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miércoles, 12 de octubre de 2016

¿1.492: Los amerindios a la conquista de Europa?


Año 1.532 d.C. En Toledo, España, ocurre un evento histórico capital. Huáscar, uno de los generales de un lejanísimo señor imperial llamado Atahualpa, monarca todopoderoso del Imperio Inca, se entrevista con un monarca local llamado Carlos. Este monarca recibe a Huáscar con grave dignidad, escoltado por sus soldados y por sus inquisidores, y escucha con atención sus palabras. Huáscar exhorta a Carlos a aceptar que los incas han recibido un mandato divino por parte del mismísimo Viracocha, el dios del Sol, para expandir la Verdadera Fe desde su centro sagrado en Coricancha, a los cuatro rincones de la Tierra; Viracocha ha decretado que todos los reyes, incluyendo a Carlos, deben rendirse ante Atahualpa. Carlos mira con desinterés, hace un gesto de fastidio, y esto colma la paciencia de Huáscar, cuyos hombres de inmediato, gritando palabras en quechua, toman por asalto a Carlos, lo arrestan, y de esta manera, ponen de rodillas, en un solo acto, al Imperio Español. A partir de ahora, la conquista de los españoles por parte de los incas es un hecho consumado; la suerte de los españoles está echada.

Por supuesto, sabemos que las cosas no fueron exactamente así. En realidad, fue más bien como lo siguiente:

Año 1.532 d.C. En Cajamarca, Imperio Inca, ocurre un evento histórico capital. Francisco Pizarro, uno de los generales de un lejanísimo señor imperial llamado Carlos, monarca todopoderoso del Imperio Español, se entrevista con un monarca local llamado Atahualpa. Este monarca recibe a Pizarro con grave dignidad, escoltado por sus soldados y sus sacerdotes, y escucha con atención sus palabras. Pizarro exhorta a Atahualpa a aceptar que los españoles han recibido un mandato divino por parte del mismísimo Dios Cristiano, para expandir la Verdadera Fe desde su centro sagrado en Roma, a los cuatro rincones de la Tierra; el Dios Cristiano ha decretado que todos los reyes, incluyendo a Atahualpa, deben rendirse ante Carlos. Atahualpa mira con desinterés, hace un gesto de fastidio, y esto colma la paciencia de Pizarro, cuyos hombres de inmediato, gritando palabras en español, toman por asalto a Atahualpa, lo arrestan, y de esta manera, ponen de rodillas, en un solo acto, al Imperio Inca. A partir de ahora, la conquista de los incas por parte de los españoles es un hecho consumado; la suerte de los incas está echada.

Para nosotros, la sola idea de que los incas o aztecas hubieran podido poner de rodillas a los europeos de una manera tan aplastante como los españoles lo hicieron con las civilizaciones de un continente entero en apenas medio siglo, se nos antoja ridícula, más allá de la simpatía teñida de romanticismo que pueda despertarnos su causa perdida. ¿Cómo iban los aztecas o incas a lograrlo sin caballos ni armas de fuego...? Y sin embargo, cosa curiosa, existe un subgénero de historias alternativas en las cuales los amerindios han logrado resistir a los europeos, e incluso devolverles la mano. Este subgénero no es ni de lejos tan popular como las historias alternativas con Hitler ganando la Segunda Guerra Mundial o los sudistas ganando la Guerra Civil de Estados Unidos, pero de que existen obras en esa línea, existen. Es casi como si hubiera una cierta fascinación mórbida en la idea de castigar simbólicamente a los europeos por la salvajada de exterminar a aztecas, incas, y un enorme tonelaje de otros pueblos amerindios por el camino. ¿Pero es sólo eso? ¿Fascinación mórbida y nada más...?

Lo que pudo haber sido...

En las obras con amerindios resistiendo exitosamente a los españoles hasta el punto de frustrar la conquista europea de América, parece existir una cierta conciencia de lo improbable del escenario. Quizás por eso, no hay demasiadas obras en las cuales los aztecas o los incas hayan invadido Europa. Y cuando se plantean, los escritores recurren a los trucos habituales para hacer creíble el escenario. O sea, dejar muy vagos los detalles acerca de cómo ocurrió, rogando porque el lector no pregunte demasiado, y centrarse en la actualidad de la Historia Alternativa de marras. O bien atribuirlo a una concatenación inverosímil de eventos. O bien alterando de manera grosera los equilibrios de poderes para que los aztecas e incas hayan tenido algo siquiera parecido a una mínima oportunidad.


Alan Moore coqueteó con la idea en uno de los primeros números de Tom Strong. Por supuesto, tratándose de Tom Strong, se trata de un elegante guiño a las ficciones de amerindios de épocas pretéritas tomando por asalto nuestra civilización occidental, una premisa no muy explotada pero sí presente en la era pulp. ¿El giro de guión? Ellos vienen de un universo paralelo en donde, cuando los europeos aparecieron en el Imperio Azteca, ellos estaban esperándolos con ametralladoras. Resultado: los aztecas no sólo han conquistado el mundo, sino que están expandiéndose por universos paralelos. Los aztecas, de hecho, llegan a fabricar una supercomputadora llamada Quetzalcóatl 9. Lo que pasa después, lean el cómic.

Un ejemplo particularmente elaborado es The Aztec Century de Christopher Evans, novela de la cual ignoro si hay traducción al castellano. Dicha novela se ambienta en la década de 1.990... en la que el Imperio Azteca invade Inglaterra, luego de dominar y controlar cerca de la mitad de Europa Occidental, en otra muestra de la prototípica paranoia jamesbondesca de los ingleses por describirse a sí mismos como el último bastión de la libertad. ¿Cómo es que el Imperio Azteca llegó a sobrevivir hasta el siglo XX? Simplemente, Hernán Cortés traicionó a los españoles y se pasó de bando, y esto sumado a tales o cuales otros eventos, llevó a que el Imperio Azteca sobreviviera y además se transformara en superpotencia mundial.

El mítico juego de rol GURPS propone otro escenario de aztecas convertidos en superpotencia, en el suplemento GURPS Alternate Earths. Dicho libro complementario es, como lo dice el título, una colección de escenarios de Historia Alternativa en las cuales ambientar campañas de GURPS. Uno de dichos escenarios es Ezcalli. En el mismo, los cartagineses arriban a América, creando de manera accidental un mundo globalizado similar a los imperios coloniales modernos, pero con tecnología de la Edad del Hierro. Los amerindios, inmunizados ahora contra las enfermedades europeas, logran superar la brecha tecnológica con Europa, más angosta entonces que en la época renacentista, mientras que el Imperio Romano se divide porque sus regiones occidentales prefieren comerciar con América en vez de con Egipto, hasta el punto que las invasiones germánicas lo hunden por completo. ¿Resultado? Un siglo XIX de vena algo Steampunk con una Europa repartida entre aztecas y mongoles, y en donde el Imperio Azteca está desarrollando la Revolución Industrial. Y por supuesto, un Manhattan controlado por la superpotencia iroqui que no es Manhattan sino Mananna, llamado así por los inmigrantes irlandeses de cultura céltica que han llegado hasta ahí... Diversión garantizada, si quieres jugar una partida de rol con un personaje que ayuda a expandir su imperio con máquinas de vapor para hacer sacrificios humanos arrancándole el corazón a tus enemigos para ofrendarlos a los dioses. GURPS puede ser así de alucinante.

Y eso, por no mencionar a los videojuegos de tipo controla tu propia civilización, como el mítico Civilization de Sid Meier, en el cual, de manera muy realista, tu civilización estaba muy complicada si es que inventaba la Equitación y descubría que en su territorio no había caballos con los cuales entrenar jinetes, o si se inventaba la Metalurgia y no aparecía hierro. En Civilization de Sid Meier podías controlar a los aztecas, y si por puro azar en territorio azteca aparecían los benditos caballos y el siempre agradecido hierro, tenías una oportunidad de literalmente reescribir la Historia, en versión videojuego a lo menos. Aunque no conozco a nadie que haya querido controlar a los aztecas, considerando que los diseñadores retrataban a Moctezuma II cada vez más sidítico en cada nueva entrega. En Age of Empires III por su parte fueron un poco más despectivos: sólo podías jugar con potencias europeas. Pero con el pack The WarChiefs, podías jugar también con los iroquis, los lakotas o los aztecas. Felices sueños conquistando el mundo. Y de Europa Universalis y su menú de doscientas naciones del siglo XV para elegir, incluyendo algunos oscurísimos cacicazgos africanos o asiáticos, mejor no hablemos.


...pero no fue...

Por supuesto, como hemos visto, el escritor de ucronías que intentan invertir el flujo de conquistadores en el intercambio colombino, tiene el enorme problema de explicar y justificar cómo es que imperios que en lo tecnológico estaban en la Edad de Piedra, y además fueron masacrados por enfermedades como la viruela o la peste, consiguieron resistir a los europeos primero, derrotarlos después, e incluso volver en su contra la invasión al último, si a tanto llega el entusiasmo del narrador. En no pocos casos, ya lo decíamos más arriba, esto lo resuelven con coincidencias, con magia pura y simple, o con viajeros del tiempo que regresan al pasado con tecnología del presente para ayudar a los amerindios. Pero esos son recursos literarios que nada tienen que ver con la Historia, por supuesto. Porque sin abandonar lo histórico y realista, en su libro Armas, gérmenes y acero, Jared Diamond lo plantea en términos crudos e inequívocos: "¿Por qué no fueron los incas los que inventaron las armas de fuego y las espadas de acero, los que montaron en animales tan temibles como los caballos, los que portaban enfermedades para las cuales los europeos careciesen de resistencia, los que desarrollaron buques capaces de cruzar los océanos y organizaciones políticas avanzadas, y los que fueron capaces de basarse en la experiencia de miles de años de historia escrita?".

A esto, Diamond lo llama la pregunta de Yali. Estando en Nueva Guinea, Jared Diamond conversó con un político local llamado Yali, quien en el curso de una conversación, le hizo una pregunta bastante cruda: "¿Por qué vosotros, los blancos, desarrollasteis tanto cargamento y lo trajisteis a Nueva Guinea, pero nosotros, los negros, teníamos tan poco cargamento propio?". En el vocabulario de Nueva Guinea, cargamento se refiere a la tecnología y la civilización, asociadas en la mentalidad neoguineana a las cosas que los europeos traían en las bodegas de los barcos por motivos obvios. Pero la pregunta no es nueva. El historiador Niall Ferguson en su libro Civilización, la llama la pregunta de Rasselas, citando a Samuel Johnson, quien en 1.759 publicó La historia de Rasselas, príncipe de Abisinia. En palabras de Johnson, citado por Ferguson, Rasselas le pregunta al filósofo de la corte, respecto de los europeos: "¿Por qué, dado que ellos pueden viajar a Africa y Asia tan fácilmente por razones de comercio o de conquista, no pueden los asiáticos y africanos invadir sus costas, establecer colonias en sus puertos, y dar leyes a sus príncipes naturales? El mismo viento que a ellos les lleva de vuelta nos conduciría ahí a nosotros".

Las respuestas de Diamond y de Ferguson parecen diferir entre sí, pero en realidad, a pesar de que Ferguson trata a Diamond con algo de condescendencia, ambas respuestas son más complementarias que diferentes. El matiz está en la amplitud del panorama. Armas, gérmenes y acero de Diamond intenta una explicación de la Historia Universal como un todo, desde el inicio del Holoceno hasta la actualidad, mientras que Ferguson prefiere limitarse al predominio europeo desde el Renacimiento hasta la actualidad. Así, la respuesta de Diamond radica en factores ambientales. Desde el inicio de la historia civilizada, los pueblos eurasiáticos tuvieron recursos que los amerindios no: una mayor variedad de cereales que cultivar, más animales disponibles que usar como ganado, y el caballo, por supuesto. Con esto mejoró su alimentación, facilitando un crecimiento demográfico más sostenido que llevó a la concentración más temprana en ciudades, y a la generación de tecnología y civilización. Además, el contacto con el ganado hizo que numerosos gérmenes del mismo saltaran a los humanos, como por ejemplo la viruela que saltó desde el ganado bovino, y por lo tanto, éstos desarrollaron inmunidad... sólo en Eurasia, y no en América, por lo que cuando se produjo el contacto de los dos mundos, en materia de inmunidad, los amerindios tenían las de perder.


Ferguson por su parte describe un escenario diferente, aunque él se inscribe dentro del gran salto adelante que representó el paso de la Edad Media al Renacimiento. Según Ferguson, Occidente se impuso por la conjunción de seis factores: la relativa disgregación política y la consecuente competencia mortífera por ser los más eficientes, la libertad de los científicos respecto de la religión para crear nueva ciencia y tecnología, el principio de la preservación de la propiedad individual, la Medicina moderna respaldando a los soldados de los ejércitos coloniales, el abrazo de la sociedad de consumo como estímulo para la industria y el comercio, y la ética protestante del trabajo. Dentro de este panorama, resulta claro que la batalla de los aztecas e incas en contra de los españoles estaba perdida desde el día uno, como que eran imperios centralizados, faltos de libertad intelectual, sin verdadera propiedad privada individual, con una Medicina cavernaria, sin gran consumo interno y con una ética basada en un brumoso misticismo fatalista. Y si esa era la situación de aztecas e incas, entonces qué quedaba para los pueblos y tribus menos desarrollados en América.

...¿pero podría llegar a ser...?

De manera que, en el siglo XVI, Occidente se lanzó a la invasión del mundo y se impuso de manera decisiva. ¿Para siempre...? Quizás no. Porque puede ser que el último episodio de esta historia no se encuentre escrito todavía. Arnold J. Toynbee observaba, en algún rincón de los diecisiete tomos de su monumental Estudio de la Historia, que la civilización del Medio Oriente había tardado un milenio completo para obtener su revancha respecto de los invasores grecorromanos; ésa es la cantidad de tiempo que pasó entre la conquista del Imperio Aqueménida por Alejandro Magno en el siglo IV a.C., y el contragolpe de los musulmanes contra bizantinos y sasánidas en el siglo VII d.C. En ese milenio bajo dominación de una cultura extranjera, la grecorromana, la civilización del Medio Oriente que había alcanzado su culminación en el tolerante y ecuménico Imperio Aqueménida no fue destruida, sino sólo sumergida. Y siguió viva en el enorme caldero popular de pueblos y razas sometidos a la administración de los imperios griegos primero, y del Imperio Romano después. Ese impulso fue tan grande que, de hecho, una religión indígena del Medio Oriente, el Judaísmo, consiguió abrirse paso hasta el Imperio Romano adoptando elementos y creencias propios del mundo grecorromano, para transformarse en el moderno Cristianismo. ¿Puede entonces considerarse que las civilizaciones amerindias han sido aniquiladas por completo, después de apenas medio milenio transcurrido desde la invasión europea contra América?


En toda América al sur del Río Grande, existe una poderosa tradición cultural autóctona en abierto desafío a Occidente. Entre los pueblos andinos, siguen celebrándose fiestas de origen incaico, tal y como si el Tahuantisuyo, el Imperio Inca, siguiera vivo. Es apenas una costumbre folclórica, un retablo pintoresco en donde los turistas occidentales pueden tomar fotos... por ahora. En México, por su parte, numerosos elementos culturales de la tradición maya y mexica siguen bien vivos. Tanto, que un cineasta como el mexicano Alfonso Cuarón pudo salirse con la suya incluyendo un autobús con adornos de calaveras de clara tradición mexicana, en una película tan occidental y tan británica como Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Latinoamérica tiene también una larga tradición de pueblos autóctonos rebelándose contra el régimen político y social impuesto por las oligarquías de raigambre occidental. En términos históricos tenemos la rebelión de Tupac Amaru en 1.780, o la Revolución Mexicana de 1.910. Pero en tiempos contemporáneos existen los zapatistas de México, las FARC de Colombia, Sendero Luminoso en Perú, los mapuches en la Araucanía... La Música misma en Latinoamérica es una mezcla de tradición cultural occidental con samba, salsa, cumbias, y un largo etcétera de ritmos que son una mezcolanza de importaciones europeorrenacentistas, música africana y folclor latinoamericano. Y si están pensando en el Pop, el Rock, la Música Electrónica o el Metal como Música Occidental, piénsenlo de nuevo: todos esos ritmos tienen como raíz el Rock and Roll al estilo de Elvis Presley, que a la vez desciende de la música folclórica tradicional de los inmigrantes coloniales... y de los ritmos tribales africanos. Bajo la cultura occidental predominante en Latinoamérica, hoy en día existe un volcán folclórico que podría entrar en erupción en cualquier momento.

Y se pone mejor. Hoy por hoy, los sudacas, llamados cariñosamente también espaldas mojadas, están infiltrando a Estados Unidos, la más grande nación anglosajona de América, hasta el punto que son una fuerza política a contar en las elecciones presidenciales. Miami o Los Angeles tienen barrios enteros en donde la cultura latina ha desterrado a la anglosajona. Incluso, tipos como Ricky Martin o Jennifer Lopez pueden triunfar presumiendo de su identidad más o menos latina, por no hablar de los actores latinos en Hollywood. Si lo piensan bien, esta clase de infiltración pacífica la hemos visto antes: es la misma infiltración que los germanos llevaron a cabo en el Imperio Romano durante cerca de tres o cuatro siglos, hasta rematar en las grandes invasiones del siglo V d.C. La infiltración de los latinos en Estados Unidos lleva apenas un siglo, pero eso ha sido tiempo suficiente para introducir cambios. Es la venganza de Latinoamérica contra Estados Unidos, que ha presumido ahora y siempre de ser una especie de reencarnación del republicanismo del Imperio Romano en nuestros días.

Las observaciones de Toynbee, efectuadas a mitad del siglo XX, en una época en donde la invasión latina contra Estados Unidos estaba en mantillas, se han visto agudizadas en el último tiempo. Samuel Huntington, en su obra Choque de civilizaciones, se vio obligado a acreditar a Latinoamérica como una civilización por derecho propio. Y Niall Ferguson en su libro Civilización, que mencionamos más arriba, escribe su obra precisamente porque pone el dedo en la llaga, en el hecho de que civilizaciones no occidentales, incluyendo potencialmente Latinoamérica, han alcanzado finalmente a Occidente y amenazan con dar vuelta las tornas. En ese sentido, puede que los amerindios hayan perdido el primer round, cuando empezó la invasión europea en 1.492. Pero el match de boxeo sigue ahí, y quizás en una época no demasiado lejana, los descendientes de esos amerindios, marchando en nombre de cultos redivivos a Quetzalcóatl o Viracocha, crucen el Atlántico, sometan a Europa, y se transformen en el centro del mundo. De posibilidades está hecho el futuro, y ése es un futuro que yo, en lo personal, no me atrevería a descartar. ¿No son acaso las ficciones acerca de un 1.492 inverso en donde los amerindios conquistan Europa, menos una exploración de los caminos no recorridos, que un anticipo de los caminos posiblemente aún por recorrer...?

¿Un vistazo al futuro...? (fuente).

9 comentarios:

Cidroq dijo...

Interesante tema el que planteas. Los aztecas estuvieron a punto de derrotar a Cortés, que de haber sucedido, quien sabe cuanto tiempo hubiera retrasado la conquista española, pero como mencionas, el exagerado sentimiento religioso derrotista de Moctezuma les dió una segunda oportunidad a los españoles, que aprovecharon perfectamente.

Saludos.

Gaby Fonseca dijo...

Vaya nunca me espere un post asi, super interesantes las imagenes!!

Me gustaria comentar 2 cosas: aqui en Mexico, la guerra de conquista fue ganada por los españoles en gran parte por ayuda y traciones de otros pueblos aparte de los Aztecas (una de las muchas cosas tragicas en la historia de nuestro pais). Si no hubiera sido por estas alianzas, los Españoles no hubieran vencido tan facil al Imperio Azteca. No recuerdo cifras exactas, pero las fuerzas expedicionarias de Cortez y las que llegaron despues no se comparaban con las decenas de miles de soldados de los ejercitos de pueblos vecinos o hasta subyugados de los aztecas.

La otra cosa es que en Mexico el racismo y la discriminacion contra las personas con origenes indigenas (los verdaderos mexicanos, pues) es demasido alta :( no veo, entonces, como ellos podrian levantarse contra el mismo sistema que los oprime (dentro del pais) para luego ir a oprimir a otro pais xD

Se que no estableciste ninguno de los 2 puntos, pero solo los comparto para ti y los demas que los lean.

Saluditos desde la ex-Tenochtitlan!

Martín dijo...

Bueno, aquí en Chile se señalan como causas de la inusitada y extendida (en el tiempo) resistencia mapuche a los españoles su falta de unidad política y el terreno, que facilitó mucho la táctica de emboscadas de los mapuches, al tiempo que dificultó en extremo la estrategia de conquista de los españoles... En fín.
A todo esto, ¿no era en una película de Snake Plissken cuando Sendero Luminoso y Cuba iban a invadir los EEUU?

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, la campaña de Cortés es una historia de vértigo, con un millón de cosas que pudieron haber salido mal para los españoles: si no hubiera estado Malinche de por medio, si Tlaxcala no se hubiera pasado a su lado, si Moctezuma no hubiera sido víctima de presagios y oráculos, si Cortés hubiera perdido contra Pánfilo de Narváez, si en la Noche Triste los hubieran pillado... Lo suyo es mitad audacia y mitad pura y simple suerte. Lástima que después se le agotó, cuando tuvo que enfrentarse a la tradicional ingratitud monárquica española...

@Gaby_Fonseca, como decía más arriba, Cortés venció por una mezcla de audacia al cuadrado o al cubo, con una suerte loca, en mi opinión por lo menos. Por otro lado, es cierto que los españoles eran poquitos, pero tenían caballos y armas de fuego. Después, los nativos aprendieron a usar ambas cosas, pero para esas fechas, ya los españoles habían infligido golpes demasiado decisivos. Por otra parte, si Cortés hubiera fracasado, de todos modos los aztecas ya habían quedado expuestos a las epidemias europeas, y además, las noticias de un rico imperio habrían llegado a Cuba, Panamá, España y otras naciones europeas, de manera que, creo yo, la suerte del Imperio Azteca estaba prácticamente echada de todos modos.

Precisamente porque en México así como en otros lugares de Latinoamérica hay racismo y discriminación, es que el riesgo de rebelión es alto: porque no hay nada que perder en rebelarse.

Por otra parte, el proceso de infiltración de los latinos en Estados Unidos que describí es lento, de muchísimas generaciones. Piénsese por ejemplo en que debió transcurrir más de un siglo entre que Patrick Kennedy, miembro de un grupo de ciudadanos de segunda clase que eran los irlandeses en el siglo XIX, llegara a Estados Unidos escapando de la hambruna de 1.848 en Irlanda, hasta que su descendiente John F. Kennedy llegara a la Casa Blanca en 1.961. Y hablamos de un irlandés, o sea, un caucásico; otras etnias lo tienen más difícil. Pero es cuestión de tiempo. Piénsese que los invasores germanos contra el Imperio Romano en el siglo V d.C., eran descendientes de más de medio milenio después, de los invasores cimbrios y teutones que intentaron la misma hazaña más o menos en el año 90 a.C. Si mi tesis es correcta, entonces estamos viendo las primeras fases de la infiltración, un proceso histórico que si sigue ese curso, debería tardar algunos siglos más hasta llegar a su fase final.

Guillermo Ríos dijo...

@Martín, los mapuches tuvieron a su favor dos grandes elementos. Uno es el terreno, justamente, y que suele ser el gran aliado de las bandas fronterizas en contra de los asentamientos civilizados. Lautaro viene a ser así, salvando las distancias históricas por supuesto, el equivalente mapuche de Arminio, que le infligió a los romanos la aplastante derrota de Teutoburgo en 9 d.C. Y el segundo elemento fue que Chile era un país pobre, y por lo tanto, a los españoles les convenía más el mantener una línea de fortificaciones en los límites del territorio araucano y explotar las tierras más fértiles, que intentar anexarse a los mapuches de una. Por supuesto, eso cambió con las nuevas tecnologías agrícolas del siglo XIX, la disponibilidad de emigrantes desde Europa, y la invención del ferrocarril, y entonces ya sabemos lo que pasó con los mapuches.

Me parece recordar que en Escape de Los Angeles se veía eso. Pero tengo recuerdos muy nebulosos de esa película, así es que no lo doy como dato cierto.

Gaby Fonseca dijo...

Jijiji el ejemplo de Kennedy muy bueno xD y es cierto, si han pasado como 200 y pico años desde la fundacion de Estados Unidos y ya tienen un presidente Negro xD no veo por que no uno latino, de familiares mexicanos xD pero aun asi, hay que ver que por el simple hecho de que un afroamericano llegara al poder del pais mas poderoso del mundo todos los afroamericanos tuvieran mejor papel en la politica o en la sociedad, creo que es meh, igual que Kennedy no aumento la figura de los Irlandeses en Estados Unidos solo por que fuera presidente. Como sea, entiendo tu punto, solo hago esos comentarios ^^ Estados Unidos es un pais formado por personas de todo el mundo, ya hubo una ola de personas de Europa talvez haya otra de personas de latinoamerica y esta dandose en estos momentos.

Y lo de los Aztecas, es cierto, si no eran los españoles, serian otros :( que mal!

Martín dijo...

¿No se supone que las coincidencias de la llegada de Cortés con las creencias religiosas aztecas eran tan... increíbles, que Frank Herbert las tomó como base para su figura de la Missionaria Protectiva (plantar una idea religiosa en mundos que no están bajo control, para después aprovecharse de ellas?)

Guillermo Ríos dijo...

@Gaby_Fonseca, yo veo un Presidente de raíces latinas en la Casa Blanca durante la próxima generación, o sea, más o menos en los próximos treinta años. El voto latino en Estados Unidos es simplemente demasiado importante, va a serlo cada vez más en los próximos años, y basta que surja un descendiente de latinos con el carisma de Obama, para que suceda.

Respecto de que los aztecas y los amerindios en general estaban sentenciados desde el día uno, recomiendo vivamente el libro Armas, gérmenes y acero de Jared Diamond, que explica con todo lujo de detalles por qué las civilizaciones amerindias se retrasaron tanto respecto de las eurasiáticas, con los resultados de todos conocidos.

@Martín, la verdad ignoro en qué se habrá inspirado Frank Herbert para inventar la Missionaria Protectiva. Pero menuda sorpresa me llevé cuando leí la novela, habiendo visto la película de David Lynch antes, y como lo que en la película es misticismo hollywoodense al uso con un mesías que es el elegido y etcétera, en la novela es parte de una materialista operación de ingeniería social por parte de la Bene Gesserit. La omisión de la Missionaria Protectiva en la película altera bastante el significado que tiene la religión en el universo de Dune, respecto de la novela, por supuesto.

Erika Dellafrancesca dijo...

Este era el enlace que estaba buscando, no me acordaba donde estaba. Bueno, a lo mejor en la Guillermocracia tomamos la idea para blogoserie a la carta.

Personalmente me inspiran desconfianza esos "estudios" de porquè paso esto o aquello; todos tienen el mismo defecto del marxismo: saltarse los casos en que las cosas no son como dice tu teorìa y soltar parrafadas en donde sí se cumple lo que tú dices. (Lo científico de verdad es lo contrario; explicar primero porque hay casos en que no se cumple, y luego torizar sobre los que sí). Veamos, "los pueblos eurasiáticos tuvieron recursos que los amerindios no: una mayor variedad de cereales que cultivar, más animales disponibles que usar como ganado, y el caballo, por supuesto. Con esto mejoró su alimentación, facilitando un crecimiento demográfico más sostenido que llevó a la concentración más temprana en ciudades, y a la generación de tecnología y civilización. Además, el contacto con el ganado hizo que numerosos gérmenes del mismo saltaran a los humanos, como por ejemplo la viruela que saltó desde el ganado bovino, y por lo tanto, éstos desarrollaron inmunidad... sólo en Eurasia."

Los Arábes Chinos y Mongoles tenían todo eso. Y mejor tecnología, mayor riqueza, ejércitos más numerosos, Imperios màs grandes con mayores recursos...y no conquistaron Europa. No se puede decir que porque no pudieran; España (precisamente España) fuè conquistada por los musulmanes fácil. Los otomanos tomaron Bizancio (la parte más rica, culta, y poderosa de todo Occidente)y si los Chinos hubieran querido habrían podido tomar Europa fácil también. De hecho, Solimán el Magnífico puso sitio al imperio de Carlos V casi al mismo tiempo que Cortès a los aztecas y fuè básicamente por suerte que Carlitos se salvó. La moraleja es que el factor suerte juega mucho en la historia...más de lo que les gustaría a algunos teóricos. De hecho, creo que Bayaceto el rayo estaba a punto de conquistar Europa cuando Tamerlàn le hizo la puñeta...y esa es otra "suerte loca" que tuvieron los europeos. En todo caso, no esta claro porquè no fueron los grandes imperios asiáticos los que conquistaron Europa en el renacimiento.

Sobre Kennedy/Obama/y-el-latino-que-venga, pues eso demuestra sólo algo que a muchos les disgusta mucho admitir: que el liberalismo anglosajon clásico sí mantiene, a pesar de lo que digan muchos socialistas, cierta igualdad de oportunidades para todos, después de todo. O de lo contrario nunca hubieran podido llegar al poder, ni Kennedy ni Obama ni el latino que esperamos algùn dìa.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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