¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

No lo olvides. Durante Abril y Mayo está abierta la votación para que ayudes a decidir sobre el argumento y características de la blogoserie a la carta que estamos planeando publicar acá en la Guillermocracia. Vota en la parte inferior de esta página, o bien, pincha el enlace para mayores detalles.
- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

domingo, 30 de octubre de 2016

10 viñetas sobre la elección presidencial de 2.016 en Estados Unidos.

Hillary Clinton y Donald Trump por Donkey Hotey (2.016, fuente).
El gran carnaval del año 2.016 es, qué duda cabe, la elección presidencial de Estados Unidos. Gracias a la habilidad supina que posee dicho país para transformar las cosas más serias y solemnes, en un carnaval de feria. La elección misma será el próximo 8 de Noviembre, aunque debido al sistema electoral de Estados Unidos, al momento de publicarse este posteo ya hay gente votando por anticipado, y enviando dicho voto por correo, tradicional o electrónico. A diferencia de la más bien cansina elección de 2.012, que enfrentó a un Barack Obama buscando la reelección frente a un Mitt Romney que no logró arrebatarle la Casa Blanca, la de 2.016 se ha visto bastante animada gracias a la aparición de Donald Trump en escena. Aparición aplaudida por unos cuantos y combatida por otros cuantos. Una elección que todo el mundo mira con interés similar a la de 2.008, en que fue elegido el ahora saliente Barack Obama.

Y acá en la Guillermocracia, aprovecharemos la ocasión para hacer un breve repaso por los aspectos más interesantes de esta elección. Una que podría hacer Historia... o quizás no, como argumentaremos. Porque una vez más, las cosas no siempre son tan obvias, hay grises y matices, y tomarle el pulso a esta elección es, en cierta medida, tomarle el pulso al mundo.

1.- En Estados Unidos no ha existido un gran estadista desde Ronald Reagan.

Admitamos que ninguno de los dos candidatos es realmente un estadista. El último gran estadista en la Oficina Oval, esto es, el último político que le imprimió un sello propio a su nación, fue Ronald Reagan. Por supuesto, hablamos en términos valóricamente neutros acá: si hablamos de gentes que le dieron su sello a su nación e incluso al mundo, entre los estadistas debemos considerar a gentes como Simón Bolívar, Mahatma Gandhi, Abraham Lincoln, Franklin Delano Roosevelt o Adolf Hitler, en el sentido de que todos ellos cambiaron a sus países e incluso el mundo en una u otra manera, pero no todos ellos han quedado como modelos para la posteridad. La Presidencia de Reagan entra en la galería, al darle un férreo golpe de timón a la República rooseveltiana del New Deal e inaugurar la moderna era del Neoliberalismo; esto es algo nefasto, por supuesto, pero debe reconocérsele a Reagan a lo menos ese talento, o siquiera, elegir bien a sus asesores para la tarea. Todos los Presidentes de Estados Unidos posteriores a Reagan han seguido sus aguas. Incluso Barack Obama, que en su minuto al ser el primer Presidente negro de Estados Unidos se transformó en una gran esperanza blanca, para acabar en una Presidencia gris, resultó ser casi como una extensión de la Presidencia de George W. Bush pero ahora con más carisma. En ese sentido, en esta elección no se juega demasiado: Donald Trump es un neocon ultrista, y Hillary Clinton es más o menos lo mismo que la Presidencia de su marido Bill Clinton entre 1.993 y 2.001, que fue un Reaganismo en versión light. Lo que no cabe esperar de ninguno de los dos, es que terminen por enfrentarse a las grandes corporaciones que, muy en el fondo, se han enquistado a manejar la política y la economía mundiales.

2.- Los partidos políticos en Estados Unidos son más coaliciones que partidos.

Desde los inicios de la vida política de Estados Unidos, la misma se estructuró de manera más o menos automática dentro de una arquitectura bipartidista. En la actualidad, éstos son el Partido Demócrata y el Republicano, aunque ambos datan en su forma definitiva más o menos apenas desde mediados del siglo XIX, y sus ideologías actuales recién se perfilaron durante el rooseveltismo (1.933 a 1.945). Ambas máquinas están tan bien engrasadas y consolidadas, que hacen muy difícil el surgimiento de terceras alternativas; no es que no se haya intentado, pero todas han fracasado. Eso sí, este modelo bipartidista no da mucha cuenta de la enorme diversidad de intereses que existen en Estados Unidos: conservadores del interior versus progresistas de las costas, campesinos de la América Profunda versus comerciantes e industriales cosmopolitas, religiosos bíblicos versus liberales, libertarios versus gentes socializantes, ecologistas versus industrialistas... la cantidad de conflictos está servida. Por eso, ambos grandes partidos en realidad no son tiendas unificadas, sino grandes paraguas que albergan a muchos intereses a menudo en conflicto entre sí; los senadores de Estados Unidos, en particular los más viejos, son famosos por votar lo que se les antoja, sin obedecer las órdenes de partido que no les gustan. Frente a la caricatura tradicional, no todos los republicanos son rednecks que van por la Biblia en mano, y los hay que son tipos preocupados de los derechos individuales de latinos e inmigrantes, mientras que no todos los demócratas son fulanos entusiasmados con dilapidar el erario público en programas sociales. De ahí la importancia suprema de las primarias: es la única manera en que fulanos de sensibilidades tan diferentes e intereses tan opuestos que aún así están agrupados en un mismo partido político, puedan ponerse de acuerdo en una candidatura única, en vez de fragmentarse en mil pedazos.

3.- Los candidatos suelen cambiar de posición desde las primarias hasta la elección misma.

El modelo de elecciones en dos fases, las primarias dentro de los partidos primero, y la gran elección general después, genera una dinámica interesante. Como en Estados Unidos el voto es voluntario, las primarias suelen ser decididas por los grupos más fanatizados o ideologizados, que son quienes tienen más incentivos para votar. Por eso, en las primarias suelen triunfar los tipos que muestran un discurso más extremista. Pero luego, en las elecciones generales, se supone que ese público ya está cautivo, y hay que ir a por los indecisos y moderados del centro, lo que lleva a que los candidatos deban a su vez moderar sus discursos. Un candidato en Estados Unidos debe tener la habilidad suficiente para conseguir dar esta voltereta sin aparecer como ajustándose a la conveniencia y perder así credibilidad frente a sus votantes. Barack Obama lo consiguió en parte porque la Presidencia de su antecesor estaba tan desprestigiada, que no tuvo necesidad de morigerar demasiado su discurso luego de ganar las primarias. Donald Trump no ha mostrado el mismo talento. En las primarias combatió con el discurso más radical de todos los que hemos visto en el Republicanismo desde Ronald Reagan, y de hecho consiguió ganar las primarias, pero luego al tratar de moderar su discurso, lo han perseguido los fantasmas de sus propias declaraciones anteriores. Hillary Clinton lleva parte de la carrera ganada debido a que se presentó desde el inicio como continuista de la Presidencia de Obama, y como alternativa moderada frente a las salidas de madre de Donald Trump, con lo que sostener un discurso moderado después se le dio de manera natural.

4.- La fortaleza de Donald Trump en 2.016 es la misma que la de Barack Obama en 2.008.

En posiciones políticas, no cabe duda de que Barack Obama y Donald Trump están en lugares completamente antagónicos. Y sin embargo, irónicamente, Obama y Trump consiguieron tomarse por asalto la política vendiendo ambos un discurso de renovación. La principal baza de ambos es haberse promocionado como outsiders que no estaban directamente involucrados con el desprestigiado mundo político de Washington. En 2.008, ese discurso fue bienvenido como alternativa refrescante en contra de la muy desprestigiada Presidencia de George W. Bush; en 2.016, es la Presidencia de Barack Obama la más o menos desprestigiada, aunque no a los niveles históricos de Bush, debido a los problemas internacionales, la crisis económica, la mano blanda demostrada con Wall Street, las dificultades en sacar adelante el Obamacare, y el problema casi constitucional que surgió cuando el Congreso intentó negarle la sal y el agua al Gobierno por vía de no aprobar la ley de presupuestos. Sin embargo, aunque el desprestigio de Obama no llega ni de lejos a los extremos de su antecesor, aún así es suficiente como para darle carbón a la incendiaria campaña de Trump y su apelación al eternamente recurrente "¡Hagamos a América grande otra vez!". América que se empequeñeció brutalmente... bajo la administración de los halcones republicanos de George W. Bush, con su decisión suicida de cargar al presupuesto nacional con la invasión militar de dos países completos en el Medio Oriente. Las responsabilidades, a quien pertenecen.

5.- Donald Trump trae a la carrera presidencial su propio estilo empresarial.

La política y los negocios se parecen en que sus practicantes deben ser animales capaces de moverse con instinto asesino para sobrevivir en un mundo regido por el maquiavelismo más radical. Y sin embargo... ambos requieren estilos distintos. En los negocios, lo único que importa es la ganancia, y por lo tanto, se pasan mejor los golpes bajos porque es lo que se espera de ellos, por lo que el abuso y la prepotencia son valores ganadores, mientras que en la política, debido a la necesidad de seducir al electorado, recompensa más moverse con tacto de terciopelo. Hillary Clinton ha vivido acunada en el mundo político durante toda su vida, y entiende bien esa necesidad de enfundar la manopla de hierro dentro de un guante de seda. Donald Trump en cambio se ha lanzado desde el mundo de los negocios. Su honestidad brutal le ha dado una buena imagen de cara a ciertas audiencias que están cansadas del eterno baile de máscaras en las orillas del Río Potomac, pero también existe mucha gente que no quiere ver en la Casa Blanca a un tipo que vende con tanto descaro su prepotencia, su paletismo intelectual y su misoginia. Barack Obama en su día consiguió ganar proyectando una imagen de honradez y honestidad, pero lo hizo al servicio de valores mucho menos divisivos al interior de una sociedad democrática como la de Estados Unidos. En su día, Obama despertó anticuerpos por ser negro y sus posibles afinidades con el mundo musulmán, pero nadie piensa que alguna chica querrá ser Trump Girl, así como Amber Lee Ettinger en su día fue la Obama Girl con el video Crush on Obama. Por supuesto, hay mucho redneck suelto que ve en Trump su oportunidad histórica de revancha contra ese sofisticado socialista de champaña instalado en la Casa Blanca que, además, es negro. Pero también hay mucha gente que no quiere ver en la Casa Blanca a un tipo que llama Miss Piggy a una Miss Universo que además es latina, enajenándose así las simpatías de dos sectores claves de votantes, los latinos y las mujeres. En ese sentido, Trump cometió el error histórico de abordar la política como otra empresa más, en vez de un mundo con sus propios códigos y costumbres. Tipos como Sebastián Piñera o Silvio Berlusconi podrían darle un par de lecciones acerca de lo poco que al final renta esta actitud.

6.- Donald Trump entiende bastante mejor de lo que parece la crisis de Estados Unidos.

Para cualquier persona que vea más allá de lo aparente, resulta evidente que Estados Unidos se encuentra en una crisis enorme. Dicho país emergió de la Segunda Guerra Mundial como la más grande superpotencia a nivel planetario, y por lo tanto, no sin cierta reluctancia, debió hacerse cargo de sus nuevas responsabilidades hegemónicas. Algo que no siempre hizo bien, por supuesto. Pero Estados Unidos se transformó en la columna vertebral de Occidente frente a la Unión Soviética primero y Rusia después, por no hablar de China, Japón y el mundo islámico. Y esto le ha costado su poco. El mito de la invencibilidad de Estados Unidos se trizó con el ataque contra las Torres Gemelas en 2.001, y luego recibió un golpe quizás incluso fatal, con la estúpida idea de irse a la guerra en Irak y Afganistán, tensando al máximo el erario nacional, enajenándose amistades internacionales, y generando vacíos de poder utilizados después por gentes como ISIS para crear todavía más caos en algunas de las regiones geopolíticamente más sensibles del planeta. Trump podrá ser un paleto misógino y xenófobo, pero al menos debe concedérsele el crédito de entender que Estados Unidos ya no está para aventuras militaristas o hegemónicas porque su poder político, militar y económico ha declinado mucho frente a una Rusia y una China que golpean cada vez más fuerte la mesa. Pero por supuesto, es más fácil conseguir clicks publicando notas acerca del machismo de Trump, que su entendimiento de las relaciones internacionales. Machismo que, por supuesto, necesita ser destacado porque quién quiere ver en la Casa Blanca a un tipo tan despectivo con las mujeres, pero que tampoco debería opacar los aspectos positivos porque la realidad no es en blanco y negro.

7.- Hillary Clinton aparece como más mesurada debido a que es mucho más general en sus planteamientos.

Donald Trump hizo maravillas por hundirse a sí mismo en los debates, con su actitud insolente y falta de respeto, y su estilo quizás demasiado confrontacional. Pero hay una diferencia entre los estilos de Hillary Clinton y Trump para argumentar. Con mentalidad de buen empresario, Trump va directo al grano, y presenta datos concretos: hechos, fechas, lugares. Otro cuento es si lo que presenta es cierto, lo cual es más discutible, porque parte del talento de un buen empresario es saber vender voladores de luces. Pero por mucho que sus opiniones en materias raciales o de género sean discutibles por lo menos, al menos deja tras de sí la imagen de ser alguien con convicción en lo que cree, y éste es un valor que no debe ser despreciado en política. Clinton por el contrario, tiende a refugiarse en declaraciones amplias y llenas de buenas intenciones, pero sin concretar demasiado, lo que es muy político, pero que no le ayuda a conseguir votantes. En un análisis serio y desapasionado, Clinton podría perfectamente desmontar los argumentos de Trump, pero lo hace más bien desde una cierta corrección política y una renuencia a entrar en el debate de lleno, algo a lo que no teme el más confrontacional Trump. La buena suerte de Clinton es que Trump se las arregla para enredarse solito en declaraciones quizás demasiado honestas sobre su propia mentalidad, y ya sabemos a dónde conduce eso.

8.- Hillary Clinton podría ser la primera demócrata elegida para suceder a otro demócrata en más de siglo y medio.

En Estados Unidos ha existido por lo general una buena alternancia entre demócratas y republicanos, pero los republicanos han conseguido ganar en general más elecciones que los demócratas. El último republicano que consiguió ganar una elección y suceder a otro republicano fue George Bush padre en 1.988. ¿El último demócrata que consiguió ganar una elección y suceder a otro demócrata...? James Buchanan en 1.856. Y por supuesto, las dos Presidencias demócratas en cuestión (Franklin Pierce desde 1.853 a 1.857, James Buchanan desde 1.857 a 1.861) fueron las que precipitaron al país a la Guerra Civil. Desde entonces, todos los demócratas que han sucedido a otro demócrata, es porque el Presidente demócrata anterior estiró la pata en plena Presidencia: fue así que Harry Truman y Lyndon B. Johnson llegaron a la Presidencia, aunque ambos ganaron después la elección siguiente. En cuanto a tiempo de gobierno, el último bloque demócrata que duró más de ocho años fue el de las Presidencias de Franklin Delano Roosevelt y Harry Truman (1.933 a 1.953), y eso en parte porque el propio Roosevelt fue elegido cuatro veces consecutivas. Los republicanos, por el contrario, hilaron tres en el siglo XX: los dieciséis años de McKinley, Roosevelt y Taft (1.897 a 1.913), los doce de Harding, Coolidge y Hoover (1.921 a 1.933) y los doce de Reagan y Bush (1.981 a 1.993). Si Hillary Clinton resulta elegida, sería la primera vez que los demócratas gobernaran más de dos períodos al hilo desde los mencionados Franklin Delano Roosevelt y Harry Truman. Lo que bien podría revelar un cambio de sensibilidad en la política de Estados Unidos. No en balde, se ha dicho, la crisis de 2.008 guarda muchas semejanzas con la de 1.929, la misma que ayudó a aupar a Roosevelt a la Presidencia...

9.- La política de Estados Unidos envejece.

Cuando Barack Obama llegó a la Presidencia, la misma fue saludada casi como un recambio generacional. Obama nació en el último trecho de la generación del Baby Boom, en Agosto de 1.961, ya en plena Presidencia de John F. Kennedy, y por lo tanto, tenía 46 años al asumir la Presidencia de Estados Unidos. Sus dos antecesores inmediatos, Bill Clinton y George W. Bush, ambos nacieron en 1.946, mientras que George Bush padre nació en 1.924, y Ronald Reagan en 1.911. Esto ayudó por supuesto a darle una imagen geek a Barack Obama, algo apropiado para alguien que nació el mismo año en que comenzó a estructurarse el actual el Universo Marvel. Pero por alguna razón, la tendencia ahora se revirtió: Donald Trump nació en 1.946 y Hillary Clinton en 1.947. O sea, gane quien gane, el nuevo Presidente de Estados Unidos será una década y media más viejo que Barack Obama, lo que pondrá a un septuagenario a cargo de la Casa Blanca. ¿Acaso los votantes de Estados Unidos se sienten tan a la deriva que prefieren a candidatos envueltos en el aroma de la nostalgia, cuya atmósfera intelectual es la del Baby Boom? Debemos recordar que en Estados Unidos, la edad mínima para postular a la Presidencia es de 35 años, por lo que teóricamente en 2.016 podría haberse postulado alguien nacido en 1.981 inclusive, o sea, un Generación X ya pasándose a millennial. No se me ocurre una buena explicación para este retroceso, más allá de la hipótesis según la cual los votantes sientan que su país está tan hundido que necesiten la sabiduría ancestral de la tercera edad para salir avante. Pero tanto conservadurismo no puede ser bueno para Estados Unidos. La última vez en que ocurrió esto fue en la elección de 1.981, en donde el septuagenario Ronald Reagan nacido en 1.911 sucedió a un Jimmy Carter nacido en 1.924; de hecho, Carter con sus 93 años todavía está vivo y es el ex Presidente de Estados Unidos más viejo al momento de escribir estas líneas. Y Reagan también sucedió a Carter en un medio ambiente de profunda depresión moral para Estados Unidos...

10.- El nuevo Presidente de Estados Unidos no cambiará demasiado el rumbo de las cosas.

Por debajo de sus diferencias en cuanto a visión del mundo, estilos de liderazgo, llevarse bien o a las patadas con los códigos de la política, y el trato dado a mujeres e inmigrantes, lo cierto es que salga quien salga elegido, ni Trump ni Clinton van a tener mucho margen de maniobra para hacer algo. Estados Unidos es una nación con una maquinaria demasiado bien engrasada, y meterle mano para enmendar el rumbo sin arrojar al país al desastre, es una empresa como mínimo algo complicada. De hecho, se perdieron dos oportunidades de darle un golpe de timón al Neoliberalismo reaganiano, primero con la pésima respuesta dada a la crisis de las Torres Gemelas en 2.001, y luego con la enorme blandura que el Gobierno mostró con Wall Street durante y después de la crisis de 2.008. En la actualidad, Estados Unidos está atrapado en medio de sus responsabilidades hegemónicas internacionales, su dependencia política de Wall Street, y su creciente pérdida de poder frente a una Rusia cada vez más militarizada y una China que en lo económico está batiendo a Estados Unidos en su propio juego capitalista. Si las cosas siguen así como van, de aquí a diez años la mayor potencia económica del mundo va a ser China y no Estados Unidos. Es posible incluso que la crisis de 2.008 sea sólo un preludio, y que en los próximos cincuenta años, se repita a lo largo y ancho del país la crisis de marras, como Destroit multiplicado por mil, con un Estados Unidos proletarizado hasta convertirse en un país del Tercer Mundo cuya única fortaleza sea el arsenal nuclear. O sea, es posible que Estados Unidos se transforme en Pakistán. En medio de ese mapa, es más bien poco el margen de maniobra que Trump o Clinton puedan tener en adelante. Es posible que el próximo Presidente de Estados Unidos acabe convertido en un Winston Churchill que, cierto es, pudo pararle los pies a Hitler, pero eso, sólo para que en las siguientes dos décadas Inglaterra viviera el humillante desmantelamiento de su orgulloso imperio colonial.

En conclusión...

Si hay un motivo por el cual el mundo debería preocuparse de la elección presidencial de 2.016 en Estados Unidos, no es por la posibilidad de que un empresario con mentalidad de redneck llegue a la Casa Blanca, o de que la candidata alternativa tenga historial de ser demasiado halcón para su perfil demócrata. Lo verdaderamente interesante del caso, es que a través de esta elección estamos asistiendo al angustiado retrato que Estados Unidos hace de sí mismo. Para los otros países que han tenido que soportar la prepotencia chulesca de Estados Unidos, esto puede ser motivo de regocijo. Pero no debería serlo tanto. Aunque disminuido como potencia económica y militar, todavía sigue siendo cierto que cuando Estados Unidos estornuda, todos los demás se resfrían. Esta elección quizás no sea decisiva a nivel de eventos históricos mundiales, pero sigue teniendo su buena cuota de importancia para todo el resto del planeta.

9 comentarios:

Martín dijo...

¿Pero no dicen que Trump está tratando por todos los medios de perder la elección? He leído que Trump quería vender "la marca Trump", es decir, su imagen, como si un héroe trágico se tratara, de alguien que deseaba salvar a los estadounidenses, pero que el establishment no dejó; con ello, todas sus empresas se verían beneficiadas con ese aumento de imagen. Pero lo que no entraba para nada en sus cálculos es que efectivamente ganara las primarias republicanas. Ahora, sabe que no podrá cumplir con su "programa" - dados los anticuerpos que había creado hasta ese momento - y por eso se manda declaración tras declaración, a cada cual más dañina para sí mismo, para evitar la presidencia y con ello el presumible deterioro de su imagen, y lo que es lo mismo (y más importante aún), el de sus empresas.

Cidroq dijo...

Vaya, muy buenas observaciones de la situación política, supongo que no hay un panorama alentador, sino de menos peor, en estas elecciones, y más para México tan maniatado y secuestrado por EU, pero en fin.

Respecto a loa que comenta Martín, supongo que Trump nunca contó con que su discurso tan radical, tuviera tanta aceptación en el sentir del pueblo común norteamericano, que en el fondo no esta mucho mejor que el de cualquier país latinoamericano.

Ludovico Luchesi dijo...

Cierto que ni los republicanos ni sus opositores se asemejan tanto a lo que dicen sus imagenes tradicionales. Y tampoco creo que el ganador de esta elección cambie mucho las cosas

Gaby Fonseca dijo...

Cidroq creeme, gane quien gane la presidencia en Estados Unidos, en Mexico estaremos meh, aunque obviamente con Clinton estariamos menos peor (como dicen por ahi xD)

Yo pienso que el discurso de Trump, asi de radical y de hecharle la culpa a todos y a todo sin encontrar los verdaderos causantes es el discurso mas facil y que mas le gusta escuchar a la gente, ahi esta el caso del presidente de Filipinas, o Hitler en su tiempo y por lo menos aqui en Mexico tenemos a AMLO con un discurso similar, y que de hecho gano las elecciones en 2006 pero le cometieron fraude, pero enfin

Y talvez estoy un poquito en desacuerdo con el posteo, solo en el punto 10: no se quien lo haria mejor, eso no lo sabemos, pero lo que yo estoy segura es que Trump parece tener simpatias por Putin y Rusia, y seria interesante ver como Trump (en caso de ganas la presidencia) intentaria lidiar con el rechazo de los demas politicos estadounidenses y muchas personas por un posible acercamiento con Putin. Creo que generalmente, la forma en que se llevaria a cabo la politica exterior de Estados Unidos seria totalmente diferente si ganara uno y el otro, y de ahi se harian cambios (buenos o malos) en el contexto internacional

Saluditos

Guillermo Ríos dijo...

@Martín, primera vez que escucho esa teoría. Pero viejo zorro que es, no creo que haya dejado de ver todos los posibles escenarios, incluso llegar a la Presidencia. Yo creo que sus declaraciones son simplemente una mezcla de chauvinismo machista personal con apelación populista a las masas. Lo que de verdad es preocupante en todo esto no es que Trump sea así o asá, sino que la mitad del electorado de Estados Unidos está dispuesta a darle el voto y quizás, quizás, llevarlo a la Presidencia. Es como las películas: una muy mala puede ser la más taquillera del año, pero eso no la hace la mejor, sólo dice algo sobre los espectadores que van al cine.

@Cidroq, si yo tuviera derecho a voto en Estados Unidos, la verdad es que terminaría votando por el mal menor, si es que me tomara la molestia de votar en primer lugar. El problema es que, por supuesto, el resto del mundo estamos atrapados en la misma red. Y más me preocupa que, acá en Latinoamérica, más de algún candidato esté tomando notas silenciosamente, y el día menos pensado...

@Ludovico_Luchesi, es lo que tiene que Estados Unidos sea un país federal, que cada uno de los Estados de la Unión es un micromundo en sí mismo, y todos ellos viven en el mismo país. Le aporta colorido al mapa, pero también lo hace más complicado de entender. Y también crea una compleja red de relaciones políticas, sociales y económicas que crean a su vez equilibrios muy difíciles de romper. Lo más probable es que si gana Clinton haya continuismo, y si gana Trump, también haya continuismo pero a regañadientes, porque los latinos en Estados Unidos no van a dejarle construir su bendito muro sin mandarse un par de rebeliones tipo Los Angeles 1.992 por el camino, y Trump no es tan tonto como para fusilarse su Presidencia así.

@Gaby_Fonseca, lo dicho, el discurso de Trump es populismo directo y a la vena. Al final va a terminar siendo como la revocación del Edicto de Nantes en 1.685, en que Francia echó a todos los hugonotes, que eran todos pequeños industriales y comerciantes que se llevaron su industria y comercio a Holanda y Prusia y otros selectos enemigos de Francia, y ayudaron a darles un empujón para que a la vuelta de un siglo, Napoleón las pasara canutas guerreando contra ellos.

Si ganara Trump, la gran incógnita es justo qué hará frente a Rusia. Putin ha mostrado una fuerte voluntad expansionista, se ha metido en Siria para aumentar su esfera de influencia, y eso va a tener efectos cataclísmicos en la política energética internacional, en la cual todos estamos enredados por supuesto porque con gasolina se mueven los camiones que transportan nuestras mercancías y alimentos. Al final sería gracioso que Trump terminara transformándose en el patiño de Putin, y la famosa New American Century termine dando paso al Gran Siglo Ruso o algo por el estilo.

murinus2009 dijo...

Saludos desde Ciudad de México.

Tengo entendido que Trump planeaba postularse a la presidencia desde al menos antes de 2000, me parece que fue una idea que se le ocurrió luego de escribir un libro llamado "The America We Deserve", en español seria algo asi como: "La America que merecemos" en ese libro (que yo no conozco ni he leido) se supone que Trump ya habla de la debacle de Estados Unidos como potencia, e incluso dicen que predice atentados terroristas a gran escala en suelo estadounidense antes del 9-11.

Creo que Guillermo ha sido el unico comunicador que se ha referido a Trump como un ser inteligente y calculador.

Personalmente dudo mucho que llegue a la presidencia, hace poco leí que Clinton tiene practicamente ganado el Colegio Electoral, que es lo que cuenta mas que la cantidad de votantes, aunque podría equivocarme, por cierto hasta donde he encontrado información, Obama ha deportado mas inmigrantes que Bush y también construyo muros en distintas partes de la frontera, así que dudo que Clinton vaya a ser diferente.

Cidroq y Gaby Fonseca explican que quizá Clinton sea menos peor, yo creo que gane quien gane el Mundo pierde, información que tengo desde hace unos 10 años, explica que tras las crisis recurrentes (falta una crisis en las Pensiones ya que la generación del "Baby Boom"-los nacidos entre 1945 y 1965- son alrededor de 70 000 000 y cada uno querra retirar al menos 1000 dolares al mes por los siguientes años), el siguiente paso es desmantelar la Infraestructura Manufacturera que queda de Estados Unidos, hacia el año 2027, con lo que se perderían millones de empleos mas.

En ese escenario creo que da igual quien quede, no hay mucho margen de maniobra para ninguno, van a ser tiempos interesantes.

Gracias por otro buen articulo y hasta el siguiente.

Gaby Fonseca dijo...

Murinus2009 Si recuerdas las Elecciones en Mexico del 2012 creo que es el mejor ejemplo de lo que esta pasando ahora con las elecciones en Estados Unidos: tienen que elegir al menos peor xD

murinus2009 dijo...

Saludos de nuevo.

Lo que comenta Gaby Fonseca (saludos Gaby) es muy inteligente, creo que nadie mas aparte de ella ha mencionado lo que podría pasar entre Estados Unidos y Rusia en caso de ganar Trump.

Como por lo que dicen, Trump ya gano, sera muy interesante ver lo que ocurre en Politica Exterior entre Estados Unidos y Rusia, al menos los siguientes 4 años.

Por cierto Gaby esta eleccion a mi se me hizo mas parecida a la de 2006 que a la de 2012, en México con excepción del triunfo, creo que el de Trump fue mas claro, no se tuvo que llegar al voto por voto como en 2000 entre Bush y Gore, y como se pedía en Mexico en 2006 que fue una llamada guerra sucia muy parecida a le que se hizo contra Trump (en 2006 hasta gane una apuesta de quien iba a ganar, que no me pagaron por cierto).

El principal problema con el Sistema de Poder, Neoliberalismo o Capitalismo Salvaje como le quieran llamar es que cumple bien con su funcion:
Hacer que los pobres y la clase media subsidien a los Ricos y a los Politicos y otras Elites (esto casi no se menciona solo he escuchado a 2 comunicadores decirlo hasta ahora hasta ahora).

De ahi mi comentario de que gane quien gane (ya sabemos que gano Trump) el mundo pierde, el mundo de los pobres y la clase media, a los Ricos y Politicos les va bien, incluso aqui en México.

Quiza Guillermo conozca casos asi en su natal Chile, aqui en México mientras en comunidades muy pobres, donde hoy en 2016 mueren 1000 madres al año en trbajo de parto, muchas de ellas adolescentes y pobres, existen en ciudad de Mexico en una zona llamada Polanco (el equivalente a Manhatan o Beverly Hills en EE. UU.), agencias de autos exóticos: Lamborghini, Ferrari, Bentley, Rolls Royce, y mas aún, un analista politico que escuche en radio, decía que en la Avenida Presidente Masaryk (el equivalente a Rodeo Drive en EE.UU), tambien en Polanco cd de México, este analista vio una televisión de plasma de $2 000 000.00 (si dos millones de pesos una televisión) unos $100 000 dolares al tipo de cambio 20 pesos por dolar.

El tipo de gente que puede pagar ese lujo es la que se beneficia del actual sistema, yesos no creo que quieran cambiarlo, reitero de ahi mi comentario de que gane quien gane pierde el mundo de los pobres y la clase media.

Este tema es muy interesante, quiza inagotable y con varias posibles salidas Guillermo, seguro lo volveras a tratar.

De nuevo gracias por otro gran trabajo y hasta pronto.

Guillermo Ríos dijo...

@Murinus_2009, Donald Trump tiene que ser inteligente y calculador para haber amasado toda la fortuna que ha amasado. Se puede ser rico y botarate, pero no se puede hacerse rico y ser botarate, después de todo. Fue tan inteligente y calculador que, de hecho, terminó ganando la Presidencia contra todo pronóstico.

Me da la idea de que Trump va a apostar por una América más pequeña y más concentrada. Trump parece ver con claridad lo que para muchos de nosotros se ha hecho obvio: el aparato imperial de Estados Unidos ha crecido demasiado desde la Segunda Guerra Mundial, y en la actualidad se han transformado en una potencia que intenta morder más de lo que puede masticar. Hasta antes de la aventura militar en Irak y Afganistán había una especie de miedo reverencial a que si Estados Unidos se enojaba, iba a enviar a sus marines a sembrar el caos con impunidad, pero después de que esas guerras prácticamente quebraron el espinazo de la economía de Estados Unidos, el resto del mundo como que ha perdido un poco el respeto. Creo que las relaciones con Rusia y China van a seguir un poco esas mismas aguas, más por necesidad que por motivación, pero las seguirán lo mismo porque no tiene otra opción.

El neoliberalismo como sistema ya está implantado a nivel mundial. Neoliberalismo y globalización forman un binomio, o mejor dicho, un sistema con dos caras: el neoliberalismo es la cara económica, y la globalización la cara geopolítica. Si fuera una partida de Monopoly, el neoliberalismo serían las reglas y la globalización el tablero y las fichas. Y como el grueso de la gente tiende a perder con el modelo de globalización neoliberal, nada de raro entonces que el mundo entero esté volviéndose hacia movimientos nacionalistas, proteccionistas, etcétera.

@Gaby_Fonseca, me atrevería a decir que es una tendencia mundial. El triunfo del Brexit, el famoso NO al acuerdo con las FARC en Colombia, todo apunta a lo mismo, a un mundo en que las negociaciones y los compromisos están pasados de moda, y armarse hasta los dientes es la consigna. Vendrán tiempos interesantes, pero no sé si en el buen o mal sentido de la palabra...

Related Posts with Thumbnails

¡Blogoserie a la carta!: ¿De qué género quieres que sea el o la protagonista?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuántos protagonistas quieres que sean?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál será la ambientación?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Contra quién se enfrentan el o los héroes?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál es la motivación del protagonista?