¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

¡La Guillermocracia te llama a las filas! ¡Vota, expresa tu opinión, cuáles son los mejores artículos que se han publicado en estos (casi) siete años de vida en línea! La encuesta se encuentra en la parte inferior de esta columna. ¿Más detalles? Pincha aquí. ¡Haz oir tu voz!

jueves, 18 de febrero de 2016

Block40busters (5 de 6).


Ya estamos en el cambio de siglo, a estas alturas de Block40busters, y con el mismo, vendrá una nueva y mayor edad de oro para el blockbuster como estilo de hacer cine. La onda expansiva de Titanic tardó en asentarse, pero cuando lo hizo, ya no abandonó al cine más. Antes de dicha película, existía un cierto temor de invertir demasiado: si el gasto era demasiado, luego aunque la recaudación fuera buena, de todas maneras no iba a bastar para que la productora obtuviera beneficios después de amortizar lo invertido, los gastos de publicidad, y la parte a compartir con las cadenas de cine que se llevan su porcentaje de utilidades. Ahí estaba a la vista el ejemplo de Mundo acuático, que dos años antes se había coronado como la película más cara de la Historia, y si bien obtuvo una recaudación más o menos decente, lo prohibitivo de sus cerca de 170 millones de dólares de costos la convirtieron en un desastre financiero brutal.

Pero Titanic fue la película más cara de su tiempo, siendo la primera en sobrepasar los 200 millones de dólares de gasto, sin ajustes por inflación... y también la primera en cruzar los 1.000 millones de dólares de taquilla en recaudación. Todos los estudios de Hollywood tomaron nota: valía la pena arriesgarse con presupuestos disparados, si conseguían dar con la varita mágica y recobrar a esos niveles. Pero por supuesto, para que de verdad hubiera ganancias, lo necesario era atraer a tanto público como se pudiera, y eso se logra básicamente con dos requisitos: apelar al mínimo común denominador con guiones y diálogos reducidos a lo más básico y sencillo de digerir, y hacer uso extensivo de licencias y franquicias que, desde cierto punto de vista, por el solo hecho de ser licencias y franquicias de éxito, ya estuvieran vendiendo por sí mismas la película aunque ésta después resultara ser apenas el blockbuster de la temporada y se olvidara poco después. Irónicamente, la propia Titanic no aprovechó el tirón porque al final el barco se hunde, y en ese contexto es difícil sacar secuelas. Pero otras películas no tenían ese problema. La moderna era de las franquicias con secuelas, remakes y reboots, estaba por empezar.

49.- Los ángeles de Charlie (2.000).

Por alguna razón, en el siglo XX no existieron demasiados intentos por llevar series de televisión a la pantalla grande. La franquicia Star Trek lo hizo, y con un éxito consistente, pero lo suyo es algo casi excepcional; mencionemos también las dos películas de Los Locos Adams, o Los expedientes secretos X: Combate al futuro. Pero por regla general, adaptar series de televisión para el cine era algo más bien poco visto, y por lo general un éxito discreto o la falta completa de éste, como por ejemplo Perdidos en el espacio de 1.998. Hasta que llegó Los ángeles de Charlie. Al igual que Shrek, Los ángeles de Charlie tuvo una cierta vocación paródica respecto del material original, tomándoselo con una saludable dosis de humor que hizo mucho por levantar exitosamente un material que ya en la década de 1.970 era campy, y en el año 2.000, mejor no mencionar. Piénsese por ejemplo en el éxito de esta película frente al relativo fracaso de la contemporánea Shaft con Samuel L. Jackson, mucho más seria y por lo mismo un pelín más aburrida. Los ángeles de Charlie enseñó que una serie antigua de televisión sí que puede tener un éxito relativo saltando al cine, si es que se rueda de manera desmadrada y sin demasiadas pretensiones. Fue necesario el fracaso de Los Dukes de Hazzard en 2.005, para que la moda implementada por esta película comenzara lentamente a morir. En cuanto a esta franquicia... no sobrevivió a una segunda entrega, mucho más seria de tono y por lo mismo más aburrida, por mucho que una villana Demi Moore le paseara una pistola en la cara a Cameron Diaz.

50.- Shrek (2.001).

En la segunda mitad de la década de 1.990 se formó uno de los más ambiciosos proyectos conocidos en la Historia del Cine. DreamWorks era el estudio que combinaba el talento de Steven Spielberg como cineasta, Jeffrey Katzenberg como productor fílmico, y David Geffen el productor musical. Y mientras estrenaban HormiguitaZ para competir con Bichos de Pixar, se embarcaron en dos proyectos. El regalón fue El príncipe de Egipto, planificado cuidadosamente como uno de los mayores epics animados de todos los tiempos, y el hijito tonto fue Shrek, una chorrada sobre un ogro que a la vez incluía algunos golpes bajos contra la animación edulcorada tradicional, que Katzenberg conocía al dedillo porque no en balde había sido uno de los grandes motores del Renacimiento Disney. Al final, sabemos cómo salió: El príncipe de Egipto es una de las mejores películas animadas de todos los tiempos, pero tuvo una recepción tibia y desapareció rápido de la conciencia popular, mientras que Shrek, hecha con desprecio casi urinario, acabó convertida en la primera gran franquicia de DreamWorks, engendrando tres secuelas y un spin-off (El Gato con Botas). Pero su legado más importante, va más allá. Shrek es la película que le puso la lápida definitiva al Renacimiento Disney, imponiendo un nuevo modelo de películas animadas que se alejaban del clasicismo formal e introducían en cambio la parodia, la deconstrucción y las locuras postmodernas, y un estilo de humor cargadísimo a la referencia pop contingente, que ha hecho maravillas por envejecer a esta película y otras que siguen la fórmula, a una velocidad muy acelerada. Shrek no sólo es la película que fijó la pauta de cómo iban a ser las películas animadas de DreamWorks en lo sucesivo, sino que además otros estudios, en particular Sony, intentaron subirse al barco imitando la fórmula. Sólo Pixar se resistió, y en buena hora, porque gracias a no plegarse a la sombra de Shrek, es que nos regalaron joyas como Buscando a NemoLos IncreíblesRatatouilleWALL-E o Up. ¿O a lo mejor todas ellas son episodios de una misma saga de películas...?

51.- El Señor de los Anillos (2.001).

¿Cómo deberíamos comentar esta trilogía? ¿Como tres películas separadas, pero con un arco argumental de fondo, como lo es la Trilogía del Padrino, o como una única película dividida entre tres partes? Misterio. El caso es que la Trilogía del Señor de los Anillos, conformada por La comunidad del Anillo (2.001), Las dos torres (2.002) y El retorno del rey (2.003), marcó un antes y un después en materia de cine épico. Bien mirada, la jugada era arriesgada. ¿Rodar tres películas de alto presupuesto, back-to-back, en un género tan de nicho friki como lo es la Fantasía Epica, sobre novelas que sólo un puñado de frikis (y yo) se habían leído en la época, teniendo a la vista el fracaso de la versión animada de El Señor de los Anillos de 1.978... y confiársela a un cineasta como Peter Jackson que tenía créditos tan extraños como Criaturas celestiales, Braindead o Muertos de miedo? Pero, milagrosamente, la jugada resultó. Casi tres mil millones de dólares de recaudación, una animalada para la época, y aclamación crítica total, hasta el punto que El retorno del rey recibió once Premios Oscar, igualando el récord fijado antes por Ben-Hur en 1.959 y Titanic en 1.997. La influencia de la Trilogía del Señor de los Anillos resultó increíble desde entonces. Demostró que había lugar para el epic fantástico en la era del CGI, no tanto al estilo más realista y peplum de Gladiador, sino que incorporando toda clase de criaturas elaboradas por computadoras. Además, demostró que la tecnología había avanzado lo suficiente como para crear personajes tan carismáticos como Gollum, recurriendo únicamente a capturas de movimientos y aplicación de software sobre dichas capturas, sin desmerecer la monumental actuación de Andy Serkis, por supuesto. Y además, el soundtrack de Howard Shore fijó un nuevo estándar para las bandas sonoras; antes éstas seguían el estilo clásico instrumental sinfónico en la línea de John Williams, aunque el propio Williams ensayó el uso de coros con Duel of the Fates en La amenaza fantasma. Pero Howard Shore fue quien implementó el uso de coros a mansalva, tendencia de las bandas sonoras que ha sido utilizado hasta el abuso en la década y media siguiente: Neodämmerung de Mátrix Revolutions por Don Davis, la banda sonora de Star Trek por Michael Giacchino, el famoso deshi bashara de Hans Zimmer para The Dark Knight Rises... la lista es interminable.

52.- Harry Potter y la Piedra Filosofal (2.001).

Fue necesario el impacto mundial de las Torres Gemelas para que el soñoliento mundo de la época se decidiera a entrar al siglo XXI. Antes que eso, el cine fantástico era tradicionalmente el pariente pobre de otros géneros fílmicos más agradecidos. Por eso, había una gran curiosidad en 2.001 por el hecho de que iban a dispararse dos franquicias fantásticas como películas de alto presupuesto: El Señor de los Anillos por un lado, y cierto mago que daba de qué hablar entre los más pequeños de la casa, llamado Harry Potter. Debemos recordar que en ese tiempo, Harry Potter ya era un personaje vendedor en lo literario, y se habían publicado algunas novelas, aunque nadie sabía cómo iba a terminar exactamente la saga, que en ese entonces estaba todavía en redacción, y en particular si Hermione se quedaba con Harry o con Ron, o si por el contrario se las daban de modernos e incurrían en una relación poliamorosa. Pero una cosa es que Harry Potter fuera un best-seller, y otra muy distinta que fuera a reventar taquillas. El hombre detrás de la franquicia era Chris Columbus, hasta la fecha famoso por Mi pobre angelito. Pero la película funcionó, y muy bien. Tanto, que durante unos añitos la franquicia de Harry Potter fue la más taquillera de la Historia del Cine, hasta ser desbancada por el Universo Cinemático Marvel. Pero el legado de Harry Potter fue más allá. Si El Señor de los Anillos era fantasía de gran escala, con personajes en general adultos o adolescentes, las películas de Harry Potter giraban en torno a un niño, y en un entorno mucho más cotidiano para la mentalidad infantil, como lo es un colegio, por mucho que en dicho colegio existiera la magia. De esta manera, Harry Potter mentalizó a toda una nueva generación de niños, para no considerar a lo fantástico en el cine como un género de segunda clase, y así, preparó la base demográfica para que, cuando esos niños se convirtieran en adolescentes a la vuelta de una década, más o menos, estuvieran listos para fantasías adolescentes como Crepúsculo. Bueno, respecto de si eso es un aporte para el cine, o apenas una influencia...

53.- Matrix recargado (2.002).

Matrix resultó ser uno de los exitazos más inesperados de la década de 1.990. Es decir, se la rodó esperando un milagro, habida cuenta de que el Cyberpunk en el cine de esos años encadenaba fracaso tras fracaso, pero nadie esperaba que se transformara en una de las películas más definitorias de su tiempo. Para continuar la historia, los hermanos Wachowski se pusieron ambiciosos. Y decidieron un enorme plan operativo que iba a ampliar el universo narrativo con dos secuelas filmadas back-to-back, como antes lo habían hecho las dos secuelas de Volver al futuro, más una película tipo antología en animación (Animatrix) y un videojuego (Enter the Matrix). De esta manera, la ampliación de Matrix fue planificada desde el inicio como la primera gran franquicia multimedia de la Historia. Al final, sabemos que las cosas no resultaron del todo bien, y de hecho, Matrix recargado y Matrix Revolutions terminaron hundiendo la franquicia, hasta el punto que más de una década después, ni hay planes para una secuela o reboot, ni se los espera tampoco. Pero de cara a su influencia, las secuelas de Matrix pusieron de moda la idea de un desarrollo controlado, de crear franquicias que no fueran creciendo a razón de una película por cada película, sino que se planificaran a veces con años de antipación, aunque no se llegaran a rodar back-to-back. En las dos secuelas fílmicas de Matrix ya están en embrión las ideas sobre construcción de franquicia que después encontrarán un éxito glamoroso con el Universo Cinemático Marvel, que en el sentido empresarial del término, puede verse como la franquicia que tuvo éxito allí en donde Matrix fracasó: en sobrevivir mediante una estrategia de crecimiento orgánico.

54.- Sentencia previa (2.002).

Hace tiempo que quedó atrás el cliché de considerar al cine de Steven Spielberg como ñoño o infantil, en particular después de películas como La lista de Schindler, Inteligencia artificial o Lincoln, pero entrando en el siglo XXI, Spielberg entró en una etapa particularmente oscura, incluso para sus propios estándares. En esta fase rodó Sentencia previa, el no muy afortunado título con el cual fue exhibida en castellano la película Minority Report. Enclavada dentro del género distópico, uno que el cine de Spielberg nunca había abordado antes, Sentencia previa describe una sociedad futura controlada por una policía capaz de prever los crímenes antes incluso de que se cometan. Y en un aspecto, esta película resultó revolucionaria. Para darle una estética futurista, Spielberg escenificó interfaces computacionales que operan mediante realidad virtual, guantes de control, y elementos proyectados en el aire de manera virtual. En muchos sentidos, es la primera muestra en el cine de lo que hoy en día conocemos como tecnología touch, sólo que la misma en la actualidad todavía funciona tocando pantallas en 2D, mientras que Spielberg la presenta dentro de un entorno virtual en 3D. Con la moderna tecnología de realidad aumentada, esta posible interfaz se vuelve cada vez más cercana a la realidad, pero en el intertanto, el cine aprovechó de introducirla en todas partes donde pudo. Uno de los ejemplos más destacados es Quantum of Solace de 2.008, que ni siquiera es una película futurista, sino la entrega correspondiente de James Bond, porque 007 todavía es relevante, parecieran querernos decir.

55.- Spider-Man (2.002).

Hoy en día tenemos películas de superhéroes a paladas en los cines, y los estudios hacen hasta lo imposible porque en cada nueva del subgénero, hayan tantos personajes que puedan ser utilizados en potenciales secuelas o spin-offs como se pueda. Pero las cosas eran muy distintas en los primeros años del siglo XXI. Blade había triunfado, pero su protagonista no parece demasiado superhéroe que digamos, por mucho que su personaje integre el Universo Marvel, y X-Men había recaudado lo suyo, pero presentaba la peculiaridad de ser un equipo de superhéroes y no uno en solitario, por mucho Wolverine que hubieran arrojado a la mezcla. La verdadera prueba de fuego vino con el estreno de Spider-Man en 2.002. Descontando X-Men, Spider-Man fue la película de superhéroes más seria desde Batman regresa, una década antes, y se hizo con un presupuesto extraordinariamente suntuoso. La película no estuvo exenta de críticas, en particular por el no demasiado afortunado tratamiento visual del uniforme del Duende Verde, pero puede decirse que el público de la época la adoró. Hoy en día ha envejecido y se ve algo campy, pero para la época, era de lo mejor que una película de superhéroes podía ofrecer. Pronto, los estudios tomaron nota silenciosa de esto, y a la vuelta de algunos años, comenzó de verdad la invasión de superhéroes, con Daredevil (2.003), Los Cuatro Fantásticos (2.005), Batman inicia (2.005) o Superman regresa (2.006). Invasión que hoy en día no parece haber kriptonita capaz de hacerla cesar. Es que escribo esto en un año en donde hasta Deadpool obtuvo película propia, y prometen a Cable en la secuela, y alguien tiene que estar enormemente desesperado allá afuera si incluso hasta al mercenario bocazas lo echan a la parrilla...

56.- El aro (2.002).

A finales de la década de 1.990, hubo una breve oleada de cine de terror colgándose del miedo al futuro que podría venir en el siglo XXI, expresado de manera metafórica en el resurgimiento de historias de fantasmas y demonios. Pero luego vino el 9-11 y la Guerra contra el Terror, e hizo falta una dosis adicional de exorcismo para combatir el miedo. En medio de todo esto es que se rodó El aro de Gore Verbinski, película que en realidad es un remake casi fotograma por fotograma de la película japonesa Ringu, y protagonizada por una entonces semidesconocida Naomi Watts. La película fue un exitazo completo, costando unos 50 millones de dólares y recaudando casi 250. Los estudios se lanzaron entonces de cabeza a bucear en el cine de fantasmas por ese entonces fuerte en Japón, con la mira de convertirlos en sendos remakes, de los que vino una oleada. La misma no fue exactamente corta, y tardaría entre cinco a seis años en apagarse por completo, pero en el intertanto, le dio forma en buena medida al cine de terror de la primera década del siglo XXI, creando el cliché de la película de terror con niña pálida y de pelo negro asustando a la platea con sus andares de gravure zombi idol.

57.- Exterminio (2.002).

Con el paso de los años, Danny Boyle ha resultado un cineasta extraordinariamente ecléctico, rodando comedia negra (Tumbas a ras de tierra), cine de drogadictos (Trainspotting), Ciencia Ficción (Sunshine: Alerta solar), cine de superación personal (Slumdog Millionaire), biopics (Steve Jobs)... Y en medio de todo esto, rodó... una película de zombis. En la época, el género estaba bastante de capa caída, en buena medida por estar identificado con las películas italianas de bajo presupuesto que habían plagado las salas y los reproductores de VHS en la década de 1.980. La película de Danny Boyle funciona como un homenaje al cine de zombis clásicos... y en el camino, pavimentó el camino para traer el tópico de regreso a las pantallas. Operación confirmada después por el remake de El amanecer de los muertos, en 2.004. Una década después teníamos Guerra Mundial Z en los cines, y The Walking Dead en la televisión, y esta última consiguió incluso coronarse como fenómeno cultural al nivel de Game of Thrones, House of Cards o las Kardashian, lo que no deja de ser un mérito.

58.- El juego del miedo (2.004).

Si despiertas en una habitación cerrada, herrumbrosa y llena de iluminación verde asco, y una voz en una grabadora te dice que "quiero jugar un juego", ya te puedes ir preguntando lo siguiente: ¿me mutilo de una manera sangrienta y asquerosa, o me dejo morir de una manera sangrienta y asquerosa? Nacido a raíz de un corto expandido para conformar un largometraje en forma, El juego del miedo se transformó en la cabeza de una frondosa franquicia que, sumando una nueva entrega por año, llegaría hasta sumar sus buenas siete, e iban a ser nueve, pero el relativo fracaso económico de la sexta cerró la tienda... hasta que no rueden un reboot, por lo menos. Lo que El juego del miedo puso sobre el mapa es lo que vino a llamarse torture porn, es decir, películas cuyo principal punto es mostrar gore a mansalva, algo que tenía sus raíces en el giallo italiano de la década de 1.960, pero que aquí llegó a un cierto paroxismo. Irónicamente, la original El juego del miedo que codificó el torture porn, es la menos torture porn de todas, y en realidad es más bien un thriller de suspenso psicológico, pero al final todo el mundo se quedó con la idea de la mutilación, y... el resto es historia, tanto para las secuelas como para otras películas creadas al calor de ésta. El género, eso sí, tuvo una vida más o menos breve; el fracaso de Captivity con Elisha Cuthbert en 2.006 ayudó a demostrar que se trataba apenas de una moda, y que había alcanzado un punto de saturación, mientras que la otra gran franquicia del subgénero, Hostal, tuvo dos entregas en el cine, para pasar después al lóbrego mundo del directo a DVD.

59.- Sin City (2.005).

Hasta mediados de la década de 2.000, las adaptaciones de cómic para el cine tenían tanta mala fama como hoy en día la tienen las adaptaciones de videojuegos. Chocaban en esto varios elementos: por un lado, cineastas y productores que no terminaban de entender el medio del cómic, y en muchos casos no les interesaba tampoco, versus fanáticos frikis que no soportaban ni la más mínima desviación del material de base, muchas veces sin entender que el cómic y el cine son dos medios diferentes, y algunas cosas deben modificarse para que la película sea una buena película, o al menos, no dé asco. Y en esto, de la improbable asociación entre Robert Rodríguez y Frank Miller surgió la idea de adaptar Sin City a la pantalla grande. En vez de optar por rearmar todo el material comiquero de base, decidieron una solución radical: tomar directamente los paneles de los cómics y trazar el storyboard sobre ellos. De esta manera, estrenaron la que quizás es la primera película que verdaderamente se siente como un cómic, sin que esto desmerezca en lo absoluto su condición de cine. Sin City es sin lugar a dudas una película excesiva en varios sentidos, pero es también una película que no se avergüenza de sus orígenes comiqueros. Este método de adaptación, lo veríamos después repetido en 300, también basado en Frank Miller, y en Watchmen, basado en una obra de Alan Moore. Viendo los resultados, uno sólo puede desear que La Liga de los Caballeros Extraordinarios la hubieran adaptado de la misma manera, porque así no habría resultado el marrón que terminó siendo...

60.- Batman inicia (2.005).

Hasta inicios de la década de 2.000, pocas franquicias en el cine podían considerarse como verdaderamente interminables. Estaba el caso de Star Trek y sus diez películas, o James Bond y sus veinte, o en el campo del terror, las entregas de Pesadilla o Martes 13. Pero lo normal era considerar una saga longeva a aquella que juntara apenas cuatro o cinco entradas, como era el caso de Rocky o Superman. Esto dejaba a franquicias demasiado longevas en un brete, porque si la secuela se tardaba en salir, podía pasar que el interés del público disminuyera. Por eso es que después del fracaso monumental de Batman y Robin, el embrollo de una potencial quinta película de Batman fue tan grande: parecía muy difícil construir algo bueno sobre las bases de una franquicia tan mortíferamente dañada por las dos entregas rodadas por Joel Schumacher. Hasta que algún genio tuvo una idea brillante: ¿por qué estamos obligados a hacer la conexión? ¿Y si barremos el tablero y empezamos todo de cero? El concepto partió de manera vacilante, con precaución. La película no fue promocionada tanto como un reboot, como una precuela que iba a mostrar los orígenes del personaje presentado por Tim Burton en el Batman de 1.989, con una escena final que servía de gancho para conectarla con el universo fílmico de Burton y Schumacher, precisamente, en caso de que no hubiera secuela. Pero ésta llegó, y con The Dark Knight es que de manera retroactiva Batman inicia queda canónicamente establecida como un reboot. Desde entonces, la idea de revitalizar franquicias en mal pie, o incluso en pie regular, mediante un reboot cada una cantidad cada vez más deprimentemente escasa de años, se instaló en la cultura popular y, aunque con resistencias por parte de las minorías vocales de siempre en Internet, la gente sigue pagando su entrada al cine, que es lo que cuenta al final. Además de eso, Batman inicia implementó otra tendencia, la de incluir hilos narrativos que se presentan sólo como guiños, y que después serán desarrollados en las secuelas. No de otra manera se entiende el rol tan poco agradecido que tiene Gary Oldman como el Comisario Gordon en esta película, papel que, en efecto, es extendido después. A veces este método de construir historias funciona, como en el caso del reboot de Spiderman en 2.012 que engendró una secuela. A veces no, como fue el caso de Robin Hood de 2.010, que presentó varias situaciones que apuntaban a ser desarrolladas en una secuela... que nunca llegó.

Y así es como estamos al borde de culminar esta serie de posteos, con el repaso de algunos de los blockbusters más influyentes de los últimos diez años, en esta serie que hemos llamado Block40busters aquí en la Guillermocracia.

6 comentarios:

Martín dijo...

Muy buena serie, aunque tengo un par de reparos con esta entrega, específicamente con el tema de la música coral de películas.
Primero, creo que lo de Williams y su Duel of Fates es más que un ensayo, de hecho, lo considero un temazo.
Y segundo, me parece que mucho antes que Williams, el que utilizó coros fue Vangelis, con otro temazo como es Hispanola.

Guillermo Ríos dijo...

Lo de Duel of the Fates de Williams, ensayo desde el punto de vista de marcar tendencia. Tengo mis reparos respecto de la banda sonora de la Trilogía Precuela, que la considero sensiblemente inferior a la Trilogía Original, pero Duel of the Fates, creo que se ha ganado por derecho propio un lugar en la historia de la música en el cine.

Vangelis lo mismo, utilizó ampliamente los coros para la banda sonora de 1492: La conquista del paraíso, y le quedó uno de los mejores trabajos de su carrera y uno de los mejores soundtracks de la Historia, pero... no marcó tendencia. No hubo imitadores. Cuando comenzó el abuso de los coros en la música del siglo XXI, el ejemplo a seguir era por regla general el soundtrack de Howard Shore para la Trilogía de El Señor de los Anillos, no los trabajos previos de Williams o Vangelis.

Por cierto, mucho antes también Jerry Goldsmith usó los coros, con un efecto mayúsculo, en su célebre Ave Satani, para la banda sonora de La profecía en 1.976. Es el ejemplo más remoto que se me ocurre, aunque no me extrañaría que los hubiera más antiguos todavía.

Martín dijo...

Bueno, concedo que me sulfuré un poco, pero es que Duel of Fates me gana, y consideré que el término "ensayo" era casi como bajarle el perfil... Sin considerar que Williams no ha utilizado los coros como sería esperable después de entregarnos dicho monumento musical. ¿Será que tendrá miedo de hacer algo muy inferior?

Guillermo Ríos dijo...

Se puede decir también que John Williams ensayó el uso de coros en Duel of the Fates porque el coro como instrumento musical (la voz humana, técnicamente, lo es) no es uno que Williams utilice en demasía. Por lo menos, no lo usa en sus soundtracks más reconocibles, ignoro si en sus trabajos menos populares habrá repetido la experiencia. Cualquier información en ese sentido se agradece, aunque sea por la curiosidad de escucharlo.

No creo que Williams use poco los coros por miedo. Creo más bien que simplemente no le van. Cada compositor tiene sus propias influencias, estilos y manías, y Williams parece sentirse más ancho usando instrumentos de cuerda que la voz humana, así como a John Barry le encanta usar instrumentos de viento, a Michael Giacchino lo pone arriba el retro y lo vintage, a Vangelis le encanta darse vuelta con ostinatos... es el sello particular de cada quien, y Williams en el suyo propio simplemente no incluye coros.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Otra vez mencionas filmes que me gustan demasiado. De todos los que aquí mencionas, el que menos me gusta es el de "Los Ángeles de Charlie", que si bien me entretuvo harto, encuentro que es la más olvidable y menos artística.

Guillermo Ríos dijo...

Yo creo que nadie va a llamar artística a Los ángeles de Charlie, salvo por trolear. Pero marcó una cierta tendencia, y por eso la incluyo.

Aunque revisando la serie a posteriori, me pregunto si en realidad el cupo de Los ángeles de Charlie en realidad debería haber sido asignado a La familia Addams de casi una década antes, más o menos por las mismas razones, por haber marcado la tendencia de adaptar series de televisión de las décadas de 1.960 y 1.970 para el cine. Si fuere el caso, entonces cuenta como un descuido de mi parte. Lo dejo planteado, a ver qué opinan.

(No que vaya a reescribir el posteo, por supuesto. Pero los debates son siempre bienvenidos).

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

Related Posts with Thumbnails