejemplo Behind the Camera: The Unauthorized Story of 'Charlie's Angels' de 2.004, a las que siguieron otras de similar vena después. En varias de las cuales, Spelling fue interpretado por... Dan Castellaneta. Sí, el mismo tipo que le da voz a Homer Simpson en la versión original en inglés de Los Simpsons. Y con parecido inquietante, si es que me lo preguntan. Me pregunto qué habrá dicho Aaron Spelling viendo a Castellaneta interpretarlo en la pantalla chica:


Una figura de la producción televisiva que, con el tiempo, se transformó él mismo en personaje de televisión. Quizás no hay homenaje más grande. Pero no vayamos tan adelante en el tiempo, y sigamos aquí en la Guillermocracia con el repaso de las series más importantes producidas por Aaron Spelling.

11.- T.J. Hooker (1.982 - 1.986).

Aunque el signo de la década era el glamour, Aaron Spelling no abandonó del todo su amor por el género policial, aunque haciéndole el correspondiente upgrade a la nueva década. Su gran aporte a la misma fue T.J. Hooker. La cadena ABC no le tenía demasiada confianza a la serie, de manera que le dio partida en calidad de reemplazo de mid-season. Inicialmente iba a ser una especie de remake bastardo de Los novatos; no en balde fue creada por un tipo llamado Rick Husky, que después creó Walker Texas Ranger, para que vean la tendencia. El programa hubiera quizás pasado sin pena ni gloria, pero resultó que en el elenco había cierto actor salido de Star Trek que quizás conozcan, un tal William Shatner, que con su estilo operático de sobreactuar se comió la serie, de manera que ésta fue retrabajada para hacerla a la medida suya. La maniobra tuvo éxito y la serie acabó durando cinco temporadas. Parte importante del encanto de la serie es la manera orgiástica en la que Shatner alecciona a cuanto petardo tenga la paciencia de oírlo, acerca del horrible mal y cáncer social que descompone la sociedad, que representa la amenaza de la semana, cualquiera que ésta sea en el episodio de turno. Eso, y que en conjunto con Dinastía, fue el primer rol para cierta actriz cuya carrera está íntimamente ligada a la series de Aaron Spelling: la muy guapa Heather Locklear.

12.- Matt Houston (1.982 - 1.985).

Si un esquema televisivo funciona bien, ¿por qué, pasada una cantidad de años, no reciclarlo? Es lo que debió pensar Aaron Spelling cuando se lanzó a producir Matt Houston, una serie con una premisa similar a La ley de Burke. En Matt Houston tenemos a un millonario petrolero que no se pasa la vida trajinándose a cuanta hermosa se le cruza en el camino, como J.R. en Dallas, sino que se dedica a su hobby de ser investigador privado. Como Los Hart investigadores, sin ir más lejos. La serie se las arregló para durar tres temporadas, todo un milagro si se considera que ni la misma ni su protagonista tenían exceso de personalidad. Eso, por no hablar de que su capacidad para obtener información vía supercomputadoras, no como hacker sino con un banco de datos tan grande como el de Bruce Wayne, lo que le daba a la serie un cierto tono de ridículo. En cualquier caso, fueron los quince minutos de fama, o tres años mejor dicho, para su protagonista Lee Horsley, que después desapareció en alguna nebulosa por ahí. De hecho es más famosa la actriz que interpretaba a su asistente abogada, Pamela Hensley, aunque fuera por su rol en la anterior Buck Rogers en el siglo XXV.

13.- Hotel (1.983 - 1.988).

Considerando la fama posterior que alcanzó la canción de créditos, es sorprendente que la serie El gran superhéroe americano durara tan poco. Su cancelación llevó a que la bellísima Connie Sellecca quedara sin trabajo. Sé que he repetido bastante los conceptos bellaguapahermosa y similares en el posteo anterior y éste, pero es de actrices trabajando para Aaron Spelling que estamos hablando. El caso es que Sellecca acabó siendo reclutada, junto con un James Brolin paseándose como galán y una ya madura Anne Baxter, en el entonces más reciente culebrón de Aaron Spelling: Hotel. Se basó en una novela de Arthur Hailey, el mismo tipo que escribió la novela en que se basó la clásica película de catástrofes Aeropuerto; la locación fue cambiada, eso sí, desde el Nueva Orleans de la novela a San Francisco. La serie era de fórmula a decir basta. Como lo que vendía era el glamour estilo Dinastía o Dallas, el hotel fue tan a lujo como se podía. Pero el modelo a seguir era más bien El crucero del amor, con los alojados de la semana viviendo alguna aventura sentimental y en general haciéndose problemas de la clase que suelen tener la gente que no tiene problemas económicos con los cuales entretenerse. Los alojados de la semana eran, por supuesto, viejas glorias del cine que aprovechaban de cobrar un cheque por llevar su prestigio y buen nombre a la serie por el episodio que les tocara. De todas maneras, a pesar de conseguir mantenerse en el aire por cinco temporadas, la serie se las arregló después para caer rápidamente en el olvido; ni siquiera la nostalgia ochentera de la década de 2.000 consiguió levantar el velo de amnesia tendido sobre ella.

14.- Beverly Hills 90210 (1.990 - 2.000).

Llegada la década de 1.990, todo el glamour de la época inmediatamente al estilo de Dinastía se fue por el caño. No ayudó mucho el que Estados Unidos vivió una recesión, en la actualidad casi de chiste en comparación a la crisis de 2.007, pero que en la época despertó muchos temores de que la economía se desplomara, hasta el punto de que el Presidente George Bush padre consiguió el casi imposible de lograr no ser reelegido en 1.992, a pesar de haber ganado la Guerra del Golfo. Y Aaron Spelling debió ajustarse en correspondencia. ¿La respuesta? Volverse hip. Su nuevo culebrón iba a ambientarse entre gente linda, una vez más, pero ya no en las altas esferas del boato reaganesco, sino en las nuevas generaciones que habían crecido con Pepsi y películas tipo Top Gun. El esquema básico de Beverly Hills 90210, exhibida en Latinoamérica como Escuela estilo Beverly Hills y en España como Sensación de vivir, era el viejo cuento de la Cenicienta, de los chicos pobres invitados a un lujoso baile de gala. En este caso, como un baile da para un episodio y debían rellenar temporadas completas, el asunto iba de un colegio más o menos de élite. Los chicos pobres eran los hermanos Brandon y Brenda, interpretados por Jason Priestley y Shannen Doherty, que obtuvieron una breve notoriedad gracias a la misma. Acompañados por una actriz llamada Tori Spelling que, no creo necesitar decirlo a causa del apellido, es la hija de Aaron Spelling; después de que la serie acabó, de la chica no volvió a saberse más, eso sí. Por supuesto, ya lo hemos dicho, los argumentos más bien terrenales y un cierto contenido social en los primeros capítulos fueron dejados de lado por el incremento del culebrón de parejas cambiadas, romances frustrados, sueños de gloria, etcétera. Spelling a la vena, una vez más.

Aún así, la serie se hizo notoria por incluir algunos temas de notorio calado social para la época, incluyendo desde el SIDA hasta el suicidio adolescente, lo que no era habitual en la televisión de esos años. ¿Resultado? El de siempre: en su primera temporada no pasó demasiado con la serie, pero la cadena le dio luz verde a nuevos episodios de verano, compitiendo contra las retransmisiones, y eso terminó de consolidar una base de espectadores fieles que le permitieron mantenerse una década completa en antena y transformarse en uno de los grandes referentes de la década de 1.990, aunque sea desde el lado del camp. Algunos años después, la serie hizo noticia porque Shannen Doherty se peleó con Aaron Spelling y fue echada a patadas de la serie; su reemplazo fue Tiffany Amber-Thiessen, que venía desde Salvados por la campana, y como su nuevo personaje tomaba el lugar del antiguo en cuanto a carácter y forma de ser, pero ya no era la hermana del protagonista... conecten los puntos aquí. Al final acabó durando diez temporadas al aire, e incluso tuvo una secuela llamada simplemente 90210, que no llegó a tener ni de lejos el impacto de la serie original, aunque se las arregló para mantenerse unas increíbles cinco temporadas al aire, a saber cómo, porque los espectadores viendo el revival pertenecen a la fauna mítica que puebla el libro de los animales fantásticos y cómo encontrarlos o poco menos.

15.- Melrose Place (1.992 - 1.999).

En un episodio de Beverly Hills 90210, uno de los personajes va de visita a cierto condominio llamado Melrose Place. Era la manera taimada en que los productores querían averiguar la viabilidad de una serie basada en un grupo de veinteañeros y treintañeros en un condominio, incluyendo uno que, insistiendo en la fórmula culebronesca de siempre, era gay. La cadena FOX le dio luz verde al proyecto, que en sus primeros capítulos tuvo audiencias deprimentes, y si no fue cancelada, es porque en una época anterior a Los expedientes secretos X, la cadena en realidad estaba en tan malas condiciones que le era mejor seguir adelante con cualquier cosa que tuvieran en la parrilla, con la fe del carbonero en que las cosas mejorarían. Luego llamaron a Heather Locklear, que ya había trabajado con Spelling en T.J. Hooker y Dinastía, para interpretar a una especie de Alexis Carrington modernizada para las nuevas generaciones, y de pronto la magia sucedió: el rating se disparó. En paralelo, los guiones dejaron de lado toda pretensión de retrato de realismo social, en lo que a estas alturas de este posteo debería ser un sobreentendido, por supuesto. Los personajes menos glamorosos fueron eliminados o reducidos a una presencia testimonial, y los guiones abrazaron toda la exhuberancia de una soap opera a su máxima dimensión, con su alegre galería de psicópatas, manipuladores, asesinos y gente mala clase de toda laya, haciéndose entre sí toda clase de zancadillas tales como ser infieles, atropellarse, ahogarse en piscinas, o volar el condominio por los aires. Y si piensan que escribí volar el condominio por los aires para hacer una burla exagerada de la serie, es que no han visto Melrose Place.

Por la serie desfilaron además varios ciudadanos de cierto renombre en la televisión: Cortney Thorne-Smith que después fue a Ally McBeal, Daphne Zúñiga de Spaceballs, Marcia Cross una década antes de Amas de casa desesperadas, Kristin Davis en un rol completamente opuesto a la remilgada pija que interpretó luego en Sex and the City, una Alyssa Milano posterior a su rol infantil en Quién manda a quién y que por esos años se abría paso por la vida bregando a través de varios infectas películas softcore de bajo presupuesto... La serie que había nacido como spin-off de Beverly Hills 90210 engendró incluso a su vez su propio spin-off, una serie llamada Modelos que, eso sí, duró apenas una temporada, y que como curiosidad incluía a Linda Gray en su época posterior a Dallas, además de una desconocida Carrie-Anne Moss antes de saltar a la fama en Matrix. Al final, volviendo a Melrose Place, el culebrón se alargó por siete temporadas, y se transformó en uno de los programas definitorios de la década de 1.990, razón de más como para considerarla como una época maldita o poco menos. Años después, luego de darle secuela a Beverly Hills 90210, hubo una nueva serie de Melrose Place en 2.009, que duró apenas una temporada, y que fiel a su naturaleza culebronesca, venía protagonizada por un personaje que había muerto en la serie original... y que no estaba tan muerto, en concreto Sidney Andrews, interpretada por Laura Leighton. De quien, para variar un poco, después de Melrose Place no mucho más se supo, salvo por un rol estable en Pretty Little Liars.

16.- Séptimo cielo (1.996 - 2.007).

Un rumor por ahí dice que Spelling producía sus series más lúbricas y zafadas con el fin de hacer caja para producir las series que de verdad le interesaban, llenas de valores familiares, y que por lo tanto no le interesaban a nadie; quizás por eso es que sus series tienden a partir con argumentos de cierto cariz social, para desmadrarse después a lo bestia. Y eso es por culpa de ustedes, gente mala con sangre de reptil que prefieren historias inmorales y cochinas en vez de los contenidos con recios valores tradicionales que deben imperar en la televisión como Dios manda. Así, Séptimo cielo fue el gustito de Spelling, financiada un poco al calor de las más zafadas Beverly Hills 90210 y Melrose Place. El argumento era más simple que el funcionamiento de una taza de café: un pastor con siete hijos y un perro, y los problemas cotidianos con ellos y con su grey. Así aguantó 243 capítulos en once temporadas, seguidos por una audiencia que, la mitad de ellos la veía con genuino espíritu pietista, y la otra mitad para burlarse de lo increíblemente moralizante que podía llegar a ser. Empero, a cerca de veinte años de haber comenzado y diez de haber terminado, no parece que Séptimo cielo se haya quedado en el olimpo de series televisivas para la eternidad, y hoy en día es más bien recordada por ser el primer rol de importancia en que apareció Jessica Biel, como una de las hijas del pastor. Antes de cumplir diecisiete años y tratar de sacudirse su imagen de chica buena tomándose fotos en topless cubriéndose de manera estratégica la delantera con manos o pelo, y enojando de paso a los muy píos productores de la serie. Y para terminar, la referencia trekkie de rigor acá en la Guillermocracia: el matrimonio protagonista era interpretado por Stephen Collins y por Catherine Hicks, es decir, Decker de Viaje a las estrellas: La película de 1.979, y por la bióloga especialista en ballenas de Viaje a las estrellas: El regreso a casa. El universo es así de extraño.

17.- Sunset Beach (1.997 - 1.999).

Acercándose el ocaso de su vida, parece ser que muy en el fondo, Aaron Spelling deseaba rejuvenecer los laureles de Dinastía. Lo intentó con Titans, que aguantó apenas trece capítulos en 2.000. Pero antes que eso, consiguió un éxito relativo con Sunset Beach. La serie no era un primetime sino un daytime, una soap opera destinada a ser exhibida en horario de tarde, razón por la que sus escuálidas tres temporadas suman más de setecientos capítulos: buena suerte intentando verla entera. La serie se hizo famosa por partir un poco en modo culebrón de toda la vida, como la primera temporada de Beverly Hills 90210 o Melrose Place, para luego dispararse en plan alucinógeno. Porque no otro nombre tiene que la serie parta con un romance por Internet, algo interesante para un 1.997 en donde la red era todavía una novedad, y seguir después con argumentos que parecen sacados de una película de terror de la década de 1.970, o de un slasher de la década de 1.980. La serie a lo menos tuvo la decencia de tener un final más o menos cerrado, lo que no siempre sucede en las soap operas y su adicción a los cliffhangers. Y aunque fue cancelada en Estados Unidos por bajas audiencias, resultó tan popular en Inglaterra que los ingleses ofrecieron ayudar a financiar nuevos capítulos. No funcionó, pero puntos por intentarlo. Insisto, el universo es así de extraño.

18.- Charmed (1.998 - 2.006).

Ya en sus últimos años, el modelo de ficción dramática preconizado por Aaron Spelling empezaba a parecer de otra época. Para peor, produjo la película Patrulla juvenil para el cine, con Claire Danes y Giovanni Ribisi post Rescatando al soldado Ryan, ya lo habíamos dicho más arriba, y el asunto acabó en un estrellón de los buenos. Aún así, Spelling se fue por la puerta grande, con ese último hálito de gloria que fue Charmed. El programa fue producido un poco en la estela de Buffy la Cazavampiros, tomando la fórmula básica de la bella chica adolescente luchando contra lo sobrenatural, pero ahora en triplicado para que hubiera más de donde elegir, y reemplazando el angst adolescente marca Joss Whedon por el desvergonzado espíritu culebronesco del Spelling de toda la vida. ¿Su recompensa? Con ocho temporadas, la serie aguantó una más que Buffy la Cazavampiros. La premisa era simple: tres hermanas con poderes mágicos luchan contra fuerzas demoníacas, vampíricas, mágicas, místicas, lo que se pusiera a turno. El viejo zorro de Spelling conocía bien a su audiencia, y para las tres chicas llamó a dos guapas clásicas de su repertorio, a Alyssa Milano de Melrose Place y a Shannen Doherty de Beverly Hills 90210 después de reconciliarse con ella, sumó a Holly Marie Combs, que iba pasando por ahí ese día, y las vistió con las ropas más apretadas y escotadas que se podía dentro de un horario para todo público.

Andando el tiempo, la Doherty y Spelling volvieron a pelearse, lo que los transforma casi en la versión televisiva precuela de la relación entre Michael Bay y Megan Fox. Resultado: ella acabó de patitas en la calle, de nuevo, mataron a su personaje, y contrataron a Rose McGowan para completar la cuota. Como se supone que las chicas recibían sus poderes por ser tres hermanas, se inventaron el clásico giro culebronesco de que Rose McGowan era una hermana hace tiempo perdida o algo así; ni recuerdo los detalles ni me interesa recordarlo tampoco, pero para eso están los comentarios, para añadir lo que falte aquí. En suma, este giro de guión es el Spelling más clásico y a la vena, presente una vez más. La serie cayó en el minuto justo porque había un significativo discurso de empoderamiento femenino rondando en el ambiente, lo que contribuyó a hacerla muy popular. Eso, y los escotes, por supuesto. La serie le dio un segundo aire a Alyssa Milano, quien había conocido el éxito como actriz infantil en Quién manda a quién, para luego extraviarse en producciones eróticas de medio pelo y topless completo, incluyendo una vampírica que llegó quince años antes de la moda Crepúsculo. Y para la trivia quedó la actuación de un Julian McMahon pre Nip Tuck y pre Doctor Doom en Los cuatro fantásticos de 2.005. Y la aparición en la última temporada de una Kaley Cuoco pre The Big Bang Theory. La televisión de Estados Unidos: esa gran familia feliz.

¿Quieren ser el nuevo Aaron Spelling?

Después de todo el repaso anterior, ustedes ya deberían haberle pescado la vuelta a la fórmula de Aaron Spelling. Pero por si no lo han terminado de captar, desarrollaremos aquí su fórmula infalible para crear historias simples y adictivas, tal y como él, Nuestro Emperador de la Televisión, lo hizo durante tantas décadas. Aquí están las directrices que se deben seguir a rajatabla, si quieren ser el próximo Aaron Spelling:

1. Gente bonita con problemas del primer mundo.- En el universo de Spelling, nadie sufre problemas económicos. A lo sumo, los personajes serán de clase media, pero andando el tiempo, su condición económica mejorará, o a lo menos, será barrida bajo la alfombra. Si tienen trabajos, serán siempre trabajos cool, como trabajar de barman o músico, o algo así, y por lo general se los verá con tanto tiempo libre que uno podrá preguntarse cómo es que no los despiden por inasistencia laboral. En cualquier caso, los dramas siempre serán producto de relaciones sentimentales y familiares complicadas, no de la angustia de no saber cómo llegar con el presupuesto a fin de mes. Escapismo puro y duro.

2. Desmelenarse.- La primera temporada de la serie será siempre la más terrenal de todas, muy enganchada en la realidad, para que la gente se acostumbre a los nuevos personajes. Además, eso permitirá venderla como un acercamiento contemporáneo a los problemas comunes de gente como tú y yo, lo que será un aire fresco frente a las otras producciones zafadas de Spelling. Luego, a partir de la segunda temporada, comienza la escalada culebronesca con romances cruzados, bebés perdidos, oscuros secretos del pasado, y giros cada vez más alocados de tramas: bienvenidas sean las hermanas mágicas perdidas, los condominios que se incendian, las masacres moldavas, etcétera. A esas alturas ya es demasiado tarde: el espectador se ha enganchado de manera irremisible. Pero, ¿y si el espectador quiere una serie un poco más terrenal y menos exagerada? Adivinen: Spelling está produciendo otra nueva serie que, ahora sí que sí, será un acercamiento contemporáneo a los problemas comunes de gente como tú y yo, lo que será un aire fresco... el resto se adivina.

3. Un poco de erotismo banal y para toda la familia.- Esta clase de producciones siempre se basa en tener chicas vistosas y chicos guapos, pero tratándose de Spelling, esto debe llevarse al extremo. Como estamos en una era anterior a Game of Thrones y otras producciones hipersexualizadas, y además en televisión abierta y no en cable de pago, debe cuidarse que sea para todo espectador. O sea, chicos mostrando pectorales allí donde se pueda, y tratándose de las chicas, muchos escotes, bikinis, y espaldas desnudas, pero nada de topless. Sexo en su medida justa, y siempre con las sábanas hasta el cuello, como buenos puritanos.

4. Algo de acción.- Fuera del subgénero policíaco que tantas alegrías le dio a Nuestro Emperador Televisivo en sus inicios, el núcleo de una producción Spelling es el drama emocional puro y duro: parejas que se pelean, familias que se pelean, amigos que se pelean, colegas de trabajo que se pelean, compañeros de condominio que se pelean... Todo esto sin la menor vergüenza ni intento de darle lo más mínimo de credibilidad. Pero como esto puede tornarse algo monótono, nada mejor que introducir de tarde en tarde alguna escena de acción. Automóviles chocando. Tiroteos. Mejores amigos volándose el estómago de un tiro. Explosiones de oleoductos. Masacres moldavas. Explosiones de condominios. Lo que sea necesario para remecer un poco las cosas. Y matar de paso a los personajes cuyos actores se han puesto demasiado ambiciosos en sus expectativas de pago por capítulo, o que simplemente no han conseguido transformarse en populares con las audiencias. Como uno de los hijos de Blake Carrington en Dinastía, cuyo actor se volvió demasiado conflictivo por el tema del vil dinero, y que por mágica coincidencia, estuvo en la explosión de un oleoducto, y cuando volvió, lo hizo después de una cirugía plástica de emergencia y con el rostro nuevo de un actor también nuevo...

5. Conservadurismo a ultranza.- Un punto importante de la televisión de Spelling, es la defensa absoluta del American Way of Life. Los productos spellinguianos son escapismo puro y duro, de manera que no hay exposición política ni mucho menos, pero nunca se verá a personajes yendo demasiado contra lo socialmente establecido. Por supuesto, como hay que apelar a todos los públicos, de tarde en tarde aparecerán personajes descastados por una u otra razón: adolescentes descarriados en La patrulla juvenil, un gay en Dinastía y otro en Melrose Place, etcétera. Pero no nos equivoquemos: al último, siempre el personaje descarriado terminará siendo enrielado de una manera u otra, o al menos su asunto será metido bajo la alfombra, y el negocio sigue como siempre.

6. Nunca confiar ciento por ciento en la fórmula.- Y esto es lo más importante, y a ver si aprenden algo, pequeñuelos. Parte de la fórmula... es no aplicar la fórmula al ciento por ciento. Siempre remecer un poco las cosas. Gente bonita con problemas del primer mundo, sí, pero también la más o menos proletaria La patrulla juvenil. Desmelenarse, sí, pero también la más bien casta Séptimo cielo. Un poco de erotismo banal y para toda la familia, sí, pero también la muy macho S.W.A.T. Algo de acción, sí, pero también la melosa El crucero del amor. Conservadurismo a ultranza, sí, pero también... también... Bien, quizás en esto no hayan excepciones, todas las series de Spelling son conservadoras por defecto, ahí no hay nada que hacer. Pero siempre, siempre, ser formulaico pero no tanto como para acabar en un artículo al estilo del clásico Siete programas clásicos de televisión que son pura fórmula, que publicamos hace un galletón de años aquí en la Guillermocracia.

Y con estos simples ingredientes, Aaron Spelling construyó algunas de las series más icónicas de la televisión durante la segunda mitad del siglo XX. ¿Buena televisión? Depende de lo que concibamos como tal. En una época como la actual, en donde televisión de calidad es sinónimo de hipsterismo a ultranza, como las producciones de HBO o Netflix, la sencilla autoindulgencia de los productos spellinguianos seguramente cuentan como televisión chatarra. Y sin embargo, Spelling sabía cómo crear culebrones endiabladamente entretenidos. A veces, un poco de sencillez y liviandad se agradece. Es bueno que existan programas que se arroguen ínfulas, y que lo hagan bien o mal, como 24LostGame of ThronesThe Walking DeadBreaking Bad o Strange Things, pero también es bueno que existan programas menos autoconscientes, menos ansiosos por ser artísticos, y un poquito más preocupados de mantener a la audiencia entretenida de principio a fin. Y en esto, Aaron Spelling era sin lugar a dudas el Emperador. Su legado así lo prueba.

Aaron Spelling y Tori Spelling.
EXECUTIVE PRODUCER:
GUILLERMO RÍOS

5 comentarios:

Gaby Fonseca dijo...

Vaya vaya y yo que pensaba que las novelas eran mexicanas xD

Cidroq dijo...

De esta otra tanda si conozco varias, quien sabe como comentas si volverán a existir este tipo de series.

Guillermo Ríos dijo...

@Gaby_Fonseca, ¿las novelas? ¿Qué novelas?

@Cidroq, yo creo que sí, aunque ahora no parezca por dónde. En primer lugar, la creación de obras narrativas atraviesa por ciclos, y pasada una cantidad de años, lo viejo se pone de moda otra vez y se transforma en lo último. Y en segundo término, estos son resortes dramáticos de la narrativa de toda la vida, y por lo tanto, sólo se transforman, pero sin llegar a desaparecer.

Yo por lo menos, ya estoy viendo afuera a numerosas chicas que andan en la veintena, y que andan vestidas a la moda de 1.990-1.995: bluyines a la cintura, leggins, colores más o menos vivos, una tonelada de maquillaje en la cara...

murinus2009 dijo...

Saludos desde ciudad de Mexico.

De las series de Aaron Spelling que mencionas en esta entrada y en la anterior recuerdo:
El Crucero del Amor
La Isla de la Fantasia
Los Hart investigadores.
El Crucero y la isla recuerdo que me aburrían y de los Hart solo recuerdo el titulo, quizá viendola de nuevo recuerde algo.
Por cierto junto con los Hart mencionas:
"La ley de Burke" y
"Matt Houston", como series donde millonarios se dedican a resolver crimenes, yo recuerdo que hace 5 a 10 años salio una serie (cuyo protagonista salió en "Homeland", era el soldado que se volvia agente de los terroristas y casi mata al gabinete presidencial con un chaleco explosivo, creo que se apellidaba "Brody" pero no estoy seguro), en la que un policia millonario también se dedica a resolver crimenes, incluso maneja un Bentley Continental o algo asi (un auto de $200 000 dolares), solo que este policia se hizo millonario por ser encarcelado injustamente y ganar una demanda penal,¿Sabes si esta serie tambien fue de Aaron Spelling? de serlo seria una especie de fusion entre los temas que le gustaban a este prolifico productor: millonarios, lujo, series policiacas, misterios, traición.

De Dinastia creo haber visto algunos capitulos, ¿Recuerdas si en algún capitulo sale una mujer Karateca que le da una paliza a varios hombres en un salón de lujo? por alguna razón se me quedo grabado y creo que era de Dinastia precisamente, a mi no me prohibian verla, simplemente no le entendia y me iba.

De las demas de la primer entrada solo me suena "los Angeles de Charlie" y "SWAT" que nunca he visto, las demas, ni sabia que existian hasta este buen trabajo.

De la segunda entrada dedicada a Aaron spelling recuerdo ver Beverly Hills 90210 (curiosamente asi la proyectaron aqui en Mexico sin cambio de titulo) y algun capitulo de Melrose Place, creo que donde llegan personajes de Beverly Hills a visitar el condominio, de hecho creo que en el principio de la serie tambien aparecen personajes de Beverly Hills.

Curiosamente un personaje de la serie de la Guillermocracia "Corona de Amenofis", comenta en algún episodio que esta planeando hacer una serie, que sería: "una especie de Melrose Place pero con marcianos", creo que el personaje se llama Leoncio, parece que el trabajo de Aaron spelling inspiro de alguna manera a alguien de la Guillermocracia.

Recuerdo ver tambien algunos capitulos de Charmed en Mexico creo que le pusieron Jovenes Brujas, me parecia algo entretenida, si recuerdo que cambian el personaje de Shanen Doherty curioso que la corrieran de Beverly Hills y también de aqui.

Vi tambien algunos capitulos de 90210 del 2005 o 2010 me parece que salian Brenda y Kelly o eran Kelly y Donna (ya ni me acuerdo) haciendo quien sabe que en esa escuela y el dueño del Merendero, creo que se llamaba Nat o algo asi,los hermanos que representaban a brandon y Brenda ahora eran una mujer y un Afroamericano, me parecio muy aburrida, increible que durara tanto.

De las demas:
TJ Hooker
Matt houston
Sunset Beach
El Septimo Cielo
Hotel
Solo recuerdo los titulos de Matt Houston y T.J. Hooker, las demas tampoco tenia idea que existieran.

Tengo entendido que Aaron Spelling, tiene incluso el record Guiness como el productor mas prolífico de series del mundo.

Gracias por este gran trabajo Guillermo, me recordaste tiempos antiguos que yo incluso pensaba que solo existían en mi mente.

Hasta la próxima.

Guillermo Ríos dijo...

La serie con el actor de Homeland, la verdad, ni idea. Pero de clones de Aaron Spelling la televisión llena está.

No me acuerdo de ningún capítulo de Dinastía con karatekas, pero tampoco la vi entera, así es que puede ser. La serie entera son más de 200 episodios, así es que...

Beverly Hills 90210, Melrose Place y Modelos compartían universo narrativo, así es que sí existieron préstamos de personajes, ese recurso maletero clásico para que los espectadores de una serie vean la otra. Como pueden ver, el Arrowverso no inventó el truco en la televisión.

Corona de Amenofis fue proyectada en un inicio precisamente como Melrose Place con marcianos, y creo que funcionó bastante bien en ese registro. El proyectado reboot va a atenuar un poco los aspectos de soap opera, principalmente porque va a tener pocos capítulos y por lo tanto no hay mucho espacio para los clásicos desarrollos de culebrón, pero la idea es mantener el concepto.

Lo de Shannen Doherty, yo creo que nunca jamás llegaremos a saber la verdad completa del asunto. Lo que es una desgracia porque es apasionante, dicho en plan vieja calcetera.

De nada, y seguimos trabajando en la Guillermocracia.

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