domingo, 18 de septiembre de 2016

Una entrevista para el censo 2.017 en Chile.


(Una breve historia de ficción ambientada en el día del censo que está programado para Chile en 2.017).

El feliz matrimonio abre la puerta, y se encuentra con el sujeto enviado por el Instituto Nacional de Estadísticas, que saluda con amabilidad e informa que viene para censar a los habitantes del hogar. Hechos marido y mujer ambos todo sonrisas, el matrimonio se dispone a contestar.

– ¿Cuántas personas viven en esta casa?

– Bueno, somos cuatro, mi marido y yo, además de nuestros dos hijos. Aunque debería contar al pololo de mi hija, un pesado que no se va nunca y que nos tiene de albergue aquí.

– Ay, pero mijita, no le ponga tanto, si el pobre vive en una pensión de estudiantes y... er... Sí, mi amor.

– Er... Ehm... Bueno, siguiente pregunta. ¿Son todos de nacionalidad chilena?

– ¡Sí, por supuesto! Siempre con la Roja de Todos los Chilenos, colaboramos con la Teletón, y nos quejamos contra las AFP, las ISAPRES, los políticos y el gobierno publicando memes en Facebook.

– ¿Chilenos chilenos? O sea, ¿de raza y estirpe chilena?

– ¿Indiecitos? Ah, no, por supuesto que no. Yo soy descendiente de italianos con gallegos con alemanes, y mi marido es descendiente de bretones con ingleses con serbios...

– Croatas, mi amorcito. No de serbios, de croat... er... Sí, mi amor.

– Eh... Bien. ¿Están ustedes casados, conviven, están bajo Acuerdo de Unión Civil...?

– ¡Casados... orgullosamente casados...! Jijí... Nos casamos apenas mi maridito se consiguió su actual pega en la Clínica Héroes de la Hispanidad, porque antes trabajaba en el hospital público, y casarse con un médico del sistema público, no, atroz lo encuentro, ¿te lo imaginas...?

– Señora, entonces compadézcame, porque yo estoy casado con una profesora de colegio subvencionado. En fin, siguiendo con el censo... ¿Animales en la casa, tienen...?

– ¡Sí...! Mi maridito. Es súper regalón con los niños, es una BESTIA en la cama, y el resto del tiempo es un perrito choco de lo más tierno, obediente y sin personalidad que te puedas encontrar, fíjate.

El encuestador recuerda su entrenamiento, en el apartado “Sexo” marca con una X la casilla “CUANDO A ELLA SE LE ANTOJA”.

– ¿Votaron en las últimas elecciones?

– Ah, no, nosotros de política nada, qué atroz, si todos los políticos son iguales de corruptos.

– ¿Ni siquiera votar por candidatos que no sean los políticos de siempre, entonces...?

– Ah, no, nosotros de candidatos alternativos nada, qué atroz, puros comunistas o pura gentuza muerta de hambre... Yo no voto. Mi maridito, en cambio, él sí que va y se levanta y vota. ¿No es tierno...?

– Sí, muy tierno, un perrito choco, ya lo dijo usted, señora. A ver, veamos... ¿Cuántos electrodomésticos tiene usted en la casa?

– Uy, mire, no sé... Veamos, dos teles, el refrigerador, el microondas, Netflix, Spotify...

– Señora, me va a disculpar... Ni Netflix ni Spotify cuentan como electrodomésticos. ¿Diría usted... más de diez...?

– A ver, no sé... Mi amorcito, ¿cuántos electrodomésticos estamos pagando con la tarjeta?

– Cuatro: el refrigerador, el microondas, el smartphone de la Cotecita con el que se toma esas fotos en lencería en el baño que le pillamos en Instagram, y el smartphone que le compramos al Camilito porque estaba tan deprimido porque había que animarlo después de que casi reprobó sexto.

– Séptimo. Camilito está en Séptimo Básico.

– Eh... sí. Séptimo.

– Eh, qué bueno que lo menciona, señora, señor, porque... ¿nivel de escolaridad...?

– A ver, mi maridito es... doctor con magíster en infecciones por fetichismo sexual enterocolítico, oiga, y yo estoy sacando un doctorado en expolio económico contra maridos divorciados, financiado por el Ministerio de la Mujer. Mi hija está yendo a la universidad, y está estudiando Derecho, mire usted, que la veo todos los años ir a exámenes con sus buenos escotes para aprobar, y mi hijo está yendo al colegio, un particular pagado y no un subvencionado, que eso es de rotos, oiga...

– Er... En realidad la Cotecita es hija de la pareja anterior de mi mujer, que era profesor de Música y nunca se tituló de Derecho, pobre hombre, pero el Camilito es nuestro hij... er... Sí, mi amor.

– Eh... Pero, dígame, joven... ¿Las actividades extraprogramáticas cuentan como nivel de escolaridad? Porque entonces anote que mi hijito va a taller de fútbol, taller de guitarra, taller de inglés avanzado, taller de ajedrez, taller de manga y anime y taller de contabilidad tributaria internacional. Bueno, estuvimos a punto de sacarlo del último porque el psicólogo decía que era mucho, pero lo cambiamos por un psiquiatra, le recetó una pastilla, y listo, ahora tiene energía para ir a todos los talleres.

– Ya veo. A ver, veamos...

– ¡Pero marque, marque, marque las actividades extraprogramáticas! ¿No las marcó? Yo creo que son importantes para el censo, ¿no?

– Eh... sí, señora, son importantes. Ya estoy marcando, ¿lo ve?

El funcionario hace la pantomima de marcar la planilla de papel con tres o cuatro cruces, para contentar a la señora, y luego sigue con la encuesta.

– A ver. ¿Religión?

– Yo en realidad no creo mucho en...

– Ya, mi amorcito perrito choco, deje que conteste yo, ¿quiere? ¿Sí? Bien. Aquí en la casa somos los cuatro cristianos católicos practicantes, mi marido, los dos niños y yo.

– Pero si no vamos nunca a misa, las pocas veces que vamos nunca comulgamos, nunca amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos porque siempre estamos ocupados con el trabajo y la familia, y jamás volvemos la otra mejill... er... Sí, mi amor.

El funcionario, suspirando, marca con la X la casilla “CRISTIANISMO HIPÓCRITA”.

– En fin... Vamos a la última pregunta. De 1 a 7, siendo 1 lo menos y 7 lo más, ¿qué tan felices se calificarían ustedes?

– ¡¡¡SIETRES!!!

– ¿Qué? Por favor, no me respondan al mismo tiempo. ¿Podrían responder de a uno? Señora...

– Siete.

– ¿Señor?

– Treeee... eeeehhhh... ¡Très bien, monsieur, sacrebleu! Very muy very très bien!!!

El funcionario hace una cuenta mental, saca el promedio entre 7 y 3, y marca con una X la casilla 5.

– Y... listo. Eso es todo. Les agradezco mucho el tiempo que...

– ¡Cómo! ¿Eso es todo? ¡No nos han hecho la pregunta más importante! ¡Si somos exitosos! Si podemos pasearnos con el carrito del supermercado lleno de cositas ricas y caras para comer, si tenemos un automóvil de marca que paga una monstruosidad en impuesto al combustible, si tenemos una cuarta o quinta casa en Zapallar, Pucón o Caburga, que la tenemos, si nos vamos de vacaciones todos los años a Europa o Disneyworld, si...! Si... ¡Si puedo presumirle a todo el mundo lo exitosa que soy, si soy la princesita que mi mamita me dijo que era!

– Yo no sé, señora, esa pregunta no viene incluida en el censo, y yo no elaboré la planilla, sólo soy un voluntario al que no le pagan nada, pero que se inscribió porque me gusta ser un buen ciudadano y un aporte para la sociedad.

– Eh... ah... sí... Claro. Desde luego. Bueno, está bien ser como usted, por supuesto. Todos deberíamos ser así de buenos ciudadanos. Yo creo que... así... es como surgiría de una vez por todas este país, ¿no? Para que así incluso hasta usted pueda ser exitoso, mire usted, hasta podrían pagarle incluso, un poquito, para que se compre zapatitos nuevos después de estar haciendo esto del censo...

– Sí, señora. No todos podemos ser tan exitosos como usted, supongo.

4 comentarios:

Cidroq dijo...

Vaya, suena muy familiar esa entrevista jeje.

Guillermo Ríos dijo...

¿Podríamos cambiar a Chile por México y sería más o menos lo mismo...?

Cidroq dijo...

En varias si, salvo en las de las falsas pretenciones, si la entrevista es a alguien de clase media, aqui estamos perfectamente concientes y lo aceptamos que somos hijo del nopal .

Guillermo Ríos dijo...

Entonces los mexicanos en Chile se mueren. Porque se mira primero la billetera, el título profesional, lo elitista del colegio en el cual se estudió, y si después de todo eso queda algo de espacio para revisar, se mira si es una buena persona o no. Para ver si se puede explotar la ingenuidad, por supuesto.

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