domingo, 3 de abril de 2016

Tengen Toppa Gurren Lagann: El universo no basta.


El nervio y espinazo del anime japonés durante las décadas de 1.970 y 1.980 fueron los mechas. Hitos para el bronce en materia de mechas: Iron Man 28, Mazinger Z, Getter Robo, Gaiking (El Gladiador en Latinoamérica), Dancougar, Gundam, Macross, Patlabor, Neon Genesis Evangelion... El listado es interminable. Pero de pronto, algo pasó. No es que los mechas hayan dejado de producirse. Pero el auge del shonen de pelea, anunciado por El puño de la estrella del norte y seguido después por Dragon Ball y Caballeros del Zodíaco, llevó a un cierto eclipse del mecha, en beneficio de las artes marciales y superpoderes místicos. Las historias de mechas que se han producido con posterioridad a Neon Genesis Evangelion, han tenido un cierto componente de deconstrucción o parodia, como si los mechas ya no fueran cool, y hubiera que pedir perdón por introducir alguno en la historia. Hasta que dentro de este marasmo, en 2.007, se estrenó... Gurren Lagann. Título con el cual se conoce en Occidente a la serie cuyo título completo en japonés es Tengen Toppa Gurren Lagann.

Si les parece un título largo, es que no saben cómo se titula la canción principal de la misma. A pesar de lo que dice el estribillo, que ustedes después de escuchar el tema no dejarán de cantar, no se llama y no digan por ahí que se llama Row Row Fight the Powah (aunque pueden buscarla por ese título en YouTube). No, el tema de la serie se llama Rap wa Kan no Tamashii da! Muri wo Toushite Douri wo Kettobasu! Ore Tachi dai Gurren Dan no Theme wo Mimi no Ana Kappo Jitte yo~ Kukiki Yagare!!... o si lo prefieren en castellano: ¡El Rap es el alma del hombre! ¡Nosotros pateamos la razón a un costado para hacer posible lo imposible! ¡Abre tus oídos y escucha el tema de nuestro equipo Dai-Gurren! Acostúmbrense. La serie entera es así. Es un rap. Pero el tema Libera Me From Hell mezcla Rap con Opera, y aunque parece una combinación antinatura... ¡Funciona! ¡Y el resultado es asombroso! Ya debería aprender un par de cosas Steven Jablonski, el tipo que compone bandas sonoras para Michael Bay.



Por alguna razón, alguien pensó que era buena idea encargarle una historia de mechas supuestamente convencional, a los estudios Gainax. Los mismos detrás de Neon Genesis Evangelion. Como no podía ser de otra manera, el resultado es una burrada de dimensiones cósmicas. Burrada en el buen sentido de la palabra, valga la aclaración. A lo largo de 27 capítulos, asistimos a la saga del equipo Dai-Gurren, en su lucha para liberar a la Tierra de una enorme cantidad de enemigos.

Trataremos de hablar sobre la historia sin mandarnos spoilers de importancia. Porque si no han visto nunca Gurren Lagann, háganse un favor a ustedes mismos, y traten de verla tan virgen como puedan. Si son valientes, háganlo incluso confiando en mi recomendación, y sáltense todo el resto de este comentario.

Y háganlo rapeando Do the imposible, see the invisible, ROW ROW FIGHT THE POWAH!



Pero por si necesitan un poco más de recomendación. Gurren Lagann parte con una comunidad subterránea, sobreviviente de un apocalipsis en principio no demasiado bien especificado. Los protagonistas iniciales son dos, Simon y Kamina. El primero es un niño, y el segundo es una especie de hermano mayor adoptivo. Circulan leyendas de que más allá de la roca, hacia arriba, hay algo llamado cielo. Excavando y excavando, a lo mejor logran llegar hasta allá.

Las cosas se ponen un poco más interesantes cuando por accidente aparece un gunmen, y Simon descubre que puede controlarlo. Lo que es bueno porque los gunmen son las máquinas que invadieron la Tierra y ocasionaron el apocalipsis en cuestión. Por lo que pueda faltar en cuanto a información de trasfondo, Simon y Kamina se hacen amigos de Yoko, una chica de la superficie que es la clásica heroína de los estudios Gainax: poca ropa, mucho busto, y movimiento de pechos al estilo Baywatch. Entre los tres, deberán combatir a los otros gunmen que quieren recapturar a su gunmen perdido, y a partir de ahí, emprenderán una guerra en contra de los invasores de la Tierra, y descubrirán algunas cosas muy inquietantes sobre ellos, de paso.


¿A qué se parece Gurren Lagann? La primera parte, al anime de robots estilo Mazinger Z. O sea, existe un único superrobot que lucha contra la amenaza de la semana, en episodios mayormente autoconclusivos. Después, a medida que se suman tanto aliados como enemigos, el programa adquiere un cierto aire a Macross. Finalmente, cuando las cosas se vuelven realmente espesas, adopta un cierto tinte a Neon Genesis Evangelion, aunque sin llevar hasta el final la truculencia psicológica de su modelo. Adelantar más detalles sería rendir spoilers de importancia, de manera que no mencionaré estos puntos.

Es probable que Gurren Lagann caiga un poco mal a quienes buscan un anime en serio. La regla cardinal de Gurren Lagann es simplemente que cada episodio sea más bestia que el anterior, que cada nueva sorpresa haga caer la mandíbula más abajo que la anterior, y en definitiva, que cada escena de explosión y destrucción, cada frase para el bronce, cada nueva arma, cada cosa nueva que surja en la historia, sea más resultona que la anterior. Y lo consiguen de sobra. En cada episodio, uno se queda preguntándose cómo se van a superar para la próxima, que mamarrachada más grande se van a mandar... y lo logran. Se superan a sí mismos. Hasta el mismísimo gran final, por supuesto.

Irónicamente, a pesar de ser un programa de mechas, Gurren Lagann guarda bastantes parecidos con los shonen de artes marciales estilo Dragon Ball, en particular gracias a sus personajes demasiado machos o demasiado hembras para este mundo. Las batallas, eso sí, son cortas, de un par de episodios a lo sumo. A ratos da la sensación de estar viendo una parodia de Dragon Ball, pero con robots en vez de artes marciales.


Pero no se crea que el programa está exento de cierta profundidad filosófica. Por debajo de su aspecto de sátira u homenaje desmadrado a los mechas o a los shonen, el conflicto entre héroes y villanos es bastante más peliagudo que un simple enfrentamiento entre el bien y el mal, o entre los personajes que buscan construir con amor y respeto versus los personajes destructores que son egoístas y sádicos. Los villanos tienen sus buenas razones para hacer lo que hacen, y de hecho, desde cierta perspectiva, no parece tan descabellado desear que en realidad ellos ganen. No se puede adelantar más, precisamente para evitar el riesgo de spoilers.

Una recomendación adicional. Debido a la propia estructura del programa, cuyo principal atractivo es ponerse cada vez más bestia a medida que pasan los capítulos, los más aburridos son justamente los primeros. En los primeros seis o siete capítulos, no pareciera que estuviéramos viendo nada especial, o al menos, nada que no hubiéramos visto en otros programas de mechas, tratado además como una parodia bien poco graciosa. Pero luego viene cierta batalla cerca de un volcán, no daré más detalles al respecto, y las cosas dan un vuelco bastante espectacular, enrielando por fin la historia. A partir de ahí, la escalada ya no se detiene hasta el gran final.

Gurren Lagann le va a gustar sobre todo a quienes les gustan los mechas, y a quienes les gustan los personajes que van de chulos por la vida. Al resto del público, puede que les parezca algo absurdo y exagerado. Pero si ustedes crecieron viendo programas de mechas, háganse un favor y dénle una oportunidad a Gurren Lagann. Terminarán cantando Touch the untouchable, break the unbreakable, ROW ROW FIGHT THE POWAH!!!, con toda la felicidad del mundo.



4 comentarios:

Cidroq dijo...

Es una muy buena serie, vi los primeros 5 capitulos y por cosas del destino, falta de tiempo, ya no la he continuado, pero se ve buena, tdo lo que tenga mechas rifa jaja.

Guillermo Ríos dijo...

Yo estuve a punto de bajarme a la altura del episodio 6 o 7, porque los primeros capítulos se me hacían un poco lentos. Pero luego, por alguna razón, me dio con seguir un poquito más, y por suerte lo hice, porque como decía, a partir de cierto punto despega y no para hasta el gran final, que es para quedarse con la mandíbula abierta.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Años ya que tengo esta saga y aún no la veo. Me la han recomendado mucho dos amigos ex alumnos (y ahora hombres hechos y derechos). Creo ya es hora de disfrutarla.

Guillermo Ríos dijo...

Entonces ya suman tres recomendaciones.

E insisto en lo dicho: verla con la menor cantidad de información posible sobre su argumento. Esa es de las poquísimas series en donde un spoiler de verdad, pero realmente de verdad, puede terminar por arruinar el disfrute.

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