miércoles, 30 de noviembre de 2016

Fidel Castro: El legado color verde olivo.

Fidel Castro en 1.984.
Se dice que cuando en 1.821 falleció Napoleón Bonaparte, en su exilio de la isla de Santa Helena, el incombustible Talleyrand habría dicho con el cinismo elegante que era tan propio de él, algo similar a: "Eso ya no es un acontecimiento; es apenas una noticia". Talleyrand algo debía saber al respecto; no en balde es uno de los personajes históricos que mejor ha sabido jugar el Game of Thrones y la House of Cards. Hablamos de un diplomático que se las arregló para servir a regímenes tan antagónicos entre sí como el Absolutismo, la Convención, el Directorio, el Consulado, el Imperio y la Restauración, y que además de todas esas piruetas, se las arregló en el Congreso de Viena para que la Francia postnapoleónica conservara indemnes las fronteras militares de 1.792, a pesar de haber quedado derrotada y exhausta de hombres y recursos luego de más de dos décadas de guerra, y tener en contra a Inglaterra, Austria, Prusia y Rusia; las tropas aliadas no desfilaron por París en 1.815 como el Eje lo hizo en 1.940, para decirlo más fuerte y claro, en buena medida gracias a Talleyrand.

El pasado 25 de Noviembre de 2.016, tuvimos una noticia de similares alcances. Porque noticia habría sido la calificación talleyrandiana, y no acontecimiento. Nos referimos por supuesto al fallecimiento del Comandante Fidel Castro Ruz, a los noventa años de edad. Acontecimiento habría sido que Castro hubiera sido derrocado por el ejército invasor de Bahía Cochinos en 1.961, o que hubiera caído luego de la Crisis de los Misiles en 1.962; en vez de ello, pereció en su cama, y alejado muchos años, parece ser, de las actividades políticas y revolucionarias. Por eso, resulta interesante observar que su muerte ha reavivado muchas viejas pasiones; ahí me ha tocado en lo personal ver a furibundos castristas despedir con honores al hombre, versus a furibundos anticastristas que no pierden el tiempo en fustigarlo a él y sus partidarios. En lo personal, no tengo una opinión formada. En primer lugar, no estoy tan interiorizado de la historia de la Revolución Cubana, más allá de lo que puede considerarse como conocimiento general de la materia, y en segundo término, jamás he estado en Cuba, por lo que no me considero la persona idónea para ser el historiador que condene o absuelva al Comandante, dicho esto por recordar aquella frase pronunciada por Castro según la cual "la Historia me absolverá". Pero sí, creo que la ocasión amerita hacer un par de reflexiones.

Hay dos hechos que sí me constan de Fidel Castro y de Cuba, así como a cualquiera, y que en realidad, sí que puedo evaluar haciendo uso de un poquito de sentido común. El primero de ellos, el más obvio, es que Fidel Castro fue en la práctica un gobernante absoluto, sea que lo llamemos dictador o no. A partir de su triunfo en la Revolución de 1.959, gobernó de manera ininterrumpida hasta que la salud no se lo permitió más, en un régimen de partido único en donde las elecciones tenían un carácter más simbólico que otra cosa. Castro se entronizó, más que como un cabeza de Poder Ejecutivo, como una especie de dios secular para los cubanos y para toda Latinoamérica, en lo que podemos considerar la versión caribeña del culto al líder de corte estalinista que parece inherente al ADN comunista. Fidel Castro es el Batman de Cuba: logró ser más que un hombre, consiguió transformarse en un símbolo. Pero en términos prácticos, cuando no hay alternancia en el poder, se extingue la democracia, y debemos recordar, siguiendo a Winston Churchill, que la democracia es el peor de los regímenes políticos, con la visible excepción de todos los demás; hasta la fecha no hemos conseguido inventar un mejor sistema para gestionar el egoísmo y la mezquindad que parecen inherentes a la naturaleza humana... y Castro desde luego que no era un demócrata.

Por supuesto que quienes defienden al Comandante, tienen su batería de argumentos. Uno de ellos es el empate: puede que Castro haya sido un dictador, pero era un dictador de los nuestros, no de los contrarios, y además, ¿por qué los contrarios no llaman dictadores a sus propios dictadores? Por supuesto, como cualquier argumento de empate, esto es espúreo: una democracia sigue siendo mejor que un gobierno autoritario para gestionar la cosa pública... o menos peor, a según el punto de vista. Otro más insiste en las obras: un poco acreditando que a lo mejor, quizás, Fidel fue un poquito autoritario, en realidad era la única manera de conseguir tener una mejor medicina, salud, derechos sociales, etcétera. Sobre si tales alabanzas al régimen cubano son atinadas, o no pasan de ser propaganda interesada, no tengo constancia, y por tanto no opino, como ya dije más arriba. Pero lo cierto es que ese argumento sigue la línea de "el fin justifica los medios", y ya sabemos la enorme flaqueza lógica y moral que tiene dicho argumento. Además, hay otro argumento adicional, que nos lleva al segundo hecho sobre el gobierno castrista, del que todos tenemos constancia.

Camilo Cienfuegos y Fidel Castro en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana.
Ese segundo hecho, es que los balseros en el Mar Caribe iban o van desde Cuba a Miami, y no desde Miami a Cuba. Esto es un hecho acreditado y absolutamente indesmentible. Y la cuestión lógica aquí es que la gente que emigra, tiende a marchar desde un país en donde está mal, a otro país en donde espera estar mejor. Si la gente se lanzaba en balsas precarias, con riesgo de naufragar y ahogarse, para alcanzar la costa de Estados Unidos, no parece probable que se trate de masoquistas tan irritados con un paraíso socialista, que prefieran ir al malvado mundo capitalista a ponerse cilicios e infligirse latigazos de autocastigo. La diáspora deseosa de deponer a su gobierno está conformada por cubanos exiliados en Miami queriendo derribar al Castrismo, no por alguna colonia de estadounidenses enclavada en La Habana conspirando en contra de Washington D.C.

Por supuesto, aplicando un poco de lógica y sentido común, esto también ayuda a despejar el misterio de la supervivencia del Castrismo. Asumamos que la Revolución es tan penosa de vivir, que muchos cubanos disidentes de hecho se van. Esto quiere decir que quienes se quedan atrás, son quienes o les gusta el gobierno y la vida bajo el Castrismo, o al menos, lo encuentran un mal tolerable o soportable. De lo contrario, hacía mucho que se habrían coaligado para derrocar al Gobierno. Eso es, de hecho, más o menos lo que le pasó a Fulgencio Batista, el dictador cubano que sí fue derrocado por las tropas castristas en 1.959. No sé si las tropas guerrilleras de Castro habrán tenido más o menos apoyo popular en su día, pero lo cierto es que si el pueblo cubano no se movilizó por Batista, al menos no le importó demasiado el cambio de amos. Si todos los cubanos disidentes se hubieran quedado en Cuba, es muy probable que las cosas hayan ido bastante peor para el gobierno.

Otro famoso argumento para defender el Castrismo, tiene que ver con el famoso bloqueo económico, que sólo en los últimos años parece haberse relajado un resto. El argumento señala que las deprimidas condiciones económicas de los cubanos en realidad no se deben a que el Castrismo como régimen económico sea ineficiente, sino al bloqueo económico de Estados Unidos. O sea, el Castrismo lo haría bastante mejor, se argumenta, si Estados Unidos no usara toda su influencia militar para impedir el libre tráfico de mercancías entre Cuba y el resto del mundo. Este argumento ignora por supuesto algunos hechos básicos. En primer lugar, el Comunismo en general ha probado ser una manera increíblemente ineficiente de gestionar los recursos económicos, y casi todas las naciones comunistas, o se han ido a lo que en la empresa privada llamaríamos una bancarrota, o han caído a condiciones increíbles de precarización. Se puede argumentar, por supuesto, que el Comunismo tenía menos recursos en la línea de salida que el mundo capitalista, que consiguió enquistar a dicho sistema en naciones asiáticas y de Europa Oriental, y en algún que otro enclave latinoamericano y africano, Cuba incluido; a lo mejor las cosas habrían sido al revés si el mundo capitalista hubiera sido el asediado, y el mundo comunista hubiera dominado al resto del mundo. No lo sabemos; eso ya no es Economía ni Política sino lisa y llanamente Ucronía y ficción. Pero los porfiados hechos son que la vida bajo el comunismo tiende a ser más miserable que bajo el capitalismo. Volvemos a lo ya dicho: los balseros en el Caribe viajan de La Habana a Miami, no al revés.

Fidel Castro y el Politburó de Alemania Oriental, en Berlín (1.972).
Pero este argumento, el del bloqueo económico, tiene un error más profundo. Los sistemas económicos no existen en el vacío. Lo que llamamos sistema económico en el fondo es un manual de recetas acerca de qué leyes creamos para que, una vez aplicadas, permitan la mejor asignación posible de recursos, atendidas todas las circunstancias existentes. Y entre esas circunstancias no sólo debemos contar los recursos, la población y la organización internas, sino también el panorama internacional. Aunque argumentemos que el Comunismo tenga una posibilidad de éxito económico, si lo aplicamos a una nación que está a tiro de piedra de la mayor potencia naval y nuclear del planeta, que da la casualidad de que vive bajo un modelo económico distinto y que además se siente amenazada... no es de buena política seguir insistiendo con ese modelo. Puede que Estados Unidos sea responsable por el bloqueo económico, pero el mismo es casi una consecuencia natural de cómo funciona la política internacional.

En este punto, el lector puede enarcar las cejas. ¿Esto quiere decir que los propios cubanos son responsables en parte del bloqueo económico? ¿Acaso esto no es algo similar a culpar a la víctima? En términos morales... sí que lo es. Esto es un argumento similar a acusar a la víctima de un robo en la calle, por el robo de que acaba de ser víctima. Todos sabemos que el responsable de un robo es siempre el ladrón... pero también la propia víctima debería tomar algunas medidas de autocuidado. No podemos exonerar al ladrón porque la víctima anduviera vestida de manera elegante y luciendo patrimonio, y además metida en callejones oscuros a altas horas de la noche, pero por supuesto, la propia víctima debería tomar al menos ciertas providencias mínimas para impedir el hecho. Eso no es justo, por supuesto, pero el mundo no está construido de manera justa. En las relaciones internacionales, tres cuartos de lo mismo: no es justo que Cuba deba renunciar a su propia autodeterminación nacional sólo porque a Estados Unidos no le gusta su camino hasta el punto de aplicar un bloqueo económico, pero las relaciones internacionales no se construyen sobre la base de la justicia. Ojalá que sí fuera de ese modo, pero en la práctica, el más poderoso siempre va a sentir la tentación de abusar de su poder con el más débil. En la vida no es racional esperar que los demás se comporten de manera justa con uno, y por lo mismo es que se necesitan tomar precauciones mínimas a la hora de tomar una decisión tan suicida como adscribir a un sistema económico diametralmente opuesto al de un vecino demasiado poderoso que pueda sentirse amenazado con ello.

Y ya que llegamos al punto de la justicia versus la realidad. Un punto importante de la Revolución Cubana, prácticamente la razón por la que consiguió venderse en toda Latinoamérica en la década de 1.960, es justamente la promesa de que iba a ser el ejemplo a seguir, para construir una sociedad más justa. No me voy a meter en el tema de si el Castrismo hizo buena su promesa o no, como debaten sus defensores y detractores; lo repito, no sé tanto de la realidad interna cubana como para opinar al respecto. Pero vale la pena mencionar este discurso justiciero porque, creo yo, es la clave de su proyección internacional. Se diga lo que se diga, y aunque mucho más desprestigiado que en sus días de mayor vigor, el Castrismo sigue teniendo una cierta popularidad entre a según qué grupos. Los debates entre castristas y anticastristas por estos días en que el Comandante ha dejado atrás las penurias terrenales, así lo testimonian. Y mucho de esa popularidad deviene en eso: la promesa de justicia.

En este sentido, el Castrismo hace bueno el legado del Comunismo soviético, que en sus primeros días se presentó como un primer paso antes de extender el Comunismo al resto del mundo. La Constitución soviética de 1.924 incluso invita de manera explícita a otros Estados, a incorporarse de manera voluntaria a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como una república más, si así les place; hasta donde tenemos noticias, ninguna otra nación del mundo parece haber ponderado la posibilidad, pero constitucionalmente hablando, ésta existía. Luego, ya en la década de 1.930, el Estalinismo dio un giro al respecto, y el Comunismo soviético se afianzó dentro de las fronteras de su zona de influencia; los intentos posteriores de expandir el Comunismo en Africa, Asia y Latinoamérica tienen un aroma más pragmático, de expansión de la zona de influencia, que idealismo justiciero por cambiar la paz del planeta.

Fidel Castro en La Habana (1.978).
Pero el Castrismo tomó dicho legado, y lo hizo propio. Y no sólo en el discurso. Es célebre la visita que hizo Fidel Castro a Salvador Allende, visita que parecía tener por objeto afianzar el proceso por el cual Chile se podría haber convertido potencialmente en una nueva Cuba. También es famosa la intervención militar de efectivos cubanos en Angola. Lo que hizo bueno el chiste clásico según el cual Cuba, en los días de apogeo del Castrismo, era "un país peculiar: tiene el Gobierno en La Habana, la administración en Moscú, el Ejército en Angola, y la población en Miami"... Por otra parte, una vez instalado el poder, Castro parece haber tenido una opinión pragmática acerca de extender la Revolución al resto de Latinoamérica, no demasiado diferente a como el Estalinismo transformó el sueño universal de 1.917 en otro nacionalismo más. En un caso, ese nacionalismo tenía gusto a vodka, en el otro a ron, pero sigue siendo nacionalismo a fin de cuentas. El verdadero espíritu internacionalista que alguna vez predicó el Comunismo, en esos años estuvo mejor encarnado en el Che Guevara, que en Fidel Castro; todos sabemos en qué sumidero acabó la cruzada guevarista, por supuesto, pero eso es otra historia.

De todas maneras, el discurso justiciero del Castrismo, le ha dado al régimen una popularidad inesperada en el resto de Latinoamérica. Ayudado irónicamente por Estados Unidos, que al implementar el bloqueo económico, lo único que consiguió fue crear una atmósfera de romanticismo alrededor de un David cubano luchando contra el Goliat capitalista. No es que otras naciones se hayan entusiasmado tanto como para importar el Castrismo; no en balde, la infortunada experiencia de Salvador Allende algo enseñó, aunque nadie a ciencia cierta sepa cuánto quería Allende que su régimen se pareciera al de Castro. Hoy en día, el único heredero serio del Castrismo en Latinoamérica parece ser Nicolás Maduro en Venezuela, sucesor de Hugo Chávez; los parecidos entre ambos regímenes, más allá de sistemas políticos ligeramente diferentes, no han pasado desapercibidos para partidarios y opositores. Que las cosas no van bien para Maduro por estos días, es un sobreentendido, aunque una vez más, no me meteré en el debate acerca de qué tan bien o mal lo está haciendo el Chavismo, o si éste ha arrostrado todas sus dificultades por la injerencia de Estados Unidos o por culpa de su propia inepcia interna. Pero algún día, alguien más informado que yo debería escribir la historia paralela del Castrismo y del Chavismo, ojalá de manera desapasionada y no como un panegírico hagiográfico o como literatura apocalíptica; para eso, ya están los miles de comentaristas que bombardean Internet con opiniones cargadas de sesgos y prejuicios, tanto a favor como en contra.

Lo que sí es cierto, es que la muerte de Fidel Castro tiene un cierto carácter simbólico. No es el fin de una era, la cual ya venía terminando desde por lo menos la década de 1.990. Además, Castro ha muerto pero el Castrismo sigue, y con Donald Trump al mando de Estados Unidos, parece poco probable que la política de apertura promovida por Obama siga adelante, con lo que el Castrismo va a tener todavía más pretexto para enquistarse en su posición... Salvo que Trump decida emprender una invasión militar a gran escala, como Putin contra Ucrania en 2.014, lo que a estas alturas del partido no me atrevería a descartarlo. Pero hay un elemento simbólico en que desaparece probablemente el último gran estadista del siglo XX, uno de los pocos latinoamericanos que pueden ser considerados en la primera línea de la política mundial de toda la centuria, quizás no al nivel de Napoleón Bonaparte, cuya muerte también fue apenas una noticia en vez de un acontecimiento, pero eso en realidad porque Cuba, con todos los respetos, no es Francia. Fidel Castro es uno de los pocos latinoamericanos del siglo XX que consiguió dejar su impronta a nivel mundial, eso para bien o para mal, uno de los personajes más inspiradores de la segunda mitad del siglo XX, eso también para bien o para mal, y además se transformó en un ícono, con su habano y su uniforme color verde oliva. Hace mucho que Fidel Castro es parte de la Historia Universal; lo que hecho por estos días es sólo ir a acompañarla. El Comandante se ha ido, pero quedan Cuba y los cubanos, una nación para la cual, ya lo decíamos más arriba, la llegada de Donald Trump a la Presidencia del país que es su enemigo número 1, augura... tiempos interesantes, seamos prudentes y digámoslo así.

Sabes que has pasado a la Historia Universal cuando has aparecido en un capítulo de Los Simpsons.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Cómo se navegaba en la edad heroica de Internet en doce viñetas.


¿Es verdad que todo tiempo pasado fue mejor? Por un lado, hay cosas que sí eran mejores antaño. Se diga lo que se diga, en la sociedad de la segunda mitad del siglo XX había mucho menos lugar para el individualismo y el narcisismo, factores ambos que con la moderna sociedad de la información vía Internet, con su maldita cultura de las selfies, no han hecho sino exacerbarse. Pero por otra parte, aunque hoy en día, ir al dentista sea un suplicio, al menos posibilita que usted mantenga su dentadura más o menos completa al medio siglo de vida, mientras que en la era preindustrial, la pérdida de piezas dentales lo habría condenado a alimentarse de sopas y papillas, supuesto de que hubiera llegado a tan provecta edad. Y por supuesto... está Internet. El de ahora, que es excelente, versus el de antes, que apestaba.

En esta era en donde usted se puede conectar a Internet vía su smartphone de manera rápida y sencilla, los jóvenes adolescentes cubiertos de manera genérica bajo la etiqueta de millennials, lo que antes vino a llamarse la Generación Y, para ellos resulta causa de asombro el constatar como esa conectividad que dan por sentado, hace apenas veinte años atrás ni siquiera existía. O mejor dicho, de existir existía, pero de manera paralítica: usted podía conectarse a Internet, por supuesto, e incluso podía conectarse desde su propio domicilio, pero dicha conexión era cualquier cosa, menos cómoda. Es por eso que, acá en la Guillermocracia, siguiendo el espíritu de clásicos como Doce cosas grandiosas de los noventas que hoy ya no tienen gracia, echaremos un vistazo a lo que era navegar en Internet por esos prosaicos tiempos. Lo que es más o menos comparar la navegación moderna en cruceros de lujo, versus cruzar el Océano Pacífico en una frágil canoa polinésica. Si ustedes tienen la edad para recordar, aprovechen para volver a visitar con nostalgia esos tiempos heroicos de Internet; si no tienen edad suficiente, vengan entonces a asombrarse y horrorizarse con las oprobiosas pruebas y fazañas que debíamos afrontar los navegantes de aquellos años cosmogénicos para abrirnos paso en esos tiempos primigenios de Internet.

1.- No siempre existía un equipo para la conexión.

Primero que nada, no solamente la telefonía celular no servía para navegar en línea, sino que además los celulares eran en primer lugar artefactos de lujo que usted debía pagar a precio de abrigo de piel de tigre de Bengala legítimo, y en segundo término, eran unas cajas de zapatos aptas para ser enviado a la cárcel por intento de homicidio en grado de tentativa si usted lo usaba para darle en la cabezota a alguien. La única manera de conectarse entonces a Internet era a través de un PC. Y con eso queremos decir, a través de lo que era un PC en esos años. Que no eran notebooks de doblar la pantalla y meter en un maletín, sino esos mastodónticos equipos compuestos por la enorme caja que era la tower en donde estaban los procesadores, y que en su mayor parte eran espacio vacío para que circulara el aire, y el monitor, que no era una pantalla ultraplana como en la actualidad sino un cacharro de cargarlo con ambos brazos, y con una malsana tendencia a caerse y romperse en caso de mudanza. Eran equipos lo suficientemente aparatosos y caros como para tener apenas uno por hogar, ubicado en una zona céntrica del mismo, y ese sitio como único foco de Internet. Por supuesto, la frase clásica "el Internet es para buscar porno" tenía connotaciones muy distintas entonces que ahora. En esa época era más bien: "el Internet es para buscar porno, cuando todos los otros miembros de la familia hayan desocupado el computador y ojalá estén fuera de casa, o bien sea la una de la mañana para que todos estén durmiendo menos yo". Pero fue la época en la cual actrices pinturitas como Pamela Anderson o Carmen Electra pusieron de moda los implantes mamarios exhuberantes, así es que la espera valía la pena. O eso me han dicho, por lo menos. Porque yo usaba Internet para buscar letras de canciones en inglés. Por supuesto que sí.

2.- Las conexiones no eran inalámbricas.

Hoy en día no existe ningún bar o restaurante decente, que no tenga su propia conexión inalámbrica a Internet, para que todos los contertulios se dediquen a guasapear en vez de, digamos, entablar alguna amena conversación con el personaje o la personaja con el cual o la cual hayan decidido salir de copas o de almuerzo. Pero hace veinte años atrás, las cosas eran muy diferentes. En esa época, la tecnología inalámbrica pertenecía al futuro, a nivel masivo por lo menos, y una conexión a Internet significaba una conexión a Internet vía cable. Lo que por supuesto originaba su propia nube de problemas. Por supuesto, aparte de que eran mastodónticos, no había posibilidad alguna de mover el computador por la casa y seguir disponiendo de conexión, por lo que algo tan básico como mudar el computador de habitación, significaba llamar al técnico de la compañía proveedora de Internet para que sacara el bendito cable y la bendita caja, y la reinstalara allí en donde tuviera que ir. Y por supuesto, era un clásico que el lugar del suelo por donde pasaba el cable, tendía a acumular más polvo doméstico que cualquier otro rincón de la casa que no fuera el cuarto de los trastes. Porque nadie quería pasar a llevar el cable de marras, y arriesgarse a quedar sin una conexión por la cual, en la época, se cobraba un ojo de la cara y porciones selectas de cuero capilar como adicional.

3.- La conexión a Internet era por el teléfono.

Por supuesto, en una época en donde tener un computador era además tener una maraña de cables entre la torre, el monitor, los parlantes, la impresora, el ratón y otros potenciales periféricos, no era cosa de ir metiendo nuevos cables a mansalva. Además, considerando que las señales electrónicas son muy similares, podía aprovecharse un cableado que por lo general ya existía en la casa: el teléfono. Lo repito: en la época no es que no existieran smartphones, es que ni siquiera había telefonía celular masiva, por lo que el teléfono era un artefacto de línea fija, instalado por lo general, o en un lugar céntrico de la casa para que todos se enteraran de lo que usted conversaba, o en la pieza de los padres para fastidiar a los hijos que quisieran un uso algo más democrático del aparato. Y eso significaba, por supuesto, decirle adios a la posibilidad de hablar por teléfono y navegar por Internet al mismo tiempo. Solía ocurrir entonces que un desprevenido levantara la bocina del teléfono, y fuera saludado con una salva de chillidos de rata electrónicamente sintetizados, que eran el ruido producido por las señales de Internet, porque cuando diseñaron la tecnología, seguramente sus ingenieros estaban pensando más en musique concrète que en los venerables Bach o Mozart. Lástima de Edgard Varèse murió en 1.965, y por lo tanto no alcanzó a componer una Sinfonía Internet o algo así. También podía ocurrir a la inversa: cuántas conversaciones de chat se vieron bruscamente cortadas sólo porque algún desgraciado se le ocurría socializar por teléfono justo en ese minuto, levantaba la bocina, y la conexión se interrumpía.

4.- Hablar de velocidad para la conexión era hacer humor negro.

Hoy en día, cualquier plan por menos de 40 megabaudios de conexión puede ser considerado como una basura, en particular si se considera el tema de los videos en high definition. Pero, ¿hace veinte años atrás? Usted se podía dar con una piedra en el pecho si tenía una conexión de 56 kilobaudios por segundo. Porque la norma era incluso menos, de unos ridículos 28 kbps. ¿Recuerdan el episodio de Los Simpsons en donde Homero monta su propio negocio de Internet, y aparece el Pesado de la Tienda de Cómics preguntando si la compañía de Homero puede hacerle un upgrade de una conexión de 28 kbps a una de 1,5 megabits? Ese episodio fue El autobús de la muerte, y es de 1.998. Un clásico de la época era encontrar una foto, abrirla, y que la misma empezara... a... desplegarse... muy... pero... muy... lenta... mente... en... pantalla... a... velo... cidad... de... impre... sora... mientras... usted... tomaba... un... sorbo... de... lo... que... fuera... usted... estu... viera... bebiendo. ¿Cargar una foto de manera instantánea? Eso pertenecía al mundo de los genios de las lámparas de Las mil y una noches. Y hablamos de fotos de una resolución tan roñosa, que cualquier cosa superior a 480x360 pixeles podía producir un cuelgue del navegador.

5.- Instalar el navegador significaba usar un CD-Rom.

Instalar el navegador era otro cuento chino. Hoy en día, el navegador se instala descargándolo desde Internet, lo que le ha dado a Internet Explorer y su sucesor Edge, los navegadores que suelen venir instalados por defecto, la triste reputación de ser "el navegador que se usa para descargar Firefox o Chrome". Pero antes de Windows 98, el navegador ni siquiera venía incorporado en el sistema operativo. Y por supuesto, la opción de descargarlo desde Internet usando otro equipo y luego llevarlo usando un dispositivo portátil como un pendrive, en la época ni siquiera existía, como no hablemos de los míticos disquetes de 1,44 megabytes de capacidad. Por lo tanto, lo que debía hacerse era ir a la tienda más cercana, y adquirir el CD-Rom respectivo. Que venía con un librito de instalación, que a su vez parecía escrito para gentes que no necesitaran leer el famoso librito en primer lugar para hacer correr el programa de instalación. Y luego venía la instalación en sí, que solía constar de diez o doce pasos, cada uno de los cuales era una mina dentro de un campo minado, porque fallar en cualquiera de esos pasos, hacía que el navegador quedara mal configurado y se expusiera a una cantidad significativa de cuelgues, incluso más que en condiciones normales. Por supuesto, en la época ni siquiera existían los quemadores de CD, de manera que el CD-Rom por regla general debía ser original. La parte positiva del asunto es que no se habían inventado los sistemas de seguridad, por lo que un mismo CD-Rom podía ser usado para instalar el navegador en varios computadores. Por supuesto, Microsoft no tardó demasiado en corregir ese pequeño problemilla en su modelo de negocios. Y por supuesto, los usuarios tampoco tardaron demasiado en volverse a los quemadores de CD, en otro paso dentro de la cansina carrera armamentística entre usuarios que lo quieren todo gratis, y proveedores que lo quieren todo con sangría de sanguijuelas.

6.- Era la edad de oro de los cuelgues de Internet Explorer.

Es posible que los más pequeños entre ustedes no lo recuerden, pero antes de Mozilla Firefox y Google Chrome, el navegador Internet Explorer proporcionado por Microsoft, imperaba supremo. Incluso antes que eso surgió un navegador alternativo, el mítico Netscape, que era muy bueno, según me han dicho, porque al final nunca lo probé; Netscape era para hipsters, eso sí, y cuando Microsoft recurrió a la práctica monopólica, después sancionada como tal por los tribunales de la Unión Europea, de vender Internet Explorer y Microsoft Windows como un único paquete, eso significó el certificado de defunción para Netscape. De manera que las alternativas eran Internet Explorer, o... Internet Explorer. En esa época no existía la navegación por pestañas, de manera que cada nueva ventana se abría justamente así, como una nueva ventana. Uno podría pensar que, entonces, de caerse una ventana, el resto seguiría ahí... y no era así. Porque de alguna manera, la caída de una ventana significaba el cuelgue de todo Internet Explorer, con la consiguiente pérdida de información. Que no era mucha, por la baja velocidad de navegación, pero estaba ahí. Y la caída no venía luego de abrir la ventana quince o veinte, como con las pestañas en la actualidad, sino con apenas cuatro o cinco ventanas. Hoy en día, cuando el usuario promedio tiene abierta por base diaria una pestaña para Facebook, otra para Twitter, otra para lo que esté haciendo en el trabajo, otra para YouTube, y otra para la Guillermocracia o eso esperamos, dicha posibilidad sería simplemente aterradora.

7.- No existían ni música ni videos.

Por supuesto que siempre es grato trabajar con sonidos que inciten a la paz y a la armonía, como los de una buena banda de Blackened Industrial Death Metal estilo MartYrium. Pero hace veinte años atrás, era imposible usar Internet para eso. Porque en la época recién veníamos saliendo de la era de los míticos 8-bits, hasta el punto que los nuevos computadores se promocionaban a bombo y platillo como multimedia. Efectivamente, cobraban un adicional por los computadores si traían... parlantes. Así como suena, pequeñuelos que no vivieron esos días heroicos. En ese estado de atraso tecnológico, y sin protocolos estandarizados para la reproducción de música, reproducirla vía Internet era no diremos un imposible, pero sí un lujo supremo. Los archivos de audio, de hecho, se limitaban a unos pocos segundos, y mejor aprovecharlos bien. Y de videos, eso ni hablar. YouTube no existía, y por una buena razón: porque descargar un video completo, aunque fuera un videoclip de Nirvana de tres minutos y algo, incluso en miserables 240p de calidad, hubiera reventado la conexión. Pero eso tenía su parte positiva. En la época no existía la peste de las postcads, ni la plaga de los youtubers, y por lo tanto, debíamos recurrir a actividades más constructivas y edificantes como ver crecer la hierba, por ejemplo. ¿O ustedes creen que la hierba de mi jardín se va a ver a sí misma crecer por sí sola? No, ¿verdad?

8.- Era un mundo de fotos y animaciones GIF.

En comparación a la actualidad, las páginas de Internet eran increíbles desiertos de aridez. Muchas de ellas eran puro texto plano en letras Times New Roman, o Comic Sans en los casos más depravados, negras tamaño 12 sobre un fondo de blanco inmaculado, más la solitaria foto de 240x360 pixeles que por supuesto, no se podía ampliar porque la tecnología de zoom pertenecía todavía al futuro. Algunos creativos ampliaban esas fotos hasta dimensiones ciclópeas como por ejemplo 480x640, usando el mítico Photoshop, y el resultado era una foto más grande, sí, pero tan pixelada que podría ser el sueño húmedo de Seurat o algún otro maestro del Puntillismo. Y entonces, los más audaces recurrían a las animaciones GIF. Por lo general, dibujadas con Paint, y por lo tanto, en un estilo que podía recordar a un híbrido entre un Joan Miró lobotomizado y un Dadá pasado por la juguera. Y que no aportaban absolutamente nada a la página, salvo hacerla más pesada y lenta de cargar. Lo que era un pecado capital, por supuesto, si recordamos lo que hemos repetido cincuenta millones de veces: la lentitud gasterópoda de las conexiones. Los creadores de contenido las introducían para hacer más graciosas las páginas, pero solían ser una gracia que no tenían ninguna gracia.

9.- Armarse un sitio significaba ir a GeoCities.

Hoy en día, existe una multiplicidad de opciones para armarse un sitio. Existen los proveedores de páginas web puras y duras. Existen los blogs. Existen los híbridos como WordPress, a medias blog y a medias sitio web. Existe Twitter, si lo único que se desea es piar al aire como un canario. Y existe Facebook, que combina lo mejor de ambos mundos porque tiene la mayor penetración en conjunto por un lado, y un diseño efectuado por patanes que, resulta claro, jamás estudiaron composición pictórica con las obras de Leonardo da Vinci al frente. Pero hace veinte años atrás, los servidores eran carísimos, los tenían sólo el gobierno, las grandes empresas o los establecimientos educaciones, y lo más cercano al concepto de página personal, era el enchufado en alguna universidad que usaba los correspondientes servidores para postear cosas sobre series de culto o juegos de rol, que se agradecían porque en ese tiempo no existía Wikipedia para consultar acerca de esas cosas. GeoCities fue el primer intento por ofrecer un servicio gratuito y masivo de servidores para la gente, previa creación de una cuenta, por supuesto. Andando el tiempo, GeoCities fue adquirido por Yahoo!, lo que resultó en su condena segura a muerte, por supuesto, lo que no augura nada bueno para el futuro de Tumblr, que veinte años después está repitiendo la historia. Como sea, el caso es que GeoCities tenía una política realmente obtusa de barrios, en donde usted debía elegir un barrio según sus intereses, luego una dirección, y por supuesto, como pasa con los barrios en la vida real, todos los sitios buenos ya estaban ocupados. Y comenzó a pasar con GeoCities lo mismo que años después con la explosión de la blogósfera: muchos se montaron su sitio, escribieron un par de páginas, cargaron un par de fotos... y adios. En GeoCities quedaron cientos y miles de sitios huérfanos, prometiendo novedades en un futuro... desde 1.998 y contando. Eutanasiar a GeoCities ha sido así uno de los actos más misericordiosos en la trayectoria de Yahoo! como empresa.

10.- Hacer vida en línea significaba soportar los obtusos chats.

Hoy en día, todo el mundo guasapea. Si no tienes WhatsApp, puedes considerarte como fuera del mundo. Es tan fácil como crearte tu cuenta, y enviciarte hablando estupideces con tus amigos mientras envías caritas felices y tecleas LOL. Toda una revolución desde los antiguos chats, que eran un fastidio. Primero había que ingresar y colocarse un nick, la abreviatura de nickname por supuesto que hoy en día nadie parece usar porque el nickname cayó en desuso versus el perfil, que es mucho más personalizable para usted, y más fácil de hacerle seguimiento y minería de datos por parte del proveedor. Luego, ingresar. A encontrar gente que estuviera despierta a la misma hora que usted, porque nadie se ponía a chatear a las cuatro de la tarde. Por supuesto, un chat relativamente bueno era estable, pero uno apuntalado con cuatro servidores malamente ubicados en a saber qué escondrijo de la Amazonia brasileña, era uno que se caía cada dos por tres. Pero la gente quería comunicarse, y eso llevó a que incluso los míticos portales y proveedores de conexión, crearan sus propios chats corporativos. Pero no hay nada menos cool que una gran corporación tratando de hacerse la cool, de manera que en esos chats no se metía nadie, y terminaron muriendo de muerte natural. Luego, ICQ le asestó el primer golpe a los chats, y luego, Internet Messenger se comió tanto a ICQ como a los chats. Luego, el chat de Facebook le asestó el primer golpe a Internet Messenger, y WhatsApp que también es propiedad de Facebook, se comió a Internet Messenger. Lo que suscita la pregunta de qué va a comerse a WhatsApp cuando le llegue su día. Porque en Internet, a todo el mundo le llega su día.

11.- El inmisericorde viaje por la jungla que era buscar en la era anterior a Google.

Por supuesto, el crecimiento explosivo de lo que el actualmente medio olvidado Al Gore llamó en su día la autopista de la información, hizo necesario buscar medios rápidos de indexar esa información. Las revistas de electrónica de la época se llenaron de secciones dedicadas a listar webpages y más webpages de los más diversos tópicos, porque en esa época daba tono hablar de webpage en vez del más prosaico y castizo página. Muchos de esos sitios carecían de la más mínima profesionalidad, y eran, ya lo dijimos, puro texto plano en letras Times New Roman, o Comic Sans en los casos más depravados, negras tamaño 12 sobre un fondo de blanco inmaculado, más la solitaria foto de 240x360 pixeles que por supuesto, no se podía ampliar porque la tecnología de zoom pertenecía todavía al futuro. Con algún GIF gracioso que en realidad no era gracioso, no dejemos en el olvido a los GIF graciosos que en realidad no eran graciosos. Pero era lo que había cuando el tema era lo suficientemente oscuro o nerd, y por lo tanto, material para las revistas. Los más valientes entre los diseñadores incluso metían en sus páginas algunos breves listados de "recursos", enlaces a otras páginas sobre temas similares, o incluso apenas de gusto del webmaster. Pronto, la filosofía del listado hizo que los portales lo hicieran de manera profesional. En la época, créanlo o no, Yahoo! era lo máximo, porque indexaba miles de páginas, con el conocido sistema de las carpetas, o sea, ir clasificando los sitios en larguísimas listas envueltas en carpetas dentro de carpetas dentro de carpetas. Y el sistema, créase o no, funcionaba, aunque fuera porque era lo mejor que existía. Incluso, si uno se sentía de humor, podía probar a usar un buscador alternativo como Altavista o Lycos. Fue la era dorada de los portales en cuya página de inicio se incluían un montón de cosas que, se supone, eran de interés de la comunidad de Internet. Aunque para el nerd promedio, los avatares sentimentales de la realeza hispánica o la británica, incluyendo a la princesa Diana que todavía estaba viva, o los tips de cocina o jardinería, lo dejaran más bien frío. Por supuesto, después de que un par de sabidillos tuvo la idea de automatizar todo el proceso de indexado, e inventó el célebre algoritmo de búsqueda, nació Google, y el resto es historia. Literalmente: fue saltar desde la Prehistoria iletrada y analfabeta, hasta la época de los registros escritos. Todo lo anterior... es leyenda.

12.- El primitivo correo electrónico.

Hace veinte años atrás, todavía había depravados que usaban lápiz y papel, o máquinas de escribir, y las usaban para practicar el arte arcano de escribir correspondencia. Era una época en la cual los carteros caminaban sobre la faz de la Tierra, y eran una amenaza real para la fidelidad matrimonial, después de que los lecheros fueran reemplazados por el supermercado. Comunicaciones a larga distancia eran sinónimos de teléfono y chat, y tratándose de la palabra escrita, de un artefacto que funcionaba con polvo mágico de hadas y que los más jóvenes entre ustedes a lo mejor han oído mentar a sus padres, y se llamaba fax. En medio de todo eso, alguien tuvo una idea genial: "Si podemos chatear en línea, ¿por qué no almacenar las palabras enviadas?". Es decir, correo electrónico, mejor conocido por la sigla que se puso de moda: e-mail. Porque en esa época, todo era e-algo: e-mail, e-commerce, e-business, etcétera. A diferencia de hoy en día, en que todo es i-algo: iPad, iPod, iMac, etcétera. Por supuesto, habían millones de proveedores de correos electrónicos gratuitos, incluyendo los dichosos portales e incluso los proveedores de Internet, uno de los cuales ofrecía hasta cinco casillas gratuitas si uno se afiliaba con ellos. Me pregunto si esas casillas seguirán existiendo hoy en día. Por supuesto, el naufragio generalizado de los portales en el cambio del milenio significó la aniquilación de todas esas casillas de correo electrónico, con la consiguiente pérdida de toda esa información. Hoy en día, sabemos que eso no podría pasar. Aunque Gmail, Yahoo! y Hotmail se acaben, sabemos bien que las empresas se las van arreglar para guardar esa información bien guardadita. Porque el Gran Hermano te vigila. Ahora. Siempre. Y puede que en cien años más, académicos y eruditos estén publicando "Guillermo Ríos: Su correspondencia completa", así como se publica la correspondencia completa de Maquiavelo o la de la Reina Victoria, a partir de los archivos rescatados desde Google.

Y después de este breve recuerdo nostálgico acerca de la edad heroica de la navegación por Internet, podemos especular... ¿qué dirá la siguiente generación, respecto de lo que era navegar por Internet en 2.016? ¿Se sorprenderán de que usemos WhatsApp en vez de interfaces neuronales directas? ¿Que la batería del smartphone dure menos de 24 horas, después de habérsela pasado reproduciendo videos de gatitos? ¿Que consumir porno sea ver fotos o videos de chicas de Victoria's Secret o Playboy en pantalla, en vez de una experiencia en realidad virtual 3D? Sólo podemos especular...

La industria del porno, a la cabeza del progreso de la civilización.

sábado, 26 de noviembre de 2016

"Marbod el Bárbaro: Imago Dei": La miniblogoserie.


La trifecta de miniblogoseries que comenzaremos a publicar acá en la Guillermocracia, de las cuales ya hemos comentado Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta e Infra Terra: Entronización, se completa con Marbod el Bárbaro: Imago Dei, la secuela de Marbod el Bárbaro.

¿De qué se trata Marbod el Bárbaro: Imago Dei?

Han pasado los años desde sus grandes aventuras de antaño, y Marbod el Bárbaro ahora vive una vida relativamente oscura en la ciudad de Roma, capital del Imperio Romano, trabajando en la herrería de Tulio, escondiéndose de ciertos sectarios y fanáticos que, oyendo sobre los sucesos de años atrás, han comenzado a adorarle como a un dios. Sin embargo, el mundo no cesa de moverse. El Emperador Tiberio ha fallecido, y ahora Calígula es el amo del Imperio Romano. Calígula se considera a sí mismo un dios, pero hay un obstáculo para su poder: Marbod el Bárbaro, el hombre que se resucitó a sí mismo, en Palestina, años atrás. Ahora, nada menos que el mismísimo Emperador del Imperio Romano va tras Marbod el Bárbaro, y no se detendrá ante nada para exterminarlo, y quedar él como el único dios viviente.

¿Qué pasa con la continuidad antigua?

Marbod el Bárbaro: Imago Dei es técnicamente una secuela de Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá, pero no retomará elementos de ésta más allá de alguna referencia casual. En vez de eso, entroncará con la blogoserie original, haciéndose cargo de las consecuencias de la misma, y muy en particular del episodio Sonnenmensch. Eso sí, al estar ambientada varios años en el futuro, MEB:ID funciona como una historia autocontenida, de manera que los nuevos lectores pueden acercarse a la misma sin necesidad de tener un conocimiento acabado de la mitología alrededor del personaje. MEB:ID también ignorará los eventos de Tecnófilo: Conquistador de Marte; no es que dicho spin-off ahora esté fuera de la continuidad, sino que los eventos de T:CdM no se relacionarán con los sucesos de MEB:ID. En cualquier caso, el relato ha sido escrito de manera tal, que los elementos de la continuidad necesarios para entenderlo, han sido incluidos, de manera que los nuevos lectores no quedarán colgados sin entender nada.

¿Cuándo lo podré leer?

Los nuevos episodios de Marbod el Bárbaro: Imago Dei serán publicados el tercer miércoles de cada mes, a partir de Diciembre de 2.016.

¿Es posible leer un adelanto, para ir preparándonos?

No faltaba más. A continuación, algunos fragmentos de los dos primeros episodios de Marbod el Bárbaro: Imago Dei, para tomarle el pulso a la historia:

OxxxOxOOOxOxxxO

– ¡No, tú eres Marbod! ¡Tu fuiste crucificado en Palestina, y te resucitaste a tí mismo! ¡Todo el mundo habla de eso allá! Bueno, no todo el mundo. En realidad, una secta. Ya sabes. Pero… ¡Oye, mira lo que te traemos! ¡Oro! ¡E incienso! ¡Y mirra! ¡Venimos a adorarte! ¡Salve, mesías!

OxxxOxOOOxOxxxO

– Me voy, Tulio. No lo aguanto más. Tener que vivir escondido, y… Además, los pongo en peligro a ustedes, estando aquí. Tengo mis enemigos, después de todo, y…

OxxxOxOOOxOxxxO

– ¡Ah, Zeus! ¿Eso es todo lo que tienes para mí? ¡¡¡MUESTRA TU PODER, O TEME EL MÍO!!! – gritó Calígula. Y como los rayos cesaran, añadió, jadeando de placer: – Sí. Sí… ¡¡¡SÍ!!! Ahora YO soy el Emperador. Y soy más que un Emperador. ¿Acaso esperaban encontrarse con un loco, y se encontraron con un dios…? Porque eso soy, eso he sido y eso siempre seré.

OxxxOxOOOxOxxxO

Y así, en medio de la oscuridad de la noche, embozada en una capa negra para ser irreconocible, Drusila escapó. Justo a tiempo: los pretorianos aparecieron por la calle, y comenzaron a avanzar. Y delante de ellos, nada menos que el mismísimo Calígula hizo acto de presencia.

OxxxOxOOOxOxxxO

– Yo te prometo, Calígula. Yo te prometo… – dijo Marbod el Bárbaro, y luego, gritando con toda la fuerza de sus pulmones, añadió: – ¡¡¡YO TE PROMETO QUE AHORA ES PERSONAL!!! ¡¡¡Y NO HABRÁ FORTALEZA CON SUFICIENTES SOLDADOS, O LATIFUNDIO A SUFICIENTE DISTANCIA, O ISLA CON SUFICIENTE AGUA DE POR MEDIO, QUE ME IMPIDA BUSCARTE, ENCONTRARTE, Y TERMINAR CONTIGO PARA SIEMPRE!!!

OxxxOxOOOxOxxxO

Así es que, recuerden: a partir de Diciembre de 2.016, comienza Marbod el Bárbaro: Imago Dei, aquí en la Guillermocracia.


viernes, 25 de noviembre de 2016

"Infra Terra: Entronización": La miniblogoserie.


Ayer publicábamos noticias referentes a la inminente publicación de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, y ahora toca hablar de la segunda miniblogoserie que tenemos en el candelero, que es Infra Terra: Entronización. ¿Curiosidad por saber de qué se trata todo esto? Sigan leyendo para enterarse.

¿De qué se trata Infra Terra: Entronización?

A finales de la Guerra Fría, una expedición militar de la OTAN se abre paso hacia el mundo subterráneo, intentando hacer contacto con dicha civilización. En la misma ha sido reclutado un joven estudiante de Filología y Lingüística llamado Wolfgang Spengler, para que obre como traductor. Sin embargo, pronto la aventura diplomática de secreto máximo se transforma en una misión de alto riesgo, en que la expedición bien podría nunca regresar a la superficie terrestre. Atrapados en un mundo subterráneo que no conocen, lidiando con la barrera del idioma, abrumados por la superioridad militar del Kaiser Lama Kriegsweltz III, y luchando por impedir un potencial desastre diplomático, lo que está en juego no es sólo la suerte de los expedicionarios, sino también el futuro completo de la geopolítica mundial...

¿Qué pasa con la continuidad antigua?

Infra Terra: Entronización es una precuela de la blogoserie original, ambientada veinte años antes del inicio de la misma, en la cual veremos el primer encuentro entre Wolfgang Spengler y el Kaiser Lama Kriegsweltz IV, en la época en donde este último es todavía el príncipe heredero. De todas maneras, IT:E ha sido escrita de una manera tal, que no se necesario haber leído el material previo para entenderla; esto puede verse en el hecho de que la reseña anterior no refiere ningún evento de la blogoserie original. La continuidad antigua sigue en pie, pero los eventos de la misma pertenecen al futuro, respecto de IT:E.

¿Cuándo lo podré leer?

Cada nuevo capítulo de Infra Terra: Entronización será publicado el segundo Miércoles de cada mes, a partir de Diciembre de 2.016.

¿Es posible leer un adelanto, para ir preparándonos?

Naturalmente que sí. A continuación, algunos fragmentos seleccionados de los dos primeros episodios de IT:E, para ir calentando los motores:

OxxxOxOOOxOxxxO

Luego de marchar descendiendo por un laberíntico entramado de grutas y cavernas conectadas de las más extrañas maneras, el Brigadier Catroux de la OTAN intercambió algunas palabras con el Teniente Ibáñez del Ejército de Chile; éste en respuesta ordenó a sus hombres apagar las luces. Wolfgang Spengler entendió claramente la orden porque sabía hablar castellano, pero le pareció un absurdo que los llevaría a la tumba: ¿pasarse sin luces a quién sabe cuántas decenas o cientos de metros bajo tierra?

OxxxOxOOOxOxxxO

En la estación, habían dos seres en apariencia humanos; apenas vieron al batallón acercarse, tomaron sus armas y los encañonaron. Era un gesto más retórico que otra cosa; era evidente que los visitantes traían sus propias armas, por lo que si quisieran eliminar a los dos guardias, los masacrarían sin mayores inconvenientes.

OxxxOxOOOxOxxxO

Algunas construcciones eran miserables, pero otras eran espléndidas para el estándar de lo visto en el viaje. Y adelante, muy adelante, iba creciendo lo que a todas luces era una gran ciudad. Mientras más se acercaban, se veían edificios cada vez más grandes, incluso algunos que podían ser majestuosas reparticiones públicas o hieráticos templos.

OxxxOxOOOxOxxxO

– Háblanos de tu mundo, extranjero – dijo la princesa Polkiva, sonriendo, con dulzura.

OxxxOxOOOxOxxxO

Los soldados de Kriegsburg acribillaron al hombre de la OTAN, que murió con una expresión casi de felicidad suprema en el rostro.

OxxxOxOOOxOxxxO

Así es que, recuerden: a partir de Diciembre de 2.016, comienza Infra Terra: Entronización, aquí en la Guillermocracia.

jueves, 24 de noviembre de 2016

"Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta": La miniblogoserie.


Lo anunciábamos ayer, y ahora avanzamos un poco más de información. En Diciembre comenzará la publicación de Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, el reboot de la franquicia de Corona de Amenofis. Y ha llegado el momento de adelantar algunas cosas acerca de lo que viene acá.

¿De qué se trata Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta?

La empresa inmobiliaria Ibis Blanco está construyendo un condominio llamado Corona de Amenofis, en los faldeos precordilleranos de Santiago de Chile. Pero las cosas se complican cuando hacen un importante descubrimiento: en el sitio de la construcción aparecen ruinas de tiempos anteriores a los españoles. Mientras los altos ejecutivos de Ibis Blanco intentan determinar si cumplirán con la ley y avisarán del hallazgo, o por el contrario, lo destruirán para que siga la construcción adelante y que los negocios sigan fluyendo, otras fuerzas han comenzado a movilizarse en torno al descubrimiento. Porque los seres humanos ignoran que el mundo es mucho más vasto de lo que piensan, y que hay fuerzas escondidas que vienen desde más allá del tiempo y el espacio, y que tienen un interés supremo en que Corona de Amenofis se construya lo antes posible... o no se construya nunca.

¿Qué pasa con la continuidad antigua?

Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta es un reboot de la blogoserie Corona de Amenofis original, y esto por varias razones. La continuidad original se extendió a lo largo de 123 episodios, y se hizo muy complicada e incluso con errores lógicos internos, lo que sumado al escasísimo interés que despertó en su día, hacía más viable descartarla y comenzar desde cero. CdA:AO conserva la premisa y los principales elementos de la blogoserie original, pero altera unos cuantos detalles de la misma. Dos de ellos pueden ser observados de inmediato: por un lado, la blogoserie original partía con la llegada de los residentes a Corona de Amenofis, mientras que aquí partimos antes, con su construcción, y además, Arquitectura Oculta hace referencia a un elemento que no estaba presente en la blogoserie original. Por supuesto, hay guiños y referencias a la mitología de la blogoserie original, pero no es necesario haberla leído o estar familiarizado con ésta para disfrutar de CdA:AO.

¿Cuándo lo podré leer?

La miniblogoserie será publicada el primer miércoles de cada mes, a partir de Diciembre de 2.016.

¿Es posible leer un adelanto, para ir preparándonos?

¡Por supuesto! Aquí hay algunos fragmentos de los dos primeros episodios de CdA:AO, para que se hagan una idea de lo que viene:

OxxxOxOOOxOxxxO

– Mire, doña Llacolén, con todo respeto, sita… Yo tengo que dirigir a este montón de imbéciles a hacer su pega, y cualquier accidente laboral, me llega a mí. Puedo hasta ir a la cárcel por esto, ¿me entiende?

OxxxOxOOOxOxxxO

– ¿Están locos? – bramó Leandro. – ¿Vamos a parar esta inversión millonaria sólo porque unos indios de mierda se les ocurrió construir en el sitio que es nuestro? ¿Ah?

OxxxOxOOOxOxxxO

– Vicente… Me parece admirable su actitud, muy admirable. Pero esto es Chile. Aquí nunca triunfan los buenos. Aquí nunca triunfa la justicia. Así es que… déjelo así.

OxxxOxOOOxOxxxO

– Hijo… Siempre hay que ir por la vida mirando de frente, con honradez. Lo primero es vivir tranquilo con la conciencia, porque no se te olvide que allá arriba hay un Dios que lo sabe todo y lo juzga todo.

OxxxOxOOOxOxxxO

– Tengo un plan, pero necesito que me des una mano con eso. Así es que… ¿lo hacemos? ¿Vamos adelante…?

OxxxOxOOOxOxxxO

Así es que, recuerden: a partir de Diciembre de 2.016, comienza Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta, aquí en la Guillermocracia.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Diciembre de 2.016: Mes de miniblogoseries en la Guillermocracia.


Lo habíamos anunciado a mediados de año, y la hora suprema ha llegado. En 2.017 se cumplen los diez años de una ambiciosa empresa, cual fue la publicación de tres insignes blogoseries: Corona de Amenofis, Infra Terra y Marbod el Bárbaro. De éstas, hubo un intento de volver a publicar Corona de Amenofis en una versión corregida, pero el empeño no fue más allá del episodio tres, quedando por tanto 120 sin publicar, mientras que de Marbod el Bárbaro publicamos nueve episodios, dejando fuera los quince restantes de la serie original, además de su secuela y su spin-off. Pero eso no quiere decir que las dejaremos morir. Y por eso, aprovechando el décimo aniversario, es que publicaremos miniblogoseries de las tres, en forma de eventos breves y cerrados.

Las tres miniblogoseries, o blogoseries evento que es como deberíamos llamarlas si esto fuera la televisión de Estados Unidos, serán:

  • Corona de Amenofis: Arquitectura Oculta. Esta será un reboot en una nueva continuidad, de la blogoserie original, y los nuevos episodios serán publicados el primer Miércoles de cada mes.
  • Infra Terra: Entronización. Esta será una precuela de la serie original, y los nuevos episodios serán publicados el segundo Miércoles de cada mes.
  • Marbod el Bárbaro: Imago Dei. Esta será una secuela de Marbod el Bárbaro: Roma prevalecerá, y los nuevos episodios serán publicados el tercer Miércoles de cada mes.

¿De qué se tratará cada una de ellas? ¿Cómo se relacionarán con las blogoseries originales? Contestaremos a todas estas preguntas en los días que vienen: cada miniblogoserie recibirá su propio posteo en el cual ahondaremos en detalles.

La única mala noticia al respecto, es que todo este ajetreo significa... que otra vez se verán postergados los nuevos episodios de Bastión Esperanza. Pero si han seguido esta serie, no pierdan lo ya dicho, o sea, las esperanzas. Los nuevos episodios están casi listos, y es seguro que vendrán para 2.017. De manera que no pierdan las esperanzas con Bastión Esperanza, y... que tengan un feliz Diciembre, los lectores de la Guillermocracia.

domingo, 20 de noviembre de 2016

La aceleración de la Historia Universal.


Si hay una característica que ha definido a la Historia Universal a partir de la Revolución Industrial, es su aceleración. Antes del siglo XIX, el paso del tiempo era casi imperceptible. Existían los días, los meses y los años, y las estaciones y los tiempos de sembrar y cosechar, por supuesto, pero eran siempre circulares, con un ciclo estacional siguiendo al anterior de manera monótona e ininterrumpida. A veces la vida se amenizaba un poco con guerras y soldados devorando, violando y masacrando todo a su paso, pero cada guerra era más o menos idéntica que la anterior. A partir del siglo XIX, de pronto las cosas se volvieron menos estables, y a partir del XX, la estabilidad salió por la puerta para no volver.

Saquemos algunas cuentas para ejemplificar esto. Una persona que haya nacido en 1.903, estaba en el mundo a tiempo para ser contemporánea del vuelo de los hermanos Wright, considerado por lo general como el inicio oficial de la aviación. Esa misma persona tendría 66 años cuando Neil Armstrong dio su paseo por la Luna. Es una edad avanzada que habilita a este individuo para ser un ciudadano de la tercera edad, pero perfectamente alcanzable en el Primer Mundo a lo menos, considerando la esperanza de vida al nacer. O sea, el tiempo entre el primer vuelo de un vehículo motorizado, y el primer alunizaje, es inferior al tiempo de una vida humana promedio.

Incluso más, abundando en lo mismo. En 2.016, quedan a lo menos una decena de personas vivas que nacieron antes de 1.903. De hecho, al momento de editar este posteo quedan tres personas vivas que nacieron en el siglo XIX, una de ellas en 1.899 y dos en 1.900; debemos recordar que el cambio de siglo se produjo en 1.901, por las peculiaridades de nuestro calendario. O sea, más de una decena de personas actualmente vivas son más antiguas que el primer vuelo de los hermanos Wright, y por ende, más viejas que la Aviación.

Guardando las distancias, comparemos la tecnología aeronáutica con la tecnología de la navegación. Entre la canoa y la carabela, pasaron lisa y llanamente miles de años; la canoa, de hecho, es una tecnología que data del Paleolítico, es decir, es anterior a la agricultura y los metales, mientras que la carabela, que aumentó la maniobrabilidad de las naves hasta permitirles incluso dar la vuelta al mundo, fue desarrollada recién en el siglo XV. Y desde la carabela hasta las primeras naves a vapor, es decir, hasta las primeras naves que pudieron independizarse del viento y la navegación por remos, pasaron más de tres siglos. Mucho más que el período entre los hermanos Wright y el Apolo XI, pero una cantidad infinitesimal al lado del salto que significó pasar de las galeras a las carabelas.


Otro tanto ocurre con las tendencias artísticas. Hasta el siglo XVIII, era más o menos seguro admitir que un artista podía vivir toda su vida como tal, dentro de más o menos los mismos estilos artísticos. Piensen en el Renacimiento. Si extendemos el Renacimiento italiano en su sentido más estricto, o sea desde que se despojó de las ataduras medievales con el desarrollo de las leyes de la perspectiva en la primera mitad del siglo XV, hasta el inicio de su transformación en Manierismo después de la muerte de Rafael Sanzio en 1.520, tenemos que el mismo duró por lo menos cien años, o sea, un siglo completo. Otro tanto ocurre con el Barroco y el Rococó. Hubo artistas que vivieron la época de transición, por supuesto, pero dichas transiciones fueron tan lentas, que no se observan cambios significativos en las pinturas de dichos artistas, entre su juventud y su vejez. Otro tanto ocurre con las obras musicales, que seguían modas que iban y venían con igual parsimonia. Eso no quita que sus contemporáneos a veces los hayan mirado como obsoletos: en sus últimos años de vida, Johann Sebastian Bach era contemplado como una reliquia del pasado, mientras que su contemporáneo Georg Friedrich Händel se pasó de la Opera al Oratorio para mantenerse a la moda. Pero ninguno de ambos músicos tuvieron rupturas tan marcadas de estilo como por ejemplo, guardando las diferencias, un Frank Zappa o un David Bowie.

Piensen ustedes en las vanguardias en las artes plásticas. El Impresionismo empezó a gestarse en la década de 1.860, pero ya en la década siguiente, los principales pintores impresionistas estaban alejándose del Impresionismo y desarrollando sus propios estilos personales, de manera que los últimos trabajos de Pissarro difieren su resto de los últimos trabajos de Cezanne, por ejemplo. Y eso por no hablar de la superposición de estas obras con el trabajo de nuevas generaciones contemporáneas que ya estaban metidas en el Post Impresionismo, como Paul Gauguin o Vincent van Gogh. Movimientos como el Fauvismo, el Cubismo o el Dadaísmo, estudiados como puntos seminales en las vanguardias visuales del siglo XX, duraron en su apogeo menos de diez años cada uno, mientras que el Surrealismo siguió vivo por más tiempo, pero más por el encono de pintores como Salvador Dalí en mantenerse apegados a dicho estilo, que por verdadera savia nueva en el movimiento.

Mencionábamos el caso de la Música más arriba. Un artista como Wolfgang Amadeus Mozart con sus 35 años de vida, vivió íntegramente dentro de la Música Clásica, que sucedió a la Música Barroca y precedió a la Música Romántica. Ludwig van Beethoven marca la transición del Clasicismo al Romanticismo, pero escuchando sus sinfonías en orden, compuestas en un período de cerca de un cuarto de siglo en total, es posible advertir que la transición fue bastante pausada. Compárese con los actuales artistas de la música popular. Movimientos como el Rock Psicodélico, el Synth Pop o el Hard Rock, no han durado más de diez años en total, en su punto de apogeo. Después han sobrevivido gracias a las bandas que tocaban esos estilos y se han mantenido en ellos, o bien gracias a nuevas bandas que arriban, pero que lo hacen en calidad de revivals. Bandas como The Rolling Stones o Deep Purple llevan casi medio siglo arriba del escenario, pero por lo general son vistas casi como reliquias del paleolítico musical.


Quizás la primera generación occidental que sufrió el cambio social y cultural no como una transformación gradual sino como un choque brutal, fue aquella que le tocó vivir la era de las revoluciones liberales. Me refiero al triple impacto que representaron la independencia y consolidación de Estados Unidos (1.775 a 1.781 en términos militares), la Revolución Francesa (1.789 a 1.795 en su acepción más estricta) y la independencia de Latinoamérica (1.809 a 1.824). Estas revoluciones marcaron profundos cambios políticos, que a su vez desencadenaron profundos cambios sociales. En esencia, implicó la destrucción del antiguo orden y sus sostenedores, entiéndase la aristocracia y los religiosos, y su reemplazo por un mundo de plutócratas que imperó más o menos sin contrapeso hasta la Primera Guerra Mundial. Y todo ese gigantesco cambio, ocurrió en menos de una generaci´no, en cada uno de los lugares en donde aconteció.

Supongamos como ejemplo hipotético, una persona que haya nacido contemporánea a la Toma de la Bastilla, o sea, en 1.789. Esa persona habría alcanzado a vivir el apogeo y decadencia del Neoclasicismo en su infancia y juventud, para luego, en su adultez, vivir el esplendor del Romanticismo. Y existe una buena posibilidad de que esta persona haya estado viva con setenta años, para atestiguar la publicación de un polémico libro llamado El origen de las especies de Charles Darwin, así como contemplar la decadencia del Romanticismo y su reemplazo por el Realismo en el arte y el Positivismo en la sociedad. Y si hubiera muerto con ochenta años de edad, incluso hasta podría haber llegado a enterarse de que un grupo de revoltosos pintores estaba inventando algo llamado el Impresionismo.

Y si hacemos el mismo ejercicio con el siglo XX, el resultado es de locura. Una persona nacida el mismo año que el Atentado de Sarajevo, o sea en 1.914, habría pasado su infancia y adolescencia en el mundo de los locos veinte, su juventud y primera adultez en un mundo cada vez más enrarecido por los totalitarismos, habría vivido su treintena ya en los albores de la Guerra Fría, habría sido testigo de la llegada del hombre a la Luna siendo un hombre maduro pero no todavía un anciano, y ya en su ancianidad quizás habría visto la caída del Muro de Berlín con tres cuartos de siglo a cuestas, y hubiera visto los primeros atisbos de la Sociedad de la Información. Incluso al momento de escribir estas líneas, este hombre podría estar todavía vivo, aunque como un mayestático hombre de 102 años de edad, una edad muy improbable de alcanzar... pero no imposible.


Hagámoslo más dramático. Este hombre, si se hubiera pescado una enfermedad infecciosa en su niñez, quizás se habría muerto, pero no en su ancianidad, porque en el intertanto se habría beneficiado de que el señor Alexander Fleming haya desarrollado la penicilina. Este mismo hombre de nuestro ejemplo, en su infancia habría tenido que gastar tiempo y recursos ingentes en un pasaje en barco para ir de vacaciones a otro continente, mientras que en su ancianidad le habría bastado tomar el avión. Este hombre en su infancia se habría enterado de los sucesos del mundo gracias a la radio y el cine mudo, y en su ancianidad por la televisión y quizás incluso hasta por Internet. Este hombre en su infancia habría recurrido al epistolario para comunicarse con alguien distante, y en su ancianidad al teléfono y quizás, si los recursos económicos y la flexibilidad mental lo permiten, al correo electrónico. Este mismo hombre habría ido a la playa en su infancia para ver el tobillo de las chicas ataviadas con carpas de circo para bañarse, y en su ancianidad habría contemplado bikinis desde su pantalla de televisor... supuesto de que su señora le deje, por supuesto. Y en su infancia, es posible que haya escuchado música con un primitivo invento llamado el gramófono, entusiasmado con las arias de Enrico Caruso, mientras que en su ancianidad habría tenido que resignarse a la música electrónica o el Heavy Metal de sus eventuales nietos.

Por supuesto, debemos matizar esto en Latinoamérica. Por una serie de razones, la Revolución Industrial fue un fenómeno primariamente del mundo anglosajón, y al resto del mundo llegó por propagación. A Latinoamérica llegó principalmente a las ciudades, o a determinados centros industriales. Lo que podríamos llamar la Latinoamérica profunda, o sea, la de la jungla amazónica más allá de las plantaciones de caucho, o los latifundios mexicanos, o las haciendas chilenas, siguieron viviendo sus existencias más o menos aletargadas por lo menos hasta la segunda mitad del siglo XX. Es cierto que se vivió el fenómeno de la migración del campo a la ciudad, pero eso no hizo nada por llegar la Revolución Industrial al campo.

E incluso en las ciudades, las novedades llegaban con retraso. Alejo Carpentier observaba de manera muy lúcida, que las grandes revoluciones culturales europeas prenden en Latinoamérica cuando han muerto en su patria de origen. Así, observaba por ejemplo, el Surrealismo prendió en Latinoamérica recién en la década de 1.940, cuando los propios surrealistas en Europa estaban dedicados a otras cosas. Salvo por algunos adelantados, la Ciencia Ficción como movimiento empezó a difundirse recién en el mundo hispanoamericano en la década de 1.960, y lo hizo imitando a la Edad de Oro, cuando ésta ya había muerto en el mundo anglosajón, en beneficio de la Nueva Ola.

Pero este ciclo de retraso en Latinoamérica, se rompió en la generación que va desde las décadas de 1.960 a 1.980. Ya en la década de 1.960, una tira cómica como Mafalda se permitía hacer chistes sobre The Beatles, por ejemplo. La influencia de la industria audiovisual, entiéndase como tal el cine, la radio y sobre todo la televisión, llevó a una puesta al día de Latinoamérica con respecto al resto del mundo. El Rock Latino de la década de 1.980, por ejemplo, se inspiró mucho en el Post Punk y la New Wave que venía del mundo anglosajón... y que eran movimientos recientes e incluso contemporáneos allá. Soda Stereo lo prueba.


Hay dos grandes responsabilidades en esta aceleración de la Historia. Por un lado, los medios de comunicación. En la Edad Media, viajar de una localidad a otra era inseguro, y por lo tanto, la información fluía con lentitud. Hoy en día, la gente ni siquiera necesita viajar para comunicarse cosas. Ustedes me están leyendo a veces desde países a medio mundo de distancia, gracias a la electricidad, los satélites artificiales y los cables de fibra óptica. Y lo mejor: el concepto de comunicación bidireccional antes implicaba las semanas y a veces meses que podían pasar entre enviar una carta y recibir su respuesta, mientras que hoy en día, ustedes pueden dejar un comentario en tiempo real, al pie de este posteo.

En segundo término, la propia masa crítica de ciudadanos. Lo discutíamos a propósito de la ciencia: se necesita una masa crítica de científicos para multiplicar el potencial de las nuevas ideas. Pero lo mismo vale para la cultura. Si consideramos una idea como una semilla y las mentes como terreno a cultivar, habiendo más población entonces hay más mentes en donde pueden germinar más semillas, produciéndose un efecto multiplicador. Antes podía haberse congregado hipotéticamente a todos los grandes genios de la Humanidad en un espacio no mayor a un salón de clases regular, algo que hoy por hoy es lisa y llanamente imposible.

¿Llegaremos a un tope en esta aceleración? No estoy al ciento por ciento seguro, pero me atrevería a afirmar que hay posibilidades de ello. Como afirmaba en el posteo En el año 2.115, es posible que la Humanidad se encuentre en el umbral de una desaceleración brutal, producida por una potencial crisis ecológica. Si eso ocurre, las comunicaciones se volverán más caras, y la educación lo mismo. No será un regreso en bruto a la Edad Media ni menos una involución a un mundo estilo Mad Max, pero desde luego que la velocidad del cambio social se ralentizaría. Para producir un cambio social en dirección de optimizar las comunicaciones y la generación de nuevas ideas, siempre se requieren invertir nuevos recursos, y un potencial colapso ecológico podría justamente negar esos recursos. La Tierra es finita, sus recursos son limitados, y no tenemos manera alguna de explotar los recursos del espacio exterior con costos razonables en el corto plazo, y no deberíamos olvidarnos de esto. Pero no me cabe duda alguna de que el potencial cuello de botella ecológico que la Humanidad está alcanzando, terminará por ser pivotal en el futuro de la civilización humana como un todo. Todo depende de cómo afrontemos los desafíos del futuro, si de una manera creativa, o si nos dejamos vencer por el egoísmo y la irracionalidad. Pero lo que no deberíamos hacer, es dar por sentado sin más, que el futuro va a ser incluso más acelerado y radiante que el presente; eso es algo que no sabemos precisamente porque pertenece todavía al futuro.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

Los políticos del futuro: La frontera final.


A inicios de este año 2.016, el venerable Don Francisco José Súñer Iglesias tuvo a bien invitarme para colaborar con un artículo para El Sitio de Ciencia Ficción, con ocasión del especial en que se celebró el aniversario número 19 del mismo. El tema para los convocados a dicho especial, fue la manera en que la Ciencia Ficción aborda la política. Mi contribución personal a ese respecto fue el artículo Los políticos del futuro: La frontera final. Con ocasión de que, el próximo Enero de 2.017, El Sitio de Ciencia Ficción cumplirá veinte años en línea, desde ya, aquí en la Guillermocracia nos sumamos a los festejos, y esperamos que siga por muchos años más... y aprovechamos, de paso, de reproducir el artículo de marras. Y sin más preámbulos...

Los políticos del futuro: La frontera final.

Hay ciertos géneros narrativos que parecen irremisiblemente asociados a tales tiempos y a cuales lugares. La novela de caballería, por ejemplo, floreció de manera muy específica en la Europa de los siglos XV y XVI, como sucesora del clásico cantar de gesta, pero en prosa y algo más a lo bestia. El policial clásico a lo Agatha Christie, con sus familias extensas y cainitas en mansiones del siglo XVII, es algo propio de la era de las guerras mundiales. Y la novela política... bien, la novela política nunca se ha consagrado como un género propiamente tal. Las hay de tema político, por supuesto. Colindando con la Ciencia Ficción nos encontramos con El talón de hierro de Jack London, o Eso no puede pasar aquí de Sinclair Lewis, que sirvió de inspiración para la serie televisiva V y su correspondiente remake. Pero en general, estas obras tienden a ser experimentos aislados, sin una estructura de género reconocible como tal. Quizás lo más próximo a un género literario de novela política, con sus códigos y referentes propios, sea el corpus literario conocido genéricamente como novelas de dictadores, y que ha sido el producto de la peculiar realidad social de Hispanoamérica durante el siglo XX.

En Ciencia Ficción, las cosas han marchado más o menos igual, y el político como personaje tiende a no despertar interés. Es un elemento que forma parte del paisaje, pero pocas veces es el núcleo central de la historia. Incluso en novelas de cariz tan político como 1984 de George Orwell, la política en sí es secundaria. Lo importante en la novela orwelliana no es la alta política, de la cual sabremos tan poco que ni siquiera estamos seguros de que el jerarca conocido como Gran Hermano realmente exista; lo importante en realidad es cómo el régimen, lo termina sufriendo un peatón cualquiera, un fulano opaco y gris llamado Winston, el día en que se le ocurre dejar de doblepensar y desarrolla pensamientos nocivos contra el sistema.

No es que falten novelas de Ciencia Ficción con contenido político. La Trilogía de la Fundación de Isaac Asimov, por ejemplo, es un híbrido de intriga política y elementos detectivescos, con el rol clásico de los soldados, mercenarios y aventureros espaciales, relegado a la trastienda, en beneficio de los psicohistoriadores que manejan todo el asunto. Dune de Frank Herbert es otro intento deliberado de novela política, dándole importancia suprema a las intrigas palaciegas, hasta el punto que en la novela (porque en la película, las cosas son diferentes), el autor hace una cuidadosa elipsis sobre el grueso de las escenas de batalla. Pero ambas obras son, en muchos sentidos, excepciones a la regla. Lo más normal es que los protagonistas sean heroicos patrulleros espaciales al servicio de un gobierno galáctico que es bueno porque sí, o rebeldes contra un gobierno galáctico que es malo porque sí, o mercenarios y buscavidas que sobreviven lo mejor que puede ante un gobierno corrupto y/o impotente porque sí; en los tres casos, la descripción descarnada de las bondades o maldades del sistema es dada a través de los plebeyos que lo sufren, no de los creadores de la tramoya.

¿Por qué a la Ciencia Ficción le cuesta tanto abordar los entresijos de la política? Probablemente porque la política como actividad, tiende a carecer de pathos. El político exitoso, es el más frío y cerebral. En política, ser un cabeza caliente puede llevar a terminar como el infortunado Gelimer, el último rey vándalo, cuya recompensa por haber resistido hasta el final una invasión bizantina, fue terminar gritando “¡Vanidad de vanidades, todo es vanidad!”, en el desfile triunfal ante el Emperador Justiniano.

Siguiendo un poco el análisis que hiciera Chadwick en su clásico The Heroic Age de 1.912, el historiador británico Arnold J. Toynbee se preguntaba lo mismo respecto de las edades heroicas. Un subproducto de éstas es la poesía épica: la épica homérica tras la caída de Creta, la épica germánica tras la caída del Imperio Romano, la épica bíblica tras la retirada del Imperio Egipcio de Palestina, etcétera. Y una característica de los poemas épicos, es el trágico destino de los héroes. Chadwick y Toynbee se preguntaban, por ejemplo, por qué en la épica germánica aparecen los personajes de Atila (como Etzel) o Teodorico (como Dietrich), ambos monarcas cuyos reinos se desplomaron con rapidez suprema tras su muerte, pero no Clodoveo o Gregorio Magno, ejemplos ambos de monarcas hipercompetentes cuya obra política sobrevivió durante siglos después de su muerte. La conclusión a la que llegan, es que estos personajes exitosos en lo político, son demasiado maquiavélicos para ser personajes literarios interesantes. Obtienen sus triunfos con la manipulación e incluso con el doblez, con el cálculo a largo plazo, es decir, con cosas que no solemos considerar como heroicas.

En materia de Ciencia Ficción tenemos un curioso pero muy decisivo ejemplo, en Star Wars. La Trilogía Original era políticamente simple: existía un Imperio que era malvado porque era tiránico, y una rebelión que era buena porque pretendía librar a la galaxia del Imperio. La Trilogía Precuela, por el contrario, al ambientarse en la generación anterior y en los tiempos de la República, dedica bastante más tiempo a las intrigas palaciegas. La Trilogía Precuela es bastante inferior a la Original por una serie de motivos, pero hay una razón adicional por la que no inflamó tanto a los fanáticos: tenía mucha más política, en desmedro de la aventura pura y dura de la Trilogía Original.

Abundando en lo mismo, es fácil concluir que en las seis películas de Star Wars hasta 2.005, el político más exitoso de todos es Palpatine: manipula al Senado Galáctico, gestiona una guerra civil, consigue instaurarse como dictador, y se mantiene como líder supremo del Imperio durante una generación completa. Pero resulta que Palpatine no es el héroe de la historia sino el villano. Viendo el listado de cualidades personales que posee, es fácil entender por qué: es inteligente, despiadado, egocéntrico, mentiroso, manipulador, falto de empatía, y traicionero. Es decir, toda una galería de valores que tendemos a asociarlos con el villano, no con el héroe, de quien esperamos cosas opuestas: que no sea tan inteligente como bueno para disparar, compasivo, generoso, veraz, honesto, comprensivo, y honorable. Es decir, las mismas cualidades que hacen de Palpatine de lejos el político más exitoso de la galaxia, le impiden en realidad ser un héroe con el cual pueda empatizar el grueso del público.

Incluso en Dune, excelsa novela de Ciencia Ficción política allí donde las haya, los héroes Atreides se presentan inicialmente como personajes legales y honorables, y cuando los Atreides finalmente derrocan al Emperador Padishah, aunque se tornan cada vez más antiheroicos, siempre son retratados como reacios al poder por el poder, y con una preocupación genuina por el destino de la Humanidad, aunque no siempre sean de lo más escrupulosos a la hora de elegir sus métodos de gobierno.

Otro ejemplo glorioso, lo constituye Star Trek. En esta franquicia, sabemos que la Tierra y otros mundos están dentro de un sistema político llamado la Federación, que se intuye bastante complejo. Pero ninguna serie de televisión o película trekkie nos ha mostrado la política por detrás, o si lo hacen, es de la manera más simplista posible. Las series y películas en realidad le prestan más atención a la frontera, a la periferia, allí en donde la política no llega a alcanzar, por sobre los centros de la alta política. Incluso Viaje a las Estrellas: La tierra desconocida, la más política de todas las películas trekkies, en donde asistimos al final de la guerra fría entre los klingon y la Federación, el grueso de la película en realidad es más un technothriller en la vena de Tom Clancy, con tintes de drama carcelario a mitad de camino, que una historia verdaderamente política; en esta película, la política está reducida a los buenos de ambos bandos que quieren la paz, versus los conspiradores malvados que quieren seguir manteniendo un estado de guerra, sin que este tópico se explore más allá.

La Ciencia Ficción como género, permite buenas exploraciones de la política; al permitirse inventar sus propias realidades y preguntarse cómo cambiaría el mundo con tal o cual avance tecnológico, está en posición privilegiada para especular sobre la clase de sociedad que podríamos o deberíamos construir. Pero el género termina estrellándose allí donde el resto de la creación narrativa también lo hace: en la falta de carisma que en general tienen los políticos como personajes literarios. Hay obras de excepción a este respecto, tanto en la Ciencia Ficción como fuera de ella, pero son eso: obras de excepción. Porque ver a un político del futuro moviendo los hilos de la sociedad en el centro de su telaraña a bordo de una estación espacial puede tener su punto, pero sigue siendo mucho más atractivo y llevadero seguir las peripecias simples de un pistolero estelar haciendo pitiú-pitiú con su pistola de rayos a enemigos humanos, alienígenas o robóticos; salvo que, en esto último, nos quedemos con la clásica máxima de Von Clausewitz, de que la guerra es la continuación de la política por otros medios.

Related Posts with Thumbnails