¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

¡La Guillermocracia te llama a las filas! ¡Vota, expresa tu opinión, cuáles son los mejores artículos que se han publicado en estos (casi) siete años de vida en línea! La encuesta se encuentra en la parte inferior de esta columna. ¿Más detalles? Pincha aquí. ¡Haz oir tu voz!

domingo, 11 de septiembre de 2016

Si el universo de Star Trek estuviera poblado por chilenos.

Ave Kirk, morituri te salutant.
Uno de los aspectos más interesantes del universo de Star Trek es su carácter de utopía, el presentar un futuro que, con sus problemas y sus complicaciones, es un sueño social en relación al pasado y actualidad de la Tierra. Esta visión utópica del futuro no es algo sin precedentes en la Ciencia Ficción. De hecho, mucho de lo escrito en la Edad de Oro partía sobre una base similar: la Tierra se ha extendido por la galaxia, y ha llevado consigo la paz, la justicia, la libertad, el pastel de manzana, etcétera. Star Trek es una serie intensamente idealista, ya que describe un futuro en donde varias razas espaciales confluyen en una Federación que se intuye más o menos democrática, entre ellas un planeta Tierra que ha dejado atrás el odio, las divisiones y el racismo, integrados en una sociedad racionalista en que, en principio, no existe el fanatismo religioso, y cuya economía parece funcionar de manera tal, que no parecen haber pobres, hambrientos, menesterosos o necesitados. Un mundo sin lugar a dudas mucho mejor que el nuestro.

En años recientes, dicho optimismo ha sido morigerado un resto, muy en particular a partir del reboot de 2.009 por parte de J.J. Abrams, que so pretexto de crear una línea de tiempo paralela a la anterior, ha retratado a una Federación menos idealista, y más militarizada. Pero con apenas tres películas en siete años, frente a un corpus narrativo anterior que abarca diez películas, más seis series televisivas que suman 29 temporadas en total, por no hablar de la nueva serie que se ha anunciado para 2.017, que pareciera ser que se ambientará en la continuidad antigua, es prematuro decidir si tendremos una relectura del mismo.

Es una verdad suprema que las grandes civilizaciones necesitan de grandes hombres que las gestionen, y la Federación no es una excepción. Al servicio de la misma tenemos a espíritus nobles y elevados como James Tiberius Kirk y Jean-Luc Picard, siempre dispuestos a sacrificarlo todo en aras de los ideales superiores que informan a la Federación. Ni siquiera la presencia de elementos opacos como la nebulosa Sección 31, organización paramilitar encargada del trabajo sucio de la Federación, eliminan lo anterior. Pero podría ser diferente. Podría ser por ejemplo que la Federación, en vez de estar integrada por los elementos más nobles de la Humanidad, estuviera compuesta por otros de ralea bien diversa, por gentes de mala entraña y peores propósitos, por gente egoísta, hipócrita y con tintes sociopáticos. Por chilenos, por ejemplo.

Y esta posibilidad origina una interrogante de mucho interés: ¿cómo sería el universo de Star Trek si las tripulaciones de sus naves estuvieran compuestas de manera exclusiva, o a lo menos mayoritaria, por chilenos? Intentaremos una respuesta aquí en la Guillermocracia. De esta manera, haremos algunas observaciones acerca de cómo sería el universo de Star Trek, si los chilenos hubieran acompañado a las cucarachas en su supervivencia al holocausto nuclear, y así hubieran permanecido en el tiempo lo suficiente como para infectar a la Federación con su presencia. El resultado que obtendríamos sería sin lugar a dudas desolador. Lo que veremos ahora, ya que a continuación viene un retrato de la manera en que sería el universo de Star Trek, si la Federación estuviera compuesta o al menos controlada por chilenos.

1.- El capitán sería un enchufado hijo de político. Nadie ascendería a capitán por méritos propios. Por el contrario, la gente inteligente y competente sería odiada porque haría sombra a los enchufados, y por lo tanto, serían destinados de manera monótona y rutinaria a la sección chaqueta roja de la nave. Cualidades tales como caer simpático, sobajear lomos o aserruchar activamente el piso de la gente alrededor, serían mucho más determinantes para obtener ascensos que la competencia, el valor o la responsabilidad. Y por supuesto, en la cúpula, allí donde se deciden los ascensos y promociones, vendrían las componendas de todo tipo, con diálogos tales como: "Apoya a mi hijo para que ascienda a capitán, y después cuando le toque al tuyo, lo avalo yo". Y ganarse los galones de capitán implicaría ir a muchos, muchos, realmente muchos cócteles.

2.- Todos llegarían a sus puestos de mando media hora tarde. Si se establece que la entrada al horario de trabajo es a las ocho de la mañana, entonces los diversos tripulantes llegarían a tales puestos a horas que pueden oscilar entre las ocho y media, y nueve de la mañana. Con el pretexto agravado de que, al estar en el espacio, es fácil perderse con la hora terrestre, o la de cualquier otro planeta. Luego de llegar, habría un poco de conversación entre colegas, con una taza de café y un pan relleno de queso y jamón, para luego, recién a las diez de la mañana, ir a instalarse en los puestos de trabajo respectivos. ¿Y quién ha atendido el puesto mientras tanto? Qué más da. Si hay una crisis en el intermedio, alguien se habrá encargado de responder.

3.- Todos interrumpirían el trabajo a las diez de la mañana para una taza de café y conversación durante una hora. Acabo de decir que la entrada efectiva al trabajo sería a las diez de la mañana, pero para ese minuto, la gente ya está cansada. Porque se gastan muchas energías en levantarse temprano, o inventarse ingeniosas excusas para sacarle el cuerpo al trabajo y a la responsabilidad en general. Y como nadie puede funcionar bajo tanta presión, es la hora de tomarse una taza de café. Acompañada de otro pan con jamón y queso. Y con un poco más de conversación acerca de los últimos chismes vulcanos, klingon o andorianos. Todo eso mientras el trabajo se acumula. Después de todo, entre 3.763.491.737 especies animales, vegetales o cristalográficas alienígenas que queden por clasificar, el atraso en una más o una menos, qué más da.

4.- El grueso de la tripulación serían obesos mórbidos. La dieta favorita de la tripulación serían los completos y las chorrillanas, y más de alguno se cometía el mítico hot dog a lo pobre, es decir, esa delicia chilena que es el pan de mesa relleno con carne frita, huevo frito y papas fritas, porque la vida saludable es de cobardes. Por supuesto, que nadie cuente con que alguien de la tripulación va a hacer ejercicio. Es decir, la tripulación de esas naves se parecerían físicamente más a la gente del Axiom que a la del Enterprise. Y si los Borg llegan a atacar una de las naves, la tripulación sería inmediata carne de asimilación, porque casi nadie conseguiría arrastrar la barriga en la consabida fuga hacia las cápsulas de escape.

5.- En cualquier operación de descenso, los chaquetas rojas bajarían sin ninguna medida de seguridad. Eso es algo que veíamos en Star Trek, pero ahí al menos tenían el gusto de llevar sus fasers en posición. Pero tratándose de los chilenos, tomar precauciones es de minas. Para un buen macho chileno, la exploración de un territorio potencialmente hostil es un paseo de campo, en el cual se pueden hacer comentarios festivos y en general dar un par de vueltas, porque es una excusa excelente para sacarle el cuerpo al trabajo dentro de la nave. Si los atacan, irían corriendo a esconderse, lo que se los permita sus barrigas cerveceras y parrilleras, mientras que le piden al técnico de teletransporte que los suba arriba otra vez, porque chaqueta roja de la Federación que arranca, sirve para otro descenso. Y los técnicos responderán con entusiasmo, porque es la vida de sus compañeros de asado la que están en juego después de todo... salvo que justo estén fuera de su puesto porque, como ya hemos dicho, hay que tomarse un par de tazas de café por mañana para aguantar la jornada laboral.

6.- Los altos mandos de la Federación le dirían a los chaquetas rojas que sean emprendedores y proactivos para ganarse su futuro. Primero deberían endeudarse hasta lo indecible para estudiar en la Academia de Chaquetas Rojas, con un préstamo de la Federación que estarían pagando durante las siguientes cinco o seis de esas consabidas "misiones de cinco años". Pero no irían a dicha Academia para estudiar y sacarse buenas notas, sino para hacerle la pata a los profesores y conectarse con otros chaquetas rojas que puedan darles el empujón hacia arriba. ¿Rellenar los cargos para chaquetas rojas por concurso o por competencia? Sí, para guardar las apariencias, pero al final, el factor secreto es el conocido y la cuña. Lo mismo para los ascensos y promociones. Una vez en su puesto, el chaqueta roja entonces gastaría todo su dinero y ahorros en viajes de vacaciones, en tener una nave espacial del año, en tener el último modelo de smartphone, y en echarse encima una familia con la cual puede que se lleve como perros en caniles, pero que lucen muy bien en Facebook, o lo que sea el equivalente futurista de Facebook.

7.- En algún minuto surgiría un chaqueta roja que descubriría las bondades de protestar por el trato dado a los chaquetas rojas. Sería inevitable. En algún minuto, un chaqueta roja envalentonaría a todos sus compañeros, los haría movilizarse y marchar, y conseguiría ser elegido dirigente gremial de los chaquetas rojas. Entonces se sentaría a la mesa con los altos mandos de la Federación, quienes le preguntarían acerca de cuáles serían sus aspiraciones monetarias para no seguir agitando la pintura dentro del tarro. En los años sucesivos, el dirigente gremial seguiría gritando y golpeando mucho la mesa, pero a la hora de los acuerdos cedería en todo, y saldría en la prensa diciendo que ha conseguido el más revolucionario e histórico acuerdo laboral para los chaquetas rojas del último medio siglo, con lo que esperan que la tasa de mortalidad descienda un 3,4%, sin decir que en realidad eso significa que probablemente descenderán a morir un 3,4% más de chaquetas rojas. Y mientras los chaquetas rojas seguirían muriendo como moscas, este dirigente gremial empezaría a engordar de manera sospechosa, al tiempo que por ser dirigente gremial, estaría protegido por fuero y nunca le tocaría descender a que se lo cargaran.

8.- Los chaquetas rojas escucharían reguetón. Se dice que los técnicos de la NASA, a la hora de elegir la música para incluir en el famoso disco dorado de las sondas Voyager, propusieron incluir sólo Johann Sebastian Bach, pero Carl Sagan vetó la idea porque haría pensar a los extraterrestres que los humanos son unos jactanciosos. Pero esas cosas ocurren en Estados Unidos. Si la tripulación del Enterprise estuviera compuesta por chilenos, nadie conocería a Bach ni por silbar la famosa Tocata y Fuga, o el Aire. Por el contrario, la banda sonora de cada descenso oscilaría entre DJ Mendez, Kel, y Ricardo Arjona. Por otra parte, ya sabemos cuál es el destino común de un buen chaqueta roja de Star Trek, de manera que no es para sentirse muy ofendido por el tema, en cualquier caso. Incluso sería interesante cantarle a los chaquetas rojas: "Chaquetaaa... no le ponga años a su viiidaaa... póngale vida a sus años... que es mejooor"...

9.- El doctor y la enfermera pasarían más tiempo en el cuarto de las escobas que en el pabellón médico. Exceptuando quizás al viejo cascarrabias de McCoy, la enfermería sería mitad eso y mitad práctica de Obstetricia. El trabajo consistiría en estabilizar al paciente, dejarlo sedado para que no moleste, y luego, ir a pasar las horas muertas de la mañana en donde todos toman café, para jugar mutuamente al doctor. La invención del holodoctor en épocas tardías de Star Trek sería el golpe de muerte de las enfermeras, que se verían de pronto privadas de su fuente de entretención, aunque siempre le quedaría el recurso de cuidar a los ancianos que se llevan a patadas con las computadoras.

10.- ¿Seguro médico? ¿Previsión social? ¿Qué es eso? Si la Federación estuviera controlada por chilenos, entonces los tripulantes de las naves estarían afiliados a una AFP que mantendría como rehenes administraría los fondos de su futura pensión. Mes a mes se les descontaría una cotización de su salario, para financiar su jubilación, supuesto de que no sea un chaqueta roja, o que lo sea y por milagro sobreviva a todos los descensos. La AFP le prometería a los tripulantes unas rentabilidades de velocidad warp para sus fondos, pero luego le descontaría entre la mitad y los dos tercios por gastos de administración, y los jubilados seguirían trabajando porque con lo que quedaría para jubilación no alcanzaría para vivir. En cuanto a la salud, o estarían afiliados a una ISAPRE que les aplicaría otro descuento mensual bajo compromiso de financiar sus gastos de salud, para que luego la ISAPRE encuentre hasta el último resquicio legal y contractual por el cual no pagar hospitalización, tratamiento o medicinas, y así quedarse con el dinero legalmente saqueado. Por supuesto, apenas la Federación descubra el planeta ése de la eterna juventud, lo bombardearían hasta esterilizar el mismísimo núcleo planetario, porque si se propagara la noticia, ya nadie enfermaría o envejecería, las AFP e ISAPRES perderían su razón de ser, y sus altos ejecutivos se verían en la humillante situación de tener que buscarse un trabajo de verdad.

11.- Ante cualquier ataque Klingon, el capitán se desligaría de responsabilidades y diría que se enteró por la prensa. Una tripulación compuesta por buenos chilenos es una tripulación que nunca se hace responsable por nada. Si los klingon atacan, pues son cosas que pasan. Se combate un poco, se arranca otro poco, y si se consigue detenerlos de milagro, pues vuelta a la rutina y normalidad. Otro tanto sucedería si el transportador funciona mal y reconstruye a un humano con la cabeza en el trasero: nadie tendría la culpa, en realidad el sistema venía fallado, la empresa encargada de instalar el transportador no cumplió con los estándares fijados en el concurso, la culpa es de la gente que se sube sin pagar, etcétera.

12.- La Federación sería increíblemente xenófoba frente a otras razas. Aunque en defensa de esta Federación, eso resulta más o menos fácil serlo si es que se tiene como vecinos a una tropa de klingons exigiendo acceso a la Zona Neutral porque en una guerra anterior les robaron territorio, que quieren salida soberana al Sol, que van a demandar en La Haya, que las aguas del planeta Lauca, etcétera. Pero los humanos de la Federación mirarían en menos a los vulcanos, muy en menos, porque después de todo, ellos qué han hecho... Han inventado la Filosofía, desde luego, pero, ¿cuánto ganan? ¿Cuánto se transan sus acciones en bolsa? Eso sí, si aparece una criatura extraterrestre que sea aria hiperbórea, se la invitaría a que asienten colonias en la Federación, les entregarían puestos de gobierno, los dejarían meterse en los altos puestos del manejo económico, etcétera. Si los chilenos estuvieran a cargo de la Federación, la mitad de los Presidentes de la misma tendrían apellido klingon, romulano, cardassiano, o borg... pero ninguno mapuche, quechua, aimará, pascuense o selknam, ni por error de inscripción en la partida de nacimiento.

13.- Los habitantes de la Federación pedirían más seguridad a gritos. De tarde en tarde, aparecería un pirata espacial y asaltaría una nave, y la Federación estaría clamando el derecho a irrumpir en cualquier planeta a buscar a los sospechosos. y brutalizarlos hasta lo indecible, incluyendo más cárceles, detenciones por sospecha, etcétera. Los habitantes de la Federación se quejaría de que "los delincuentes están libres y los ciudadanos encerrados en sus casas". En algún minuto, a los políticos que promueven y consiguen que se aprueben esas leyes, les pillarían boletas ideológicamente falsas, y caerían en su propia trampa, lamentándose de que esas leyes las habían aprobado contra los chaquetas rojas y los inmigrantes vulcanianos, no contra gente decente y honesta como ellos.

14.- La Federación sería increíblemente clasista. El clasismo estaría a la orden del día. Si hubiera chilenos en la Federación, la misma jamás habría suprimido el dinero porque entonces todos serían iguales, y no habría manera de abusar de los desgraciados que son más pobres que uno. Si alguien hablara de derechos laborales o seguridad social, dirían: "Flojos y patanes, lo quieren todo gratis". Lo cual es pura perfidia, por supuesto, porque todo el mundo sabe que un chileno que se respete nunca pide que le den, sino que lo pongan en donde haya...

15.- Las operaciones en la nave se interrumpirían por el fútbol. Cada vez que hubiera partido, la Federación se paralizaría. Se pedirían permisos para salir más temprano del trabajo, las licencias sospechosas por enfermedad se incrementarían a niveles históricos, se armarían reuniones con asados y cerveza, etcétera. De manera que si hubiera chilenos en la Federación, rueguen porque la siguiente invasión Borg no se produzca durante el match definitivo por la copa del Universal de Fútbol, a disputarse entre la Selección Humana y la Selección Vulcana, o de lo contrario, las defensas de la Federación serían asimiladas más rápido de lo que José Piñera dice "Presidente Pinochet". Aunque por otra parte, si la Federación consiguiera que los Borg asimilaran el concepto de fútbol, quizás eso llevaría a la extinción del Colectivo... Después de todo, resistance against football is futile...

16.- Los programas de holodeck más populares serían los reality shows. El humor estaría compuesto de chistes sobre esos simpáticos desviados que son los extraterrestresexuales, algo natural en una Federación en donde sus altos mandos no quieren el matrimonio entre humanos y extraterrestres porque eso violaría la ley natural de Dios. Algunas personalidades de reality incluso se postularían a puestos electivos en la Federación... y ganarían.

17.- El progreso entero de la Humanidad se paralizaría. Los miembros de la Federación se acostumbrarían a decir que "yo no me quejo, hago mi trabajo calladito, no le reclamo a nadie, y así me va bien". En consecuencia, se detendría la creatividad, la innovación, el progreso científico, el funcionamiento de las instituciones de fiscalización, los derechos laborales, etcétera. La Federación seguiría funcionando, pero reconvertida en un janato mogol con un puñado de rajás en la cima, y un montón de parias intocables abajo. Al menos, eso explicaría desde dónde podría salir Khan...

Si les parece que el universo de Star Trek sería horrible si estuviera poblado por chilenos, entonces queda una alternativa incluso peor: que estuviera poblado por bolivianos. Sería esencialmente lo mismo, menos las AFP e ISAPRES, y más reivindicaciones de salida soberana a la Zona Neutral. Porque chilenos y bolivianos, latinoamericanos todos a fin de cuentas... y muy lejos de una sociedad tranquila, pacífica y utópica como la de Star Trek.

3 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Había olvidado tu característico humor negro e ingenio para jugar con situaciones hipotéticas. Un concienzudo trabajo de extrapolación satírica este...¡Me has hecho reír harto con esta revisión reinterpretativa de nuestra ideosincracia!

Cidroq dijo...

Vaya, un excelente ejercicio de situación, aunque con algunos puntos distintos, en general y tristemente aplica para muchos en latinoamerica en general.

Guillermo Ríos dijo...

@Elwin_Alvarez_Fuentes, me alegra haber hecho reir... o no debería alegrarme. Después de todo, es un espectáculo bastante negro, bien mirado.

@Cidroq, estaría interesante saber cómo sería Star Trek en otros países latinoamericanos. Ya habrá lectores que dejarán sus comentarios, imagino yo.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

Related Posts with Thumbnails