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domingo, 29 de mayo de 2016

Tom Strong: Un pulp para el siglo XXI.

Número 1 de Tom Strong. No confundir con la casi idéntica portada del número 20...
El cómic La Liga de los Caballeros Extraordinarios saltó a la fama en el mainstream el año 2.002, con el estreno de una versión fílmica que tenía todas las marcas de una adaptación infiel: guión simplificado hasta lo insultante, situaciones sanitizadas, personajes estupidizados, y en general la eliminación de todo aquello que hizo de La Liga de los Caballeros Extraordinarios un cómic extraordinario en primer lugar. Menos gente se enteró entonces que dicho cómic no era el único trabajo retro en que Alan Moore andaba metido por esos días. Porque en paralelo, Alan Moore estaba escribiendo los guiones para otro tipo de héroe pulp: Tom Strong.

Si La Liga de los Caballeros Extraordinarios es un homenaje al Steampunk recargado con una erudición extraordinaria, en sus inicios a lo menos, Tom Strong es un homenaje afectuoso al Dieselpunk, a la mitología pulp de Ciencia Ficción de la primera mitad del siglo XX. Su protagonista es Tom Strong, un chico que ha quedado varado junto con su familia en una isla tropical, y que gracias a haber sido criado en una cámara hiperbárica construida por su padre antes de morir, ha desarrollado superfuerza. Aunque su familia muere, Tom Strong es criado por Pneuman, un robot mayordomo a vapor que hace las veces de Alfred; además hace amistad con la gente de la isla, con la hija de cuyo líder, Dahlua, contrae matrimonio, teniendo después una hija llamada Tesla. En conjunto con King Solomon, un gorila a quien Tom Strong ha conferido inteligencia con experimentos neurológicos, el equipo se relocaliza en Ciudad Millennium, para emprender una incansable lucha por el bien y la justicia.

Todo eso, con ciencia.

Porque Tom Strong es ante todo un héroe científico. Se parece más al Capitán Futuro que a Superman, para decirlo más claro, y comparándolo con dos héroes pulp. La dinámica entre Pneuman y King Solomon incluso recuerda a la dinámica de los dos asistentes robots del Capitán Futuro. Otro referente claro para Tom Strong, aunque algo más reciente que la era clásica del pulp, es Reed Richards, con el Bastión recordando un poco lo que es la Torre Baxter. Incluso el propio Tom Strong no se hace llamar superhéroe sino héroe científico. Aunque el nombre de héroe científico en la historia es un tanto difuso, ya que se le aplica también a personajes con superpoderes que no tienen mucho que ver con la ciencia. Salvo que consideremos que la magia en el mundo de Tom Strong es un tipo diferente de ciencia que no existe en el nuestro.

El número 3 de Tom Strong. Enemigo de turno: un Imperio Azteca de un universo paralelo.
Las historias aprovechan esta mitología para explorar un montón de tópicos de la era pulp. El número 3 por ejemplo trata el cliché de la civilización precolombina que usa sus poderes místicos para invadir el mundo moderno; aunque les da la vuelta porque los aztecas en cuestión proceden de un universo paralelo y utilizan una sofisticadísima supercomputadora como su arma principal. O el número 4 en donde se enfrentan a villanas nazis muy sexies, en una alusión a los pulp de... villanas nazis muy sexies, precisamente. O el número 5 en donde Tom Strong regresa al pasado primordial de la Tierra, una historia con un cierto tinte lovecraftiano. O el número 10, en donde Tom Strong utiliza un autogiro para viajar a la tierra de los muertos, en clara alusión a la manía por el espiritismo que invadió a la sociedad de inicios del siglo XX. Y así sucesivamente.

Lo refrescante del asunto es que las historietas de Tom Strong no se limitan a copiar clichés sin más. En vez de ello le aplican una sensibilidad moderna, deconstruyendo algunos, o dándole una vuelta de tuerca a otros. Uno de los principales clichés subvertidos es el llamado comic book time. Los personajes no viven en una línea de tiempo flotante como los héroes de Marvel o DC, sino que existe una cronología de fondo y los años transcurren. Tom Strong y su esposa tienen más de cien años, pero aparentan solamente cuarenta gracias al consumo de una raíz procedente de la isla en que se criaron, y que ralentiza su envejecimiento; el resto de los personajes en cambio envejece a ritmo normal. Lo que origina la curiosa nota de por qué Tom Strong nunca ha estudiado dicha raíz y ha extraído el compuesto químico, que seguro tendría numerosas aplicaciones médicas. Pero los pulps de la primera mitad del siglo XX tampoco hacían demasiadas preguntas respecto de estos elementos puestos un tanto para que la historia funcione, y hay tradiciones que no pueden obviarse. Salvo en un cómic ambientado en un universo paralelo, en donde el sucedáneo de Tom Strong de dicho universo paralelo convence al villano de no utilizar sus inventos en el crimen para ganar unos miserables miles de dólares, sino patentarlos para ganar unos portentosos millones de los mismos.

Esto lleva a otro punto interesante del cómic: su imprevisibilidad. Algunas aventuras se resuelven por el expediente habitual del bueno encontrando al villano, teniendo una gran batalla con él y triunfando. Pero otros se resuelven de maneras algo más bizarras. Tom Strong es fuerte y perfectamente capaz de enfrentarse a un enemigo a puñetazo limpio, pero suele preferir las soluciones intelectuales. En el número 2, enfrentado al Hombre Modular, Tom Strong consigue solucionar la crisis de turno a través de una salida negociada, no diré cuál para no arruinarles la diversión, pero sí que es un tipo de salida poco habitual en los cómics de superhéroes.

También el cómic presenta algunos guiños muy interesantes. Que el robot mayordomo de Tom Strong se llame Pneuman no es casualidad. Es un homenaje a John von Neumann, el genio matemático que fue entre otras cosas un pionero de la inteligencia artificial. Pero también es una referencia al pneuma, el aire que es también el alma o el principio vital en la tradición filosófica grecorromana y gnóstica; no debemos olvidar que Pneuman es una máquina impulsada por vapor. O que uno de los universos paralelos sea un mundo de comic book infantil con equivalentes animales de los principales personajes, en una clara alusión a los funny animals predominantes hace medio siglo atrás, incluyendo la célebre Tierra-C de Captain Carrot en los cómics de DC.

Un cómic un tanto pacato para los estándares de Alan Moore, pero Moore siendo Moore...
A medida que el cómic avanza, la continuidad se va haciendo progresivamente más enmarañada. No es que llegue un instante en que deje de ser legible sin un mapa de personajes al lado, pero a medida que las fechas y personajes se amontonan, como que la frescura inicial de los primeros números se va perdiendo. El propio Alan Moore se retiró del personaje a las alturas del número 22 de la serie, y la misma se resiente un poco. No es que bruscamente pierda la calidad y se haya hecho un bodrio, pero como que un toque especial que le aportaba Alan Moore, ahora ha partido. Los guionistas sucesivos construyen historias bastante interesantes, pero no aportan nada verdaderamente nuevo o relevante al concepto.

Un aspecto muy interesante del cómic es el dibujo. Este no presenta un estilo único, sino que se va ajustando a las necesidades del capítulo. El dibujo en la tierra de los animales divertidos por ejemplo es mucho más caricaturesco que el universo propio de Tom Strong. El capítulo en donde Tom Strong descubre estar atrapado en un mundo de porquería en donde sus propias ideas de haber sido Tom Strong son una ilusión, presentan un estilo de dibujo más realista que el promedio, aunque sin llegar al fotorrealismo de un Alex Ross, eso sí. Y el episodio del autogiro en la tierra de los muertos se lleva la palma, ya que en realidad es una historia en prosa con ilustraciones al estilo de los grabados de finales del siglo XIX. A su vez, las portadas también se ajustan a lo que se necesite, colándose de por medio más de algún homenaje a portadas clásicas del cómic.

En el número 36, Tom Strong se despide con una escena en que el héroe y su familia le da las gracias a Ciudad Millennium por haberlos apoyado durante tantos años; la escena está dibujada de manera tal que nosotros adoptamos el punto de vista de los ciudadanos, en una manera sutil de darnos las gracias a nosotros los lectores por haber sido fieles con Tom Strong. Lo que a su vez se conecta con un tema recurrente de los cómics, que es la presencia de los fanáticos de Tom Strong, que incluso, en la más fiel tradición del pulp de antaño, a veces ayudan a su héroe. Pero aunque la serie regular fue cancelada, Tom Strong ha tenido nueva presencia después. Así en 2.010 llegó una miniserie llamada Tom Strong and the Robots of Doom. Y en 2.013 comenzó la publicación de Tom Strong and the Planet of Peril. Como no he leído ninguna de las dos, no las comento, y lo mismo vale para Tom Strong's Terrific Tales. Pero si les gusta la cultura pulp, sienten nostalgia por esos tiempos pasados en donde los problemas se resolvían con ciencia, entonces dénle una oportunidad a los 36 números de Tom Strong. Se llevarán una sorpresa, y una sorpresa de las agradables.

Sí. Es Tom Strong como un funny animal.

4 comentarios:

Cidroq dijo...

No conocía este cómic, gracias por la recomendación, es una buena alternativa de lectura.

Guillermo Ríos dijo...

Me alegra el hacer conocer material alternativo a lo de siempre. Y éste es un recomendado absoluto.

Saludos.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Quiero tener y leerme estos cómics! Me gusta mucho Moore y nunca olvidaré las bellas historias que hizo para DC, algunas de las cuales están entre mis favoritas (y por supuesto las ligadas al sello Vértigo). Su prosa poética solo la alcanzan en este medio gente como Neil Gaiman y unos pocos más. Apenas pueda adquiriré esta colección, que has hecho se convierta en un nuevo objeto de mi deseo. Por cierto...¿Sabías que están haciendo la peli animada de "La Broma Asesina"?

Guillermo Ríos dijo...

La gracia de Moore es que no le tiene miedo a las idas de olla. Si hay que hacer el guión de un cómic plagado de referencias eruditas que la mitad de los lectores apenas van a llegar a pescar, pues se hace y ya. Creo que eso lo convierte en un tipo tan rico en ideas.

Sobre la película, de saberlo lo sabía, pero... no me siento muy motivado. El cómic es tan icónico, que me costaría mucho verlo trasladado en imágenes que se muevan. En lo personal pienso que es un proyecto maldito, que no importa cuánto esfuerzo, dedicación, cariño y trabajo le pongan, ni qué tan bueno vaya a salir, de todas maneras el resultado no va a igualar la obra original. Y espero equivocarme, por supuesto.

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