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domingo, 21 de agosto de 2016

¿La burbuja de los superhéroes?

A la batalla por seguir saqueando los bolsillos del público entreteniéndonos con sus aventuras.
Hace un tiempo viene hablándose de una potencial burbuja de los superhéroes en el cine. Conocemos el modelo. Algo renta, y renta mucho. De manera que todo el mundo se lanza a explotar la fórmula, y quienes estaban ahí primero, siguen en lo mismo hasta el hartazgo. Y de pronto, por uno u otro motivo, la burbuja estalla. Hemos visto burbujas así en el cine antes. La más significativa sea quizás la oleada de películas galácticas que invadió al cine después de La guerra de las galaxias; fueron necesarios avionazos como Star Crash, Galaxina o Los siete magníficos del espacio para que el cine se decidiera a buscar otros rumbos. Pero es probable que ninguna tenga la magnitud de la que, pienso yo, está creciendo en 2.016, principalmente por la enorme cantidad de dinero que hay en juego. El estallido de esta burbuja puede dejar así al cine comercial en una situación realmente difícil.

La burbuja empezó a gestarse gracias al Universo Cinemático Marvel. Hagamos un poco de memoria. En la década de 1.990, Marvel estuvo en bancarrota, y para salir del bache, vendió los derechos de sus franquicias más populares. En consecuencia, en la década de 2.000 vimos varias películas Marvel, en las cuales la propia Marvel tenía poco que decir y también terminó teniendo poco por ganar. Y de pronto, tuvieron la idea genial: ¿por qué no producir películas de sus propios héroes, en vez de franquiciarlos a otros que se aprovecharan de su potencial? El plan inicial parecía algo descabellado: darle películas separadas a Iron Man, Hulk, Thor y Captain America, y después reunirlos a todos en una película única, que fue Los Vengadores.

Y esta llamada Fase 1 del Universo Cinemático Marvel funcionó bien. Espectacularmente bien. Tanto, que Los Vengadores se transformó en la tercera película más taquillera de la Historia en su tiempo, por debajo sólo de Titanic y Avatar. Los otros estudios tomaron nota. El futuro parecía estar en los universos franquiciados.

El cambio más importante que introdujo el Universo Cinemático Marvel a la hora de construir franquicias, es que el público aceptó la posibilidad de que se contaran historias de personajes secundarios e incluso aún no presentados, dentro de un universo ya preexistente. Hasta el minuto, las nuevas entregas seguían siempre un criterio temporal: eran secuelas que contaban las historias futuras de personajes ya mostrados, y en algunos casos, precuelas que mostraban historias anteriores. El modelo clásico en esto es James Bond, la franquicia blockbuster más antigua que todavía sigue en activo: toda nueva película versa siempre sobre James Bond, y nunca sobre otras partes de su universo narrativo. Hubo intentos por crear spin-offs basados en Wai Lin, interpretada por Michelle Yeoh en El mañana nunca muere, y Jinx, interpretada por Halle Berry en Otro día para morir, pero dichas ideas no pasaron de la mesa de planificación. Catwoman, estrenada en 2.004, nació como un spin-off de Batman regresa de 1.992, aunque por el camino cambió tanto que puede y de hecho es considerada como una película aparte de la continuidad de la franquicia batmanesca de Burton y Schumacher. Al año siguiente hubo otro intento de spin-off con Elektra, que emergió desde Daredevil de 2.003, que terminó en el desastre que todos conocemos. En 2.009 fue el turno de Wolverine, spin-off de la Trilogía Original de X-Men, aunque su fracaso canceló varios planes para nuevos spin-offs, entre ellos dos basados en Magneto y Gambito; sólo el inesperado éxito de X-Men: Primera generación consiguió salvar a la franquicia mutante. Resulta interesante observar que si Wolverine hubiera tenido éxito, entonces los X-Men se hubieran terminado por adelantar a la propia Marvel en el concepto de universo cinemático superheroico.

Con la más brutal honestidad del mundo, ¿le hubieran ustedes dado la oportunidad a un spin-off con ella...?
Hay una excepción significativa, eso sí. Lo más cercano a un universo expandido en el cine que habíamos visto, era Star Trek. Después de seis películas con la tripulación original, en 1.995 se estrenó Star Trek: Generaciones, como un intento de unir a la misma con la Nueva Generación; las siguientes tres películas (Primer contacto, Insurrección y Némesis) fueron todas protagonizadas por la Nueva Generación. Sin embargo, este salto fue posible gracias al éxito de la serie televisiva Viaje a las Estrellas: La Nueva Generación (1.987 a 1.994), y de hecho no se tradujo en películas para el cine basadas en otras series de Star Trek. Así, no hemos visto en el cine películas basadas en Abismo Espacial 9, en Voyager, o en Enterprise, y dado el reboot aplicado en 2.009, parece poco probable que esto suceda, en el mediano plazo por lo menos. Aunque considerando el énfasis que las productoras están poniendo en los universos expandidos...

De manera que, aunque existían antecedentes, ninguna otra franquicia había llevado la expansión de universos hasta los extremos del Universo Cinemático Marvel, o al menos, no con el mismo éxito. Y por supuesto, si hay éxito, todo el mundo quiere subirse al carro. La Marvel, la primera. Entre 2.008 y 2.012 habían estrenado seis películas, ambos años inclusive, o sea, cerca de una al año en promedio. Esto ya de por sí era bastante, si se considera que los X-Men estrenaban película una vez cada tres años en promedio; irónicamente, esto era regresar a la tasa de estrenos de la franquicia de James Bond, que entre 1.962 y 1.967 estrenó una película al año. Pero la Marvel decidió apurar el tranco, y programó un calendario de dos películas por año para 2.013, 2.014 y 2.015, con su Fase 2. Y para la llamada Fase 3 programaron un calendario que ya raya en lo insano, con dos películas para 2.016 (Captain America: Civil War, y Doctor Strange: Hechicero supremo), y tres películas para 2.017 y otras tres para 2.018.

Y además de eso, la Marvel decidió por las bravas, expandir su universo con series televisivas. Hasta la fecha se han estrenado cuatro de ellas: Agentes de SHIELD, Agente Carter, Daredevil y Jessica Jones. Y vienen en camino adaptaciones de Damage Control, Luke Cage, Iron Fist, The Punisher... Con lo que la propia Marvel está metiéndose en un zapato chino. Porque el escenario actual para cualquier público, es más o menos el mismo que enfrentaban las audiencias generales con Star Trek para la década de 1.990.

Los agentes que no verás en las películas (salvo Coulson, claro).
En esa época, meterse en Star Trek era un parto. Para 1.995 existían siete películas de Star Trek, la serie televisiva original con tres temporadas, la Nueva Generación con siete, y ya estaban allá afuera Abismo Espacial 9 y Voyager. Saquemos cuentas: siete películas son catorce horas, aproximadamente. Y diez temporadas televisivas de dos series televisivas completadas (dejemos fuera a Abismo Espacial 9 y Voyager, y la serie de dibujos animados de 1.973), a 22 episodios de 45 minutos sin comerciales cada uno, suman unas 165 horas en total. O sea, con el Universo Trek en esas fechas se podía llenar una semana completa de programación sin parones ni tandas comerciales.

Saquemos cuentas ahora con el Universo Marvel, y por simplificar las cosas, dejémoslo sólo hasta Mayo de 2.016, que es una buena fecha atendido que cae después de los finales de temporada televisiva. Eso deja trece películas, o sea, unas 26 horas en total. Y 66 episodios de 45 minutos sin comerciales de Agentes de SHIELD, lo que suman casi 50 horas más. Y 18 episodios de Agente Carter, lo que suman 13 a 14 horas más. Y 26 episodios de Daredevil, o sea, casi 20 horas más. Y 13 episodios de Jessica Jones, o sea, casi 10 horas más. Si un canal de televisión decidiera exhibir todo ese material de corrido en maratón de 24 horas y sin cortes de ninguna clase, tendría para rellenar cinco días completos, así por las bravas.

Ya hablábamos hace un tiempo atrás acerca de la supervivencia de la franquicia del Universo Cinemático Marvel, que corre peligro no sólo por la hiperinflación de la misma, sino también por el inevitable recambio generacional que probablemente ya se está produciendo bajo las narices de las audiencias. Después de todo, la franquicia cumplirá diez años en 2.018, y para ese entonces habrán siete películas más, contando desde Doctor Extraño: Hechicero supremo hasta la segunda de Ant Man, y a saber cuánta televisión adicional, entre nuevas temporadas de series estrenadas y estrenos de series nuevas. La gente que ya está siguiendo el Universo Cinemático Marvel, puede que siga, pero también puede que se canse y decida bajarse del carro. Y no vendrá nueva gente a subirse, por la misma razón por la que la gente se hizo cada vez más reacia a subirse a Star Trek en la década de 1.990: la continuidad era demasiado grande como para digerirla por las buenas.

Un mapita de la juegodetronización del Universo Cinemático Marvel.
Lo irónico es que otros estudios están embarcándose en la misma carrera, y con ello, corren el riesgo de incrementar la burbuja todavía más. Por un lado, puede que mucha gente renuncie a subirse a Marvel, y comience a seguir alguna de las nuevas franquicias, pero por el otro, ya mucha gente ha invertido en el Universo Cinemático Marvel, y no se va a embarcar en las nuevas. Eso ha tenido un efecto dramático en el Universo Expandido DC, cuyas dos películas hasta la fecha (El Hombre de Acero, y Batman vs. Superman: El origen de la justicia) no han sido fracasos ni mucho menos, pero tampoco han sido el éxito glamoroso que sus productores esperaban. Y para colmo, ellos se han embarcado en otro calendario insano de películas que le dará lugar a Wonder Woman, Cyborg, Aquaman, etcétera, en el cine. Irónicamente, ya está sucediendo con los superhéroes DC en la televisión, que partió con The Arrow, y sumó después The Flash y Legends of Tomorrow. Ahora en 2.016, con el salto de Supergirl desde CBS a CW, dicho canal tendrá un prime time de lunes a jueves compuesto única y exclusivamente de franquicias del Arrowverse.

Y no contentos con ello, otros estudios de cine han anunciado el aplicar la fórmula de la Marvel a sus propias franquicias. La FOX, después de la milagrosa resurrección de los X-Men con Primera generación, le dio luz verde a Deadpool, que resultó un éxito inesperado, y con ello, además de nuevas películas con X-Men, ha anunciado spin-offs para X-Force y The New Mutants; el fracaso de Los Cuatro Fantásticos de 2.015, eso sí, impidió que éstos fueran a contaminar compartir universo con los X-Men. Los productores de Transformers por su parte están también interesados en expandir la franquicia con spin-offs, y hasta llegó a hablarse de un potencial cruce con G.I.Joe. La Disney por su parte aplicará el modelo a otra franquicia distinta que ahora es de su propiedad: Star Wars. De manera que, aparte de la tercera trilogía que comenzó con El despertar de la Fuerza, veremos spin-offs de Han Solo y de Rogue One. Y la Universal decidió convertir Drácula: La historia jamás contada en el punto de arranque de una franquicia de monstruos de la Universal que seguirá con el reboot de La Momia.

El problema con este modelo, es un tema de costos. El Universo Cinemático Marvel cosechó un éxito enorme porque fue la primera, y siendo la primera, corría en solitario, y por lo tanto, todas las ganancias que les dejaran las gentes curiosas por el concepto, iban para la Marvel. Pero a medida que intentan crear otros universos compartidos en competencia, los márgenes de ganancia irán disminuyendo simplemente porque la gente tendrá que repartirse más, y las franquicias menos interesantes quedarán colgando en el aire. De hecho, esa pesadilla estuvo cerca de hacerse realidad con Batman vs. Superman, que al momento de editar este posteo, no parecía que fuera a recaudar 900 millones de dólares, lo que a primera vista es una enormidad, pero que no lo es tanto si se piensa que los costos de producción rondaron, se dice, los 250 millones de dólares, y la publicidad costó, se dice, otros 100 a 150 millones, y las ganancias se debe repartir, se especula, con la mitad para las distribuidoras; por lo tanto, la película debía hacer unos 700 a 800 millones de dólares de ingresos recién para que la productora obtuviera 350 a 400 millones, o sea, amortizara la inversión de la película y comenzara a hacer ganancias. Y eso, el mismo año en que Capitán América: Civil War, su gran competencia, sí que pasó la barrera de los 1.000 millones de dólares, por no hablar de que Deadpool hizo más de 700 millones, pero con una inversión realmente miserable, que no debe ser superior a los 100 millones incluyendo gastos en publicidad. En escenarios como ése, se comprende que una película como The Amazing Spiderman 2, que recaudó unos brutales 700 millones de dólares, haya sido considerada no un éxito fenomenal, sino un desastre tan grande que mató el reboot de Spiderman, llevando a la consabida negociación por la cual Sony y la Marvel en adelante compartirán el personaje en el cine.

Uno podría pensar entonces que la estrategia lógica es ir justo en la dirección contraria, y en vez de apostar por un proyecto grande que puede irse a pique de manera titánica, deberían apostar por muchos proyectos pequeños, de manera que el fracaso de algunos sea cubierto con el éxito de otros. Dicha opción no es inviable. Lo probó Deadpool, que costó 50 millones de dólares sin considerar la relativamente endeble publicidad, y cosechó cerca de 700, de los cuales muy probablemente 350 fueron para el estudio. ¿Por qué no hacerlo así entonces?

Burlarse es de malos ganadores, Deadpool.
Pienso que hay dos razones. Por un lado, el mercadishing. Si se van a vender muñequitos, juegos de tablero y menús de almuerzo de comida chatarra con los personajes de las películas, es mejor mantener a esos personajes dando vueltas allá afuera. Hacerlo con películas de un presupuesto relativamente moderado no parece una opción cuando se deben pagar actores con cartel para la publicidad, por no hablar del siempre espinoso tema de los efectos especiales, de los cuales el espectador no espera menos que sean de vanguardia.

Por el otro lado, Internet. Las nuevas tecnologías queman el material con una rapidez sorprendente. Si tienes acceso a intercambio peer-to-peer, te puedes agenciar de las películas y sus bandas sonoras con una facilidad sorprendente... y gratis. Y si te da flojera descargar, siempre tienes YouTube o Vimeo, u otros canales de videos más escondidos por aquí o por allá. Si los productores echan abajo un torrent o un video, entonces surgirán tres o cuatro fanáticos que gemirán al cielo, y subirán el material, multiplicándolo exponencialmente en el camino. La única manera de combatir esto es... dar por perdido el material viejo, y subir material nuevo. Pero, ¿cómo se puede crear interés en el material nuevo con velocidad cada vez mayor...? Pues simplemente creando el material nuevo sobre el material viejo, o sea, expandiendo los ya de por sí expandidos universos.

Pero esto es simplemente una fuga hacia adelante. Internet es una madre despiadada que todo lo devora, y frente a ello, el modelo tradicional de estrenos cinematográficos a lo bestia tiene los días contados. El futuro de la producción audiovisual está en las producciones de bajo costo y de continuidad inexistente o al menos no demasiado complicada. La burbuja de los superhéroes, o más genéricamente, la de los universos compartidos en universos franquiciados, está condenada a estallar más tarde o más temprano. Y ya veremos a cuántos estudios se llevará ésta por delante.

¡La culpa es tuya! ¡No, la culpa es tuya! ¡No, es tuya! ¡No, tuya-tuya-tuya!

8 comentarios:

Martín dijo...

Saludos. Buena entrada, y pasando a comentarla, cuando se peguen el costalazo, va a ser a lo Titanic...
Y en otro punto bastante nimio, no le habría dado oportunidad a Jinx, pero a Wai Lin sí...

Gaby Fonseca dijo...

Ojala que sea pronto!!! es como el comercial que pasan en un canal creo que es Cinemax, Rusell Crowe se burla de que ahora solo estan sacando peliculas de superheroes, pero el promociona una ambientada en los 70s algo asi como Nice Guys y el actor que sale con el en la entrevista se empieza a reir xD otra burbuja seria la de las peliculas de adolescentes como American Pie o viaje censurado no se, creo que saliero entre los 90s y el 2000

Saluditooss

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Con lo ñoño que soy, la verdad es que a mí esto de las franquicias Marvel y DC me encanta, así que espero más y más. Por cierto, se te olvidó mencionar "El Escuadrón Suicida" que te recomiendo harto (y la serie se llama "Arrow", no "The Arrow").

Guillermo Ríos dijo...

@Martín, ya está pasando. No sé si lo comenté en el texto mismo, pero el 2.016 en el cine ha sido bastante complicado para los superhéroes, y para el modelo de blockbuster en general. Varias películas han obtenido utilidades no tan grandes como se esperaba, lo que sumado a los costos de producción, han llevado a que apenas generen beneficios en el mejor de los casos, o arrojen pérdidas explosivas en el peor. No creo que 2.016 califique para annus horribilis, pero bonito para las productoras tampoco ha sido. A saber cómo venga el 2.017 al respecto.

@Gaby_Fonseca, no he visto el comercial, pero ya me están dando ganas. Por cierto, The Nice Guys es una de las películas con las cuales mejor me lo he pasado ahora en 2.016. Saludos igualmente.

@Elwin_Alvarez_Fuentes, releyendo el posteo me di cuenta de que ya está desactualizado. Haciendo memoria, creo que lo corregí y dejé programado hace tres o cuatro meses atrás, y luego fui corriendo la fecha por un motivo u otro... En fin, este sistema de trabajo de dejar los posteos programados con anticipación, también tiene sus bemoles. Escuadrón Suicida no tenía presupuestado verla, pero ya varias personas me la han recomendado, así es que quizás le dé una oportunidad. Y... gracias por la corrección.

Cidroq dijo...

Es algo que se va a ocurrir tarde o temprano, mas temprano que tarde supongo, esos planes grandilocuentes de marvel planeando películas a 7 u 8 años en el futuro, no creo que se vuelvan a ocurrir. Aunque no propiamente de super héroes sino de universos expandidos, siento que lo que haga o deje de hacer Disney con Star Wars influirá mucho en el destino de esta burbuja.

Vladimir Vasquez dijo...

Un problema que estoy viendo cada vez mas grande es el modelo de marketing de estas películas. Se comienza dos o tres años antes inflando las expectativas del público, poniendo multitud de imágenes o trailers.

No es de extrañar entonces que años después la película no pueda competir con las expectativas que se crearon.

Lore dijo...

Calcadita a la burbuja del comic que este mismo blog reseñó hace tiempo.

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, mi impresión personal es que cuando la burbuja estalle, y eso va a pasar más tarde o más temprano, van a aplicar un reboot pero en clave de animación. Haciendo las mismas películas que hacen y en la misma cantidad, pero en versión animada, se ahorrarían un dineral en pagarle a los actores porque pueden llamar a gente más de segunda fila para el trabajo de voz, y en efectos especiales. Una película de nivel Pixar sigue siendo cara, pero no tanto como una de actores más CGI. Y en efecto, creo que lo que suceda con Rogue One bien podría terminar siendo un punto de inflexión. No en balde, de las cuatro películas que pasaron los 1.000 millones de dólares en recaudación en 2.016, dos son secuelas (Capitán América: Civil War y Buscando a Dory), pero las otras dos son, una puede contar como reboot (El Libro de la Selva) y la otra es una historia original (Zootopía). Sintomático, pienso yo.

@Vladimir_Vasquez, absolutamente cierto. Todos recordamos cómo trataron de vendernos El Llanero Solitario, y el estrellón padre que se pegó. E incluso resulta contraproducente porque la cosa se convierte en círculo vicioso, se gasta en marketing para ser la película más visible del escaparate, pero los gastos en marketing elevan la presión porque la película sea rentable, por lo que gasta más en marketing, por lo que la presión crece más, por lo que... Creo que esta imagen lo resume todo, en materia de exageración de la publicidad. Luego se preguntan por qué Batman vs Superman recaudó algo más de 900 millones de dólares y se la considera casi como un fracaso comercial.

@Lore, y peor porque en la burbuja de los cómics se compraban para coleccionarlos, y mal que mal, puede que algún día lo coleccionado se revalorice. En cambio, comprar el ticket de una película es una experiencia efímera. Y la gente tiende a mantener las burbujas en el tiempo cuando es una inversión y no un consumo. Como nadie espera que una película se revalorice, el punto en que la gente se sature va a llegar incluso más rápido...

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